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Diánoia

versão impressa ISSN 0185-2450

Diánoia vol.57 no.69 México Nov. 2012

 

Artículos

 

Existenciales negativos como denegaciones metalingüísticas

 

Negative Existencials as Metalinguistic Denials

 

Eduardo García Ramírez

 

Instituto de Investigaciones Filosóficas, Universidad Nacional Autónoma de México. edu@filosoficas.unam.mx

 

Recibido el 4 de abril de 2011
Aceptado el 15 de marzo de 2012

 

Resumen

Hay usos de nombres vacíos de los que no podemos justificadamente decir que el hablante está comprometido con la existencia de un referente para el nombre en cuestión. Estos usos aparecen dentro de construcciones lingüísticas de la forma ‘X no existe', donde ‘X es un nombre vacío. Sin embargo, los hablantes logran comunicar información no trivial e incluso verdadera mediante dichos usos. Según la tradición metalingüística iniciada por R. Stalnaker (1978), una aseveración de ‘X no existe' comunica que "‘X' no refiere". En este trabajo desarrollo una explicación hipotética que busca hacer avanzar esta tradición. De acuerdo con esta hipótesis, los actos de habla en cuestión son denegaciones metalingüísticas. Defiendo esta hipótesis comparándola con una propuesta metalingüística alternativa de L. Clapp (2008).

Palabras clave: presuposiciones, usos metalingüísticos, afirmaciones de existencia, negaciones de existencia.

 

Abstract

There are uses of empty names where the speaker cannot justifiably be said to be committed to there being a referent for her use of the relevant name. These appear within negative existential constructions of the form ‘X doesn't exist' where ‘X' is an empty name. Yet, speakers manage to convey non-trivial and sometimes even truthful information with such uses. According to the metalinguistic tradition initiated by R. Stalnaker (1978) assertions of ‘X doesn't exist' convey the information that " ‘X doesn't refer". In this paper I develop a hypothetical account that purports to advance this tradition. On this view, these speech acts are understood as metalinguistic denials. I defend this hypothesis by comparing it against a recent metalinguistic proposal owed to L. Clapp (2008).

Key words: presuppositions, metalinguistic uses, positive existentials, negative existentials.

 

En efecto, se piensa la cosa de un modo distinto cuando
se piensa la palabra que la significa que cuando se comprende
aquello mismo que la cosa es. Y por lo tanto, de
aquel primer modo puede pensarse que Dios no existe,
pero de esta segunda manera no se puede en absoluto.

ANSELMO, Proslogion, capítulo IV

Ciertos usos de la construcción ‘X no existe', comúnmente conocidos como existenciales negativos, dan lugar a enigmas. Una teoría adecuada de estos usos debe ser capaz de iluminar estos enigmas. En la literatura pueden encontrarse al menos tres formas de lidiar con estos problemas. En primer lugar tenemos la visión russelliana, según la cual el nombre involucrado es un cuantificador y no un término referencial. En segundo lugar encontramos la visión neorusselliana, según la cual el nombre es un término referencial y la aseveración carece de valor de verdad, pero logra ser significativa de manera pragmática. En este trabajo no consideraré ni argumentaré en contra de estas teorías. Ahora bien, investigación independiente ha dado lugar a una tercera tradición: la que interpreta los existenciales negativos de forma metalingüística. El presente trabajo se inserta dentro de esta tradición. Mi meta es hacerla avanzar hacia un ámbito no muy explorado. Según la propuesta que busco desarrollar, las afirmaciones de existenciales negativos se han de entender como denegaciones metalingüísticas.

En la sección 1 describiré brevemente la tradición metalingüística en la que se inserta mi propuesta. Intentaré mostrar las ventajas de ella frente a otras dentro de la misma tradición. Me enfocaré particularmente en una propuesta reciente de Clapp 2008. En la sección 2 presentaré una taxonomía que nos ayudará a identificar el fenómeno que se va a explicar. En la sección 3 desarrollaré en detalle mi propuesta. En la sección 4 mostraré cómo la propuesta evita los problemas de la tradición metalingüística y cómo explica otros enigmas asociados al uso de existenciales negativos. Concluiré en la sección 5 con ciertas observaciones generales sobre la propuesta metalingüística.

 

1. La tradición metalingüística

Stalnaker 1978 nos enseñó que las aseveraciones afortunadas o aceptables normalmente tienen lugar en contextos que satisfacen los siguientes tres principios:

Informatividad: la proposición expresada es siempre contingente, es decir, verdadera en algunos pero no en todos los mundos posibles relevantes.

Compleción: toda aseveración deberá expresar una proposición relativa a cada mundo posible dentro del conjunto relevante y esa proposición deberá tener un valor de verdad en cada uno de esos mundos posibles.

Claridad: la misma proposición deberá ser expresada relativa a cada uno de los mundos posibles en el conjunto relevante.

Siguiendo a Stalnaker 1978, la tradición ha asumido que una violación de cualquiera de estos principios exige reinterpretar la aseveración. En el modelo bidimensional original, esta reinterpretación se describe con la llamada "proposición diagonal". Por razones de espacio no entraré en detalles sobre el modelo bidimensional; baste con decir que si entendemos los existenciales negativos como expresiones que involucran usos referenciales de las frases nominales relevantes (p.ej., ‘Santa' en ‘Santa no existe'), los usos informativos y verdaderos de existenciales negativos violarán uno u otro de los principios antes mencionados.

Consideremos, por ejemplo, un uso de la oración ‘Santa no existe' en el mundo actual. De hecho, ‘Santa' no tiene un referente; por lo tanto, no expresa una proposición y, por ende, carece de valor de verdad. Esto viola el principio de compleción.

Si queremos, podemos describir el caso de manera distinta y obtener valores de verdad. Supongamos que es un principio de nuestro metalenguaje que la proposición expresada por una aseveración es verdadera si y sólo si el referente de la frase nominal tiene la propiedad denotada por la frase verbal; de no ser así, la proposición es falsa. Esto nos permitiría obtener valores de verdad para la proposición supuestamente expresada por una aseveración de, por ejemplo, ‘Santa existe'. Esta sería la proposición necesariamente falsa, pues en el dominio de ningún mundo posible encontraremos el referente de ‘Santa'. De esto puede inferirse que una afirmación de ‘Santa no existe', en tanto que es negación de la afirmación ‘Santa existe', expresa la proposición necesariamente verdadera. Aun cuando esto fuera aceptable, seguimos obteniendo una violación de los principios mencionados. Esta vez la proposición en cuestión violaría la regla de informatividad: la proposición necesariamente verdadera sería trivial.

Por último, supongamos que el contexto incluye mundos posibles en los que ‘Santa' se usa para referir a objetos que forman parte del dominio de algunos pero no de todos los mundos posibles. Esto dará como resultado, suponiendo que la aseveración tiene lugar en alguno de esos mundos, que la aseveración expresa una proposición contingente. Esto permite respetar los principios de informatividad y compleción, pero la proposición expresada variará dependiendo del mundo en el que tenga lugar la aseveración, de manera que viola la regla de claridad.

Resulta claro, entonces, que la aseveración de un existencial negativo no puede ser interpretada de manera literal, es decir, como si predicara algo del referente de la frase nominal. Tal interpretación tendrá siempre malos resultados. Es necesaria, entonces, una reinterpretación.

Ante esto, Stalnaker 1978 ofrece lo que es hoy día la respuesta canónica de la tradición metalingüística: "la afirmación de un existencial negativo dice, simplemente, que no hay individuo alguno que esté correcta y causalmente relacionado con el uso que hace el hablante del nombre en cuestión" (Stalnaker 1978, p. 92).

Esta interpretación metalingüística no sólo nos permite explicar cómo el uso de existenciales negativos puede constituir un acto de habla informativo que cumpla con los tres principios antes mencionados, también nos ayuda a explicar algo que resulta inexplicable para las interpretaciones literales de la construcción ‘X no existe'. Me refiero aquí al hecho de que ordinariamente los hablantes no emplean la construcción `X no existe' para hablar acerca de personas reales que han dejado de existir. Así, por ejemplo, afirmaciones como "Carlos V no existe" o "Napoleón no existe" normalmente se interpretan como falsas aun cuando, literalmente hablando, son verdaderas. La tradición metalingüística explica este extraño fenómeno de manera sencilla: ‘X no existe' se emplea para aseverar que ‘X' no tiene referente y resulta claro que ‘Carlos V' y ‘Napoleón' sí lo tienen.

La propuesta es útil, pero hace falta decir más para que realmente funcione.1 No resulta claro, por ejemplo, cómo es que un hablante puede comunicar tal información al aseverar, por ejemplo, que "Santa no existe". Menos claro aún es pensar que pueda comunicarse tal información si asumimos que el hablante emplea el nombre de manera referencial.

Cabe aquí distinguir entre posturas metalingüísticas y posturas autorreferenciales sobre el uso de existenciales negativos.2 Las primeras sostienen, en general, que los hablantes usan existenciales negativos (p.ej., "Santa no existe") para comunicar información acerca de un término o frase nominal (p.ej., ‘Santa'). Una manera de explicar cómo es que esto sucede consiste en sostener que los hablantes usan el término en cuestión de manera autorreferencial (i.e., ‘Santa' para referir a ‘Santa'). Pero es posible explicar este fenómeno comunicativo de otra manera: sosteniendo que los hablantes usan el término en cuestión de manera referencial (p.ej., usar ‘Santa' con la presuposición de que tiene un referente), pero que logran corregir sus presuposiciones en el mismo acto dinámico de habla. Según estas teorías, los usos de existenciales negativos son informativos por sus presuposiciones metalingüísticas y no sólo por el contenido aseverado. Recientemente Clapp 2008 ha ofrecido una explicación de este tipo, según la cual "la frase nominal de un existencial negativo trae consigo la presuposición de referencia misma que niega la aseveración. Esta aseveración negará su propia presuposición referencial" (Clapp 2008, p. 1431).3

Para entender la postura de Clapp 2008 necesitamos aceptar un modelo dinámico en semántica. Según este modelo, las aseveraciones tienen lugar en un contexto con información común a los hablantes determinada parcialmente por las presuposiciones que comparten: la base común. Las oraciones empleadas, por otra parte, tienen a su vez un contenido y pueden, según el uso, traer consigo presuposiciones. Así las cosas, el contenido de la aseveración (lo que se comunica) es el resultado de la interacción del contenido y las presuposiciones de la oración aseverada con las presuposiciones de la base común. Clapp 2008 sostiene que los existenciales negativos involucran usos referenciales de las frases nominales y, por ende, que traen consigo presuposiciones. Una de éstas es la presuposición de que la frase nominal en cuestión de hecho refiere. Para ilustrar el funcionamiento de la propuesta metalingüística dinámica, Clapp imagina el siguiente diálogo (véase Clapp 2008, pp. 1431-1432):

D: A: El monstruo del lago Ness prefiere dormir en la parte norte del lago.

B: No es cierto. De hecho, el monstruo del lago Ness no existe.

Según esta teoría, la aseveración de A involucra el uso referencial de la frase nominal ‘el monstruo del lago Ness', de manera que presupone que dicha frase tiene un referente. El interlocutor B tiene la tarea de acomodar esta presuposición en el contexto común de información; sin embargo, esta presuposición entra en conflicto con las creencias mismas de B. De manera que al acomodar la presuposición de A, B se encuentra en la necesidad de o bien cambiar sus creencias, o bien restaurar el contexto común de información aceptando la presuposición de referencia. Según Clapp 2008, el arreglo sucede en dos pasos. Primero B acepta la presuposición de referencia de la aseveración de A para, en un segundo momento, aseverar el existencial negativo que permita modificar nuevamente el contexto retirando dicha presuposición. Esto es consistente con la tesis de Clapp 2008 según la cual B emplea ‘el monstruo del lago Ness' de manera referencial, de manera que su propio uso trae consigo la presuposición de referencia,4 lo cual permite que el acto de habla sea pragmáticamente afortunado: sus presuposiciones son satisfechas por el contexto general.

Clapp subraya esto. El existencial negativo es informativo justamente porque rechaza su propia presuposición de referencia. Ese es "el punto clave", sostiene Clapp, "la frase nominal en el existencial negativo traerá consigo la presuposición referencial que su aseveración niega. Esta aseveración negará su propia presuposición" (Clapp 2008, p. 1431).

Así, según esta propuesta dinámica, un hablante que hace uso de un existencial negativo en respuesta a una aseveración de otro hablante, en primer lugar, acepta como parte de la base común "la presuposición según la cual el archivo de información al cual está asociada la frase nominal relevante corresponde a un objeto existente" (p. 1430). En segundo lugar, debido a que aceptar esta presuposición está en tensión con su creencia de que el término no tiene referente, en un momento posterior de la conversación el hablante usa de manera afortunada el existencial negativo (con la misma presuposición referencial) en un contexto (i.e., base común) que satisface dicha presuposición. Y en tercer lugar, dado el contenido de la oración empleada, la aseveración comunica que el archivo de información al cual está asociada la frase nominal relevante no corresponde a un objeto existente, y así rechaza la presuposición referencial en cuestión.

La propuesta puede parecer extraña, particularmente el segundo momento en el cual el hablante, habiendo aceptado la presuposición de referencia, emplea una expresión que hace uso de esa presuposición con el único fin de rechazarla (o excluirla de la base común). Clapp 2008 lo reconoce, pero lo considera una virtud puesto que logra explicar no sólo cómo es que los existenciales negativos pueden interpretarse como expresiones que comunican información verdadera y no trivial, sino también por qué algunos usos de existenciales negativos tienen "la paradójica característica de negar su propia presuposición referencial" (p. 1432).

Esta explicación ofrece una respuesta directa a la pregunta originada por la tradición metalingüística: ¿cómo es que podemos comunicar la información la frase ‘El monstruo del lago Ness' no tiene referente aseverando la oración "El monstruo del lago Ness no existe"? La respuesta es simple: rechazando la presuposición asociada al uso referencial de ‘el monstruo del lago Ness'.

Creo que la propuesta "dinámica" de Clapp hace que avance la tradición metalingüística, pero tiene tres problemas. El primero procede de que la dinámica misma de la negación de la presuposición resulta bastante extraña y contraintuitiva. El segundo, es que la propuesta parece incapaz de explicar usos de existenciales negativos seguidos por pronombres anafóricos. Y el tercero indica que predice erróneamente que los existenciales positivos son pragmáticamente incorrectos cuando no lo son.

La explicación dinámica de Clapp 2008 nos dice que para poder aseverar exitosamente un existencial negativo en contextos que presuponen la referencia de la frase nominal relevante, el hablante tiene que aceptar (por mor de la conversación) la presuposición de que ‘el monstruo del lago Ness' tiene un referente. Sólo en un segundo momento el hablante puede rechazar esta presuposición aseverando el existencial negativo. ¿Por qué tiene que ser así? ¿Acaso el hablante no podría directamente rechazar las presuposiciones de su interlocutor? ¿Qué sentido tiene aceptar algo (por mor de la conversación) para rechazarlo inmediatamente después (en la misma conversación)?

Es cierto que de no haber una dinámica en pasos como la que propone Clapp, no sería pragmáticamente afortunado emplear referencialmente la frase ‘el monstruo del lago Ness' en el existencial negativo. Esto es así porque, de haber un rechazo directo (i.e., no mediado por una aceptación previa de la presuposición referencial), la base común no incluiría la presuposición de referencia necesaria para volver afortunado el uso referencial en cuestión; pero de esto no se sigue que el uso de existenciales negativos requiera que el hablante primero acepte y después rechace la presuposición de referencia relevante. Bien podría ser que los existenciales negativos no involucren un uso referencial de la frase nominal relevante. Lo que sí parece es que la teoría que propone Clapp 2008 requiere este movimiento por demás extraño. Éste es el primer problema que enfrenta Clapp.

Con esto en mente consideremos usos de existenciales negativos seguidos por pronombres anafóricos, p.ej., "Santa no existe. Él es un personaje ficticio." Según la propuesta de Clapp, quien hace tal afirmación, en un contexto que presupone que ‘Santa' refiere, comienza por presuponer que ‘Santa' tiene referente. El fin de aseverar "Santa no existe" es rechazar esta presuposición. Esto entra en conflicto con el hecho de que el pronombre ‘El' se está empleando de manera anafórica con respecto al uso previo de ‘Santa' en el mismo acto de habla. De manera que ‘Él' trae consigo la misma presuposición de referencia que el existencial negativo rechazó.

Ante esta encrucijada hay dos opciones. Por una parte, podríamos aceptar que una afirmación de ‘Santa no existe. El es un personaje ficticio' será siempre desafortunada o pragmáticamente inaceptable, puesto que ‘El' trae consigo una presuposición que el mismo hablante ha rechazado ya —la aseveración sería pragmáticamente inconsistente—. Por otra parte, podríamos decir que, aunque la ha rechazado anteriormente, el hablante vuelve a recuperar la presuposición de referencia al afirmar que "Él es un personaje ficticio". De ser así, entonces quien asevera que "Santa no existe. Él es un personaje ficticio" tendría como fin de su acto de habla que se acepte la presuposición de referencia de ‘Santa'. Ambas opciones me parecen erradas. Afirmaciones de "Santa no existe. Él es un personaje ficticio" parecen pragmáticamente aceptables o afortunadas. De igual manera, me parece poco controversial que la meta conversacional de quien afirma tal cosa es contraria a la de quien busca defender que ‘Santa' en efecto tiene un referente. Éste es el segundo problema para la teoría dinámica de Clapp 2008.

Finalmente, los existenciales positivos y los negativos constituyen claramente una pareja de afirmación y negación. Uno afirma lo que el otro niega. Otra manera de ver lo extraña que es la dinámica propuesta por Clapp 2008 consiste en considerar esta relación. Imaginemos el siguiente desarrollo del diálogo D entre los hablantes A y B:

D: A1. El monstruo del lago Ness prefiere dormir en la parte norte del lago.

B: No es cierto. De hecho, el monstruo del lago Ness no existe.

A2: El monstruo del lago Ness sí existe. Lo vi con mis propios ojos.

Si la propuesta de Clapp 2008 es correcta, entonces A2 no puede rechazar la afirmación de B directamente, tal y como B no pudo hacerlo con la de A1. Recordemos que esto se debe a que, en la visión de Clapp, no puede haber un rechazo directo de presuposiciones.5 A2, en primer lugar, tiene que aceptar el cambio en presuposiciones que propone B; es decir, tiene que eliminar del contexto general la presuposición de referencia de la frase nominal ‘el monstruo del lago Ness'. Es sólo una vez que ha hecho esto que A2, en un segundo momento, puede modificar el contexto general aseverando el existencial positivo, el cual presupone que la frase nominal tiene referente.

Por desgracia esto no es pragmáticamente afortunado. Dado que en un primer momento A2 acepta los cambios en presuposiciones propuestos por B, antes de la aseveración del existencial positivo el contexto general no incluye la presuposición según la cual la frase ‘el monstruo del lago Ness' refiere. Sin embargo, la aseveración del existencial positivo involucra un uso referencial que presupone que la frase en cuestión tiene referente (esto es algo que el mismo Clapp admite). De esto se sigue que el acto de habla de A2 es pragmáticamente desafortunado: tiene una presuposición que A mismo ha rechazado del contexto general. Así las cosas, la teoría de Clapp predice que el uso de los existenciales positivos es, en la mayoría de los casos, desafortunado o pragmáticamente incorrecto. Éste es el tercer problema que enfrenta Clapp.

Parece entonces que la tradición metalingüística necesita dar otro giro: encontrar la manera de que la negación de referencia, o el rechazo de la presuposición de referencia, sea directo, z.e., que no requiera la aceptación de la presuposición contraria en la primera instancia. El fin principal del presente trabajo consiste en presentar una versión de la teoría metalingüística sobre los existenciales negativos que sea capaz de ofrecer este resultado.

 

2. Taxonomía

Comenzaré por señalar algo que la tradición metalingüística ha soslayado, a saber, que hay usos de existenciales negativos que no son problemáticos. Se trata de usos de la construcción ‘X no existe' en los que resulta evidente que el hablante tiene la intención de hablar acerca de algo denotado por la frase nominal empleada en su aseveración y en los que no tiene realmente la intención de afirmar que dicho objeto literalmente no existe. He aquí algunos ejemplos:

(1a) El auto completamente ecológico todavía no existe.

(1b) La libertad de expresión no siempre existe.

(1c) El bosón de Higgs todavía no existe.

(1d) La distinción entre seguridad y arrogancia no siempre existe.

Estos usos de la construcción existencial los denomino "positivos". Según veo, estos casos no son problemáticos. Dado que el hablante tiene la intención de usar la frase nominal de manera referencial, los demás estamos justificados en interpretar su aseveración asignando un referente. En estos casos parece que la interpretación más adecuada de la aseveración toma la frase verbal ‘no existe' como si significara algo distinto a su contenido convencional (véase Fleming y Wolterstorff 1960).6 Buscar la manera adecuada de asignar dichos referentes no es un problema sencillo, pero sí es, en efecto, un problema distinto, i.e., se trata del problema de los nombres vacíos. Por razones de espacio y claridad ignoraré dicho problema en este trabajo.

Hay, no obstante, otros usos de la construcción ‘X no existe' que son ellos mismos problemáticos. Se trata de casos en los que no es plausible entender al hablante como si presupusiera la existencia de algún referente. Son casos en los que es evidente que el hablante no tiene la intención de hablar de algo que haya denotado la frase nominal empleada en su aseveración. He aquí un ejemplo de dicho caso:

(1e) L: Jorgito le tiene miedo a Santa.

P: Pero si Santa es adorable.

M: Eso es mentira. ¿Cómo puede alguien tenerle miedo a Santa? Santa ni siquiera existe.

A éstos los llamo usos "negativos" de la construcción ‘X no existe'. Como dije anteriormente, estos usos son problemáticos. Dado que el hablante claramente no tiene la intención de hablar del referente de la frase nominal que emplea, no es fácil explicar cómo es que interpretamos dicha aseveración. Asumiendo que, como parecen serlo, dichas aseveraciones son informativas, ¿cuál es la información que el hablante pretende comunicar con su uso? ¿Cómo determinar el contenido de la aseveración de M en (le)? Estos son los casos en los que estoy interesado. Mi propuesta pretende explicar únicamente los usos negativos de construcciones existenciales de la forma ‘X no existe'.

 

2.1. Un giro en la conversación

Algunos pensarán que la pregunta "¿Tiene el hablante la intención de hablar del referente de la frase nominal involucrada en su aseveración?" no tiene una respuesta obvia. Tal vez hay quien piense que la taxonomía que presenté no es del todo útil. Al respecto, diré dos cosas. En primer lugar, la taxonomía no pretende deshacerse de los casos problemáticos clasificándolos como positivos. Al contrario, la taxonomía pretende ser una herramienta metodológica que nos permita determinar el tipo de explicación que necesitamos dependiendo del tipo de fenómeno al que nos enfrentamos.

En segundo lugar, hay un criterio independiente que sugiere que la taxonomía es la correcta. Los usos negativos aparecen cuando los hablantes buscan alcanzar una meta en particular: o bien clausurar toda conversación seria que involucre usos referenciales de la frase nominal en cuestión, o bien continuarla como un juego de fingimiento.7 Tal parece ser la meta de M en (1e). La característica sobresaliente de estos usos es que pretenden generar un cambio dramático en la conversación. La conversación en (le) es tal que los participantes no tienen problema en usar la frase ‘Santa' hasta un momento antes en que M usa la oración ‘Santa ni siquiera existe'. Hasta este punto de la conversación es posible interpretar las aseveraciones de L y P asignando uno u otro referente a la frase ‘Santa'. Esto, sin embargo, no lo podemos hacer una vez que M realiza su aseveración, puesto que hacerlo convertiría la aseveración de M en algo inconsistente al tomarlo como si aceptara y negara que existe el referente de ‘Santa'. He aquí otro ejemplo que ilustra el mismo punto:

(1f) Yo digo que la materia oscura no existe.

Para determinar si estoy en lo correcto respecto de la meta del hablante que asevera algo como (1f) es útil plantearse las siguientes preguntas: ¿tiene el hablante la intención de hablar del referente de la frase nominal involucrada en su aseveración?, ¿podemos darle sentido a una aseveración de (lf) si tomamos al hablante como si presupusiera que la frase nominal tiene un referente? Si la respuesta a estas preguntas es "No", esto sugerirá que estamos lidiando con usos negativos de la construcción ‘X no existe'. Para responder a estas preguntas debemos considerar el contexto de uso de la oración (lf). Mientras analizamos el contexto será útil plantearnos la siguiente pregunta: ¿qué intenta hacer el hablante al aseverar el existencial negativo?

CONTEXTO 1F

En un detallado estudio publicado en el número de la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society aparecido el 21 de noviembre, John Moffat y Joel Brownstein dicen que su teoría de la gravedad modificada puede explicar la observación del cúmulo bala. La teoría propuesta difiere de otras teorías de la gravedad modificada en sus detalles, pero es similar en tanto que predice que la fuerza de la gravedad cambia de acuerdo con la distancia. "La gravedad modificada es más fuerte si te alejas del centro de la galaxia de lo que es la gravedad newtoniana", explicó Moffat. "La gravedad más fuerte imita lo que hace la materia oscura. Con la materia oscura tomas a Einstein y la gravedad newtoniana e introduces más materia oscura. Si hay más materia obtienes más gravedad. Mientras que, por lo que a mí respecta, yo digo que la materia oscura no existe. Es la gravedad la que cambia."

Parece adecuado interpretar al hablante en el contexto de (lf) como alguien que hace un uso negativo de la construcción ‘X no existe'. De igual manera, parece claro que una explicación completa de la finalidad de dicha aseveración incluye la intención de parte del hablante de generar un giro importante en la conversación: que no se use más la frase nominal relevante o bien que se clausure el discurso acerca del supuesto referente de la frase nominal en cuestión. Más específicamente, parece que al aseverar (lf) cierto astrónomo pide a sus colegas que dejen de hablar de la materia oscura.

Creo que ambas características están ausentes en los usos positivos de la construcción existencial, como es el caso de (1b) y (1c):

(1b) La libertad de expresión no siempre existe.

(1c) El bosón de Higgs todavía no existe.

En estos casos parece que el hablante no tiene la intención de cerrar toda conversación acerca de, por ejemplo, la libertad de expresión o el bosón de Higgs. Y, de igual manera, parece que en estos casos no sería inapropiado pensar que el hablante presupone que la frase nominal relevante tiene un referente.

 

3 . La propuesta y su motivación

Creo que la mejor forma de caracterizar los usos negativos de la construcción ‘X no existe' consiste en entender que las frases nominales tienen un uso autorreferencial: p.ej., si se utiliza ‘Santa' no para referir a Santa, sino para referir al nombre ‘Santa'. Aunque es obvia semánticamente, la distinción en cuestión no es obvia en el uso. Como lo señala B. Geurts:

En general, los hablantes no hacen distinciones formales entre las expresiones lingüísticas y sus nombres. En vez de ello simplemente usan una expresión para referir a ella misma siempre que sea necesario. De esto se sigue que TODAS las expresiones de cualquier lenguaje son de alguna manera equívocas: además de su(s) significado (s) original(es), también pueden emplearse para designarse a ellas mismas. (Geurts 1998, p. 291)

En lo que resta defenderé la siguiente hipótesis: si admitimos que en los usos negativos de la construcción ‘X no existe' la frase nominal que toma el papel de ‘X' se usa de manera autorreferencial (o metalingüística), podemos obtener una interpretación que directamente afirme que " ‘X' no tiene referente." Esto nos ayuda a evitar los problemas de la propuesta dinámica de Clapp 2008 (véase sección 1), puesto que la negación directa no requiere la aceptación previa de las presuposiciones referenciales del oponente.

Hay al menos dos formas en las que una frase nominal puede emplearse para comunicar información metalingüística. Por una parte, es posible usar una frase nominal para hablar de sí misma, como cuando decimos que Pancho es un nombre muy popular en el mundo hispano. Según la hipótesis que busco defender, estos usos dentro de existenciales negativos son propiamente entendidos como denegaciones metalingüísticas que involucran la transferencia de significados. Según mostraré en la siguiente sección, un uso autorreferencial de ‘X' en la construcción ‘X no existe' comunica que " ‘X' no refiere" al negar la proposición ‘X' tiene referente.

Por otra parte, es posible usar una frase nominal para hablar de otra, como cuando hacemos uso de pronombres anafóricos. Esto sucede, por ejemplo, en un diálogo. Jorge afirma que "Pancho está muy ocupado y no podrá venir." A lo cual Marta añade: "Ese sí que es un nombre popular." Según la hipótesis que busco defender, estos usos dentro de existenciales negativos son propiamente entendidos como denegaciones metalingüísticas que involucran el acomodamiento de presuposiciones. Según mostraré en la subsección 3.2, un uso anafórico de ‘Él' en ‘Él no existe' (por ejemplo), comunica que " ‘X' no refiere" al negar la presuposición de referencia de una afirmación antecedente.

 

3.1. Transferencia de significado

De acuerdo con B. Geurts (1998), ciertas denegaciones metalingüísticas emplean el mecanismo de transferencia de significado. Dicho mecanismo se puede dividir en dos partes. En primer lugar, la frase nominal relevante se emplea de manera autorreferencial, de manera que, en lugar de comunicar su significado convencional, habla de sí misma. Esto es algo común, según dije anteriormente: siempre que los hablantes ordinariamente se encuentran con la necesidad de referir a cierta expresión (y no a su significado convencional), lo hacen simplemente empleando la expresión en cuestión en contextos en los que resulta claro que el uso pretendido es metalingüístico.

Este mecanismo fue propuesto y desarrollado por G. Nunberg (1979 y 2004). Con él se pretende explicar cómo es que los hablantes pueden usar expresiones para comunicar información que difiere de su contenido convencional. Por ejemplo, en una conversación en la que los participantes buscan determinar quién posee el automóvil más cercano, es posible emplear (2a) para comunicar algo como (2b):

(2a) Estoy estacionado atrás.

(2b) Soy el dueño de un auto que está estacionado atrás.

Nunberg (1979 y 2004) describe dos requisitos para que haya transferencia de significado: funcionalidad y notabilidad. El primer requisito exige que el contexto incluya una función sobresaliente que relacione el predicado empleado con la propiedad (transferida) relevante por medio de una función que relacione la propiedad convencionalmente asociada con el predicado de la nueva propiedad. Por ejemplo, el predicado ‘estar estacionado atrás' se relaciona con la propiedad de SER DUEÑO DE UN AUTO QUE ESTÁ ESTACIONADO ATRÁS, dado que en el contexto hay una relación entre dicha propiedad y la de ESTAR ESTACIONADO ATRÁS. Así, la restricción de funcionalidad se define de la siguiente manera:

funcionalidad: sea el caso que ɸ y ψ son conjuntos de propiedades que están relacionadas por la función sobresaliente gt: ɸ → ψ Entonces, si P es un predicado que denota una propiedad ɸi ∈ ɸ, también habrá un predicado p', escrito igual que p, que denote la propiedad ψ, en donde ψ;= gt(). (Nunberg 2004, p. 348)

Ahora bien, la transferencia de significado es posible porque el escucha puede elegir la función correcta que lo lleve de la propiedad convencionalmente referida por el predicado empleado en la frase verbal a la interpretación alternativa. Puesto que hay un gran número de funciones posibles en un contexto dado, la función correcta habrá de ser notable en el contexto. La condición de notabilidad requiere que la propiedad transferida sea útil para clasificar al objeto que la posee según los propósitos de la conversación. En el contexto del ejemplo anterior, la propiedad de SER DUEÑO DE UN AUTO QUE ESTÁ ESTACIONADO ATRÁS es útil para identificar a su poseedor (i.e., el hablante) en la conversación en cuestión (i.e., cuando los hablantes buscan determinar quién posee el automóvil más cercano). Así, es posible definir la restricción de notabilidad de la siguiente manera:

notabilidad: la transferencia de predicados es posible solamente cuando la propiedad que aporte el nuevo predicado es "notable"; es decir, sólo si es un predicado útil para clasificar o identificar al poseedor de la propiedad relevante de acuerdo con los intereses de la conversación. (Nunberg 2004, p. 349)

Según veo, todo contexto de uso de una frase nominal incluye una función notable que relaciona la propiedad referida por la frase verbal con la propiedad de nombrar un objeto que tiene dicha propiedad. Por ejemplo, un contexto en el que se habla de los hábitos alimenticios del monstruo del lago Ness incluye una función notable que relaciona la propiedad de SER CARNÍVORO con la de NOMBRAR ALGO QUE ES CARNÍVORO. En el caso del uso negativo de la construcción ‘X no existe' habrá una función que relacione el predicado ‘existir', que ordinariamente refiere a la propiedad de SER ALGO, con la propiedad de NOMBRAR ALGO.

Es fácil comprobar esta hipótesis. Considérese, por ejemplo, la conversación en (3):

(3) L: Nessie es carnívoro.

E: No es cierto. De hecho, Nessie no existe.

L: Estás equivocado. Nessie sí existe. Lo vi con mis propios ojos.

Comenzamos con dos conjuntos de predicados notablemente relacionados, Pɸ y Pψ, y sus correspondientes conjuntos de propiedades ɸ y ψ, definidos de la siguiente manera:

Pɸ: todos los predicados pφi asociados con ‘Nessie'.

PΨ: todos los predicados pψi; donde pψi = gt (pφi); donde gt (pφi) relaciona cualquier propiedad φi ∈ ɸ con la propiedad de nombrar (o denotar) al poseedor de dicha propiedad —i.e., una propiedad correspondiente ψi ∈ Ψ —.

ɸ: toda propiedad φi a la cual refiera el predicado correspondiente pφi.

Ψ: toda propiedad ψi a la cual refiera el predicado correspondiente pψi.

La función gt (pφi) es notable: es un hecho que por cada predicado en Pɸ hay un predicado correspondiente en PΨ, en virtud de existir una frase nominal correspondiente al poseedor de cada propiedad φi. El que exista esta correspondencia es simplemente parte del contexto conversacional. Los conjuntos de predicados antes definidos incluyen dos predicados homónimos: pφ1 y pψ1 que refieren a dos propiedades, φ1 y ψ1, respectivamente:

pφ1: ‘ser carnívoro'.

pψ1: ‘ser carnívoro'.

φ1 : ser carnívoro.

ψ1 : nombrar (o denotar) algo carnívoro.

Pero no sólo existen tales funciones entre predicados y propiedades. Los contextos de uso afortunado de la construcción ‘X no existe' son tales que la propiedad de NOMBRAR ALGO es notable. Por ejemplo, en la conversación en (3) la propiedad de NOMBRAR ALGO es una propiedad notable de ‘Nessie' en la conversación y por la cual entran en disputa los hablantes. La función es notable porque permite a los hablantes clasificar a ‘Nessie' entre las frases nominales que carecen de referente, lo cual permite a los hablantes clausurar su uso. Recordemos que, según lo discutido en 2.1, el uso negativo de la construcción ‘X no existe' tiene como fin dar un giro a la conversación, como el impedir que se siga empleando la frase nominal en cuestión.8

Es gracias a este mecanismo que, según la propuesta que defiendo, es posible interpretar que la aseveración de E en (3) asevera algo similar a (4):

(4) No es cierto. De hecho, ‘Nessie' no nombra (o no denota) algo.

Cabe hacer notar que, al igual que la propuesta alternativa de Clapp 2008, esta propuesta describe cómo es que los hablantes pueden recuperar una interpretación metalingüística a partir de una aseveración de la construcción ‘X no existe'. Sin embargo, a diferencia de la propuesta de Clapp, no requiere que el hablante comience por aceptar la presuposición de referencia de la frase nominal involucrada. De acuerdo con la propuesta que defiendo, quien emplea negativamente la construcción ‘X no existe' no usa la frase nominal ‘X' de manera referencial y, por lo tanto, no tiene por qué presuponer que ‘X' tiene referente. Según mostraré más tarde, esta diferencia nos permite evitar los tres problemas asociados con la propuesta metalingüística de Clapp 2008.

 

3 .2. El acomodamiento de presuposiciones

Hay buenas razones para pensar que las frases nominales definidas (p.ej., nombres propios y descripciones definidas) traen consigo presuposiciones. Entre otras, estas expresiones traen presuposiciones de referencia y familiaridad. La conversación en (5), donde (5b) y (5c) son respuestas afortunadas a (5a), sugiere que esto es así:

(5a)   L:    Nessie es carnívoro.

(5b)   E:    ¡Momento! No sabía que Nessie existiera, [referencia]

(5c)   M;    ¡Espera un segundo! ¿De qué Nessie estás hablando? [familiaridad]

Como señala Geurts 1998, estas presuposiciones pueden ser objeto de denegaciones. En particular, pueden ser objeto de denegaciones de presuposición que funcionan como negaciones irregulares. La conversación en (6) ilustra dicho mecanismo:

(6a)   L:    El rey de Francia es calvo.

(6b)   E:    El rey de Francia no es calvo. No hay un rey en Francia.

La propuesta que quiero defender es que en casos en los que usos negativos de la construcción ‘X no existe' involucran pronombres anafóricos, los hablantes hacen uso del mecanismo de denegación de presuposiciones antes mencionado. La idea central detrás de esta propuesta es que así como hay referencia anafórica, puede haber también acomodamiento anafórico de presuposiciones.

Puede haber distintos mecanismos de acomodamiento de presuposiciones. En este texto seguiré la "teoría del ligamiento" defendida por Geurts 1998, pero lo haré meramente de manera ilustrativa. No busco defender que este mecanismo en particular sea el empleado en el acomodamiento de presuposiciones, sino más bien que hay algún mecanismo de denegación de presuposiciones (véase Horn 1989). Sea cual sea ese mecanismo, será suficiente para mis propósitos.

La "teoría del ligamiento" defiende que la referencia anafórica no es sino un caso del ligamiento de presuposiciones. Así como las frases nominales definidas pueden hacer referencia a objetos previamente referidos en un contexto dado, de igual manera las expresiones que traen consigo presuposiciones pueden referir a presuposiciones previamente empleadas en un discurso dado. Para esta teoría, la diferencia entre pronombres anafóricos y las expresiones que traen consigo presuposiciones consiste únicamente en que las últimas pueden tener un contenido semántico más rico. Es justamente este contenido semántico el que les permite ser ligadas o bien ser acomodadas. Según esta propuesta, cuando buscan interpretar las presuposiciones de un uso particular de una expresión, los hablantes siguen ordenadamente los siguientes pasos:

A: Liga la presuposición a un antecedente adecuado;

B: De no ser posible, acomoda la presuposición; y

C: Si es necesario acomodar la presuposición, hazlo preferentemente de manera global y si no local.9

Para ver cómo funciona este mecanismo en los usos negativos de ‘X no existe' que involucran pronombres anafóricos, consideremos la conversación (7):

(7a) L: Nessie es carnívoro.

(7b) E: No es cierto. De hecho, él ni siquiera existe.

En (7a), L emplea ‘Nessie' de manera referencial, así que su uso trae consigo una presuposición de referencia: que ‘Nessie' tiene un referente. Esta presuposición es inconsistente con las creencias de E. ¿Cómo debería E acomodar dicha presuposición? La teoría que propongo sugiere que E tiene que acomodar la presuposición en cuestión localmente, al alcance de la negación en su aseveración de "De hecho, él ni siquiera existe." He aquí un ejemplo del razonamiento que permite recuperar tal interpretación.

E emplea ‘El' de manera anafórica al uso que L hace de ‘Nessie'. Por lo tanto, trae consigo las presuposiciones de referencia y familiaridad que trae el uso que L hace de ‘Nessie'. Si asumimos que el uso que L hace de ‘Nessie' en efecto tiene un referente, podemos encontrar un antecedente adecuado para ‘El'. Pero hacer esto sería muy costoso, puesto que sería inconsistente con las creencias de E. Si no asumimos que el uso que L hace de ‘Nessie' tiene un referente, entonces mantenemos la consistencia con las creencias de E, pero carecemos de un antecedente adecuado para ligar el uso que hace E de ‘El'. De manera que estamos obligados a acomodar la presuposición de referencia.

Ahora bien, hay dos opciones. Podemos intentar acomodar la presuposición de manera global, en este caso, por algo que se encuentre fuera del alcance de la negación. Hacer esto sería como pensar que E presupone que su uso de ‘Él' de hecho tiene un referente, por lo cual tendríamos una vez más problemas de consistencia con las creencias de E. Así pues, estamos obligados a acomodar localmente, asumiendo que la presuposición de referencia cae dentro del alcance de la negación. De ser así, podríamos rechazar la presuposición de que el uso que hace E de ‘Él' tiene un referente al tomarla como negada. Hacerlo así nos ofrece una interpretación de la aseveración de E consistente con sus creencias: es una denegación de la presuposición de referencia de L según la cual ‘Nessie' tiene un referente. Además, obtenemos también la interpretación metalingüística que permite al hablante alcanzar su meta conversacional: clausurar el uso de ‘Nessie' en la conversación. La interpretación resultante de (7b) es algo como (7c):

(7a) L: Nessie es carnívoro.

(7b) E: No es cierto. De hecho, él ni siquiera existe.

(7c) E: No es cierto. De hecho, ni siquiera refiere.

El hecho de que la presuposición de referencia del uso que hace L de ‘Nessie' sea sobresaliente en el contexto de (7) nos permite entender cómo es que los participantes en la conversación pueden recuperar la interpretación presuposicionista a partir de la información disponible en el contexto general. Una vez que L ha hecho su aseveración, será claro para ambos participantes que L presupone que ‘Nessie' tiene referente, lo cual permite a E referir a dicha presuposición anafóricamente.

Esto nos permite entender cómo un hablante puede usar negativamente la construcción ‘X no existe' empleando un pronombre anafórico como ‘El'. Más aún, como mostraré en la siguiente sección, esta propuesta nos permite evitar el problema al que se enfrenta la propuesta alternativa de Clapp 2008 frente a los pronombres anafóricos.

 

4. Cómo mejorar la tradición metalingüística

En este artículo busco defender que la hipótesis que entiende los usos negativos de la construcción ‘X no existe' como denegaciones metalingüísticas hace avanzar la tradición metalingüística aún más que la propuesta alternativa de Clapp 2008, que las entiende en términos de acomodamiento dinámico de presuposiciones. En la sección 1 mostré cómo es que la propuesta de Clapp 2008 se encuentra con tres problemas de diferente complejidad. En las secciones 2 y 3 presenté la propuesta que busco defender. En esta sección mostraré cómo es que mi propuesta libra los problemas mencionados de manera exitosa (sección 4.1) y cómo logra iluminar fenómenos para los que la propuesta de Clapp 2008 no parece tener explicación (sección 4.2).

 

4.1. Resolución de problemas

Según argumenté en la sección 1, la propuesta dinámica de Clapp 2008 se enfrenta a tres problemas: primero, requiere una dinámica un tanto extraña de aceptación e inmediato rechazo de una y la misma presuposición; segundo, parece incapaz de explicar el uso de pronombres anafóricos inmediatamente después del uso negativo de la construcción ‘X no existe'; y, tercero, predice que el uso de la construcción ‘X sí existe' siempre será desafortunado como respuesta a una aseveración de un existencial negativo. La propuesta que defiendo, según la cual los usos negativos de la construcción ‘X no existe' son denegaciones metalingüísticas, evita estos tres problemas exitosamente.

En primer lugar, si los usos relevantes de ‘X no existe' son denegaciones metalingüísticas, entonces no involucran un uso referencial de la frase nominal correspondiente a ‘X'. Por esta razón, dichos usos no traen consigo presuposiciones de referencia y, por ende, no es necesario que el hablante comience por aceptar la presuposición de referencia, sino que puede rechazar directamente dicha presuposición. Dicho brevemente, no es necesario apelar a la extraña dinámica de aceptación y rechazo de presuposiciones.

En segundo lugar, si los usos relevantes de ‘X no existe' emplean transferencia de significados, entonces podemos explicar los casos en los que ‘X no existe' va seguido de aseveraciones que emplean pronombres anafóricos; p.ej., "Santa no existe. El es un personaje ficticio." Debe ser claro que aseveraciones como ésta no son un problema para la teoría que propongo. Por una parte, debido a que ‘Santa' se emplea de manera autorreferencial, el pronombre anafórico —como es de esperarse— hereda este mismo uso, de manera que ‘Él' refiere al nombre ‘Santa'. Por otra parte, en tanto que el predicado ‘no existe' transfiere su significado a la propiedad de NO NOMBRAR (O NO DENOTAR) algo, por consistencia en la interpretación el predicado ‘es un personaje de ficción' transfiere su significado a la propiedad de NOMBRAR UN PERSONAJE DE FICCIÓN. De esta manera, un uso negativo de (8a) recibe una interpretación similar a (8b):

(8a) Santa no existe. Él es un personaje de ficción.

(8b) ‘Santa' no refiere. Nombra a un personaje de ficción.10

Este mecanismo es general y nos permite entender cómo los hablantes interpretan no sólo los usos de ‘X no existe', sino también otras aseveraciones contextualmente relacionadas con ésta.11

En tercer lugar y puesto que, como vimos ya con respecto al primer problema, la teoría que defiendo no requiere que los hablantes acepten la presuposición de referencia que es contraria a sus creencias, es fácil entender por qué puede haber usos afortunados de la construcción ‘X sí existe' inmediatamente después de usos negativos de la construcción ‘X no existe'.

Para entender lo anterior es necesario hacer varias aclaraciones. Primero, a diferencia de los usos negativos de la construcción ‘X no existe' los usos de la construcción ‘X sí existe' generalmente sí presuponen que la frase nominal relevante refiere. Esto lo evidencia no sólo el hecho de que los existenciales positivos son claramente la negación de los usos negativos de la construcción ‘X no existe', sino también el hecho de que parece correcto interpretar a quien usa la construcción ‘X sí existe' como si presupusiera (i.e., creyendo o aceptando, al menos para fines de la conversación) que ‘X' tiene un referente.

Es cierto que si el uso de ‘X sí existe' aparece como respuesta a un uso negativo de ‘X no existe', el contexto general no incluirá la presuposición según la cual ‘X' tiene un referente. Esto entra en tensión con lo dicho en el párrafo anterior, pero no impide que la aseveración sea afortunada, puesto que, de ser aceptada, el contexto se adecuaría. Incluso si se interpreta de manera literal, se sigue directamente de la aceptación de un existencial positivo que la frase nominal empleada en efecto tiene un referente. Si esto se acepta, quien emplea un existencial positivo habrá logrado su fin conversacional.

La propuesta de Clapp 2008 sobre los existenciales negativos predice que, al usar un existencial positivo en respuesta a uno negativo, el hablante debe comenzar por aceptar una presuposición contradictoria con su uso referencial de la frase nominal relevante. Así, los existenciales positivos resultan ser pragmáticamente desafortunados. En contraste, mi propuesta no nos obliga a pensar que los hablantes deban comenzar por aceptar ninguna presuposición referencial propuesta por los demás participantes. De manera que no hay tensión entre presuposiciones, razón por la cual los existenciales positivos resultan pragmáticamente afortunados.

Es así como la propuesta de las denegaciones metalingüísticas logra que avance la tradición metalingüística sobre los existenciales negativos más que la propuesta dinámica de Clapp 2008.

 

4.2. Resolución de enigmas

Los usos negativos de ‘X no existe' (sección 2) exhiben tres características peculiares que sólo la propuesta de denegaciones metalingüísticas es capaz de explicar: (i) la negación no puede acomodarse en prefijos; (ii) aceptan negación contrastante pero no concesiva; y (iii) aceptan ítems de polaridad negativa (IPN), pero no de polaridad positiva (IPP).

Primero, las negaciones descriptivas (o no metalingüísticas) admiten el acomodamiento de la negación en prefijos. Así, por ejemplo, ‘Juan no es capaz' es equivalente a ‘Juan es incapaz.' Las negaciones metalingüísticas, no obstante, no aceptan tal acomodamiento. Por ejemplo, una aseveración de ‘Juan no es capaz, es sumamente capaz" no es equivalente a una aseveración de "Juan es incapaz, es sumamente capaz."

Ahora bien, los usos negativos de ‘X no existe' no permiten que su negación sea acomodada en prefijos. ‘Santa no existe' no es equivalente a ‘Santa inexiste'. No es correcto pensar que esto se debe a la frase existencial ‘X no existe' misma, puesto que este acomodamiento sí es posible en usos positivos de la misma construcción; p.ej., en aseveraciones de "El diseño industrial es inexistente en este pueblo" o "Vivo en una familia en la que la confianza es inexistente".

Segundo, las negaciones descriptivas aceptan negaciones concesivas. Las negaciones metalingüísticas sólo aceptan las contrastantes. Estas no están lexicalizadas en idiomas como el inglés pero sí en otros como el castellano o el alemán, en los cuales la negación concesiva acepta los términos ‘pero' y ‘aber' mientras la contrastante acepta ‘sino' y ‘sondern'. Así, por ejemplo, la negación descriptiva "No es cierto, pero es probable" acepta la negación concesiva ‘pero'; mientras que la negación metalingüística "No es un jitomate, sino un jitomate"12 acepta sólo la negación contrastante ‘sino'.13

Curiosamente, los usos negativos de ‘X no existe' aceptan la negación contrastante pero no la concesiva. Por ejemplo, "Santa no existe, sino en pintura" y "El hombre no existe, sino el individuo" son aceptables, mientras que "Santa no existe, pero en pintura" y "El hombre no existe, pero el individuo" no lo son. Esto no se puede explicar apelando a la construcción existencial misma, puesto que los usos positivos de ‘X no existe' sí aceptan la negación concesiva, como lo muestra el ejemplo (le) de la sección 2: "El bosón de Higgs todavía no existe, pero pronto lo hará".14

Tercero, la negación descriptiva no metalingüística acepta ítems de polaridad positiva (IPP) como ‘todavía', ‘a veces' y ‘siempre'. Las negaciones metalingüísticas sólo aceptan ítems de polaridad negativa (IPN) como ‘nunca' y ‘jamás'. Los usos negativos de la construcción ‘X no existe' aceptan IPN pero no IPP La oración ‘Santa no existe' puede sustituirse por la oración ‘Santa nunca (jamás) ha existido', pero no por ninguna de las siguientes oraciones: ‘Santa a veces no existe', ‘Santa no siempre existe', ‘Santa todavía no existe'. Al igual que en los casos anteriores, este fenómeno no se puede explicar apelando a la construcción existencial misma, puesto que los usos positivos de lX no existe' sí admiten IPP: p.ej., "El bosón de Higgs todavía no existe" y "La libertad de expresión no siempre existe".

Si aceptamos la hipótesis que propongo, resulta natural que los usos negativos de la construcción ‘X no existe' no acepten IPP ‘Santa' (o ‘Santa Claus') es quizá el nombre más usado en dichas construcciones. Dada la forma en que tradicionalmente empleamos dicho nombre, su uso en existenciales negativos tiende a ser negativo y, por lo tanto, no admite IPP Una búsqueda en internet no muestra resultados para oraciones como ‘Santa aún no existe' o ‘Santa todavía no existe' (lo mismo sucede en inglés, con oraciones como ‘Santa doesn't already exist' y ‘Santa doesn't sometimes exist'). Uno puede encontrar, no obstante, usos de oraciones como ‘Santa ni siquiera existe' (e igualmente ‘Santa doesn't even exist') que involucran IPN. Sin duda hacen falta más evidencias para demostrar que los usos que aquí he clasificado como negativos de la construcción ‘X no existe' en general admiten IPN y no IPR No obstante, es una virtud de la hipótesis que presento el que pueda explicar estos fenómenos.

Queda claro, pues, que si entendemos los usos negativos de ‘X no existe' como denegaciones metalingüísticas, resulta natural que (i) no acepten que su negación se acomode en prefijos, (ii) acepten negación contrastante pero no concesiva y (iii) acepten IPN pero no IPP Estas peculiaridades de los usos de ‘X no existe' que nos conciernen no encuentran explicación ni en la propuesta dinámica de Clapp 2008 ni en las propuestas literalistas de la tradición (véase Russell 1905).

 

5. Conclusiones

Ciertos usos de la construcción ‘X no existe' presentan un reto para la filosofía del lenguaje. Los hablantes los emplean para comunicar información verdadera y no trivial. Sin embargo, según muestro en la sección 1, una interpretación literal sugiere que ‘X no existe' o bien expresa una verdad necesaria (i.e., trivial), o bien un contenido indeterminado sin valor de verdad. Esto ha llevado a proponer interpretaciones alternativas. Es ampliamente sabido que Russell (1905) propone entender la frase nominal ‘X' como una descripción definida y ésta como un cuantificador. Sin embargo, como señala Clapp 2008, esta propuesta está comprometida con que ‘X' traiga consigo presuposiciones de referencia inexplicables por la teoría.

Ante este panorama ha surgido la tradición metalingüística (véase Stalnaker 1978, Walton 2000 y Clapp 2008, entre otros), que interpreta los usos problemáticos de ‘X no existe' como comunicación de información sobre la frase nominal ‘X'.

En la sección 1 presenté la versión más elaborada de esta propuesta a cargo de Clapp 2008 y mostré cómo enfrenta tres problemas que parecen insalvables. En la sección 2 presenté una taxonomía novedosa que nos permite identificar los usos de la construcción ‘X no existe' que realmente son problemáticos y distinguirlos de otros usos que no presentan ningún reto y que, por ende, no requieren explicación. En la sección 3 presenté con cierto detalle una propuesta alternativa para entender los usos problemáticos de ‘X no existe' como denegaciones metalingüísticas. En la sección 4 mostré cómo esta propuesta evita los problemas que enfrenta Clapp 2008 además de que logra explicar ciertas peculiaridades de los existenciales negativos que de otra manera no podríamos explicar.

Por lo anterior, creo que la propuesta que he defendido es una alternativa viable que logra hacer avanzar a la tradición metalingüística y que merece ser considerada como tal.*

 

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Notas

* Quiero agradecer a Axel Barceló, Maite Ezcurdia, Carmen Curco, Angeles Eraña y a los miembros del seminario Tecuémepe por ayudarme a mejorar el texto con sus comentarios. Este trabajo se hizo con el apoyo del proyecto PAPIIT-IA400112.

1 Esta propuesta la han seguido, implícita o explícitamente, distintos filósofos, incluyendo a Walton 2000.

2 Agradezco a un árbitro anónimo de esta revista por mencionar esto.

3 En el texto original: "But, and this is the key point, the definite NP in this negative existential will carry the referential presupposition being denied by the utterance. This utterance will deny its own referential presupposition" (Clapp 2008, p. 10).

4 Según Clapp 2008: "La frase nominal definida ‘El monstruo del lago Ness', según aparece en esta aseveración tuya trae consigo una presuposición referencial y, como resultado de tu acomodamiento, esta presuposición está satisfecha por la base común sobre la cual fue hecha la aseveración" (Clapp 2008, p. 1432). En el original: "The definite NP ‘the Loch Ness monster' as it appears in this utterance of yours carries a referential presupposition, and as a result of your accommodation this referential presupposition is satisfied by the common ground relative to which the utterance is made." Clapp también sostiene que, en contextos (i.e., base común) en los que no hay un compromiso previo sobre la existencia del referente (p.ej., cuando nos preguntamos si de hecho existe o no el referente), es posible usar la frase nominal sin traer consigo la presuposición de referencia (p. 1432).

5 Clapp ciertamente podría decir que en el caso de los existenciales positivos hay una excepción, de manera que éstos sí pueden rechazar directamente la presuposición de no referencia que afirman los existenciales negativos. Pero esto parece ad hoc. Si los existenciales positivos sí pueden rechazar presuposiciones directamente, ¿por qué no igualmente los negativos? La única razón que tiene Clapp es que, de ser así, su propuesta dinámica no logra echarse a andar. Pero argumentar esto sería circular.

6 Estos usos no literales suceden frecuentemente. Convencionalmente, las expresiones ‘existe' y ‘hay3 son sinónimas; por ejemplo, las frases "Hay tres ejemplares" y "Existen tres ejemplares" son equivalentes. Sin embargo, aunque es aceptable decir "No hay nada que puedas hacer", es inaceptable decir "Lo que puedes hacer no existe".

7Agradezco esta última sugerencia a un árbitro anónimo de esta revista.

8 Otra ventaja de la interpretación metalingüística es que es consistente con la idea intuitiva según la cual no hay una distinción legítima entre objetos existentes y no existentes, puesto que existir es una propiedad de todo lo que hay. No obstante, una distinción que sí es legítima es la que hay entre nombres que tienen referente y aquellos que no lo tienen.

9 Sobre cómo funciona en detalle este mecanismo y en particular con respecto a los principios de la teoría de representación del discurso, véase Geurts 1998, pp. 299-304.

10 Afirmar que ‘Santa' nombra a un personaje ficción es compatible con ciertas posturas referencialistas sobre nombres de ficción según las cuales éstos no son genuinamente vacíos, sino que, de hecho, refieren a objetos ficticios (véanse Salmón 1998, y Sainsbury 2009). Esta no es la interpretación que pretendo con la lectura metalingüística de (8b), sino, más bien, una interpretación según la cual ‘Santa' es un nombre que se emplea correctamente dentro de un contexto de ficción, i.e., un contexto en el que se finge que tiene un referente. Esta lectura es explícitamente compatible con la teoría según la cual los nombres de ficción son genuinamente vacíos. Agradezco a un árbitro anónimo por señalar este punto.

11 Aquí conviene hacer dos aclaraciones. Primero, la interpretación teórica que ofrezco no pretende ofrecer una oración que los hablantes podrían utilizar alternativamente. Sé que hay hablantes competentes a quienes la oración en (8b), por ejemplo, puede resultarles extraña; quizá demasiado teórica. Esto puede explicarse fácilmente recordando la lección de Geurts al principio de la sección 3: los hablantes rara vez hacen distinciones entre palabras y contenido, generalmente no hablan de referentes ni de significado, simplemente usan las palabras para comunicar este tipo de información metalingüística. El que la propuesta que defiendo emplee como interpretación oraciones extrañas no es, pues, un problema, en tanto que no es parte de la propuesta el que los hablantes emplearían dichas oraciones. Las interpretaciones que ofrece la postura metalingüística que defiendo ofrecen simplemente un análisis teórico de la información que los hablantes buscan comunicar; dado este punto teórico de partida, la interpretación pretende ser clara y evitar los problemas y confusiones asociados con el uso ordinario. No es, pues, una sorpresa que la interpretación teórica se exprese por medio de una oración que los hablantes no emplearían ordinariamente.

Segundo, la propuesta pretende ser flexible. El único punto fijo, por así decirlo, es la idea de que la frase nominal en cuestión se emplea de manera autorreferencial. Esto nos dice poco acerca de cómo interpretar la frase verbal, o el predicado, empleado en el uso negativo de ‘X no existe'. La única restricción es que sea consistente con el uso metalingüístico de la frase nominal (p.ej., que se interprete como si comunicara información metalingüística) y que sirva para los fines de la conversación. Así, el contexto determina en gran parte la interpretación adecuada de la frase verbal, de manera que la interpretación correcta bien podría ser distinta de la que ofrezco como ejemplo en (8b).

12 Nótese lo inaceptable que resultan las negaciones alternativas: "No es cierto, sino es probable" y "No es un jitomate, pero es un jitomate."

13 La versión correspondiente en alemán sería "Das ist nicht sicher, aber das ist wahrscheinlich" para la descriptiva, y "Das ist nicht ein Tomate sondern ein Tomate" para la metalingüística.

14 Cabe hacer notar que la negación concesiva está lexicalizada como "pero" y no como "pero sí". Ésta última funciona más bien como negación contrastante al involucrar IPP como "sí". Así, por ejemplo, aunque no es aceptable decir "Santa no existe, pero en pintura" no es igualmente inaceptable decir "Santa no existe, pero sí en pintura". Lo mismo sucede con otras negaciones claramente metalingüísticas. Es inaceptable decir "No es un jitomate, pero un jitomate" pero sí es aceptable decir "No es un jitomate, pero sí un jitomate". Lo mismo sucede con otras frases que complementan al ‘pero' con IPP como "pero aún" y "pero todavía."

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