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Diánoia

versión impresa ISSN 0185-2450

Diánoia vol.57 no.68 México may. 2012

 

Reseñas bibliográficas

 

Stefan Gandler, Fragmentos de Frankfurt: Ensayos sobre la Teoría crítica

 

Aureliano Ortega Esquivel

 

Siglo XXI, México, 2009

 

Departamento de Filosofía División de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad de Guanajuato aure_liano@hotmail.com

 

Entre los años treinta y setenta del siglo pasado, un grupo de filósofos, economistas, sociólogos y psicoanalistas alemanes llevó a cabo un ambicioso programa de investigación interdisciplinaria inspirado en la herencia teórica de Hegel, Marx, Nietzsche y Freud, y articulado en torno a la pregunta: ¿cómo es posible que la forma de reproducción social capitalista, a pesar de ser manifiestamente contradictoria, disfuncional, injusta e inequitativa siga siendo vigente e incluso pueda contar con la aprobación y el apoyo incondicional de la mayoría de los individuos a los que somete a su lógica explotadora y enajenante? El grupo, patrocinado por Felix Weil, fundó el Institut für Sozialforschung, instancia académica autónoma instalada en Fráncfort desde 1923, aunque a raíz de la instauración del régimen nacionalsocialista en Alemania sus miembros iniciaron una diáspora que los llevó a Holanda, Inglaterra y Estados unidos a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, para regresar finalmente a Alemania en los años cincuenta. Tanto los principios en los que se fundaba aquel programa como los desarrollos específicos de sus investigaciones se conocen como teoría crítica a partir de la publicación, en 1937, del artículo de Max Horkheimer "Teoría tradicional, teoría crítica", en el que se exponen de manera sucinta y sistemática sus fundamentos teórico-filosóficos. No obstante la irreductibilidad de lo teórico a lo geográfico, en la actualidad se da por sentado que la teoría crítica y la Escuela de Fráncfort son una y la misma cosa, lo que no deja de ser un despropósito debido al hecho —señalado enfáticamente por Stefan Gandler en el libro Fragmentos de Frankfurt— de que existen diferencias significativas e insalvables entre los postulados teórico-filosóficos de los fundadores de la teoría crítica y los que a partir de los años setenta sostienen algunos de sus herederos intelectuales, por tratarse de propuestas que van mucho más allá de un simple ajuste o una revisión de ciertos principios y usos conceptuales para resolverse en otras posiciones de discurso —en ocasiones, radicalmente opuestas a las que identificaron a la teoría crítica en sus primeros años—.

El libro Fragmentos de Frankfurt de Stefan Gandler no pretende ser la crónica de los avatares de la Escuela de Fráncfort, sino una forma de puntualización y de deslinde respecto de aquello que es y que no es la teoría crítica, con el objetivo explícito de separar de manera radical y definitiva lo que en rigor corresponde a una y a otra: es decir, salir al paso de la frecuente y nociva confusión entre el programa de investigación y crítica interdisciplinaria llevado a cabo por Theodor W Adorno, Marx Horkheimer, Herbert Marcuse, Henrich Grossmann, Walter Benjamin, Franz Neumann, Otto Kirschheimer, Leo Lowental, Alfred Schmidt y Erich Fromm entre 1931 y 1973, y el nombre que, asociado a la ciudad de Fráncfort y a su universidad, explotan actualmente a su favor algunos "herederos innobles" del grupo original, quienes con Jürgen Habermas, Axel Honneth y Helmut Dubiel a la cabeza desde hace mucho tiempo abandonaron el programa y los postulados teóricos de la teoría crítica —aunque aún se presentan socialmente como segunda o tercera generación de la Escuela de Fráncfort—1

El libro Fragmentos de Frankfurt consta de cinco trabajos escritos en distintas circunstancias y con diversos fines, de modo que no es posible establecer entre ellos una unidad temática; el autor ha elegido la palabra 'fragmentos' justamente para subrayar esa ineludible dispersión temática, pero, asimismo, para subrayar el hecho de que eso que comúnmente llamamos Escuela de Fráncfort no solamente es una ficción histórica, sino que en la actualidad aparece absolutamente fragmentada, o mejor, disociada de las posiciones de discurso y del programa de investigación que sostuvieron sus fundadores. A este respecto el texto "Dialéctica historizada. Herederos innobles de Horkheimer y Adorno" es emblemático, y aun cuando de alguna forma rompe con el asunto y el tono de los otros artículos, constituye una elocuente denuncia de la inocultable corrupción teórica, política e ideológica que hoy caracteriza a los herederos de la Escuela.

El trabajo "Teoría crítica ¿sin Frankfurt?" cumple las funciones de introducción general al establecer lo que en la perspectiva de Gandler constituyen los elementos básicos de la teoría crítica. Entre esos elementos el autor se detiene exclusivamente en dos: en primer lugar, lo que Theodor W. Adorno y Max Horkheimer conciben en la obra Dialéctica de la Ilustración como la "ruptura de civilización" —o la "destrucción de los judíos europeos"—2 y, en segundo, la negatividad que caracteriza a sus intervenciones. De acuerdo con Gandler, no debemos reducir tales elementos al estatus de simples temas o problemas específicos, porque en rigor se trata (aunque el autor no use esta expresión) de dos aspectos constitutivos de un horizonte de aprehensión cognoscitiva especialmente propicio para el desarrollo de la teoría crítica; esto es, debemos entenderlos como dos emplazamientos teórico-conceptuales capaces de soportar y dotar con un sentido radical e irrenunciablemente crítico al conjunto de los aspectos particulares de su programa de investigación. Para decirlo de otra forma: no es posible siquiera aprehender —y mucho menos explicar— la forma, el carácter, el sentido y el desenlace catastrófico de las sociedades contemporáneas si no fundamos nuestro esfuerzo en la perspectiva del desgarramiento estructural que las caracteriza, y cuya representación paradigmática se ilustra en los campos de exterminio del régimen nacionalsocialista alemán. En segundo término: no es posible burlar la impronta afirmativa o apologética del discurso teórico dominante en sus versiones idealistas o positivistas (y actualmente posmodernas) si no asociamos el programa a un impulso autocrítico de la razón, en el que la fuerza de lo negativo aparece primeramente como esfuerzo por no dejarnos engañar nuevamente (Horkheimer), para posteriormente consolidarse como utopía negativa, lo que implica, según Gandler "concentrar el análisis en los puntos más oscuros de la sociedad actual, no sólo para poderla entender mejor, sino también para encontrar los aspectos claves de una imagen negativa de una sociedad postcapitalista". Imagen negativa "que incluye únicamente los aspectos más repugnantes de la sociedad actual, como índice de lo que por ningún motivo habrá que repetir o prolongar".3

El segundo artículo, "Interrupción del continuum histórico en Walter Benjamin", es el trabajo más extenso de la colección y, a nuestro juicio, el más logrado. En él, Gandler exhibe un profundo dominio de la teoría crítica, ahora aplicada a uno de sus textos emblemáticos: Sobre el concepto de historia de Walter Benjamin. La tesis crítica que, en opinión de Gandler, es imprescindible recuperar del texto benjaminiano es justamente la necesidad de interrumpir y a fin de cuentas subvertir radicalmente la continuidad edificante y progresiva de la historia, misma que, en contraste con el discurso apologético del orden social capitalista "no deja de producir escombros" (Benjamin). Ni más ni menos porque en la tesis del continuum histórico, de la idea providencialista —asumida de manera acrítica por la modernidad— de una incesante marcha de la humanidad hacia su redención futura, se esconde su contrario, su negación determinada: la explotación, el dolor, la muerte de los desposeídos del pasado. Sostenido en un análisis riguroso y profundo del texto de Benjamin y de una imaginativa (y hasta lírica) reconstrucción teórico-crítica de las tesis sobre la historia —principalmente de la Tesis IX, en la que Benjamin alude al ángel de la historia—, Gandler organiza su intervención a través del conjunto de respuestas epistemológicas, ontológicas y políticas que reclaman dos preguntas formalmente idénticas pero filosóficamente diferentes: ¿por qué el ángel de la historia mira hacia atrás? y ¿por qué el ángel de la historia mira hacia atrás? Para ese efecto, Gandler trabaja y propone una serie de postulados sobre el "materialismo" benjaminiano y su crítica del "tiempo vacío o absoluto, continuo y lineal" entronizado por la razón moderna; la impronta de la "teología" como recurso crítico negativo y rupturista; la necesidad de "mirar hacia atrás" y de "cepillar la historia a contrapelo" para reconstruir un concepto de historia que no signifique conocer el pasado "como verdaderamente sucedió" sino reconocer en ese pasado "un instante de peligro".4

El texto "El problema del Estado. Marcuse y su interpretación de Hegel" reconstruye críticamente la defensa que Herbert Marcuse hiciera de Hegel en el libro Razón y revolución. Hegel y el surgimiento de la teoría crítica social (1941) frente a la convicción, muy generalizada en los Estados Unidos de los años de la guerra, de que el pensamiento político del filósofo de Stuttgart representaba una de las raíces ideológicas del nacionalsocialismo. Para ello, Stefan Gandler expone de manera sucinta, pero no exenta de relieves interpretativos originales, tanto las ideas centrales de la filosofía hegeliana del derecho y el Estado como la exposición crítica que de ellas lleva a cabo Marcuse. Gandler parte del núcleo de la doctrina del Estado de Hegel, consistente en la idea de que "la sustancia de lo correcto, de lo justo [das Rechtliche] y de lo moral, son los mandamientos de la eticidad [Sittlichkeit] y del Estado"5 para ilustrar el hecho de que, aun en la perspectiva apologética que Hegel adopta frente a la impronta racional del Estado y la legalidad jurídica burguesa, éstos no pueden concebirse al margen o aislados de la eticidad y menos aún de la leyes de la naturaleza; justamente porque las leyes jurídicas, cuya formulación en ocasiones contradice las leyes naturales, son susceptibles de perfeccionamiento por la vía de la razón, cuando ésta abona a favor de la realización de la "idea ética" y de la "libertad concreta". Éstas, la idea ética y la libertad, deben a su vez estar representadas o contenidas en la realización del Estado burgués, el que, de acuerdo con Hegel, es "la culminación, la perfección de la Sittlichkeit (el sistema de códigos sociales de comportamiento racionalmente construido) y de la razón que se realiza en la historia universal."6 Gandler, siguiendo a Marcuse, no niega que Hegel deba ser considerado "el filósofo del Estado burgués", lo que prueba a través de la exposición crítica de sus concepciones de la guerra y el monarca. Sin embargo, sostiene que ese desenlace, que no hace a Hegel necesariamente un ideólogo del nacionalsocialismo, se deriva de una "traición" al método dialéctico "ante la también presente sustancia reaccionaria del sistema hegeliano".7

El libro cierra con un artículo en el que Stefan Gandler se propone reflexionar sobre uno de los problemas centrales de la discusión teórico-política contemporánea: el problema de la identidad. El texto "Modernidad e identidad. Actualidad de la reflexión político social" parte del aserto de que sin la inclemencia reflexiva de la teoría crítica los antagonismos y las contradicciones que atraviesan la sociedad contemporánea, tales como los problemas de la igualdad, la identidad o la diferencia, no podrían ser entendidos; especialmente si se articulan con la dinámica propia de la reproducción del capital y su discurso apologético. En ese sentido, la propuesta crítica de Gandler consiste en mudar radicalmente el cuestionario sobre los pares antagónicos igualdad-desigualdad e identidad-diferencia del plano de lo antropológico o lo idiosincrásico —concebido como "natural"— al plano de la realización histórico-concreta del dominio mundial del capital. Ello implica, a su vez, desmontar totalmente el aparato categorial con el que la sociedad moderno-ilustrada ha recuperado, representado y a fin de cuentas sublimado conceptualmente sus contradicciones para mostrar que detrás de las palabras igualdad, identidad, diferencia u otredad se oculta el cuerpo desgarrado de una formación social irremisiblemente irracional y peligrosamente destructiva.

 

BIBLIOGRAFÍA

Benjamin, Walter, Tesis sobre la historia y otros fragmentos, traducción y presentación de Bolívar Echeverría, Contrahistorias, México, 2005.         [ Links ]

Gandler, Stefan, Fragmentos de Frankfurt. Ensayos sobre la Teoría crítica, Siglo XXI, México, 2009.         [ Links ]

 

NOTAS

1 S. Gandler, Fragmentos de Frankfurt, pp. 107 y ss.

2 Ibid., p. 17.

3 7bid., p. 27.

4 Las frases y palabras entrecomilladas de este parágrafo corresponden al texto de W. Benjamin, "Sobre el concepto de historia", en Tesis sobre la historia y otros fragmentos, pp. 17-31.

5 G.W.F. Hegel, Rasgos fundamentales de la filosofía del derecho. O compendio de derecho natural y ciencia del Estado, citado por S. Gandler, op. cit. p. 86.

6 Ibid., p. 90.

7 Ibid., p. 98.

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