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Diánoia

versão impressa ISSN 0185-2450

Diánoia vol.56 no.66 México maio 2011

 

Reseñas bibliográficas

 

Miguel A. Granada, Rosa Rius y Piero Schiavo (comps.), Filósofos, filosofía y filosofías en la Encyclopédie de Diderot y D'Alembert

 

Carmen Silva

 

Universitat de Barcelona, Barcelona, 2009, 247 pp.

 

 

Facultad de Filosofía y Letras Universidad Nacional Autónoma de México carmensilva55@gmail.com

 

Como punto de partida, considero importante señalar que los artículos que contiene esta antología son de excelente factura; el volumen en cuestión es la recopilación de las Actas del Congreso Internacional sobre la Encyclopédie, celebrado en Barcelona los días 16 y 17 de octubre de 2008. Es decir, los trabajos publicados son originalmente las conferencias presentadas en el evento antes mencionado. Ahora bien, lo que sobre este asunto me interesaría agregar —y lo expresan claramente los editores en la introducción— es que tal encuentro forma parte de un proyecto más amplio que aglutina a varios grupos de investigación de diferentes ciudades europeas (cuatro, principalmente): Bolonia 2002, Lyon 2003, París 2005 y Barcelona 2008. Es sobre los trabajos presentados en el último encuentro, publicados en la antología que comento, de lo que hablaré a continuación.

Antes de entrar en materia quiero resaltar que la continuidad del proyecto y su conformación en diferentes grupos de investigación adscritos a diversas universidades es todo un ejemplo a seguir, además de que el eje común que los une es el estudio de la Encyclopédie, tema de suma importancia para los pensadores de todas las épocas posteriores a la publicación de esa obra.

Cabe señalar que entre otras gemas que encontramos en la presentación de los editores está la de una breve —pero muy interesante— exposición de la historia de la Encyclopédie y sus antecedentes, por lo que los invito a leer sus páginas.

En cuanto al contenido, un objeto de estudio tan rico y fascinante en manos de dedicados especialistas da como resultado la riqueza temática que este volumen despliega. Por ejemplo, en esta magna obra encontramos artículos que abarcan desde las repercusiones de las ideas de Francis Bacon, Montaigne y Leibniz, hasta una reflexión muy sugerente sobre la melancolía.

Como decía inicialmente, el abanico de temas que abordan los especialistas es tan extenso como la obra que es su objeto de estudio. Para que el lector de esta reseña se dé una idea de la riqueza temática del libro comentado, haré a continuación un listado centrándome especialmente en las cuestiones esenciales tratadas en esta publicación.

El primer artículo, escrito por Martin Groult, tiene como objetivo medular la reflexión sobre la unidad y pluralidad filosófica de la Encyclopédie. El segundo trabajo es de Walter Tega y se caracteriza por ser un examen cuidadoso sobre las diferencias entre esta obra propia de la Ilustración francesa y la búsqueda y propuesta de universalidad de la filosofía de Leibniz. El tercero, cuyo autor es Gogal Mayos, versa sobre la compleja figura de D'Alembert, con miras a señalar su destacada contribución al proyecto de esta emblemática obra del movimiento ilustrado francés; también expone cómo este matemático famoso y poderoso representa un nuevo modelo de intelectual del cual creo que somos continuadores el día de hoy. Así pues, no podemos negar el impacto incuestionable de esta obra ilustrada sobre toda la filosofía europea desde su primera edición hasta la fecha.

La cuarta comunicación es de Miguel A. Granada —autor reconocido en nuestras latitudes como un especialista en el Renacimiento—, quien destaca la presencia de la revolución astronómica de Copérnico en la Encyclopédie y de esta forma nos ofrece un estudio detallado y minucioso de la historia y de la injerencia de la astronomía en dicha obra. En particular, Granada explica cómo D'Alembert despliega sobre esta temática un conocimiento muy actual para su época al incluir en el debate astronómico —el cual cambió la imagen del mundo— un reconocimiento a Kepler por su contribución a esta revolución astronómica, al igual que menciona, acepta y se adhiere a la física celeste newtoniana contraria a la teoría cartesiana de los torbellinos. Todo esto y otros temas, propios de los asuntos discutidos en ese tiempo, son tratados por Granada.

El quinto trabajo es de Maria Franca Spallanzani, quien trata un tema tan interesante como los anteriores, y de esos que los neófitos creemos muy propios de la Ilustración: la reflexión sobre la posibilidad del conocimiento religioso en la Encyclopédie. Uno de sus señalamientos es que al final del Discurso preliminar de la Enciclopedia se ofrece al lector una clasificación del conocimiento, dentro de la cual la Biblia sagrada y la teología pasan del plano de la revelación —donde antes se encontraban— al de la razón, es decir, las cuestiones religiosas serán tratadas o analizadas del mismo modo que los fenómenos de carácter antropológico, histórico o político. En otras palabras, la revolucionaria propuesta ilustrada —muy bien presentada en este artículo— ejemplifica el giro que dio la Ilustración en relación con cuestiones y temas religiosos, pues propone que éstos deben analizarse de la misma forma y con los mismos criterios que los empleados para la crítica histórica. En breves palabras, uno de los objetivos de este movimiento intelectual es lograr el ideal de ordenar y explicar todos los conocimientos a partir de las facultades racionales del hombre.

El sexto artículo, escrito por Piero Schiavo, es tan notable como los anteriores, pero a mi juicio éste toca un asunto poco común cuando se habla de la Encyclopédie; me refiero a la melancolía. Como indica el título del trabajo que ahora comentamos, su intención es examinar el estudio de la melancolía y mostrar cómo en el Siglo de las Luces se proponen y gestan diferentes y nuevas fisiologías humanas (algunas de ellas contrapuestas entre sí, como el mecanicismo y el vitalismo). Desde el punto de vista del autor, en este periodo el vitalismo va ganando terreno al mecanicismo, que era el modelo explicativo del siglo anterior (el XVII), también conocido como pensamiento moderno, y en el que Descartes fue uno de los filósofos más relevantes, pero del que los que grandes representantes de la Ilustración francesa quisieron alejarse. Un ejemplo paradigmático de esta actitud es Voltaire, pensador muy influyente dentro del movimiento ilustrado. En fin, que la nueva fisiología humana se aleja del mecanicismo imperante del siglo anterior, como ya comentamos, para girar al vitalismo, en particular el propuesto por la escuela de Montpellier. Estos fisiólogos del siglo XVIII formulan la nueva fisiología humana, al igual que los de Padua elaboran la nueva anatomía humana en el siglo XVI. Lo que resulta interesante es que la nueva fisiología permitió proponer una explicación de la melancolía diferente de la del mecanicismo y de la de los humores, propia del Renacimiento. Esto es así gracias a que los miembros del movimiento de Montpellier elaboraron una fisiología alternativa, diferente de las antes mencionadas, a la que se denominó "materialista vitalista"; de aquí que gracias a ella fuera posible ofrecer una explicación racional de la enfermedad.

El artículo de Jordi Bayod es tan valioso como los anteriores, pues en él encontramos un tema tan importante como los ya reseñados: en éste se analiza la relación de Michael Montaigne con la Encyclopédie. Su autor no sólo eligió un tema importante, sino que desarrolló un estudio detallado sobre una cuestión que nos permitirá comprender la verdadera naturaleza de la Encyclopédie y la relación de sus editores con Montaigne, la cual no implica, según señala Bayond, la inclusión y adhesión a los temas más propios de Montaigne, como son el escepticismo y su duda relacionada con la revelación. Lo que Bayond propone, y me parece muy sugerente, es la idea de que lo que los editores tomaron de Montaigne no fueron sus argumentos, sino la forma de presentarlos; es decir, que detectaron sagazmente que el estilo de escritura de Michel Montaigne era la clave de su éxito, pues era una forma sutil de hablar en contra de opiniones establecidas, más como una insinuación que como una propuesta abierta.

Los tres últimos trabajos están relacionados entre sí pues, desde mi punto de vista, se mueven dentro de la esfera del derecho y la política. Sobre el trabajo de Francine Markovits se puede decir que, en gran medida, uno de sus objetivos es mostrar cómo en ese momento el derecho y la política no eran temas de reflexión propios y exclusivos de juristas y magistrados. La Encyclopédie también da la palabra a ingenieros, teólogos y hombres de letras. Gracias a ello, en la emblemática obra ilustrada encontramos una historia de los debates y cómo se plantearon entonces definiciones completamente nuevas sobre el derecho y la política. Otro cambio importante que ocurrió en ese momento es que ya no se buscó más el fundamento de las cosas, sino que se valoró más la función y la utilidad. Por lo tanto, desde este ángulo fue definitivo que se formulara una nueva concepción del derecho y de lo político. Esto es, en esencia, de lo que trata el trabajo de Markovits.

El tema central del artículo de Luigi Delia es la discusión sobre la tortura en la Encyclopédie. El autor desarrolla su estudio tomando como punto de partida a dos pensadores que fueron personalidades importantes en su momento, además de otros autores relacionados con el tema. Tales autores son el abogado Boucher y el polígrafo Jaucourt, quienes defienden posturas encontradas. El primero, por ser jurista, hace una descripción de la tortura judicial explicando su naturaleza e historia, todo esto en un tono técnico y neutro. Jaucourt, en cambio, censura la tortura por ser una práctica contraria a la humanidad y al derecho natural. Las dos posiciones reflejan la realidad imperante en la época y por ello es muy importante conocerlas desde el punto de vista histórico.

Sobre la postura de Jaucourt, que está contra la tortura, vale añadir que la actitud con la que maneja este dilema es un caso entre otros que encontramos en la Ilustración francesa y en la Encyclopédie. Se trata de una serie de posiciones que son antecesoras y pioneras de nuestras luchas y debates contemporáneos sobre los derechos humanos.

Por otra parte, Christopher Hamel reflexiona sobre la filosofía política de Diderot, como claramente indica el título de su artículo. En primer lugar, el autor muestra cómo dos posturas consideradas incompatibles forman parte de la filosofía política de uno de los editores de la Encyclopédie. Con ello pretende dar respuesta a la pregunta fundamental de en qué consiste la libertad. Esta interrogante le permite criticar el despotismo político en cualquiera de sus variantes, incluso el virtuoso, y defender el derecho constitucional que depone a un gobierno de esa naturaleza. Hamel arguye, siguiendo a Diderot, que un poder arbitrario y déspota va contra el derecho natural del pueblo a la libertad y que, por ello, esto mismo legitima la revuelta. En pocas palabras, la filosofía política de Diderot (de sus escritos tardíos) consiste en una crítica contra el despotismo ilustrado que ignora la libertad natural (propia del derecho natural) y la dignidad del hombre. Estos dos últimos aspectos son temas centrales de la filosofía política de Diderot, y sobre todo el de la dignidad humana, que es un tema propiamente ilustrado.

Para concluir mi comentario acerca del texto de Hamel, me parece interesante advertir que aunque en Voltaire encontramos referencias a Locke respecto de su reflexión sobre el entendimiento humano, cabe señalar que todo esto sugiere, desde mi punto de vista, que John Locke fue un pensador importante para la Ilustración francesa, que no sólo tomó como modelo su obra Ensayo sobre el entendimiento humano, sino que también se leyó e influyó su obra de filosofía política titulada Segundo tratado sobre el gobierno. Un ensayo sobre el verdadero origen, alcance y fin del gobierno civil, en el que el autor inglés defiende la postura de Diderot antes mencionada, o sea, el derecho que tiene el pueblo a la revuelta social ante un gobierno despótico.

Por todo lo dicho anteriormente, está claro que la temática del libro es tan vasta y rica que seguramente resultará de interés para estudiantes y estudiosos de la Ilustración en las diferentes disciplinas políticas, jurídicas, sociales, humanas y médicas. En otras palabras, este libro es espléndido y muy recomendable, pues arroja mucha luz sobre la Encyclopédie. Además, creo que tiene un valor añadido, ya que nos conduce al estudio directo de la Ilustración, uno de los periodos más fascinantes de la historia del pensamiento occidental. Asimismo, muchas ideas planteadas por los enciclopedistas son el origen de cuestiones centrales hoy en día, algunas ya definidas y establecidas, y otras que continúan debatiéndose tanto en el ámbito de la filosofía especulativa, el derecho, la medicina, la religión, la historia y un largo etcétera, puesto que nuestra deuda con los ilustrados es muy grande. Por ello, su estudio es importante, necesario y valioso, pues en la Encyclopédie encontramos el original y el borrador de muchas de nuestras concepciones sobre el conocimiento, el hombre, la sociedad, el derecho, la política y la historia. Creo que conocer su causa en su versión original nos permite enfrentarnos a nuestros propios conflictos, propuestas e innovaciones con mayor conocimiento sobre la naturaleza de las cuestiones por plantear o las ya establecidas.

Para finalizar, deseo referirme a las diferencias que encontré entre las ediciones de antologías del mismo tipo, como actas de congresos, simposios y homenajes, y una diversidad de variantes producidas a partir de nuestros encuentros académicos. Una diferencia entre la antología que ahora reseño y las de tipo similar que se publican en nuestro país, es que en estas últimas (al menos en todas las que conozco) todos los artículos siempre están escritos en español, independientemente de si la conferencia fue escrita originalmente en italiano, francés o inglés, etc. Estas publicaciones están invariablemente traducidas al español, tarea que realiza un traductor del departamento editorial donde se publica el libro, o bien el editor o los editores; incluso, a veces, gracias a varios autores de la propia antología, que además de su texto traducen el de otro colega extranjero. Supongo que esta actitud nuestra tiene como finalidad alcanzar un público más amplio, es decir, a profesores, investigadores y estudiantes. ¿O quizá se deba a que en México defendemos más el español que en España? De todos modos es interesante advertir las distintas actitudes que existen en relación con el propio idioma respecto de México y España y averiguar cuáles son sus repercusiones, ya que en esta antología, motivo de la presente reseña, la mayoría de los textos están escritos en francés, otro tanto en español y, en menor proporción, en italiano, que son los idiomas oficiales de las universidades participantes: Bolonia, Lyon, París y Barcelona, ciudades donde se han llevado a cabo los Congresos sobre la Encyclopédie.