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Cuicuilco

Print version ISSN 0185-1659

Cuicuilco vol.17 n.48 México Jan./Jun. 2010

 

Reseñas

 

Historia clínica del barrio de La Merced

 

Blanca Vilchis Flores

 

Ricardo Antonio Tena Núñez y Salvador Urrieta García (Coords.), El barrio de La Merced: estudio para su regeneración integral. México, Universidad Autónoma de la Ciudad de México, 2009.

 

Escuela Nacional de Antropología e Historia, México

 

"En un polígono de solamente un kilómetro cuadrado, el barrio de La Merced encierra alrededor de 40% de los edificios catalogados del total de la 'Zona de Monumentos Históricos' que hoy conocemos como Centro Histórico de la ciudad de México",1 una zona marginada desde 1982 pero con un gran potencial de desarrollo habitacional cuya regeneración e integración urbana es un desafío a las políticas públicas que, por fortuna, ya cuentan con la base de un estudio socio–cultural detallado en esta publicación.

Del mismo modo en que un médico realiza la historia clínica de su paciente, el libro inicia con la presentación, resumida, de diversos estudios realizados en la zona de estudio desde la década de los sesenta hasta los años 20 donde se incluye también una tesis de Salvador Urrieta, presentada en 1995, donde plantea la necesidad de nuevas políticas urbanas que tomen en cuenta propuestas sobre el reordenamiento del espacio construido, bajo el signo de la protección y rehabilitación del patrimonio, pero con la participación de sus habitantes, buscando la comprensión de los valores del patrimonio y abordando, desde una conciencia local, los problemas urbanos cotidianos.

Como parte de la historia clínica, también se realizó un diagnóstico sociocultural del barrio de La Merced en el que participaron antropólogos y urbanistas del Instituto Politécnico Nacional. Una de las radiografías obtenidas fue un escenario de considerable riqueza histórica, social y económica en contraste con la presencia de pobreza, desempleo, deterioro ambiental y marginación. Por lo que se vio la oportunidad de contribuir a la recuperación de la dignidad de nuestra ciudad y fortalecer la identidad cultural al orientar la recuperación patrimonial de los barrios tradicionales a partir de la consideración de sus habitantes y de un compromiso claro de los gobernantes en turno.

Después de los antecedentes se debía delimitar la ubicación del área de estudio: analizando los cambios sufridos a lo largo de la historia de La Merced, el territorio del barrio se ha ampliado llegando a cubrir prácticamente la misma extensión que tenía en la época prehispánica. De esta manera, fue posible considerar las intervenciones realizadas para entender los principales problemas que enfrenta la población residente y correlacionar los indicadores del barrio con el contexto del Centro Histórico en particular, y de la Ciudad de México en general; caracterizando así el área de estudio y su evolución desde el siglo XVI hasta el siglo XX con las consecuentes escalas en sus cofradías, talleres, calles, pulquerías, acequias, mercados, convento, parroquias, plazas y fuentes públicas; industria textil, comercio ambulante, cines, salones de baile y cabaretes; hasta la historia de sus inmigrantes y las afectaciones del sismo de 1985.

Es a partir del uso de los espacios que las personas establecen nexos y relaciones sociales con fines diversos, favoreciendo las relaciones, reforzando la identidad y la apropiación social de dichos espacios, convirtiéndolos en un componente importante para la estructuración de redes de integración social entre los vecinos de la zona. Históricamente, el área que abarca la zona tradicional de La Merced se constituyó en un espacio público a raíz del construcción del convento que actualmente da nombre al barrio y que se empezó a edificar a fines del siglo XVI en el oriente de la ciudad, zona deshabitada que correspondía al barrio de San Pablo Teopan o Zoquipan (la construcción del claustro se inicia a fines del siglo XVII). Actualmente, la totalidad de los edificios tienen por lo menos tres usos diferentes; el comercio representa 40% de todos los usos, la vivienda 27% y las fábricas y talleres 10%. El 23% restante lo integran otras funciones menos significativas.

Por otra parte, la construcción de los mercados de La Merced (1861) y El Volador (1881) fue un factor determinante en la transformación del barrio y por consiguiente en las relaciones sociales que se gestaron en su interior. Sin embargo, con la puesta en marcha de la Nueva Central de Abastos en 1982, prácticamente quedó cancelada la actividad que sustentó, por más de cien años, la tradición comercial del barrio. El impacto de este proceso fue la clausura de múltiples negocios y establecimientos comerciales con una reducción violenta en el número de habitantes.

A partir de entonces, la introducción de nuevos valores sociales, culturales y económicos ha originado procesos lentos de transformación, que alteran definitivamente toda tradición y costumbres sociales establecidas, creando nuevos hábitos y conductas, que alteran la integración familiar y comunitaria. Por otro lado, se identificaron algunos factores que han permitido estrechar ciertas relaciones sociales entre los habitantes del barrio y de la zona de La Merced, se pueden citar algunos aspectos que permiten establecer los grados de cohesión social existentes como la identidad originada a partir de la permanencia en la zona a través de varias generaciones (parentesco y compadrazgo).

En la parte final del diagnóstico sociocultural del barrio, se vierten una serie de recomendaciones en torno a los siguientes temas: vivienda, comercio informal, vialidad y transporte, aprovechamiento de inmuebles históricos, marginación, empleo, ecología y medio ambiente, cultura, seguridad pública y protección civil, entre otros, para dar paso a la problemática del patrimonio urbano arquitectónico por proteger a diferentes escalas y en contextos muy diversos. Al abordar el punto de los inmuebles en alto riesgo se hace referencia tanto a los riesgos antropogénicos como a los riesgos ocasionados por la naturaleza, considerando el deterioro por la suma de riesgos manifiestos en las edificaciones así como por la inseguridad pública y se da la ubicación de una serie de inmuebles que presentaron, después de su evaluación, una prioridad inminente para ser atendidos, incluyendo las fichas técnicas del patrimonio arquitectónico urbano (Anexo 2).

La parte final aborda las diferentes estrategias propuestas para la recuperación del espacio patrimonial y social de la zona de La Merced que se complementa con un amplio y detallado corpus de planos referidos en los Anexos 5 y 6. También debo decir que la redacción es amena, la tipografía amigable, la información profusa y detallada, además de que posee la magia del barrio de La Merced que como bien dice la introducción: "Sin él no se puede concebir ni entender la historia del Centro Histórico de la ciudad de México"; una ciudad con diversos valores que no deben marginarse en esa idea de lo integral hacia una determinada zona seleccionada. Salvar este patrimonio en sus múltiples facetas y temporalidades y no sólo como edificaciones con ciertas cualidades, reduciéndose la protección a una valoración parcial y subjetiva implica, como dice Salvador Urrieta, "reinventar el patrimonio cultural puesto que éste es producto de grupos sociales diversos que han ido transformando su cultura y con ella su espacio urbano". De este modo, todo el tiempo se mantiene presente la relación entre el patrimonio tangible e intangible del barrio de La Merced, considerando como una unidad los monumentos y su contexto en pro de la recuperación de su patrimonio cultural, su funcionamiento y las condiciones de vida de esta zona urbana.

 

Nota

1 Presentación de René Coulomb.