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Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas

Print version ISSN 0185-1276

An. Inst. Investig. Estét vol.25 n.82 México Mar./May. 2003

 

Artículos

 

Los rostros de nuestros antepasados. Las pinturas faciales de los Jicareros (Xukurikate) huicholes de Tateikita1

 

Paulina Faba Zuleta

 

Universidad de chile

 

Resumen

Los Xukurikate o Jicareros son hombres y mujeres que poseen la importante tarea de cuidar una jícara (xukuri) y una flecha (+r+) que corresponden a una deidad determinada dentro del panteón huichol. Estos mismos cargos deben peregrinar anualmente al desierto de Wirikuta, San Luis Potosí, para buscar el peyote (Lophophora williamsi), el venado y traer el agua sagrada de los manantiales de este lugar. En la Fiesta del Peyote (Hikuli Neixa), los Jicareros de Tateikita, Jalisco, se pintan diferentes figuras geométricas en el rostro que consisten principalmente en círculos, puntos, espirales y líneas. Dichos motivos son vinculados por los huicholes con elementos de la naturaleza, con las deidades y con el concepto de nierika. En este trabajo buscamos explorar la relación entre las figuras plasmadas en las pinturas faciales de los Jicareros y los efectos producidos por la ingestión de las sustancias psicoactivas que contiene el peyote, los cuales son concebidos por los huicholes como experiencias de conocimiento y de comunicación con los antepasados deificados.

 

Abstract

The Xukurikate or Jicareros are men and women who have the important duty of taking care of a gourd bowl (xukuri in Huichol) and an arrow (+r+ in Huichol) that correspond to an specific Huichol deity. These same charges must go every year to the Wirikuta Desert, located in the state of San Luis Potosí, to take the peyote cactus (Lophophora williamsi), the deer and the sacred water of the fountains of this place. In the Peyote Celebration (Hikuli Neixa), the Jicareros of Tateikita, Jalisco, paint different geometric figures in their faces that consist fundamentally in circles, points, spirals and lines. The Huichols associate these motifs with some elements of nature, certain deities and the nierika concept. In this study we explore the relation between the facial paintings of the Jicareros and the effects produced by the ingestion of the psychotropic substances of the peyote, that are conceived by Huichols as experiences of knowledge and communication with their deified ancestors.

 

El decorado está hecho para el rostro,
pero en otro sentido el rostro está predestinado
a ser decorado, porque sólo por el decorado
y mediante él el rostro recibe su dignidad
social y su significación mística.

Claude Lévi-Strauss, Antropología
estructural
, p. 287.

 

Nuestro interés en reflexionar sobre el simbolismo de las pinturas faciales de los huicholes2 surge a partir de un estudio anterior acerca de la mitología huichola en torno a algunos petrograbados de Nayarit y Jalisco.3 Entre los diseños de dichos petrograbados reconocemos motivos que pueden apreciarse en diferentes expresiones plásticas huicholas, como las piedras discoidales teparite4 y las pinturas faciales. Es justamente en este último tipo de manifestación plástica en la cual observamos una riqueza de motivos geométricos que se asemeja a la variedad de figuras abstractas que encontramos en gran parte de las manifestaciones plásticas rupestres de Nayarit y Jalisco.

Uno de los primeros autores en tratar en detalle el simbolismo de las pinturas faciales es Lumholtz.5 Este autor describe el diseño de dichas pinturas, que representan a varias deidades de la fertilidad de acuerdo a la exégesis huichola. Los significados que otorga a los distintos diseños que componen las pinturas faciales, como los círculos concéntricos, las espirales y las líneas zigzagueantes, han sido constatados en nuestro trabajo de campo; sin embargo, a pesar del valioso aporte de Lumholtz, lamentablemente este autor no explora el significado de las pinturas faciales en su contexto ritual, además de que no las vincula con el consumo del peyote (hikuli), elementos con los cuales dichas expresiones se encuentran estrechamente relacionadas.

Para comprender el contexto en el que se desenvuelven las pinturas faciales, es necesario mencionar que quienes las llevan en las festividades huicholas son los cargos que pertenecen al centro ceremonial tradicional tukipa6 (figura 1). Dichos cargos se conocen con el nombre de Xukurikate o Jicareros, los cuales son hombres y mujeres que poseen la importante tarea de cuidar una jícara (xukuri) y una flecha (+r+) que corresponden a una deidad determinada dentro del panteón huichol. Estos mismos cargos deben peregrinar anualmente al desierto de Wirikuta, San Luis Potosí, para buscar el peyote (Lophophora williamsi) y el venado, y traer el agua sagrada de los manantiales de este lugar.

En su peregrinación a Wirikuta los Xukurikate no sólo recolectan peyote (hikuli) sino también una raíz de la cual se extrae el polvo amarillo (uxa) con el que se elaboran las pinturas faciales. Según Lumholtz,7 el término uxa quiere decir chispa, siendo su nombre más completo el de uxam ta"rai, que combina los significados de chispa (uxa) con el de la raíz amarilla (ta"rai) proveniente del desierto de San Luis Potosí. De acuerdo con el mismo autor, la pintura amarilla que los huicholes obtienen de la raíz de un arbusto se relaciona directamente con el fuego, de ahí que el significado de la palabra uxa se traduzca como chispa.

Como ya fue constatado por Lumholtz a principios del siglo XX, la gráfica que se expresa en las pinturas faciales abarca diseños figurativos y abstractos que se mezclan en un universo directamente relacionado con las deidades. De acuerdo con Rito Carrillo, un chamán (ma"arakate) de Guadalupe Ocotán (Xatsitsarie), las pinturas faciales que llevan los Jicareros cuando peregrinan a Wirikuta son "como una credencial que uno muestra a los dioses". En efecto, es sugerente observar que los diseños que se expresan en las pinturas faciales, aunque pueden tener patrones similares, rara vez se repiten, pues expresan los múltiples atributos que caracterizan a las deidades principales del panteón huichol.

Antes de comenzar a analizar los diseños de las pinturas faciales de los Jicareros del tukipa Kierimanawe,8 consideramos necesario describir brevemente el contexto ritual al cual están asociadas dichas pinturas faciales.

 

Hikuli Neixa. Las pinturas faciales en el contexto ritual

En la Fiesta del Peyote (Hikuli Neixa), que presenciamos en mayo de 2001 en la localidad huichola de Tateikita (San Miguel Huaistita), los personajes de la festividad y la presencia del peyote molido, así como la parafernalia ritual de los participantes evocaron en todo momento a Wirikuta, el lugar de la primera aparición del sol para los huicholes. El simbolismo solar de esta fiesta no se contrapone con el carácter acuático que muchas veces adquieren los Jicareros, sobre todo a través de algunos motivos que describen a las nubes cargadas de lluvias (figura 2). Se puede decir que en el Hikuli Neixa se exacerban los atributos luminosos del universo que posteriormente serán derrotados por las fuerzas de la oscuridad, al comenzar la época de lluvias.

La festividad comienza cuando 25 Jicareros (13 hombres y 12 mujeres) pertenecientes al centro ceremonial tradicional se reúnen en el patio del tukipa. A cada cargo se le da el nombre de una deidad; así por ejemplo, en esta ocasión se mencionaron los nombres de Na"ariwame, Nuestra Madre la Lluvia del Desierto; Tatewarí, el Abuelo Fuego; Tawexika, El Águila Solar; Niwetsika, La doncella del Maíz; Nakawe, Nuestra Abuela Crecimiento, entre otros.

Luego de una larga noche de vigilia y de haber dispuesto las ofrendas en el templo de planta circular tuki, los Nauxatamete9 tocan por la mañana los cuernos de toro y la niña Xaki10 comienza a moler varias cabezas disecadas de peyote (hikuli) en la dirección poniente del patio del tukipa, atrás del templo circular. Una vez que se ha molido el peyote seco, recolectado fresco durante la peregrinación a Wirikuta, éste es mezclado con agua y batido de tal forma que se crea una espuma blanca bastante espesa que los huicholes expresamente identifican con las nubes (hai).

Una hora más tarde, los peregrinos se reúnen al interior del tuki que está orientado hacia el noreste para salir del patio del centro ceremonial tukipa rumbo al poniente y pintarse la cara con los diferentes diseños de círculos concéntricos, venados, peyotes, espirales, etcétera. Con la ayuda de una piedra y un poco de agua, cada uno de los Jicareros raspa la raíz de la cual sale la pintura (uxa) con la que se pintan el rostro. Dicha pintura se aplica con la ayuda de un espejo y un palito de madera con el cual se dibujan diversos diseños en el rostro. Los motivos de color amarillo intenso no sólo se plasman sobre los rostros de los Jicareros (Xukurikate), sino también sobre sus manos, así como sobre algunos instrumentos musicales y ofrendas.

Todos los presentes, incluso otra teiwari11 como nosotros, son convidados a pintarse el rostro con uxa; no obstante, esto no es común, pues se dice que la uxa es una pintura sagrada que sólo la deben usar los peregrinos que asistieron a Wirikuta.

Una vez que retornan al tukipa desde el poniente, luego de haberse pintado el rostro, los Jicareros forman dos filas paralelas, situándose uno detrás del otro, y comienzan a avanzar por el patio en sentido sur-norte, de manera que cada cargo hace una parada ante el recipiente con la bebida de peyote, dándoles uno de los encargados de la molienda del hikuli, a cada Xukurikate, una jícara del espumoso líquido.

Sólo luego de haberse pintado los rostros con uxa y de haber consumido el líquido de peyote molido, los Jicareros se disponen a bailar conformando una fila de hombres, otra de mujeres y una tercera fila de cuatro personas que encarnan a los venados.12 Los dos grupos de cargos son encabezados por el +r+kuekame, quien lleva un gran sombrero con plumas de águila, un atado de ofrendas de mazorcas y la cornamenta de un venado, objetos que hacen ver a la fila de danzantes como una gran serpiente cornuda y emplumada.

* * *

Aunque los dibujos representados en los rostros de los Jicareros parecieran ser el resultado de un acto espontáneo en el que cada persona escoge el diseño que más le gusta e incluso improvisa decoraciones, también está determinado por reglas en las cuales se comprende que uno de los propósitos principales de las pinturas faciales es el de marcar la identidad de las personas que las portan. Generalmente el chamán (mara"akame) sueña los diseños que otra persona debe llevar, relacionándose ciertos motivos con la pintura facial que los cargos llevan durante algunas de las festividades del ciclo ritual, como la Semana Santa y las Pachitas. Asimismo, ciertos diseños, como los de líneas y puntos, se vinculan casi exclusivamente con los hombres y específicamente con los cantadores que dirigen las acciones rituales (figuras 2 y 3).

Debemos destacar que los dibujos con uxa no sólo se aplican en el rostro, sino también en instrumentos musicales como el violín (xaweri) y la guitarra (kanari), así como en objetos rituales como los cuernos de venado (maxa awate). La pintura amarilla también expresa la renovación de todos los elementos en los cuales es utilizada; de esta manera, al igual que la sangre de los animales sacrificados, se asperja en las mazorcas que se presentan como ofrendas a las deidades; la uxa también es untada en diversas ofrendas y objetos.

A través de las acciones rituales relacionadas con las pinturas faciales y de acuerdo con la exégesis indígena, podemos concluir que los Xukurikate, al pintar sus rostros con la pintura amarilla (uxa) sufren una transformación explícita en el ritual del peyote. Los Jicareros literalmente se convierten en las deidades que peregrinan desde el poniente hacia el oriente para reencontrarse con los huicholes. Cabe destacar que dentro del pensamiento huichol el movimiento poniente-oriente describe el viaje mítico de los primeros antepasados del inframundo (espacio relacionado con la costa de San Blas, Nayarit) hacia el oriente (lugar vinculado con el desierto de Wirikuta, San Luis Potosí).

El poder de transformación que expresan las pinturas faciales se refleja en lo que relata Zingg, quien afirma que, de acuerdo con los huicholes, los peregrinos que viajan a Wirikuta, al pintarse el rostro con la pintura amarilla de la raíz (uxa), el color "se les mete en sus corazones y los convierte en curanderos".13 De igual forma, todos los objetos a los cuales se les aplica la pintura amarilla sufren una mutación, así que podemos afirmar que las ofrendas e instrumentos musicales como el violín (xaweri) y la guitarra (kanari), al ser impregnadas con esa pintura se convierten en los objetos mágicos de los antepasados.

 

Las pinturas faciales de los Jicareros del Kierimanawe

Los diseños de pinturas faciales generalmente se aplican en ambas mejillas y se unen entre sí a través de puntos o líneas zigzagueantes. Estas líneas y puntos que conectan los diseños que se plasman en las mejillas se disponen en un eje horizontal, de manera que atraviesan la nariz y a veces también la barbilla (figuras 4 y 5). Según los huicholes, las líneas zigzagueantes y los puntos que unen los diseños encarnan el poder de las deidades y la comunicación de éstas con los humanos. Aunque los diseños que los Jicareros se pintan en ambas mejillas algunas veces son simétricos, los huicholes afirman que no es de buena suerte dibujarse dos diseños iguales, de manera que las variantes sobre un mismo motivo pueden llegar a ser muchas (figura 6).

De la variedad de diseños de pinturas faciales es posible distinguir claramente un grupo de motivos figurativos y otro de figuras abstractas que poseen múltiples variantes. En particular los diseños abstractos se pueden desglosar en algunas formas básicas, como las líneas y los círculos, a los cuales se les añaden rayos, puntos y líneas para formar otros motivos (figuras 7, 8 y 9).

 

Los diseños abstractos

Los motivos abstractos de las pinturas faciales huicholas son los que más se relacionan con el concepto de nierika,14 el cual está íntimamente vinculado con los efectos visuales que provoca la ingestión del peyote. Dichos efectos visuales son denominados por los especialistas como fenómenos entópticos, término que proviene del griego y significa "más allá de la visión". Este concepto se utiliza para denotar la sensación visual derivada de la estructura interna del sistema óptico, en cualquier parte del área comprendida entre el globo ocular y la corteza cerebral.15

Las formas provocadas por los fenómenos entópticos inducen visiones de figuras abstractas que los huicholes vinculan con el peyote y algunas deidades. Tanto en Tateikita (San Miguel Huaistita) como en Tateikie (San Andrés Cohamiata) se nos ha referido que los diseños de algunos objetos rituales "cobran vida" cuando se está bajo los efectos del peyote. Así, un huichol una vez nos comentó que "cuando uno come peyote ve los dibujos con colores, ve muchos venados y víboras".

Dentro de la variedad de figuras abstractas que se manifiestan en las pinturas faciales, es frecuente encontrar gran cantidad de variantes de círculos concéntricos, que no sólo expresan los cuatro rumbos del cosmos y su centro, sino también los diversos motivos del peyote.

Como se aprecia en los diseños de pinturas faciales de los Jicareros de Tateikita, la taxonomía huichola del peyote no sólo parece remitirse a los colores de la flor de esta cactácea (blanco y rosa), sino también a las figuras que naturalmente dibujan las rugosidades de su cara superior (corona), las cuales consisten en motivos cuadriculados y formas espirales, entre otros diseños (figura 10).

A pesar de que algunos motivos abstractos como el de la espiral y el del círculo concéntrico pueden llegar a relacionarse con una deidad determinada como Tatewarí, el Abuelo Fuego, o Tatutsi Maxakwaxi, Nuestro Bisabuelo Cola de Venado, no encontramos un significado específico para cada figura que se expresa en las pinturas faciales huicholas, así como tampoco existen deidades que se relacionen particularmente con un solo diseño.

Los motivos abstractos de las pinturas faciales generalmente consisten en círculos concéntricos con diversas variaciones formales que se basan en una misma temática. Dichas variaciones formales pueden destacar ciertas características de un mismo elemento o llegar a convertirse en otros diseños más complejos. Tal es el caso del peyote, figura que puede ser representada de forma muy simplificada por medio de círculos concéntricos, o de manera más compleja, al agregarse a este mismo tipo de diseño rayos, puntos y líneas onduladas alrededor de los círculos internos y externos (figura 6). En la figura 8 se observan dos diseños de pintura facial que remiten al peyote (hikuli). Como se puede apreciar, la estructura básica de líneas rectas que dividen el interior del círculo es bastante similar en ambos diseños, estableciéndose una diferencia radical entre ambas figuras por la ubicación de los puntos alrededor o al interior del círculo. De acuerdo con la exégesis huichola y tal como lo sugiere la imagen, el motivo del peyote con los puntos alrededor de la circunferencia exterior refleja dinamismo y movimiento, mientras que la figura con los puntos al centro marca una posición estática. Los motivos a los cuales se les agregan puntos alrededor son dotados de un carácter mágico que los diferencia de otras variantes de diseños abstractos. Es interesante constatar que la oposición entre dinamismo e inmovilidad se encuentra frecuentemente en las pinturas faciales de peyotes, presentándose variantes de un mismo diseño en cada una de las mejillas de los rostros de los Jicareros.

De acuerdo con lo observado durante el trabajo de campo, las composiciones con diseños más abstractos parecen expresar un carácter mucho menos narrativo que los diseños figurativos. Esto último se explica principalmente por la composición y el mensaje que se desea expresar a través de estos motivos. Al plasmarse en el rostro de un Jicarero (Xukurikame), los diseños abstractos transforman por completo a la persona que los porta, remarcándose a través de dichas figuras no sólo las experiencias visionarias de los Jicareros, sino también las características particulares de cada deidad. Podemos decir que en los dos ámbitos, el de las experiencias visionarias y el de los elementos gráficos diferenciadores de las deidades, se encuentran estrechamente relacionados, pues cada Jicarero ha recibido, a través de las visiones del peyote, mensajes gráficos particulares que permiten distinguir a las divinidades.

En los motivos del peyote, las transformaciones formales de los diseños fluctúan entre las figuras más naturalistas y los diseños abstractos más esquemáticos que pueden llegar a adjudicarse diferentes significados. Dichos significados se relacionan con las formas que describe la corona del peyote, así como con la piel de la serpiente cascabel (raye), animal íntimamente relacionado con el sol. Finalmente, podemos decir que los motivos abstractos de las pinturas faciales registradas en Tateikita pueden ser subdivididos al menos en tres grupos de diseños. Uno de dichos grupos abarca figuras más bien lineales, como los "hachurados" solos o adornados con algunos puntos que hacen referencia a la piel del peyote y de las serpientes (figura 11). Llama la atención que estos diseños sólo son usados por hombres, mientras que las mujeres, por lo general, se pintan círculos con diversas variantes, relacionadas también con la figura del peyote, el sol y el fuego.

Es interesante constatar que uno de los motivos abstractos que llevan exclusivamente los hombres son los diseños de puntos que, de acuerdo con la exégesis huichola, encarnan a las nubes que traen las lluvias. El simbolismo de estos diseños, aparentemente opuesto al de los círculos concéntricos y espirales, y relacionados mayormente con el sol y el fuego, correspondería al papel de los Jicareros en la peregrinación a Wirikuta y en la fiesta de Hikuli Neixa, pues dichos "cargos" al convertirse en peyoteros (Hikuritamete), a través de la pintura facial encarnan a las deidades solares, ígneas y pluviales del oriente. Por otra parte, Preuss afirma que "los peyoteros [al peregrinar a Wirikuta] traen bendiciones a los suyos, especialmente la lluvia", proviniendo ésta, en último término, del sol, "porque la posición más alta del sol en el cenit coincide con el inicio de la época de lluvias".16

 

Los diseños figurativos

Los diseños figurativos que se pintan los Jicareros y que hacen alusión a manifestaciones y elementos de la naturaleza poseen una temática implícita que también vincula a las deidades representadas con elementos míticos y de fertilidad. De este modo, dentro de los diseños figurativos que se pintan los Jicareros en sus rostros encontramos recurrentemente representaciones del maíz, el venado, la serpiente, el águila y el ciempiés, entre otros motivos. Dichos elementos de la naturaleza encarnan algunas de las formas en las cuales las deidades se transforman y visitan el territorio de los huicholes.

Una de las figuras recurrentes en las pinturas faciales es el venado (maxa), la cual posee un simbolismo muy complejo que se encuentra en estrecha relación con el papel de los Jicareros y del peyote. Así, los Jicareros, cuando viajan a Wirikuta, van a cazar tanto el venado como el peyote, elementos que dentro del pensamiento huichol son concebidos como reproductores de la vida en general.

Un animal con un simbolismo tan complejo como el del venado es el águila, la cual se relaciona directamente con el sol, pero en especial con el sol en el cenit (tawexika). Otra figura que encontramos representada en las pinturas faciales es la del ciempiés, insecto que es considerado un animal venenoso, asociado a la llegada de las lluvias y a los troncos podridos de los bosques de coníferas, que se relacionan con el inframundo (figura 12).

Los diseños figurativos presentes en las pinturas faciales se encuentran también en ciertos objetos rituales, como en el violín (xaweri), la guitarra (kanari) o incluso en los rifles con los que se caza el venado. La siguiente figura, por ejemplo, muestra una imagen realizada con uxa en una guitarra tradicional (kanari) (figura 13). Por medio de dicho dibujo se expone una de las vías por las que se manifiesta el simbolismo gráfico huichol. Estos diseños, realizados para la festividad huichola de Naxiwiyari, Lluvia de Cenizas, describen la llegada de las lluvias por medio de las serpientes que se encuentran en el extremo superior de la imagen pintada en la guitarra; luego se muestra cómo la acción fertilizante del agua permite el crecimiento del maíz, las flores y los animales (ejemplificados por el venado). También se representa el sol como un elemento que permite el crecimiento de las plantas y, en consecuencia, la renovación de la vida. Observando con mayor detalle el orden de los motivos pintados en la guitarra, nos damos cuenta de que las serpientes de lluvia fueron dispuestas en el extremo opuesto al del sol, expresándose así una oposición gráfica en sentido vertical entre los elementos acuáticos y solares que se manifiestan en el borde inferior del dibujo.

Es frecuente encontrar representaciones de venados en los rifles con los cuales actualmente se caza este animal. En dichas imágenes, el venado generalmente aparece rodeado de puntos o líneas que expresan el deseo de encontrar este animal para cazarlo y ofrecer su sangre a las deidades. Algo similar sucede con el peyote, del cual se dice que no es fácil que se deje ver, sobre todo si los que buscan esta cactácea han cometido muchos pecados de los que no se han confesado durante la peregrinación.

* * *

Como hemos visto, los diseños abstractos se refieren por lo general a algunos rasgos característicos del peyote y a las experiencias visionarias de los Jicareros. Aunque muchos de los diseños figurativos también son producto de los efectos del peyote, a su vez se relacionan con los mensajes que las deidades comunican a los huicholes. En dichos mensajes las deidades revelan a los huicholes qué es lo que ellas desean que se les dibuje con la pintura (uxa) para que haya lluvia y abundancia de vida en general. De este modo, las pinturas faciales de diseños figurativos adquieren un carácter mágico que permite que lo que los huicholes piden a las deidades se vuelva "real" a través de su materialización en dichas pinturas.

Los diseños abstractos vinculados con el peyote contrastan con la clara intención narrativa de los motivos figurativos, los cuales pueden expresar tanto los mensajes particulares que las deidades comunican a los Jicareros como escenas de carácter mítico, en las cuales aparecen personajes como el venado, el ciempiés, el águila, etcétera.

A pesar de que tanto los motivos abstractos como los figurativos se relacionan con el consumo del peyote y el mundo de las deidades, los diseños abstractos se vinculan mayormente con las características particulares que los huicholes, de acuerdo con sus experiencias visionarias, resaltan de cada deidad, y en especial del peyote. Las pinturas faciales de diseños figurativos, por su parte, poseen un carácter mágico y parecen más bien relacionarse con personajes mitológicos como el venado, el cual forma parte de un repertorio mítico bastante amplio entre los huicholes.

 

Las visiones de los antepasados como experiencias de conocimiento

Como hemos visto, un elemento estrechamente ligado a las pinturas faciales es el peyote. La ingestión de este cacto no sólo provoca las visiones que después se plasman en ellas, sino también los diseños de las rugosidades que el mismo cacto presenta en su corona o parte superior y que forman parte de la temática más recurrente de dichas pinturas.

Lo que nos interesa aquí es profundizar acerca del concepto huichol de nierika, el cual se aplica tanto a las figuras circulares de las pinturas faciales como a algunos petrograbados de la región. Este término hace referencia tanto al espejo circular que el mara"akame usa para curar como a una serie de objetos rituales de formas circulares que se encuentran en las fachadas de los adoratorios xirikite y al interior del templo circular tuki. Por otra parte, la palabra nierika se refiere por igual a la capacidad de ver más allá del mundo objetivo y a la capacidad de comunicación de los huicholes con el universo de los antepasados.17 El concepto de nierika, dada su complejidad, nunca lo podremos definir por completo en estas páginas; sin embargo, los elementos que están asociados a este concepto, como el peyote y el mundo de las deidades, nos dan pistas acerca de su vínculo con las experiencias visionarias producidas por el consumo de plantas psicoactivas.

De este modo, no deben extrañarnos las referencias que encontramos en ciertos mitos huicholes recopilados por Zingg acerca de la raíz amarilla que se utiliza para las pinturas faciales (denominada por el autor kiéli), pues dicha planta es concebida por los huicholes, literalmente, como "la vista de los cantores [Jicareros]".18 Por otro lado, Gutiérrez19 señala que, en la peregrinación a Wirikuta, a la misma acción de pintarse la cara con la raíz amarilla (uxa) se le denomina nierika, pues es una forma de comunicación con las deidades que se relaciona directamente con la ingestión del peyote.

La relación de la palabra nierika con la visión (xeiyarika) va más allá de la vista como sentido, ya que también se refiere a la visión como un medio de conocimiento. De esta forma, es comprensible que los huicholes vinculen los diseños circulares y espirales no sólo con nierikate o acceso al mundo de las deidades, sino también, como lo afirmara Everarda, huichola de Kwarupaxietu, con "el pensamiento de los huicholes".

El pensamiento es concebido aquí como el conocimiento, y este último como las experiencias visionarias que descubren una realidad oculta que se encuentra más allá del mundo objetivo. Dicho conocimiento está permanentemente presente en la vida huichola, y una de sus fuentes de expresión más habituales son las artesanías, los objetos rituales y las pinturas faciales.

La palabra nierika también nos remite a la concepción huichola del rostro como un espejo que refleja la esencia humana y divina. De esta forma, los diseños que dibujan los Jicareros en sus caras no sólo expresan el anhelo de comunicación de los huicholes con sus dioses, sino también la manifestación de lo que éstos desean que las deidades hagan por ellos: que haya abundancia de maíz, de lluvia, y de vida en general.

Como se alcanza a vislumbrar a través de estas páginas, las pinturas faciales no sólo se relacionan con la vista como producto de las sensaciones que los Jicareros experimentan con el peyote, sino también son expresiones de identidad, a través de las cuales los huicholes identifican a las deidades y estas últimas los reconocen. Una forma de entender el carácter identitario de las pinturas faciales es comparando la figura de los Jicareros con la de los Judíos, cargos que pertenecen a los rituales relacionados con el ciclo católico. A diferencia de la de los Judíos, la pintura facial de los Xukurikate se concibe fundamentalmente como una credencial o una señal que permite a las deidades identificar a los peregrinos que viajan a Wirikuta. Por el contrario, a los Judíos se les designa con el nombre de "los borrados", y encarnan a criaturas de la noche, cuya identidad individual en el ritual se subsume bajo la acción grupal (figura 14). Otra diferencia radical entre los Jicareros y los Judíos es que estos últimos se pintan todo el cuerpo, andan semidesnudos y utilizan como color preponderante el negro, mientras que los Jicareros sólo se pintan el rostro y las manos de amarillo, además de que andan vestidos.

Finalmente, podemos concluir que las pinturas faciales no sólo expresan las experiencias místicas de los Jicareros huicholes, sino que también permiten la transformación de éstos en las deidades, concibiéndose el rostro y las pinturas que se plasman en él como un todo, una máscara que devela el mundo oculto de las deidades.

 

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Notas

1. Este trabajo se inscribe dentro del marco del seminario Las Vías del Noroeste del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Proyecto Papiit-UNAM IN3086022 y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología 40611-S.

2. Los huicholes, quienes se reconocen a sí mismos como wixaritari, habitan principalmente en el noroeste de los estados de Jalisco y Nayarit, así como una pequeña porción del sur de los estados de Durango y Zacatecas. Aunque es difícil contabilizar exactamente cuántos huicholes existen, pues muchos viven en rancherías dispersas, además de que hay un constante flujo migratorio hacia la costa y las capitales de los estados vecinos de Jalisco, Nayarit y Zacatecas, se estima que la población huichola alcanza las 20 000 personas. Véase Beatriz Rojas, Los huicholes en la historia, México, Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos-Colegio de Michoacán-Instituto Nacional Indigenista, 1993, p. 200.

3. Paulina Faba, "Algunos petrograbados de Nayarit y Jalisco a la luz de la mitología huichola", tesis de licenciatura en antropología social, México, Escuela Nacional de Antropología e Historia, 2001.

4. Con el término tepari los huicholes se refieren a distintos discos pétreos que poseen un simbolismo similar dentro de su cosmovisión. Existen cuatro tipos de teparite rituales, uno se refiere a los teparite sacrificiales que se encuentran por lo general al interior de los templos tuki cubriendo una cavidad con ofrendas para las deidades. Otro tipo de teparite es el que encontramos en las fachadas de los adoratorios xirikite. El tercer tipo de teparite son los pequeños discos de piedra óde alrededor de 10 centímetros de diámetroó que se ofrendan a las deidades en los lugares sagrados y en algunas festividades como Naxiwiyari. El tepari que se entierra al centro de la milpa (waxa) es el cuarto tipo de disco pétreo que se usa ritualmente entre los huicholes.

5. Carl Lumholtz, "El arte simbólico de los huicholes", en El arte simbólico y decorativo de los huicholes, México, Instituto Nacional Indigenista, 1986, pp. 27-322.

6. El centro ceremonial tukipa se compone de diversos edificios como el tuki, templo de planta circular semihundida, y los xirikite, adoratorios de planta rectangular, generalmente elevada varios centímetros por encima del suelo. Aunque las características arquitectónicas y de distribución de los edificios varían, el patrón más común de los tukipa huicholes presenta el templo tuki ubicado en el poniente del patio ceremonial mirando hacia el este y los adoratorios xirikite dispuestos al este mirando hacia el poniente.

7. Lumholtz, op. cit., p. 273.

8. El nombre Kierimanawe se traduce como "el lugar donde crece el palo kieri", planta identificada como Solandra brevicalix, la cual es asociada particularmente con la locura y el ámbito del inframundo del universo huichol. Véase Ángel Aedo Gajardo, "La región más oscura del universo: el complejo mítico de los huicholes asociado al Kieri", tesis de licenciatura en antropología social, México, Escuela Nacional de Antropología e Historia, 2001.

9. Nauxatamete es el plural de Nauxa, un cargo del centro ceremonial huichol tukipa. Este cargo es el que generalmente encabeza la fila de los peregrinos que viajan a Wirikuta y marca las acciones rituales que se deben realizar en las fiestas.

10. Xaki es otro cargo del centro ceremonial tukipa, el cual generalmente es cumplido por niñas huicholas que fluctúan entre los 5 y 10 años de edad.

11. La palabra teiwari se utiliza para referirse a las personas de origen mestizo y extranjero que visitan la sierra. De acuerdo con huicholes de San Andrés Cohamiata (Tateikie), Jalisco, el término describe particularmente a personas que andan dando vueltas sin rumbo ni destino definido.

12. El cargo del venado tiene un papel similar al de los caballos en +pari Neixa (la Fiesta del Equipal); los tres personajes rituales del Hikuli Neixa al que asistimos portaban pieles de venado y se comportaban graciosamente efectuando, sobre todo en las danzas, acciones inversas a las que realizaba el resto de los cargos.

13. Robert Mowry Zingg, Los huicholes. Una tribu de artistas, México, Instituto Nacional Indigenista, 1982 (Clásicos de la Antropología, 12), p. 300.

14. Nierika es un concepto muy complejo, pues no sólo designa ciertos objetos redondos como las piedras discoidales que se colocan en las fachadas de los adoratorios xirikite y el espejo que el chamán (ma"arakame) ocupa para curar, sino también remite al conocimiento que se adquiere a través de las experiencias visionarias del peyote.

15. Véase Heinrich Klüver, Mescal and Mechanism of Hallucinations, Chicago, The University of Chicago Press, 1966.

16. Konrad Theodor Preuss, "Viajes a través del territorio de los huicholes en la Sierra Madre Occidental", en Fiesta, literatura y magia en el Nayarit. Ensayos sobre coras, huicholes y mexicaneros de Konrad Theodor Preuss, Jesús Jáuregui y Johannes Neurath (comps.), México, Instituto Nacional Indigenista-Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, 1998, p. 190.

17. Juan Negrín define el concepto de nierika como "el poder de la visión sobrenatural", en su obra Acercamiento histórico y subjetivo al huichol, Guadalajara, Universidad de Guadalajara, 1985, p. 26.

18. Robert Mowry Zingg, La mitología de los huicholes, Jay C. Fikes, Phil C. Weigand y Acelia García de Weigand (eds.), Eduardo Williams (trad.), Guadalajara, El Colegio de Jalisco-El Colegio de Michoacán-Secretaría de Cultura de Jalisco, 1998, p. 89.

19. Arturo Gutiérrez, "La peregrinación a Wirikuta: el gran rito de paso de los huicholes", tesis de licenciatura en etnología, México, Escuela Nacional de Antropología e Historia, 1998, p. 192.

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