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Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas

Print version ISSN 0185-1276

An. Inst. Investig. Estét vol.22 n.77 México Sep./Dec. 2000

 

Artículos

 

Otra aproximación a Carl Gangolf Kaiser (1837-1895), arquitecto de la corte del emperador Maximiliano1

 

Michael Drewes

 

Resumen

Michael Drewes ha estudiado el ambiente artístico que rodeó al que fuera segundo emperador de México, Maximiliano de Austria. En por lo menos dos artículos anteriores publicados en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas (números 59 y 63), se ocupó ya del arquitecto Carl Gangolf Kaiser, un artista que presentó diversos proyectos de construcción y remodelación para Maximiliano. Quizás por su juventud, los proyectos que entonces realizó este arquitecto para remodelar edificios tan importantes como el Castillo de Chapultepec o el Palacio Nacional resultaron propuestas que se salían por completo del espíritu con que originalmente fueron construidos. Más que restauraciones y actualizaciones, sus modelos estaban pensados como costosos edificios europeos que aspiraban a cambiar la fisonomía de la ciudad de México y asemejarla a la Viena decimonónica. Aunque realizó una gran cantidad de dibujos y está implicado en numerosos proyectos tanto oficiales como privados, tal como lo atestiguan los archivos austriacos, ninguno de sus proyectos parece haberse llevado a cabo. Por lo menos, en lo que respecta a los edificios del Estado, tenemos la certeza de que no obtuvo ninguna obra; en cuanto a las casas particulares, sería muy difícil comprobar si alguna de ellas llegó a construirse, pues, de haberse realizado, en nuestros días no existe ya. En este artículo se describen varios de esos proyectos y se proporcionan datos sobre este importante arquitecto.

 

Abstract

Michael Drewes has studied the artistic atmosphere surrounding the second emperor of Mexico, Maximilian of Austria. In at least two previous articles published in (numbers 59 and 63) the Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas (Annals of the Esthetic Research Institute), he dealt with the topic of architect Carl Gangolf Kaiser, an artist who submitted varying construction and remodeling projects to Maximilian. It might be suggested that, due to his youthfulness, the projects developed by this architect for remodeling prominent buildings like Chapultepec Castle or the National Palace tended to depart from the original spirit with which they were built. Rather than restoration or updating work, his models were conceived as costly European buildings that strove to change the physiognomy of Mexico City, making it a refection of XIX century Vienna. Even though he created a large number of drawings and was involved in numerous official and private projects, as confirmed by Austrian archives, none of these proposals seem to have been implemented. We are certain that none of his proposals for government buildings were ever commissioned. Likewise, it would be very difficult to ascertain whether any of his projects for private homes actually came about; were this the case, it would seem that none have survived. The article provides information on this prominent architect and describes several of his projects.

 

El archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo

Y a el joven archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo (1832-1867) poseía un individualismo marcado; a la edad de diecisiete años había construido en Hietzing, fuera del parque imperial de Schönbrunn, una casa con jardín, de acuerdo con su imaginación y al estilo suizo que llamó Maxing. En este caso actuaba, aunque en cierta medida humilde, como mecenas artístico. También emprendió experimentos propios en el modelado y en la pintura, demostrando bastante diligencia en el retrato. Su vivo interés por las artes salió a flote en todas las etapas de su vida.2 Aún de niño, el archiduque encontró placer en las artes. Se cuenta cómo había salido con su aya a ver una exposición y quiso adquirir una pintura de Daffinger a toda costa, aunque el precio superó sus posibilidades económicas.3

Como típico europeo ilustrado del siglo XIX, Maximiliano era un amante de las bellas artes. El antes mencionado proyecto Maxing, una casa de madera en un parque de Viena que hoy en día ya no existe, era una muestra de su talento para la arquitectura, que culminó con los diseños del arquitecto Carl Junker para el palacio de Miramar y con los jardines y el palacio de Lacroma en la costa del Mar Adriático, proyectados por el arquitecto Julius Hofmann, que no fueron realizados.4

Los escasos tres años que duró el Segundo Imperio no le dieron tiempo para desenvolverse en las artes. Hubo proyectos arquitectónicos que, podemos preciarnos, no se realizaron; la mayor parte de ellos se quedó en el boceto. No obstante, podemos celebrar como un verdadero descubrimiento el haber hallado planos y bosquejos de proyectos elaborados por un arquitecto austriaco, Carl Gangolf Kaiser, y por otros colegas suyos, mexicanos, como el arquitecto Ramón Rodríguez Arrangoiti y el ingeniero Eleuterio Méndez.5

 

Biografía del arquitecto Carl Gangolf Kaiser

El arquitecto Carl Gangolf Kaiser nació el 12 de febrero de 1837 en Viena, estudió arquitectura en su ciudad natal y en Munich bajo la conducción de Ludwig Lange. Hizo varios viajes por Europa, América del Norte y Centroamérica. Fue comisionado en 1864   por el emperador Maximiliano como arquitecto de la corte para los trabajos de restauración y remodelación del Palacio Nacional y del castillo de Chapultepec en la ciudad de México, y del Palacio de Cortés en Cuernavaca. Después de la muerte de Maximiliano regresó a su patria, donde trabajó principalmente para la nobleza. Remodeló el castillo medieval de Kreuzenstein a partir de 1874; el de Hardegg, a partir de 1878, junto con Humbert Walcher, caballero de Moltheim;6 restauró el de Liechtenstein, cerca de Mödling. Modificó el palacio barroco de Auersberg a partir de 1880 y efectuó obras menores en el de Kinsky en 1869 (ambos en la ciudad de Viena), y en el castillo de Seebarn, a orillas del Danubio. Murió el 2 de septiembre de 1895 en el manicomio de Inzersdorf, cerca de Viena.7

Todavía antes de irse a México, el archiduque Fernando Maximiliano pensaba establecer una galería de artes en el palacio de Miramar a orillas del Mar Adriático, y en un escrito dictado por él en Chapultepec en 1866 se designó una comisión compuesta por el prefecto de Miramar, el arquitecto Carl Gangolf Kaiser, los profesores Bilimek y Simón Leo Reinisch, el doctor Ilek y los pintores Fiedler y Josef Selleny (1824-1875).8

El doctor Eckart Vancsa del Bundesdenkmalamt u Oficina de Restauración de Viena investigó la biografía de Kaiser, y la corrigió en el sentido de que Kaiser no estudió con el pintor paisajista Julius Lange (1817-1878) sino con su hermano, el arquitecto Ludwig Lange, quien llegó a ser profesor de la Academia en 1847, y cuyo primer periodo de creatividad se caracterizaba por edificios romano-bizantinos, seguido en el segundo por formas renacentistas, lo que repercutió en los planos mexicanos de Kaiser y en sus obras austriacas, realizadas después de la caída del Segundo Imperio, y también analizadas por el propio doctor Vancsa.9

 

Obras de Carl Gangolf Kaiser y de otros alarifes, planos, dibujos y bosquejos

En México se descubrieron unos planos, la mayoría de ellos firmados por "C. Kaiser" y otros autores, como E. Suban y Schafmann, y algunos aprobados por el entonces prefecto del alcázar de Chapultepec, Schaffer, en la colección Orozco y Berra del Instituto de Geografía y Meteorología. El estudio de estos documentos que se refieren al Castillo de Chapultepec y al Palacio Nacional fue la base para esta investigación.

Kaiser nos dejó anteproyectos ampliamente elaborados para la remodelación del Palacio Nacional, claramente identificables por la firma y el estilo de dibujo, tan semejante al del arquitecto Julius Hofmann, quien diseñó los interiores del palacio de Miramar y quien debería adaptar el Palacio Nacional de la ciudad de México como residencia imperial.10 Si bien las ideas arquitectónicas de Kaiser eran impresionantes y grandilocuentes, no pudieron realizarse debido a la falta de dinero; su concepto no habría encajado en el contexto urbano de la plaza principal de la ciudad de México, cuyo elemento dominante, las torres de Catedral, hubiera recibido una competencia por parte de las numerosas torres del Palacio Nacional remozado, con lo cual se hubiera perdido la jerarquía clara de los volúmenes. Sin lugar a dudas, este diseño poseyó una cualidad arquitectónica excelente; sin embargo, hubiera roto la escala del Zócalo y falsificado el edificio de la época colonial con un vestido europeizante del siglo XIX.11

El arquitecto Lorenzo de la Hidalga (1810-1872) proyectó una capilla para el Palacio Nacional, y Kaiser hizo lo mismo, aunque no se sabe a ciencia cierta si su proyecto era también para este mismo edificio o para el Castillo de Chapultepec. Una perspectiva a lápiz, sin embargo, sugiere más bien esta última posibilidad, en vista de estar adosado al "caballero alto" del parterre de Chapultepec.

El núcleo original del Castillo de Chapultepec, un palacio neoclásico construido por el ingeniero Manuel Agustín Mascaró (1748-1812) de 1785  a 1787, en tiempos del virrey Bernardo de Gálvez, en el lugar de una ermita dedicada a san Francisco Javier, sufrió grandes estragos durante los bombardeos del 12 y 13 de septiembre de 1847 por parte del invasor norteamericano, y estuvo sujeto a modificaciones y ampliaciones posteriores.

El archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo eligió el Castillo de Chapultepec como residencia oficial, como antes de él lo habían acostumbrado los presidentes mexicanos. Santiago Rebull (1829-1902), quien había sido nombrado pintor de cámara del emperador en 1864, realizó en 1866 cuatro Bacantes al estilo pompeyano en los pasillos a cubierto que rodean el parterre, o sea, el jardín elevado de la época colonial del Palacio de Chapultepec12 que fue remodelado y ampliado por el arquitecto mexicano Ramón Rodríguez Arrangoiti. El palacio colonial recibió unas arcadas y un vestíbulo en el frente y un ala lateral.

El arquitecto Ramón Rodríguez Arrangoiti (1830-1882) era alumno del H. Colegio Militar en el Castillo de Chapultepec durante la intervención americana, y fue herido en su defensa el 15 de septiembre de 1847. En 1855 obtuvo el grado de doctor en matemáticas por la Universidad de Roma, y de regreso a México convirtió el ruinoso Castillo de Chapultepec en Alcázar Imperial en su calidad de arquitecto de la corte de Maximiliano, durante los años de 1864 a 1865. Construyó muchas obras en la ciudad de México, como el Hotel Gillow, en el centro, y el monumento a los Niños Héroes de 1847; y, en otros lugares de la República, el templo de San José de Iturbide en el estado de Guanajuato y el Palacio de Gobierno de Toluca. En 1870 presentó un proyecto para una nueva basílica en dicha ciudad.13 Rodríguez Arrangoiti diseñó también una capilla y unos templetes de acceso que, al igual que los proyectos de Kaiser, se quedaron en boceto.

Eleuterio Méndez (1830-1892) nació y murió en la ciudad de México, donde realizó todos sus estudios y se graduó de ingeniero. Actuó como director de construcción del Ferrocarril del Valle y del llamado Circuito de Baños. Fue profesor y subdirector de la Escuela Nacional de Ingeniería.14 Estuvo frente a las obras del Castillo de Chapultepec como "ingeniero subdirector de las obras", y existen algunos dibujos suyos de elementos de instalaciones y de perfiles para escaleras para hacerse en hierro fundido.

El emperador Maximiliano había previsto un verdadero programa de renovación urbana de la ciudad de México que no sólo se ocupaba del aspecto estético, como amplios parques, espaciosas plazas y anchas avenidas que parecen haber sido una tendencia dominante en la planeación del Imperio, sino también de problemas como canalización, abastecimiento de agua, alumbrado público, numeración de las casas, bomberos, higiene de los mercados y asuntos similares. Humilde es la cantidad de frutos de esta planeación, a veces presente en mínimos restos, lo que se explica por el corto periodo que duró el Imperio, la falta de recursos monetarios y la negligencia por parte de gobiernos republicanos posteriores. Entre dichos restos se cuentan, haciendo excepción de las insignias y de los símbolos imperiales: el Salón de los Embajadores del Palacio Nacional; la avenida que conecta la capital con el Castillo de Chapultepec, antes Calzada de los Emperadores, hoy Paseo de la Reforma; partes de la apariencia externa de Chapultepec que remontan al arquitecto Ramón Rodríguez Arrangoiti, las pinturas pompeyanas de Santiago Rebull, los estanques de agua y el jardinado de la Plaza Mayor, así como la ampliación de la Alameda (la idea latinoamericana de convertir las plazas en arboledas parece originarse a causa de la iniciativa de Maximiliano) y la construcción de un nuevo Teatro Nacional.15

Kaiser, en particular, proyectó el remate del cuerpo central, con reloj y campanario, del palacio virreinal del Alcázar de Chapultepec, una gloriette parecida a la de los jardines del palacio de Schönbrunn de Viena, varias casas particulares cuya ubicación es imposible reconstruir, ya que nada de sus diseños llegó a realizarse.16 Además existen anteproyectos y bosquejos de Kaiser en el mismo Instituto de Geografía y Meteorología u Observatorio de Tacubaya, conocido popularmente como Casa Amarilla, que deberían de incluirse en un catálogo razonado de sus obras completas.

La investigación sobre los proyectos de remodelación del Palacio Nacional y del Alcázar de Chapultepec salió también en un artículo publicado en alemán.17

 

Documentos acerca de Kaiser y otros alarifes

Además del descubrimiento de los planos originales de la época, el hecho de hallarse en el Archivo Doméstico de la Corte y del Estado, Haus-, Hofund Staatsarchiv de Viena unos documentos relativos al arquitecto Kaiser en el Archivo de Maximiliano puede verse como una circunstancia muy feliz, ya que aportó más datos importantes.18 Se trata de una colección de cartas, facturas, boletos de diligencia, especificaciones y órdenes. Destacan una carta fechada el 24 de enero de 1866, en la que se describe la remodelación de la Casa Borda19 en Cuernavaca para la adaptación como residencia del archiduque Maximiliano y de su cortejo, y en la cual se menciona también al arquitecto Kaiser, quien "no tuvo descanso durante toda la noche, y al amanecer había ya hecho cantidad de dibujos para la restauración futura y comenzó con el levantamiento de la casa [de Cortés]". Todavía no se han encontrado dichos dibujos, y sería interesante para un proyecto de investigación futuro el tema de la remodelación del palacio de Cortés en Cuernavaca por Kaiser.

Otro documento importante es un oficio redactado por el propio Kaiser el 15 de mayo de 1866 y dirigido al emperador Maximiliano, en el cual trata de convencer a éste de las ventajas de una organización lógica y coherente de las obras públicas que, al parecer, se había dejado más o menos al azar. De por sí, Francisco de Paula de Arrangoiz, nacido en 1812, y por tanto contemporáneo de Maximiliano, criticó acremente la catastrófica y desatinada administración del Imperio.20

Los resultados de la investigación sobre estos documentos se publicaron en español21 y en alemán.22

 

El busto-retrato de Carl Gangolf Kaiser y valoración

También se dio la circunstancia feliz de que existe un busto-retrato del arquitecto Kaiser23 en mármol originario de Salzburgo, hecho por el escultor Victor Oskar Tilgner (1844-1896) y que se conserva en el castillo de Kreuzenstein que el propio Kaiser restauró. Representa al alarife, un hombre maduro, en atuendo medieval de acuerdo con el gusto historicista de la época,24 y la inscripción reza en caracteres góticos en la base: "Karl Gangolf Kayser".25

Con la reserva de que habría que delimitar el concepto de "lo mexicano", podemos afirmar que las obras del arquitecto Kaiser y de sus colegas austriacos y mexicanos se hallan lejos de expresar un carácter propio, y mucho menos propiciaron una definición del Estado nacional mexicano. Ya antes del Segundo Imperio se dio en México el fenómeno de afrancesamiento en la cultura del país, que se manifestó en la imitación de patrones europeos, especialmente franceses, en los modales y en las artes plásticas.

Como escribí de una manera generalizante:26

A la mayoría de estos proyectos comentados, les es propio cierto aire de sueño; son engendros fantásticos que manifiestan en el campo de las artes plásticas la fallida aventura de establecer desde la lejana Europa un imperio en México, una hazaña que con justa razón puede relegarse al país de los sueños, en vista de lo anacrónico del intento, ya que se trataba de implantar formas de vida ajenas a la realidad nacional, y un modo de gobernar que ya no era el adecuado en una época, en la cual iba consolidándose la democracia liberal y republicana.

O mi caracterización de Kaiser:27

Si bien era un arquitecto de muy buen gusto en el diseño y muy capaz de plasmar de manera convincente en el papel sus ideas, sus propuestas de remodelación, tanto del Palacio Nacional como del alcázar de Chapultepec, hubieran desvirtuado considerablemente el carácter de estos edificios. Pero él era obviamente una presa del historicismo ecléctico tardío europeo, y después de la caída del Imperio logró alcanzar en sus obras austriacas mayor sensatez y adaptación a la dignidad de los edificios que restauró, tal vez debido también a su proceso natural de maduración. En México estaba a punto de forzar los neoestilos —no se sabe hasta dónde Kaiser sufriera las influencias de Viollet le Duc (1814-1879)— sobre construcciones netamente coloniales, si sus proyectos se hubieran realizado, mientras que en Austria su actitud era más acorde con el carácter de la arquitectura de ese país.

Mucho después de la restauración de la República, la fase que siguió al fallido Imperio de Maximiliano, surgieron manifestaciones nacionalistas en el arte. La época colonial era un tema difícil de tratar, por razones evidentemente políticas, por lo que se recurrió a temas de la historia prehispánica.

El escultor Manuel Vilar (1812-1860) inició el interés escultórico por los héroes indígenas, que culminó con el Monumento a Cuauhtémoc(1887) de Francisco M. Jiménez y Miguel Noreña. Uno de sus discípulos fue Felipe Sojo, quien modeló un busto de Maximiliano en 1864. Rodrigo Gutiérrez pintó El senado de Tlaxcala, y José Obregón, El descubrimiento del pulque, que son obras donde se intenta captar el tema prehispánico, pero tratando de establecer una equivalencia con la Antigüedad clásica, por lo cual es difícil clasificarlas como manifestaciones netamente nacionalistas.28

 

Recomendaciones para investigaciones futuras

Lo que falta hacer es profundizar más la biografía de Kaiser y analizar más a fondo sus obras austriacas. Todavía quedan por reseñarse muchos bosquejos y anteproyectos del propio Kaiser que se encuentran en el archivo del Instituto de Geografía y Meteorología, Sección de Cartografía, del Observatorio Astronómico Nacional de Tacubaya, que consisten en planos preliminares de casas particulares, rampas y plazas de acceso para el Alcázar de Chapultepec y diseños de fuentes, monumentos y accesorios del parque que lo rodea.

 

Fuentes

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Notas

1. Ponencia presentada en el seminario internacional La Definición del Estado Nacional Mexicano, 1857-1867 el 6 de agosto de 1998 en el Archivo General de la Nación, Palacio de Lecumberri.

2. Elisabeth Springer, "Maximilians Persönlichkeit", en Maximilian von Mexiko 1832-1867, 1974, p. 13. También Maus Eggert, "Maximilian und seine Kunstschöpfungen", ibidem, p. 72.

3. Werner Kitlitschka, "Erzherzog Ferdinand Maximilian und die bildende Kunst", ibidem, 1974, p. 58.

4. Ferdinand Anders, Die Gärten Maximilians, Viena, 1987, pp. 22-23.

5. Agradezco al profesor Jorge Olvera Hernández la información sobre la existencia de planos arquitectónicos en el archivo del Instituto de Geografía y Meteorología de Tacubaya.

6. Franz Müllner, "Johann Carl Fürst Khevenhüller-Metsch, ein Kampfgefährte Kaiser Maximilians von Mexiko", en Maximilian von Mexiko 1832-1867, op. cit., p. 155.

7. Ulrich Thieme y Felix Becker, Allgemeines Lexikon der bildenden KünstIer von der Antike bis zur Gegenwart, vol. XX, Leipzig, Verlag von E. A. Seemann, 1927, p. 45. También en los periódicos Wiener Zeitungy Nerve Freie Presse del 3 de septiembre de 1895  y la revista Kunstchronik, NF, 1896, II, p. 43.

8. Kitlitschka, op. cit., p. 63.

9. Eckart Vancsa, "Zu Carl Gangolf Kayser. Ein Wiener Architekt des Späthistorismus", en ARX-Burgen and Schlösser in Bayern, Österreich und Südtirol, 3-4, 1980, pp. 11-17.

10. Eggert, op. cit., p. 75.

11. Michael Drewes, "Proyectos en el Imperio", en Palacio Nacional, México, 1976, pp. 201-208.

12.Nanda Leonardini, El pintor Santiago Rebull. Su vida y su obra (1829-1902), México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1983, pp. 213-214.

13. "Rodríguez Arrangoity, Ramón", en Diccionario Porrúa de historia, biografía y geografía de México, t. III, P-Z, México, Porrúa, 1994, p. 2493.

14. "Méndez, Eleuterio", en ibidem, t. II, G-O, p. 1826.

15. Johann Lubienski, Der maximilianeische Staat. Mexiko 1861-1867, Viena, Köln, Graz, Böhlau Verlag, 1988, pp. 76-77.

16. Drewes, "Proyectos de remodelación del Palacio de Chapultepec en la época del emperador Maximiliano", en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, núm. 51, México, 1983, pp. 73-82.

17. Drewes, "Projekte Carl Gangolf Kaysers für Kaiser Maximilian von Mexico", en ARXBurgen and Schlösser in Bayern, Österreich and Südtirol, 1980, 3-4, pp. 3-10.

18. Agradezco al doctor Johann Lubienski el haberme enviado fotocopias de dichos documentos para poder estudiarlos.

19. Eggert, op. cit., pp. 75-76.

20. Francisco de Paula de Arrangoiz, México desde 1808 hasta 1867, México, Porrúa, 1968, pp. 590, 736-741.

21. Drewes, "Carl Gangolf Kaiser (1837-1895), arquitecto de la corte del emperador Maximiliano", en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, núm. 59, México, 1988, pp. 239-254.

22. Drewes, "Carl Gangolf Kaiser (1837-1895) und seine Tätigkeit als Hofarchitekt Maximilians von Mexiko", en Mitteilungen des Instituts für Österreichische Geschichtsforschung, 1993, 2-4, pp. 383-403. Aprovecho la ocasión para agradecer al doctor Konrad Ratz el haber hecho posible la publicación de este artículo.

23. Varios autores, Maximilian von Mexico 1832-1867, Viena, Verlag Enzenhofer, 1974, p. 250. Véase también Vancsa, op. cit., p. 13.

24. Drewes, "El busto del arquitecto Carl Gangolf Kaiser", en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, núm. 63, México, 1992, pp. 177-181.

25. Drewes, "Weitere Notizen über den Architekten Carl Gangolf Kaiser", en Festschrift Martin Grassnick, 1997, pp. 41-43.

26. Drewes, "Proyectos de remodelación...", art. cit., p. 82.

27. Drewes, "Carl Gangolf Kaiser...", art. cit., p. 254.

28. Justino Fernández, "El siglo romántico. El arte de México en el siglo XIX", en Cuarenta siglos de plástica mexicana. Arte moderno y contemporáneo, México, Herrero, 1971, pp. 38, 59-60.

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