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Nueva antropología

Print version ISSN 0185-0636

Nueva antropol vol.31 n.89 México Jul./Dec. 2018

 

Artículos

Redes sociales translocales. El caso de los mixtecos asentados en las áreas metropolitanas de Guadalajara y Monterrey. Una mirada interdisciplinaria

Translocal Social Networks: An Interdisciplinary Perspective of the Mixtecs Settled in the Guadalajara and Monterrey Metropolitan Areas

Diana Patricia García Tello* 

* Universidad Autónoma de Querétaro. México. Líneas de investigación: migración indígena, redes sociales. Correo electrónico: dianatello@hotmail.com

Resumen

El presente trabajo analiza, desde una mirada interdisciplinar, las redes sociales tejidas por los miembros del grupo étnico mixteco asentado en las áreas metropolitanas de Guadalajara y Monterrey, en las cuales el espacio es un actor que determina las cualidades de las redes; por ello se partirá del concepto de redes translocales (aquellas que trascienden fronteras e involucran dinámicas socioespaciales y procesos de identidad) para centrarse en el caso de los mixtecos radicados en esas dos ciudades. Se revisa el tipo, función, uso y escala de las dinámicas colectivas que han servido para mantener las prácticas socioculturales a través de los años y la distancia.

Palabras clave: redes sociales; translocalidad; espacio social; migración

Abstract

This article offers an interdisciplinary perspective of the social networks woven by the Mixtec ethnic group that has settled in the metropolitan areas of Guadalajara and Monterrey, in which space is the actor that determines the qualities of collective relations. The paper’s main objective is to understand how various translocal networks were created, how they cross borders and engage sociospatial dynamics and processes of identity by focusing on the specific case of Mixtecs living in these two cities. The kind, function, use and scale of collective dynamics that have been employed to preserve sociocultural practices over the years and across distances are analyzed.

Keywords: social networks; translocality; social space; migration

Una de las líneas de investigación tradicional en la antropología en México es la de los estudios indígenas, pero al incorporar el enfoque de otra ciencia, como la geografía, significa un reto para adentrarse a observar y analizar las problemáticas socioculturales de los pueblos étnicos. En este sentido, el presente trabajo pretende fortalecer la línea de investigación antropológica sobre los indígenas urbanos y a su vez aportar una visión desde la perspectiva geográfica, bajo el entendido de que el espacio no sólo es un contenedor pasivo de los procesos sociales, sino que es un actor que influye en éstos y a su vez es transformado.

Las áreas metropolitanas de Guadalajara y de Monterrey cobran una gran relevancia al verse transformadas por la diversidad étnica y cultural de los indígenas originarios de varios estados de la república, que se insertaron de manera residencial y definitiva. Esto se ilustra en el caso de los mixtecos originarios de Silacayoápam, Oaxaca, quienes arribaron por primera vez a estas ciudades hace más de treinta años. Pese a la distancia de su lugar de origen y a la lejanía entre una y otra área metropolitana, mantienen una relación frecuente con la finalidad de seguir perteneciendo a la comunidad mixteca, lo cual ha sido posible a través de las redes sociales translocales, denominadas así porque su principal incidencia es dentro del territorio nacional e impactan en cada ciudad donde radican miembros mixtecos.

El objetivo principal del presente artículo consiste en definir cuáles son las redes sociales translocales que permiten mantener la comunicación entre los miembros del grupo mixteco que están asentados en las áreas metropolitanas de Guadalajara y Monterrey, que a su vez impactan en otras ciudades del país. Además, conocer el tipo, función, uso y escala de las redes y qué agentes las integran, desde una mirada interdisciplinaria, en la que el espacio es un actor influyente que determina las cualidades de las redes en cada lugar.

MÉTODOS Y TÉCNICAS

La información que se presenta se desprende de la investigación de mi tesis de doctorado (García Tello, 2016), los datos fueron recabados en los periodos de 2008 a 2010 y de 2011 a 2013, el método utilizado para la recopilación de la información fue de tipo etnográfico: estancias prolongadas en las ciudades y colonias de estudio, y con la finalidad de identificar la dinámica socio espacial, política, económica y cultural de la comunidad, se realizó una estancia en diciembre de 2010 con motivo de la esta patronal en la localidad de origen. El registro se llevó a cabo en un diario de campo que facilitó la clasificación de los tópicos y frecuencias de las redes sociales utilizadas. Se hicieron también entrevistas a profundidad y semi-estructuradas con informantes clave de dos grupos generacionales: el primero, jefes o representantes de la comunidad en cada una de las ciudades (dos identificados para el caso de Guadalajara y tres para el caso de Monterrey), todos varones de entre los 65 y 70 años de edad, activos en la toma de decisiones de su comunidad y con tendencia a mantener la cohesión del grupo con marcadas reglas, por ejemplo, dar el visto bueno a los matrimonios. El segundo grupo fue el de los jóvenes de entre 16 y 25 años de edad, quienes negocian con las reglas tradicionales y las prácticas culturales urbanas, mismo que se encuentra conformado, en Guadalajara, por una joven de 16 años y su hermano de 18, con quienes se tuvo comunicación constante; en Monterrey se contó con la participación de dos mujeres, una de 18 años y otra de 20, y dos hombres de 20 y 25 años, los que contribuyeron con información específica en cuanto al contenido de las redes y su función generacional dentro y fuera del espacio urbano.

Para conocer datos específicos como el contenido de las redes, la frecuencia, el nodo, el canal de comunicación, el parentesco de quienes conforman la red, la espacialidad de la misma, la actividad laboral y la movilidad, se juzgó necesario emplear una encuesta para recabar dicha información. Constó de 81 preguntas de opción múltiple; se aplicaron 41 en total, 21 en el asentamiento de Guadalajara y 20 en el asentamiento de Monterrey, la aplicación fue personal y a mi cargo. El procedimiento consistió en la lectura de las preguntas y el registro de la primera respuesta. El per l del encuestado tenía que cumplir con una o más de las características siguientes: hombres o mujeres de entre los 17 y 70 años, que radicaran en alguna de las ciudades y colonias de estudio, que hubieran nacido en alguna de las localidades de Silacayoápam o nacidos o cridados en la ciudad, y que se autoadscribieran como miembros a la comunidad mixteca.

También se entrevistaron agentes externos a la comunidad: trabajadores de organismos descentralizados como la Comisión Nacional de los Pueblos Indígenas (cdi) y de instituciones educativas (profesoras o trabajadoras sociales de las escuelas a las que asisten los jóvenes), grupos religiosos (como los jesuitas) y miembros de la sociedad civil, con la finalidad de conocer su discurso acerca de la comunidad mixteca.

EL ESPACIO SOCIAL Y LAS REDES SOCIALES

La vida humana, por obvia que parezca la afirmación, se lleva a cabo en un espacio geográfico: ciudad, campo, casa, escuela, área de trabajo, colonia, entre otros. Estos son ámbitos físicos, palpables, y como tales fueron (y siguen siendo) construidos, concebidos y apropiados por el hombre a través de la vida social. Estos objetos constituyen la totalidad de la existencia de las sociedades en la superficie de la Tierra: la herencia de la historia natural y el resultado de la acción humana manifiestan la relación intrínseca entre naturaleza y sociedad, entre hombre y medio (Santos, 2000: 62).

El ser humano no domina la naturaleza, pero tampoco ésta lo domina a él, sino que se establece una relación dialéctica en la cual un elemento necesita del otro para existir. El análisis del espacio para la geografía, como menciona Santos (2000), no se limita a los objetos físicos sino a todos los existentes (sean o no visibles) en una extensión continua: por separado, cada uno no tiene sentido. Por ello, cada acción que realiza el individuo impacta en todo su espacio social y físico; pero también se crean nuevas espacialidades.

Por su parte, las redes sociales se conciben como herramientas para la construcción de un nuevo espacio social entre los mixtecos. Si bien el análisis recae de forma principal en la zona geográfica, se identifican, además, las cualidades de las redes sociales, sus funciones y contenidos. Se entiende por redes sociales aquellas relaciones entre individuos o grupos de individuos que están afianzadas, que se extienden en el tiempo y van creando un espacio propio (Malgesini y Giménez, 1997); se construyen a partir de la continuidad de intercambios colectivos de bienes, servicios, personas o información (Forni et al., 2004: 6-7) y por ello pueden llegar a distinguirse según su tipo; por ejemplo, redes afectiva, migratoria, laboral, educativa, entre otras. Existe una tal diversidad de definiciones sobre las redes, que di culta llegar a una universal, y que dependerá del objeto que se requiera analizar y desde qué perspectiva se haga.

Ahora bien, las relaciones crean o se desarrollan en determinados espacios, por ejemplo, una red migratoria inicia con el lugar de origen y vincula al lugar de destino porque su función es la movilidad de la persona que se traslada (Santos, 2000). El espacio social o espacialidad se concibe como construido, producido y reproducido por las actividades de las sociedades que lo viven día a día (Ortega, 2000), y en él ocurre la interacción entre lo material y lo inmaterial, lo objetivo y lo subjetivo; por ende, es el reflejo de la identidad de una determinada sociedad (Hiernaux, 2000). La espacialidad encuadra la manera en la que se llevan a cabo y se conciben las normas sociales, las jerarquías, la producción económica, las tradiciones, la forma de hacer política; que dimensiona la estructura de una determinada sociedad, es decir, es lo que no se percibe a simple vista, pero que todos reconocemos de manera implícita en nuestro actuar cotidiano.

En síntesis, el espacio social y las redes sociales convergen porque las segundas son responsables de la producción de una nueva estructura social y cultural que contiene prácticas tradicionales, pero que se ha tenido que adaptar en espacios ajenos. Para el caso en cuestión, las redes son las reorganizadoras de las relaciones que provocan el surgimiento de una espacialidad en la que se procura la sobrevivencia del grupo mixteco.

EL PROCESO DE INSERCIÓN EN EL ÁREA METROPOLITANA DE GUADALAJARA

La llegada al Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) de migrantes de origen indígena procedentes de varias partes del país, coincide con el proceso de conurbación y de evolución demográfica que tuvo lugar entre los años de 1970 a 1995 (Ramírez, 1998). La ciudad de Guadalajara y su área metropolitana representaron un atractivo para migrar debido a su aparente estabilidad económica; así, la población de origen étnico que comenzó a llegar en la década de los setenta, lo hizo con la idea de acceder a mejores oportunidades laborales; pero la realidad con la que se enfrentó fue distinta. Al igual que en el caso de Monterrey, los puestos de trabajo demandaban requisitos que la población indígena no cumplía (certificado de estudios, actas de nacimiento y credencial para votar). Por ello, el sector informal fue una de las opciones para acceder a recursos y lograran mantenerse.

Los mixtecos se han distribuido en distintos municipios de la AMG, pero sobresale la colonia Ferrocarril, localizada en la periferia del centro Guadalajara y considerada como “colonia popular con un nivel alto de marginación”. Los predios de los colonos son irregulares y se encuentran en litigio pues pertenecían por ley a la extinta empresa Ferrocarriles Nacionales de México.1La colonia se formó en los años setenta y en un primer momento fue habitada por empleados de la empresa ferroviaria que se establecieron en uno de los patios de la estación.

Los mixtecos son originarios de las localidades pertenecientes al municipio oaxaqueño de Silacayoápam (Talavera, 2006). Económicamente, los integrantes del grupo se han insertado en la ciudad realizando distintas actividades: un gran número practica la venta ambulante de artesanías y semillas; otros realizan actividades de jardinería; algunos han formado bandas de música (tipo sinaloense) y ocasionalmente se presentan en eventos sociales. Pocos son los que trabajan como obreros en fábricas. Las mujeres de entre los 18 y 30 años se dedican al empleo doméstico. El ambulantaje es una actividad que por su carácter informal ha enfrentado a la población mixteca con las autoridades y ha provocado hostigamientos, amenazas y decomiso de su mercancía.

La situación de las viviendas y los problemas desencadenados por la venta ambulante, incentivaron a los integrantes a organizarse con otros indígenas radicados en el AMG para hacerse visibles ante las instituciones gubernamentales. Los mixtecos que viven en la colonia Ferrocarril están organizados mediante un comité vecinal, lo que les ha facilitado las relaciones con instituciones gubernamentales y asociaciones civiles, lo cual les ha beneficiado para recibir apoyos, por ejemplo, para impulsar y mejorar su artesanía (artículos hechos con rafia) y para vender en eventos públicos.

La colonia ha fungido desde hace más de treinta años como un nodo en la red de mixtecos que radican en los municipios vecinos (Tonalá, Zapopan y Tlaquepaque). Fue sitio de llegada para la mayoría de ellos. Luego, al encontrar una vivienda accesible en renta o venta, muchos se distribuyeron en diversas colonias del AMG. El grupo mixteco que se asentó en esta colonia vio la oportunidad de posicionarse en terrenos baldíos a un costado de las vías, siguiendo el ejemplo de otras familias; pero, como era una zona federal, el gobierno trató de reubicarlos en distintas áreas. Los intentos fueron en vano, los mixtecos se unieron con los vecinos para emprender negociaciones y obtener la legalización de los terrenos. Su situación ambigua no ha sido obstáculo para la construcción de sus viviendas, la edificación de una capilla en honor a San Isidro Labrador, la apertura tanto de tienditas de abarrotes como de un pequeño salón de usos múltiples. La zona se encuentra comunicada con otras áreas de la ciudad y de los municipios de la zona conurbada a través de diversas rutas de transporte público. Los colonos no tienen que caminar grandes distancias para utilizar las rutas de transporte, pues la zona conecta con una de las avenidas principales (Washington) que une el centro con el norte de la cuidad.

La colonia cuenta con drenaje, agua entubada, luz y pavimentación parcial. Las viviendas en su mayoría están construidas con material de block, piso de cemento; algunas tienen un piso alto, aunque unas son más austeras que otras. Las familias mixtecas están congregadas en las calles Ganso y Embarcadero: la primera es estrecha y sin salida; por ende, no entran vehículos. En total, son 103 viviendas de tamaño modesto, pegadas una a la otra, lo que propicia la socialización cotidiana. La mayoría tiene un patio en la entrada y alrededor de éste se ubican pequeños cuartos. Estas calles difieren de las demás no sólo por su estrechez sino porque están empedradas; de las fachadas cuelgan plantas y se sembraron árboles a pie de banqueta. Es común encontrarse con gallinas y pollos sueltos en las calles y con personas mayores sentadas en bancos afuera de sus casas, tejiendo canastas o platicando. Da la impresión de una pequeña comunidad rural.

Para los mixtecos, la zona resultó estratégica por su ubicación céntrica y comunicada, lo que les facilitó llevar a cabo una de sus principales actividades: la venta ambulante; por otra parte, se propiciaron redes entre vecinos para unir fuerzas y no ser desalojados de esa zona federal, también se convirtieron en un foco de atención para recibir apoyos tanto del Estado como de organizaciones no gubernamentales (ONG) pro indígenas y candidatos de partidos políticos.

EL PROCESO DE INSERCIÓN EN EL ÁREA METROPOLITANA DE MONTERREY

La migración hacia el Área Metropolitana de Monterrey (AMM) por parte de indígenas originarios de distintas ciudades del país, y en especial del grupo mixteco, fue motivada, como en el caso anterior, por la búsqueda de mejores ingresos u oportunidades laborales. Desde la década de los ochenta, el estado de Nuevo León registraba un desarrollo económico basado en el desarrollo de los sectores industrial y de servicios, sumado a la expansión y crecimiento demográfico de su área metropolitana. A diferencia del AMG, el estado no contaba con grupos étnicos originarios, por lo que su presencia no pasó inadvertida y conllevó ciertos cambios en el espacio social, como la llegada de la cdi, la creación del Departamento de Educación Indígena por parte de la Secretaría de Educación Pública del estado y la construcción de centros comunitarios interculturales por parte de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), entre otros (Durin, 2008; García Tello, 2013).

En lo laboral, los mixtecos se insertaron en el ambulantaje, sobre todo las mujeres, vendiendo semillas en las esquinas y recorriendo colonias residenciales del AMM para ofrecer sus artesanías. Los varones conformaron bandas de música de viento para amenizar estas o eventos. Trabajar en las calles los enfrentó a problemas con el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familias (DIF), ya que las mujeres se hacían acompañar por sus hijos menores de edad para no dejarlos en casa. Más allá de ser una amarga experiencia, esto significó hacerse visibles como grupo étnico ante las instituciones gubernamentales (García Tello, 2013).

La comunidad de mixtecos asentados en el AMM, a diferencia del caso de Guadalajara, concentra una población aproximada de doscientas personas residiendo en un mismo vecindario: la colonia Héctor Caballero Escamilla, localizada en el municipio de Benito Juárez, al poniente del área metropolitana. En un principio, las familias que llegaron en la década de los noventa vivían de manera irregular en las orillas del río La Silla, municipio de Guadalupe. Ante el riesgo que representaba, la alcaldía los reubicó en terrenos del municipio de Juárez, dando la facilidad de comprarlos a través de un crédito. Por ser los primeros en habitar la colonia tuvieron la opción de elegir el predio; por esta razón, la mayor parte de las casas están contiguas.

El gobierno del municipio de Guadalupe apoyó con el pago del enganche y las familias se comprometieron a cubrir una cuota mensual hasta pagar el total a quienes les vendieron; sin embargo, terminaron siendo víctimas de estafa porque las personas que se hicieron pasar por dueños de los predios en realidad no lo eran. Los representantes de la comunidad contactaron al municipio para que les resolviera la situación, pero no hubo respuesta positiva; con todo, el contacto conformó un área de oportunidad para tejer redes institucionales que les fueron útiles para otros fines, como recibir apoyo en materiales para la construcción o mejora de la vivienda (García Tello, 2013).

En contraste con las características y la buena ubicación de la colonia Ferrocarril, la Héctor Caballero se encuentra en una zona limítrofe del área metropolitana. De manera paulatina se fue equipando con infraestructura vial, alumbrado público, agua entubada y recolección de basura. Se localiza a una hora del centro de la ciudad de Monterrey, pero una ventaja para la movilidad a otros puntos del área metropolitana consiste en la presencia de la base de una ruta de transporte público en el interior de la colonia que se conecta con una estación del metro.

La distribución de las viviendas se concentra en dos áreas a las que comúnmente sus habitantes se refieren como “las de arriba y las de abajo”, en alusión a un ligero desnivel en el terreno. Una característica que las distinguen son las plantas y árboles que sembraron en el patio frontal, lugar que también funge como recibidor al aire libre, pues en temporada de calor, las altas temperaturas obligan a que las actividades se realicen al exterior de los cuartos. Residir de manera grupal en la colonia ha significado que las prácticas socioculturales sean preservadas, que la socialización se mantenga al día y que se fortalezca su núcleo étnico.

TIPO, USO, FUNCIÓN Y ESCALA DE LAS REDES SOCIALES

Este apartado detalla las características y cualidades de las redes sociales tejidas por los mixtecos a lo largo del tiempo y el espacio. Los antecedentes de inserción de la etnia en las dos áreas urbanas son relevantes, ya que a partir de las experiencias vividas adquirieron capital social y cultural, lo cual que se traduce en información intercambiable entre los mixtecos del AMG y del AMM, e incluso, con otros mixtecos radicados en ciudades diferentes.

Un tipo de red importante para los dos grupos es la familiar: juega un rol primordial al mantener la cohesión, el control, el linaje, el parentesco, la jerarquía y la continuidad de la historia. La pertenencia otorga derechos y obligaciones; su base es la confianza y la solidaridad de todos los que la conforman, fuera o dentro del territorio de las colonias y de las ciudades en las que viven.

Los festejos patronales, los matrimonios, bautizos, funerales o cualquier tipo de celebración atraen al resto de la comunidad que reside fuera de las colonias del Ferrocarril en Guadalajara o Héctor Caballero en Monterrey e, incluso, a los que viven en otra ciudad. Este tipo de red de apoyo siempre está activa y su uso depende de las necesidades, por ejemplo, pedir prestado dinero, un automóvil o ayuda en el cuidado de adultos mayores. Aunque los encuentros pueden ser eventuales, la relación es afianzada por su contenido ritual.

Si bien las redes sociales tejidas en la ciudad entre los mixtecos son vitales para unir a sus miembros y procurar la continuidad de las prácticas culturales, sociales y familiares, el proceso de inserción llevó a cada grupo a establecer relaciones con personas ajenas a su círculo étnico. A continuación se describen las características de esta red para cada grupo.

LAS REDES SOCIALES FUERA DEL GRUPO ÉTNICO EN EL CASO DEL AMG

La solidaridad, la confianza y el intercambio son cualidades que también están presentes en las redes externas al núcleo étnico, al constituir un conjunto de relaciones establecidas con agentes como: grupos pro indígenas, instituciones gubernamentales, asociaciones civiles, grupos de estudiantes, grupos religiosos y partidos políticos, que representan un capital social, material y plataformas para acceder a otros espacios laborales. Se promueven por intermediarios, líderes o representantes de la comunidad en la ciudad, que se valen de su dominio de la lengua castellana y del aprendizaje de prácticas sociales distintas al entorno de la comunidad, que les facilitan la interacción y negociación con los agentes externos. Cabe señalar que los jóvenes, sobre todo varones que han accedido a los estudios profesionales, se han convertido en intermediarios entre su comunidad y los agentes externos. Fungen como puntos nodales que tejen las relaciones; pero dentro del grupo no son vistos como representantes debido a su corta edad o por su género (en el caso de las mujeres).

En el caso de la comunidad mixteca del AMG se detectaron redes de tipo institucional: con la cdi, que tiene como objetivo la creación de proyectos productivos; también con el gobierno municipal para la legalización de su terrenos o para obtener espacios de venta en eventos públicos; con el Frente Popular Revolucionario (un grupo político de izquierda) y la asociación vecinal para sumar esfuerzos frente a diversos problemas de la colonia; también con partidos políticos, que la buscan para solicitar apoyo en campañas electorales. Un grupo de jesuitas del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) ha sido el agente externo con mayor presencia y constancia y que ha tratado de promover proyectos alternativos al ambulantaje. En tiempos recientes concentraron su atención en la población juvenil; tuvieron una buena aceptación, porque la música ha sido el medio de establecer contacto.

En este mismo tenor de relaciones religiosas, se identificó una red con una congregación evangélica, pero sólo una minoría aceptó su presencia. Uno de los ganchos que utiliza este grupo son las despensas que regalan un día a la semana a quienes acuden a una plática sobre su religión. Una familia de 10 miembros acoge a los evangélicos en el patio de su casa e invita a vecinos, que de repente asisten. La mayor parte de la comunidad profesa la religión católica, y las celebraciones de los sacramentos forman parte de la vida cotidiana de la comunidad. Varias señoras y jóvenes catequistas visitan la colonia para ofrecer cursos de preparación a la primera comunión o la confirmación, y son bien recibidas. Con los años, la presencia de las catequistas se afianzó al convertirse las señoras en madrinas de primera comunión de niños y niñas; y la relación de compadrazgo facilitó el surgimiento de una red laboral: las madrinas ofrecen empleo doméstico a las jóvenes o como jardineros o albañiles a los varones. Por ejemplo, una chica de 25 años de edad que vive en la calle Ganso trabaja desde hace 10 años como empleada doméstica con una señora que es madrina de primera comunión de su hermana mayor, y la relación de trabajo se ha convertido en algo más personal, puesto que la señora la ha impulsado para que termine sus estudios de educación media, además de ayudar a su familia cuando algún miembro lo requiere.

LAS REDES SOCIALES FUERA DEL GRUPO ÉTNICO EN EL CASO DEL AMM

Las redes sociales en este caso se identifican como un medio de negociación por el cual la etnicidad del grupo ha desempeñado un papel importante para el intercambio de bienes con los agentes externos. Esto sucede porque dentro del marco gubernamental existían ausencias o vacíos para la atención de este sector en el estado de Nuevo León y la llegada de grupos étnicos obligó, de cierta manera, a responder a las demandas y a las problemáticas diversas que se suscitaban.

Los mixtecos han sumado fuerzas con otros indígenas migrantes en la ciudad con la finalidad de buscar unión y visibilidad ante el gobierno. Uno de los primeros contactos que establecieran fue con los nahuas originarios de Veracruz, con quienes compartían espacio de vivienda en las orillas del río La Silla. La relación entre estos grupos se fortaleció al realizar actividades y proyectos productivos conjuntos e incluso se ha estrechado aún más al registrarse el matrimonio entre la hija de uno de los representantes nahuas y el hijo de uno de los líderes mixtecos.

Al contrario de la comunidad mixteca que radica en la colonia Ferrocarril en el AMG, los mixtecos en el AMM no laboran en el área de la construcción, tampoco en la de servicios como jardineros o empleadas domésticas; continúan en el sector informal ejerciendo el ambulantaje, sobre todo las mujeres, y de ahí obtienen el mayor recurso para sus familias. Los varones de todas las edades aspiran a integrar bandas de música para ofrecer sus servicios en eventos sociales o estas privadas; es una actividad tan bien aceptada por la comunidad, que los jóvenes prefieren descuidar o dejar sus estudios para dedicar tiempo a la música. A través de diversas convocatorias de la cdi, del gobierno estatal o del municipal, algunos de los grupos de banda han sido beneficiados con instrumentos de música.

La estructura organizacional de la comunidad mixteca, que se manifiesta a través de la conformación de asociaciones civiles, es clave para el éxito en las relaciones tejidas, y es sin duda una diferencia respecto del proceder de otros grupos étnicos que también radican en el AMM. La primera asociación surgió en el año 2000 con el nombre Mixteca Unida, integrada por 35 familias, y su principal objetivo fue solucionar la propiedad de los sus terrenos. El interés por participar en convocatorias federales y estatales promovió la conformación de la segunda asociación, llamada Por Nuestra Identidad Mixteca, conformada por 40 jefes de familia (García Tello, 2013).

Otro tipo de redes identificadas son las que se tejieron con el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y otros partidos que acuden con los líderes de la comunidad para solicitar apoyo durante las campañas electorales. A cambio los mixtecos han recibido material para la construcción de viviendas, tinacos, despensas e, incluso, permitió que algunos mixtecos fueran contratados para laborar como vigilantes en áreas públicas del centro de la ciudad de Monterrey.

En contraste con el caso de la comunidad asentada en el AMG, las relaciones de carácter religioso no han estado presentes. La mayor parte de las familias profesan la religión católica. Dos familias tomaron la decisión de convertirse al evangelismo (o “cristianismo”), cosa que no fue bien vista por los demás y suscitó el alejamiento entre ellos. Un ejemplo de conversión religiosa es la de una joven de 20 años, la primera mujer de la comunidad en Monterrey que estudió y terminó una carrera profesional en trabajo social. Su padre, como jefe de familia, perdió los beneficios como integrante de su comunidad de origen (San Andrés Montaña), por haberse negado a cumplir en reiteradas ocasiones los cargos comunitarios que le correspondían; ello provocó que también le fuera negado el apoyo en la ciudad de los demás mixtecos. La joven, al no sentirse parte de la comunidad, y no compartir los mismos ideales, se integró a una iglesia “cristiana” ubicada en los límites de la colonia Héctor Caballero. Esto es interesante, pues no se puede afirmar que las redes sociales son siempre inclusivas: el no congeniar en ideas, el no cumplir con las obligaciones que la estructura social demanda, traen como consecuencia la exclusión, y al mismo tiempo generan espacios de oportunidad para establecer redes sociales de otro tipo.

La red educativa es crucial para la comunidad: se documentaron cinco casos de jóvenes que pudieron obtener becas para estudiar una carrera profesional (entre ellos la estudiante mencionada en el párrafo anterior). La cdi ha firmado convenios con la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), que ofrecen varios tipos de apoyos para que los alumnos de origen étnico puedan ingresar a la universidad y cubrir sus gastos.

Algunos miembros de la comunidad también se han relacionado con asociaciones civiles o grupos integrados por mestizos que apoyan en distintas materias a las comunidades étnicas radicadas en el estado, por ejemplo: “Nuevo León Árbol de Todas Raíces” y “Procuración de Justicia Étnica”, asociaciones con las que han mantenido una relación estrecha para luchar por el reconocimiento de los pueblos indígenas migrantes en el estado de Nuevo León.

LAS REDES TRANSLOCALES

En el proceso de inserción urbana, los integrantes de la comunidad, de forma implícita o explícita, estuvieron expuestos a la dinámica socioespacial de una sociedad dominante, de la cual aprendieron elementos del estilo de vida citadino: normas, usos, códigos, idioma, etc. Vivir en la ciudad los enfrentó a distintas experiencias positivas y negativas, a través de las cuales aprendieron y tejieron relaciones con otras personas. En ciertas situaciones tuvieron que unirse con otros para exigir algún tipo de ayuda, apoyo o solución, como en el caso de los mixtecos de Guadalajara, quienes formaron junto con sus vecinos no indígenas un grupo para poder ejercer presión ante el gobierno estatal para que les regularizaran los predios donde se habían asentado y evitar ser desalojados. Por su parte, los mixtecos en Monterrey se juntaron en la Ciudad de México con mazahuas para exigir a la cdi atención a los migrantes indígenas presentes en el Área Metropolinata de Monterrey.

Las experiencias del proceso de inserción se traducen en la formación de capital social y económico, que circulan en las redes sociales entre los grupos de Guadalajara y de Monterrey, lo que ayudó a traspasar esos límites y extenderse hacia otros estados de la República. Las redes sociales translocales permiten establecer una relación entre mixtecos que radican en distintas ciudades, con el objetivo de intercambiar experiencias, pero también, de buscar oportunidades laborales, matrimoniales, económicas y políticas. El grupo de Guadalajara tiene un fuerte vínculo con la comunidad que radica en Sinaloa, en particular la de Mazatlán, ya que es punto de trabajo eventual que en temporada vacacional sirve para ofrecer los servicios de las bandas de música a los turistas y para venderles artesanías, dulces, comida, fruta o hacerles trencitas en el cabello.

Las redes translocales aprovechan el capital social adquirido a través de las redes locales y lo intercambian con otros mixtecos que radican en ciudades del interior de la República: por ellas se estrechan los lazos familiares, se mantiene el compromiso étnico, se generan y conservan relaciones de compadrazgo, y se reavivan usos, costumbres y prácticas religiosas. En cuestiones laborales su función consiste en abrir oportunidades temporales de empleo -en la banda de música o la venta ambulante- para quienes deseen trasladarse a otras ciudades.

Idealmente, ser mixteco significa contar con el apoyo de sus paisanos para cualquier eventualidad: los lazos no se pierden con el hecho de no compartir el mismo lugar de residencia. El fenómeno de la migración y los nuevos destinos de inserción reorganizan la estructura funcional de las prácticas socioculturales, económicas y políticas de la comunidad. De esta manera se mantiene la relación en cada lugar donde habitan mixtecos originarios de la misma región (Figura 1); su distribución espacial en el territorio nacional inicia en el lugar de origen y se diversifica (sobre todo) hacia el norte y occidente: abarca los estados de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa, Jalisco, San Luis Potosí, Guanajuato y Ciudad de México. La red social translocal forma un circuito por el que fluye información, consejos, experiencias sobre la inserción en la ciudad, flujo de personas para uniones matrimoniales, actividades laborales o enseñanza-aprendizaje de una actividad específica (maestros de música), cuidado de algún familiar, flujo de bienes, préstamos de dinero para el traslado de fallecidos hacia el lugar de origen, instrumentos musicales, materiales para la artesanía (rafia o palma), compra-venta de vehículos, etcétera.

Fuente: Elaboración propia con base en la información recabada en trabajo de campo, 2013.

Figura 1 Distribución de la población de mixtecos. 

REFLEXIONES FINALES

Las redes sociales translocales son agentes instrumentales que se utilizan en la construcción del espacio social mixteco; por ello, es importante resaltar el contenido, la jerarquía y la función específica de cada red. Las comunidades de estudio se eligieron porque cuentan con mayor experiencia en la inserción residencial y laboral, y entre sus miembros se encuentran líderes con abolengo político cuyas decisiones impactan en toda la red translocal. La confianza, la solidaridad y las prácticas de intercambio son la base fundamental para la existencia y continuidad de las comunidades multisituadas.

La escala translocal de las redes, además de confirmar que existe un vínculo con la comunidad de origen forjado a través del envío de dinero, revela la aparición en las ciudades de unidades jerárquicas de información confines específicos. No sólo existe comunicación entre los grupos residentes en Guadalajara y en Monterrey; además, éstos se insertan en un proceso de intercambio con las comunidades de ciudades como San Luis Potosí, Mazatlán, de México, Juárez y otras. La relación no es simplemente bilateral (lugar de migración-lugar de origen) sino multilateral. Cada unidad espacial posee cierto capital social y cultural, información y experiencias aprovechables en otros tiempos y espacios.

Las redes sociales actúan como fuente de capital social: mantienen al grupo unido fuera de su lugar de origen y son herramientas que les han permitido conocer la estructura social de una sociedad mayoritaria e insertarse y actuar en ese mismo espacio. No podemos afirmar que todos los miembros que conforman la comunidad, ya sea en el AMG o en el AMM, participan de la misma forma; para ello hay representantes que fungen como intermediarios. Para ser un intermediario en la ciudad, lo fundamental es dominar el idioma castellano y esto significa que los flujos de información o de bienes no circulen dentro de las comunidades.

El lugar de origen cumple con determinadas funciones de carácter simbólico e identitario. Es importante esta relación, sobre todo en términos espaciales, puesto que el poseer un pedazo de terreno en el pueblo es una manera de ejercer los derechos y obligaciones que conlleva el ser mixteco. Pero no es la única relación importante ni lo único que los une. Las redes vinculan personas y familias de diversas comunidades de origen y así construyen una unidad metalocal.

El espacio social que han construido los mixtecos a través de las relaciones sociales y de su historia también se ve condicionado por aspectos físicos y geográficos. Las vías de comunicación, la tecnología informática, la infraestructura de la ciudad y la ubicación de las colonias son temas necesarios para entender la espacialidad mixteca en los respectivos mundos urbanos. La ciudad no es un simple contendedor de personas, sino un actor más en el desarrollo de la sociedad. Y así como las sociedades cambian y se transforman, así también sucederá con el espacio social que han construido los mixtecos.

Las nuevas generaciones de jóvenes tendrán un papel importante para mantener el flujo de relaciones a través de las redes sociales. Es probable que se susciten otras maneras de organizarse social, política y económica, y que estos cambios se vean reflejados en la manera en que conciban la relación entre el espacio, su identidad y su historia. No se puede afirmar que el tipo y la función de las redes sociales que aquí se han presentado se sigan manteniendo a través del tiempo, puesto que siempre estarán sujetos a otros cambios tanto internos como externos. El análisis interdisciplinario permitió profundizar en los resultados, a su vez, el método etnográfico rescató el relato de las personas y sus múltiples relaciones; por otra parte, la geografía otorgó el carácter de actor a los espacios urbanos como elementos que también son susceptibles a los cambios y a las transformaciones de las prácticas, así como a los hábitos de la sociedad mixteca.

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1“Predios en la colonia Ferrocarril pasarían al Ayuntamiento en 2013”, El Informador, Guadalajara, Jalisco, 24 de octubre de 2012.

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