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Nueva antropología

versión impresa ISSN 0185-0636

Nueva antropol vol.29 no.84 México ene./jun. 2016

 

Reseñas Bibliográficas

Silvia Gómez Tagle (ed.), Alternativas para la democracia en América Latina, El Colegio de México/Instituto Nacional Electoral, México, 2015.

Jesús Aguilar López* 

* Universidad de Guanajuato. México.

Gómez Tagle, Silvia. Alternativas para la democracia en América Latina. ,, El Colegio de México, Instituto Nacional Electoral, México: 2015.

Plantearse opciones para los sistemas democráticos en América Latina significa, de entrada, que esos regímenes no están funcionando en alguna de sus dimensiones sustantivas. En América Latina la lucha por instaurar un Estado de derecho y democrático ha sido la premisa por la que diferentes actores han luchado para establecer una "democracia" que engarce las aspiraciones ciudadanas con los intereses de las élites (políticas, económicas, sociales). El diagnóstico que ofrecen los ocho estudios contenidos en el libro Alternativas para la democracia en América Latina exponen diferentes momentos coyunturales en los que los países de la región avanzan en la consolidación democrática o, paradójicamente, viven una regresión autoritaria.

El libro contiene una serie de reflexiones, análisis y diagnósticos de los retos y desafíos que tiene la democracia en América Latina. Uno de los mayores aportes del texto es que finalmente se está discutiendo qué tipo de democracia se pretende para América Latina, más allá de seguir el modelo o "ejemplo" que brindan otras democracias consolidadas. Se asume la complejidad y peculiaridad de cada sistema político y el reto de que la participación ciudadana debe tener una mayor influencia y protagonismo en las decisiones políticas.

Silvia Gómez Tagle, investigadora de El Colegio de México, es la responsable de su edición, quien por décadas ha estudiado el fenómeno democrático en México y que gracias a una red profesional de estudiosos de la política en América Latina anclada en el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, han madurado muchas ideas y reflexiones sobre la naturaleza de la democracia en esta región del mundo.

En el prólogo, Gómez Tagle ofrece una perspectiva que no sólo permite al lector entender la unidad y los temas ligados entre los ocho estudios, sino que logra sustraer los grandes temas y ponerlos en una perspectiva teórica. Es decir, retoma cada uno de los desafíos, o encrucijadas políticas, que expone cada autor y lo problematiza para configurar un perfil de la democracia en América Latina.

En esta tesitura se afirma que no es viable establecer una clasificación de las democracias latinoamericanas, pues a pesar de que se pueden tener indicadores hasta cierto punto objetivos (como las características de los liderazgos, instituciones políticas, ciudadanía, etcétera), la tendencia sería destacar las peculiaridades de cada país antes de establecer los tipos de democracia latinoamericana.

En todo caso, una pista que se ofrece en el libro para poder concretar una estrategia metodológica y operar el concepto de democracia está inspirada en Guillermo O'Donell:

La democracia entonces puede verse en dos tiempos: como el acceso al poder político y la renovación del poder con la participación de los ciudadanos, y también como el ejercicio del poder o el desempeño de los gobernantes y los legisladores, pero además, como la capacidad del Estado de ejercer el control [democrático] sobre el territorio y su población, y al mismo tiempo, como la capacidad de la ciudadanía de "agenciar" o de organizarse y actuar para exigir sus derechos, o inclusive para modificar las leyes (acción colectiva contenciosa) (pp. 33-34).

En este sentido podemos observar que la democracia es referida en diferentes momentos y espacios. En Venezuela, en las elecciones 2012, López y Lander hablan de la paradoja de esa elección, cuando Hugo Chávez gana por tercera vez la elección presidencial, donde no hubo equidad en la contienda pero sí respeto al voto de los ciudadanos.

En el capítulo "El segundo gobierno de Evo", Mayorga analiza el sistema político boliviano, el cual transitó de un sistema multipartidista a uno de partido hegemónico. Un sistema caracterizado por el "decisionismo" presidencial, cuyas restricciones son las que vienen de las acciones colectivas que no discurren por causes formales.

Carlos de la Torre nos habla del liderazgo populista de Rafael Correa, presidente ecuatoriano: un liderazgo surgido a partir de una crisis democrática. Correa, dice De la Torre, llegó al poder prometiendo "devolver el poder a los ciudadanos y dar fin a las políticas neoliberales, [sin embargo] Correa se legitima con criterios tecnocráticos y no ha promovido la participación popular más allá de las elecciones" (p. 151).

Por su parte, Rodrigo Losada, en el contexto del segundo mandato de Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, describe ese sistema político caracterizado por una gran dispersión de recursos de influencia, lo que representa para Santos un desafío a su gobierno. Todo en un contexto de baja participación ciudadana, y por ende, de baja capacidad de asociación, y una ciudadanía caracterizada por estar concentrada en el espectro ideológico de centro-derecha. Destaca la dimensión económica como factor destacado de la democracia: "El mercado, y una selectiva intervención estatal en la economía, a veces a favor de los más acaudalados, pero también, en ocasiones, a favor de los menos favorecidos" (p. 223).

Aldo Panfichi en su análisis "Formas emergentes de representación política en el Perú del siglo xxi" diagnostica que la posibilidad de la consolidación de la democracia peruana se encuentra bajo una fuerte presión. Señala que la posibilidad de éxito dependen de las probabilidades de contar con tradiciones y recursos organizativos bien establecidos (p. 246). A esta conclusión llega en el momento que detecta que en Perú el liderazgo social no pasa por los partidos nacionales ni formalidades institucionales que representen las demandas de la población. En este sentido sentencia que los líderes actúan desde su propia base territorial o social, donde la representación general se diluye.

Isidoro Cheresky analiza el kirchnerismo en su última etapa, y hace un análisis excepcional de las características de este periodo de la vida política de Argentina, caracterizado por un "electorado fluctuante y una ciudadanía mayoritariamente desconfiada" (p. 249). Describe el liderazgo de Cristina Kirchner, caracterizado por sostener "una relación directa con la ciudadanía, y un movimiento de partidarios heterogéneo, pero que expresó la intensidad política por excelencia" (p. 249). El capítulo cierra con el atinado diagnóstico del futuro del "proyecto" kirchnerista, toda vez que "este no se halla plasmado en un rumbo explícito y en una organización con reglas y procedimientos sucesorios, sino que es encarnado en la figura de la líder gobernando" (p. 287).

En "Cambios y continuidades en la política brasileña reciente", Cláudio Gonçalves Couto analiza las transformaciones que ha tenido el sistema político brasileño, en donde el peso del carismático Luis Ignacio Lula da Silva marcó el antes y el después de la política en Brasil. Ascenso económico de una buena parte de los pobres y circulación de las élites es lo que caracteriza el cambio, y de igual modo se marcan las continuidades, como el lastre de la corrupción. Por lo que Dilma Rousseff, actual presidenta de Brasil, ha tenido que realizar transformaciones radicales sin contar con el apoyo con el cual contó su antecesor, y mantener el dominio del Partido del Trabajo en el escenario electoral brasileño.

El libro incluye dos estudios del caso mexicano: Alberto J. Olvera analiza el regreso del Partido Revolucionario Institucional al Poder Ejecutivo, lo que representa en muchos sentidos el control político del país, no obstante han cambiado las correlaciones de fuerza. Olvera atinadamente señala que "la democratización mexicana se ha limitado al ámbito electoral, pues lo pactos con los poderes fácticos y las leyes e instituciones del viejo régimen continúan vivos" (p. 337).

El último texto es de la autoría de Héctor Tejera Gaona, quien desde una perspectiva de etnografía multilocal analiza cómo, en 15 años, el Partido de la Revolución Democrática se consolidó en la Ciudad de México. Analiza puntualmente la manera como se construyen las redes políticas y el funcionamiento del clientelismo, lo que en buena medida caracteriza la vida política en México.

Podemos preguntarnos, en relación con los temas tratados en el libro, ¿qué esperan los ciudadanos en América Latina de la democracia? La respuesta se encuentra a lo largo de los diversos problemas y desafíos detectados por los nueve investigadores: efectos de la globalización, las llamadas nuevas izquierdas latinoamericanas, el deterioro de los partidos políticos, el poder personal de los presidentes latinoamericanos, liderazgos populares y populistas, el decisionismo, el clientelismo, entre lo más importantes.

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