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Estudios de cultura náhuatl

versión impresa ISSN 0071-1675

Estud. cult. náhuatl vol.46  México jul./dic. 2013

 

Reseñas bibliográficas

 

Pilar Máynez y José Rubén Romero Galván (coords.), Segundo Coloquio El universo de Sahagún. Pasado y presente, 2008, prólogo de Miguel León- Portilla

 

Frida Villavicencio Zarza

 

México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas/Instituto de Investigaciones Históricas, 2011

 

 El universo de Sahagún. Pasado y presente, 2008 reúne los trabajos presentados en el Segundo Coloquio que con el mismo nombre fue realizado en 2008 para discutir los avances del grupo interdisciplinario de investigación que, en enero de 2005, bajo la dirección general de Miguel León-Portilla y la coordinación general de José Rubén Romero y de Pilar Máynez dio inicio a los trabajos conducentes para realizar, por vez primera, la paleografía íntegra de los doce libros que conforman el Códice florentino y ofrecer una traducción adecuada al español.

Se trata de un conjunto de doce reflexiones sobre la enorme riqueza, así como las múltiples complejidades que ofrece la obra sahaguniana cuya importancia ha quedado plenamente reconocida. Si bien Sahagún y su obra han merecido consideraciones diversas a lo largo de la historia, en el trabajo de este fraile se encierra, como apunta acertadamente el título de este libro, todo un universo que sigue sorprendiéndonos por la abundancia de temas que el franciscano trató a lo largo de su prolongada e intensa vida.

El Códice florentino constituye, de algún modo, la expresión más acabada de buena parte de los afanes que ocuparon a fray Bernardino. Como bien muestran los diversos trabajos reunidos en El universo de Sahagún. Pasado y presente, 2008 son muchos los temas, problemas y proyecciones que surgen al acercarse a él y está lejos de haber sido agotado. A partir de los artículos que conforman este libro podemos señalar tres: el tema del contexto, el problema del texto; y la vigencia de la obra.

 

EL TEMA DEL CONTEXTO

El tema del contexto tiene que ver con un hecho que a menudo pasa inadvertido: fray Bernardino de Sahagún fue un hombre de su tiempo y como tal escribió y compuso sus textos. Mucho de lo que encontramos en su obra se explica a partir de la formación humanística que recibió en un ambiente renacentista y lo acerca, en distintas formas, a sus contemporáneos. Sin embargo, Sahagún supo imprimir su propia impronta en las obras que emprendió a partir de la sensibilidad que mostró para acercarse al mundo indígena y su afán de comprensión del otro.

Miguel León-Portilla, en "Memoriales, relaciones, crónicas e historia. Sahagún en la historiografía del XVI", pondera la magna obra producida por el franciscano; para tal efecto, compara el trabajo del fraile con lo que otros contemporáneos suyos lograron.1 Un sucinto pero sustancioso repaso a la vida y obra de otros grandes misioneros le da pie para contextualizar el trabajo desarrollado por Bernardino de Sahagún: el mercedario Francisco de Bobadilla, quien indagó sobre la religión y costumbre de los nahuas nicaraos; el franciscano Andrés de Olmos a quien debemos los primeros trabajos lingüísticos realizados para la lengua mexicana; el también franciscano Toribio Paredes de Benavente, mejor conocido como Motolinía, quien se ocupó de los "habitantes de varios lugares en Mesoamérica", entre ellos los mexicanos, tezcocanos, tlaxcaltecas, huexotzincas, cholultecas, así como de Michoacán, Guatemala y Nicaragua; su hermano de orden, Jerónimo de Alcalá, a quien se atribuye la elaboración de la Relación de Michoacán, libro en el que plasmó cuál era la vida que tenían los tarascos en su gentilidad, cuál era su creencia, cuáles sus costumbres y de dónde vinieron; el dominico Diego Durán quien dejó testimonio de los ritos, ceremonias y fiestas de los antiguos mexicanos en una de las obras de mayor valor literario que conocemos; el franciscano Diego de Landa, a cuya pluma debemos la Relación de las cosas de Yucatán, obra fundamental para el conocimiento de la cultura maya. Dentro de esta pléyade de ilustres varones León-Portilla destaca la figura de Bernardino de Sahagún quien "realizó una empresa que hoy se calificaría de multidisciplinaria, ya que adoptó en ella enfoques a la vez filológicos, lingüísticos, históricos"2 y sobre todo que "conlleva el acta de nacimiento de la investigación antropológica tal como en muchos aspectos la entendemos hoy."

Francisco Morales reflexiona sobre otro aspecto del contexto en el que se produjo la obra sahaguniana, en "El acercamiento de los franciscanos al pensamiento nahua a través de textos cristianos" sigue "los pasos que los franciscanos fueron dando para crear una amplia literatura nahuacristiana en un intento por establecer un diálogo intercultural."3 Morales nos muestra el cristianismo indiano como un proceso dinámico y complejo en el que encontramos el elemento cristiano, pero también descubrimos componentes indígenas básicos como el de "flor y canto" introducidos y manejados por los actores que intervinieron en este proceso: los señores y principales, los mismos frailes y los maestros indígenas que se encargaron de adaptar el mensaje cristiano a los cánones de la tradición nahua.

En este proceso, nos dice Morales, el lenguaje y la educación fueron dos pilares en los que los franciscanos basaron su acción; por un lado se empeñaron en aprender la lengua de sus evangelizados y, por el otro, se dieron a la tarea de educar a los hijos de los principales, quienes, posteriormente, les ayudarían en su labor. El Colegio Santa Cruz de Tlatelolco ocupó un lugar privilegiado en la educación de los indios. Fue éste uno de los lugares en donde trabajó Sahagún; ahí formó un equipo de trabajo con ayuda de los "estudiantes más hábiles y entendidos en la lengua mexicana y latina" y con "cuatro viejos muy pláticas, entendidos así en su lengua como en todas sus antigüedades." Con ellos, se dio a la tarea de acercar el pensamiento cristiano y el náhuatl.

El examen del desarrollo que mereció el tema de la divinidad en los textos de los Colloquios permite a Morales ejemplificar la complejidad del proceso. Por una parte nos muestra la prudencia que Sahagún y su equipo tuvieron al traducir este concepto. Por otra parte, nos permite apreciar "la refinada tonalidad y sabor indígena" del texto en lengua indígena.4 Los textos nahuas, advierte Morales, siguen más de cerca el concepto de la divinidad indígena que el del Concilio de Letrán. A nuestro autor le causa extrañeza que "la Inquisición no haya intervenido" en este caso como sí lo hizo en versiones menos atrevidas como la que preparó Maturino Gilberti para el Tarasco.

Salvador Reyes Equiguas nos adentra en "Las representaciones de los seres vivos en el Códice florentino". Reconoce que "el Florentino no debe entenderse como una experiencia aislada, sino como parte de un conjunto de obras generales que describían los aspectos naturales y culturales de un pueblo o conjunto de ellos, así como el entorno natural donde se desenvolvían", es decir, como una expresión del Renacimiento.5 Reyes Equiguas se da a la tarea de comentar algunas obras provenientes de la segunda mitad del siglo XVI que "dedican parte de sus contenidos a la descripción de distintos elementos de la naturaleza". Este recuento incluye: El Bestiario de don Juan de Austria, la Historia general y natural de las Indias y La Descripción general del África y de las cosas peregrinas que allí hay.

La comparación le permite refrendar lo que ha sido ya señalado por otros autores: el Códice florentino comparte algunos rasgos con todas estas obras. Es posible hablar de manera particular de la cercanía que muestran las ilustraciones del Florentino con los grabados renacentistas de la época y del pensamiento aristotélico plasmado en las enciclopedias medievales que influyó de manera determinante en la estructura del Florentino, que inicia con lo sagrado, sigue por lo humano y concluye con lo natural".6 Sin embargo, Reyes Equiguas muestra que "en el Florentino perduraron elementos del conocimiento de los nahuas acerca de la naturaleza que fueron incorporados al texto",7 y que las representaciones de los nombres de los seres vivos con valor fonético son propias de la tradición nahua y confieren una importante singularidad a esta obra.

Miguel Pastrana Flores en "Textos y contextos del libro tercero del Códice florentino", aunque de manera distinta, también toca temas que atañen al contexto. Realiza un recuento de los distintos documentos que integran esta parte del códice en la que se habla "Del principio que tuvieron los dioses" y reflexiona sobre el problema de las posibles procedencias de cada uno de los textos así como los contextos en los cuales dichos textos eran enunciados. Pastrana concluye que se trata fundamentalmente de discursos y relatos de la elite del poder mexica, recogidos sobre todo en Tlatelolco y Tenochtitlan. Por otra parte, la presencia de "largos textos que corren sin mayor interrupción (la oración a Tezcatlipoca, el nacimiento de Huitzilopochtli y la historia de Quetzalcóatl), hace pensar a nuestro autor que "se trata de textos aprendidos en el calmecac como parte de la formación depurada que ahí recibían los hijos de los pipiltin, futuros gobernantes y sacerdotes del mundo náhuatl".8

Raphaelle Dumont, por su parte, en "La música y los cantos en el teatro evangelizador franciscano" también advierte que la acción evangelizadora desarrollada por los franciscanos en el nuevo mundo supuso una adaptación del mensaje cristiano al contexto, concretamente, al "auditorio indígena al cual estaba destinado". Esto se hace particularmente palpable, apunta Dumont, en "la presencia de los cantos y de la música" que se integraron al teatro evangelizador novohispano.9 Sabedores de que la música y el canto formaban parte de la transmisión de su historia oral y estaban presentes en las ceremonias religiosas, los franciscanos favorecieron el aprendizaje de la música y los cantos litúrgicos cristianos para que enraizara la nueva religión.10

 

LOS PROBLEMAS DEL TEXTO

Las colaboraciones que integran El universo de Sahagún también permiten reflexionar sobre los diversos problemas que surgen al trabajar el Códice florentino. En primer lugar, la complejidad de la obra; en segundo, los retos que presenta para los trabajos de paleografía, traducción y edición.

Ascensión Hernández de León-Portilla nos muestra las distintas "Dimensiones de la obra de fray Bernardino de Sahagún" y nos acerca a su largo y complicado caminar. "no es exagerado, nos dice esta autora, calificar la obra de Sahagún como una Summa de conocimientos que abarca una totalidad del pensamiento de una cultura en un tiempo concreto".11 El vasto corpus sahaguniano está conformado por numerosos textos que fueron escritos y reescritos por el fraile en un afán que Ascensión Hernández califica de perfeccionista y totalizador. Lo mismo se ocupó de temas religiosos, históricos, filológicos y etnográficos que de temas lingüísticos y antropológicos. En este universo se pueden distinguir, nos dice la autora, tres cuerpos de libros que forman sendas enciclopedias, "una de ellas religiosa, otra antropológica y una tercera lingüística" cuyo valor, lejos de agotarse, ha ido creciendo conforme se ha ido avanzando en su estudio.

Con pluma maestra, la autora nos ofrece un sucinto recorrido por cada una de las obras que integran esta triada ponderando su contenido y ofreciéndonos valiosa información sobre la localización actual de los originales así como de las distintas ediciones disponibles y los estudios que dichos textos que han merecido en distintas épocas. Los nueve escritos elaborados entre 1540 y 1588 que constituyen la enciclopedia religiosa entre los que se encuentra la Psalmodia christiana y Sermonario de los sanctos del año en lengua mexicana [1583], el único texto que Sahagún pudo ver impreso en vida. La Historia general de las cosas de Nueva España, "un macrotexto formado por tres extensos escritos que son otras tantas versiones de un textos similar: los Primeros memoriales o Memoriales de Tepepulco, los Memoriales de Tlatelolco y el Códice florentino integran lo que Ascensión Hernández reconoce como la enciclopedia histórico-antropológica de Sahagún. El Arte y el Vocabulario aprendiz y el Vocabulario trilingüe, castellano, latino y mexicano integran, a su vez, la enciclopedia lingüística.

José Rubén Romero, por su parte, nos muestra las complejidades de "La estructura interna del libro X del Códice florentino" que trata de "los vicios y virtudes de esta gente, al propio de su manera de vivir".12 Este texto, nos dice el especialista, se divide en tres grandes partes; la primera (que va del capítulo I al XXVI) contiene información sobre los grados de parentesco, los vínculos por afinidad y la clasificación de los hombres y mujeres según su edad. La segunda (capítulos XXVII y XXVIII) refiere a "las partes del cuerpo y a las enfermedades del hombre y las medicinas adecuadas para su curación".13 La tercera parte (capítulo XXIX) trata "de las generaciones que a esta tierra han venido a poblar". Sahagún "acomoda a poco más de una veintena de grupos, comenzando por los toltecas, de quienes dice eran como 'toyanos', y concluye con los mexicanos".14 Este recorrido por los recovecos del libro X lo lleva a concluir que "El orden interno de este libro X corresponde con el orden general que el franciscano imprimió a toda su obra, y que significaba la intención de abordar primero lo que atañe a los seres y las cosas superiores, para concluir siempre tratando seres y cosas inferiores".15

 

VIGENCIA DE LA OBRA

El universo de Sahagún. Pasado y presente, 2008 permite apreciar hasta qué punto la obra sahaguniana permanece vigente en nuestros días. El estudio de un texto tan complejo como lo es el Códice florentino, representa siempre un reto; son múltiples los temas que emergen en el camino. Este libro da cuenta de algunos de ellos: el de la traducción, el de la normalización y el del lenguaje.

Pilar Máynez nos acerca a los "Problemas de traducción en el libro del Arte adivinatoria". A partir de la premisa de que "la traducción, es por sí misma, interpretación, es decir, un acto de comprensión no exento de subjetividad", Máynez reflexiona sobre tres problemas que ha enfrentado al trabajar con el Arte adivinatoria consignado en el libro IV del Códice florentino.

El primero es la falta de correspondencia entre los textos náhuatl y castellano. El paralelismo asimétrico que se observa al comparar las dos columnas del texto tiene que ver, nos muestra Máynez, no sólo con el contenido del mismo, sino también con la forma. Por ejemplo, "la perífrasis al español dista de equivaler con los elementos reiterativos tan característicos del náhuatl y al ritmo que éstos, por lo mismo imprimen" al texto.16 El segundo problema lo ofrecen los numerosos préstamos nahuas y sus definiciones. Constituye éste un fenómeno de trasculturación que supuso un proceso de apropiación mediante el cual Sahagún integró los conceptos culturales provenientes del universo indígena a su propio universo de hombre renacentista. El tercer problema de traducción concierne a la versión que los investigadores del proyecto están realizando sobre el texto náhuatl del Códice florentino, aquella versión que Sahagún recopiló de los sabios nahuas. Ante el dilema de ser fiel a la forma o serlo al contenido, los miembros del proyecto han optado por ofrecer una "traducción idiomática del manuscrito en la que se privilegia el significado de la versión náhuatl sobre la forma particular en la que éste aparece.17

Mauricio Beuchot en "Acerca de la traducción y la hermenéutica" también toca el tema de la traducción. "En general –nos dice el autor– se ha visto la traducción a la luz de la lingüística o, un poco más ampliamente, desde la semiótica o semiología. Pero ha faltado hacerlo desde la perspectiva de la hermenéutica, la cual se ha mostrado como un saber que añade algo a la labor de la semiótica".18 Al traducir, nos dice Beuchot, debemos trascender el ámbito propiamente lingüístico, e incluso semiótico y hacer uso de las herramientas que nos proporciona la hermenéutica para lograr la cabal comprensión del texto. Advierte que es necesario apelar a una hermenéutica analógica que nos guarda de pretender interpretar los textos de manera completamente fiel o literal, pero que también nos previene contra aquellos ejercicios hermenéuticos que desisten de alcanzar todo grado de objetividad y se centran en la subjetividad del lector.

Marc Thouvenot, por su parte, en "La normalización gráfica del Códice florentino", advierte que uno de los primeros problemas que enfrenta todo investigador cuando pretende llevar a cabo el trabajo de paleografía y, posteriormente, de edición de la obra de Sahagún lo constituye la amplia variación gráfica que se muestra a lo largo de los doce volúmenes. Thouvenot ilustra la complejidad del problema, advierte la importancia de lograr tener un texto normalizado y nos informa sobre el programa TECPAnA. Es éste un programa de cómputo ideado para trabajar específicamente el texto sahaguniano, que surge luego de haber tomado una serie de decisiones, no todas incontrovertibles por cierto. Thouvenot termina con una reflexión sobre los límites y los alcances del TECPANA al que ve como "una respuesta parcial al fenómeno de la multiplicidad de las formas"19; una respuesta que busca garantizar el acceso a toda la información respetando todas las diferentes maneras de escribir una palabra.

El artículo de Esther Hernández, "Nahuatlismos del español de México con la primera documentación en el Códice florentino" nos da otra dimensión de la vigencia que tiene la obra de Sahagún, esta vez, para una disciplina como la lingüística. Hernández analiza los neologismos provenientes del náhuatl que nuestro fraile incorporó, por primera vez, en el texto español del Códice florentino y que actualmente siguen vigentes en el español de México. Se trata de 31 unidades léxicas: acocil, acocote, ahuaucle, ahuehuete, ajolote, amole, ayacahuite, cajete, capulín, colote, chapopote, chiltepín, ejote, epazote, equipal, guaje, guajolote, jicote, jocote, mayate, molcajete, m ole, olote, otate, peyote, pinacate, tenamascle, tiza, tlacuache y totol.20

Hernández nos permite asomarnos al español que se fue definiendo en tierras americanas, en buena medida gracias a la pluma de Sahagún quien lo enriqueció con las novedades que fue encontrando en un nuevo mundo que le maravilló y cuya documentación y comprensión lo ocupó hasta el último día de su existencia, como cuando describe el capulín:

Ay unos arboles en esta tierra que se llaman capuli o capulquavitl y a los españoles llaman a estos çerezos porque son algo semejantes a los cerezos de España en la hoja y en el fruto. La fruta se llama capuli, quiere decir cerezas desta tierra. Las hojas y grummos deste árbol son medicinales para los ojos echando el çumo dellos en los ojos. Son dañosas estas cerezas quando se comen muchas, porque causan cámaras. Los meollos son de los cuescos comen los tostados2 (lib. 11, fol. 124).

El estudio de estas palabras va más allá de lo meramente anecdótico y nos dice mucho sobre nuestra historia cultural. Como nos muestra Hernández, en el transcurso de cinco siglos ha habido no pocos cambios y el Códice florentino nos permite precisar varios aspectos de esta historia. Por él sabemos ahora que tanto la voz "ahuehuete" como "mole" estaban ya plenamente incorporadas en el español en la época en que Sahagún escribe su texto. También le permite precisar la etimología de palabras como chapopote, epazote y molcajete.

La vigencia de Sahagún se aprecia también en "Los mismos dioses, pero algo diferentes" de María José García Quintana. Es esta una reflexión, a manera de testimonio, sobre el descubrimiento del complejo y amplio universo de Sahagún y lo que el Códice florentino y su estudio pueden decir a los jóvenes investigadores en cierne.

Cierran este volumen dos reseñas del libro que lo antecede El universo de Sahagún. Pasado y presente. Coloquio 2005", la primera de la pluma de Francisco Barriga y la segunda de Julio Alfonso Pérez Luna.

Se trata, como podemos observar, de un libro rico en reflexiones, complejo por las diversas temáticas que en él se tratan y entrañable por lo que nos muestra de nuestro pasado y lo que nos dice de nuestro presente. Obra imprescindible para entender lo que somos; como bien los dice Ascensión Hernández, la obra sahaguniana, especialmente el Códice florentino constituye "un manantial inagotable" de estudios para distintas disciplinas y este libro nos acerca a él invitándonos a abrevar en los textos en los que un hombre sabio preservó parte del universo que nos da origen y sentido.

 

NOTAS

1 Miguel León-Portilla, "Memoriales, relaciones, crónicas e historia. Sahagún en la historiografía del XVI", en Pilar Máynez y José Rubén Romero Galván (coords.), El universo de Sahagún. Pasado y presente, 2008., p. 13.         [ Links ]

2 Ibid., p. 51.

3 Francisco Morales, "El acercamiento de los franciscanos al pensamiento nahua a través de textos cristianos",         [ Links ] en Máynez y Romero, op. cit., p. 53.

4 Ibid., p. 67.

5 Salvador Reyes Equiguas, "Representaciones de los seres vivos en el Códice florentino y otras obras españolas de su época",         [ Links ] en Máynez y Romero, op. cit., p. 221.

6 Ibid., p. 223.

7 Ibid., p.237.

8 Miguel Pastrana Flores, "Textos y contextos del libro tercero del Códice florentino",         [ Links ] Máynez y Romero, op. cit., p. 193.

9 Raphaelle Dumont, "La música y los cantos en el teatro evangelizador franciscano. Un encuentro a medio camino entre dos culturas",         [ Links ] en Máynez y Romero, op. cit., p. 72.

10 Ibid., p. 76.

11 Ascensión Hernández de León-Portilla, "Dimensiones de la obra de fray Bernardino de Sahagún",         [ Links ] en Máynez y Romero, op. cit., p. 85.

12 José Rubén Romero, "La estructura interna del libro X del Códice florentino",         [ Links ] en Máynez y Romero, op. cit., p. 214.

13 Ibid., p. 218.

14 Ibid., p. 219.

15 Ibid.

16 Pilar Máynez, "Problemas de traducción en el libro del Arte adivinatoria",         [ Links ] en Máynez y Romero, op. cit., p. 206.

17 Ibid., p. 212.

18 Mauricio Beuchot, "Acerca de la traducción y la hermenéutica",         [ Links ] en Máynez y Romero, op. cit., p. 148.

19 Marc Thouvenot, "La normalización gráfica del Códice florentino",         [ Links ] en Máynez y Romero, op. cit., p. 174.

20 Esther Hernández, "nahuatlismos del español de México con la primera documentación en el Códice florentino",         [ Links ] en Máynez y Romero, op. cit., p. 131.

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