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Estudios de cultura náhuatl

versión impresa ISSN 0071-1675

Estud. cult. náhuatl vol.42  México ago. 2011

 

Artículos

 

Las estrategias discursivas de Sahagún en una refutación en náhuatl del libro I del Códice florentino

 

Patrick Johansson K.*

 

*Mexicano. Doctor en letras por la Universidad de París, Sorbona. Profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM e investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la misma universidad. Autor de diversas obras, entre ellas Ahnelhuayoxóchitl. Flor sin raíz, Fleur sans racine, Rootless Flower; La palabra, la imagen y el manuscrito. Lecturas indígenas de un texto pictórico en el siglo XVI; y Ritos mortuorios nahuas precolombinos.

 

Después de numerosas y vanas tentativas para que los indígenas de la Nueva España admitieran la trascendencia de un Dios cristiano único y universal, y después de haber destruido templos, figurillas, libros pictográficos y otras manifestaciones de un culto considerado como idólatra, los religiosos españoles admitieron que el conocimiento del otro era la condición sine qua non de su evangelización. El fraile dominico Diego Durán reconocía que "erraron mucho los que, con buen celo, pero no con mucha prudencia, quemaron y destruyeron al principio todas las pinturas de antiguallas que tenían, pues nos dejaron tan sin luz que delante de nuestros ojos idolatran y no lo entendemos".1

Sahagún por su parte propuso detectar los síntomas de lo que representaba, según él, una enfermedad: la idolatría, con el fin de aplicar mejor los remedios.2 El conocimiento y el reconocimiento del otro se imponen entonces, en el contexto de una nueva estrategia de evangelización.

Evocando a fray Andrés de Olmos, "la mejor lengua mexicana que entonces había en esta tierra",3 Mendieta señaló que Sebastián Ramírez de Fuenleal, Martín de Valencia y más generalmente, la Audiencia Real de México les pidieron:

Que sacase en un libro las antigüedades de estos naturales indios, en especial de México, y Tezcuco, y Tlaxcala, para que de ellos hubiese alguna memoria, y lo malo y fuera de tino se pudiese mejor refutar, y si algo bueno se hallase, se pudiese notar, como se notan y tienen en memoria muchas cosas de otros gentiles.4

La Historia general de las cosas de Nueva España, verdadera Summa de usos y costumbres indígenas, es el fruto de una magna empresa de conocimiento del otro y se sitúa en el marco de esta nueva estrategia de evangelización, pues los libros que componen la obra están sistemáticamente dotados de paratextos o de metatextos que tienden a refutar lo que ha sido o será leído.

Consideramos aquí la refutación correspondiente al Libro I del Códice florentino, la cual trata de los dioses. Figura en un apéndice a dicho libro.

 

LA ESTRUCTURA GENERAL DEL APÉNDICE

La composición y los contenidos de la refutación revelan dos procedimientos distintos. Por un lado, Sahagún utiliza armas oratorias cuya eficacia ha sido comprobada: la Retórica. Por otro, se esfuerza por poner su discurso al alcance de los destinatarios del mensaje: sus catecúmenos indígenas.

La estructura del apéndice sigue el canon de filiación quintiliana-aristotélica vigente en España, en el siglo XVI. Las partes constitutivas son: 1) Inventio (Euresis); 2) Dispositio (Taxis); 3) Elocutio (Lexis); 4) Actio (Hypocrisis); 5) Memoria (Mnémé).

En lo que concierne al primer rubro, Inventio, es notable que Sahagún sigue las reglas del género ya que apela a la inteligencia y a los sentimientos de los destinatarios del mensaje: quiere convencer (fidem facere) y conmover (animos impellere).

En cuanto a la Dispositio, Sahagún conforma también su discurso al canon correspondiente de la Retórica: el prólogo es un exordio, el último capítulo un epílogo; la traducción de los capítulos de la Biblia constituye la narratio, la explicación de lo que fue expuesto en latín y en náhuatl representa el binomio confirmativo/refutatio.

El capítulo dirigido al lector, justo antes del epílogo, dicho (escrito) en un tono amenazante, es un egressio, adaptado a las circunstancias específicas de enunciación del texto y posee un carácter conativo. La elocutio, es decir, la confirmación verbal de los argumentos, será lo más determinante en este contexto particular.

La refutación toma en cuenta el orden de los dioses paganos tal y como aparecen en el Libro I y, como lo veremos adelante, los determinismos religiosos y más generalmente cognitivos de los destinatarios indígenas del mensaje. Esta parte fue probablemente pensada en latín y estructurada en español. Los conceptos fueron claramente definidos en esta primera lengua antes de ser traducidos, o mejor dicho, transpuestos en la lengua náhuatl.

En términos generales, distinguimos: una traducción literal cuando la lengua receptora lo permite, lo que es relativamente raro; una transposición de los contenidos en función de nociones indígenas equivalentes o cercanas; un esfuerzo claro de Sahagún por encontrar el movimiento interior del pensamiento del otro y de "colar" la doctrina cristiana en el molde discursivo indígena; la creación de neologismos y la imposición de giros drásticos así como de ideas, cada vez que la traducción o la transposición se revelan imposibles.

En lo que concierne al rubro actio, el hecho de que el emisor, Sahagún, se exprese en una lengua que no es la suya, confiere a este rubro un carácter muy particular.

Una etapa determinante en el análisis de la refutación, es la de establecer si el texto que figura por escrito en el apéndice estaba destinado a ser leído, a ser expresado oralmente sin apoyo visual alfabético, o bien, ser leído en voz alta frente a un auditorio indígena y por quién.

La obra como tal está dirigida ante todo a los misioneros que debían conocer "el mal" del que padecían los indígenas para aplicar los remedios espirituales ¿Cuál es entonces el estatuto gráfico de la refutación? Su carácter trilingüe le confiere una cierta ambigüedad.

El rubro memoria atañe a la retención y a las modalidades específicas de enunciación, según los contextos. Es posible que Sahagún haya aplicado criterios indígenas en lo que concierne a la retención y enunciación de los textos.

La disposición sinóptica del texto original y de la traducción en los folios del documento sigue el modelo gráfico de la obra en general. Yuxtapone dos mundos lingüísticos de los cuales uno se desliza ya insidiosamente en el otro y busca conquistar el dominio de la palabra.

Consideramos en lo siguiente cada uno de los puntos antes mencionados.

 

INVENTIO (EURESIS)

Para poder refutar, con conocimiento de causa, la religión indígena y la divinidad de sus dioses, es preciso conocer dichos dioses y las modalidades del culto de cada uno. El primer "lugar" retórico (topos) considerado por Sahagún será "los dioses" (In teteoh) descritos de una manera que busca ser objetiva pero que revela ya breves interpolaciones que tienden a denigrar a los dioses indígenas.

A los libros pictográficos, a partir de los cuales el primer libro de la Historia general fue elaborado, Sahagún va a oponer el libro la Biblia, y más específicamente pasajes escogidos del Libro de la Sabiduría que aluden a la idolatría. El carácter general y dogmático del texto bíblico lo obliga a reconsiderar ciertos contenidos y a ponerlos al alcance de los destinatarios mediante una contextualización adecuada a la situación de los indígenas.

A la oposición temática: dioses indígenas/dioses cristianos, constitutiva de la narratio sucederá la oposición lógico-discursiva: vejación de los dioses indígenas/apología del dios cristiano integrada al conjunto refutación/confirmación, con carácter epidiegético. Esta oposición constituye, de hecho, lo esencial de la estrategia argumentativa de Sahagún. Manifiesta aspectos cognitivos y otros conativos.

 

Aspectos cognitivos

Después de haber tomado conocimiento del libro I que debe refutar y del cual es, de alguna manera, el co-autor, Sahagún se empeña en definir los lugares (topoi), en el sentido retórico del término, los cuales constituyen lo esencial de su estrategia lógico-discursiva. Los lugares comunes que son las oposiciones bien/mal; más/menos; mejor/peor; alabar/vituperar; recompensar/castigar; amplificación/reducción; asimilación/disimulación; las distintas definiciones, etcétera, están omnipresentes a lo largo de la refutación. Observamos, sin embargo, que lugares comunes muy particulares, fueron adecuados a la situación:

El mal. Lo que los indígenas consideran como una relación "natural" con lo divino, es decir, su religión (una religión que no se oponía a ningún otra) se encuentra inscrita en la parte negativa de una dicotomía bien/mal. Los distintos pasajes del Libro de la Sabiduría, así como los párrafos de la confirmatio que reconsidera el tema, revelan a los indígenas que sus prácticas no son "religiosas" sino "idólatras" y que sus dioses son, de hecho, unos demonios. Sahagún describe aquí un mundo dividido entre el bien, el dios cristiano, y el mal, encarnado por el diablo que los engañó hasta este momento como lo hizo con muchos otros pueblos. El franciscano evita la justa argumentativa: nuestro dios ≠ vuestros dioses, y evita el tema polémico hacia aspectos cognitivos supuestamente irrefutables, universales "bien conocidos" por todos los que tienen uso de razón. En resumidas cuentas, sus prácticas religiosas y la idolatría que se manifiesta en ellas, no son algo nuevo: se ubican en la categoría universal del mal y hay que pensar en librarse de ellas.

La ignorancia. Sin dejar de alabar al verdadero Dios y de denigrar sistemáticamente a los "demonios" autóctonos, Sahagún va a centrar su argumentación en el hecho de que los indígenas ignoraban la verdadera religión. Toca ahí una cuerda sensible de la psicología de los vencidos, quienes han reconocido la superioridad de los conquistadores no solamente desde un punto de vista militar sino también en los términos más generales de la tecnología cognitiva. Las armas de fuego y el alfabeto son pruebas irrefutables. Les será más fácil admitir que desconocían algo que le es ahora revelado, que hacerles reconocer que sus dioses no son dioses.

El capítulo 14 del Libro de la Sabiduría explica cómo nació la idolatría: aquel rey que hizo tallar en madera la imagen de su hijo amado difunto, o aquellos hombres que solían fabricar las imágenes de los seres amados de los que se encontraban separados. Convencerlos de su ignorancia tenía otra ventaja: permitía concederles una cierta inocencia. Habían sido engañados (como muchos otros en la tierra) por el Maligno (erravimus in via veritatis) pero ahora el hecho de saber les iba a permitir enmendarse.

Escoger. El hecho de situar el conocimiento del bien y del mal como piedra angular del edifico discursivo permite a Sahagún efectuar una transición fácil de lo cognitivo a lo conativo: si el indígena que ya sabe persiste en su culto idólatra, es que escoge pertenecer a las fuerzas demoníacas (cuya existencia es un hecho); este indígena debe ser castigado como enemigo de la humanidad.

El creador y las criaturas. Entre los lugares (topoi) constitutivos de la inventio, tal y como lo concibe Sahagún en estas circunstancias particulares, figura la prueba de la superioridad del creador sobre las criaturas. El mundo y todas las entidades naturales que lo constituyen (las piedras, los animales, el fuego, el viento, los árboles, las montañas, etcétera) no son sagrados en sí. Sólo Dios, su creador puede ser adorado.

Un nuevo dios entre otros. Si el dios cristiano, el cual dio la victoria a los españoles, fue "aceptado de manera relativamente rápida por los vencidos, no se debe únicamente a los esfuerzos de los primeros misioneros sino al carácter politeísta de la religión náhuatl. En efecto, en este contexto, la aparición de un dios foráneo, generadora de un culto nuevo no podía ser más que benéfica, aun cuando se tratase de un dios "enemigo". Cabe recordar que, en México-Tenochtitlan, un templo, el Coacalco, era dedicado a tales dioses que eran encerrados pero respetados.

Es probable que Sahagún hubiera tenido conocimiento de esta tendencia integradora de sus catecúmenos en relación con los dioses, cualesquiera que fueran, y, por lo tanto, de que había que insistir sobre la unicidad del dios cristiano y la exclusividad del culto que se le rindiera.

Felicidad/desgracia. Los idólatras vivían en la desgracia por la simple razón de que sus dioses eran malos, fomentaban las guerras y pedían sacrificios humanos.

Antes /después. El pasado idólatra y las secuelas que le son inherentes se ven opuestas a un presente lleno de promesas.

Las divinidades indígenas no son dioses; son demonios, mentirosos, crueles, malos que no pudieron evitar la derrota mientras que el dios cristiano, el único que puede ser considerado como tal, es auténtico, bueno, misericordioso y permitió la victoria de los españoles. En la epidiégesis que constituye la refutación, Sahagún enumera uno por uno los dioses ya descritos para negarles individualmente la divinidad y subrayar su carácter diabólico.

La tarea es ardua ya que no se trata solamente de reemplazar los dioses locales por un dios único sino de cambiar conceptos muy arraigados, y tratar de convencerlos que lo sagrado no es inmanente al mundo natural sino que es la obra de un dios trascendente, creador de este mundo y que no se confunde con él.

La demostración será más discursiva que lógica si consideramos el carácter arbitrario y dogmático de lo enunciado. Consciente del hecho, Sahagún, desde la traducción al náhuatl del texto bíblico "cuela" su argumentación en un molde expresivo indígena, cada vez que es posible. No duda, por otra parte, en forjar neologismos cuando la lengua permite una transposición sutil. Consideraremos estos aspectos en el rubro Elocutio.

 

Aspectos conativos

A las oposiciones argumentativas ya citadas, se añaden en el texto, oposiciones axiológicas: desprecio o ironía en lo que concierne a las modalidades del culto idólatra/valorización del amor de Dios; o bien conativas: amenazas contra los idólatras/seducción para atraerlos hacia la verdadera fe.

 

EL CAPÍTULO SOBRE LOS DIOSES Y SUS INTERPOLACIONES

Dedicado a los principales dioses del panteón náhuatl que había que conocer y dar a conocer antes de negar su carácter divino, el primer capítulo presenta una cierta heterogeneidad en cuanto al punto de vista adoptado y al carácter de la información recopilada sobre cada una de las divinidades consideradas.

Mientras Huitzilopochtli, Tezcatlipoca, Tláloc y Quetzalcóatl son evocados más que brevemente (si consideramos su importancia), Chalchiuhtlicue, Xiuhtecuhtli o Macuilxóchitl, por ejemplo, son objetos de una descripción detallada. En cuanto a Tlazoltéotl, el hecho de que una especie de confesión (neyolmelaoaliztli) parecía estar ligada a su culto, atrajo la atención de Sahagún, quien le consagra varios folios.

Es en este contexto, en el que debía imperar una objetividad "diagnóstica", que encontramos las primeras refutaciones que no tienen nada de dialéctico. Se trata de calificativos con fórmulas despreciativas que indican claramente que los allí descritos no son dioses.

En el capítulo dedicado a Huitzilopochtli, por ejemplo, encontramos frases que no pudieron ser proferidas por el informante:

Vitzilubuchtli: gan maceoalli, gan tlacatl catca:
Naoalli, tetzaujtl, atlacacemelle, teixcuepanj: qujiocoianj
in iaoiutl, iaotecanj, iaotlatoanj.

Huitzilopochtli: no era más que un ser humano, una persona. [Era] un nahual, un portento, terrible, en embaucador: [era] un creador de guerras, un instigador de guerras, un señor de la guerra.

Los atributos de Huitzilopochtli, en este breve párrafo, fueron escogidos cuidadosamente (probablemente en función de los valores indígenas identificados) con el fin de denigrarlo. "No era [tiempo imperfecto] un dios sino una simple persona y además era un brujo, un embaucador, un instigador de guerras[...]". Además, algunos calificativos como diablosme que encontramos en el capítulo dedicado a las cihuateteoh no esperaron la refutación para ser aplicados.

Algunas comparaciones tendenciosas efectuadas entre los dioses indígenas y ciertos aspectos de la religión cristiana debido, probablemente, a la perspectiva milenarista que adoptaban algunos religiosos franciscanos, entre los cuales figura Sahagún, son patentes desde este primer capítulo.

La asimilación latente de Tezcatlipoca al diablo, quien trae riquezas pero también teuhtli, tlazolli "el polvo, la suciedad", siembra la discordia y es llamado "el enemigo de ambos lados" parece, en efecto, ser el resultado de una interpretación "forzada" realizada en el momento de revisar los textos, o bien de una deducción previa, transcrita como si hubiera sido descriptiva.

Asimismo, en lo que concierne a la confesión "auricular" descrita por Sahagún en otro contexto con mucha precisión, parece que el franciscano quizo explotar los determinismos modales del rito indígena para facilitar la plena aceptación de la confesión cristiana. Sea lo que fuere, una refutación y una argumentación discretas son manifiestos desde la exposición de los hechos.

 

DISPOSITIO (TAXIS)

Después de la descripción de los dioses, transcrita a partir de testimonios orales y posteriormente revisada, comienza el apéndice de refutación de lo que fue expuesto.

Comiença el apendiz del primer libro: en lo que se confuta la ydolatria arriba puesta: por el testo, en la sagrada escriptura, y buelta en lengua mexicana: declarando, el testo suficientemente.5

La refutación se compone de: un prólogo de exhortación (prólogo mexicano); pasajes del Libro de la Sabiduría (Imelaoaca in teuhtlahtolli) "La verdad de la palabra de Dios"; la refutación propiamente dicha (sin título); un párrafo intitulado Ma huel quicaqui in quipohuaz "Que aquel que leerá esto comprenda bien"; exclamaciones finales por parte de Sahagún, precedidas de un breve párrafo de presentación.

Izca in ichoquiztlahtol, yn jitlaocullatol, in
amatl oqujtlali: inic cenca tzatzi, in quimotla-
tlauhtilia dios, qujtoa.

He aquí las palabras de llanto, las palabras de tristeza, de quien elaboró este libro. Así grita, suplica a Dios, dice:

El esquema estructural de la dispositio, como lo vimos, sigue el canon de la retórica. En efecto, el Prólogo mexicano corresponde al exhordio, la enunciación de los distintos capítulos en latín y en náhuatl del texto bíblico es parte de la narratio; la recapitulación y la explicación en español y en náhuatl de la descripción de los dioses indígenas y del Libro de la Sabiduría constituyen la confirmación/refutación, mientras que el texto final Exclamaciones del autor es conforme al Epílogo de cualquier discurso retórico.

Entre la Refutación y el Epílogo se sitúa un texto dirigido al lector: Ma huel quicaqui in quipohuaz "Que aquel que leerá esto comprenda bien", que busca propiciar la denunciación de los que podrían seguir practicando los ritos idólatras. Corresponde a un rubro de la retórica conocido como egressio ya que su contenido "sale" de cierta manera del contexto estrictamente argumentativo para incitar a los destinatarios del mensaje a denunciar a los idólatras.

 

El prólogo de exhortación: exhordio

El prólogo del apéndice de refutación está dirigido a los moradores de "las indias de la Nueva España", los mexica, tlaxcalteca, cholulteca, michoaque y otras etnias indígenas referidas gramaticalmente por una obsesiva segunda persona del plural: an- (pronombre personal sujeto) "ustedes", amo- (adjetivo posesivo) amech- (pronombre personal complemento) "a ustedes" que corresponde a la tipología vocativa del discurso de exhortación español y "globaliza" a los receptores potenciales del mensaje emitido por el orador:

In amehoantin, in njcan antlaca, in nueua españa: in anmexica, in antlaxcalteca, in ancholulteca, in anmjchoaque, yoan in amjxqujchtin in anmacehoaltin, in njcan anmemj in india tlalli ipan:

Ustedes gente de aquí, de la Nueva España, ustedes los mexicas, los tlaxcaltecas, los cholultecas, los michoaques y todos ustedes los sujetos que viven la tierra de India.

El esquema es sencillo, y conforma las leyes del género: una interpretación vocativa y breve presentación de los puntos esenciales de lo que será desarrollado:

-Los hechos: sus ancestros se fueron dejándolos en el error que representa la idolatría:

ca cenca vey tlaiooalli, yoan netlapololtiliztli yn atlaneltoqujliztli, in tlateutoqujliztli, in jpan oamechcauhtiaque yn amotahoan...

Sus padres se fueron dejándolos en la noche, en el error, la ausencia de fe, la idolatría...

-Pero hoy el Dios verdadero les hace la gracia de iluminarlos, Dios que cuida de cada una de sus criaturas:

Ca in axcan, oqujmonequjlti in totecujo dios, otlacauhquj in jiollotzin.

"Hoy nuestro señor Dios lo quiso, inclinó su corazón". -El instigador de este error, el diablo, les mentía, pero se podrán enmendar gracias a la verdadera fe:

ca iehoatl yn amechiztlacaujaia, amechtlapololtiaia:

Él, les mentía, los engañaba.

Escucharán la palabra de Dios que está escrita aquí, enviadas por el rey de España, y el santo padre que está en Roma.

anqujcuizque, anqujcaquizque, in jtlatoltzin dios, yn njcan icujliuhtica:

Tomarán, escucharán la palabra de Dios que está escrita aquí.

-Y con el fin de que se liberen de los "diablos" y para que merezcan acceder al Reino de los cielos.

injc inmac anqujgazque in diablosme: ioan ynjc anqujcnopilvizque yn jlvicac tlatocaiotl.

saldrán de las manos de los diablos y merecerán así el Reino de los Cielos.

Todo un programa en perspectiva que debía despertar el interés de los auditores/lectores indígenas y que tenía que ser demostrado. Observamos que este texto tiene dos partes arquetípicas del exhordio:

1. La captatio benevolentiae, la cual atrae la atención y expresa una cierta tolerancia respecto a los idólatras.

2. Lapartitio, que anuncia muy generalmente las partes de lo que va a ser dicho. Encontramos ya, en este exordio, ejemplos de la estrategia cognitiva dicotómica adoptada por Sahagún: antes/ ahora; mentira/verdad.

 

Narratio: sapientiae, imelaoca in teutlahtolli

A la exposición de los hechos concernientes a las divinidades indígenas en el Libro I, Sahagún opone, en la narratio, fragmentos del Libro de la Sabiduría. A los libros pictográficos amoxtli aducidos por los informantes indígenas contrapone el Libro, el singular oponiéndose al plural aquí como en otros contextos.

Los fragmentos fueron escogidos en función del tema refutado: el contenido del Libro I, y cuidadosamente ordenados.

El orden de los capítulos del texto bíblico

a) El capítulo 13 entero, evoca la locura de los que adoran las cosas creadas o fabricadas por el hombre (De culto idolorum)

b) El capítulo 14, del verseto 8 hasta el final, donde el tema de la manufactura de los ídolos (de madera) es retomado, en el que se citan dos anécdotas concernientes al origen de la idolatría: la historia del rey cuyo hijo había muerto, y la costumbre de fabricar imágenes con la efigie de los seres amados que se encontraban lejos (hommo in deum erectus) antes de evocar las consecuencias que tienen los cultos idolátricos (Quid ex idolatria consequatur).

c) El capítulo 12, del principio hasta el verseto 18, omitiendo sin embargo los versetos 7 al 11. Este capítulo muestra la sabiduría de Dios hacia los idólatras, respectivamente los egipcios y los cananeos (Sapientia contra Chananeos).

Conviene señalar que, además de omitir estos versetos que podrían haber dificultado la argumentación, Sahagún retoca otros dos:

 

Versión bíblica original

...et devoratores sanguinis a medio sacramento tuo,
Et auctores parentes animarum inauxiliatarium
Perdere voluisti per manus parentum nostrorum.

Y estos devoradores de sangre, por tu voluntad
Y estos padres asesinos de seres indefensos
Tu quisiste perderlos por las manos de nuestros padres.

 

Versión de Sahagún

...et devoratores sanguinis: perdere voluisti
per manus servorum tuorum.

Y estos devoradores de sangre tú quisiste
Perderlos por las manos de tus servidores.

La expresión (per manus) servorum tuorum utilizada por Sahagún y que modifica el original latino (per manus) parentum nostrorum es en náhuatl momaceoaltzitzinhoan "tus sujetos", expresión que se ajusta perfectamente al pensamiento náhuatl y evita implicar a los franciscanos en las masacres realizadas durante la conquista.

d) El capítulo 15, los tres primeros versetos. Este pasaje evoca brevemente la felicidad de los que no efectúan cultos idolátricos (Israel felicitas, qui idolo non coluit).

e) El capítulo 16, versetos 13 a 16.

Los versetos escogidos en un capítulo que evoca el castigo de los idólatras (Punitio idolatriae), recuerdan que nadie puede engañar a Dios entre cuyas manos se encuentra la vida y la muerte.

 

Versión náhuatl del texto bíblico

Si la selección de los pasajes y su consecuencia lógica son un factor importante en la estrategia de Sahagún, la traducción del latín al náhuatl es probablemente su aspecto más determinante. Algunos pasajes fueron traducidos casi literalmente:

B. Negantes enim noscete impij,
per fortitudinem brachij tuj flagellati
sunt, noujs aqujs, et grandinjbus et
pluujis, persecutionem passi sunt: et per
ignem consumti.6 

B "y los impíos quienes niegan conocerte
por tu brazo fueron castigados, perseguidos
por terribles aguas, por el granizo, y la lluvia
y consumidos por el fuego".

B. In tlateotocanjme, yn amo mitzmomachitocaznequi,
mocenmacca velitiliztica, tiquinmotlatzacujltilia,
atica, teciuhtica, yoan tletica otiquinmopopulhuj.7

Los idólatras que no quieren conocerte
Tú los castigas por la fuerza de tu brazo,
Tú los destruyes por las aguas, el granizo y el fuego.

Sin embargo, la mayoría de los pasajes son el objeto de un traducción libre. En efecto, el carácter abstracto del latín, hacía difícil una traducción literal. La traducción al náhuatl de Sahagún retoma, generalmente, el espíritu del texto latino y lo desarrolla.

Evocando el culto rendido por los idólatras al sol, a la luna y a las estrellas, el capítulo 13 indica:

Quorum si species delectati deos putaverunt:
Sciant quanto his dominator eorum speciosor est:
Speciei enjm generator hec omnia constituit.8

La versión al náhuatl de Sahagún, correspondiente a este párrafo es la siguiente:

A. Jn iehoantin, y, ca ixpopoiume, motlapololtianj, injc otlateutocaque: ca cenca qujmaujgoque, yn jtlachioalhoan dios, ynjc tlanextia, ynjc pepetlaca, in teiollalia: auh ynjn amo ic qujmoteutizquja: ca gan ic qujlnamjquizquja, ca oc cenca tlapanauja, ynjc cenca tlanextia, pepetlaca, teiollalia, tepapaqujltia, yn jnteiocuxcatzin dios: in gan vel iceltzin itetzinco quiga in pepetlaca, in tlanextia, in jxquich teiollali, yn jxqujch tetlamachti, vel iehoatzin gan vel izeltzin, tlachioale.

Aquellos fueron ciegos, perdidos porque (eran) idólatras: Adoraban a las criaturas de Dios, porque iluminan, brillan y consuelan. Pero no deberían ser adoradas. Debería acordarse que Dios, el creador les es superior en esto que ilumina, brilla, consuela y hace feliz a la gente. De él solo proviene lo que brilla, lo que ilumina, todo lo que consuela, lo que da felicidad, de él, de él solo, el creador.

El texto en náhuatl es más largo, más concreto, con más imágenes. Muestra, según una lógica causal pero utilizando un doble paralelismo revelador, que si uno puede admirar las cosas creadas por Dios, que brillan, resplandecen, reconfortan, el que las creó es más brillante, resplandeciente y reconfortante. Lo que resplandece, brilla y reconforta proviene del dios único y de él solo.

 

Sahagún añade unas frases

Para facilitar la recepción de un texto o precisar una idea, Sahagún no duda en añadir frases que no figuran en el original en latín. El último párrafo del capítulo 13, por ejemplo, en el que se afirma que no se debe de decir en vano en nombre del Señor, contiene una amenaza que no existe en el original. Sahagún declara que este pecado sería el último pecado del que lo cometiera: qujtzacutiaz in itlatlacul.

Un ejemplo aún más flagrante es el que se encuentra al final del párrafo A del capítulo 12. En este párrafo, Sahagún, siguiendo el texto bíblico, se dirige a Dios, justificando la destrucción de los que comen sangre humana. Altera sin embargo la visión original en latín y menciona a los conquistadores en este contexto.

Auh ipampa yn amo qujnecque in qujcuepazque yn jnnemiliz otiqujnmopupulhuj, oqujtzacutiaque, yn jntlauelilocaio, oquinpopoloque in momaceoaltzitzinhoan in ixpianome.

"y porque no quisieron cambiar su vida,
tú los destruiste, tú los castigaste de su maldad.
Tu sujetos cristianos los destruyeron".

 

La mimesis discursiva

La traducción del latín al náhuatl es a veces un modelo de transposición conceptual. Evocando el agua, el sol, la luna... rectores orbis terrarum deos putaverunt. Sahagún traduce esta corta frase en un estilo que es un modelo del género.

Ca impal tinemj, ca techiacana
techpachoa, ca tlatquj, ca tlamama.

Es gracias a ellos que existimos, ellos (los astros) nos guían, nos gobiernan, ellos nos llevan a cuestas, como un fardo.

 

La refutación Confirmatio/Refutatio

Después de haber citado las escrituras, en latín y en la versión correspondiente en náhuatl, Sahagún considera punto por punto tanto lo que trata de los dioses paganos como lo que concierne al "antídoto" bíblico, en una confirmación /refutación situada en el contexto específico de la idolatría mexicana.

Un párrafo de transición (sin título) separa la Narración de la Refutación/Confirmación. Este párrafo indica que está dirigido a la gente "de poco entendimiento", en la versión en español, lo que se traduce por "gente con rostros y corazones débiles" (yn amo cenca chicaoac in imjx, yn iniollo) en la versión náhuatl.

La explicación será, de hecho, una aplicación de las enseñanzas muy generales sobre la idolatría del Libro de la Sabiduría, en el caso concreto de los mexicanos. En la parte liminar de esta refutación, la intención es clara: es preciso dar a conocer la palabra de Dios y procurar que los indígenas abandonen la idolatría.

El género expresivo es el del sermón, con los apóstrofes, los impulsos supuestamente afectivos, y la elocuencia que todo esto implica. El conjunto de la Refutación está dividido en 5 partes, ellas mismas divididas en párrafos indicados por una letra del alfabeto. La primera arte es de índole general:

 

PRIMERA PARTE

Los rubros A, B, C y D son una apología de la palabra divina en una versión náhuatl correspondiente a los criterios discursivos indígenas. Sahagún recuerda, globalmente, lo que se dijo anteriormente e indica cómo hay que considerar el discurso evangélico.

En D se enuncia que los dioses indígenas citados en el Libro I no son dioses. Sahagún los nombra uno por uno, cronológicamente, para negar su carácter divino:

amo teutl in cioacoatl, amo teutl in chicome coatl, amo teutl in tepoztlan tena amono teteu in cioapipiltin anogo ciuateteu...

"Cihuacóatl no es una diosa, Chicome Coatl no es una diosa, Tzapotlán Tena no es una diosa, las Ciuapipiltin o Ciuateteu tampoco son diosas..."

Omnes dij Pentium demonia "todos los dioses de estos gentiles son demonios". Son diablosme, tzitzitzimij, culeleti. Es decir, en lo que concierne a los dos últimas, seres monstruosos.

E. Con un ó in tlaueliltic "Desgraciados los que..." que precede sus afirmaciones, Sahagún recuerda las prácticas idolátricas de los viejos, admitiendo implícitamente sus "buenas intenciones" y hace énfasis en el hecho que los cultos rendidos no eran para dioses sino para demonios. Esta manera de proceder permitía la recuperación eventual de idólatras arrepentidos (engañados por el Maligno y por tanto relativamente inocentes) sin dejar de fustigar con vehemencia estos seudos dioses paganos.

F. el tono se hace más duro para los que, habiendo escuchado el Santo Evangelio, y habiendo sido bautizados, proseguían con sus actividades idólatras. El texto se dirige particularmente a los más reticentes: los "brujos". Estos serán "arrojados al infierno" sin remisión.

G. Conclusión de la primera parte de la refutación quien declara que todos los males de los indígenas les vienen de sus prácticas idólatras y que la conquista y la destrucción que siguió es una consecuencia directa de la idolatría.

 

SEGUNDA PARTE

Esta segunda parte de la refutación se sitúa en la perspectiva benévola del Erravimus in via veritatis ya evocado.

A. Sahagún cita el pasaje bíblico correspondiente al arrepentimiento de los idólatras que traduce al náhuatl. Este pasaje intenta ser edificante.

B. Sahagún opone la desgracia de los idólatras a la felicidad de los que conocen la palabra de Dios.

C. Sahagún explica e ilustra el O quam bonus et quam suaujs est domine spiritus tuus in omnjbus... en el estilo del sermón, pretende dirigirse a Dios, de ahí los acentos afectivos y paroxísticos manifiestos. En términos generales, el mensaje es el siguiente: Dios, tú arrojas a los idólatras al Infierno, pero antes tú tratas de convencerlos de arrepentirse. Si no hay arrepentimiento, entonces el infierno los espera.

Sahagún, se dio cuenta, probablemente, que muchos indígenas nahuas habían integrado al dios cristiano al panteón de sus divinidades sin por eso dejar sus prácticas idólatras. Considera por tanto este punto específico. Es también probable que algunos catecúmenos potenciales hayan "negociado" ciertos mandamientos, razón por la cual Sahagún subraya el carácter dogmático, inamovible, de la Fe.

D. El dios cristiano es digno de amor y debe ser adorado. Los dioses de sus ancestros son "mentirosos, burlones, horribles y malos".

E. Sahagún da a conocer la historia de cada uno de los dioses con el fin de poner en evidencia su maldad específica. Va a retomar sistemáticamente la serie de dioses tal y como figura en el Libro I y en el rubro D de la primera parte, empezando por Huitzilopochtli.

El esquema es generalmente el siguiente:

- Una presentación concreta del dios considerado para que sea reconocido, pero que enfatiza sus aspectos negativos.

- Denigra al dios y lo reduce a una forma específica del mal. Algunos Paralelismos se establecen a veces entre las entidades de

la religión cristiana (Tezcatlipoca/Lucifer).

- Una conclusión manifiesta el error de los ancianos.

F. Tezcatlipoca

G. Tlaloc. La lluvia no es divina en sí misma, es una creación de Dios. La cita latina está presente en el texto náhuatl: Dabo vobis pliujas, temporibus sujs, et terra germjnabjt germen suum (Levitico, 26).

 

TERCERA PARTE

A. Antes de proseguir con su evocación denigradora de los dioses paganos, Sahagún recuerda que la piedra y la madera en los cuales los ídolos están esculpidos son "buenos" en sí pero que de ninguna manera puede ser objeto de un culto.

B. Topiltzin Quetzalcóatl. Aunque llevaba una vida retirada no puede ser considerado como un dios y estaba al servicio del diablo.

Fue arrojado por Dios al Mictlán (asimilado erróneamente por Sahagún al infierno).

C. Ciuacoatl. Daba miedo. El dios cristiano los protegerá contra sus maleficios.

D. Las diosas
- Chicome coatl
- Teteu innan

E. Tzaputla (tena(n)

F. Chalchiuhtli icue
- Tlazolteutl

G. Las cihuateteuh

 

CUARTA PARTE

La cuarta parte, supuestamente, trata de dioses de menor importancia que los anteriores. Comienza, sin embargo con Xiuhtecuhtli, el fuego, una de las divinidades más trascendentales del Panteón náhuatl.

A. Tetl "el fuego".
El fuego no es más que una creación de Dios.
B. Xochipilli
C. Omecatl e Ixtlilton
Los ancianos creían niñerías (coconejutl, pipillutl).
D. Opuchtli y Xipe Totec Desgraciados sean los que los recuerdan
E. Yiacatecuhtli
Desgraciados los que piensan en ellos todavía.
F. Nappa tecutli
El diablo tomará las almas de los que se acuerdan de él.
G. Tezcatzoncatl

Desgraciados lo que así actuaban y los que siguen actuando igual. El diablo tomará su alma.

 

QUINTA PARTE

A. Tetepe "las montañas" y sus representaciones: los tepictotin.

Las montañas no son divinidades, es un gran pecado adorarlas, una gran herejía.

B. Bailaban delante de las figurillas tepicme las cuales representaban las montañas. Son niñerías.

C. Había otros muchos dioses que sus ancestros veneraban. Son innumerables.

Egressio. Ma vel qujcaquj, in quipoaz hi. "Que entienda bien, el que leerá esto"

Este rubro corresponde a lo que se intitula generalmente "Al lector". Incita a los indígenas que leyeron o escucharon los textos anteriores, a denunciar las prácticas idólatras de las que tuvieran conocimiento a las autoridades españolas, civiles o religiosas. Los que no lo hicieren serían "diablos, enemigos de nuestro señor Dios".

 

Epílogo: exclamaciones del autor

Jzca in ichoqujztlatol, yn jtlaocullatol, in amatl oqujtlali: inic cenca tzatzi, in qujmotlatlauhtilia dios, qujtoa.

* * *

Iioiave, cenca chocan noiollo, vel njxaio njxtlan moteteca: iuhqujn teciujtl pixavi njxaio, ynjc niqujlnamjquj, ca cenca mjec tlamantli, iztlacatlatolli, ynjc iztlacaviloque, in nican nueua españa tlaca:

Ca amo gan centzonxiujtl, ca amo gan vntzonxiujtl, ca cenca ie uecauh. Jio-iaue, cenca noiollo toneoa, vel iuhqujn tlata noiollo: injc niqujlnamjctimotla-lia, yn quenjn cenca vei, yn jtecuculiliz in tzitzimjtl, in satanas.

He aquí las palabras de sollozos, las palabras de tristeza del que elaboró este libro. Es así que grita, que suplica a Dios dice:

* * *

Iyoyahue, mi corazón llora, mis lágrimas corren sobre mi rostro, mis lágrimas llueven como granizo cuando me acuerdo que las palabras de mentiras son de todo tipo, las que engañan a la gente de la Nueva España:

No solamente cuatrocientos años, no sólo ochocientos años, desde hace mucho tiempo. Iyoyahue, mi corazón sufre, es como si mi corazón arde cuando me pongo a pensar que el odio del tzitzimitl satanás es muy grande.

 

ELOCUTIO (LEXIS)

La redacción en náhuatl de los textos en latín del Libro de la Sabiduría en la Narración, o de los argumentos preparados en español por Sahagún en su Refutación es posiblemente su estrategia la más sutil y la más eficaz. Sutil porque toma las formas del pensamiento indígena y remite a sus lugares comunes. Eficaz porque la poesía que se manifiesta garantiza la debida representación de los contenidos teológicos o morales.

 

Los aspectos léxicos

El hecho de "colar" los contenidos de la refutación en el mundo lingüístico náhuatl implicó reestructuraciones formales y planteó el problema de los referentes.

 

Los términos en español se conservaron

Encontramos los términos españoles "eregía", "justicia", "juramento", a veces provistas de morfemas en náhuatl. El plural: diablo, diablosme, la forma posesiva: anima, tanima, un sufijo honorífico mosacramentotzin, mograciatzin. Los nombres propios se conservan Santa Iglesia, Santo Padre, Satanás, Lucifer.

 

Términos nahuas con significados afines

La mayoría de las nociones cristianas no tienen equivalentes directos en la lengua náhuatl. Por tanto, los frailes tuvieron que buscar otras soluciones que la simple traducción.

 

Nentlacatl "hombre vano"

In tlalticpac tlaca, yn amo quimiximachilia in dios, ca amo tlaca ipan poui, ca gan nentlaca, nenquizque:

"La gente (aquí) en la tierra que no conocen a Dios no pertenecen al género humano. Son personas vanas, que vinieron a la tierra en vano".

El término nentlacatl designaba los que nacían en días baldíos (nemontemi) y se encontraban asimismo desprovistos de tonalli. Eran marginados y considerados de cierta manera como "inhumanos".

 

Ipalnemoani

La singularización del sintagma impalnemoani "gracias a quienes se existe" que caracterizaba a las divinidades nahuas se volvió el atributo esencial del dios cristiano.

Los seres noctúrnos conocidos bajo el nombre de coleletin tlatlaca-tecolo van a constituir un referente válido para los demonios.

Sahagún, sin embargo, comete errores de apreciación cuando efectúa algunas transemantizaciones de términos indígenas. Un ejemplo es la asimilación del Mictlan "lugar de los muertos" al infierno cristiano. El Mictlan era un lugar de paso necesario para aquellos que morían y aun cuando la idea de ir al Mictlan no fuese reconfortante, no podía de ninguna manera ser comparado con el infierno. Amenazar a los indígenas que irían al Mictlan no tenía un efecto disuasivo, al contrario.

 

Los neologismos

Algunos de los conceptos, sin embargo debían ser expresados en la lengua receptora y no podían ser objetos de traducciones aproximativas. Había que recurrir al neologismo.

El hecho de que la lengua náhuatl sea una lengua incorporante, polisintética y derivacional propició la creación de neologismos. Citemos, como ejemplos: tlaneltoquiliztli "la fe" que se opone a tlateotoquiliztli "la idolatría", tlaneltocanine "los creyentes" y tlateotocanime "los idólatras", cemi yoliztli "la vida eterna", etcétera.

Ciertas nociones existen ya en la lengua pero no son objetos de la misma discursividad además de que cubren campos semánticos más o menos extensos. Por ejemplo la locución verbal "se equivoca" mixpoloa se sustantivo en "error" netlapololtiliztli. "Miente" iztlacatía se sustantivó como iztlacatiliztli. "(El) ama" tetlazotla se volvió tetlazotlaliztli "el amor".

Así como el modo infinitivo no existe en náhuatl el "absoluto" conceptual que representa el sustantivo así constituido no refleja un pensamiento indígena. Estos neologismos conllevan por tanto una "neo-lógica" la cual fue quizás difícilmente asimilada, por lo menos al principio.

Es probable que los lectores indígenas (si es que los hubo, además de los auxiliares de Sahagún) se hayan sorprendido que se pudiera "vivir en el error" y "en la mentira", o que el amor tetlazotlaliztli, pudiera constituir una abstracción.

 

La mimesis expresiva

El aspecto más original de la estrategia de Sahagún, en lo que concierne a la Elocutio, es probablemente la "traducción" de un texto pre-elaborado en español, no sólo en la lengua náhuatl pero también en su discursividad específica. No son únicamente palabras, construcciones morfológicas o sintácticas las que busca Sahagún sino imágenes, ritmos, sonoridades, una prosodia y más generalmente, más allá de una manera de hablar, una manera de pensar y una manera de ser.

Sahagún escogió colar su texto y los conceptos que le son inherentes en un molde discursivo indígena para convencer y persuadir. Ilustraremos este hecho con un breve estudio comparativo de los textos en español y en náhuatl del párrafo introductorio de la Confirmatio (fol. 30r).

 

Versión en español

La verdadera lumbre, para conocer al verdadero dios, y a los dioses falsos, y engañosos, consiente en la inteligentia de la divjna escriptura: la qual posee, como vn preciosisimo thesoro, muy claro y muy puro, la yglesia catholica, al qual todos los que se quieren saluar, son obligados adar todo credito: por ser verdades, reueladas y procedientes, de la eterna verdad que es dios.

El texto en español afirma de manera perentoria algunos hechos, mientras que el texto en náhuatl comienza por la interpolación vocativa de los receptores potenciales del mensaje.

 

Versión en náhuatl

A. Tla xicmocaqujtican, notlacjopilhoane, yn tlanextli, yn ocutl, ynjc vel iximachoz, yn izel teutl ipalnemoanj dios: ca iehoatl in teutlatolli. Auh yn jmiximachoca yn iztlacateteu, in qujnmoteutiaque, in vevetque: çan no itech quicja yn jmelaoaca, in teutlatolli. Jnjn teutlatlatolli ixillantzinco, itozcatlantzinco, in tonantzin sancta yglesia, cuecuelpachiuhtoc, iuhqujnma ilhujcac teucujtlatl, ilhujcac quetzalitztli, teuxiujtl, temaquiztli, tlaçotetl ipam pouj: in vellapanauja ynjc tlaçotli, ynjc pialonj: ynjn teutlatolli, yn jsqujchtin momaqujxtiznequj, cenca intech monequj, in iollocopa qujneltocazque: iehica ca dios itlatoltzin, ca tlanestli, ca ocotl. Jn dios tetatzin, in tepiltzin, in espiritu sancto, qujmomaqujli, qujmopialtili, yn tonantzin sancta yglesia, ynjc qujntlanextilia, qujnmachtia, yn jsqujchtin ipilhoan.

A. "Entiendan, queridos hijos, la luz del amanecer, la antorcha para que sea conocido el dios único, el gracias a quien se existe dios. Esta es la palabra divina. Y que se den a conocer los dioses mentirosos que los ancianos adoraban. De allí proviene la palabra divina.

Esta palabra divina (se encuentra) en el flanco y en el seno de nuestra madre la Santa Iglesia, bien doblada como el oro del cielo, las plumas de quetzal celestiales, la turquesa, los brazaletes, las piedras preciosas que le pertenecen y que sobrepasa en belleza y en valor.

Esta palabra divina, todos los que quieren salvarse deben creerla del fondo de su corazón. Esta es la palabra de Dios, es la luz del día, es la antorcha. Dios-padre, hijo y el espíritu santo la dieron, la dejaron al cuidado de nuestra madre la Santa Iglesia, para que haga la luz en ellos, que la dé a conocer a todos sus hijos".

Sahagún recurre a la metáfora difrástica "la luz del día, la antorcha" que refiere el saber, el conocimiento. Por otra parte, pone en paralelismo el conocimiento del dios único y los falsos dioses sin dejar de subrayar el hecho de que todo viene de la palabra divina.

Ynic vel iximachoz yn izel teutl ipal nemoani dios: Ca yehuatl in teotlatolli.

Yn iximachoca yn iztlacateteu[...] ganno itech quiga yn imelaoca in teutlatolli.

Para que sea bien conocido el dios único, el dios gracias a quien se vive.

Para que se conozcan a los dioses mentirosos[...] de ahí proviene también la palabra divina.

La palabra divina es entonces asimilada a algo precioso y es objeto de procesamiento discursivo típicamente náhuatl:

Se encuentra: ... ixillantzinco, itozcatlantzinco in tonantzin... "En el venerado flanco, en el venerado seno de nuestra madre..

Es: ... cuecuelpachiuhtoc... "bien doblada"...

Como ... ilhujcac teucuitlatl
Ilhujcac quetzaliztli
teoxiujtl
temaquiztli
tlazotetl
ipam pouj
El oro del cielo,


la pluma de quetzal del cielo,
la turquesa,
el brazalete,
la piedra preciosa
que le pertenecen.

La sucesión de los términos ligados a la belleza, al valor y al amor que valorizan, por acumulación, la palabra divina, culmina por una frase corta que remite una vez más a la trascendencia: estas bellas cosas hechas por el creador, se encuentran en la palabra divina que...

Vellapanauja ynic tlaçotli
ynic pialoni.

"sobrepasa (todo) en belleza y en valor.

Después de este crescendo afectivo, Sahagún puede enunciar el dogma:

Esta última disposición en paralelismo de la palabra de Dios en referentes nahuas que corresponde a la verdad: la luz del alba que sucede a la noche, la luz del fuego que alumbra en la oscuridad, remiten a los términos empleados al principio, cierra el círculo, hace coincidir el Omega con el Alfa.

El párrafo restante es de índole referencial. Indica que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo confiarán la palabra divina a la Santa Iglesia la cual tiene como misión enseñarla, darla a conocer... a sus hijos. Cierra también el discurso al retomar el vocablo "hijos" (ipilhoan) utilizado al principio, lo que refuerza probablemente la filiación Padre-hijo o Madre-hija establecida entre Dios o la Santa Iglesia y los indígenas.

 

Una "neo-lógica"

Los neologismos creados por Sahagún y sus asistentes indígenas determinaron una "neo-lógica" así como giros frásticos nuevos, los cuales abrían surcos discursivos nuevos en los campos lingüísticos del náhuatl.

A nivel semántico, el dinamismo funcional de nociones verbales como "creer", "equivocarse", "amar", "mentir", etcétera, se veían conceptualmente petrificados en abstracciones sustantivas, alegóricas, como "la Fe", "el Error", "el Amor", "la Mentira"

(Tlaneltoquiliztli, Netlapololtiliztli, Tetlazotlaliztli, Iztlacatiliztli) los cuales generaban otro discurso. Como se mencionó anteriormente, es muy probable que los destinatarios indígenas del texto de refutación se hayan sorprendido al saber que habían vivido en el error o la mentira (como si fueran lugares), que el hecho de creer o amar haya constituido una sustancia, un absoluto. La trascendencia se infiltraba en los mecanismos del discurso indígena.

La relación entre la gramática y el pensamiento se veía también alterada cuando Sahagún traducía el texto bíblico en el modo condicional:

Ca intla tlaca yntla vnca iniollo, intla vnca intlacaquiliz: in itlachioalhoan dios, intech canazquia, intech quicuizquia, in iximachocatzin dios:

Si (fueran) seres humanos, si (tuvieran) un corazón, si (estuvieran) dotados de razón, si (fueran) criaturas de Dios, atraparían, tomarían el conocimiento de Dios:

Aunque, teóricamente, la gramática del náhuatl permite los giros condicionales, este modo no corresponde al pensamiento indígena que privilegia el indicativo y el subjuntivo. Un texto náhuatl de inspiración precolombina hubiera estado estructurado de tal manera que una disyunción condicional no fuese necesaria.

 

ACTIO (HYPOCRISIS)

Este rubro nos remite a la oratoria y nos obliga a preguntarnos si el texto fue concebido para ser dicho o ser leído, y en el primer caso, si Sahagún lo leía. Si suponemos que era leído (se leía entonces en voz alta), los elementos que componen la acción: la pronunciación y los gestos plantearon serios problemas semiológicos de expresión.

 

Las palabras

Según el canon de la retórica, es probable que el Exhordio haya sido pronunciado de manera suave, la Narratio, con un tono simple, la Refutatio con más calor, vivacidad y fuerza, mientras que el Epílogo fuera agitado, suplicante y tendiera a exacerbar las pasiones. Pero ¿Cómo podía Sahagún mantener las inflexiones tonales requeridas cuando se expresaba en náhuatl? ¿Modulaba el texto? ¿Lo cantaba?

 

Los gestos

Si Sahagún tomó en cuenta los determinismos de la oralidad náhuatl, es probable que previamente, hubiera estudiado los gestos que mejor se prestaban a la expresividad del mensaje. La sobriedad debe haber prevalecido ya que correspondía al huehuetlahtolli, "la palabra de los ancianos".

 

MEMORIA (MNÉMÊ)

Es probable que el problema de la memoria se haya planteado, no sólo en función del orador que debía, eventualmente memorizar el texto en náhuatl, o lo leía, pero en función del destinatario. Los indígenas que escuchaban y quizás comprendían el mensaje cristiano debían retenerlo en su memoria y en su corazón. Las numerosas metáforas y figuras de estilo que encontramos en cada parte o capítulo buscaban quizás sustituir imágenes con otras imágenes en la mente de los vencidos.

 

CONCLUSIÓN

La estructura general de la Refutación a los contenidos del Libro I del Códice Florentino, dedicado a los dioses indígenas, corresponde al canon de la retórica europea de tradición aristotélica. Todas las partes constitutivas están presentes: la Exhortación, la Narración, la Confirmación, el Epílogo, así como las estrategias discursivas que les son propias. Estas últimas fueron adaptadas, sin embargo, al contexto específicamente indígena en el cual se sitúa la Refutación. En lo que concierne a los argumentos, la dicotomía es flagrante: la idolatría, con todo lo que tiene de maléfico desde el punto de vista cristiano, se encuentra confrontada con la verdadera fe, en un Dios único y bondadoso. A la argumentación "racional" desplegada con el fin de convencer, Sahagún añade la dimensión afectiva despreciar/alabar y persuasiva amenazar/seducir. Para ello, referentes cognitivos y axiológicos correspondientes a la epísteme indígena son explotados no sin incurrir, a veces, en cuando en pequeños errores de apreciación como los que hemos evocado.

Es a nivel de la Elocución que la estrategia de Sahagún se revela más eficaz. Se articula sobre dos aspectos esenciales:

- El mensaje cristiano y los argumentos constitutivos de la refutación son "colados" en un molde discursivo náhuatl y se encuentran relativamente disimulados.

- La trascendencia de los criterios religiosos cristianos y la organización discursiva correspondiente son mantenidos, lo que implica la creación de neologismos, en lo que concierne al léxico, generando asimismo una "neo-lógica", una nueva lógica en la subordinación de los términos y la construcción de las ideas.

La visión sinóptica que permite la yuxtaposición de los textos respectivamente náhuatl y español, en el Códice Florentino, permite apreciar las dos opciones discursivas y la claridad conceptual de las imposiciones eidéticas manifiestas en el texto náhuatl. Deja suponer, por otra parte, que el eminente franciscano haya sido ayudado por uno o varios latinos en la elaboración de la versión en náhuatl.

En términos generales, el texto en náhuatl de la refutación al Libro I, deja presagiar lo que serán las modalidades de asimilación de la nueva religión: ideas nuevas "coladas" en un molde expresivo indígena, verbal o pictórico. Nuevas ideas sembradas en los nuevos surcos discursivos, abiertos en los campos autóctonos de la lengua y de la imagen.

 

BIBLIOGRAFÍA

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MOLINIÉ, Georges, Dictionnaire de rhétorique, París, PUF, 1992.         [ Links ]

 

Notas

1 Durán I, p. 6.

2 Códice florentino, Prólogo general, p. 1.

3 Mendieta, p. 75.

4 Ibid.

5 Códice florentino, apéndice al libro I.

6 Códice florentino, Libro I, fol. 29v.

7 Ibid.

8 Ibid., fol. 25r.

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