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Salud Pública de México

versión impresa ISSN 0036-3634

Salud pública Méx vol.48 no.5 Cuernavaca sep./oct. 2006

 

PÁGINAS DE SALUD PÚBLICA

 

 

 

Seefoó JL. La calidad es nuestra, la intoxicación… ¡de usted! Atribución de la responsabilidad en las intoxicaciones por plaguicidas agrícolas, Zamora, Michoacán, 1997-2000. Zamora: El Colegio de Michoacán, 2005, 348 pp.

Y dejó de ser sano por comer frutas y verduras. Esta será la conclusión subconsciente después de leer el libro La calidad es nuestra,... ¡la intoxicación de usted!

Una de las premisas teóricas de la economía política de la salud es que los procesos productivos son dañinos para la salud y provocan enfermedad o muerte. Este pensamiento médico social tuvo gran auge en las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado.En aquel entonces, la automatización y los procesos fordianos eran los elementos de la macro estructura productiva para explicar las enfermedades y muerte de los obreros. Hoy, flexibilidad laboral, modernización y tecnología de punta constituyen unos cuantos elementos para entender lo que acontece en el mundo de la producción de bienes dentro de la globalización, la postmodernidad, el neoliberalismo y los procesos de producción virtuales. Sin embargo, a pesar de la distancia temporal, la premisa subyacente de que el trabajo es dañino para la salud continúa vigente; los antecedentes marxistas en torno al proceso de producción capitalista y la sobreexplotación de los trabajadores son reemplazados por conceptos como "riesgo" o "sociedad de riesgo", de autores como Giddens o Douglas, o de "racionalidad" con Elster. Me parece que el libro de José Luis Seefoó da continuidad a esta línea de pensamiento pero introduciendo la dimensión subjetiva.

En la literatura nacional e internacional encontramos múltiples investigaciones empíricas para demostrar que el trabajo es dañino para la salud, sin embargo, el aporte de este libro es mostrar el daño no a través del dato numérico, sino a partir de la experiencia de los trabajadores agrícolas. Siete jóvenes, 13 adultos y 10 veteranos jornaleros agrícolas nos relatan, a través de sus propias historias y las de otros, y no a partir de datos estadísticos, el hecho de que el trabajo produzca enfermedad y muerte en la vida real de hombres y mujeres.

El análisis microsocial de la colonia Casita Blanca en la confluencia de la ciudad y el campo zamorano es ilustrativo de cómo las fuerzas macrosociales de globalización, modernización agrícola y desarrollo regional son resignificados por los actores para dar sentido al "riesgo" de trabajar en las hortalizas y en la producción de la fresa en la vida cotidiana.

El libro "trabaja", con lo cual también puede ser riesgoso para la salud de quien lo escribe y por qué no, de quien lo lee. Su "riesgo" proviene del resquebrajamiento de nuestras nociones idílicas del campo, de la tierra, de sus siembras y cosechas, porque intenta desentrañar la paradójica "coraza espiritual y corporal" de esos miles de trabajadores agrícolas de la moderna agricultura, una coraza que naturaliza los riesgos del trabajo agrícola, una coraza en contra de los daños y perjuicios a la salud a causa de esta modernizada manera de cultivar la tierra.

El libro es un ejercicio que combina datos y evidencias del nivel macrosocial con las vivencias y representaciones de los actores, por lo que se comprende cómo estos trabajadores agrícolas no son sujetos irracionales o héroes desquiciados frente al peligro, sino actores sociales construyendo una opción para sobrevivir y enfrentar los "riesgos" de la agricultura moderna. Resignificar los riesgos como "naturales" es una manera de resolver la tensión entre trabajar o morir de hambre, como bien lo afirmaba Ramiro, jornalero de 51 años y con larga experiencia en eso de trabajar bajo múltiples riesgos en la agricultura: "yo mido la necesidad de trabajar porque si no trabajo, no como". La importancia del análisis de este libro radica en desentrañar el modo de conservar un equilibrio cuando somos conscientes y racionales de los riesgos que implica trabajar en la agricultura.

El relato teórico y empírico del libro nos lleva de los niveles macrosociales a los vivenciales de estos jornaleros para mostrar cuáles son los riesgos de la moderna agricultura. ¿Desea el lector tener una experiencia aterradora?, pues lea el capítulo "La modernización de la agricultura y riesgos para la salud", donde el autor no da tregua enlistando cada uno de los riesgos de ser jornalero. La lista es larga y va desde la simple herida en la planta del pie por pisar un vidrio cuando se realiza descalzo el deshierbe, hasta lesiones y daños a diversas partes del cuerpo por las cargas y posiciones a las que los jornaleros se ven sometidos durante la siembra, la cosecha, el almacenamiento y el empacado de las suculentas frutas y verduras, que se envían fuera de México para el disfrute de comensales que ignoran el esfuerzo escondido en una libra de fresa o una pieza de coliflor. Por supuesto que los daños más dramáticos se encuentran en las intoxicaciones por plaguicidas y sus secuelas en quienes logran sobrevivir. Al terminar este capítulo cualquier lector estará de acuerdo en que el riesgo no son únicamente los plaguicidas en la moderna agricultura, aunque sí son los actores centrales de la puesta en escena.

Indudablemente, el anterior panorama deriva en la pregunta obligada: ¿por qué aceptar trabajar en estas condiciones? Desde una mirada externa, los jornaleros parecen tomar una decisión irracional: ¿quién, en su sano juicio, desea trabajar en un ambiente laboral con tantos riesgos y perjuicios para su salud? La respuesta construida a partir de las entrevistas con los jornaleros nos ofrece una idea totalmente diferente. Es en el capítulo "Microprocesos en la construcción de espacios sociales", donde, a partir de nociones ejes como experiencias próximas, confianza, inmunidad subjetiva y atribución de responsabilidad, el lector comprende que estos trabajadores no son sujetos irracionales, sino individuos claramente conscientes de los riesgos de ser jornalero y de las formas como se enfrentan a las situaciones adversas cuando se vive y sobrevive en la pobreza y se pertenece a la escala social más inferior del mundo laboral agrícola.

Un actor secundario del escenario agrícola de Zamora es Casita Blanca, residencia de estos jornaleros en las horas y meses que no están trabajando en el campo. Esta área residencial es un espacio urbano popular con las carencias propias de cualquier barrio citadino de los sectores populares mexicanos. Lo que distingue a Casita Blanca es su posibilidad de mostrar esos nuevos espacios urbanos, producto de la flexibilidad laboral y la globalización, porque es el espacio donde se conjuga ciudad y campo al mismo tiempo, y esto deriva de su funcionalidad espacial, a semejanza de las haciendas del porfiriato. Los jornaleros viven a lado de los sembradíos de coliflor, fresa o brócoli, pues sólo basta cruzar la calle o dar vuelta a la esquina para estar frente a uno de ellos. Y es tal la importancia de Casita Blanca que en más de una ocasión sus moradores-trabajadores han salvado los cultivos de fresa de las eventualidades climáticas por vivir al lado de los sembradíos. Esto es posible porque Casita Blanca es un continuo entre espacio laboral y residencial pues, al no haber fronteras nítidas entre ambos, nunca sabemos si estamos en el campo o en la ciudad.

Respecto a la salud, la lectura de este libro sería particularmente aleccionadora sobre el significado de tomar en consideración la perspectiva de los otros. Frente a los discursos de la medicina laboral sobre los riesgos en el trabajo existe un mundo donde los trabajadores deben afrontar los "riesgos laborales" porque simplemente las condiciones de trabajo no los protegen. Se dan a conocer cuáles son sus estrategias para afrontar esos riesgos, por qué recurren a ellas y cuáles son sus experiencias y decepciones con las instituciones de salud que no les prestan atención médica adecuada ni implementan acciones más allá de las curativas. En general, este libro me parece una lectura obligada para quien desea tener una visión más comprehensiva de la relación entre trabajo y salud.

 

Leticia Robles Silva.
Centro Universitario de Ciencias de la Salud,
Guadalajara, México.