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Salud Pública de México

versión impresa ISSN 0036-3634

Salud pública Méx v.46 n.1 Cuernavaca ene./feb. 2004

 

INDICADORES

 

Estadísticas de mortalidad relacionada con la salud reproductiva. México, 2002

 

 

Dentro de las tareas de la Dirección General de Información en Salud* se encuentran el acopio y difusión de información útil para la toma de decisiones. Con el objeto de actualizar las cifras de mortalidad relacionadas con la salud perinatal y de la mujer, se pone a disposición del público en general algunos de los tabulados más representativos acerca del comportamiento de la mortalidad asociada a estos aspectos hasta el año 2002.

Las cifras sobre defunciones que a continuación se presentan derivan de dos fuentes de información, por un lado, los datos históricos de 1955 a 1978 que la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene en su sistema de información1 y por otro, la base de datos sobre defunciones registradas que el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) año con año va actualizando (1979-2002). Cabe aclarar que los datos no los capta la OMS directamente sino que, siguiendo los convenios internacionales, los países miembros envían las cifras anualmente a las oficinas regionales, quienes a su vez procesan y remiten los datos a la oficina central.

Para construir las razones y tasas de mortalidad se emplearon las últimas estimaciones de población del Consejo Nacional de Población (Conapo).2

En primer término se presenta un cuadro sobre indicadores demográficos útiles para el tema de salud reproductiva. Destaca que para 2002 las mujeres en edad fértil (15 a 49 años de edad) representan 27.3% de la población total y 54.4% de la población femenina. Como se trata de una población inserta en el mercado de trabajo, la mayor parte tiene derecho a la seguridad social (55.4%). En algunas entidades federativas, como Chiapas, Guerrero y Oaxaca esta condición no la tienen ni la tercera parte de las mujeres en edad fértil y en otros estados como Coahuila y Nuevo León, cuatro de cada cinco están aseguradas.

Según Conapo, para ese año se estima una tasa global de fecundidad de 2.3, lo que implica alrededor de 2 millones de nacimientos. Esta cifra es muy importante pues contrasta con los 2.7 millones de nacidos vivos registrados en las estadísticas vitales. La diferencia se debe a los nacimientos de registro extemporáneo (nacidos vivos que se registran en años posteriores al de su nacimiento). En algunas entidades federativas los registros extemporáneos llegan a concentrar más de 50% de los registros.3 Por tal motivo es necesario mejorar la calidad del registro del nacimiento a través del empleo del certificado de nacido vivo, pero mientras tanto, para fines estadísticos, se recomienda usar las estimaciones del Conapo como denominador en el cálculo de las razones de mortalidad.

Presentar cifras sobre defunciones maternas siempre resulta comprometedor cuando se sabe de los problemas de subregistro y mala clasificación. Aunque es de dominio público que existe este problema en casi todos los países del mundo, no es fácil recuperar las defunciones mal clasificadas o no registradas. Durante 2002 la Secretaría de Salud realizó un importante esfuerzo por mejorar el mal registro y la mala clasificación, logrando que alrededor de 291 defunciones que originalmente no aparecían en la base de datos del INEGI fueran incorporaras.4 Si bien esta cifra no representa la corrección total, el avance es considerable. Observando los datos registrados, la evolución de la mortalidad materna en México presenta un constante decremento entre 1955 y 1990 aunque desafortunadamente durante los últimos 12 años se ha desacelerado la tendencia decreciente. Cuando se desagrega por causas llama la atención que las toxemias son las únicas causantes de muerte materna que no han disminuido. Como se observa en el cuadro V, en 1980 la razón de mortalidad por toxemias era de 21.0, y en 2002 es de 20.8 por 100 000 nacidos vivos. El riesgo de morir por esta causa respecto a las otras causas maternas es más alto en todos los grupos de edad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las defunciones maternas en 2002 presentan patrones de distribución diferentes a los que existían en 1990 (cuadro VII). Tres de cada cuatro suceden en unidades médicas, 80% recibe atención médica antes de morir y cada vez se concentran más en áreas urbanas y metropolitanas.

 

 

 

 

Si existe un dato difícil de construir de los registros regulares de mortalidad es el referente a muertes fetales. En México se cuenta con un certificado de muerte fetal que es expedido fundamentalmente en el medio hospitalario y que es capturado y procesado por el INEGI con fines estadísticos. En el cuadro VIII se presenta la evolución de las muertes fetales registradas en México. Es importante enfatizar que se trata sólo de aquellas defunciones a las que se les expide un certificado, por lo que la omisión de registros es considerable. No obstante lo anterior es posible verificar que el registro ha ido mejorando con el paso del tiempo. Las defunciones fetales de edad no especificada han ido diminuyendo de manera importante, quedando alrededor de 22 mil muertes fetales después de 19 semanas de gestación. La construcción de la mortalidad perinatal presentada en el cuadro VIII debe tomarse con reservas pues, además de la omisión referida en la muerte fetal, debe considerarse el subregistro de muertes neonatales en la primera semana de vida. En 2002 prácticamente la mitad de las muertes infantiles sucede en la primera semana de vida (cuadro IX) por lo que los problemas relacionados con el subregistro de defunciones se concentra en este indicador.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Finalmente, se incluyen tres cuadros relacionados con las defunciones ocasionadas por cáncer cervicouterino y cáncer de mama. Es importante mencionar que ambos padecimientos representan 10% de las muertes de las mujeres en edad fértil y la mitad de las muertes por tumores malignos en este grupo de edad. Llama la atención que una tercera parte de las defunciones por ambas entidades en el país se concentre en mujeres menores de 50 años de edad.

En 2002 sigue cobrando más vidas el cáncer cervicouterino que el de mama, aunque ambos transitan por tendencias diferentes. Mientras que el primero marca un descenso que se inicia en el año 2000, el segundo muestra una tendencia franca al incremento. Ambos son contribuyentes importantes de mortalidad prematura en las mujeres de México, puesto que más de 62% de las defunciones por ambas causas se presenta entre los 25 y los 64 años de edad.

Queda claro que con la información presentada no se cubren los requerimientos de un tema tan vasto como es la salud reproductiva, sin embargo, consideramos que en ocasiones es mejor contar con algunos indicadores, tanto en series de tiempo como en el momento actual para dar seguimiento a las acciones en salud. Reconocemos que aún no se logra la calidad esperada en algunas de las cifras presentadas por lo que recomendamos hacer uso de ellas considerando las precisiones señaladas en las notas de cada una de las tablas.

 

Referencias

1. Organización Mundial de la Salud. WHO mortality database. Disponible en:www3.who.int/whosis/.

2. Consejo Nacional de Población. Proyecciones de la población de México 2000-2050. México, DF: CONAPO; 2002.

3. Suárez A, Lozano R, González JJ. Construcción de indicadores de salud. Problemas con la estadística de nacidos vivos registrados. Síntesis Ejecutiva. México, DF: Secretaría de Salud, DGIS; 2004. En prensa.

4. Lozano R, Torres LM et al. Subregistro y mala clasificación de la mortalidad materna en México, 2002. Síntesis Ejecutiva. México, DF: Secretaría de Salud, DGIS 2004. En prensa.

 

 

* Con base en el nuevo reglamento interior de la Secretaría de Salud, publicado en el Diario Oficial del 19 de enero de 2004, antes Dirección de Información y Evaluación del Desempeño.