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Salud Pública de México

versión impresa ISSN 0036-3634

Salud pública Méx v.44 n.6 Cuernavaca nov. 2002

 

NOTICIAS

 

 

La violencia, un problema esencial de salud pública, declara la OMS en su Reporte Mundial sobre Violencia y Salud

 

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó el pasado 3 de octubre el Reporte Mundial sobre Violencia y Salud (RMVS),1 con el cual se da inicio al año de la Campaña Global sobre Prevención de la Violencia, que estará enfocada en llevar a cabo las recomendaciones del Reporte.

Como antecedente directo de esta iniciativa, la resolución adoptada en 1996 por la Asamblea Mundial de Salud declara a la violencia como un problema esencial de salud pública global. En el RMVS se define a la violencia según el concepto adoptado en la Asamblea: "Uso intencional de la fuerza o poder físicos, amenazante o real, en contra de uno mismo, de otra persona o en contra un grupo o comunidad, que resulte o tenga una alta posibilidad de resultar en heridas, muerte o daño sicológico, disfunciones o privaciones".

El RMVS presenta datos sobre la magnitud del problema en diversas regiones del mundo y de acuerdo con ellos las consecuencias de la violencia van más allá de la muerte y las heridas, ya que las víctimas de actos violentos están en riesgo de sufrir daños sicológicos y problemas conductuales, incluyendo depresión, abuso de alcohol, ansiedad y tendencia suicida, así como problemas, tales como enfermedades relacionadas con la salud reproductiva, embarazos no deseados y disfunciones sexuales.

Entre otros factores, la importancia de esta iniciativa estriba en el establecimiento de categorías generales para apoyar la investigación de este problema; en este sentido, destaca la división que se hace de la violencia en tres grandes categorías: autoinfligida, interpersonal y colectiva, y su subdivisión en los diferentes tipos de violencia específica, sus manifestaciones y la naturaleza de los actos de violencia (física, sexual, sicológica y de privación o de negligencia). Se remarca, además, que el potencial de prevención, por intervención dirigida a factores de riesgo clave, se apoya precisamente en la posibilidad de comprensión del funcionamiento de vínculos entre los diferentes tipos de violencia.

El Reporte destaca que la violencia tiene causas complejas que ocurren a diferentes niveles. Esta complejidad se explica con un modelo ecológico de cuatro niveles: el primero, identifica factores biológicos y personales que influyen en el comportamiento de los individuos y que incrementan su probabilidad de llegar a ser víctimas o perpetradores de actos de violencia. En el segundo nivel se destacan las relaciones familiares y de amistad en las que puedan reunirse factores que propicien la violencia. El tercer nivel explora el contexto de la comunidad y, finalmente, el cuarto nivel revisa de manera amplia los factores sociales que contribuyen a crear un clima en el que se alientan o inhiben las actitudes violentas.

Se propone que con base en este modelo se identifiquen medidas preventivas que deberán actuar en diferentes niveles al mismo tiempo:

• Crear un ambiente que fortalezca la habilidad de los padres para proteger a los hijos de la violencia, con lo que se busca reducir la exposición a la violencia y sus expresiones y con ello las consecuencias a largo plazo, cuando esos niños lleguen a la adolescencia y a la adultez.

• Creación de contextos sociales en los que se fomente la intolerancia a la violencia y se considere a sus víctimas.

• Promoción de desarrollo económico positivo , especialmente de manera que se trate de reducir las desigualdades.

Esta propuesta debe fortalecerse en cada país con la colaboración de todas las agencias relevantes, de tal forma que se asegure que tanto las agencias gubernamentales como los organismos no gubernamentales acuerden cuáles son las prioridades y sus objetivos, las responsabilidades de cada quien y trabajen juntos para alcanzar la meta.

Se reconoce en dicho documento que es necesario mejorar el conocimiento que se tiene del problema, sus magnitudes y sus causas. Para ello es importante, como ya se dijo, hacer grandes esfuerzos para recolectar información de manera uniforme y asegurar su amplia diseminación, sobre todo en lo que respecta a los factores sociales y culturales relacionados con la globalización.

Un reto importante para la salud pública es lograr que no sólo se asegure que los servicios estén disponibles para la atención de las víctimas de actos violentos, sino que, además, se dé una respuesta que integre los servicios médicos, legales y sociales que éstas puedan necesitar.

En este sentido de esfuerzo conjunto las diversas agencias internacionales deben incrementar sus iniciativas, e instar a los tomadores de decisiones, a los formadores de opinión y a los líderes cívicos para que se advierta de manera creciente acerca de los costos sociales y económicos de la violencia, y para que en vez de quedarse con las medidas tradicionales en contra del crimen se promuevan aquellas políticas basadas en la prevención, y se establezcan procedimientos coordinados entre organizaciones multilaterales.

Finalmente, se advierte sobre la necesidad de crear conciencia en la comunidad acerca de que se trata de un problema cuya dirección incumbe a la comunidad misma.

 

Salud Pública de México.

 

Fuente: Krug EG, Mercy JA, Dahlberg LL, Zwi AB. The World Report on Violence and Health. Lancet 2002 oct 5;360:1083-1088.

 

Referencias

1. World Report on Violence and Health Ginebra: WHO, 2002.