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Gaceta médica de México

versión impresa ISSN 0016-3813

Gac. Méd. Méx vol.140 no.4 México jul./ago. 2004

 

Noticias y cartas al editor

 

Aniversario luctuoso Dr. Manuel Velasco Suárez: paradigma de ser humano (1914–2001)

 

Anniversary of the Death of Dr. Manuel Velasco Suárez: Paradigm of a Human Being (1914–2001)

 

Román Garza–Mercado*

 

* Académico Titular.

 

Correspondencia y solicitud de sobretiros:
Dr. Med. Román Garza–Mercado,
Jefe del Servicio de Neurocirugía
del Hospital Universitario Dr. José Eleuterio González,
Universidad Autónoma de Nuevo León,
Calzada Madero y Av. Gonzalitos, Monterrey, NL, México.
Teléfono y Fax: (81) 8346 2698,
Correo E: garzamercado@hotmail.com

 

Dios dé luz a mi mente y líbreme
de las arrogancias de creerme merecedor de
un homenaje que debe ser para todos
los que conmigo han recorrido este camino.
M. Velasco Suárez, Academia Nacional de Medicina,
México, DF, agosto 21, 1989

 

Como si cumpliendo con los pronunciamientos del esclavo liberto, comediógrafo y humanista latino del siglo 11 AC Terencio Publio (185–159 AC), "hombre soy: nada de lo que es humano me es ajeno, y del escritor y Doctor de la Iglesia Isidoro (560–636), obispo de Sevilla: "aprende como sise fueras a vivir siempre, vive como sise fueras a morir mañana", así fue el paso ejemplar por el mundo de este gran médico neurocirujano, sociólogo, antropólogo, bioeticista, autor y humanista, paradigma del ser humano, que fue el doctor Manuel Velasco Suárez.

Don Manuel falleció en diciembre 02, 2001, en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía en la Ciudad de México, víctima —paradójicamente— de un tumor maligno de la médula espinal, órgano cuyos secretos él tan bien conocía como experto en enfermedades quirúrgicas del sistema nervioso central. De la pluma de uno de sus más brillantes alumnos, el doctor José Humberto Mateos Gómez,1 nació el sentido In Memoriam publicado en la Gaceta Médica de México en 2002.

La vida del doctor Velasco Suárez es ejemplo de la participación que el hombre tiene con su entorno, la humanidad toda. Nacido en diciembre 28 de 1915 en el seno de una familia acomodada de San Cristóbal las Casas, en el estado de Chiapas, fue el único varón de una familia de cinco vastagos. Su padre, respetadísimo abogado, era catedrático y Director de la Escuela de Leyes, Secretario General del Gobierno de Chiapas y Diputado Federal, al tiempo que su madre participaba activamente en diversas instituciones de beneficencia y cultivaba sus dotes de pianista. De su padre, Manuel heredó la férrea disciplina académica y de su madre, la sensibilidad por el arte y amor al prójimo.

La decisión de abrazar las ciencias de la salud llevó al joven Manuel a la Escuela de Medicina de la ahora quintocentenaria Universidad Nacional Autónoma de México, donde se graduó con honores como médico cirujano en octubre de 1939. Atraído inexorablemente a las ciencias neurológicas, obtuvo una beca del Gobierno de México para estudiaren Estados Unidos de Norteamérica durante cinco años. Era la época de la II Guerra Mundial. Fue Fellow en neurocirugía, primero en el Hospital General de Massachussets de la Universidad de Harvard, en Bostón, y después, en el Hospital General de la Universidad George Washington, en Washington, DC. De sus maestros recibió instrucción y con ellos cultivó pródigamente entrañable e imperecedera amistad.

Concluido su periplo, el doctor Velasco Suárez regresó a la ciudad de México en 1943. Fue de inmediato nombrado profesor de neurología (no había cátedra de neurocirugía) en la Facultad de Medicina de la UNAM, y en 1948, como jefe del nuevo servicio de neurocirugía que él instauró en el Hospital Juárez —la cuna de la cirugía mexicana— organizó el primer programa de enseñanza para residentes en neurocirugía en México, al tiempo que en el Hospital General de la Secretaría de Salubridad y Asistencia hacía lo propio su paisano y amigo, el doctor Clemente Robles Castillo.

Pero la visión de Velasco Suárez estaba puesta en la estructuración de un gran centro médico en el que al tiempo que se brindara enseñanza de especialización a los jóvenes médicos en distintas ramas del saber, pudiera ofrecerse, como en una piadosa casa de misericordia, atención médica de la más alta calidad a la población desamparada, que estuvo siempre presente en su pensamiento y en su acción, afectada de enfermedades neurológicas. Este gran sueño, de casi 10 años de infatigable lucha académica y política, se materializó en febrero 28,1964, cuando el Presidente de la República, Lic. Adolfo López Mateos, inauguró el Instituto, de 150 camas de capacidad. Don Manuel fue el Primer Director (1964–1970) de este gran centro hospitalario de enseñanza, asistencia e investigación y después, hasta su fallecimiento, Director Emérito. A partir de agosto 21, 1989, el Instituto lleva, por decreto presidencial del licenciado Carlos Salinas de Gortari, en justo reconocimiento a su creador, el nombre Dr. Manuel Velasco Suárez. Son más de cuatrocientos los médicos que egresados de sus aulas no solamente en México ejercen con gran profesionalismo su especialidad.

Nuestro personaje fue miembro activo de una treintena de sociedades médicas nacionales y del extranjero, autor de seis libros o capítulos de libro y más de 400 artículos científicos. Su magnum opus es Humanismo y Pensamiento Científico, obra publicada en 1993 por el Consejo General de Salubridad en cuatro volúmenes, de más de 1000 páginas cada uno. De entre otras asociaciones médicas a las que perteneció, fue miembro fundador de varias, como la Sociedad Mexicana de Cirugía Neurológica y el Consejo Mexicano de esta Especialidad, las Ligas Mexicanas contra la Epilepsia, y contra el Alcoholismo, y de la rama mexicana de la Asociación de Médicos Internacionales contra la Guerra Nuclear (IPPNW, por sus siglas en inglés). Fue Presidente de varios Congresos Científicos llevados al cabo en México, incluyendo el I, el V y el IX Latinoamericanos de Psicocirugía, de Neurocirugía, y de Rehabilitación Física, respectivamente, y de varios otros Mundiales, como el XI Congreso Internacional de la IPPNW 1993, y los I y II Internacionales de Bioética 1994 y 2000, celebrados con gran esplendor en el Centro Médico Nacional. Participó después en la organización de otros Congresos Latinoamericanos y del Caribe de Bioética en Bolivia, Chile y Argentina.

Muchísimos honores y reconocimientos mereció el Dr. Velasco Suárez durante su vida. Entre ellos: condecoraciones de los gobiernos de Costa Rica, España, Italia, Panamá, Perú, Venezuela y Yugoeslavia antigua; doctorados Honoris Causa de las universidades Thomas Jefferson, de Filadelfia, PA, y la de Anáhuac en México, DF, y las de los estados de Chiapas, Morelos, Nuevo León, Puebla y Querétaro; premios y diplomas de la Secretaria de Salud, la Presidencia de la República, las Academias Mexicana de Cirugía y Nacional de Medicina, la Asociación Mexicana de la Comunicación y Periodismo, la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica, y de su alma mater, la UNAM por excelencia en educación.

En diciembre de 1985, fue miembro co–recipiendario del Premio Nobel de la Paz, otorgado a la organización IPPNW, en Oslo, Noruega. En julio de 1985, recibió la Medalla de Honor de la Federación Mundial de Sociedades Neuroquirúrgicas en Toronto, Canadá y en octubre de 1993, el Premio Humanitarismo de la Asociación Americana de Cirujanos Neurológicos en Boston, Massachussets.

La Sociedad Mexicana de Cirugía Neurológica, para rendir honor permanente a su memoria, acordó abrir un espacio especial durante las Ceremonias de Inauguración de cada Congreso Nacional de la Especialidad, en el que se hace entrega a un distinguido neurocirujano mexicano, como estímulo y reconocimiento a su dedicación al servicio de México, la Medalla Dr. Manuel Velasco Suárez instituida por la Sociedad y la Academia AESCULAP. El primer neurocirujano laureado con esta Medalla fue el doctor José Humberto Mateos Gómez, en el XVII Congreso Mexicano de Cirugía Neurológica, Hotel Crowne Plaza, Monterrey, NL, julio 19, 2003.

Con su característica tenacidad, El Maestro incursionó en años más recientes en el campo de la Bioética, en el que también profundizó su huella y al que logró impulsar en México con su propia personalidad. Abría así un nuevo espacio en la Bioética en nuestro país como medio siglo antes lo hizo con la neurocirugía. Después de regresar de varios cursos de preparación en esta materia tomados en Estados Unidos de Norteamérica, fue designado por el Gobierno de la República, Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional de Bioética en 1992, y en 1995 fue miembro fundador y primer Presidente de la Academia Nacional Mexicana de Bioética, cargos que desempeñaría hasta el momento de su fallecimiento. Año tras año representó a México como Conferencista Magistral en tres Congresos Internacionales de las Comisiones Nacionales de Bioética celebrados en San Francisco, Tokio y Londres, Inglaterra. En el servicio público sirvió como Subsecretario de Salubridad y Asistencia (1951–64), como Gobernador Constitucional del estado de Chiapas (1970–76) y como Secretario Ejecutivo del Consejo de Salubridad General de la Presidencia de la República (1988–94).

De su matrimonio con Elvira Siles fueron procreados 11 hijos, todos triunfadores por derecho propio. De su familia, le precedieron en amarga despedida su esposa en 1984, su hijo José Manuel (neurocirujano) en 1988 y su hija Guadalupe, en 1991. Como escrito por Jesús Agustín, el hijo mayor de Don Manuel, el hombre permaneció enhiesto hasta su fin, como un robusto árbol señero, pero no aislado y solitario sino en amorosa asociación con sus familiares, sus amigos y sus pacientes. Varias veces estuvo Don Manuel en Monterrey atendiendo diversas invitaciones, del Gobierno del Estado, de la Facultad de Medicina de la UAN, cuando hizo la presentación del libro Malformaciones Arteriovenosas Cerebrales, también del autor de este trabajo, en septiembre 23, 1996, y del Hospital Muguerza, cuando hizo la presentación del libro Bioética, del doctor Raúl Garza Garza en abril 16,2000.

La última ocasión que el doctor Velasco Suárez estuvo en nuestra Ciudad, fue en agosto 16, 2001, cuando, a pesar que ya debía ser ayudado para caminar al podio, dictó su Cátedra de Bioética –insuperable, brillante y amena como todas las suyas– en el Auditorio del campus de la Universidad de Monterrey. Unas semanas después saldría a Boston, donde enfrentaría médicamente el inicio de la última etapa de su vida.

A su muerte se le rindieron los honores correspondientes a un gran médico, a un gran ciudadano mexicano y a un gran humanista universal. El Gobierno de la República hizo llegar sus condolencias en la voz del doctor Julio Frenk Mora, Secretario de Salud. Se develó su busto en la Rotonda de los Médicos Ilustres en la Secretaría de Salud. El Congreso de la Unión guardó un minuto de silencio. Y la Lotería Nacional produjo una emisión especial de billetes de la fortuna con el retrato de Don Manuel sentado en su escritorio de consulta médica para el sorteo de diciembre 7,2003, en conmemoración del segundo aniversario de su fallecimiento. "El hombre —solía decir— no vale por lo que tiene, ni siquiera por lo que sabe sino por lo que sirve".

Don Manuel gozó su existencia en plenitud porque se entregó al servicio de los demás que metafísicamente sería la perfección. Su vida sigue siendo fuente inagotable de inspiración para estudiantes, colegas y sobre todo, a los que tuvimos el privilegio de conocerlo y tratarlo como amigo querido. Sus restos descansan en la Basílica de Guadalupe.

 

Referencias

1. Mateos Gómez JH. In Memoriam Manuel Velasco–Suárez, médico y maestro. Gac Med Mex 2002; 138(4);387–388.        [ Links ]

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