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Gaceta médica de México

versión impresa ISSN 0016-3813

Gac. Méd. Méx vol.140 no.1 México ene./feb. 2004

 

Simposio

 

IV. La vocación humanística: motivación permanente para el estudiante de medicina

 

IV. The Humanistic Education: Permanent Motivation for a Medical Student

 

Octavio Rivero–Serrano*

 

* Profesor Emérito Facultad de Medicina–UNAM.

 

El paciente, consiente de su situación de peligro, puede recuperar su salud, simplemente, por la satisfacción de la bondad del médico. Hipócrates, cinco siglos antes de Cristo.1

Aunque tengas toda la ciencia, si no tienes la piedad, no tendrás nada. Luis Pasteur en el Siglo XIX.2

Según el diccionario, el humanismo es el conjunto de tendencias intelectuales y filosóficas cuyo objetivo es el desarrollo de las cualidades esenciales del hombre3

Humanitario es aquello que mira o se refiere al bien del género humano.

Entonces, el médico bien formado, es aquel, que además de conocer de las ciencias médicas, tiene una vocación humanista, "que cultiva las ciencias que enriquecen el espíritu" según María Moliner,4 este médico, con una cultura humanista, además de tener una comprensión más amplia, del complejo fenómeno salud–enfermedad, ésta posiblemente mejor inclinado a ejercer una medicina humanitaria.

El reto de hoy es cómo formar a las generaciones de nuevos médicos, con este perfil, en un mundo donde la sociedad rinde culto al avance tecnológico y un sector de negociantes de la medicina induce la idea de que los recursos tecnológicos novedosos y los avances de las ciencias médicas son todo lo que se necesita para atender bien a los enfermos.

La inquietud y preocupación por la <<deshumanización>> de la medicina comienza y se incrementa en la segunda mitad del siglo XX. En México, Ignacio Chávez, sin duda visionario y reflexivo, se adelantó alertando sobre este fenómeno cuando aún no se daban las situaciones actuales en que se desenvuelve el ejercicio actual de la medicina. Él previo: "nos amenaza una nueva barbarie fundada en la técnica".5 ¿La medicina sólo con la ciencia y la técnica actual vs la medicina humanista y humanitaria? ¿Es ese el insensato dilema que se nos está presentando? Definitivamente este planteamiento es inaceptable.

Es lamentable que se estén perdiendo, olvidados en el escenario de una sociedad embriagada por los avances científicos y tecnológicos, recursos que han demostrado su utilidad durante siglos y siglos, cuando la ciencia y la tecnología de la medicina para diagnosticar y, sobre todo para curar, eran de dudosa eficacia; y entonces se curaba sólo con recursos que no eran otros que los derivados del contacto personal y humano del médico con el paciente; de la empatia, de la preocupación del médico por el sufrimiento del enfermo; de la amistad, del afecto, del interés auténtico del médico no sólo por la enfermedad de un órgano o sistema del enfermo sino por su integridad biológica y espiritual. Médicos que atiendan el sufrimiento del paciente y de su familia ya que cuando alguien enferma de importancia, el sufrimiento es también de la familia.6,7 El sufrimiento, el padecer, del enfermo y su familia, no se curan sólo con medicamentos o cirugía.

El reto que se nos presenta es cómo convencer, sobre todo a los médicos jóvenes, a los estudiantes de medicina, a los residentes, acerca de la necesidad de este contacto humano, de la actitud cotidiana de una medicina humanitaria, cuando observan que a un enfermo con neumonía o con apendicitis, le es resuelto su problema: en el primer caso si se han escogido los medicamentos apropiados y el reposo, y en el segundo, si un cirujano, al que en ocasiones el enfermo no le ha visto la cara, resuelve con una limpia técnica el problema.

Pues sí, aún en estos casos aparentemente sencillos, el sufrimiento del enfermo va más allá de la lesión orgánica y esto depende de muchos factores: edad, condición social, educación, situación emocional y otros problemas personales; por ellos el paciente puede sufrir inseguridad, inquietud o miedo, lo que no se va a resolver con medicamentos o cirugía. La necesidad de este contacto humano es todavía de mayor importancia en los casos graves, en los crónicos y en aquellos en que el padecer es más por un problema psicológico que orgánico, lo cual es frecuente.

La deshumanización ha dejado de ser preocupación de unos cuantos. La preocupación, sobre todo de los formadores de médicos, se refleja en los numerosos artículos sobre el tema que se han publicado en los últimos años y en las múltiples sugerencias para contrarrestar tendencias adversas en las escuelas de medicina y en las residencias médicas.8,9

Son interesantes los testimonios de médicos que han sufrido las consecuencias de la deshumanización. Ya escuchamos hace poco, el reclamo del doctor Guarner, quien no obstante que le resolvieron un problema quirúrgico en una gran institución médica de enseñanza en Estados Unidos, se quejó de que en la visita, el cirujano y los residentes atendían el monitor del computador, masque tener una palabras de consuelo para él.10 Cabe preguntarse: ¡los residentes que acompañaban la visita estaban recibiendo la enseñanza adecuada?

Relata su experiencia otro médico, Rabin,11 quien al consultar a un colega por padecer el inicio de una esclerosis lateral amiotrófica, se queja de que en la consulta con el especialista éste no le preguntara sobre la índole de su trabajo, ni le diera consejo alguno de acerca cómo enfrentar la enfermedad, no obstante que el especialista consultado había publicado un artículo en que insistía a propósito de la importancia del apoyo moral y psicológico para los pacientes de esa enfermedad. Leer este artículo me recordó un comentario del maestro Fournier. Una ocasión en que le visitaba en su casa de San Jerónimo, cuando convalecía de la enfermedad que le apartó de la dirección del Hospital General, se quejaba, de que el internista que le atendía, quien le había pasado visita esa tarde, había aprovechado la consulta para referirse al por ciento de mortalidad de la enfermedad que aquejaba al maestro, me dijo: "imagínate que bien me hizo la visita del médico".

Si aspiran a formar médicos con una actitud humanitaria ante el enfermo, quienes enseñan a los estudiantes tienen que actuar así. Para ello es indispensable una cultura humanista.

El humanismo como prioridad en el ejercicio médico no puede ser sustituido por la sola aplicación de los conocimientos y las tecnologías actuales y las que vengan. Empatia y humanismo en un justo medio; ni involucrado el médico emocionalmente con el paciente, ni indiferente a su padecer.7

La esencia de la enseñanza clínica es el diálogo entre el médico que enseña y el estudiante que aprende. Los diferentes métodos modernos de enseñanza con apoyos audiovisuales y a distancia deben ser un complemento; no sustituyen el contacto, la discusión, entre maestro y alumno.12

Hart en 1992,13 señaló que la plática extensa con el enfermo sigue siendo tan importante, que según él, proporciona 85% de lo necesario para aproximarse a un diagnóstico y que la participación y el entendimiento del enfermo son esenciales para el manejo de la enfermedad. Se encuentran innumerables artículos de profesores de clínica contemporáneos preocupados porque la enseñanza al lado del enfermo tenga elementos de actitud humanitaria del médico con el enfermo.14,15

Así que lo que decía Francis de la Boe Sylvius, el famoso anatomista y clínico en 1672: "llevo a mis estudiantes al lado de los enfermos, en un hospital público y los hago participar del interrogatorio y la exploración que hago..."y Sir William Osier, a fines del siglo XIX: "no enseño sin un paciente aliado. Sentado en una silla cerca del enfermo, o en su cama, escuchándolo pacientemente, explorándolo...", siguen siendo ciertos para clínicos reflexivos, profesores de clínica contemporáneos.16

Pero Hart se pregunta, ¡cómo puede ser esto, si en las clínicas de Hong Kong la atención del médico al enfermo dura entre 3 y 5 minutos, en los ambulatorios españoles es de 2 a 5, en las consultorios de los médicos generales en Inglaterra es de 7 a 8 y en la medicina familiar en Estados Unidos, que era de 15 minutos, el tiempo dedicado ha disminuido por las presiones de la medicina administrada, que exige mayor número de pacientes atendidos para disminuir los costos?

La medicina con contenido humano se enseña practicándola. En la reunión efectuada en 1995, por la Asociación Americana de Colegios Médicos se hizo énfasis en la importancia que tiene en las escuelas de medicina enseñar contenidos de humanismo y llaman la atención acerca del llamado currículo "escondido" o el currículo "informal", esto es, la gran cantidad de oportunidades que pueden aprovecharse, día a día, en la visita a la cama de los enfermos, en las charlas de café, en los pasillos, para que el docente enseñe con su actitud estos contenidos.17

Al parecer, preocupados por enseñar la gran cantidad de conocimientos que existe en la actualidad, por acercar a los alumnos a las más novedosas y útiles técnicas de diagnóstico y tratamiento, se nos olvida que hay que "enseñarlos a curar" y esto va más allá de resolver el diagnóstico y el tratamiento de un órgano enfermo. Hay que pensar como ayudar al enfermo en su padecer, en su sufrimiento.

La desviación de una medicina humanística, en los grandes centros de enseñanza provocó la encuesta realizada por Baldwin y cols, en 1998,18 acerca de las conductas no éticas y no profesionales, observadas por los residentes en varios hospitales de enseñanza en Estados Unidos. Los resultados, por los por cientos de desviaciones encontradas sin duda son preocupantes.

En nuestro medio, con un fin diagnóstico que permita medidas correctivas, podría ser útil la realización de una encuesta entre los residentes afiliados a la división correspondiente para conocer su opinión acerca del tipo de enseñanza que reciben en los hospitales; ¡tienen en su práctica acercamiento a una medicina humanista?

Por otra parte, varios de los autores citados señalan la necesidad de hacer algo, directo, encaminado a promover valores humanos en la atención médica. Una reunión itinerante en todos los hospitales en que hay residencias universitarias podría servir para este propósito. No le llamo a esta reunión ni seminario, ni simposio, ni mesa redonda. La imagino como una reunión de dos o tres profesores de posgrado interesados en el tema reunidos en un aula con todos los residentes de ese hospital para discutir abiertamente acerca de su práctica en el hospital, del grado en que son inducidos o no, a una práctica humanista de la medicina, de los aspectos éticos del ejercicio médico. A partir de estas reuniones se conocería mejor acerca del tipo de medicina que se está enseñando en este importante periodo de formación de los nuevos médicos.

 

Referencias

1. Hipócrates. Citado por: Novack DH, Epstein RM, Pulsen RH. Toward creating physician–healers: fostering misdical Students' self–awarness, personal growth, and well–being. Acad Med 1999: 74:516–520.        [ Links ]

2. Pasteur L. Citado por: Kamelman LM, Pujol MJ La medicina del 2000. Buenos Aires: Ediciones Héctor A Macchi; 2000.        [ Links ]

3. García–Pelayo R. Gran diccionario de la lengua española, (a. ed; México: Ediciones Larousse;1994).        [ Links ]

4. Moliner M. Diccionario de uso del español. Madrid, España: Editorial Gredos;1983.        [ Links ]

5. Chávez I. Grandeza y miseria de la especialidad médica. Aspiración a un nuevo humanismo. En: Chávez I. Humanismo médico, educación y cultura. México: El Colegio Nacional;1978, pp. 26–39.        [ Links ]

6. Branch WT Jr, Kern D, Haidet P, et al. The patient–physician relationship. Teaching the human dimensions of care in clinical settings. JAMA 2001; 286:1067–1074.        [ Links ]

7. Marcus ER. Empathy, humanism, and the professionalization process of medical education. Acad Med 1999; 74:1211–1215.        [ Links ]

8. Brody H. Relationship–centered care: beyond the finishing school. J Board Fam Pract 1995; 8:416–418.        [ Links ]

9. Epstein R, Hundert E. Defining and assessing professional competence. JAMA 2002; 287:226–235.        [ Links ]

10. Guarner V. Conferencia Dr. Ignacio Chavez. Acerca de la desaparición del arte de curar. Gac Med Mex 2002; 138:389–393.        [ Links ]

11. Rabin D. Citado por Caprara A, Anamelia L, Silva FA. Relacao paciente–médico: para una humanizacao da prática médica. Cad Saude Pub 1999; 15:647–664.        [ Links ]

12. Hekelman FP, Blase JR. Excellence in clinical teaching: the core of the mission. Acad Med 1996; 71:738–742.        [ Links ]

13. Hartj T. Two paths for medical practice. Lancet 1992; 340:772–775.        [ Links ]

14. Miller SZ, Schmidt FU. The habit of humanism: A framework for making humanistic care a reflexive clinical skill. Acad. Med 1999; 74:800–803.        [ Links ]

15. Branch WT. The ethics of caring and medical education. Acad Med 2000; 75:127–132.        [ Links ]

16. Linfors EW, Neelon FA. The case for bedside rounds. New Engl J Med 1980; 303:1230–1233.        [ Links ]

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18. Baldwin DC, Daugherty SR, Rowley BD. Unethical and unprofessional conduct observed by residents during their first year of training. Acad Med 1998; 73:1195–1200.        [ Links ]

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