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Revista de filosofía Universidad Iberoamericana

versión On-line ISSN 2954-4602versión impresa ISSN 0185-3481

Rev. filos. Univ. Iberoam. vol.58 no.160 Ciudad de México ene./jun. 2026  Epub 16-Feb-2026

https://doi.org/10.48102/rdf.v58i160.430 

Reseñas de libros

Subjetividad, tiempo y alteridad: Diálogos entre filosofía y psicoanálisis, de Sara Sutton

*Universidad Iberoamericana (No. ROR: 004xzjm20), Ciudad de México

Sutton, Sara. Subjetividad, tiempo y alteridad: Diálogos entre filosofía y psicoanálisis. ., Ciudad de México: Akal, 2025.


Quiero comenzar con una confesión, observada por Derrida en su lectura del ensayo de Freud intitulado Más allá del principio del placer,1 y contrastarla con un evento que, aislado de su contexto y sólo a título de muestra, como una especie de ficción retórica, me permitirá abordar aquello de lo que da cuenta el libro de Sutton.

En 1924, al borde del cierre de su autobiografía,2 Freud describe lo que fue el último periodo de su trabajo hasta ese momento. Ahí, no desea que se piense que se ha entregado a la pura especulación (alusión a su hipótesis especulativa sobre una pulsión de muerte que trabaja silenciosamente en lo psíquico), por lo mismo, refrenda la práctica analítica como sustento de su trabajo teórico. En ese momento aclara que, cuando ha tomado distancia de la observación, es decir de los datos empíricos obtenidos en su consultorio, ha evitado la “filosofía propiamente dicha”. A continuación, se desliza una primera confesión, pero a modo de un deslinde: expresa las coincidencias del psicoanálisis con la filosofía de Schopenhauer, a quien revela haber leído tarde en su vida. Respecto a Nietzsche, manifiesta reconocer la asombrosa coincidencia de los resultados de éste con los logrados por el psicoanálisis, con tanto esfuerzo y sudor (la expresión es mía, a modo de paráfrasis), que él ha preferido evitar la filosofía.3

En 1990, el Colegio Internacional de Filosofía realizó un coloquio bajo el título: “Lacan con los filósofos”, en el cual participaron Badiou, Nancy, Derrida y Roudinesco, entre otros.4 El propósito: reflexionar sobre la relación que Lacan mantuvo con la filosofía. Las ponencias tuvieron una doble dimensión: los cuestionamientos del pensador a la filosofía, y la manera en que él fue cuestionado por ésta.5

Evitar la filosofía desde el psicoanálisis, o interpelarse uno a la otra, remite a una cuestión cuya respuesta afirmativa en su enunciación pone en acto una obviedad: ¿es posible un diálogo entre filosofía y psicoanálisis? El libro que nos entrega Sara Sutton no es un simple instalado en la continuación de un diálogo ininterrumpido. Es un libro que tiene de fondo dicha pregunta para no dar por hecho la respuesta afirmativa. Vuelve a traer tal cuestión, para plantear, más bien, a partir de qué condiciones epistemológicas es posible este diálogo. En otras palabras, no da por hecho que es posible, ya que, en efecto, lo es; sino de qué manera, bajo qué preguntas y desde qué problemáticas, psicoanálisis y filosofía se hacen envíos uno a la otra, para remontar sobre la constitución de la subjetividad en relación con la idea de tiempo y de alteridad.

Se trata de otro sí al diálogo entre ambos saberes. Lo que este libro pone en escena es aquéllo que viene a problematizar la constitución de la subjetividad, hecha de huellas del otro que lo atraviesan. Además, emplaza las condiciones en las cuales es posible el lazo social a partir de, como señala Sutton, no obviar la extranjería del otro, reconocer su singularidad radical, asumir la idea de comunidad de cuerpos extraños. Esta expresión tiene de fondo una différance radical: no poder estabilizar identidades, ahí donde la diferencia y el aplazamiento son constitutivos de cada cuerpo, pues son los cuerpos, y no meramente la psique -en mi lectura de este libro-, lo que acciona las pulsiones hacia horizontes cargados de acontecimiento, esto es, aquello que ocurre imprevisiblemente, que sucede y no ha sido ni calculado ni programado, y que la autora capitaliza.6 El libro avanza en estas cuestiones al establecer las condiciones para pensarlas desde ambos saberes en diálogo.

Subjetividad, tiempo y alteridad muestra que las relaciones entre psicoanálisis y filosofía se tejen a partir de dos formas de problematizar al sujeto: la de un ser que pueda comprenderse (“el ser que puede comprenderse es lenguaje”, de Gadamer) y un sujeto del inconsciente (el inconsciente estructurado por un lenguaje, Lacan). Es decir, por un lado, un ser que pueda hacerse presente (Sutton muestra las problemáticas de la presencia en Husserl), cuya evidencia es la voz; o un ser arrojado al mundo, en tanto huella de otra huella (como argumenta la autora desde la consciencia interna del tiempo en el mismo Husserl). La otra forma, un sujeto que no sólo renunciaría a la comprensión consciente de sí, ya que, atravesado por el otro, enfrenta el hecho de no poder encontrarse en el origen con presencia o verdad alguna, ya que el mundo mismo es un entretejido de huellas. En la obra, esto brinda una novedad de lectura: seguir las huellas de Husserl y Freud, alterarlos y reactivarlos de otro modo. En consecuencia, este sí al diálogo entre ambos saberes pone en acto aquello de lo que habla: apertura al otro, en el sentido de Lévinas, emplazando la filosofía como lo otro, que altera al mismo tiempo al psicoanálisis. Sin duda este libro se escribe desde un lugar de enunciación: aquel instalado a la escucha del otro.

Esta apertura lévinasiana puesta en acto es lo que, para mí, constituye la trama que teje la propuesta de la autora; la cual, de algún modo, se presenta como el motor que acciona la constitución de toda subjetividad. Hace de la idea de tiempo la percepción que nos impresiona, en el sentido del transcurrir que deja su impronta en nosotros; y del otro, como quien, desde un origen no originario sino puesto a la deriva en tanto origen, se encuentra ya trazado y afectado por el otro: “El sujeto ha llegado tarde a su propio nacimiento”.7 La trama del libro se teje, por tanto, con el hilo de la idea de la traza y el trazo. La huella en tanto inscripción, trazo (Husserl), y la huella mnémica, traza (Freud), ambas, archiescritura (Derrida). De esto trata el primer capítulo del libro, del que la autora apunta, es complejo. Pero su explicación es capaz de tramitar la complejidad con una claridad que no la sacrifica.

Al volver a poner en escena la huella freudiana que mostró la imposibilidad de un sujeto pleno de la consciencia, Sutton revela que, el sujeto, al estar atravesado por el otro, sólo se constituye por multiplicidades conectadas, diferidas, anudadas en tensión y puestas en conflicto con el otro. ¿Habrá que leer aquí un trabajo que remite también a Hegel (la lucha por el reconocimiento) y a Freud (la demanda de amor), que hacen tanto posible como imposible el lazo social? Porque también, si este trabajo apunta hacia un problema, es a aquel que remite a la pregunta por lo que instituye al lazo social. A esta cuestión se dedican los capítulos tres y cuatro, que dejan sin duda preguntas abiertas, problemáticas para pensar y discutir, pero que, en el dialogo entre ambos saberes, nos invitan a una reflexión sobre la constitución de una subjetividad anudada en el tiempo e inscrita por el otro.

La huella como entramado de este libro hace de su argumento una lectura particular de Husserl en relación con Freud, y viceversa, que no solamente tematiza las condiciones del diálogo entre filosofía y psicoanálisis, sino que escenifica por qué, desde el inconsciente mismo, el sujeto no es una presencia plena que ve una verdad, o que es sostenido por una idea esencialista del mundo; sino que emerge, afirma la autora, sin origen pleno, como un entretejido de huellas, un cuerpo escritural, en un soporte que es la carne, emplazada como tal al momento de ser trazada. De ahí que muestre la forma en que, para Husserl, la percepción nunca es pura, ahí donde la huella como inscripción, al ser trazada, circula fuera de toda consciencia y produce efectos de sentido otros. Se trata de una manera distinta de decir que nunca hay consciencia plena o sentido puro. Al subrayar el carácter primordial de la percepción, Sutton muestra cómo ésta surge antes de que el sujeto pueda constituirse como tal. La consecuencia es la siguiente: lo que se transmite no son las huellas inscritas en el cuerpo, sino el sentido que ellas adquieren en los encuentros y desencuentros con el otro. Más adelante, el libro lanza la cuestión: ¿es posible la responsabilidad para con el otro? Pregunta que, de fondo, emplaza una de las claves de lectura del libro y nos invita, a lo largo de sus páginas, a pensar.

Por último, otro aspecto destacable de este libro es el modo de su táctica. En dos palabras, su operación procedimental: Sutton lee a Husserl, lectura trazada por las huellas de Freud, ya que hay más de una, y a Freud por las de Husserl. Lee a ambos siguiendo las huellas de Derrida, entre otros. Lee a Derrida, quien lee a su vez a Husserl y a Freud. ¿Qué significa este gesto en la producción del sentido?, ¿en el provenir de las lecturas que tendrá este libro? Ni Husserl ni Freud y tampoco Derrida existen independientemente de una lectura y, por tanto, de un sentido diseminado, haciendo de Subjetividad, tiempo y alteridad un libro siempre por leerse. Leer es diseminar el tiempo, seguir el trazo de una impronta que remite a otra, y ésta a otra, sucesivamente; es multiplicar sentidos, ser infiel al pensamiento de Husserl, de Freud, de Derrida, para reactivar su reflexión de otro modo.8 La mirada de Sutton lee de esta manera, reactiva a estos autores para llevarlos a otros lugares, para hacerles decir lo que quizá nunca habrían dicho, pero es posible. Los vuelve lo otro para activar encuentros y desencuentros, como ocurre con la subjetividad en la que nos dispersamos en el mundo.

Subjetividad, tiempo y alteridad: Diálogos entre filosofía y psicoanálisis es un libro que muestra que la práctica psicoanalítica no evita, ni ha de evitar, a la filosofía; tampoco reduce el diálogo a interpelarla, o dejarse interrogar por ella. Más bien, emplaza las condiciones epistemológicas a partir de las cuales es posible el diálogo. ¿Qué condiciones? Las de un saber heterológico, supuesto y, por lo mismo, contingente, que, de cara a otros saberes, en este caso la filosofía, asume que está afectado y alterado por ésta, por las huellas que inscribe toda pregunta por el ser, haciendo del diálogo entre psicoanálisis y filosofía la escucha de las resonancias que cada uno envía para pensar la subjetividad, el tiempo, la alteridad y el lazo social.

Referencias

Avtonomova, Natalia, Alain Badiou y Étienne Balibar, editores. Lacan con los filósofos. Ciudad de México: Siglo XXI Editores, 1991. [ Links ]

Derrida, Jacques. “Especular-sobre ‘Freud’”. En La tarjeta postal: De Sócrates a Freud y más allá. 243-385. Ciudad de México: Siglo XXI Editores, 2001. [ Links ]

Derrida, Jacques, Gad Sussana y Alexis Nouss. Decir el acontecimiento, ¿es posible? Madrid: Arena Libros, 2006. [ Links ]

Derrida, Jacques y Élisabeth Roudinesco. “Escoger su herencia”. En Y mañana que…, 9-28. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2003. [ Links ]

Freud, Sigmund. Obras completas, tomo XVIII: Más allá del principio del placer, Psicología de las masas y análisis del yo y otras obras 1920-1922. Buenos Aires: Amorrortu, 1992. [ Links ]

______. Obras completas, tomo XX: Presentación autobiográfica. Inhibición, síntoma y angustia. ¿Pueden los legos ejercer el análisis? Y otras obras (1925-1926). Buenos Aires: Amorrortu, 1992. [ Links ]

Sutton, Sara. Subjetividad, tiempo y alteridad: Diálogos entre filosofía y psicoanálisis. Ciudad de México: Akal, 2025. [ Links ]

1 Jacques Derrida, “Especular-sobre ‘Freud’”, en La tarjeta postal. De Sócrates a Freud y más allá (Ciudad de México: Siglo XXI Editores, 2001), 252; Sigmund Freud, Obras completas, tomo XVIII: Más allá del principio del placer. Psicología de las masas y análisis del yo y otras obras, (1920-1922), (Buenos Aires: Amorrortu, 1992).

2 Sigmund Freud, Obras completas, tomo XX: Presentación autobiográfica. Inhibición, síntoma y angustia / ¿Pueden los legos ejercer el análisis? y otras obras (1925-1926), (Buenos Aires, Amorrortu, 1992), 1-70.

3 Freud, Presentación autobiográfica, 55-56.

4Cfr. Natalia Avtonomova, Alain Badiou y Étienne Balibar, eds. Lacan con los filósofos (Ciudad de México, Siglo XXI Editores, 1991), 11.

5Cfr. Natalia Avtonomova, Alain Badiou y Étienne Balibar, eds. Lacan con los filósofos, 9.

6Véase Jacques Derrida, Gad Sussana y Alexis Nouss, Decir el acontecimiento, ¿es posible? (Madrid: Arena Libros, 2006).

7 Sara Sutton, Subjetividad, tiempo y alteridad: Diálogos entre filosofía y psicoanálisis (Ciudad de México: Akal, 2025), 10.

8Esto es lo que Derrida y Roudinesco afirman como tarea ineludible de toda deconstrucción, véase Jacques Derrida y Élisabeth Roudinesco, “Escoger su herencia”, En Y mañana que… (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2003), 9-28.

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Doctor en Historia por la Universidad Iberoamericana y académico de tiempo completo en la misma universidad. Actualmente es director de la revista Historia y Grafía. Fue director del Departamento de Historia de julio de 2019 a diciembre de 2023. Su trabajo de investigación gira en torno a las cuestiones del archivo, la memoria, el acontecimiento, la escritura de la historia y lo que significa pensar históricamente. Es autor de los libros Deconstruir el archivo: la historia, la huella, la ceniza (Universidad Iberomericana, 2015) e Improntas de ausencias. Historicidad, escritura y archivo en Jacques Derrida (Universidad Iberoamericana y Ediciones Navarra, 2021).

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