INTRODUCCIÓN
La inteligencia emocional (IE) es un conjunto de habilidades para percibir, expresar, comprender y regular las emociones, de forma intrapersonal e interpersonal, que permite la promoción del bienestar y la mejora en el desarrollo del ajuste psicológico1.
En la IE se identifican tres dimensiones: percepción, comprensión y regulación emocional2, las cuales cobran importancia en el contexto social y educativo3, donde es decisivo abordar y afrontar circunstancias negativas. Consecuentemente, se conforma como herramienta para conseguir el bienestar personal y emocional, esencial en el abordaje de sucesos estresantes4,5.
La IE promueve el bienestar emocional y por tanto el éxito personal e incluso profesional mediando la capacidad de afrontamiento del estrés6,7. Lo anterior deja ver que un adecuado nivel de IE es fundamental para saber encarar la gran carga de trabajo, estrés físico y mental que representa ser un residente dentro del sistema de salud mexicano8-10.
Aquellos estudiantes que poseen IE presentan en menor grado desajustes psicológicos, conductas de riesgo, problemas de internalización, estrés percibido, conductas desadaptativas, ansiedad o depresión. Por otro lado, presentan mejores estrategias de afrontamiento, relaciones interpersonales sanas, mayor satisfacción vital, mejor percepción, manejo, comprensión y control emocional11-16.
Dolev et al. (2017) afirman que una adquisición y un manejo emocional correctos están ligados estrechamente al éxito escolar y a la comprensión de los contenidos sobre la memorización en el aprendizaje17. Teniendo en cuenta que los médicos residentes del sistema de salud mexicano son estudiantes en formación de nivel posgrado, esto toma relevancia. Aquellos estudiantes con niveles correctos de IE presentan una recuperación más rápida y eficaz ante los estados de ánimo negativos; desarrollan habilidades para manejar adecuadamente sentimientos como la ansiedad y la depresión, así como manifiestan un aumento de la autoestima, la satisfacción hacia el propio trabajo realizado y hacia el esfuerzo empleado, ya que consiguen desplegar estrategias suficientes para controlar las emociones y entender los sucesos18.
Diversos estudios han indagado y expuesto la relevancia de la IE en personal de salud y sobre todo en estudiantes de medicina. Se ha evidenciado que el rendimiento académico está relacionado con la IE19; la presencia de angustia, estrés y rasgos de personalidad en estudiantes de medicina son factores que impactan de manera directa en la IE20. Además, se ha comprobado que la IE repercute de manera directa en la calidad del cuidado otorgado hacia el paciente por personal de enfermería21. En 2019 Ortiz-Acosta et al. realizaron un estudio que tuvo como objetivo evaluar la relación entre habilidades clínicas, IE percibida y desgaste laboral en médicos pasantes en servicio social. Se aplicaron cuestionarios de habilidades clínicas, el inventario Burnout de Maslach y la Trait Meta Mood Scale (TMMS-24). Los resultados revelaron la relación significativamente positiva entre la IE elevada y las habilidades clínicas, y concluyen que cuando el personal de salud posee una adecuada claridad y reparación emocional se incrementan sus habilidades clínicas22.
Por lo expuesto previamente resulta indispensable la implementación de intervenciones educativas sobre IE en el personal de salud, puesto que está comprobado que no solo es un aspecto que beneficia y mejora la calidad de vida del personal de salud, sino también la de los pacientes atendidos por dicho personal al recibir una atención de mayor calidad.
MÉTODO
Se realizó un estudio preexperimental con pre y post test. El estudio se llevó a cabo en el Centro de Investigación Educativa y Formación Docente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en la Ciudad de Puebla. Por medio de un muestreo no probabilístico a conveniencia, participaron 18 médicos residentes de primer año de distintas especialidades.
Se aplicó la TMMS-24 (escala de evaluación de inteligencia emocional), validada previamente en México y arrojando un coeficiente alfa de Cronbach α de 0.91023 (Material suplementario anexo 1), así como la Escala médica de empatía de Jefferson validada también en población mexicana (consistencia interna 0.74)24 (Material suplementario anexo 2). Posteriormente, con los resultados obtenidos se invitó de manera voluntaria a los médicos residentes a formar parte del estudio. Se seleccionaron los puntajes más altos obtenidos (n = 20) y puntajes más bajos (n = 20) de los instrumentos de personalidad, inteligencia emocional y empatía (Material suplementario anexos 1 y 2).
Los 40 participantes firmaron el consentimiento informado y se dio la información sobre la intervención, la cual consistió en cinco sesiones de intervención educativa dadas por el investigador, las cuales se llevaron a cabo de manera semanal con una duración de 3 horas cada una. Las intervenciones consistieron en pláticas de sensibilización y conocimiento de la IE y su relación con la empatía, el desempeño académico, el manejo de las emociones, los rasgos de la personalidad, las relaciones interpersonales y la calidad de vida. El médico residente tuvo que cumplir con la asistencia total a la intervención para formar parte del estudio, motivo por el cual la muestra se redujo a 18 residentes. La captura y análisis de datos se realizó en SPSS, la significancia estadística se fijó en p < 0.05.
La evaluación consistió en la comparación de los resultados obtenidos en los test antes mencionados antes y después de la intervención educativa y valorar el efecto que tuvo la intervención sobre la percepción de la inteligencia emocional, personalidad y empatía de los médicos residentes.
RESULTADOS
La muestra estuvo conformada por 18 médicos residentes, el 56% fueron mujeres y el 44% restante fueron hombres. La edad promedio fue de 27.05 ± 3.81 años. El 66% refirieron ser solteros y el 34% casados. La totalidad de los médicos participantes cursaban el primer año de la residencia: la de medicina familiar 11, la de ginecología y obstetricia 4, la de urgencias médico-quirúrgicas 2 y la de anestesiología 1.
Para evaluar la IE se aplicó la TMMS-24 antes y después de la intervención. Se encontró que el 38.9% de los participantes antes de la intervención afirmó prestar poca atención a los sentimientos. En cuanto a la comprensión emocional, el 50% tuvo una forma adecuada, lo mismo ocurrió con la frecuencia de casos con una adecuada regulación de las emociones antes de la intervención educativa; posterior a la intervención el 44% mostró poca atención a los sentimientos, el 38.9% tuvo una excelente comprensión emocional y el 50% tuvo una excelente regulación de las emociones (Tabla 1).
Tabla 1 Trait Meta-Mood Scale (TMMS-24)
| Categoría | Inicial | Final | |||
|---|---|---|---|---|---|
| n = 18 | % | n = 18 | % | ||
| Atención a los sentimientos | Poca atención | 7 | 38.9 | 8 | 44.4 |
| Adecuada atención | 6 | 33.3 | 5 | 27.8 | |
| Demasiada atención | 5 | 27.8 | 5 | 27.8 | |
| Comprensión emocional | Debe mejorar su comprensión | 5 | 27.8 | 5 | 27.8 |
| Adecuada comprensión | 9 | 50.0 | 6 | 33.3 | |
| Excelente comprensión | 4 | 22.2 | 7 | 38.9 | |
| Regulación de las emociones |
Debe mejorar su regulación | 4 | 22.2 | 3 | 16.7 |
| Adecuada regulación | 9 | 50.0 | 6 | 33.3 | |
| Excelente regulación | 5 | 27.8 | 9 | 50.0 | |
Se realizó una comparación entre las puntuaciones iniciales y finales de la TMMS-24, reportándose una diferencia estadística en la comprensión emocional y la regulación de las emociones antes y después de la intervención (p < 0.05). Sin embargo, en la atención a los sentimientos la diferencia obtenida en los puntajes no fue significativa (p > 0.05) (Tabla 2).
Tabla 2 Comparación de puntajes de TMMS-24 antes y después de la intervención
| TMMS-24 | Media | DE | p* | |
|---|---|---|---|---|
| Atención a los sentimientos | Inicial | 27.72 | 6.728 | 0.054 |
| Final | 29.78 | 5.956 | ||
| Comprensión emocional | Inicial | 28.11 | 9.311 | 0.043 |
| Final | 31.72 | 9.067 | ||
| Regulación de las emociones | Inicial | 29.72 | 8.043 | 0.031 |
| Final | 33.67 | 7.731 | ||
*Prueba t de Student para muestras relacionadas.
DE: desviación estándar; TMMS-24: Trait Meta-Mood Scale.
Se evaluó adicionalmente la empatía en la práctica médica por medio de la Escala de Jefferson; se obtuvo un 55.6% con una empatía intermedia y el 44.4% restante con nivel de empatía sobresaliente.
Se realizó una comparación de los puntajes del test de empatía de Jefferson antes y después de la intervención, la empatía inicial fue de 87.72 puntos y al finalizar la intervención fue de 87.50, esta diferencia no fue significativa (Tabla 3).
Tabla 3 Comparación de puntajes de empatía de Jefferson antes y después de la intervención
| Jefferson empatía | Media | DE | p* |
|---|---|---|---|
| Inicial | 87.72 | 5.38 | 0.891 |
| Final | 87.50 | 8.12 |
*Prueba t de Student para muestras relacionadas.
DE: desviación estándar.
DISCUSIÓN
El sistema de residencias médicas en México es la base fundamental de la educación médica de posgrado, por lo que es prioritario el egresar especialistas con una apropiada y bien fortalecida IE, ya que esta es necesaria para un correcto rendimiento tanto laboral como académico, fundamental para la toma de decisiones en situaciones de presión y en el impacto que tiene sobre la calidad de atención al paciente.
Dacre Pool y Qualter (Reino Unido, 2018) llevaron a cabo una intervención educativa con grupo control y grupo experimental con el fin de impactar sobre la IE y hallaron que la intervención mejoró la inteligencia y la autoeficacia emocional en los estudiantes25. Estos resultados coinciden con los hallazgos del presente estudio, en donde se obtuvieron mejores puntuaciones en las tres esferas que evalúa la TMMS-24 después de la intervención educativa (p < 0.05). Aunque no se contó con un grupo control, la intervención dada a los médicos residentes tuvo un impacto en la IE.
Diversos estudios han estudiado la IE en personal médico y de la salud, y también en estudiantes de esta área, sin embargo esta evidencia científica se centra en el análisis de diversos factores y cómo impactan en la IE26.
En el estudio realizado por Díaz Narváez et al. (Colombia, 2014) donde compararon los niveles de empatía en médicos de atención primaria y a nivel hospitalario, encontraron diferencias entre especialidades y mayor empatía en las especialidades en las cuales se tiene un contacto más estrecho con los pacientes27.
En cuanto a la empatía médica, la mayoría de los residentes que participaron en el presente estudio se situaron en una empatía sobresaliente, seguida de una intermedia. Lo anterior resulta favorable en beneficio de los pacientes, ya que el estar en contacto con un residente empático propicia una mayor facilidad para expresar síntomas y preocupaciones, así como mejor apego a tratamientos y recomendaciones médicas, trayendo como resultado un mejor enfoque diagnóstico y tratamientos más eficaces.
Existe evidencia científica en la cual la IE se relaciona con diversas variables, como la calidad del cuidado otorgado por el personal de salud. Un mejor nivel de IE repercute de manera directa en la calidad del cuidado otorgado a los pacientes28. Adicionalmente se relaciona la IE y desempeño laboral, se evidencia que adecuados niveles de IE se relacionan con un mejor desempeño laboral y desenvolvimiento en sus actividades cotidianas29. Sin embargo, estas variables no fueron objeto de evaluación en este estudio.
CONCLUSIONES
El nivel de IE fue estadísticamente diferente después de la intervención educativa, sin embargo, esto no fue así en la empatía, la cual no tuvo diferencia. Se concluye que la IE y la empatía son habilidades que deberían fomentarse desde los años formativos, dando prioridad no solo a las competencias teórico-prácticas, sino también a las competencias referentes al manejo de las emociones y al desarrollo de habilidades empáticas.










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