Introducción
Muchos de los pueblos y ciudades del actual territorio paraguayo (Figura 1) desconocen sus orígenes, los conocen parcialmente o están mal informados. Ya sea por la carencia de investigación histórica puntual, por la construcción de una historia colonial sobre las bases de los vicios de la historia oficial o por la falta de documentos (perdidos o todavía en espera de ser descubiertos). Así, muchos de estos pueblos con más de 400 años de historia desconocen su verdadero origen, respaldados en una construcción histórica errónea de su pasado.
Como ejemplo, se puede citar el caso de la fundación de Asunción1. En 1944, el historiador Hipólito Sánchez Quell, publicaba su obra denominada Estructura y función del Paraguay Colonial, donde se puede leer:
Durante mucho tiempo se sostuvo que el fundador de Asunción fue Juan de Ayolas y la fundación se había realizado un año antes, esto es el 15 de agosto de 1536. Fue Domínguez -haciendo alusión al historiador paraguayo Manuel Domínguez- quien demostró el error de tal afirmación, planteando la cuestión en estos términos: “¿Cómo Ayolas iba a fundar Asunción el 15 de agosto de 1536, dos meses antes de su partida de Buena Esperanza el 14 de octubre del mismo año?”2
La anterior cita evidencia la existencia de afirmaciones que con el tiempo fueron cambiando, gracias a la revisión de quienes apuntan a superar los errores históricos o historiográficos heredados del pasado. Un ejemplo, mucho más actual, referido a relaciones entre españoles e indígenas nos presenta Paola Domingo en su trabajo denominado Naissance d’une société métisse Aspects socio-économiques du Paraguay de la Conquête à travers les dossiers testamentaires:
Al contrario de lo que informa Ulrich Schmidl, el primer contacto entre españoles y guaraníes del Paraguay probablemente fue pacífico. De hecho, si hubiera habido una batalla, ¿cómo podemos explicar que Domingo Martínez de Irala no dijo nada al respecto en su carta de 1545? Asimismo, ¿por qué los guaraníes recibieron con los brazos abiertos al segundo grupo de españoles -el de Juan de Salazar- si el primero les había hecho la guerra? Finalmente, si los Carios3 hubieran sido hostiles para los españoles, ¿por qué Salazar estaría de regresó entre ellos para construir un fuerte?4
Profundizar en la historia colonial de los pueblos del Paraguay, nos pone frente a una realidad que convoca a una permanente revisión: existen comunidades que no cuentan con investigaciones históricas sobre su origen y en la memoria colectiva de su gente se encuentran instalados datos o afirmaciones con errores heredados del pasado. Este es el caso de la fundación de Tavapy por el Gobernador español Domingo Martínez de Irala. ¿Cuál es el verdadero origen de Tavapy? ¿Tavapy fue fundada por el Gobernador Martínez de Irala, o fue el producto del sometimiento de tribus locales durante el proceso inicial de conquista y colonización en la región? (Figura 2).
De indiscutida y fundamentada relevancia durante los primeros años coloniales del Paraguay, a Martínez de Irala se le han adjudicado numerosas fundaciones de pueblos y villas; y sin negar su rol protagónico gracias al cual Asunción recibió el adjetivo de “Madre de Ciudades”, en algunos casos particulares como el del presente artículo, no se cuenta con una investigación que contenga respaldo documental al respecto.
El problema planteado deviene en una serie de objetivos específicos. En primer lugar, realizar una búsqueda en la bibliografía sobre las menciones del origen o fundación de Tavapy. El análisis de dichas menciones nos lleva, por un lado, a describir y vincular el origen de Tavapy con los objetivos de la conquista y colonización en la región; y por otro, a elaborar una cronología de la presencia de Irala en Tavapy, en el marco temporal de su fundación. La confrontación de los datos obtenidos permite ver un panorama más claro del origen de Tavapy.
Una reciente investigación desarrollada por Margarita Durán Estragó bajo el título Areguá. Rescate histórico. 1576-18705 pone en evidencia lo antedicho y deja sentada la base para nuevos trabajos, al develar que la ciudad de Areguá -contemporánea en origen a la de Tavapy- no fue fundada por Martínez de Irala como se señala en algunos textos. De aquí la relevancia de los estudios históricos en lo que respecta al pasado colonial. Es sin duda importante que las nuevas investigaciones históricas sobre el período colonial superen los errores históricos instalados en muchas ocasiones por la historiografía oficial, que no pocas veces se relaciona con la creación de mitos vinculados a una historia romantizada del pasado.
En 1939 el historiador Ricardo de la Fuente Machain (1882-1960), argumentaba en su obra denominada El gobernador Domingo Martínez de Irala:
Lo más arduo, para quien quiera ocuparse de Irala, ha de ser la tarea de desvanecer las ideas falsas que escritores insuficientemente documentados han estado difundiendo durante años, por no valorar debidamente las fuentes de información empleadas por sus antecesores, cuyas opiniones han ido transcribiendo sin sujetarlas a una crítica severa (…) Mas en el estado presente de los estudios históricos se impone una seria revisión de conceptos, libre de prejuicios en cuanto sea posible, para dar a cada uno lo suyo, lo cual debe ser la suprema aspiración de la historia.6
Metodología y fuentes
Desde la perspectiva de la investigación histórica, se aborda un análisis bibliográfico que permite evidenciar los vacíos y ambigüedades que se presentan en la historia. Bajo la tutela de las nuevas corrientes historiográficas y del enfoque crítico, la tarea del historiador se ha complejizado al dejar de lado el papel del historiador como narrador pasivo para dar lugar a un historiador más protagonista, puesto que en las operaciones que debe realizar para alcanzar un conocimiento científico, depende en gran parte de sus propias decisiones, lo cual conlleva la responsabilidad de reinterpretar lo escrito y proporcionar nuevas evidencias, devenidas del análisis detallado de los procesos históricos.
El nivel del trabajo es de tipo descriptivo y el diseño de la investigación es no experimental,7 bibliográfico y cualitativo. El método de la investigación histórica analítico-sintético permite el análisis de procesos históricos que deviene en la elaboración de una síntesis. Anaya y Ramírez8 señalan que las fuentes históricas no son inocentes y pueden ofrecer una visión deformada o inclusive errónea del proceso histórico estudiado. Por esta razón, una vez encontradas estas fuentes (fase heurística o de búsqueda), deben ser sometidas a la crítica histórica (hermenéutica) sustentada en la interpretación de las categorías que corresponden a procesos históricos del pasado colonial del Paraguay, un pasado que se encuentra siempre a la espera de nuevas miradas que le permitan seguir vigente en la memoria histórica. Por otra parte, también en el aspecto metodológico, son importantes las categorías cronológicas y geográficas, fundamentales en la presente investigación.
Las principales fuentes del trabajo son bibliográficas, debido a la carencia de documentos de primera mano que señalen en forma precisa el origen de Tavapy, siendo ésta la principal limitación de la presente investigación. La revisión documental realizada en el Archivo Nacional de Asunción (A.N.A.) arrojó como resultado que el documento más antiguo corresponde al año 1771,9 bajo el título Nómina de efectivos militares de la capital y presidios de San Jerónimo, Lambaré, San Antonio, Felipe de Borbón, Santa Rosa de Cumbarity, Tabapy, Manduvirá, Arecutacuá, San Idelfonzo de Castilla y San Sebastián.
Uno de los puntapiés iniciales del trabajo lo constituyó la lectura de las fichas personales de un prestigioso investigador paraguayo, Rafael Eladio Velázquez, donadas a la Academia Paraguaya de la Historia. En ellas, se encontraron valiosas referencias sobre Tavapy y las fuentes en las que se podía basar la investigación. Los criterios para la selección de las fuentes fueron cronológicos. En primer lugar, se buscó en las transcripciones de los documentos escritos por Irala (reproducidos en los trabajos de Lafuente Machaín) en búsqueda de alguna evidencia o dato que pueda vincular lo escrito con el origen de Tavapy. Posteriormente, se realizó una búsqueda en los textos de los cronistas de la época de la conquista -Ulrich Schmidl- y en la denominada Historiografía de la demarcación que incluye las obras de Félix de Azara y Francisco de Aguirre; la bibliografía clásica de la época colonial de la región -Cardozo, Sánchez Quell, Lafuente Machaín- y también recientes trabajos publicados, especialmente los de Candela y Domingo cuyos escritos giran en torno a la figura de Domingo Martínez de Irala.
La fundación de Tavapy en las fuentes bibliográficas
El historiador paraguayo Efraím Cardozo señala que los escritos dejados por Irala son una importante fuente historiográfica por la sobriedad, conocimiento y riqueza de detalles.10 Sin embargo, en los escritos dejados por Domingo Martínez de Irala luego de despoblar Buenos Aires, no se pudieron encontrar datos precisos acerca de la fundación de pueblos.
Un primer escrito fechado en 1541 y trascripto por Lafuente Machaín en 1938; corresponde a documentos que dejó Martínez de Irala en los puertos abandonados en la región del río de la Plata, con la intención de direccionar hacia la ciudad de Asunción a los españoles que fuesen llegando a la región. No menciona en este documento otra fundación que la de Asunción -ni siquiera menciona La Candelaria, lugar fundamental en el proceso histórico que se describe más adelante-. Así, hace referencia al proceso de población de Asunción y, en forma general, a los indígenas con los que establecieron alianzas a sus alrededores:
primeramente han de saber que en el paraguay en veinte e cinco grados y un tercio esta fundado y poblado un pueblo en questaran con los que de aquí vamos al presente quatrocientos hombres tenemos de paz como vasallos de su magestad los indios guaranis sy quier caryos que biven treinta legoas alderredor de aquel puerto los quales sirven a los xristianos asy con sus personas como con sus megeres en todas las cosas del serviçio neçesarias y an dando para el serviçio de los cristianos seteçientas mujeres oara qye kis sirvan en sus casas y en las rroças por el trabajo de las quales y porque dios ha sido servido dello principalmente se tiene tanta abundancia (…) los nombres de los indios que es esta tierra abytan son muchos dellos (…) y los pueblos çercados segund tenemos noticia otros muchos ay en tanta cantidad que seria prolixidad dezillos todos son labradores y gente que syenbra.11
Tampoco existe mención específica en la carta escrita al rey, fechada en marzo 1 de 1545. En dicha carta, merece mención para el tema la ratificación de todas las fechas mencionadas en el apartado de la cronología. Comienza el relato mencionando el 14 de octubre de 1536, fecha en que zarpa rumbo norte junto a Ayolas, y desarrolla todo su relato hasta su reelección por los vecinos en 1544. En esta carta, menciona los vínculos con los indígenas de la región y algunos nombres de tribus, pero no referencia ninguna fundación.
Una de las fuentes que no puede dejar de mencionarse es la del relato de Ulrico Schmidl,12 que detalla los primeros encuentros con los carios, el primitivo asentamiento de Asunción durante la expedición de Juan de Ayolas al norte (1536) y las alianzas con algunos caciques que se sometieron a los españoles, sin mencionar ninguna fundación. Inclusive, en su trabajo, este primer asentamiento tampoco se describe como un hito fundacional, sino que como una estrategia de defensa ante futuros avances de los Carios contra los cristianos en el proceso de la búsqueda del camino a la Sierra del Plata.
Las obras más antiguas en las que aparecen referencias precisas sobre Tavapy, corresponden a Félix de Azara y a Francisco de Aguirre. Estas obras, de reconocida importancia en la historia paraguaya, conforman importantes apartados en la categoría de Historiografía de la demarcación, en el compendio de Historiografía Paraguaya Tomo I, escrito por Efraím Cardozo y publicada en 1959.
Félix de Azara y Perera, originario de Huesca, estudió en la Academia de matemáticas de Barcelona y fue nombrado alférez e ingeniero delineador de los ejércitos nacionales, plazas y fronteras en 1767. Ascendió al cargo de teniente por su participación militar en la campaña de Argel y en 1780 fue designado miembro de la comisión de límites en el contexto de la firma del tratado de San Idelfonso. Permaneció en la región casi dos décadas (1781-1801) y por sus escritos fue considerado uno de los principales naturalistas de la Ilustración Española. Sin embargo, en esta ocasión sus aportes apuntan al rescate histórico del origen de Tavapy, que se menciona en su obra denominada Descripción e Historia del Paraguay y del Río de la Plata escrita en 1790, publicada en Madrid en el año 1847, como obra póstuma. Con respecto a la valoración de su trabajo, señala Cardozo:
La universal fama de Azara como naturalista, en que no tuvo par ni contradictor como descriptor de la fauna y del medio físico del Paraguay y del Río de la Plata, alzó también muy alto su crédito como historiador, sin que durante mucho tiempo la crítica se detuviera a analizar esa parte de su obra.13
Reconocido en especial por sus aportes en estudios geográficos,14 Don Félix de Azara, de manera sumamente descriptiva, en el capítulo xii del tomo i, relata la forma en que los conquistadores sujetaron y redujeron a los indios, y de cómo se les ha gobernado. Bajo dicho título Azara señala que el jefe español, luego de someterles, designaba entre los miembros de la tribu a las autoridades que los controlarían, siendo el cacique el corregidor, formando un ayuntamiento con dos alcaldes y regidores, todos indios.
De esta manera formaron aquellos españoles una multitud de pueblos (…). Cuando lo dicho estaba ya corriente y establecido, formaba el jefe las encomiendas, componiendo cada una de un cacique y de los indios de quienes él lo era, para que así estuviesen unidos los parientes y amigos.15
En una lista posterior a la descripción, aparece el nombre de Acaai (asociado más adelante como sinónimo de Tavapy), en la columna de año aparece 1536 y a su lado las coordenadas exactas.16
En el capítulo xiv del mismo tomo I de la obra de Azara, aparece la lista de los pueblos y parroquias existentes en el gobierno del Paraguay en el momento de su visita a estas tierras, acompañado por una reseña histórica de cada uno, y entre ellos se encuentra la descripción de Tavapy.
Tabapí o Acaai Habitan las tierras de este pueblo algunas parcialidades de guaranís que fueron sometidas por Juan Ayolas que les formó el pueblo que Rui Díaz llama muchas veces de Acaai. Después se dieron sus indios en encomienda a los padres dominicos, y habiéndose mezclado con sus esclavos, no quieren se llame pueblo de Acaai, ni aun pueblo, sino Estancia de Tabapí. Se compone de trescientos treinta y ocho mestizos y mulatos libres que descendientes de los indios del citado pueblo de Acaai, en clase de amparados, calificaban todas sus tierras Juntamente con más de trescientos esclavos arrendando el resto a doscientos españoles. Dicen los padres compraron las tierras en 1553 y 1555, y que les dio otra porción Martín Suárez de Toledo en 1573.17
Es en el tomo ii de la misma obra donde la figura de Juan de Ayolas sobresale con relación al grupo de indígenas originarios de la zona de Tavapy. En el capítulo xxi Azara aborda el proceso histórico de la conquista de la región, la enfermedad y muerte de Don Pedro de Mendoza y el protagonismo de Ayolas en las primeras acciones en la región del Paraguay. Enviado al norte navegando el río Paraná y luego el río Paraguay, Ayolas se encontró más con tribus hostiles que afines. Luego de los primeros enfrentamientos en la zona de Lambaré se instalaron unos meses en donde posteriormente se fundó Asunción, mencionando que en el lugar lograron acopiar “víveres de los indios de Ytá de Yaguarón y de Acaai que también se les sometieron voluntariamente”.18
En el capítulo xxii del mencionado tomo, dedicado ya más a la obra de Irala luego de su legitimación en el poder (de 1539 en adelante), Azara señala que Irala opta por Asunción como centro de la conquista de la región, decide despoblar Buenos Aires y “…sin perder tiempo convocó a los indios de Ytá, de Yaguarón y de Acaai hoy Tabapi que estaban ya sometidos (…)”.19 Este relato tiene coincidencia con el de Manuel Domínguez, quien señala que luego de terminado el conflicto con Rui Galán concentró a los colonos en Asunción y fundó pueblos,20 repitiendo los anteriormente citados, pero sin incluir Tavapy, y, en su defecto, tampoco señalando Acaai.
Juan Francisco Aguirre Uztáriz (1758-1811), siguió la carrera naval en la Academia de Nobles Caballeros de Guardias Marinas. Se distinguió como científico y recibió el nombramiento de comisario en las comisiones demarcadoras de las fronteras entre las posesiones de los reinos de España y Portugal en América. Por dicha función, permaneció muchos años en la región del Plata, donde redactó su Diario de Viaje con detalladas observaciones, entre las cuales se encuentran las de Paraguay, y en este caso específico las de Tavapy. Incluido al igual que Azara en la categoría de Historiografía de la demarcación, a la obra de Francisco de Aguirre le tomó más tiempo posicionarse como referencia bibliográfica. Señala Cardozo que fue Groussac quien “puso so ojo perspicaz sobre el olvidado manuscrito”21 y lo cita textualmente en el siguiente fragmento: “No podemos sino encomiar la conciencia científica con que Aguirre procura una información cabal y justa en cualquier faz de su materia, así como la buena fe y relativa imparcialidad con que emite sus opiniones”. 22
Señala en su obra denominada Diario del Capitán de Fragata Juan Francisco Aguirre que estuvo en el pueblo de Tavapy del 26 al 28 de diciembre de 1793. Con respecto a su origen, menciona que las tierras de la Estancia de Tavapy las hubieron los dominicos a fines del siglo xvi, en un proceso que constó de tres partes: las primeras tierras por donación de Martín Suárez de Toledo, el cual las hubo en 1571 por merced del Gobernador Cáceres y que las mismas pertenecían a la parcialidad de Boiratin; luego ampliada por la compra de una franja de tierra el 5.V.1655 por 200$ y 50 misas; y finalmente con la compra de Bacas Hembras (Núñez Vaca) Isla de Tavapy el 17.XI.1655, donde a fines del siglo xviii estaba el pueblo.
…Tienen como 400 esclavos, chacaras y una estancia de las mayores y mejores de la provincia, Llámase de Tabapi, que principalmente debió a la donación de su bien hechor Martín Suárez de Toledo (1).
Nota (1):
“En 12 de junio de 1571 dio el gobernador Felipe de Cáceres a su teniente Suárez de Toledo las referidas tierras. Llamáronlas los indios de Boiratin y era el nombre del cacique que vivía en ellas, el cual todavía era vivo llamado Francisco y estaba encomendado al mismo Toledo. Tomó posesión de las tierras en las mismas taperas y pueblo de Boiratin, A estas tierras agregaron los dominicos dos compras contiguas. Una en 17 de noviembre de 1653 y lo fue la Isla de Tabapi donde está hoy el pueblo por los Bacas hembras. La otra en 5 de mayo de 1655 por 200 p.s. de moneda de la tierra y 50 misas. Componen la estancia de Tabapi que ahora vale miles de pesos y Dios sabe cuánto valdrán en lo futuro”.23
Describe con mucho detalle los arroyos y cerros de la zona. Determina la extensión y posición relativa, de 5 leguas entre el cerro del Acahay y la Laguna24-esto es en dirección E-O- y 4 del arroyo Aguaiti al Tobatinguá -dirección N-S- (Figura 3). Menciona que es una tierra abundante en agua y pozos, con dos puestos25 y uno de ovejas. Hace mención también a la etimología de su nombre, de la siguiente manera:
Tabapui, materialmente quiere decir dentro del pueblo; pero los mejores entienden de Tabaipi, primer pueblo; y viene bien con el cacique Mboraitin. Tiene desde el Acay á la laguna 5 leguas, y con las rinconadas, como 6, y como 4 del Agay al Tobatingua; términos promediados. En las inmediaciones del Acay está un arroyuelo que parece va a Canabe, donde está el buen Tobati.26
El historiador paraguayo Natalicio González (1897-1966), inmerso en las corrientes nacionalistas de la década del 30 del siglo pasado, en su trabajo denominado Proceso y Formación de la Nación Paraguaya rescata los relatos de Azara para la elaboración de su historia colonial. La obra de Natalicio González ocupó durante años “el lugar hegemónico en la historiografía y el imaginario nacional”.27
En su trabajo, González menciona que existieron en el primer año de la colonización del Paraguay fundaciones inspiradas en fines exclusivamente económicos, siendo la adjudicación de encomiendas el principal incentivo. Sin embargo, a diferencia del texto de Azara transcripto anteriormente, González señala la fundación de Tabapy por Domingo Martínez de Irala con indios amigos, mientras que en el texto original los indígenas de Acaai o Tabapy ya habían sido reducidos por Juan de Ayolas y son convocados sin mencionar fundación o creación de pueblos:
En 1538 Irala sometió a los indígenas de Tapuá y de Ybytyruzú, y con ellos creó los pueblos de Areguá, Altos o Hyytyruzú, Atyra o Yois, y Tobatí; con indios extraídos de la provincia de Itatí, pobló Guarambaré e Ypané o Pitu; con otro grupo de indios amigos erige Itá, Yaguarón y Tabapy. Este último se trocó con el tiempo en un pueblo de pardos y los guaraníes lo fortificaron bajo el gobierno de Juan Diez de Andino28 para contener las incursiones de guaicurúes y payaguaes. En el curso de un año surgieron diez poblaciones netamente guaraníticas”.29
Otro importante referente de la historia del Paraguay, Carlos Pastore, menciona30 que Areguá, Emboscada y Tabapy eran pueblos de origen negro, agrupados y organizados por los religiosos que poseían en ese entonces estancias con ganado, sin aludir nada acerca de su fundación. Kleinpenning cita a Elman Service, quien también se basa en Félix de Azara al afirmar que para 1538 los españoles ya habían fundado 11 pueblos indígenas permanentes (entre los que figura Tavapy). Luego no se crearon pueblos por un buen tiempo y el proceso recomenzó en 1556, cuando se introdujo el sistema de encomiendas.31
Branislava Susnik, señala que los españoles se asentaron y establecieron contacto con la guara de los Cario, delimitada al norte por el río Manduvirá y el sur por el río Tebicuary, mencionando al mismo tiempo que eran de especial importancia las zonas del lago Ypacaraí; el área de Quiindy y Acahay (dentro de los límites mencionados) porque allí se fundaron los primeros asientos españoles después de la fundación de Asunción.32
Tavapy, merced real
Entre el proceso de origen o fundación de Tavapy y la adjudicación de dichas tierras a los dominicos como estancia en el año 1593, existe la instancia de Tavapy como merced real. Apenas mencionados en los textos históricos, Felipe de Cáceres y Martín Suárez de Toledo son los primeros nombres españoles vinculados con Tavapy, con la historia colonial e incluso con la misma historia de la conquista.
El documento más antiguo con respecto a Tavapy corresponde a 1571,33 citado por varias fuentes desde el Diario de Francisco de Aguirre del siglo xviii hasta el mencionado trabajo de Kleinpenning en 2011. Por merced real del 12 de junio de ese año el gobernador Felipe de Cáceres (décimo gobernador español del Paraguay) entrega las tierras de la estancia de Tavapy a su lugarteniente Martín Suárez de Toledo junto a la parcialidad indígena Boraitin, que vivían dentro de su perímetro.34
Felipe de Cáceres es un personaje de origen madrileño digno de una investigación sobre su persona y sus acciones en el Paraguay. Llegó a la región en la expedición del Primer Adelantado del Río de la Plata, retorna nuevamente al Paraguay con la armada del Segundo Adelantado: Alvar Núñez Cabeza de Vaca. En diversas ocasiones demostró su fidelidad a Martínez de Irala, como por ejemplo, durante el motín que depuso a Alvar Núñez en 1544. Siempre cerca del poder político, Felipe de Cáceres acompañó tanto a Martínez de Irala como a Ortiz de Zárate en numerosas exploraciones y se ganó la confianza de Ortiz de Zárate, quien lo dejó como gobernador interino entre los años 1568 a 1572. Durante ese lapso, “llevó a cabo varias campañas de pacificación y salió para el Acay, donde se decía que existían minas”35 y procuró lugares aptos en miras a la fundación de ciudades reclamadas por los conquistadores. Es justamente en este espacio temporal cuando Felipe de Cáceres en 1571, entrega las tierras de Tavapy como merced real a su sucesor, Martín Suárez de Toledo.
Posteriormente, Cáceres intentó acabar con el Obispo Fernández de la Torre por todos los medios. El mencionado obispo logra detener y excomulgar a Felipe de Cáceres en 1572, remitiéndolo a España. Finalmente, el juicio le fue favorable y murió antes de 1582.36
Suárez de Toledo fue un fiel seguidor de Martínez de Irala, de quien recibió el cargo de capitán; y se mantuvo a su lado durante todas las luchas internas por el poder. Felipe de Cáceres lo designa lugarteniente de Gobernador de Asunción en julio de 1569,37 seguramente mientras Cáceres realizaba las expediciones antes mencionadas. Ahora bien, Suárez de Toledo recibió en merced real, de manos de Felipe de Cáceres, las tierras de Tavapy en 1571 y a los indígenas que en ellas habitaban. Entre 1572 y 1574 fue gobernador interino hasta la llegada del tercer adelantado del Río de la Plata, Juan Ortiz de Zarate.
Recibió ratificación del adelantado Ortiz de Zárate, del nombramiento de lugarteniente de gobernador, capitán general y justicia mayor de Asunción, que le había hecho el Cabildo, y lo ejerció hasta el 29 de noviembre de 1574, pero luego fue desautorizado por el mismo Ortiz de Zárate, y apresado bajo pretexto de no haber prestado socorro a Felipe de Cáceres, cuando fue depuesto por el Obispo Fernández de la Torre.38
Martín Suárez de Toledo se casó con María de Sanabria, hija del adelantado Diego de Sanabria, de este matrimonio nació Hernando Arias de Saavedra, futuro primer gobernador criollo del Río de la Plata.
Martín Suárez de Toledo cede en el año 1593 las tierras de Tavapy a la orden de los dominicos, iniciando una nueva etapa en la cual, Tavapy se constituye en una estancia de pardos y mulatos. Estos clérigos no tuvieron a su cargo la doctrina de indios, pero en su estancia de Tavapy vivía una crecida comunidad de pardos y zambos, descendientes de los esclavos del convento de Asunción, confinados a la guarda de los religiosos.39 De hecho el mismo Félix de Azara menciona que los propios dominicos se negaban a llamar a Tavapy como pueblo, sino como estancia40 a razón de no estar involucrados con las doctrinas de indios y las implicancias administrativas de la encomienda si fuera un pueblo de indios. En este punto es importante destacar que, como señala Kleinpenning, el origen de Tavapy está relacionado con las obligaciones tributarias. A la orden de los dominicos también se le asignó negros y mulatos libres, bajo el sistema de amparo de jure o de facto,41 lo que permitía que trabajen en las estancias sin tener tierras ni salario alguno.
Uno de los casos concretos que merece mención es el trabajo realizado por Ignacio Telesca en relación con la población afrodescendiente del Paraguay. Puntualmente, analiza los censos de la época colonial y refiere sobre el censo del obispo Manuel de la Torre de la siguiente manera:
(…) en este censo no se contabilizan las tres estancias con población parda que tenían las órdenes religiosas: los jesuitas en Paraguarí (en 1782 existían 982 personas), los dominicos en Tavapy (en 1792 contaba con 724 personas) y los mercedarios en Areguá (para mitad de siglo xviii contaban con 517 esclavos).42
El proceso de conquista y colonización en la región
El proceso de conquista y colonización de la región conocida como Cuenca del Río de la Plata corresponde en historia latinoamericana a la fase denominada por Sergio Guerra Vilaboy como Dominio de los territorios marginales (1536- 1580), cuyo objetivo principal era el de asegurarse la posesión de los territorios que le pertenecían en el nuevo mundo, según el tratado de Tordesillas.43
En ese sentido, las capitulaciones dadas a Don Pedro de Mendoza -Primer adelantado del Río de la Plata-, una en el año 1534 y la otra en 1537, marcaron el destino de la región. La primera de ellas le facultaba entregar a los vecinos españoles en la jurisdicción de su gobierno solares, tierras y hacer encomienda de los indios de aquellas tierras en nombre del Rey y la segunda, fechada el 12 de septiembre de 1537, facultaba a los componentes de la expedición de Mendoza a nombrar un gobernador en el caso del fallecimiento de Juan de Ayolas, lugarteniente de Mendoza. Es así como ante la ausencia tanto de Mendoza como de Ayolas, Domingo Martínez de Irala llegó al poder, tanto por la validación de sus documentos como la aprobación de las huestes. Según Pastore, acceder a ese cargo era un requisito necesario para repartir tierras, crear encomiendas y autorizar la toma de indios en Yanacona.44
Las leyes de indias dictaban expresamente las condiciones que debían cumplir los lugares a colonizar:
…tierras saludables; aptas para sembrar y cosechar; con nativos a quienes predicar el Santo Evangelio, varones de mucha edad y jóvenes fuertes y animosos; con animales sanos y de buen tamaño; con frutas y otros alimentos abundantes; con pastos para criar ganado y con montes y árboles para leña y materiales de construcción (…) y como prenda de progreso tendrían buenas entradas y salidas por agua y por tierra, para entrar y salir, para gobernar, socorrer y defender (Compilación de las leyes de Indias, en Pastore, 149, p. 17).
En el diario de Ulrich Schmidl se comprueba, mediante una detallada descripción de la zona, cómo la región en torno a la Bahía de Asunción reunía todos los requisitos esperados:
Después (…) vinimos a una nación que se llama Carios (…) Ahí Dios el Todopoderoso nos dio su gracia divina que entre los susodichos Carios o Guaranis hallamos trigo turco o maíz y mandiotin, batatas, mandioca-poropí, mandioca-pepirá, maní, bocaja y otros alimentos más, también pescado y carne, venados, puercos del monte, avestruces, ovejas indias, conejos, gallinas y gansos y otras salvajinas las que no puedo (a) describir todas en esta vez. También hay en divina abundancia la miel de la cual se hace el vino; tienen también muchísimo algodón en el país. (…) tienen bajo su dominio una tierra grande; yo creo y es verídico, alrededor de trescientas leguas a lo largo y ancho que es su residencia. (…) estos Carios o Guaranis son gentes bajas y gruesas y pueden aguantar algo más que otra nación.45
Pastore destaca el aporte de Rui Díaz de Guzmán quien, en su obra La Argentina menciona que los españoles comprendieron en el primer año -no se especifica dónde inicia dicho primer año- que el territorio que rodeaba a la naciente ciudad de Asunción contaba con todos los requisitos e inició entre sus hombres el reparto de las tierras, ubicadas dentro de los límites del río Paraguay al oeste, al norte y al sur por las líneas que partían del río Paraguay a más o menos 5046 leguas de Asunción y al este por la línea paralela al Río Paraguay y distante de Asunción más o menos a 50 leguas.47 Estas medidas equivaldrían a un aproximado de 200 km en línea recta según las especificaciones dadas y dentro de esta delimitación territorial se encuentran las tierras de Tavapy (Figura 4).

Figura 4 Extensión aproximada con la conversión de las unidades de medida de la época. Elaboración propia.
Las acciones llevadas a cabo de la mano del Primer Adelantado del Río de la Plata, Don Pedro de Mendoza, tenían como objetivo primario llegar a las tierras del Rey Blanco, donde abundaban los metales preciosos. Al respecto menciona P. Domingo:
En enero de 1536, el Adelantado don Pedro de Mendoza llegó al estuario del Río de la Plata, al frente de la mayor expedición jamás organizada a las Indias Occidentales. A él le corresponde remontar el río y sus confluencias para conquistar una “montaña de donde mana el dinero” (Potojchi, en lengua quechua).48
Irala confirmó el descubrimiento y conquista de la nación del rey blanco, y retornó a la bahía de Asunción, reandando lo andado, para colonizar el Paraguay, repartiendo sus indios y sus tierras.49
Cronología de la presencia de Martínez de Irala en el Paraguay
La primera fase de conquista de la región no estuvo ajena a los pormenores propios generados entre los conquistadores que perseguían las leyendas llegadas desde las tierras del nuevo mundo, y en dicha aventura, la lucha por el poder marcó a fuego la historia del Paraguay. Esta revisión cronológica nos permite ubicar en tiempo y espacio a Martínez de Irala, para dar paso a la vinculación con la historia de Tavapy.
La historia del Paraguay se encuentra ligada a la conquista de la región, con la llegada del Primer adelantado Don Pedro de Mendoza al Río de la Plata en 1536 y el proceso que devino en el gobierno de Domingo Martínez de Irala. Con el objetivo de reconocer el lugar y buscar la zona más idónea para asentarse, Mendoza envió con amplios poderes a Juan de Ayolas a explorar el norte subiendo por el río Paraná, acompañado por Domingo Martínez de Irala y otros españoles. Emprendieron el camino el 14 de octubre de 1536 desde el Puerto de la Buena Esperanza.50 Esta expedición contó con ciento sesenta hombres, divididos en tres naves, a cargo de Ayolas la nave capitana; de Carlos de Guevara la segunda y la tercera a cargo de Martínez de Irala.51 La misión principal de esta expedición: construir una casa o fortaleza que sirviera de base para la conquista de la Sierra del Plata.
Tras pasar las penurias propias de adentrarse en territorio desconocido y la pérdida de un bergantín antes del ingreso al Río Paraguay,52 llegaron a las inmediaciones de la bahía donde habitaban los indígenas de la parcialidad de los Carios. Luego de enfrentarse con ellos, éstos pidieron la paz, entregaron abundantes víveres y “lo que fue mejor recibido: hermosas mujeres con las cuales los guaraníes acostumbraban a sellar alianzas”.53 Señala Efraím Cardozo que en esta zona se quedaron dos meses y que antes de continuar su camino, Ayolas prometió a los indígenas retornar y fundar allí a su regreso, una casa.54
Llegaron a las inmediaciones del grado 20 y arribaron el 2 de febrero de 153755 a un sitio favorable para fondear sus naves, al que bautizaron Nuestra Señora de la Candelaria (Figura 5). En este puerto, Ayolas dividió al grupo en dos, uno de ellos lo acompañó para seguir hacia el oeste en la búsqueda de la ruta al Perú; mientras que “33 castellanos” quedaron bajo las órdenes de Irala a cuyo favor otorgó un poder para sustituirlo en el cargo, -documento que finalmente lo convirtió en el primer gobernador de Asunción-. Los 33 castellanos prestaron juramento y “pleito homenaje al capitán Irala”56. Ayolas partió ese mismo día hacia el Chaco, de donde ya no regresó. Ésta es sin duda una fecha clave, al decir de Guillaumé Candela, puesto que Martínez de Irala “…pasa en dos años de simple secretario a capitán de dos barcos con más de 33 hombres bajo mando”.57
Fiel a las órdenes recibidas por Ayolas, Martínez de Irala permaneció en La Candelaria por más de cuatro meses, con todo lo que implicó la supervivencia en el lugar. El 23 de junio llegaron los capitanes Gonzalo de Mendoza y Juan de Salazar y Espinosa, enviados por Pedro de Mendoza antes de su retorno a España, en búsqueda de Ayolas y para brindarle socorro. Merece mención el aporte de Guillaumé Candela con respecto al viaje realizado por Gonzalo de Mendoza y Salazar:
Así, mientras Ayolas se internaba en la Sierra de la Plata y que Martínez de Irala tomaba el mando en Candelaria, los dos conquistadores enviados por el Adelantado se encontraron con comunidades indígenas, los guaraníes. Estos fueron muy acogedores y Salazar se puso rápidamente en contacto con los caciques más importantes de la región, o sea Cupiratí y Caracará, el encuentro entre los dos grupos generó alianzas, cosa que por aquel entonces no era muy habitual, hasta tal punto que se establecieron entre ambos una gran confianza.58
Sosteniendo las disposiciones de su superior, Martínez de Irala permaneció en la Candelaria y envió a Juan de Salazar nuevamente en dirección sur, para la fundación de Asunción, que se realizó el 15 de agosto de 1537. Recién a fin de año -diciembre de 1537-, Martínez de Irala bajó hasta Asunción para reparar las naves y juntar nuevos bastimentos. A su llegada, se encontró con una situación inesperada: langostas que devoraron las cosechas, escasez de alimentos e indios alzados.59 Esta situación también desgastó la relación con los grupos de Carios con los que habían establecido vínculos y de quienes recibían alimentos.
Muy enfermo ya, Mendoza decidió regresar a España nombrando antes como su sucesor a Juan de Ayolas y como jefe de la plaza de Buenos Aires a Francisco Ruiz Galán -limitando su poder hasta el regreso de Ayolas-. La muerte del adelantado se produjo en altamar, el 23 de junio de 1537. La posterior sucesión de poder trajo aparejadas situaciones difíciles, en las que no faltaron intrigas, descontentos, apresamientos y acusaciones. Para la misma fecha en que Martínez de Irala se encontraba arreglando los navíos en Asunción -enero de 1538-, llegó Ruiz Galán iniciando una puja de poderes. Por un lado “Ruiz Galán que pretendió obtener el mismo acatamiento que había logrado tiempo atrás en Corpus Cristi”.60 Pero Irala no quiso ni hacerle frente ni someterse a sus designios, limitándose a solicitar un navío para volver al puerto de la Candelaria y seguir al pie de la letra las órdenes recibidas de Ayolas. Valiéndose de algunos funcionarios fieles, Ruiz Galán hizo apresar a Irala, sin poder especificar en la lectura de la bibliografía el tiempo de duración de su prisión.61 Finalmente, liberado por intersección de Juan de Salazar, Irala preparó sus navíos y volvió rumbo a la Candelaria arribando el 23 de agosto de 153862 en busca de su jefe Juan de Ayolas. En su carta al rey Carlos v escrita en 1545, Irala relata este hecho de la siguiente manera: “…y llegue en el a veinte y tres del mes de agosto del año pasado de treinta y ocho donde me salieron los payagoas y estando en nuestra acostumbrada amistad me mataron cuatro ombres y hirieron a mi e a toda la otra gente”.63
Según Lafuente Machaín, en el verano de 1539 la situación de Martínez de Irala y los españoles que estaban en la Candelaria se hizo insostenible y, sin noticias de Ayolas, vuelven al puerto de Asunción para arreglar nuevamente los bergantines y regresar a la Candelaria a esperar a Ayolas. En ese interín, siendo el 19 de junio de 1539, llega a Asunción el veedor Alonzo Cabrera, quien tras las averiguaciones pertinentes determinó que el mando por derecho le pertenecía a Irala y tras una semana de gestiones, se realizan los protocolos por los cuales Irala asume el cargo de teniente General de gobernador, en julio de 1539.64
En noviembre de 1539 emprende nuevamente viaje al norte, hacia el puerto de la Candelaria65 y arriba el 16 enero de 1540,66 dando continuidad a la búsqueda de Ayolas. En febrero realiza una incursión infructuosa al chaco, que duró 27 días.67 Es en este momento cuando con la captura de un grupo de indígenas, Irala confirma la muerte de Ayolas y toma la decisión de regresar a Asunción. En palabras de Lafuente Machaín:
Después de esto, ya no tenía objeto la espera y resolvieron regresar a Asunción, cuanto antes. Puede decirse que entonces comenzó el verdadero gobierno de Irala, puesto que, hasta ese momento, había estado supeditado a esperar el regreso de su jefe Ayolas sin poder apartarse de La Candelaria.
Sus primeros actos se dirigieron a consolidar la conquista y mejorar la situación de los pobladores, para lo cual se esforzó en ganar la voluntad de los indios comarcanos (…).68
Discusión
El origen o fundación de Tavapy coincide con una de las tres fases de conformación social del pueblo paraguayo presentado por Durán Estragó al que denomina fase de “tanteos iniciales”,69 que va desde la llegada del primer adelantado Don Pedro de Mendoza (1536) hasta el despoblamiento de Buenos Aires (1541), momento en el que Asunción se convierte en el amparo y reparo de la conquista del Río de la Plata.
En la lectura y análisis de los documentos escritos por Irala y transcriptos en la obra de Lafuente Machaín, surge una de las primeras cuestiones a ser discutidas: la ausencia de reseñas con respecto a las fundaciones no es un dato menor, considerando que, al decir de Candela “el principal objetivo de estos escritos radica en la solicitud de un nuevo estatus, reconocimiento y aumento del poder del autor dentro de la Provincia del Paraguay”.70 Por tanto, si se hubieran realizado fundaciones significativas en el momento, serían importantes mencionar en este documento.
En los textos, se señala en forma notoria el objetivo de llegar a las tierras con metales, dejando en claro que los asentamientos en la región, por lo menos en ese marco temporal, cumplían una función de escala hacia un objetivo mayor. Cierto es que, con el tiempo y ante la falta de acceso a los metales, encontraron en la gente y en la tierra una nueva fuente de riqueza que será bien aprovechada, pero esto ocurrió un tiempo más adelante. En este sentido, tanto el aporte de Lafuente Machaín como el de Cardozo y Gandía dejan en claro que primaban ante todo dos cuestiones: conseguir provisiones e ir realizando asentamientos que los acercaran a su objetivo, la Sierra del Plata.
Este punto en especial significa un gran aporte a la interpretación del origen de Tavapy, si consideramos su posición relativa, ubicada entre un lago -el Ypoa- y el cerro Acahay, distante a 53 km del acceso al Río Paraguay, principal vía de comunicación a 75 km de Asunción. Aquí, cabe mencionar que estas distancias no condicen con la elección de puntos estratégicos señalados en las fuentes bibliográficas.
Resulta también llamativo el hecho que en los textos de Ulrich Schmidl no se mencionen fundaciones ni grupos indígenas, más allá de los carios en forma generalizada y el grupo que se encontró en La Candelaria, responsable de la muerte de Ayolas. Por otro lado, si bien es sabido que en sus escritos existen errores cronológicos,71 no deja de ser un importante aporte, considerando que sus relatos son en primera persona, siendo testigo de los primeros pasos de Irala por la región y si bien señala los vínculos establecidos con los indígenas Carios, no menciona ninguna fundación.
Las obras de Félix de Azara y Francisco de Aguirre son sin duda alguna un elemento clave en lo que refiere al origen tanto de Tavapy como de otros pueblos. En el caso de la obra de Azara, la más antigua en lo que respecta a menciones específicas de Tavapy, suma a las representaciones realizadas el manejo que los españoles utilizaban con las tribus sometidas y el término “formar pueblos” referido por Azara es una aproximación verdaderamente valiosa. Lejos de hablar de una fundación, se señala la localización de los pueblos de indígenas que fueron sometidos, siendo este último término el más utilizado, eventualmente mencionan “sometidos voluntariamente” o “colaboradores de la obra de Irala”.
En el caso de la obra de Francisco de Aguirre, las descripciones se ciñen más al espacio geográfico y al igual que Azara, incluye el proceso que llevó a Tavapy a ser una merced real, vinculando a su origen el nombre del primer español documentado en las mismas: Martín Suárez de Toledo y al cacique Boraitin, con el nombre cristiano de Francisco,72 su encomendado.
El trabajo de Natalicio González forma parte de la etapa nacionalista en la historiografía paraguaya y coincidentemente es en su obra denominada Proceso y formación de la Cultura Paraguaya donde posiciona a Irala en su rol de fundador de los pueblos, entre los cuales se encuentra Tavapy. La historia nacionalista cobra vigor y en muchos aspectos se posiciona como el discurso oficial del pasado colonial, muy especialmente durante el gobierno dictatorial de Alfredo Stroessner (1954-1989).
Cabe preguntarse si lograr una alianza en estos contactos iniciales determina necesariamente la fundación de un pueblo. Las fuentes utilizadas por Natalicio González son justamente las de Azara y Aguirre, y en ellas no se menciona su fundación. Por otro lado, González no tuvo en cuenta las reseñas que evidencian que los primeros vínculos establecidos con los guaraníes en realidad fueron obra de la acción de Ayolas y posteriormente por Juan de Salazar, durante el trayecto seguido antes de encontrarse con Martínez de Irala en La Candelaria.
Trabajos más actuales como los de Pastore o Susnik no mencionan las fundaciones de estos primeros pueblos. En particular, Kleinpenning manifiesta en una nota a pie de página que es un error señalar que es una fundación, sin extenderse en las razones de su afirmación.73
En lo que respecta a los objetivos propios de la conquista del Río de la Plata, surge en el análisis en forma más acentuada la incógnita sobre el origen de Tavapy. Se destaca en este punto la afirmación que realiza Lafuente Machaín sobre los objetivos reales de la conquista de la cuenca del Plata:
El Adelantado -haciendo referencia a Mendoza- no vino a colonizar las provincias rioplatenses, sino a tratar de alcanzar la región de los metales, pasando por la Mar del Sur y a la Sierra del Plata. Esto explica la composición de su armada, muy brillante, pero formada por gente de armas. No trajo, no tenía por qué traer, labriegos, ganados, semillas, ni útiles de trabajo, y por eso sus componentes protestaron cuando se vieron obligados a realizar tareas agrícolas y aún a cazar o pescar para el sustento diario.74
De esta manera, el norte que dirigió a las huestes indianas que acompañaron al primer Adelantado del Río de la Plata, fue la búsqueda de una ruta que, a través de la red hídrica del río de Solís los llevase a la sierra del Plata. Con dicho objetivo, Don Pedro de Mendoza despacha en 1536 con dirección norte a Juan de Ayolas, con el cargo de lugarteniente. Domingo Martínez de Irala, que hasta la fecha fungía de secretario, da un paso al frente al ser convocado con el grupo de Ayolas para estar a cargo de uno de los navíos. De hecho, siendo ya ungido con el cargo de gobernador, Domingo Martínez de Irala realizó la última expedición al Perú en el año 1549, comprobando que dichas tierras ya habían sido conquistadas por otro grupo de españoles que ingresaron por el Pacífico.
Conclusiones
Los errores, confusiones, vacíos o ambigüedades en la historia de algunas comunidades no son un caso aislado en lo que respecta la historia del Paraguay, en particular en el período histórico correspondiente a la colonia. Sea por carencia de investigaciones, de documentos o tergiversación -involuntaria o no-, algunas comunidades cuentan con una memoria histórica que reprodujo afirmaciones que, en su momento, respondieron a la necesidad de cimentar la historia local sobre el escaso andamiaje de conocimientos existentes.
La búsqueda de respuesta sobre la pertinencia de la afirmación de la fundación de Tavapy por Domingo Martínez de Irala trajo aparejado un conjunto de evidencias que responden a los objetivos específicos de este trabajo.
El análisis de la bibliografía en búsqueda de los orígenes o fundación de Tavapy, arrojó la existencia de diferentes versiones en diferentes tiempos históricos. Se buscó en primer lugar establecer el punto en común entre todas las bibliografías. Por una parte, algunas mencionan a Tavapy como uno de los primeros grupos -asociados a los Carios- sometidos a los españoles que acompañaban a Ayolas en su camino al norte. Por otro lado, dependiendo el tiempo histórico en el que fueron redactadas o bien la cita de los autores referidos en apartados anteriores, existe una notable inconsistencia en lo que respecta particularmente a su origen o fundación. Sin embargo, se destaca en la revisión que el origen e Tavapy fue el resultado del sometimiento realizado por los españoles en la etapa de tanteos iniciales y no propiamente de una fundación.
El otro aspecto se relaciona con el objetivo principal de la conquista: acceder al Perú desde el sur, por el entramado de ríos que configuran la cuenca del Plata. Este objetivo con el que llegó Don Pedro de Mendoza como primer Adelantado del Río de la Plata se extendió en el tiempo y más allá de las vicisitudes propias del proceso de la conquista, como el establecimiento de relaciones con los habitantes originarios, la recarga de bastimentos, el enfrentamiento a las hostilidades tanto climáticas como humanas, continuó mucho más allá de la creación del Cabildo de Asunción. La estratégica fundación de fuertes a la vera de los ríos que conformaban los accesos a los puntos de interés no coincide con la fundación de Tavapy, que se hallaba a varias leguas de distancia de la estratégica casa Fuerte Nuestra Señora de la Asunción (50 km en dirección S-E) y a 73 km de las costas del río Paraguay.
La reducción de diversas tribus de los Carios, que se sometieron a la voluntad hispana, no necesariamente se vincula con la instalación de un poblado en la zona, sino más bien con el acercamiento de las parcialidades a los lugares donde se hallaban los españoles. Esta fase, denominada por Margarita Durán como “tanteos iniciales”, establece más el contacto y sometimiento de las tribus -iniciado con la llegada de Ayolas a la zona de la actual Asunción, en 1536- y proyectada en la fundación de los pueblos en la siguiente etapa, cuando se abandona definitivamente la búsqueda de una ruta a la Sierra del Plata, es decir después de 1549. Sin embargo, en el caso de Tavapy, pasó de ser un lugar de contacto inicial al sometimiento a una merced real y de allí a manos de los dominicos, no fue considerado pueblo, sino estancia.
La organización de una cronología, ubica a Irala muy lejos del contexto de una “fundación” en dos aspectos. En primer lugar, todavía ajeno a la muerte de Ayolas, Irala continuaba a la espera de su regreso en el Puerto de la Candelaria, ubicado muchas leguas al norte tanto de Tavapy como de Asunción; específicamente a 700 km al norte por vía del río Paraguay. Por otro lado, en atención al contexto político de ese entonces, Irala se hallaba en medio de un conflicto de poder por la sucesión del mando disputada por Ruiz Galán iniciada en enero de 1538, que mantuvo preso a Irala durante un tiempo hasta que ya liberado vuelve a La Candelaria en agosto de 1538; regresa a Asunción entre enero y febrero de 1539, hasta que en junio de 1539 es reconocido como teniente general de Gobernador. Es decir, entre agosto de 1538 y febrero de 1539, Irala no estuvo en Asunción ni en sus alrededores. Confirmadas estas fechas en varias fuentes tanto documentales como bibliográficas, se establece con certeza que en la supuesta fecha de fundación de Tavapy, Irala no se encontraba en dicha zona.
El origen de Tavapy es, al igual que muchos otros, el resultado del sometimiento de los grupos indígenas primero en su rol de proveedores, luego bajo el régimen de encomienda y posteriormente vinculados a las mercedes reales entregadas a los conquistadores.
Domingo Martínez de Irala es sin duda uno de los personajes más destacados de los primeros años del Paraguay Colonial. La mayoría de los autores coinciden en que la esencia de Irala se halla presente en lo más profundo de la formación de la nacionalidad paraguaya. Y más allá de las dudas que surgen en torno a las fundaciones por él realizadas o de las cuestiones que desarrollan algunos de los autores con respecto a su conducta, éstas no merman la importancia de su actuar, de su figura y su trascendencia. Pocos historiadores logran pintar una imagen tan bien lograda de su llegada al poder como Enrique de Gandía:
…y en las márgenes del encantado Paraguay, Domingo de Irala -el vascongado desconocido que había embarcado con los más humildes, entre la “gente que va armada”- por una fatalidad del destino acumulaba en sus manos todo el inmenso poder de Mendoza y Ayolas, y convertido en jefe de un puñado de aventureros se entregaba con ellos (…) a la sobrehumana conquista de las inmensas selvas. 75
Acercarnos a la historia de los pueblos desde una mirada crítica, con una nueva lectura, análisis e interpretación de la bibliografía clásica y nuevas bibliografías, permite construir una imagen más fidedigna del pasado colonial y alejarnos de historias fundacionales sesgadas, envueltas en mitos que determinaron una lectura unidireccional de los procesos de colonización.
Lejos de encontrar todas las respuestas, se abren nuevas interrogantes que nos animan a seguir trabajando en temas vinculados con la época colonial hispanoamericana que otorgue a los pueblos una historia lo más auténtica posible.
Financiamiento
Este artículo presenta resultados derivados del proyecto de investigación denominado “TAVAPY. La historia de un pueblo que cambió de nombre” desarrollado en el periodo 2022, por investigador/es de la Facultad de Ciencias, Tecnologías y Artes de la Universidad Nacional de Pilar. La publicación derivada de la misma es responsabilidad exclusiva del/los autores y en ningún caso reflejan la opinión de la institución.
Fuentes impresas
Azara, Félix de, Descripción e Historia del Paraguay y Río de la Plata. Tomo 1 (Vol. 1), Madrid, Imprenta de Sánchez, 1847a.
Azara, Félix de, Descripción e Historia del Paraguay y del Río de la Plata. Tomo 2 (Vol. 2), Alicante, Imprenta de Sanchiz, 1847b.
Domínguez, Manuel, Breve resumen de la Historia del Paraguay, Madrid, Librería y Casa Editorial A. de Uribe y Cia., 1897.
Domínguez, Manuel, El alma de la raza, Asunción, Casa editora de Cándodo Zamphirópolos, 1918.










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