INTRODUCCIÓN
En este texto estudio la manera en la que un grupo de hablantes conversa sobre la confianza en un contexto determinado; específicamente, analizo una serie de historias perteneciente a una conversación en la que dos mujeres hablan sobre sus experiencias de acoso y violencia sexual para observar el significado práctico o pragmático (en los términos de la pragmática lingüística) que se construye respecto a la misma. Llevo a cabo lo anterior mediante el uso de las herramientas que provee el Análisis de la Conversación (AC) como disciplina que permite el estudio del habla en interacción.
Es necesario apuntar que este documento se enmarca en un proyecto de investigación de corte cualitativo más amplio, cuyo objetivo general es coadyuvar a la comprensión del proceso de construcción de subjetividad social sobre la violencia, más precisamente, de emociones sociales en torno a dicho fenómeno a partir de la aplicación de las herramientas del ac y otras disciplinas de las ciencias del lenguaje a un corpus de conversaciones sobre experiencias personales de violencia, mismo que todavía se encuentra en construcción. A su vez, dicho proyecto tiene como antecedente mi investigación de grado, en la cual analicé la construcción del discurso de resistencia en cinco entrevistas grupales a mujeres que aceptaron compartir conmigo sus experiencias de violencia de género, particularmente, de lo que la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2007) reconoce como violencia en el ámbito comunitario y que, principalmente, se refiere a la violencia sexual (que incluye el acoso) en la calle y en el transporte, pero también en lugares de recreación o de acuerdo con la definición del Instituto Nacional de las Mujeres (2018), “todos los lugares que no son la vivienda” (p. 3). Los fragmentos de la conversación presentada en este trabajo pertenecen al corpus que he estado conformando desde entonces.
Lo que me interesa mostrar aquí es cómo la función evaluativa con la que se identifica el juicio o la valoración expresada con el léxico relacionado con la confianza articula el sentido de la serie de historias analizadas para dar un significado global a las experiencias contadas. Así, al retomar el componente social de género que interviene en la conformación de la subjetividad social sobre la violencia contra las mujeres en el contexto mexicano, será posible observar la manera en la que esta actúa para reforzar las estructuras de poder. Con esto busco mostrar también la relevancia que tiene el estudio de las emociones a través de herramientas como el ac, en las que ya algunas autoras se han enfocado, aunque sin profundizar en la violencia (véase Robles y Weatherall, 2021, y Ruusovuori, 2014; entre otros).
Para lo anterior, el documento se organiza de la siguiente forma: primero, enmarco conceptualmente el trabajo al mostrar la manera en la que concibo las emociones y la confianza, así como su relación con el habla en interacción. Después, profundizo en algunas de las características y procedimientos del ac; doy cuenta de la metodología que utilizo para obtener y organizar el corpus de conversaciones que estoy conformando, y clarifico el criterio de secuencia conversacional del que parto para el análisis que llevo a cabo posteriormente. Por último, resalto los resultados obtenidos con el análisis para plantear algunas reflexiones referentes a la finalidad de este estudio.
EL HABLA Y LA EMOCIÓN CONFIANZA
Si partimos de que la confianza es una emoción o, por lo menos, que implica emociones que nos llevan a adoptar actitudes prácticas (Marín Ávila, 2021) frente a la persona, cosa o contexto en la que se confía o desconfía, entonces puede ser relevante explicar qué entiendo por emoción y cuál es la relación de esta con el lenguaje. En concordancia con lo propuesto por Marina y López Penas (2007, p. 431), concibo inicialmente la emoción como una valoración, entendida como una cualidad positiva o negativa, que se refiere a una forma de comprender el mundo circundante y como un motivo para actuar de una manera determinada. Por su parte, el lenguaje emotivo o, quizá más acertadamente, el léxico sobre las emociones es una interpretación de la emoción sentida, de la afección o afecto experimentado por el cuerpo. Como señala Nussbaum (2003):
El lenguaje, he dicho, no lo es todo en la emoción: las emociones pueden basarse en otras formas de representación simbólica. Sin embargo, el hecho del lenguaje sí cambia la emoción. El hecho de que etiquetemos nuestras emociones altera las emociones que podemos tener. (…) No simplemente aplicamos etiquetas a elementos previamente organizados. En el proceso de etiquetar, con frecuencia estamos, también, organizando, separando algunas cosas de otras, y afinando distinciones que pueden haberse experimentado de forma incipiente. A partir de entonces, experimentamos nuestras emociones de maneras guiadas por estas descripciones. (p. 149)1
Esta postura coincide, al menos en esta parte,2 con el acercamiento de Heller (1982, pp. 91-102) y Grant (2011, pp. 119 y 120), quienes identifican los afectos como respuestas a estímulos externos cuya expresión es consecuencia de emociones cognoscitivo-situacionales construidas sobre los mismos. Las emociones, entonces, tienen su base en los afectos y son culturalmente concretas, por lo que el lenguaje es un constituyente esencial de su emergencia y de su identificación -así como de su modulación- específica.
Las prácticas lingüísticas de comunicación de las emociones, en este sentido, pertenecen a lo que, desde la fenomenología social o filosofía de la comprensión, se conoce como acervo social del conocimiento (Schütz, 1993; Berger y Luckmann, 2011), en tanto este se construye como contexto de significado intersubjetivo principalmente (aunque no únicamente) a partir de la mediación de la lengua, que funge como el principal esquema de referencia e interpretación del mundo de la vida (del mundo vivido subjetivamente). El habla, entonces, es entendida como la serie de prácticas lingüísticas y expresivas consensuadas y de significado más o menos estable que integra emociones y léxico, entre otros elementos, para componer de manera recíproca tanto el acervo subjetivo como el acervo social.
Dichas prácticas son las que busco estudiar a partir de la aplicación de las herramientas propuestas por el AC a un conjunto de relatos conversacionales en el que, entre otras cosas, se habla y se reflexiona sobre la confianza en relación con experiencias de violencia y acoso sexuales en lugares públicos.
EL ANÁLISIS DE LA CONVERSACIÓN (AC)
De acuerdo con lo que plantean autores como Maynard (2014) y Raymond y Olguín (2022), los orígenes del ac son diversos y se nutren de disciplinas pertenecientes al amplio campo de las ciencias sociales, como la etnometodología, la sociología goffmaniana, la filosofía del lenguaje común (de la que surge la teoría de los actos de habla de Austin y Searle), la gramática transformacional, la etnografía de la comunicación y la propia sociolingüística, con la que esta última está íntimamente relacionada. Vale señalar aquí que la mayor coincidencia entre todas estas diciplinas radica en la crítica a la lingüística estructuralista y su énfasis en el estudio del lenguaje aislado de su contexto social (lengua), como tradicionalmente se venía haciendo desde los trabajos de Saussure. Así, el habla en interacción, entendida como práctica social o -más bien- como un conjunto de prácticas sociales susceptibles de ser analizadas con base en sus componentes meramente gramaticales, pero también más allá de estos, es el objeto del ac. Como señala Maynard (2014), “el ac, finalmente, analiza nuestro conocimiento del sentido común, nuestras formas detalladas de hacer cosas juntos, y esto significa que captura estructuras realmente producidas que habitan la experiencia humana y ordinaria y las acciones sociales” (p. 28).
Siguiendo estos planteamientos, el ac estudia los cinco dominios de organización a nivel de la infraestructura o “problemas” genéricos de la interacción social planteados por Schegloff (2006):
La toma de turnos: ¿quién habla y por qué?
La secuencia de acción: la organización coherente de las secuencias y su naturaleza.
La organización estructural global: “La manera en que acciones en el habla en interacción se entienden como tales en relación con la estructura global” (Raymond y Olguín, 2022, p. 8).
Los problemas y su reparación: la enmienda.
El diseño del turno: la elección de léxico, pero también de elementos como la sintaxis u orden de palabras, la entonación y otros.
Estos cinco problemas globales son la base para el estudio de muestras específicas que ejemplifican las prácticas o los patrones en los que se organizan las acciones sociales en la interacción (Raymond y Olguín, 2022, p. 13). Así, ya que el AC es un método de investigación preeminentemente inductivo, al generar un enlace con algunas conceptualizaciones provenientes de la filosofía de las emociones y otras disciplinas de las ciencias sociales, se puede plantear una interpretación de dichas prácticas que lleve al logro del objetivo planteado.
Por su parte, la metodología que adapto para la organización del corpus conversacional es la establecida por Sankey García y Gutiérrez Estupiñán (2006) para estudiar lo que ellas denominan textos narrativos intersubjetivos. Dicha metodología consta, en esencia, de los pasos descritos a continuación:
El registro del material, en este caso particular, a través de la grabación en video de una conversación o entrevista narrativa consensuada con anterioridad.3
La transcripción verbal del material obtenido en un formato conversacional, de acuerdo con su organización en turnos de habla, para observar la conformación de las secuencias del intercambio comunicativo.
El aislamiento, bajo criterios sintáctico-pragmáticos y semánticos, de enunciados narrativos inscritos en los turnos de habla.
La constatación de la estructura narrativa o relato en los intercambios correspondientes a partir de la identificación de funciones narrativas en la serie de enunciados obtenidos, según el criterio establecido por Labov y Waletzky (1967): resumen, orientación, complicación, evaluación, resolución y coda.
Es relevante resaltar que los enunciados evaluativos de un relato obtenido en el contexto de una conversación se integran en diferentes lugares a lo largo del mismo para orientar sobre su sentido, aunque es frecuente encontrar grupos extensos de enunciados evaluativos en las posiciones que se corresponden con las dos últimas funciones narrativas (la resolución y la coda), lo que se evidencia en los fragmentos que estoy por mostrar.
Las conversaciones de violencia son, entonces, el material empírico que me provee datos interaccionales, es decir, que me permite observar “el despliegue de comportamiento social coordinado, en tiempo real, por los propios participantes de un encuentro social a través del habla y otras conductas” (Raymond y Olguín, 2022, p. 2). En este caso, me centraré específicamente en el análisis de una serie de secuencias de historia obtenida de una entrevista realizada a un par de mujeres, cuyas características sociodemográficas pueden observarse en la Tabla 1.
Tabla 1 Ficha técnica de la entrevista
| Datos identificadores de la videograbación | Fecha: diciembre de 2011 | Duración: 32’12” | Lugar: Zapopan, Jalisco, México | |||
| Situación comunicativa | Tema: experiencias personales de acoso y violencia sexual en la calle y otros lugares públicos | Propósito o tenor predominante: interpersonal | Tono: informal | Modo o canal: oral | Tipo de discurso: entrevista narrativa (semidirigida) | Grado de prototipicidad coloquial: conversación coloquial periférica |
| Técnica de videograbación | Observadora participante | Videograbación ordinaria (no secreta) | ||||
| Descripción de las participantes | Número de participantes: 3 | Clave: E, I1, I2 | Tipo de relación que las une: I1 e I2 son amigas. E es prima de I1. I2 y E se conocieron en el momento de la entrevista. | Género: todas son mujeres cisgénero | Edad: I1, 24 años; I2, 25 años; E, 28 años | Nivel de estudios: licenciatura |
Fuente: Ojeda Álvarez, 2021, p. 259, con base en la propuesta de Britz y Grupo Val. Es. Co., 2000, pp. 17-18.
Como ya he señalado, los fragmentos que abordaré pertenecen a la entrevista realizada a dos mujeres (I1 e I2), en la que les solicité, como entrevistante (E), que hablaran sobre sus experiencias de acoso y violencia sexual en lugares públicos,4 por lo que en los turnos de la serie de secuencias analizada se intercalan narrativas sobre este tipo de experiencias. Una secuencia conversacional, en el sentido en el que la estoy abordando aquí, es el conjunto de intercambios o pares adyacentes que se organizan en torno a una unidad temática o funcional dentro de una conversación (Gallardo Paúls, 1993, p. 39), por lo que la organización secuencial se analiza en un nivel semántico.
La organización secuencial de una conversación, según estos planteamientos, determina a esta última de forma externa, mientras que la organización por turnos lo hace de manera interna. No obstante, el sistema secuencial de una conversación impone ciertas restricciones al contenido y la forma de los turnos -así como, de manera inversa, los límites entre turnos pueden señalar un cambio de secuencia-, lo que pone de manifiesto las correlaciones entre ambos niveles de organización conversacional.
En este caso, el criterio de secuencia al que me refiero tiene un enfoque a la vez semántico y pragmático que parte de la elección del léxico emotivo en el nivel del diseño de turno para estudiar el seguimiento temático que se da en conversaciones como la que voy a mostrar, de manera que me sea posible observar qué es lo que hacen las hablantes (en términos de actos de habla y, por lo tanto, de acción social5) a través de la organización secuencial de las conversaciones que tienen como tópico la violencia sexual.
ANÁLISIS DE LA MUESTRA
Las secuencias de historia tienen como rasgo estructural la neutralización del lugar relevante para la transición (LRT), es decir, el punto límite en el que los papeles de hablante y oyente pueden intercambiarse. Tal neutralización se ve posibilitada por dos técnicas: el uso de prefacios y de turnos pre. Los prefacios, como movimientos de enlace que anuncian una nueva contribución de la hablante, preparan a las oyentes para una intervención larga. Esto sucede así en T8, que figura como un turno en el que la hablante produce una digresión que, al no presentar una clara progresión temporal, no parece ser un relato como tal.
Sin embargo, al explorar los turnos en busca de léxico relacionado con la confianza, observé su aparición en el enunciado 55 y, con esta, el inicio de la progresión narrativa:
(1)
T8. I2- …55yo creo que yo era una persona muy confiada:/ 56en que las cosas a veces no te tienen por qué pasar/ 57y que a veces puedes aprender de experiencias ajenas/ 58pero pues yo en particular siento que(.)/ 59claro es muy difícil este abordar este tipo de temas/ 60cuando las situaciones ya se convierten en algo más difícil…
En el fragmento 1, la hablante se remite a un pasado indefinido en el que no sospechaba o percibía la posibilidad de la violencia que sería ejercida en su contra con posterioridad y a la que se refiere brevemente por medio de una elipsis producida en los enunciados 59 y 60. Esta elipsis es antecedida por el marcador de contraste “pero”, en el enunciado 58, con el que apunta a su cambio de perspectiva respecto a la confianza que sentía. Así, la situación “más difícil” que provocó tal cambio es la violación de la que fue víctima en Playa del Carmen, en la que no profundiza hasta los turnos 14 y 26.
Por su parte, T11 es un turno intermedio en el que, después de contar una experiencia similar a la que relata I2 en el T10, I1 se refiere a dicha emoción en la coda de su relato, por medio del marcador discursivo “también”, en el enunciado 160:
(2)
T11. I1- …158y pues la verdad sí se siente feo/ 159porque hay en todas las esquinas más de uno/ 160entonces como que también ya te quedas con la desconfianza de chin…
Con dicho marcador de adición, I1 ratifica la transformación de la confianza en la desconfianza que, con el uso del pasado, I2 plantea en T8. Esta ratificación o apoyo a la emoción o, más bien, al proceso emocional expresado por I2 se entiende como “afiliación”, término usado por el ac para “describir acciones con las que la receptora muestra que apoya la postura afectiva expresada por la hablante” (Lindström y Sorjonen, 2014, p. 351), es decir, que ratifica la construcción emotiva de quien ha contado la historia.
Con lo anterior, se observa el procedimiento de encadenamiento de historias con el que las narradoras “contribuye(n) desde su experiencia a ratificar esta proposición general (la evaluación de la historia), aportando una historia que la apoye” (Gallardo Paúls, 1993, p. 34). El encadenamiento o seriación de las secuencias de historia me permite, además de confirmar la ampliación de la estructura tripartita típica de las narraciones orales que ya he mostrado en otro trabajo (Ojeda Álvarez, 2019), identificar la serie de secuencias de historia (o serie de historias) misma con la estructura de una narración de acuerdo con las funciones propuestas por Labov y Waletzky (1967), en la que el prefacio producido por I2 en T8 se reconoce como la orientación global de las emociones que se irán construyendo a lo largo de la conversación.
Como decía, los turnos 14 y 26 son los elementos centrales de la serie de secuencias de historia a la que he titulado La experiencia, en la que el segundo guarda una relación de subordinación temática con el primero. Al observar la relación que se presenta entre la “situación más difícil” (enunciado 60, en T8) y la experiencia de violación que se narra de manera sucinta a través de otra elipsis en T14 (fragmento 3), se corrobora la subordinación semántica de los turnos centrales hacia los turnos anteriores.
(3)
T14. I2- …179pero, este, yo hace como tres años tuve una experien-/ 180bueno no tres años no (?)/ 181un poco menos/ 182tuve una experiencia este pues también en la calle/ 183este, una persona me preg-/ 184un señor me preguntó este una dirección (.)/ 185y eso llevó a muchas otras cosas/ 186y a final de cuentas yo experimenté un abuso/ 187entonces lo que yo/ 188o sea todo el panorama que yo siento que creó ese momento/ 189fue que empezó y terminó con palabras/ 190entonces a mí la violencia eh, eh pues hablada/ 191representa algo muy difícil para mí de lidiar con eso/ 192este a lo mejor ya me estoy adelantando un poco (.)/ 193pero porque genera to/ 194como ya les decía/ 195todo un panorama/ 196y que ahora es el panorama que te trae en varias ocasiones/ 197a mí me pasa hasta con los viene vienes/ 198en alguna experiencia en la calle/ 199o incluso con, con gente que conozco no(?)…
El relato que se inscribe en T14 contiene, en los enunciados 179 a 182, una breve descripción del contexto (espacio y tiempo) u orientación de la experiencia de violencia sexual que I2 está por contar, a la cual le sigue una igualmente breve complicación (enunciado 183 a 185) en la que la elipsis generada en 185 -“y eso llevó a muchas otras cosas”- el paso acelerado a la resolución (enunciado 186). Lo que sigue a este esquema es un alargamiento de la coda en el que la hablante se sitúa en el aquí y ahora de la interacción, señalado por el cambio al tiempo presente en el enunciado 188, con el que trae a colación las experiencias previamente narradas, pero también el contexto de violencia hacia las mujeres en el que se encuentra nuestro país. Es a partir del enunciado 208 (fragmento 4) en el que la hablante retoma la narración para explicitar la relación entre el contexto nacional y global y su experiencia personal:
(4)
T14. I2- …207este pos obviamente este tipo de experiencias/ 208en mi caso por ejemplo es/ 209te acercas/ 210tienes un nivel de educación en el que te dicen/ 211que contestarle a la gente es educado/ 212que decirle no gracias a un señor de del vidrio es este (.)/ 213pues es parte de la educación de una persona/ 214y de repente te encuentras en que la educación está peleada/ 215o está a la mano de la vulnerabilidad/ 216y eso para mí es como reestructurar un poco lo que a nosotros nos dijeron que era (.)/ 217porque tú aprendes a decir no gracias con permiso/ 218o o sí, cómo no le digo/ 219y al final de cuentas pues eso puede hacerte una víctima no(?)/ 220entonces (.) ((risas))/
El relato se interrumpe aquí y es sucedido por quince turnos en los que se intercalan historias que sirven como argumentos para reforzar la percepción de vulnerabilidad (enunciado 215, fragmento 4) que las mujeres tenemos dada la recurrencia de este tipo de violencia.
La vulnerabilidad se relaciona de manera directa con la confianza o, más específicamente, con la actitud práctica de la confianza, que se corresponde con la situación de depender de otras personas:
(…) confiar en alguien es hacer algo que sólo tiene sentido hacer si él hace algo más. Y por supuesto, la confianza puede consistir, y a menudo consiste, en dejar de hacer algo cuando esto solo tiene sentido si la persona en quien se confía hace o deja de hacer otra cosa. (Marín Ávila, 2023, p. 143)
La confianza, en este sentido, consiste en el ejercicio de la misma, que es motivado por la emoción-confianza. De manera inversa, la desconfianza es la emoción que motiva la acción de no confiar, dada la vulnerabilidad de las mujeres ante la violencia de los hombres (que en el espacio público es, de manera marcada y como ya he apuntado, violencia sexual). Dado que la actitud práctica de confiar, según lo señala I2, la colocó en la situación de vulnerabilidad que detonó en lo que hasta ahora ha señalado como “un abuso”, la desconfianza se sitúa como la emoción que acompaña o suscita la actitud de no confiar en los hombres que se dirigen a ella. Por supuesto, la emoción y la actitud desconfianza se vinculan de manera directa con el miedo, que se expresa en T22 como parte de la evaluación de tales historias:
(5)
T22. I2- 350Claro/ 351también yo siento que te genera un montón de impotencia/ 352y también un poco la predisposición de que dices/ 353yo voy a hacer esto y esto y esto/ 354yo antes me acuerdo que me chiflaban/ 355digo/ 356antes de la experiencia/ 357y yo decía ese hijo de la chingada/ 358y no sé qué/ 359y llegaba con una impotencia/ 360enojada/ 361o incluso me le ponía al brinco/ 362de decir oye qué te pasa/ 363a mí no me grites así/ 364respétame/ 365lo que sea (.)/ 366y como so sea sí he sabido de anécdotas de gente/ 367de que el señor le enseña acá el la cosa/ 368o cosas así/ 369que les gritan/ 370o niños que les enseñan algo/ 371tonces yo decía/ 372pues sí te pones agresivo/ 373y el señor se asusta/ 374se quiere ir/ 375este se va a asustar (.)/ 376y va a correr/ 377o lo que sea/ 378piensas no(?)/ 379voy a gritar/ 380y la gente me va a ayudar/ 381pero ahora siento yo que/ 382bueno/ 383en mi experiencia/ 384la manera como yo he apropiado ahora el miedo/ 385este antes y después de la situación/ 386después pues esa experiencia fue para mí como muy/ 387me puso/ 388como ya les decía/ 389en un panorama tan vulnerable/ 390que yo siento que lo único que puedo reaccionar es el miedo/ 391por eso siento que muchas veces no hemos podido hacer algo absolcomo definitivo para combatir eso/ 392porque en realidad solamente quien lo ha vivido sabe lo que puede generar el miedo en ti…
En los enunciados 354 a 356, la hablante se coloca en el tiempo anterior a su experiencia de violación a través del uso del marcador “antes”, y en los enunciados siguientes habla sobre sus reacciones iracundas frente formas de violencia ante las que no se percibía vulnerable. Sin embargo, en los enunciados 381 a 386 establece la demarcación, por medio del marcador “pero”, entre el antes y el después de su violación (el “ahora”) para señalar la transición de la confianza a la desconfianza surgida a partir del miedo.
Esta emoción se enlaza con el turno 26 (fragmento 6) mediante el conector “y”, en el enunciado 470, a partir del cual se retoma el evento disruptivo con el que inicia la narración en T14:
(6)
T26. I2…470y como yo te decía/ 471pues todo empezó/ 472o sea empieza verbal/ 473este, fue/ 474realmente me pidieron una dirección/ 475y este, y estuve terminé en un terreno baldío/ 476este mi experiencia fue en Playa del Carmen/ 477entonces genera mucha frustración para mí/ 478además de que yo vivo el miedo aquí/ 479pero yo le le adquirí cierta (.) cierto desconfianza a ciertos lugares/ 480a mí/ 481o sea siempre fui amante de las playas/ 482pero a mí ahora es como/ 483no sé/ 484o sea no igual que todas las playas/ 485pero siento como que los lugares para vacacionar generan este un deseo distinto en las personas…
La carga evaluativa de este relato hace evidente la dificultad de I2 para dar detalles explícitos sobre lo acontecido, lo que deviene en una serie de saltos desde la orientación o el inicio de la complicación hacia la resolución, como se puede ver en la organización por bloques de enunciados narrativos (esto es, entre aquellos que muestran la progresión de las acciones narradas) en la Tabla 2.
Tabla 2 Organización de los bloques de enunciados narrativos y sus funciones en la historia La experiencia
| Funciones narrativas | Bloque 1 | Bloque 2 | Bloque 3 | Bloque 4 | Bloque 5 | Bloque 6 |
| Resumen | 470. y como te decía | |||||
| Orientación | 471. pues todo empezó 472. o sea empieza verbal | 476. mi experiencia fue en Playa del Carmen 493. y yo estaba sola | 510. yo iba caminando por la carretera 511. hacia un supermercado | |||
| Complicación | 474. realmente me pidieron una dirección | 494. entonces yo respondí 495. dije que no sabía dónde estaba la calle 497. entonces dije no soy de aquí | 516. o sea fue todo como un sueño un poco lento | porque todo el tiempo fue un maltrato verbal fue una situación que me entró por los oídos y por el resto y yo salí de ahí sangrando en plena carretera y no había nadie que me pudiera ayudar aunque yo iba caminando y la gente veía | 550. entonces yo caminé diez cuadras sin que nadie se detuviera 551. hasta que pude encontrar un taxista 552. que ni siquiera me dirigió la palabra | |
| Resolución | 475. y terminé en un terreno baldío | 512. y terminó siendo una experiencia 513. en la que yo me encontré 514. después de un tiempo 515. ahí | 517. y al final de cuentas yo estuve caminando | 553. y entonces yo llegué 554. llegas a un hospital | ||
| Coda | 582. y ahora te lo digo 584. que (.) que no me puedo imaginar… |
Fuente: Elaboración propia.
En el mismo turno, en uno de los segmentos evaluativos que se intercalan entre los enunciados narrativos, se observa de nuevo la referencia a la desconfianza (enunciado 479, fragmento 6), una desconfianza adquirida a partir del evento traumático que I2 es incapaz de contar, al que esta le atribuye como motivo o “la entrada perfecta” (enunciado 502, fragmento 7) la confianza con la que se sentía en ese lugar de vacación (enunciado 508).
(7)
T26. I2- …489entonces bueno/ 490pues para mí fue como bien frustrante que/ 491yo sabía de mucha gente que iba/ 492y que no vivía la experiencia/ 493y yo estaba sola/ 494entonces yo respondí/ 495dije que no sabía dónde estaba la calle/ 496este (.) no era de ahí/ 497entonces yo le dije no soy de aquí (.)/ 498y esa fue la la entrada perfecta/ 499para que fuera yo/ 500a lo mejor no pues/ 501pero yo lo entiendo así/ 502que fue la entrada perfecta/ 503para yo ser una perfecta víctima/ 504porque absolutamente nadie me conocía en ese lugar…
Según lo que he mostrado, la transición de la confianza hacia la desconfianza es atravesada por el miedo a que esta experiencia se repita, el cual está ligado directamente con la conciencia de la vulnerabilidad. La coda de este relato comienza en el enunciado 598 (fragmento 8), y en esta la hablante reflexiona sobre el impacto de la violencia en las personas y la dificultad de superar experiencias como la suya:
(8)
T26. I2- …598porque la vida/ 599la violencia ame imagino que la violencia de la casa/ 600la violencia en general/ 601todos los tipos de violencia/ 602pero el dar el paso después de/ 603es tan difícil/ 604porque todo a tu alrededor (.) te ataca/ 605aunque no te esté atacando pues/ 606eso es lo lo más impactante de la violencia para mí (.) (…) 614y hasta es una una psicosis pues lo que genera la la la la el habla pues/ 615o sea tienes una psicosis/ 616y eso es lo más fuerte de de la expresión/ 617no sé/
Estas evaluaciones se retoman en el turno 32, en el que I2 ejemplifica dicho impacto a través de un relato más:
(9)
T32. I2- 626es lo que te digo/ 627yo antes de eso eh, reaccionaba con enojo/
628ahora es una cosa (.) paralizante/ 629o sea hasta/ bueno por ejemplo/ 630bue-
contando una experiencia concreta/ 631fuimos a la despedida de soltera de una amiga este/ 632todas/ 633y nos fuimos a a los Cabos/ 634y ahí estando ahí había momentos en los que a mí me paralizaban/ 635que ni siquiera eran justificados pues/ 636el momento de tener que buscar un taxi en la noche con todas mis amigas alrededor/ 637o sea no estando sola/ 638con una avenida llena de gente/ 639este sabiendo que las cosas pueden no pasarte/ 640hubo una experiencia particular que a mí me paralizó/ 641fue que íbamos en el taxi/ 642y nos habían dicho tengan cuidado bla bla bla/ 643okei sí como siempre/ 644yo siempre tengo no cuidado/ 645paranoia/ 646y el taxista va manejando/ 647y algo le dice una persona/ 648y una amiga mía dice/ 649oye, te habló ese chavo que estaba abajo del coche/ 650o sea en la calle/ 651y dice sí, amiga, pero no me puedo parar/ 652porque si me paro pues las secuestran/ 653se las secuestran/
T33. I1- 654lo dijo/ 655o sea (.) pos como broma yo creo/ T34. I2- 656(como broma:)/
T35. I1- 657(pero todas nos quedamos) así como eh (?)/
T36. I2- 658señor no diga eso/ 659empezaron a decir/ 660yo me quedé paralizada/ 661y dije (.) pos sí sí/ 662o sea nos van a secuestrar ahorita a la siguiente cuadra/ 663además este señor si dice es porque ya sabe/ 664entonces yo empecé a pensar/
T37. I1- 665pero todas/ 666o sea de que dijo eso/ 667ps oye/ 668ps no no sé qué porque si no las secuestran/ 669no sé qué/ 670no sé qué/ 671todas nos quedamos así como cómo (?)/ 672de qué habla (?)/ 673o sea hasta llegamos a decir este no es un taxista y-/ 674o sea ps llegas a imaginarte un chorro de cosas…
Este relato, que se prolonga hasta el turno 47, pone de relieve el miedo paralizante que I2 sintió en varios momentos “que ni siquiera eran justificados” durante un viaje a otra playa. Una de esas ocasiones fue ante el comentario del taxista que las llevaba rumbo a su hotel y que, aparentemente en tono de broma, las alertó ante el peligro de detenerse a saludar a un “chavo” que le había hablado.
Tras esto, I1 genera una respuesta en T37 con la que muestra afiliación ante la cadena emotiva expresada por I2 en la evaluación de su relato, en referencia a la desconfianza excesiva o “paranoia” (enunciado 645) con la que viven. I2 retoma esta evaluación en los turnos 40 y 42, en los que enuncia ejemplos sobre los miedos colectivos que surgen del contexto en el que vivimos para iniciar el cierre de la secuencia de historia con un juicio (enunciados 704 a 709) en el que enfatiza la percepción de vulnerabilidad y desconfianza con la que las mujeres nos vemos frente a “toda la gente” (fragmento 10).
(10)
T40. I2- 690(y se trataba) de todos los panoramas de tu vida/ 691desde el güey que nos invitaba una copa en el antro/ 692yo decía no (.)/ 693no no no/ 694este güey ya nos está poniendo droga/ 695este no/ 696porque además combinas tus miedos con los miedos culturales y colectivos no (?)/ 697que si la droga fulanita no (?)/ 698o el rufis o lo que sea/
T41. I1- 699(Que si le ponen pastillas)/
T42. I2- 700(que te paraliza)/ 701y que te llevan/ 702pos ya seguro lo pusieron a mi bebida/ 703me entiendes (?)/ 704tonces todo eso como va generando toda esa/ 705no sé/ 706o sea toda esa manera de vivir ya las cosas/ 707y que ya volteas a todos lados/ 708y que ves en toda la gente/ 709la cara de una persona que te va a agredir pues (3)/
T43. I1- 710así es/
T44. E- 711pues sí/ 712muy bien/ 713este algo más que quieran agregar o/
La hablante indica, inmediatamente, el lrt a través de un silencio que se prolonga hasta que, en el turno 43, I1 expresa mediante su intervención afirmativa breve la solicitud a E para dar cierre a la serie de historias. Este permiso parece ser concedido por E en el enunciado 712; empero, la confirmación de cierre en el enunciado 713 es interpretada por I1 e I2 como una solicitud de información que es rechazada por I2 en T45, pero aceptada por I1 en el turno siguiente (fragmento 11).
Así, I1 produce en T46 un grupo de enunciados evaluativos que funcionan como una nueva orientación de la historia que tiene inicio propiamente en T48, en el enunciado 738 “ayer me pasó”.
(11)
T45. I2- 714no pues/
T46. I1- 715pues no/ 716o sea que en general pues sí este (.)/ 717pos no sé/ 718debería poder ser más más libre/ 719este pues el andar en las calles/ 720en todos lados po-/ 721debería ser memás libre de de miedo/ 722y de complejos y de así/
723no porque alguien te ate o te amarre/ 724pero no eres libre/ 725yo no soy libre de salir a la calle (.) cuando quiera/ 726a la hora que quiera/ 727ni como quiera/ 728o sea con los shorsitos/
T47. I2- 729(claro)/
T48. I1- 730(y o sea)/ 731trato casi casi hasta de verme horrible/ 732demacrada y de todo/ 733para que no llamar la atención/ 734o sea no eres libre/ 735y además eres propenso y seguro a que te digan/ 736y a que te piten/ 737y a- hasta los mismos policías/ 738ayer me pasó/ 739méndigos policías dizque cuidando/ 740no me van pitando y me gritan/ 741no, dije, no/ 742ya es el colmo ora sí/ T49. E- 743Qué te gritaron te acuerdas (?)/
T50. I1- 744no pos primero me pitaron/ 745pensé que era mi papá algo así/ 746y voltié/ 747y me gritaron buenos días, señorita/ 748pero pues con el tonito que ya sabes que no lo dijo por amable/ 749o sea claro que yo le hice una jeta y me voltié/ 750o sea con ganas de/ 751pero dices hij-/ 752o sea te da un coraje que dices/ 753o sea en quién debemos de confiar/ 754o sea a quien dónde sí voy a estar tranquila/ 755en dónde sí voy a estar cómoda/ 756hasta con señores adultos/ 757gente que se ve bien decente/ 758se supone que con educación y con cosas (.)/ 759o sea no eres libre/ 760o sea eres agredida de cierta forma/ 761o sea y pues es como que/ 762lo que estaría muy bien es que hubiera esa libertad/ 763de poder rendirte tranquila en la calle/ 764sin tener que traer un ipod para no escuchar a la gente/ 765o sin tener que moverte de lugar para no estar cerca de este/ 766o sea sin tener que cruzarte la banqueta/ 767porque acá hay señores de tal lado comiendo lonches/ 768no sé/
El relato en el que I1 profundiza gracias a la petición de E en T49 tiene como inicio de su coda el enunciado 751, identificada por el cambio al tiempo presente en el que las acciones de violencia se generalizan a partir de la estrategia de implicación conversacional que se repite a lo largo de las conversaciones analizadas. Tal estrategia consiste, por un lado, en el cambio súbito del pasado de la historia que se está contando hacia el presente de la interacción conversacional y, por otro, en la inclusión de las interlocutoras en la evaluación por medio del cambio del deíctico de persona “yo” a “tú” como generalizador de la experiencia (Ojeda Álvarez, 2019).
De esta forma, por medio de la estrategia de implicación conversacional con la que la “hablante sugiere que su experiencia personal es general y compartida por todo el mundo” (Briz y Grupo Val.Es.Co., 2000, p. 257), I1 vincula la emoción coraje con la pérdida de confianza (enunciados 752 y 753) que ha sido planteada desde el primer fragmento, dada la generalización de la violencia y el acoso que las informantes han recibido y de las cuales son ejemplos los relatos conversacionales.
La serie de historias termina, después, con un segmento evaluativo nuevo que se corresponde ya no con la coda de este relato en específico, sino con la resolución (enunciados 774 a 783) y la coda (784 a 787, fragmento 12) de la serie de secuencias historias, de manera que I2 retoma los juicios vertidos anteriormente por I1 en los enunciados 762 a 767: la descripción de un mundo utópico en el que las mujeres viviéramos sin miedo, o sea, en el que pudiéramos confiar.
(12)
T51. I2- …774y entonces ya te crean miedos/ 775entonces el agreder a una mujer/
776o el agreder a un montón de mujeres como en el caso de de Juárez/ 777es
agreder a toda el género femenino/ 778porque entonces ya vives con un miedo/ 779porque ya tienes o una resignación/ 780de que dices bueno pues ya no me puede pasar algo peor/ 781o un miedo fuertísimo a que las cosas te pasen/ 782y eso muchas veces es hasta lo que te hace vulnerable no (?)/ 783el tener tanto tanto miedo/ 784entonces siento yo que es como un/ 785no sé/ 786o sea siento que es una utopía la verdad/ 787pero llegar a un punto en el que toda la gente respete la individualidad de los demás…
La resignación, como apuntan Marina y López, tiene como significado “conformarse con una cosa irremediable, generalmente después de haber luchado inútilmente contra ella” (María Moliner, 1966-1967, como se citó en Marina y López Penas, 2007, p. 272), y pasó de significar “renunciar a un puesto” a “renunciar a un derecho”. Es esta renuncia al derecho a la tranquilidad la que se puede ligar con la desesperanza, con la renuncia a la idea de la libertad que las hablantes ven ya como algo irrealizable, pero también con la indignación que se expresa en el enojo o “coraje” sentido por las mujeres ante la percepción de un trato injusto (Nussbaum, 2003, 2018) ante el cual el miedo ya no les permite rebelarse.
CONCLUSIONES
Con este breve análisis he mostrado cómo la función evaluativa con la que se identifica el juicio o la valoración expresada con el léxico relacionado con la confianza articula el sentido de la serie de historias para dar un significado global a las experiencias de violencia contadas, develando cómo la cadena emocional con la que se transita de esta emoción hacia el miedo y la desconfianza impacta en las subjetividades de las mujeres y en su modo de actuar.
En este sentido, es necesario resaltar, por un lado, que la afiliación con la que una hablante se adhiere a la emoción expresada por la hablante anterior da cuenta del proceso por el cual la serie de historias adquiere una estructura macrosecuencial, es decir, que toma la forma de un relato mismo enmarcado por turnos que funcionan como su resumen y su coda. Así, las acciones de las informantes, con las que construyen dicho proceso, se pueden entender también como un macroacto de habla que resulta en el posicionamiento emocional respecto a la violencia sexual que han experimentado: la resignación ante la imposibilidad de sentirse seguras y moverse libremente en el espacio público.
El posicionamiento emocional que resulta de esta construcción macroestructural, por otro lado y de gran relevancia para los fines de este trabajo, es aquello a lo que me refiero con el término emoción social; esto es, el acuerdo o consenso alcanzado mediante una interacción social y que permanece en las subjetividad como una construcción sobre lo que es adecuado sentir en una situación determinada.
Lo anterior concuerda con los planteamientos hechos por Macassi León (2005), Vallejo Rivera y Rivarola Monzón (2013), entre otras autoras, respecto a los efectos de la violencia en las subjetividades de las mujeres, lo que resulta en su restricción del espacio público, redunda en el control masculino de los espacios y en el reforzamiento de estereotipos de género, en los que el espacio determinado o “adecuado” para las mujeres es el privado. Así, de acuerdo con las reflexiones de Segato (2003), la violencia sexual contra las mujeres funciona como un recordatorio del diferencial jerárquico al que los sujetos se encuentran sometidos (no solo las mujeres, sino también los hombres que la efectúan como un mandato de masculinidad que deben acatar para reproducir las estructuras de poder).
De esta manera, la desconfianza, como emoción y actitud práctica, motiva los cambios de comportamiento que son fruto de la subjetividad social de las mujeres respecto a la violencia que experimentan en el espacio público, construida en torno al miedo y su concomitante desesperanza.










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