La construcción vernácula reviste gran importancia en la ontología de la ciudad. Actualmente, dada la urbanización y densificación neoliberal, urge identificar el quo vadis de la ciudad, desarrollar y proponer criterios para una zonificación y prevención de riesgos en la dinámica urbana que resguarden su carácter y sirvan como instrumentos de planificación y regulación, con especial énfasis en la identificación del carácter morfodinámico de los procesos de urbanización patrimonial propia del lugar.
Habitar estas construcciones opera a distintos niveles de escala y en diversos grados de consolidación temporal en la formación de tejidos y piezas urbanas. Alexander2 plantea que este proceso de entramado del tejido urbano se produce por la interacción de patrones de habitabilidad, que van desde el nivel de la casa y el barrio hasta una extensión territorial, y -puede- ser leído como un continuo. Alexander3 formula un modelo de análisis morfológico que distingue estructuras de tramas, tales como niveles de escala, centros fuertes, límites, repetición alternada, espacio positivo entrelazado profundo, asperosidad y no separación, entre otros. Por su parte, Venturi4 propone el establecimiento de un orden compositivo y a la vez su transgresión; alude a la capacidad de los espacios para tener dobles funciones, aplica al habitar propio del lugar el principio de “less is bore”. Salingaros5 desarrolla un modelo de redes urbanas que busca identificar conexiones entre nodos complementarios y conexiones múltiples entre dos puntos, entre espacios de deterioro, sitios eriazos, bolsones de suelo. Kapstein6 posteriormente sintetiza estos espacios en periferias interiores: “Un sistema formado por aquellos espacios degradados que se ubican en el centro urbano de una ciudad, correspondientes a zonas de una antigua periferia que quedó congelada en el tiempo: el crecimiento de la trama urbana la atravesó en su recorrido, dejándola olvidada en su desarrollo.”7
No obstante, estas periferias interiores degradadas son suelo disponible y probablemente poseen una buena accesibilidad desde y hacia muchos puntos de la ciudad, cualidades que las convierte en espacios lugarizables en potencia, en transición a mejorar a través de renovación urbana. Este potencial nace también de los usos que pueden acoger: residencial, industrial (activo o en desuso), vertederos, sitios eriazos, recreativo, comercial, equipamientos comunitarios o educacionales, espacios públicos, etcétera.
En este trabajo se quiere llamar la atención acerca de la cualidad transicional morfológica de estos espacios, en el sentido que, al perder su condición de periferia interior, pueden en-tramar barrios distintos, sobre todo cuando su morfología es lineal. Esta es una potencialidad que su propia degradación le impide desplegar, permaneciendo como una zona limítrofe entre barrios o entre el centro y otras zonas con distinto uso. Es aquí donde la actuación comunitaria organizacional e institucional y un planeamiento que lo reconozca como parte integrante de la ciudad adquieren un rol preponderante en potenciar su transición.
Este ensimismamiento en el plano morfológico se ve reforzado por la alta segregación que le es connatural, por la pobreza que acoge, por la degradación de su contexto físico.
La desarticulación de la periferia interior acusa ausencia de ordenamiento territorial, funcional a intervenciones destructivas o debilitadoras de la jerarquía y de las redes entre patrones. Autores como Salingaros8 la denominan genéricamente “anti-patrones”.
El carácter transicional morfológico de la dinámica de estos espacios los potencia en gradientes que pasan por la obsolescencia funcional y el deterioro, la cual responde a interrupciones de las relaciones entre patrones, y a deterioros parciales, hacia una consolidación relativa y construcción de lugar; tal despliega sus cualidades de integración espacial, configurando momentos morfológicos en el devenir de un espacio en lugar.
En la morfología dinámica de Valparaíso cabe destacar en particular la función de la traza. Waisberg9 describe su función como entramados que operan dando soporte y unión a unidades morfológicas que organizan el crecimiento y densificación. En el caso de Valparaíso, que se entrama hacia los cerros siguiendo generalmente una cota más alta o transversal entre los sistemas de quebradas y cerros.
Periferias urbanas
Valparaíso requiere métodos creativos-investigativos de análisis y comprensión de la realidad, y criterios y miradas que integren dicha complejidad. En este estudio se propone considerar la dinámica morfológica transicional y lo propio del lugar en los procesos de urbanización en Valparaíso.
El objetivo es aportar a la identificación de modos y formas de habitar propios del lugar en la estructuración del espacio urbano de la ciudad de Valparaíso. En este sentido, se trata de identificar transiciones morfológicas como criterios zonificadores para la planificación y regulación, con especial énfasis en la identificación de lo vernáculo, y zonas de riesgos para su prevención.
La metodología se articula en el diálogo con las fuentes bibliográficas, sintetizado en la introducción, y en un rastreo de identificación de espacialidades con características de periferias interiores, seleccionando para ello, de modo exploratorio, la ciudad de Valparaíso, y particularmente la trama que abarca el Cerro Cárcel, cercano a la cota 100.
Al mismo tiempo, la morfología dinámica histórica de los patrones de crecimiento general de la ciudad permite complementar la percepción de procesos de transición morfológica de una zona de estudio acotada y continua en su trama y zona urbana.
La identificación de periferias urbanas del sector de Cerro Cárcel y la descripción de una transición morfológica se realizó a base de técnicas de recolección de datos, al estudio de imágenes digitales, como registros fotográficos de los autores in situ, así como la revisión bibliográfica histórico-territorial sobre el crecimiento urbano de Valparaíso y la mirada micro para describir el caso de una periferia.
Esta metodología de trabajo para catastrar periferias urbanas y describir el deterioro socio-urbano ha sido aplicada al análisis de tramas urbanas complejas como las de Lima en Perú,10 en el estudio del deterioro de ciudades de transición media, como Antofagasta en Chile, y en dinámicas de fragmentación urbana en el sector sur de Madrid, España.11
Evolución histórica de los patrones de crecimiento de la ciudad
De acuerdo con Fernández,12 y la información que provee desde 1790, Vargas13 digitaliza esta información y elabora un mapa de la evolución espacial del crecimiento y densificación de Valparaíso, desde la sección del plan (cercano al nivel del mar) a la cota 100 del cerro, incluyendo sus sistemas de quebradas. Este mapa (Figura 1) muestra diferentes etapas en el crecimiento urbano de la ciudad y la emergencia de espacialidades condicionadas a factores históricos socioespaciales, económicos, que van a devenir en periferias interiores, desconectadas de la traza urbana de Valparaíso.

Fuente: Marcelo Vargas, op. cit.
Figura 1 Desarrollo urbanístico de Valparaíso en 1790, 1835, 1876, 1897, 1908 y 1930.
El tipo de asentamiento y densificación en las quebradas de Valparaíso evidencia un modo y forma vernácula de estructurar un tejido urbano (Figura 2). Éste se reconoce en la traza y en los modos y formas de apropiación, caracterizada por elementos que aparecen como puestos al azar, utilizando intersticios, la geomorfología de pendientes y, en la medida que son los propios, se asientan y densifican el lugar, y van lugarizando estas periferias interiores y límites variables connaturales a tal desarrollo, modos y formas que evidencian además aquel segmento de la ciudad segregada, de la exclusión y del no-lugar.
Crecimiento urbano plan-cerro, conformando periferias morfológicas
En Valparaíso, este patrón territorial propio del lugar de formación de trazas urbanas y de densificación ha sido descrito ampliamente por Waisberg14 y se estructura a partir de la propia autoconstrucción, iniciándose primero en las cotas más altas, para luego, ocupar progresivamente las laderas mismas de los cerros hacia el fondo de quebrada. Un segundo criterio descrito es el que se estructura en torno a un único eje que sube desde el plan hasta la cima de los cerros, uniendo las diversas cotas y ramificaciones. La interacción de ambos procesos no ha sido estudiada sistemáticamente, pues es en ella donde se forman las periferias y los sitios que quedan sin uso o deterioro.15
Como área de estudio se ha delimitado aproximadamente la cota 100 del cerro hacia el plan. En Valparaíso es posible diferenciar sectores y piezas urbanas deterioradas, zonas aún no consolidadas o en grado variable de consolidación cercano a esta cota, un paisaje habitado de rasgos identitarios y de arraigo en los diversos sistemas de quebrada y sus laderas,16 un lenguaje de patrones tales como la generación de vistas, sistemas de huellas y circulaciones, zonificaciones y traslapes en los usos del terreno, etc., modos de habitar periferias morfológicas en transiciones hacia modos y formas de habitar propios del lugar (Figura 3). Hacia la cota 100 aumenta la desarticulación, las periferias interiores aumentan en número y tamaño y se vuelven más irregulares en su conformación y menos consolidadas desde el punto del habitar formal e informal, junto al equipamiento y servicios asociados. Estas piezas corresponden a zonas no urbanizadas propias de los límites exteriores superiores. Esta identificación concuerda con las argumentaciones de Waisberg17 sobre criterios y gradientes de habitabilidad, como también con la idea de la traza como principio y modo densificador de dichos procesos de asentamiento propios del lugar.

Fuente: Moraga, Cañete y López, 2018.
Figura 3 Identificación de zonas, según grados de urbanización en interacción con sitios no urbanizados, en el eje Bajada San Roque, que va desde El Camino La Pólvora, en la cima, hasta la Avenida Argentina, en el sector bajo, del plan de Valparaíso.
En síntesis, se puede hacer una zonificación distinguiendo tres tipos de espacialidades que conforman una gradiente de densificación en la urbanización (formal e informal) en su eje superior-inferior, que operan genéricamente en la geografía urbana de Valparaíso (Figura 4).
El Cerro Cárcel
La elección del Cerro Cárcel tuvo su justificación en el criterio de transformación morfológica que estaba experimentando este barrio a causa de importantes desarrollos inmobiliarios que cambiaron la fisonomía y las relaciones urbanas, tales como la construcción del centro Parque Cultural de Valparaíso - Ex Cárcel18 en las ruinas de la antigua cárcel (de allí recibe el nombre: Cerro Cárcel) (Figuras 5a, b y c). La habilitación, a partir de la remodelación de una antigua casona, ubicada en la calle Dinamarca, cerca del Parque Cultural Valparaíso (Figuras 6 y 7), de un centro multiuso con oficinas para profesionales, con disponibilidad de coworking, zonas de uso residencial y hotelero, semi-universitario, comercial como restaurantes, que se sumaron al uso tradicional de la zona de los Cementerios I y II.

Fuente: https://www.instagram.com/p/CWvpfPYrIC5/?hl=es.
Figuras 5a, b y c Proyecto Centro DIN-399, en Cerro Cárcel. Vista exterior desde cerro contiguo, vista interior y vista desde la calle Dinamarca, adyacente, que conserva fachada continua.

Fuente: https://www.dondevamos.cl/listing/parquecultural-de-valparaiso/.
Figura 6 Foto aérea de rehabilitación del Parque Cultural de Valparaíso - Ex Cárcel (con antiguo fortín central), ahora: Parque Cultural de Valparaíso de la oficina de arquitectos HLPS.

Fuente: https://www.archdaily.co/co/02-206232/parquecultural-valparaiso-hlps?ad_medium=gallery.
Figura 7 Centro de Exposiciones en el Parque Cultural de Valparaíso - Ex Cárcel, diseño de la oficina de arquitectos HLPS.
Esta transformación por desarrollos inmobiliarios constituye una oportunidad para observar las transiciones morfológicas y las dinámicas que crean las periferias interiores.
Zonas factibles de ser identificadas como periferias urbanas
Desde un punto de vista territorial amplio, la trama territorial donde se inserta el estudio constituye un eje urbano longitudinal de plan a cerro, tensionado desde las plazas Aníbal Pinto y Bismark en la cota 100 hasta los bordes externos del Parque Cultural de Valparaíso - Ex Cárcel.19
La unidad urbana que la contiene corresponde a la llamada Quebrada Elías (Figura 8). Es una periferia interior que devino lugar, que actualmente es reconocida en las preferencias de los habitantes para disfrutar del ocio, actividad cultural y descanso, y que ha adquirido un valor de esparcimiento dentro de la trama circundante ya poblada. Este es un claro ejemplo de transición morfológica, de reintegración al tejido urbano, de una pieza que constituía un bolsón y periferia urbana, en un lugar propio de Valparaíso. Los límites Oriente y Poniente están definidos por el Cerro Panteón y Quebrada Elías, cuyas laderas albergan las faldas de Cerro Cárcel y Cerro Alegre.20

Fuente: Marcelo Vargas, op. cit.
Figura 8 Vista aérea de Valparaíso en la cual se destaca el eje urbano a intervenir, Quebrada Elías.
Finalmente, los límites Norte y Sur, detectados gracias al trabajo gráfico y constatados en el lugar, son la plazuela el Descanso y calle Cárcel, respectivamente, acentúan la condición aterrazada del lugar y denotan la cualidad habitable de grandes zócalos naturales, los cuales, a pesar de su altura, permiten una continuidad visual entre sus partes.
Este lugar deviene de un proceso de transición morfológica en la que unidades territoriales y factores causales, como los siguientes, actúan como interfaces de “sutura” de los lugares no consolidados o periferias interiores:
Piezas urbanas delimitadas en la subida Cumming hacia la meseta en la Quebrada Elías, en su empalme con el Camino La Pólvora.
Interfaces de transición morfológica entre periferias interiores al acercarse a la meseta superior.
Habitabilidad espontánea en sectores de transición.
Revitalización o integración espacial de la pieza al tejido de la ciudad.
Patrones de modos y formas de habitar en red, tales como nodos radiales o lineales que permiten una integración espacial de las periferias.
Desarticulación en periferias urbanas, retazos usualmente más expuestos a los peligros de incendio, erosión y degradación constante.
Transiciones morfológicas
Los bolsones, sitios eriazos e intersticios observables en la Figura 9, conforman 18 piezas urbanas distinguibles no sólo morfológicamente, sino también respecto del grado de urbanización y consolidación barrial. Según los criterios de este estudio constituyen transiciones morfológicas de las periferias descritas por Kapstein21 dentro de la ciudad.22

Fuente: Marcelo Vargas, op. cit.
Figura 9 Periferias interiores detectadas en sector de Av. Cummings, Valparaíso.
Como se aprecia, estas piezas urbanas irregulares, de retazos lineales cuya topografía ordena el lugar en un recorrido de zócalos aterrazados, contienen espacios planos de distintas dimensiones, vecinos al sistema de paseos Yugoslavo, Gervasoni y Atkinson, que llegan al plano central de la ciudad recorriendo la calle Cumming. Hacia avenida Alemania se vislumbran patrones en algunos fragmentos del recorrido: recorridos y trazas vinculadas a recorridos urbanos que conforman bordes abalconados, con vista al mar, la bahía y otros cerros colindantes que se integran como verdaderos paseos urbanos, y que, a su vez, conectan estas piezas urbanas consideradas como periferias interiores en el sector de Cerro Cárcel (Figura 9).
Una constante en el lenguaje de patrones son lugares de pausa, conversación, movimiento, espera, ágoras en ascenso contenidas por zócalos, que otorgan una impronta urbanística. Sobre la cota 100, marcada por la urbanización de la avenida Alemania, aparecen periferias urbanas identificables como transiciones morfológicas, que progresivamente se van entramando a los límites superiores, y se abren a los límites exteriores de la ciudad.
Los contornos del Parque Cultural de Valparaíso - Ex Cárcel se establecen específicamente como límites de la Periferia Interior de Valparaíso. No obstante, después de la transformación del programa carcelario en cultural, actualmente en funcionamiento, no se ha conseguido del todo o se mantiene aún el proceso de transición morfológica hacia la integración espacial de la traza urbana colindante y la mitigación de la vulnerabilidad social urbana inserta en esta pieza urbana.
Como umbral desencadenante, cabe destacar que históricamente se pueden observar dos momentos que evidencian la consolidación de esta zona como una periferia interior en transición morfodinámica. El primero de ellos se da en el año 180723 con la construcción del Polvorín y Almacén central de pólvora en la ciudad, construido en el último período de la Colonia con fines estratégicos y defensivos de posibles ataques producto de las guerras napoleónicas. Durante un siglo este recinto ubicado en la entonces denominada “Loma de Elías”, donde la calle adyacente lleva este nombre actualmente, se conservó y utilizó como barraca militar, almacenando las armas para la defensa de la ciudad. Producto del largo tiempo en que este sitio se utilizó con fines militares, en el imaginario colectivo de los habitantes de la época trajo como consecuencia una reticencia a habitarlo y consolidar sus espacios públicos periféricos.
Los límites de la pieza urbana se reconocen, a pesar de su intrincada geografía. Las calles ascendentes por los fondos de quebrada demarcan el límite de influencia programática que trae consigo la pieza urbana (Figuras 10 y 11). Por el sector de calle Elías se descuelgan desde la cima tres escaleras principales que logran tejer este lugar con la traza urbana mayor, lo que trae como consecuencia una relación de continuidad paralela en la parte alta del Cerro Cárcel, precisamente por donde se delinea la periferia interior.

Fuente: Marcelo Vargas, op. cit.
Figura 10 Ruinas de Cerro Cárcel. Condición topográfica como delineador de un aterrazamiento suspendido aledaño.
Consideraciones finales
Un primer aspecto que se aborda en este estudio es la necesidad de considerar de manera creativa-investigativa el fenómeno urbano. Esto implica desarrollar herramientas de observación dinámica para abordar el análisis urbanístico arquitectónico. Valiéndose de la identificación de periferias urbanas de Kapstein,24 en este estudio se propone ver estas espacialidades con una perspectiva de futuro, desde su carácter transicional y morfológico; es decir, lo que en arquitectura es crucial: anticiparse. Aunque este anticiparse más bien está dado por la observación del entramado, la sintaxis espacial y la conformación de la traza.
La metodología expuesta es un primer paso en el análisis urbanístico arquitectónico tendiente a la actividad proyectual, que combina una forma de sistematizar información y un sentido preproyectual, donde se busca identificar espacios con potencial de lugar.
En ciudades como Valparaíso, estas espacialidades desarticuladas, particularmente, dada la geomorfología de cerros y quebradas de difícil acceso y asentamiento urbano, desarrollan un modo de habitar espontáneo, que se ha transformado en propio del lugar.25
El tipo de asentamiento y densificación en las quebradas de Valparaíso evidencia un modo y forma de estructurar un tejido urbano reconocible en la traza y apropiación del lugar y el entorno. Pese a las adversidades que presenta el terreno26 sus habitantes poseen un alto grado de resiliencia y arraigo. Este proceso se caracteriza por dendro-estructuras, grafo estructuras, que en la escala 1:1 dejan intersticios, sitios eriazos, periferias interiores y exteriores, connaturales a la segregación, exclusión y el no-lugar.
Valparaíso muestra diversos grados y tipos de abandono, desvinculación, aunque también usos y permeabilidad funcional de un habitar poroso, lo que da cuenta de una vitalidad y compleja red de relaciones socio espaciales que determinan la trama propia de esta ciudad.
La revisión del caso Cerro Cárcel muestra en la práctica la aplicación de la transición morfológica como criterio para observar las periferias interiores, y se complementa con los criterios propuestos por los autores citados en otras investigaciones.
La metodología propone la identificación de periferias interiores y la dinámica transicional referida al proceso de delimitación de estas áreas. El cómo se corresponden y, al final, quedan incorporadas en su tejido.
Estos criterios permiten anticipar la dinámica de formación de cada periferia interior, sus umbrales periféricos, observar deterioro, vulnerabilidad socioespacial, usos de basurales, zonas riesgosas de incendios o asentamientos informales, así como su transición hacia su integración socio espacial en lugares de pausa, espera, descanso, convivencia, actividad cultural, etcétera.
En el caso de Valparaíso, las periferias interiores se suelen identificar en función de su escasa o nula capacidad de actuar como espacio articulador. Esta carencia muchas veces la convierte en una verdadera barrera urbana. Estos límites se representan en planos referidos a momentos históricos determinantes en el proceso de consolidación de estas áreas.
El presente artículo aporta a los esfuerzos por desarrollar miradas y criterios de identificación de transiciones morfológicas en periferias interiores y su incorporación en la actividad proyectual, anticipando modos y formas de transformación en el habitar, y aportando a la comprensión de factores causales en la estructuración del espacio urbano de la ciudad de Valparaíso. En otras palabras, identificar estas periferias interiores dentro de la ciudad, sus relaciones espaciales particulares, los diversos tipos de usos asociados. Permite también estudiar sus potenciales transformaciones espaciales y su virtud habitable, incorporando los procesos de apropiación que le otorgan sentido y que no se puede desconocer al momento de proyectar para poder integrarlos a la traza urbana.
Buscar su recuperación ecosistémica y desarrollo de la pieza urbana en su completitud y el barrio en el que se inscribe, entendiendo que el real valor de la ciudad no es la arquitectura en sí, sino la traza urbana la cual soporta esta arquitectura (eso es lo bello de Valparaíso, la manera de desplazarse, siendo los edificios efímeros, el real tesoro de la ciudad es la traza urbana, sus recorridos), el motor principal y lo que motiva este tipo de estudios, al entender por qué la periferia interior requiere sutura. La propuesta es el soporte del paisaje, el reflejo de la identidad, lo contrario de lo periférico, es decir, lo central. Como se ha señalado en la literatura, las periferias interiores, son espacios que al estar consolidados permitirían una nítida relación entre su entorno y el paisaje urbano, modelando así una amplia gama de posibilidades que impulsen un desarrollo formalizador de la ciudad en su conjunto. Es posible identificar las denominadas periferias interiores, destacando su carácter de relativo abandono y vulnerabilidad, pero también su potencialidad para revincular el tejido urbano a través de intervenciones focalizadas al verlas desde una perspectiva transicional morfodinámica.
La discontinuidad del crecimiento va generando en la ciudad espacios informales, rebajados, obsoletos y anónimos, donde se encuentran periferias interiores, desde el núcleo de la traza urbana hasta la periferia. En el presente artículo se ha querido llamar la atención acerca del potencial de los procesos de transición morfodinámica de espacialidades desarticuladas resultantes de proyectos urbanos y procesos de densificación urbana en Valparaíso. En este sentido, se ha intentado establecer un criterio transicional, una relación fluida, dinámica y anticipadora de la formación de tejido urbano: periferias27 asociadas al crecimiento vernáculo observado en Valparaíso y procesos de asentamiento y densificación urbana, siguiendo los modelos de Lenguaje de Patrones y de red urbana de Alexander, Venturi y Salingaros,28 y siguiendo los criterios definidos inicialmente por Waisberg respecto a la formación de la traza en Valparaíso (Figura 12).

Fuente: Elaboración propia.
Figura 12 Modelo de comprensión, con base en autores, de procesos de generación de periferias y de identificación de transiciones morfodinámicas.
Otro aspecto para destacar es la necesidad de ver al habitante en estas transiciones morfodinámicas y lograr su participación en el destino proyectual de estas espacialidades. El mayor involucramiento por parte de la ciudadanía en la toma de decisiones constituye un desafío para los gobiernos locales. Hacer ciudad a partir de grupos de personas empoderadas, urbanismo ciudadano, reconociendo el valor de las acciones informales en el espacio público y encauzar en forma de políticas públicas urbanas inclusivas a largo plazo es avanzar hacia una acupuntura urbana, una intervención de corto plazo que puede proporcionar efectos de largo plazo.
¿Es esto posible en un contexto de urbanismo neoliberal? Impulsadas por la tecnología y la velocidad de desplazamiento, las urbes crecen en altura o en extensión territorial. Una gestión densificadora y de aumento de movilidad en la ciudad, principalmente en los cascos antiguos, que compiten con el desarrollo descontrolado de las periferias.29
Concluyendo, la transformación y consolidación de un espacio en lugar es un proceso dinámico, lo que necesariamente se conjugara con el momento y evolución histórica de su constitución. Una periferia siempre es un momento en un continuo de transformaciones de un lugar en el territorio; se caracteriza por el carácter dinámico y transicional.
En Valparaíso se identificaron estas transiciones constituyendo gradientes de densificación de carácter vernáculo. Este modo de mirar sirve de criterio para una caracterización urbana morfológica, en el sentido de considerar los procesos de transición morfológica y, consecuentemente, como instrumento de planificación y regulación, con especial énfasis en la identificación de zonas de riesgos para su prevención.
Los hallazgos de este ejercicio creativo-investigativo muestran que la autoconstrucción y los asentamientos espontáneos constituyen transiciones morfológicas que condicionan la traza urbana al adquirir un sello propio del lugar, un modo particular de ser. Por otro lado, la morfología resultante de la hiperdensificación influye decisivamente en la construcción de lugar y/o habitabilidad, generando periferias morfológicas. El estudio sostiene que las transiciones morfológicas constituyen una zona de discontinuidad o puente que “sutura” el tejido o malla urbana sosteniendo la traza.
Al reconocer los encuentros en los horizontes suspendidos entre los muros zócalos y las pendientes del Cerro Cárcel, se evidencia una condición de permeabilidad natural que aparece como transición morfodinámica en la periferia interior. Así, se establece una relación con los cerros vecinos y las áreas de conservación histórica de la ciudad, la cual susurra la vocación urbana que demanda la pieza urbana. Por último, la existencia de redes, equipamientos, servicios y una trama urbana ya consolidada hace que estas zonas identificadas puedan, a través de programas diversos, pensarse desde el ejercicio proyectual docente y práctico en un futuro cercano.










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