Introducción
El sexo es “tanto un intercambio de mercancías como una relación social basada en el amor y en el afecto” (Illouz y Kaplan 2020: 15). Como consecuencia de lo anterior, el sexo y la sexualidad conforman una relación causal y estructural en diversos contextos sociales. En este sentido, el sexoservicio, como uno de los elementos constituyentes del comercio del cuerpo y los afectos en la cultura capitalista, se ha erosionado. “Este cambio sienta las bases históricas para explicar cómo el sexo produce capital económico, ya sea directamente, en forma de productos y servicios sexuales, o indirectamente, en prácticas de emparejamiento y creando sujetos y subjetividades” (Illouz y Kaplan 2020: 4).
Dentro del comercio sexual, definido como el conglomerado de prácticas económicas y socioculturales de la sexualidad tarifada que se adapta sociohistóricamente a asentamientos humanos y formas de organización social, existe un canon hegemónico ligado a la representación de las mujeres que se dedican a esta actividad como de clase baja y marginal (Holgado 2008, Juliano 2005, Tirado 2013). Es en este sujeto paradigmático en el que se ha centrado la reflexión e intervención, alrededor de debates suscritos desde perspectivas feministas diferenciadas (abolicionistas vs. reglamentistas) con puntos de análisis como el de la libertad para decidir sobre el propio cuerpo o su subordinación (Lora 2015, Juliano 2002). Esto sesga la cosmovisión del fenómeno social del comercio sexual y quedan ocultas las personas transgénero y los hombres que ejercen este servicio. Su lugar es, en consecuencia, minimizado desde los estamentos públicos y académicos (Friedman 2014).
Cuando se indaga en la bibliografía existente sobre los sujetos varones que ejercen esta actividad económica, se vuelve evidente que ellos son vistos como un objeto de estudio, caracterización o intervención que transgrede lo normativo, lo cual los ubica como un segmento poblacional que se deja de lado y se feminiza debido a la falta de comprensión (Barrera y Fuquene 2018, Friedman 2014).
Estudios pioneros en el contexto latinoamericano, como los de Perlongher (1993) en São Paulo y los del Instituto Nacional de la Juventud (1999) en Chile, develan que la llamada prostitución viril se inscribe como una característica específica que da pie a la nominación de la sexualidad tarifada en la urbe. Este hecho se presenta en un afán de comprender a fondo las prácticas y dinámicas que estos sujetos sociales encarnan a partir del tipo de cliente y el espacio de su ejercicio. Además, destacan el tipo de prácticas sexuales específicas, así como los factores de riesgo clave para contraer alguna infección de transmisión sexual (ITS).
Tomé como punto de partida algunos estudios pioneros en urbes, como los de García (1999) y Tirado (2005) en Bogotá, que describen aspectos físicos concretos a la hora de ofrecer servicios y las dinámicas de exclusión social para las personas de clase baja que ejercen la sexualidad tarifada.
Es usual encontrar análisis comparativos en contextos urbanos enfocados en la exploración y descripción de las motivaciones, así como en las condiciones y el tipo de prácticas que los sujetos realizan con las personas que contratan y demandan sus servicios, que toman como punto de partida y sustento teórico la sexualidad tarifada como un problema de salud pública (Santos 2011, Tirado 2013, Trevon 2017). Esto se debe a que los cuerpos que prestan servicios sexo-erótico-afectivos son una población clave para la intervención en promoción y prevención de VIH e ITS (Barrera 2020b). Por otra parte, la oferta y demanda de sus servicios no son vistas como un trabajo, sino como una práctica que es evaluada a partir de preceptos morales de tipo religioso, los cuales señalan una supuesta imposibilidad por parte de quienes ejercen la actividad para ser ciudadanos, vecinos, padres, hijos o siquiera construir afectos y vínculos con las demás personas dada la relación imaginaria entre cuerpo, trabajo y sentimiento. Lo anterior se justifica, usualmente, mediante la categorización del sexoservidor como sujeto marginal de clase baja que reproduce malestares sociales (García 2002, Wahab 2002).
El trabajo sexual varonil se ha configurado “como una prestación de servicios sexuales y eróticoafectivos que surgen como respuesta a condicionantes, cuyos ejes se centran en la satisfacción de necesidades básicas o inmediatas de quienes lo ejercen” (Fuquene y Barrera 2020: 63). En este sentido, el sexoservicio corresponde a una categoría dentro de las dinámicas del comercio sexual que sirve para describir cómo se configuran las prácticas, acciones y actividades en donde se encasillan los servicios que se ofertan a los clientes y que pueden conllevar una remuneración económica o en especie (Barrera 2020a, Tirado 2013).
Partiendo de lo anterior, hay que tener en consideración que el trabajo sexual varonil ha sido relegado a un ámbito clandestino, debido a los caracteres reguladores presentes en la domesticación de las costumbres en estructuras sociales patriarcales reproducidas históricamente (Barrera 2020a, Maffesoli 1990). En lo que concierne a la investigación del trabajo sexual varonil, a menudo se recae en simplificaciones y en lecturas que confirman o cuestionan tabúes y estigmas hacia los hombres que comercializan su cuerpo, desde perspectivas moralistas (Tirado 2013, Zaro 2016). En este sentido, no se tienen presentes las vivencias más allá de la prostitución, y que en esta se vuelve intrínseca la interacción que se ha forjado con otras personas, tampoco se consideran las proyecciones con las cuales se interpela y significa a esos hombres en contextos situados.
Con sus iguales, el sujeto social conforma y pone a prueba formas de vinculación a partir de la manera en que otorga significado a sus lazos de afinidad (Bauman 2014). Desde la primera infancia, dentro o fuera de las instituciones escolares, el sujeto conforma, prueba y experimenta el hecho de asociarse con personas que no pertenecen a sus grupos familiares consanguíneos. La afinidad se hace significativa y tiene su origen en estas interacciones como una característica que demarca en el sujeto prácticas, gustos e ideales, por medio de similitudes consigo mismo y con otras personas en contexto (Barrera 2020a, Zaro 2016). La construcción de afinidades en sociedades occidentalizadas es particular y forma parte fundamental del desarrollo de la subjetividad e identidad de los sujetos (Bauman 2003).
La afinidad demarca, entonces, pautas de relación del sujeto con otras personas que reconoce como ideales a medida que les otorga un significado que trasciende a una forma de vinculación relevante (Illouz y Kaplan 2020). Bauman (2014) afirma que las habilidades de sociabilidad en la modernidad están constituidas por tendencias vinculares dominadas por el consumismo. En este sentido, las relaciones son objetos de consumo, caracterizados por el costo-beneficio, y se establecen de acuerdo con el grado de placer y satisfacción que en ellas puede ofrecer el vínculo (Bauman 2014, Foessel 2010) desde la perspectiva de una afinidad que se encuentra fuera del parentesco. Es a partir de esta premisa que el sujeto social usa las relaciones como escape a la soledad y la angustia de estar consigo mismo en un mundo de consumo: en ellas se ve el reflejo de su proceso de individualización (Bauman 2003, 2014; Palacio 2009).
Se puede afirmar que la relación que el sujeto establece con sus iguales corresponde a una asociación cuya característica principal es la afinidad, donde le es posible hallar formas de vinculación que dota de significado a partir de su experiencia. La utilidad de tales relaciones es establecida, así mismo, con base en la correspondencia entre inversión, costo y beneficio. Por otra parte, el vínculo que la persona establece con sus iguales puede tener diversos tipos de denominaciones y trascendencias: amistad, trabajo, apoyo, confianza, escape, etcétera. Esto depende del significado, la importancia y la utilidad que se le atribuye al estar con alguien más, así como al contexto en el que tal interacción social se presenta.
Dentro de los relatos de vida de los trabajadores sexuales entrevistados se presentan diversos significados y formas de asociación con sus iguales en los que se edifican relaciones utilitaristas, de amistad y apoyo, así como de prueba y error. Por otra parte, esas narraciones dan cuenta de agencias en contextos que demarcan la particularidad de las formas de asociación y enlace con otras personas (Barrera 2020a), y donde se reafirman y contrarrestan postulados teóricos anteriormente expuestos.
A continuación se describe la perspectiva metodológica usada, para luego detallar, en cuatro apartados, los resultados y hallazgos recopilados durante el proceso de análisis de la información, con varios fragmentos de entrevistas abstraídos de los relatos de vida. Para finalizar, se exponen conclusiones.
Metodología
El objetivo de la presente investigación es conocer la manera en que un grupo de trabajadores sexuales varones construye vínculos afectivos con personas externas a su red parental -familia de origen/ consanguínea- por medio de sus relatos de vida. De allí que se haya optado por un enfoque cualitativo de tipo descriptivo que “implica no abordar el objeto de estudio desde una perspectiva empírica, con hipótesis conceptualmente deductivas, sino que de manera inductiva se pasa del dato observado a identificar los parámetros normativos de comportamiento, que son aceptados por los individuos históricamente identificados” (Bonilla y Rodríguez 1997: 47). En este orden de ideas se precisó, como técnica de recolección de información, el relato de vida definido por Veras (2010: 144) como:
El relato de un narrador sobre su existencia a través del tiempo, intentando reconstruir los acontecimientos que vivió y transmitir la experiencia que adquirió. Narrativa lineal e individual de los acontecimientos que él considera significativos, a través de la cual se delinean las relaciones con los miembros de su grupo, de su profesión, de su clase social, de su sociedad global, que cabe al investigador mostrar.
Con respecto a los instrumentos usados para el proceso de recolección de información, estos fueron una guía de entrevista semiestructurada, las grabaciones del audio de las entrevistas y la firma de los respectivos consentimientos informados.
La identificación de las personas que formaron parte de la investigación fue realizada gracias al efecto bola de nieve, producto de procesos previos con la población (Barrera 2020b, Barrera y Fuquene 2018). Se acordó, en conjunto con los entrevistados, antes de realizar la recolección de información: a) la elección de pseudónimos, tanto de cada persona entrevistada como de las personas mencionadas dentro de sus relatos, con la finalidad de garantizar confidencialidad y anonimato de las fuentes; b) socialización y autorización previa de los entrevistados para el uso y la difusión de los relatos de vida recopilados; y c) socialización de los resultados derivados del proceso de investigación realizado.
Se recopilaron cinco relatos de vida de trabajadores sexuales varones. Los criterios de inclusión fueron a) que ejercieran de manera activa y voluntaria esta actividad económica en alguna modalidad o estatus; b) que fueran ciudadanos de origen colombiano; c) que residieran en la ciudad de Bogotá; d) que fueran hombres cisgénero; e) que fueran mayores de edad. En aras de diversificar la muestra, no se priorizó ningún estatus o modalidad, en cambio, se priorizó que cada entrevistado ejerciera, ya fuera en calle, como escort, masajista, gomelo o estudiante, o en webcam1 (Barrera y Fuquene 2018). Lo anterior se resume en el Cuadro 1.
Cuadro 1 Características de los trabajadores sexuales varones entrevistados
| Entrevistado | Pseudónimo | Edad | Nivel educativo | Actualmente cuenta con pareja | Ciudad de origen | Principal espacio de oferta del servicio sexual en Bogotá |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Rusbel | 23 | Universitario incompleto (en curso) | No | Bogotá | Páginas web, aplicaciones y bares |
| 2 | Tony | 45 | Universitario | Sí | Buenos Aires | Aplicaciones y páginas web |
| 3 | David | 22 | Técnico | No | Iquira (Huila) | Estudio webcam |
| 4 | Fox | 23 | Técnico | No | Bogotá | Páginas web, aplicaciones y bares |
| 5 | Jorge | 27 | Universitario | No | Barranquilla | Aplicaciones y páginas web |
Fuente: elaboración propia con información de Barrera 2020a.
Cabe traer a colación que no se tomó en cuenta la orientación sexual, dado que, dentro de las dinámicas del trabajo sexual varonil, no es relevante para el ejercicio del comercio sexual (Kaye 2014). Tampoco se abordó población migrante, según la premisa de que el proyecto migratorio permearía de manera abrupta la subjetividad (Fuquene y Barrera 2020).
En lo que respecta al análisis de información, se utilizó el software de procesamiento de datos cualitativos Nvivo en su versión 12, que permitió organizar las historias de vida luego de su transcripción en textos que dan cuenta de categorías inductivas emergentes como debates que trascienden las experiencias de los sujetos y que en sí mismas comprenden el cuerpo de los hallazgos. Por otra parte, mediante el rastreo de congruencias y recurrencias en el conteo de palabras, y gracias a los mapas mentales, se generó un punto de conexión entre los relatos que permite enriquecer los hallazgos presentados a continuación.
Resultados y hallazgos
Descubrimiento de sí, descubrimiento con otros. Los iguales y el sexo, ¿qué papel juegan?
Los iguales se hacen partícipes y confidentes del descubrimiento sexual de los entrevistados, de lo que no se habla, pero se regula en la familia de origen por medio de la prohibición del incesto y de conductas homosexuales. Todo esto está inscrito en la reproducción de estándares relacionales heterosexuales (Palacio 2017).
En este orden de ideas, se tiende a la normalización de un tipo de comportamientos del sujeto en el medio social que, por lo general, cuando la sexualidad cursa los umbrales de la adolescencia, se deja a un lado y se vuelve tabú. Temas como la masturbación o el goce de la sexualidad son descartados y encomendados a las instituciones educativas, las cuales establecen pautas regulatorias para los sujetos en edades estandarizadas (Pérez 2001). Sin embargo, es con las personas con quienes se establece un vínculo y con quienes se igualan experiencias que se cierne una guía frente a la curiosidad y el proceso de prueba y error: es con el otro con el que compruebo y me reafirmo como sujeto social (Muñoz 2017).
Desde la infancia, Tony y Jorge han mantenido relaciones con sus iguales; en la escuela, esas relaciones se volvieron sumamente significativas, dado el acompañamiento en las vivencias y experiencias, y el afianzamiento de la confianza, el apoyo y el consumo emocional que representan. Se estructuran entonces relaciones significativas por fuera del hogar como espacio alterno en el que la persona se construye e interactúa con otras personas. Asimismo, se erigen principios de identidad, gusto y complacencia consigo mismos. En consecuencia, los recuerdos de las relaciones desde el colegio se hacen valiosos y se atesoran.
Yo puedo decir que los amigos más cercanos… pero eran pocos con los que tenía un nivel de complicidad, el nivel de complicidad cuando tú tienes lo necesario para generar cierta empatía, ya tú creas esa empatía y las cosas que dan confianza […] Igual para mí una buena ayuda o apoyo que alguien te pueda brindar va de lo afectivo y emocional, que es lo más importante, y obviamente lo económico. Ahora mismo estoy donde un amigo de la universidad y él me está dando el techo, ahí tú te das cuenta de forjar buenas relaciones, vínculos afectivos y sociales, entonces eso me permite tener un buen nivel de fraternidad para ser yo mismo, sin máscaras (Jorge, Bogotá, junio de 2019).
Cuando los entrevistados exploran su sexualidad, se produce un cambio abrupto. Se demarcan pautas y patrones de sociabilidad ligados al goce, la prueba y la satisfacción no solo sexual, sino de lo que ofrece el medio como experiencias significativas (Barrera 2020a). Las relaciones con sus iguales se fortalecen, dado que el hecho de hablar de sexo marca un punto común y un tema de conversación recurrente.
Por medio del descubrimiento sexual, los entrevistados se permitieron descubrir gustos que trascienden el placer y la sociabilidad, y reafirmaron la confianza y la necesidad de interactuar con otras personas como confidentes de realidades y situaciones que son reprimidas o puestas como tabú en la mayoría de los hogares. Los entrevistados configuran las primeras relaciones con sus iguales según la delimitación de sus utilidades y estándares relacionales.
Iguales y trabajo sexual. Entre cómplices y confidentes
En las relaciones con sus iguales, no solo se hacen presentes escenarios de prueba y error, o exploración de gustos y afinidades como forma de vinculación, también aparecen experiencias cuya marca es el apoyo emocional o económico, o la escucha (Barrera 2020a). En las trayectorias de vida de los trabajadores sexuales, el papel de los iguales se hace presente o es mencionado como relevante según la manera en que se configura la vivencia. Tal es el caso para Fox, Rusbel y David, quienes, por sugerencia de sus amigos ante lo que percibían como dificultades económicas, entran al trabajo sexual como una opción laboral, a partir del realce de atributos físicos que destacan los entrevistados.
Un día yo estaba trabajando, yo trabajé de mesero y en ese restaurante me agarré con uno de los meseros que ya llevaba mucho tiempo y me sacaron, entonces estaba muy desesperado y conocí a unos amiguitos que son transformistas y uno de ellos me dijo: “Parce, pues si quieres, ¿por qué no te pones a trabajar en la webcam? A ti te iría bien, tienes buena verga, tienes buen cuerpo, buena cara, ¡te iría bien!” Y yo: “¡Listo! ¿Y tú tienes dónde puedo ir a trabajar?” Y él me dijo: “Trabajas en mi casa”. Y en la casa de él empecé a trabajar y, pues sí, literal me fue muy bien. Obviamente trabajé con una cédula falsa, todo el protocolo falso, pero bien (Fox, Bogotá, mayo de 2019).
Inicialmente, Fox aceptó la oferta de manera reservada y vio en el estudio de su amigo una oportunidad laboral momentánea, pero cuando empieza a prestar de manera física los servicios contratados por clientes dentro del estudio del amigo, finalmente contempla el trabajo sexual como opción laboral permanente. Esta decisión le permite adquirir con rapidez niveles óptimos de independencia. Fox, desde antes de cumplir seis años, ya había laborado en fincas de pueblo y restaurantes, entre otros. Trabajos que no mantuvo por periodos largos, pero que le permitieron sostenerse a sí mismo y cumplir su deseo de no depender económicamente de nadie.
Es por esto que ve en el sexoservicio y sus formas de remuneración una labor que lo satisface; aunque, a la vez, le decepciona lo líquido de los vínculos, así como los imaginarios y estigmas que lo rodean (Barrera 2020a). Esto lo incomoda y le hace sentir como un problema que su actividad económica sea catalogada de negativa, inmoral e impía. En consecuencia, hace un llamado al reconocimiento y la dignificación del trabajo sexual, así como a la necesidad de cambio en cuanto a su representación negativa con tintes moralistas, que la iguala con la delincuencia o la explotación del cuerpo.
Me gustaría que la gente llegara a poder comprender que el ser escort no es fácil. Que somos personas que sentimos más allá de un placer, que tenemos sentimientos, que no somos vacíos. Hay personas que lo hacemos por necesidad, como cualquier trabajo, por cumplir metas, por llegar a querer estudiar, porque la sociedad no nos señale tan duro y nos dé tan duro a la hora de que digan: “¡Ay no, él es escort! ¿Cómo así? ¿Es puto?”. No, eso no está bien. Que no nos juzguen y no nos devalúen tanto, porque creen que porque uno es escort se está muriendo de hambre y tienen la desfachatez de hacerte lo que se te da la gana y hasta insultarte y tratarte mal, ofenderte, hablar mal de ti. Entonces como que entiendan que el ser escort no es fácil y que el fin justifica los medios, que todos tenemos una vida por la cual seguir luchando y que no todos somos malos y que hay personas detrás de ese pipí y ese cuerpo y esa cara y que somos espectaculares y que queremos el bien para el mundo. Nunca queremos el mal para nadie (Fox, Bogotá, mayo de 2019).
El trabajo sexual es generalmente presentado por iguales que estaban ejerciendo o habían ejercido en el pasado el oficio como una opción laboral acogida por los sujetos ante necesidades económicas inmediatas (Tirado 2013, Barrera y Fuquene 2018). De allí que en los iguales se vea una guía, con consejos y sugerencias frente a cómo se debe desenvolver un sexoservidor y a cómo conseguir y mantener a un cliente.
Rusbel ingresó al trabajo sexual por medio de sus amigos e incluso ejerció este trabajo, en su momento, con su pareja de turno. Para él, la primera vez estuvo llena de morbo, excitación y placer. Fue una forma nueva de experimentar sexualmente. El pago fue bueno. Le gustó, cosa que lo motivó a continuar ejerciendo de forma esporádica tiempo después. Por medio de sugerencias de su mejor amiga, se adhirió a las dinámicas de la webcam en un estudio, pero no se sintió cómodo; lo suyo se centraba en el intercambio y la sumisión erótico-afectiva del otro. De allí que, a la fecha, venda videos que graba con sus clientes, amigos o diversos conocidos en Twitter, en plataformas que se complementan con la aplicación Grindr2 o en la página Onlyfans, donde también pacta encuentros con clientes.
La primera vez oficialmente tenía 17 años. Un amigo me contactó. Me dijo que un señor estaba pagando plata por sexo, pero que no iba a culear con él, sino que él me iba a ver cómo yo follaba con mi amigo. Mi amigo era lindo, pues, es lindo, es atractivo. Yo acepté, entonces me vi con él, con el señor, me metieron de incógnito a un motel y, nada, pues yo empecé a hacerlo con mi amigo y el señor nos veía y ya al final pues él nos gastó así de comer, nos dio cerveza y ya después de ahí nos pagó. En ese entonces, nos dio 60,000 pesos a cada uno. Y pues con él fue solo como tres veces y yo dije: “Bueno, pues es plata”. Entonces, como que seguía mirando a ver qué hacía. Yo al principio esperaba tener plata, tantas cosas… Que la plata me llegara fácil, pero no fue así. Ser modelo webcam tiene su ciencia, y a veces no daba la talla, y me iba medio regulimbiris. Ahorita tengo un Twitter donde subo mi contenido sexual. El Twitter lo empecé con seguidores. Los clientes los saco de ahí del Twitter. Ellos me hablan por interno y me dicen: “Tengo una oferta para ti, ¿cuánto dinero por una mamada?”, o algo así, y yo normalmente voy a domicilio. Voy a donde los manes y pues también estoy manejando una página donde pues me pagan por videos que yo les mande y ya (Rusbel, Bogotá, abril de 2019).
Es así que Rusbel se adhiere a prácticas del trabajo sexual como parte de su estilo de vida e incluye amigos o conocidos que eligen ser partícipes de su profesión, ya sea que haya o no lucro de por medio. El filtro para los mismos es aplicado por Rusbel, según una relación a prueba, error y tiempo con la persona.
David, por su parte, ingresó y conoció las lógicas del sexoservicio cuando emigró a Bogotá con el objetivo de lucrar y ayudar económicamente a su madre. Él había conseguido un trabajo en un call center, y es allí cuando sus amigos, al conocer su situación económica, le comentaron sobre la webcam y lo guiaron respecto a cómo se debe mostrar, qué debe hacer y qué no para ganar clientes en las páginas. En este trabajo, David aprende a crear y vender fantasías, relaciones y afectos. Gracias al pago y la comodidad de un estudio bien amueblado y adecuado para la presentación de sus servicios, David decidió tomar el sexoservicio como una labor permanente y como su única fuente de ingresos. Sin embargo, debe mantener esta actividad en secreto ante sus familiares por temor a represalias morales.
Ya con ellos conocí el mundo del trabajo sexual, cuando un amigo me llevó a un estudio de modelos webcam. Estaba pasando por una situación donde no conseguía trabajo rápido en otra cosa porque pues necesitaba, entonces eso fue como la opción más fácil de coger porque antes de eso sí había estado trabajando con Claro. Trabajé en un call center, por lo que yo ya había estado en dos trabajos, sentí que era más fácil que diera resultados más rápido (David, Bogotá, mayo de 2019).
En contraste con estas experiencias, para Jorge, el papel de los iguales en el ingreso al trabajo sexual no fue ligado a la guía, el acompañamiento o la muestra de lugares de ejercicio como una alternativa frente a problemas económicos. Él, al contrario de Rusbel, Fox, David y Tony, ingresó a ser partícipe del comercio sexual primero como cliente. Fue desde esta perspectiva que sus amistades le mostraron las páginas web de oferta de servicios sexuales y, a partir de estas recomendaciones, decidió pagar a una trabajadora sexual. A partir de la experiencia como cliente, Jorge construyó las lógicas de prestación de servicios sexuales y afectivos como trabajador sexual. Él comenzó a ejercer por elección propia para obtener un ingreso extra. Es por ello que filtra y somete a prueba a quien sí y a quien no prestar sus servicios, teniendo en cuenta su experiencia como cliente.
Cabe destacar que sus iguales saben que ejerce y ven como un avance a admirar la manera en que Jorge adquiere recursos económicos, utilizando su expresión de género masculina y su atractivo físico. Así, Jorge vende y construye relaciones, fantasías y servicios para otras personas.
Hubo una época en la que me gustó mucho, mucho, pagar por sexo, y me lo recomendó un amigo. Ahí conocí la página. A mí me gusta ser serio en eso, hay mucha gente que sube, pues miente con fotos, miente con la información y pues ¡no! Yo quería darme un buen gusto. Pues entendiendo buen gusto por pagar por una chica que estuviese bien físicamente, pues sin entrar a juzgar estándares y no, pues la primera vez…. hubo una niña que ¡no! Que me consintió al punto máximo, que inclusive me escuchó, pues no al nivel de confianza que yo le entrego a cualquier persona, pero me pude expresar tranquilamente […] Y pues yo sé que un cliente es una posibilidad de hacer dinero. Pero entendiendo eso… yo construyo o comprendo que debo dar siempre lo mejor de mí a ese cliente, no solamente para tener dinero esa vez, sino inclusive más veces (Jorge, Bogotá, junio de 2019).
Se puede concluir entonces que el papel de los iguales en el trabajo sexual está mediado, en la mayoría de los casos, por la elección de esta actividad económica como reacción a dificultades económicas y emocionales (Barrera 2020a). Los iguales que no se hacen partícipes del trabajo sexual en sí, y en cuyo caso se gesta un vínculo determinado de amistad, no se muestran con juzgamientos o tapujos morales. Muestran, en cambio, escucha, apoyo, curiosidad y admiración frente al hecho del ejercicio del trabajo sexual.
Clientes, ¿hay amistad?
Cliente o ficha,3 ficha o cliente, casual o recurrente. Es con estos arquetipos que se pueden interpretar algunas de las características con las que los entrevistados clasifican a las personas que contratan sus servicios. Son descritas de acuerdo con la manera en que se edifican las prácticas del sexoservicio en el cotidiano de los trabajadores sexuales. De allí que se dé una diferenciación entre ficha y amigo cliente (Barrera 2020a). Se debe tener en cuenta que el cliente que entra en la categoría de amigo es el que otorga una dedicación de tiempo e interés y la adapta a su estilo de vida.
En un cliente se busca algo más que el simple hecho de la compra de los servicios sexuales de manera momentánea. Fox no es solo un objeto de demanda, es una persona que quiere ser apreciada por el otro, al cual quiere conocer y con el que quiere intercambiar experiencias, placeres, gustos y compañía: le otorga significado al trabajo sexual desde lo vivencial como una labor digna en la que se construye con el otro.
Un cliente, para mí, es una persona que está conmigo y me paga el valor que yo le pido, no la persona que me ofrece lo que se le dé la gana, que me dice: “¡No, te voy pagar esto!”, para mí eso no es un cliente. También un cliente es una persona con la que tú te entiendes no solo sexual sino también socialmente, una persona con la que ya pasas a ser un amigo, puedes llegar a tener más encuentros. Una persona con la que te encuentras y culeas una vez nomás, eso no es un cliente. Para mí eso no es… o bueno, yo lo llamo ficha, es una ficha y ¡ya salió! Pero ya cuando es un cliente es que ya te llama muchas veces y que ya es una persona que está muchas veces contigo y que ya siempre está contigo. Para mí eso es un cliente que se convierte ya como en un amigo, un cliente-amigo (Fox, Bogotá, mayo de 2019).
Sin embargo, de un cliente amigo, Fox no espera demandas emocionales o nociones de posesión de ningún tipo. El hecho de compartir y salir beneficiado con la interacción con el cliente, así como de recibir apoyos o regalos, no significa que se deje poseer por el otro (Barrera 2020a). No es una propiedad en venta. En ese sentido, un cliente que solo requiera sus servicios sexuales, sin que se dé la posibilidad de construir una noción diferente de amistad, es solo una ficha, un recurso económico que será tratado como un igual.
Tony comparte este planteamiento con Fox acerca del “amigo cliente”. En este tipo de vínculo, el cliente es representado como una persona carente de afecto que puede ser vista como una fuente de apoyo económico, pero también como alguien de quien se pueden adquirir conocimientos (Barrera 2020a). Con estos clientes, en particular, le es posible explorarse y descubrirse a sí mismo. Sin embargo, tal exploración depende de los acuerdos construidos y del tipo de relación que se vende al otro. Por tanto, la interacción con el cliente se presta a la construcción de un tipo de vínculo especial, en el que el sexoservidor aboga en todo momento por la dignificación de su condición como trabajador y pide no ser tratado como objeto de compra y venta, sino como una persona que satisface, construye y vende relaciones y fantasías.
El cliente para mí es una persona que necesita afectos, que necesita ser escuchado, que necesita cariño, que necesita compañía, que vive en una fantasía de estar enamorado de alguien, y yo le vendo esa fantasía. Hay gente a la que la empleada doméstica le cumple la fantasía de que todo esté limpio, su trabajo sirve para que la otra persona sepa que tiene el orden; sin embargo, el orden lo tiene la persona que está limpiando. Entonces, comparado con eso digo, yo le vendo fantasías a la gente (Tony, Bogotá, abril de 2019).
Este tipo de relaciones también son las ideales para Jorge, quien, al haber empezado como cliente, las valora y las replica. Él entiende el servicio como la venta de fantasías y relaciones en donde no solo ofrece sus servicios con la discreción necesaria, sino que escucha al cliente y lo identifica como alguien que compra ese tipo de fantasías. Lo anterior con el objetivo de que la prestación del servicio pueda ser más fructífera y amena. En los términos de Jorge, si no existe el placer y no hay cabida para la empatía, no funciona el servicio.
Entonces un cliente es la posibilidad de tener dinero. Bueno, no, mentiras, eso es lo principal, también se pueden conocer personas que te pueden ayudar en un futuro en muchos ámbitos […] Mis clientes son siempre desde la empatía tras de que me contactan, bien sea comunicarse por sexo a WhatsApp o por llamada. Siempre la empatía es clave (Jorge, Bogotá, junio de 2019).
Para David y Rusbel la relación con los clientes parte tanto del intercambio monetario como de la venta de fantasías e ilusiones a personas carentes de afecto. Por ende, se hace un llamado a la dignificación y no a la cosificación de ellos mismos. Se parte entonces de la construcción de normas mínimas de respeto para llevar a cabo la prestación de servicios sexuales.
Para mí, un cliente es como la persona que se va a encargar de que uno pueda recibir el dinero. Digamos, sin clientes no hay plata. Y para eso, pues primero hay que hablar y conocer de la persona. Indagar sobre los gustos, lo que le gustaría ver, lo que le gustaría hacer, entonces tratar así como de que el cliente se sienta a gusto, satisfecho de lo que uno hace. Ellos y ellas siempre quieren ver todo, que uno hable, diga sí, utilice los juguetes sexuales, se desnude, baile, muestre todo, sí, entonces ese es como siempre los clientes que uno encuentra (David, Bogotá, mayo de 2019).
Los vínculos que se crean con los clientes, al igual que las relaciones establecidas con los iguales, tienen un punto en común: parten del utilitarismo. En última instancia, los clientes son vistos como objetos de lucro que necesitan llenar un vacío afectivo y, por esta razón, es posible venderles la ilusión y la fantasía del vínculo (Barrera 2020a). Así, las relaciones con los clientes son vistas como relaciones de bolsillo que se construyen en la medida en que se ofrece una compañía y se da cabida a una construcción conjunta de saberes, conocimientos y, en algunos casos, de apoyo económico y emocional.
Yo a él lo puedo acompañar a que vayamos al cine como dos amigos muy normales, pero si tú vas a estar sexualmente conmigo, me tienes que pagar, o sea, de ahí no vas a salir. ¡¿Que porque me invitaste al cine te voy a culear gratis?! Entonces, eso es un cliente: un amigo que te puede invitar a planes, pero igual va a seguir siendo tu cliente sexual (Fox, Bogotá, mayo de 2019).
Con los iguales, en cuanto personas con las que se significa un vínculo de amistad o de escucha, se aboga y prioriza por lo construido en relaciones basadas en el apoyo emocional y económico, así como en la confianza, pero en las que no hay un punto de posesión o subyugación. Se filtra y se pone a prueba con el tiempo si el vínculo perdura. Por otra parte, a diferencia de la relación que se tiene con los clientes, en esta relación hay un vínculo de complicidad en donde no siempre se espera una ganancia del otro, sino reciprocidad.
Yo puedo decir que, de los amigos más cercanos, eran pocos con los que tenía un nivel de complicidad, el nivel de complicidad cuando tú tienes lo necesario para generar cierta empatía, ya tú creas esa empatía y las cosas que dan confianza (Jorge, Bogotá, junio de 2019).
Asimismo, las relaciones con los iguales, a diferencia de las que se construyen con los clientes, no parten de un principio de transacción económica en la que se adaptan prácticas relacionales o se venden fantasías (Barrera 2020a). Con los iguales se crean vínculos que perduran y se mantienen. En estas relaciones no hay necesidad de apelar por la dignificación del ser, dado que los amigos se encuentran en igualdad con el sujeto; por ello, este tipo de vínculos parte de la afinidad y la complicidad como guía hacia la construcción de enlaces con los otros.
Yo le vendo fantasías a la gente. ¿Vos querés que yo salte? Salto, si tengo ganas de saltar, no porque vos me digas que yo salte, porque hay clientes que me dicen: “Mmmh, no sé, pásame la lengua por el ombligo”. Pero esa es la fantasía de ¡ese cliente! De mí depende si le cumplo la fantasía solamente para que él sienta que puede. O digo no y me planto en mi mandato de decir no para… las cosas son a mi manera, no a la tuya (Tony, Bogotá, abril de 2019).
Hay algo que en todo servicio manejo y es sobre todo la discreción. La discreción es como el principal cimiento para que la vaina funcione por lo menos para mí (Jorge, Bogotá, junio de 2019).
De allí que el trabajo sexual masculino parta, como lo menciona Jorge, del anonimato y la discreción. Ello, producto de las matrices de opresión de tipo heteropatriarcal en las que un hombre debe ser consumidor de trabajadoras sexuales, mas no ofertante de servicios, por lo que esta actividad debe hacerse de forma clandestina (Hernández y Espinosa 2015).
Rusbel y David parten del principio de utilidad de las relaciones con los clientes y los iguales, así como de la diferenciación de los espacios de interacción con ellos. Tony y Fox los diferencian a partir del grado de interés y complicidad que se construye con las amistades y de la continuidad en el tiempo. Jorge considera la confidencialidad y el anonimato como principio que rige a los clientes en su relación con el trabajador sexual y la prestación de sus servicios, cosa que no ocurre con sus amistades.
Realidades vinculares entre apoyos, afectos y utilidades
Lo descrito anteriormente hace referencia a transformaciones y permanencias en los vínculos de los entrevistados con sus iguales. Por consiguiente, se infiere que la permanencia en las relaciones con los mismos se deriva de la continuidad y de acercamientos de prueba y error, para lo cual se establecen espacios intencionales dirigidos de manera exclusiva. Todo se logra por medio de la confianza, el apoyo emocional y la afinidad como pilares del vínculo.
En Rusbel se hallan nostalgias y agradecimientos a sus iguales en lo que respecta a la importancia que ha adquirido compartir una serie de vivencias negativas que para él han sido clave. De allí que él mismo se reproche el peso y la importancia que le daba a sus relaciones de pareja, en las cuales daba todo de sí y ponía a la pareja por encima de sus amigos. Ellos han estado junto a él desde los primeros atisbos de socialidad gay que puede recordar. Para Rusbel, estos vínculos no son pasajeros y le asigna una gran importancia al hecho de que estas relaciones de bolsillo se hayan mantenido con el paso del tiempo.
Para Fox, las relaciones que ha construido con los otros trabajadores sexuales han sido finitas y marcadas por el utilitarismo. Él siente que quiere estar solo, pero la misma soledad lo agobia, dado que requiere de la atención y el cuidado que busca en los otros. Por esto construye relaciones de bolsillo con frecuencia. Desde su infancia ha abogado por ser independiente y deplora la dependencia a los otros. Fox quiere que lo busquen, pero no de forma circunstancial, quiere compartir momentos duraderos, pero le teme al apego con los otros.
Los vínculos con sus iguales se mantienen desde su edad escolar marcados por el utilitarismo. Prueba y evalúa con quién estar y con quién no de manera constante. Tiene presente el carácter líquido de las relaciones y mantiene los estándares, pero depende de la búsqueda continua de afinidad con los otros. Por ello Fox construye relaciones de bolsillo constantemente, pero deplora ser visto como objeto sexualizado o de consumo por las otras personas. El sexo para él es un trabajo y un algo por lo que es buscado.
Mucha gente me busca solo para culear, entonces como que… o sea, güevón,4 ¡yo trabajo en eso güevón! Invítame aunque sea a un helado, un café y hablamos, mierda, me invitas a un porro y hablamos más mierda, pero no me invites a culear, o sea, eso como que aburre. Entonces, si yo invito, yo propongo el plan, pero si me invitan me gusta que propongan un plan que no sea sexual (Fox, Bogotá, mayo de 2019).
Es así como los vínculos afectivos que los entrevistados mantienen con sus iguales son caracterizados por su continuidad en el tiempo. Las principales características para que perduren son la afinidad, la confianza, la complicidad y el apoyo emocional como pilares para la construcción de estos.
Conclusión
Las relaciones que se construyen con los iguales delimitan los parámetros de sociabilidad del sujeto en contexto. A partir de allí, adquieren significado los gustos, las afinidades, la comunicación y la confianza como pilares de vinculación del sujeto con otras personas. Existen brechas grandes entre el descubrimiento sexual y los vínculos con familiares de origen y con iguales (Barrera 2020a) dado que los primeros no se hacen presentes y es con los segundos con quienes los sujetos resuelven dudas y dan cuenta de gustos y de formas de goce pleno de la sexualidad.
Por medio de los patrones de sociabilidad, el sujeto descubre y explora todo de sí. En compañía de sus iguales es capaz de discernir y poner en duda lo aprendido en sus contextos familiares, lo cual le permite tomar conciencia de las primeras nociones de importancia y utilidad entre los vínculos con iguales y familiares de origen. Con sus iguales, los sujetos entrevistados, en su mayoría, conocieron o se iniciaron en el trabajo sexual. Este se presenta mayormente como una alternativa ante dificultades económicas por las que atravesaban los sujetos en momentos específicos de la vida. Los entrevistados, en general, transformaron esta elección circunstancial en parte de su estilo de vida.
Los entrevistados ven a los clientes como posibilidades de enlace que trascienden lo económico, pero que se diferencian, en términos de confianza, afinidad y utilidad, de las relaciones que establecen con sus iguales. En esas transacciones con los clientes, los trabajadores sexuales constantemente están haciendo un llamado a la dignificación del sexoservicio y a la no cosificación de las personas que lo ejercen.
Con sus iguales, en contraste, se encuentra un espacio vincular de apoyo emocional e informacional en la medida en que los entrevistados se adentran en el comercio sexual. En los iguales se buscan -relaciones de proximidad marcadas por la afinidad- formas de ser y estar en el mundo que reproduzcan o cuestionen las relaciones vividas con sus parientes. Es así que los vínculos entre los familiares e iguales son evaluados y jerarquizados, y los órdenes afectivos dentro de estos son reorganizados continuamente por los trabajadores sexuales.










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