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Revista alergia México

versión On-line ISSN 2448-9190

Rev. alerg. Méx. vol.72 no.2 Ciudad de México abr./jun. 2025  Epub 22-Ago-2025

https://doi.org/10.29262/ram.v72i2.1452 

Artículos de revisión

Dieta baja en pseudoalérgenos e histamina: un enfoque terapéutico en pacientes con urticaria crónica espontánea

Low pseudoallergen and histamine diet: a therapeutic approach in patients with chronic spontaneous urticaria.

Edwin Daniel Maldonado Domínguez1  1  
http://orcid.org/0000-0002-1916-342X

Víctor Fernando Muñoz Estrada2 
http://orcid.org/0000-0001-6410-3912

Jaime Picazo Luna3 
http://orcid.org/0009-0009-2080-8668

1Servicio de Inmunología Clínica y Alergia

2Jefe del Departamento de Dermatología y Micología.

3Médico residente de Dermatología, Hospital Civil de Culiacán, Sinaloa, México


Resumen

Este artículo analiza los efectos de la dieta restringida en histamina y pseudoalérgenos, como estrategia adicional en el tratamiento de pacientes con urticaria crónica espontánea. Se llevó a cabo una revisión exhaustiva de la bibliografía en PubMed y Google Scholar, utilizando términos MeSH y no MeSH vinculados con urticaria, histamina y dieta. La revisión incluyó 78 artículos publicados entre 2014 y 2024. La urticaria crónica espontánea es una enfermedad persistente, en la que una cantidad considerable de pacientes no responde al tratamiento de manera óptima. Incluso un tercio de ellos podría beneficiarse al reducir el consumo de pseudoalérgenos y alimentos con alta cantidad de histamina. Las aminas bioactivas, presentes en varios alimentos, aumentan los síntomas de la urticaria crónica espontánea, al promover la liberación de histamina y otros mediadores inflamatorios. La restricción de histamina en la dieta y el fortalecimiento de la función de la enzima diamino-oxidasa parecen aliviar los síntomas, aunque la variabilidad en las concentraciones de histamina reportados en diferentes estudios complica la formulación de guías estandarizadas. Se concluye que la dieta baja en histamina y pseudoalérgenos es una opción prometedora para reducir los síntomas en pacientes con urticaria crónica espontánea, particularmente en quienes no logran un control adecuado con antihistamínicos. Se recomienda evaluar la eficacia de esta dieta en un periodo de tres a cuatro semanas para observar posibles beneficios. Aun así, se requieren estudios adicionales y mayor estandarización para definir las concentraciones seguras de histamina en los alimentos y mejorar las recomendaciones terapéuticas.

Palabras clave: Histamina; Dieta; Urticaria crónica espontánea; Diamino-oxidasa; Amina; Antihistamínicos

Abstract

This article analyzes the effects of a histamine- and pseudoallergen-restricted diet as an additional strategy in the treatment of chronic spontaneous urticaria (CSU). A comprehensive review of the literature was conducted using PubMed and Google Scholar, employing both MeSH and non-MeSH terms related to urticaria, histamine, and diet. The review included 78 selected articles published between 2014 and 2024. CSU is a persistent disease in which a considerable number of patients do not respond optimally to standard treatments. Up to one-third of these patients may benefit from reducing the intake of pseudoallergens and histamine-rich foods. Bioactive amines present in various foods tend to exacerbate CSU symptoms by promoting the release of histamine and other inflammatory mediators. The restriction of dietary histamine and the enhancement of diamine oxidase (DAO) enzyme function appear to alleviate symptoms, although variability in reported histamine levels across studies complicates the development of standardized guidelines. It is concluded that a low-histamine and pseudoallergen diet is a promising option for reducing symptoms in patients with chronic spontaneous urticaria (CSU), particularly those who do not achieve adequate control with antihistamines. Evaluating the effectiveness of this diet over a period of three to four weeks is recommended to observe potential benefits. Nevertheless, additional studies and further standardization are necessary to define safe histamine levels in foods and improve therapeutic recommendations.

Keywords: Histamine; Diet; Chronic spontaneous urticaria; Diamine-oxidase; Amines; Antihistamines

ANTECEDENTES

La urticaria se caracteriza por la manifestación de ronchas o habones. Se clasifica en aguda o crónica, según su duración (menor o mayor a 6 semanas), y las causas son diversas.1 La mayoría de los casos de urticaria aguda se curan de manera completa; sin embargo, menos del 8% evoluciona a urticaria crónica.2 Entre el 80 y 90% de los pacientes no se puede identificar el desencadenante específico, por ejemplo: estímulos físicos, alimentos, alérgenos o fármacos, y esta variante se denomina urticaria crónica espontánea.3

La urticaria se origina por la activación de los mastocitos. Los mastocitos activados liberan histamina y posteriormente mediadores como leucotrienos, factor activador de plaquetas, y las prostaglandinas inducen vasodilatación, extravasación de plasma y activación de los nervios sensoriales.4 El estímulo exacto para la activación del mastocito sigue sin esclarecerse; sin embargo, se han sugerido varios desencadenantes posibles: hipersensibilidad tipo I mediada por inmunoglobulina E (IgE), autoinmunidad y estimulación del receptor X2 acoplado a proteína G relacionado con Mas (MRGPRX2), que se encuentra en los mastocitos y puede estimularse por neuropéptidos liberados por el estrés, defensinas, pseudoalérgenos y varios medicamentos.5,6

Incluso un tercio de los pacientes con urticaria crónica espontánea se benefician de la dieta baja en pseudoalérgenos. Además, a menudo se comenta que la reducción del consumo de histamina por sí sola disminuye los síntomas clínicos y la calidad de vida en estos pacientes.7 Los pseudoalérgenos son sustancias que inducen reacciones de hipersensibilidad o intolerancia, similares a las reacciones alérgicas verdaderas.8 Estos incluyen: conservantes, colorantes, salicilatos, compuestos aromáticos, edulcorantes e incrementadores del sabor, y pueden encontrarse en alimentos naturales (ajo, alcachofa, tomates, frutas y ruibarbo) o procesados (edulcorantes artificiales y carnes procesadas).9,10 Las pseudoalergias se distinguen de las alergias verdaderas porque los anticuerpos IgE contra los alérgenos están ausentes, las pruebas de punción cutánea suelen ser negativas y la exposición a los agentes provocadores no produce síntomas clínicos positivos reproducibles.11,12

Las aminas bioactivas son bases orgánicas de bajo peso molecular, generadas a partir del metabolismo de plantas, animales y microorganismos. Tienen características vasoactivas, psicoactivas y toxicológicas.13 Estas se dividen en monoaminas (tiramina, serotonina, feniletilamina, dopamina, epinefrina y norepinefrina) y diaminas (histamina, cadaverina y putrescina). Las reacciones adversas a los alimentos se notifican con mayor frecuencia con el vino tinto y los quesos añejos que contienen altas concentraciones de tiramina e histamina.14-16

La intolerancia a la histamina resulta del desequilibrio entre la histamina acumulada y su incapacidad de degradación. Superar el grado de tolerancia a la histamina de un individuo provoca síntomas mediados por la histamina dependientes de la concentración, como aumento de la secreción de ácido gástrico y de la frecuencia cardíaca (1~2 ng/mL), taquicardia, cefalea, rubor, urticaria, prurito (3~5 ng/mL), disminución de la presión arterial (6~8 ng/mL), broncoespasmo (7~12 ng/mL) y paro cardíaco (>100 ng/mL), que pueden ocurrir cuando los pacientes consumen alimentos con altas concentraciones de histamina o su degradación se encuentra alterada, de acuerdo con la actividad reducida de diamino-oxidasa (DAO): principal enzima que cataliza la histamina en el intestino.17 La intolerancia a la histamina es frecuente en pacientes con actividad de diamino-oxidasa < 3 U/mL, probable en pacientes con actividad < 10 U/mL e improbable en pacientes con actividad > 10 U/mL.18

Según las guías de práctica clínica, se recomiendan antihistamínicos de segunda generación (incluido un régimen de aumento de dosis), omalizumab, antagonistas de leucotrienos o ciclosporina A en pacientes con urticaria crónica espontánea.19,20 Debido al costo del omalizumab y los efectos adversos de la ciclosporina, la mayoría de los pacientes con urticaria crónica espontánea eligen los antihistamínicos de segunda generación como único tratamiento;18 sin embargo, el 50% de estos no responde al tratamiento con antihistamínicos.21

Durante los últimos años se ha discutido que la dieta baja en histamina puede ser suficiente para reducir los síntomas de la urticaria y que el beneficio de la dieta baja en pseudoalérgenos se debe, principalmente, a la reducción del consumo de histamina.22

El objetivo de este estudio fue revisar el efecto de la dieta libre de pseudoalérgenos e histamina en el control de los pacientes con urticaria crónica espontánea.

METODOLOGÍA

Se llevó a cabo una revisión de la bibliografía en Pubmed y Google scholar con los términos MeSH “urticaria”, “histamina”, y “dieta” así como términos no MeSH “urticaria crónica espontánea”, “dieta baja de histamina” y “pseudoalérgenos”. La búsqueda inicial arrojó 156 artículos, de los que se emplearon 78. Se seleccionaron artículos del 2014 al 2024, aunque se incluyeron algunos de mayor antigüedad, debido a su relevancia para esta revisión.

Función de la dieta en pacientes con urticaria crónica espontánea

Aunque la urticaria aguda puede ser una manifestación de alguna reacción de hipersensibilidad mediada por IgE a alimentos, los componentes alimentarios no alergénicos, incluidos los aditivos alimentarios y las sustancias naturales como las aminas biógenas y los compuestos aromáticos, conocidos como pseudoalérgenos, son los desencadenantes más frecuentes de exacerbaciones de urticaria crónica espontánea.23 Los síntomas relacionados con los alimentos se clasifican en dos categorías: 1) alergia alimentaria e 2) intolerancia alimentaria, esta última suele ser la más común en los pacientes.24

  • Las alergias alimentarias suelen estar mediadas por IgE y se ha descrito en solo el 1.2% de los pacientes con urticaria crónica espontánea.25 Los principales alimentos responsables son: leche de vaca, huevos de gallina y frutos secos.26 Clínicamente se caracteriza por síntomas respiratorios (estornudos, sibilancias, disnea) y/o cutáneos (urticaria). Otro rasgo distintivo es la necesidad de un episodio previo de sensibilización. Los síntomas suelen aparecer entre los primeros minutos a 2 horas después del consumo del alimento.27

  • Las intolerancias alimentarias son reacciones adversas a los alimentos que no involucran al sistema inmunológico.28 El mecanismo exacto sigue siendo difícil de determinar, y estas reacciones no inmunológicas a los alimentos se denominan Pseudoalergia. Las intolerancias alimentarias se han descrito con mayor frecuencia en pacientes con urticaria crónica espontánea que las alergias alimentarias. Entre los pseudoalérgenos más conocidos se encuentran los alimentos con altas concentraciones en histamina o que activan los mastocitos.24 La intolerancia alimentaria suele sospecharse cuando los síntomas clínicos disminuyen después de tres semanas de la dieta de eliminación estricta, o si las pruebas de provocación oral con sustancias o elementos implicados agravan los síntomas.29

Pseudoalérgenos y urticaria aguda

Aunque el 63% de los pacientes con urticaria aguda atribuyen los episodios a un alimento,30 la alergia alimentaria es una causa poco frecuente de urticaria aguda en adultos.31 En la infancia, la hipersensibilidad tipo I parece tener mayor importancia, con una tasa del 15% notificada en el grupo de edad de 6 meses a 16 años.32

En ninguno de los estudios se reportaron reacciones pseudoalérgicas contra alimentos, pero se ha informado que las reacciones pseudoalérgicas contra AINE's son la segunda causa más frecuente, responsable del 9% de los casos.33

Histamina y efectos biológicos

La histamina es un neurotransmisor y mediador del sistema neuroinmunoendocrino que influye en las funciones fisiológicas de diversos tejidos y células. En el organismo, su síntesis está asegurada por la descarboxilación del aminoácido L-histidina por la enzima L-histidina descarboxilasa.15 La histamina es sintetizada y liberada por diferentes células humanas, especialmente basófilos, mastocitos, plaquetas, neuronas histaminérgicas, linfocitos y células enterocromafines. Se almacena en vesículas o gránulos que se liberan al ser estimulados.34

La histamina ejerce sus efectos biológicos al unirse a cuatro diferentes receptores acoplados a la proteína G (H1, H2, H3 y H4) para activarlos

  • El receptor H1 se encuentra en los vasos sanguíneos y nervios sensoriales, y su activación incrementa la permeabilidad vascular, estimula los nervios sensoriales de las vías respiratorias y promueve la quimiotaxis de los eosinófilos.

  • El receptor H2 es el principal responsable de la secreción del ácido gástrico. Sin embargo, también se encuentra en el lecho vascular y las glándulas submucosas, por lo que su estimulación incrementa las secreciones glandulares e incrementa la permeabilidad vascular.

  • El receptor H3 se expresa en los nervios presinápticos del sistema simpático adrenérgico periférico y también en las glándulas submucosas nasales. Su estimulación provoca la supresión de la liberación de noradrenalina en las terminaciones nerviosas presinápticas y estimula la secreción de las glándulas submucosas.

  • El receptor H4 se localiza en eosinófilos, mastocitos, basófilos, neutrófilos y nervios. Su activación aumenta la quimiotaxis de los mastocitos y eosinófilos.35,36

Metabolismo de la histamina

El metabolismo de la histamina se produce, principalmente, a través de dos vías enzimáticas: 1) vía de la histamina N-metiltransferasa (que se encuentra en sistema nervioso central, músculo liso intestinal, mucosa del intestino delgado, hígado y riñones) y 2) vía diamino-oxidasa (DAO) o histaminasa (ubicada en la mucosa intestinal, hígado, riñones, eosinófilos, placenta y piel). El principal producto metabólico es el ácido N-metilimidazol acético.35

La menor actividad de la DAO, ya sea por predisposición genética o enfermedades gastrointestinales, aumenta las concentraciones de histamina en sangre y conducen a intolerancia a la histamina, que causa diversos síntomas que imitan una reacción alérgica, incluso después de la ingestión de pequeñas cantidades de histamina toleradas por individuos sanos.13 La actividad de la diamino-oxidasa o la liberación de histamina también pueden verse influenciadas por una serie de medicamentos de consumo común: cloroquina y ácido clavulánico (inhibición >90% de la DAO), cimetidina y verapamilo (inhibición del 50%), isoniazida, metamizol, acetil cisteína y amitriptilina (inhibición del 20%) y diclofenaco, metodopramida, suxametonio y tiamina (inhibición <20%).37 (Cuadro 1)

Cuadro 1 Alimentos y fármacos con posibles efectos en el metabolismo y la distribución de histamina en el organismo, que incluyen la disminución de la actividad diamino-oxidasa.8,15,37,39,62,77 

Alimentos que bloquean la diamino-oxidasa
Alcohol Vinos y licores
Alimentos con alto contenido de histamina
Pescado Caballa, arenque, sardina, atún
Queso Gouda, Camembert, Cheddar, Emmental, Suizo, Parmesano
Carnes Embutidos fermentados, salami, jamón fermentado
Vegetales Chucrut, espinacas, berenjenas, salsa de tomate, alcachofas, guisantes, champiñones, rulharbo, aceitunas, pimientos
Otros Aditivos alimentarios (E100-E1518, conservantes o colorantes artificiales, potenciadores del sabor, edulcorantes), regaliz, especias
Alimentos con capacidad de liberar histamina
Derivados de plantas Cítricos, papaya, fresas, piña, plátano, nueces, cacahuates, tomates, espinacas, chocolate
Derivados de animales Pescado, crustáceos, puerco, clara de huevo
Medicamentos comerciales que interfieren con la actividad de la diamino-oxidasa
Expectorantes y mucolíticos Ambroxol, N-acetilcisteína
Antinflamatorios no esteroideos Ácido acetilsalicílico, ibuprofeno
Medicamentos que interfieren con el metabolismo o la distribución de la histamina
Procinéticos Metoclopramida
Antinfecciosos Ácido clavulánico, isoniazida, cefuroxima, cefotiamo, pentamidina, cloroquina, doxiciclina, neomicina B, acriflavina, D-cicloserina
Broncodilatadores Aminofilina, teofilina
Diuréticos Amilorida, furosemida
Antidepresivos Amitriptilina, inhibidores de la monoaminoxidasa 1
Ansiolíticos Diazepam, barbitúricos
Antipsicóticos Haloperidol
Citostáticos Ciclofosfamida
Antihipertensivos Verapamilo, dihidrazina, alprenolol
Cardiotónicos Dobutamina, dopamina
Opioides Petidina, morfina, codeína
Analgésicos Metamizol
Anestésicos locales Lidocaína, prilocaína, marcaína, procaína
Anestésicos generales Tiopental
Relajantes musculares Pancuronio, alcuronio, D-tubocurarina
Antiarrítmicos Propafenona, verapamilo, quinidina
Otras sustancias que interfieren con el metabolismo de la histamina
Agentes de radiocontraste que contienen yodo

Histamina y alimentos

La histamina se encuentra en diferentes alimentos, en concentraciones variables, y representan la principal fuente exógena de este compuesto.38 La formación de aminas biógenas en los alimentos requiere la disponibilidad de aminoácidos libres, además de la coexistencia de microorganismos descarboxilasa positivos y condiciones que permitan el crecimiento bacteriano y la actividad descarboxilasa. Numerosas bacterias y algunas levaduras muestran elevada actividad de histidina descarboxilasa y, por lo tanto, tienen la capacidad de formar histamina.38,39 La mayoría de los pacientes con urticaria crónica señala que sus síntomas empeoran después de consumir alimentos con alta cantidad de histamina, como el vino tinto o el queso curado. Aunque muchos alimentos ricos en histamina se consideran pseudoalérgenos, no todos contienen gran cantidad de la misma.9 Los alimentos que potencialmente contienen elevadas concentraciones de histamina son: α) los microbiológicamente alterados (pescado, carne, o productos derivados que pudieran ser conservados o procesados en condiciones higiénicas inadecuadas); γ) los productos fermentados, en los que las bacterias responsables del proceso de fermentación también pueden tener capacidad aminogénica.40 Otros alimentos con gran cantidad de histamina comunes son la col fermentada, los cítricos y los cacahuates.9 (Cuadro 1)

La dieta libre de histamina durante tres semanas puede disminuir los síntomas en algunos pacientes. Esto se correlaciona con disminución de las concentraciones plasmáticas de histamina. Los valores de diamino-oxidasa se mantienen estables, excepto en los pacientes con puntuaciones más altas de actividad de urticaria al inicio.33

Aditivos alimentarios

Los aditivos alimentarios son agentes naturales o sintéticos (colorantes, conservantes y edulcorantes artificiales) que pueden actuar como potentes pseudoalérgenos,10 y desencadenar o agravar la urticaria a través de mecanismos no dependientes de IgE. Algunos ejemplos son: metabisulfito de sodio, benzoato de sodio, glutamato monosódico, nitrato de sodio, tartrazina, eritrosina, ácido sórbico e hidroxianisol butilado.41 Se ha demostrado que la azorrubina y el rojo cochinilla (de origen natural) son los aditivos alimentarios con mayor sensibilidad.42 La mayor parte de los aditivos alimentarios se excluyen de las dietas libres de pseudoalérgenos. Un ensayo doble ciego controlado con placebo demostró mejoría clínica después de la exclusión de aditivos alimentarios en la dieta en el 13.8% de los pacientes.43

En el estudio de Henz y colaboradores, las pruebas de provocación con colorantes y conservantes alimentarios fueron positivas tan solo en el 18% de los pacientes con urticaria crónica espontánea, aunque el 73% respondieron a la dieta libre de pseudoalérgenos.44

Alcohol

El alcohol se ha relacionado con diversas reacciones de hipersensibilidad, y es una causa reportada de urticaria.16,45 Se ha identificado como desencadenante de urticaria crónica espontánea en el 4-9% de los pacientes.46 El ácido acético, un metabolito del etanol, indujo una prueba de Prick positiva en un paciente con urticaria recurrente después de la ingestión de alcohol. La patogenia implica un metabolismo alterado de las prostaglandinas, liberación de IgE inducida por acetaldehído y la liberación anafiláctica de histamina no mediada por IgE.47

Exclusión de otras enfermedades en el diagnóstico diferencial

Es importante conocer o diferenciar cuando la urticaria se origina por alguna manifestación de cierta alergia alimentaria, que se define como una respuesta inadecuada del sistema inmunológico a un antígeno (en la mayoría de los casos de naturaleza proteica) ingerido en los alimentos, y se acompaña de mecanismos inmunológicos mediados o no por IgE (celulares). Su prevalencia acumulada es del 3-6%, afecta frecuentemente a los niños, y suele manifestarse en los primeros minutos del consumo del alimento.48 En estos casos debe eliminarse el alimento en cuestión y no indicar la dieta baja en histamina ni libre de pseudoalérgenos.

La intolerancia alimentaria es una respuesta no inmunológica anormal del organismo a la ingestión de alimentos o sus componentes en una dosis normalmente tolerada.49 Algunos pacientes pueden tener intolerancia a la histamina, que afecta al 1% de la población y suele aparecer con mayor frecuencia en personas de mediana edad.50 La intolerancia a la histamina es una alteración causada por el desequilibrio entre la histamina liberada por los alimentos y la capacidad del organismo para degradar dicha cantidad. Se acompaña de disminución de la actividad de la enzima diamino-oxidasa, lo que conduce al aumento de la concentración de histamina en plasma y la aparición de reacciones adversas.49 Incluso el 34% de los pacientes con urticaria crónica espontánea pueden tener antecedente de intolerancia a la histamina.50,51 Las manifestaciones más frecuentes son las cutáneas: rubor facial, prurito y urticaria; y las gastrointestinales: diarrea, vómito, estreñimiento y dolor abdominal.15 El 97% de los casos informa tres o más síntomas que afectan diferentes órganos, lo que subraya la complejidad del cuadro clínico de la intolerancia a la histamina.52 Actualmente, las estrategias más recomendadas para prevenir la aparición de los síntomas incluyen la dieta baja en histamina y suplementación de diamino-oxidasa exógena para potenciar la degradación intestinal de la histamina.53

Es necesario distinguir la intolerancia a la histamina de la intoxicación por histamina, designada como síndrome escrombroide, escombroidosis o intoxicación por histamina. La escombroidosis ocurre después de consumir pescado mal conservado, por lo regular de la familia Scombridae, que incluye peces de agua profunda (atún, bonito y caballa).54 Los síntomas generalmente aparecen en la primera hora posterior a la ingesta del pescado. Los más frecuentes son: sabor metálico, cefalea, diaforesis, palpitaciones, mareo, náusea, vómito, eritema súbito, urticaria y edema facial.55 El diagnóstico es principalmente clínico, y se establece con la adecuada historia clínica, sobre todo conocer qué y cuándo consumió el alimento; las manifestaciones clínicas y su aparición, así como informar o conocer los síntomas similares en familiares o personas que consumieron el mismo tipo de pescado. Esta última pregunta puede parecer trivial, pero suele ser decisiva para distinguir la escombroidosis de la alergia alimentaria.56

Dieta en el paciente con urticaria crónica

En 1995, Zuberbier y colaboradores realizaron el primer estudio prospectivo en pacientes con urticaria crónica espontánea.57 Aunque el 73% de los participantes se beneficiaron de la dieta baja en pseudoalérgenos (baja en aditivos alimentarios, aminas biógenas y otros alimentos desencadenantes descritos a menudo, como tomates, hierbas, alcohol y similares), las provocaciones alimentarias doble ciego controladas con placebo con aditivos alimentarios provocaron síntomas solo en el 19% de los casos. Siete años después se demostró que los componentes aromáticos naturales de los alimentos eran los principales desencadenantes.58 Los estudios posteriores evidencian el beneficio de la dieta baja en pseudoalérgenos, con remisión parcial en pacientes con urticaria crónica espontánea.8,59,60

Se ha demostrado que la dieta baja en histamina es efectiva en algunos pacientes con urticaria crónica espontánea.7,17,61 El principio de la dieta baja en histamina consiste en la selección de alimentos, principalmente con una cantidad no excesiva de histamina; sin embargo, la elección apropiada suele ser difícil por diferentes motivos,62 uno de estos es la falta de consenso sobre la concentración de histamina por debajo de la que se piensa que un alimento es bajo en histamina. Así, se han señalado como posibles umbrales diferentes valores de histamina en alimentos, que varían de 5-50 mg/kg, mientras que otros autores son más exigentes y consideran alimentos con bajas concentraciones de histamina los que contienen cantidades inferiores a 1 mg/kg.13,63 Puesto que la exposición a la histamina existe más allá de la dieta, no es posible evitarla por completo. Además, es importante limitar la ingesta de sustancias que provocan directamente o estimulan la liberación endógena de histamina e inhiben la actividad de diamino-oxidasa, por ejemplo algunos medicamentos.62 El Cuadro 1 expone algunos alimentos y fármacos con efecto en el metabolismo y/o distribución de la histamina.

Existen determinados alimentos que, a priori, no contienen histamina, pero los pacientes los asocian con la aparición de síntomas. Para estos alimentos existe mucha más variabilidad a la hora de excluirlos de las dietas bajas en histamina. La exclusión de alimentos puede basarse en su contenido en otras aminas biógenas, como la putrescina y cadaverina, que funcionan como sustratos competitivos para la diamino-oxidasa y, por tanto, pueden inhibir la degradación intestinal de la histamina si están presentes en cantidades significativas. Así, la aparición de síntomas por el consumo de cítricos, setas, soja, plátanos y frutos secos puede deberse a concentraciones elevadas de otras aminas, especialmente putrescina.64

La dieta baja en histamina debe ofrecerse de forma temporal. El paciente requiere saber que después de cierto tiempo algunos alimentos eliminados pueden volver introducirse en la dieta 15. En el Cuadro 2 se enlistan los estudios que apoyan la dieta libre de pseudoalérgenos y/o baja en histamina, para el tratamiento de pacientes con urticaria, que demuestran tasas de respuesta del 22-75% cuando se llevan a cabo durante 2 a 6 semanas. Cabe destacar que en la mayor parte de los estudios mencionados anteriormente se utilizó un grupo de control y a la mayoría de los pacientes les permitió consumir antihistamínicos. Por lo tanto, es difícil comparar estas mejoras con las esperadas mediante la curación espontánea. A pesar de esto, los resultados son prometedores.

La Figura 1 muestra una lista de alimentos que deben evitarse, según la revisión bibliográfica y el recuento de las dietas bajas en histamina que excluyen cada alimento 7,17,63,65-72.

Una dieta que garantice la eliminación completa de la histamina es inalcanzable; sin embargo, existen alimentos que, en cantidades habituales, se consideran seguros por su poco contenido de histamina 15 y pueden indicarse a pacientes con urticaria Cuadro 3. También puede administrarse suplementos con zinc, cobre, vitamina C y vitamina B6, que funcionan como cofactores de la diamino-oxidasa para mejorar su función 62.

Se ha demostrado que las dietas bajas en pseudoalérgenos y en histamina han curado de forma total o parcial a un subgrupo de pacientes con urticaria crónica espontánea. Estas dietas pueden ofrecerse a ciertos pacientes con urticaria crónica espontánea, pero deben seguirse durante un período mínimo de tres semanas, con la intención de determinar su respuesta y debe considerarse el riesgo de deficiencias nutricionales 73. Al momento de indicar la dieta baja en histamina, los alimentos excluidos son, en la mayor parte de los casos, diferentes según la dieta considerada en diversos estudios. Solo los alimentos fermentados suelen excluirse por unanimidad. La coexistencia de putrescina, que puede interferir con la degradación de histamina por la diamino-oxidasa intestinal, podría explicar en parte la razón por la que ciertos alimentos (cítricos y plátano) también se reportan en dietas bajas de histamina 72.

Aunque los parámetros de práctica de Estados Unidos no recomiendan la eliminación de pseudoalérgenos debido al bajo nivel de evidencia 74, la guía de la EAACI sugiere determinar la respuesta dos a tres semanas después. En caso de no haber mejoría durante este tiempo, debe alentarse al paciente a suspender la dieta e informarle que es poco probable que el alimento esté exacerbando la urticaria 75.

Por último, se ha demostrado que el cambio en los hábitos alimentarios modifica los parámetros metabólicos, afecta a la composición y diversidad de la microbiota, incluso a las características asociadas con la inflamación. Cualquiera de estos puntos finales puede afectar la actividad de la urticaria, que es una enfermedad inflamatoria crónica 76-78.

Figura 1 Alimentos que deben evitarse, según la revisión bibliográfica y el recuento de las dietas bajas en histamina que excluyen cada alimento. 

Cuadro 2 Estudios que apoyan la dieta libre de pseudoalérgenos y/o baja cantidad de histamina en pacientes con urticaria 

Autor y año Diagnóstico Pacientes (n) Tiempo de administración de la dieta libre de pseudoalérgenos Respuesta
Zuberbier, et al. (1995)78 Urticaria crónica espontánea 64 2 semanas 73%
King W, et al. (2000)68 Urticaria crónica espontánea y angioedema 19 6 semanas 22% en el grupo de casos
Guida B, et al. (2000)61 Urticaria crónica espontánea 10 3 semanas Completa: 30% Parcial: 30%
Bunselmeyer B, et al. (2009)59 Urticaria crónica espontánea 153 5 semanas Completa: 17% Parcial: 51%
Magerl M, et al. (2010)8 Urticaria crónica espontánea 140 3 semanas 34%
Akoglu G, et al. (2012)60 Urticaria crónica espontánea 34 4 semanas 41.2%
Siebenhaar F, et al. (2016)51 Urticaria crónica espontánea 157 20 días 46%
Wagner N, et al. (2017)7 Urticaria crónica espontánea 56 3 semanas 75%
Cornillier H, et al. (2019)29 Urticaria crónica espontánea 1734 3-5 semanas Completa: 4.8% Parcial: 37%
Chiang HL, et al. (2022)18 Urticaria crónica espontánea 72 No especificado 70.5%

Cuadro 3 Alimentos con reducida cantidad de histamina consumidos habitualmente.15 

Agua, café, té, zumos caseros de frutas y verduras permitidas
Pan, bollería, papas, arroz, pasta, cereales, mijo, trigo sarraceno, maíz
Yogur, queso fresco blando
Lechuga, coliflor, brócoli, achicoria, zanahoria, ajo, cebolla, pepino, calabaza, calabacín, pimiento, rábano, alcachofa, espárragos
Manzana, pera, cereza, durazno, albaricoque, sandía, arándanos
Especias, hierbas
Aceite vegetal, vinagre
Carne fresca/inmediatamente congelada: aves, ternera, res, cordero, cerdo
Pescado fresco/congelado inmediatamente: bacalao, abadejo, trucha, lucioperca, fletán
Jamón (fresco, cocido y de alta calidad), huevos (cocidos)
Mermelada elaborada con frutas permitidas, miel, mantequilla, margarina

CONCLUSIÓN

Las modificaciones en la dieta (eliminación de alimentos con alta cantidad de histamina o evitar los pseudoalérgenos) son efectivas para reducir los síntomas en pacientes con urticaria crónica. La dieta libre de pseudoalérgenos durante tres a cuatros semanas es una estrategia segura y efectiva en pacientes con urticaria crónica espontánea que no responden al tratamiento de referencia. Aunque se requieren mayor cantidad de estudios en pacientes con urticaria aguda, estos pueden beneficiarse de una dieta libre de pseudoalérgenos durante el periodo que manifiestan los síntomas. Sin embargo, la dieta libre de pseudoalérgenos elimina temporalmente la mayor parte de las frutas y verduras y, por lo tanto, en algunos aspectos es poco nutritiva y no sería saludable si se mantuviera durante periodos prolongados.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Financiamiento

Los autores declaran no tener fuentes de financiación.

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Recibido: 29 de Noviembre de 2024; Aprobado: 30 de Diciembre de 2024

Autor para correspondencia: Edwin Daniel Maldonado Domínguez. Correo electrónico: daniel_lindash@hotmail.com

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