1. Introducción
El fenómeno de la combinación de marcadores constituye uno de los vacíos más notables en el estudio de estos elementos discursivos (Dostie, 2013; Fernández y Soler, 2020; Pons, 2008, 2018). La tendencia que tienen los marcadores para concatenarse es un comportamiento que se ha observado, en general, en el español y, en particular, en el contexto de la conversación oral y coloquial (Cuenca y Marín, 2009; López y Borreguero, 2010; Pons, 2008).
Al interactuar cara a cara existen elementos como rasgos fónicos, gestos, etcétera, que guían la interpretación de los enunciados, por lo que el uso de marcadores es menos frecuente en la oralidad (Vázquez Veiga, 1994), “la mayoría de los marcadores son propios de la escritura y, por lo tanto, del registro formal” (Pons et al., 2024). Específicamente, la función metadiscursiva se ve reducida en la conversación: la organización mediante marcadores no es una estrategia preferida y hay menos unidades especializadas en esta función (López y Borreguero, 2010). Más bien, en el registro coloquial los marcadores interactivos y modales son más frecuentes, contrario a los metadiscursivos. (Pons et al., 2024).
En la conversación, el cierre opera a través de un proceso de negociación donde los hablantes crean Lugares de transición pertinente (LTP) (Schegloff y Sacks, 1973): momentos en que el hablante muestra su intención de terminar la intervención, un tema o la conversación en su totalidad. Los marcadores especializados en cierre que se reconocen en la literatura como por último, en último lugar, en fin, por fin, etc. (Martín Zorraquino y Portolés, 1999) son poco frecuentes en el registro coloquial. En su lugar, se ha observado que se utilizan unidades no especializadas para marcar cierres discursivos: por ejemplo, en el caso de las enumeraciones, sobresalen los apéndices generalizadores y todo, y cosas así, y tal, etc. (Borreguero, 2023; Cortés, 2006; Gille, 2006; Guillén, 2022).
Este trabajo busca caracterizar a pero pues como una combinación especializada en el cierre discursivo dentro de usos conversacionales, espontáneos y coloquiales:
(1) B: sí le digo que<alargamiento/>/ eso fue todo lo que me dijeron// y ya/// (2.7) pero ps poco a poco1
(Conversación MEX_024_03_21, AMERESCO-CDMX)
El hablante B intenta cerrar en dos ocasiones: primero utiliza el apéndice generalizador y ya para cerrar su narración; al no obtener una respuesta después de 2.7 segundos, hace un segundo intento de cerrar con pero pues. B no sólo busca ceder la palabra, sino que también cierra una unidad discursiva, la narración. En este sentido, los cierres no siempre son únicos y, al ser parte de una negociación, deben ser aceptados por los interlocutores.
El trabajo se organiza de la siguiente manera: las secciones 2, 3 y 4 corresponden a segmentos teóricos sobre la combinación de marcadores discursivos, los marcadores de cierre y la propuesta de segmentación conversacional del grupo Val.Es.Co., respectivamente. En 5 se presenta una caracterización de los componentes de pero pues. La metodología en 6. El resultado del análisis de datos se expone partir de tres ejes en 7: 7.1 alcance, 7.2 posición y 7.3 valores modales. Finalmente, en 8 se muestran las conclusiones.
2. Combinación de marcadores discursivos
El contexto donde los marcadores discursivos concurren más naturalmente es la conversación (Cuenca y Marín, 2009; López y Borreguero, 2010; Pons, 2008). Dentro del estudio de las combinaciones, se ha discutido sobre el nivel de cohesión que existe entre formas, ya que “la adyacencia entre dos unidades no es garantía de la pertenencia a un mismo constituyente” (Pons, 2008, p. 157). Según el grado de incorporación formal y funcional que presenten, se ha propuesto clasificar a las combinaciones en tres grados de integración (Cuenca y Marín, 2009; Dostie, 2013):
Yuxtaposición: los marcadores concurren, pero no se integran ni sintáctica ni semánticamente (y mientras).
Adición: los marcadores se combinan y actúan a un nivel local, pero se pueden distinguir sus funciones independientes (y bueno).
Composición: los marcadores funcionan como una unidad compleja que contribuye en conjunto para establecer la función del marcador a un nivel global (pues vale).
Bajo esta propuesta, el alcance de las combinaciones depende de su grado de cohesión: mientras más cohesionadas mayor será su alcance y podrán operar en un nivel global; en contraste, mientras más bajo sea su nivel de integración, su alcance será menor y se limitará al nivel local. Además, las combinaciones más cohesionadas serán propensas a tener valores modales (Cuenca y Marín, 2009).
El orden de los componentes también determina su grado de integración, ya que de esto depende si se encuentran en la misma unidad (Pons, 2018). La combinación de un modalizador con una conjunción tendrá diferentes descripciones estructurales: el primer orden corresponde a [modalizador + conjunción] y el segundo a [conjunción + modalizador] (Pons, 2008). En el primero existe una frontera entre unidades: no hay una combinación, sino una adyacencia de dos funciones discursivas, donde el modalizador tiene ámbito sobre la conjunción; estos casos tendrían la siguiente descripción estructural: bueno [pues]; bueno [pero]; bien [pues] (Pons, 2008). En el segundo orden, el modalizador y el conector pertenecen a una misma unidad estructural, por lo que se propone la siguiente representación: [pues bueno]; [pero bueno]; [pues bien]; en estos casos la combinación está lexicalizada (Pons, 2008).
Nótese que pero pues se compone de dos marcadores que provienen de conjunciones. Aún así, los valores modales de ambos elementos se conservan (sección 7.3), por lo que su constitución se podría equiparar a los casos de [conjunción + modalizador]. En este trabajo se propone que pero pues tiene un grado de integración compositivo y, por ende, funciona como unidad.
Respecto al tipo de unidades que aparecen en las combinaciones, los marcadores con funciones textuales tienden a concurrir con facilidad, ya que especifican diferentes tipos de información (Pons, 2018). Los componentes de pero pues presentan funciones metadiscursivas de forma individual (sección 5). En línea con lo anterior, se ha registrado que las concurrencias tienden a aparecer en transiciones y se identifican como secuencias finales incluso dentro de un mismo turno, ya sea como mecanismo de pre-cierre o mecanismo de cierre que marca una transición. En este sentido, se puede explicar la existencia de combinaciones especializadas en cierre: tienen funciones textuales y se encuentran en lugares de transición discursiva.
Para que dos marcadores concurran, es necesario que tengan significados en común (Fraser, 2015), esto ocurre con pero y pues. Los componentes de la combinación deben compartir un movimiento argumentativo en común, de esta manera, habrá marcadores que no sean compatibles para concurrir (Vicher y Sankoff, 1989). Así, la combinación puede heredar algunas de las funciones de sus componentes o tener significados propios como unidad (Salameh, 2020).
Por último, es importante mencionar que, en su estudio sobre combinaciones entre operadores modales y conjunciones, López (2019) propone que ciertos operadores aparecen coordinados con una predicación previa dentro del mismo enunciado, es decir, ocupan el hueco sintáctico en que deberíamos encontrar otra oración. Retomaremos esta propuesta al analizar la posición final de pero pues (7.2.3).
3. Marcadores de cierre
Martín Zorraquino y Portolés (1999) apuntan que la función de los marcadores de cierre es señalar el fin de una serie discursiva; dentro de esta categoría mencionan elementos como: por último, en último término, en fin, por fin. Tradicionalmente, se tienden a englobar las funciones de conclusión, resumen y cierre, y a considerar a los elementos que las desempeñan como sinónimos (Vázquez Veiga, 1994). Sin embargo, diversos autores muestran que estos marcadores tienen matices particulares que no hacen posible su intercambio indiscriminado (Briz, 1993; Domínguez, 2014; Fuentes, 1993; González y Maldonado, 2004; Vázquez Veiga, 1994).
Respecto al alcance de los marcadores discursivos, pueden conectar enunciados a nivel local dentro de una misma estructura secuencial o pueden operar a nivel global conectando unidades de mayor ámbito (Schiffrin, 1987). Los marcadores de cierre pueden actuar en distintos niveles discursivos, ya que son unidades polifuncionales que operan en diferentes rangos de la organización jerárquica (Briz, 1993); así, “ciertos marcadores pueden hacer referencia a un texto entero, a un fragmento, a un párrafo o a una unidad dependiendo de lo que quieran resumir, concluir o finalizar” (Vázquez Veiga, 1994, p. 360). Es posible que un mismo marcador pueda indicar el cierre o conclusión de la conversación en su totalidad o indicar la conclusión de un argumento o un tema anterior (Briz, 1993).
En tanto a su función general, los marcadores de cierre son textuales: “funcionan organizando y distribuyendo el flujo del habla” (Grupo Val.Es.Co., 2014, p. 62). A su vez, comparten la noción esquemática de terminalidad, que se define como “punto o porción terminal del discurso que cierra o concluye una enumeración, proceso o balance de ideas” (González y Maldonado, 2004, p. 412). Como base, todos poseen conjuntamente la función de introducir un enunciado o párrafo que cierra una parte o la totalidad del discurso; en ocasiones, esta es la única función identificable, mientras que en otras, podemos encontrar valores que van desde lo conclusivo a lo recapitulador (Domínguez, 2014).
También se han reconocido valores modales comunes en los marcadores de cierre, tales como: alivio (Domínguez, 2014; Fuentes, 1993), resignación (Domínguez, 2014; Fuentes, 1993; Vázquez Veiga, 1994; López, 2019), expectativas (González y Maldonado, 2004) y deseo de finalizar la enumeración (Fuentes, 1993; López, 2019). En algunos casos, el valor modal puede hacer que el cierre pase a segundo plano, convirtiéndose en el aspecto focal de la predicación (Domínguez, 2014; González y Maldonado, 2004).
4. Unidades de la conversación
La combinación de marcadores es un fenómeno que debe conceptualizarse a partir de la posición en que aparecen respecto a alguna unidad conversacional. Para esta investigación, tomamos la propuesta de segmentación de la conversación del grupo Val.Es.Co., que parte de la distinción entre unidades dialogales (intervención, turno, intercambio, alternancia de turnos, diálogo y discurso) y unidades monologales (acto y subacto) (Pons, 2022). Este modelo tiene un carácter recursivo: las unidades inferiores son constituyentes inmediatos de las de orden superior que, a su vez, las contienen. Para los fines de este trabajo, nos limitaremos a hablar de las unidades intervención, acto y diálogo.
El cambio de hablante es una unidad “natural” e inherente a la conversación, es el constituyente mínimo del intercambio conversacional (Pons, 2022). La intervención es una unidad meramente estructural, se define como la producción de material lingüístico y se relaciona con el cambio de hablante; se reconocen tres tipos: iniciativa (Ii), reactiva (Ir) o reactivo-iniciativa (Ir/i) (Pons, 2022). A partir de la intervención, este modelo reconoce unidades por encima (dialogales) o por debajo (monologales).
Por debajo de la intervención, y como su constituyente inmediato, se encuentra el acto. El acto es una unidad que posee fuerza ilocutiva propia y es identificable, ya que tiene límites formales. Además, es independiente en un contexto determinado: puede funcionar como elemento único en la intervención. Los actos se señalan con el símbolo #...#:
(1) (a) A: #se llama así/ trampantojos#/ #pues no había caído ¿eh? #
(b) B: §(( )) # nos pasamos el día con la pelota en los pies pero ((no lo)) sé por qué oye nada // / (1,44)# # pero malos malos ¿eh? # / # se puede ser mejor o peor ¿lo entiendes? #/ # Juanjo (( )) no es un crack al fútbol peroo // juega # # y yo no soy {el a- } el artista del mundo pero juegas ¿sabes? # # pero es que § #
(Pons, 2018, 2022)
La intervención puede estar formada por un acto único (1a) o por varios actos (1b). En este último caso, es importante notar que cada uno puede funcionar de forma independiente como intervención. La posición de pero pues se considerará en tanto a la intervención y el acto, por lo que los ejemplos se han segmentado como se ilustra en (1a) y (1b).
Por encima de la intervención, en el nivel dialógico, está el diálogo, que se define estructuralmente como una secuencia de intervenciones que inician con una (Ii) y terminan con una (Ir) (Pons, 2022). Por lo general, la intervención iniciativa supone un cambio de tópico y la reactiva el final de este, debido a esto las operaciones de cambio, regresión y digresión de tema ocurren en el diálogo (Pons, 2018). Los diálogos pueden dividirse en diálogos marco (de apertura y cierre), de cuerpo y laterales (Briz, 2000).
El término de secuencia (Gallardo, 1993) guarda similitudes con el diálogo propuesto por Val.Es.Co. La secuencia se define como una unidad semántica que se forma cuando una serie de intervenciones comparten un mismo tema. En este sentido, ambos conceptos se refieren a un grupo de intervenciones que comparten tópico, pero se distinguen en un nivel elemental: el diálogo es una unidad estructural y la secuencia es una unidad semántica. Aunque los cierres analizados coinciden con la estructura prototípica de los diálogos (todas las intervenciones en las que se encuentra pero pues son reactivas), hemos tomado la decisión operativa de utilizar el término secuencia a lo largo del trabajo, ya que los datos muestran un comportamiento más semántico que estructural.
Siguiendo dicha línea semántica encontramos distintos tipos de secuencias. Para la presente investigación serán relevantes las secuencias temáticas (Stech, 1983) que componen los temas generales y subtemas que hacen avanzar la conversación, y las secuencias de historia (Gallardo, 1993), es decir, las narraciones que los hablantes hacen. Consideraremos que la combinación tiene alcance global cuando cierre una secuencia, sea cual sea su rango: tanto cuando cierre temas, subtemas, como narraciones. El alcance sigue siendo global, aunque esté en diferentes niveles jerárquicos. Por otro lado, el alcance de pero pues se considerará local cuando haya un cierre dentro de una misma secuencia. En este sentido, cuando las combinaciones tienen un alcance local actúan a nivel de enunciado y cuando tienen un alcance global, lo hacen a nivel de enunciación.
El modelo Val.Es.Co. reconoce cuatro posiciones: inicial, media, final e independiente (Pons, 2022). La posición por sí sola no es un concepto informativo, sino que es necesario dotarlo de significado al hacer referencia a la unidad a la que pertenece (Pons, 2018). Así, tendremos diferentes tipos de posición inicial según la unidad a considerar, por ejemplo, inicio de intervención [I, I] o de acto [I, A].
El cruce entre función y posición es uno de los pilares en la descripción de marcadores discursivos de Val.Es.Co, ya que parte de que “la variación funcional de los marcadores está limitada por su posición discursiva y por el tipo de unidad en que se integran” (Briz y Pons, 2010, p. 2). Las posiciones iniciales son el contexto preferido para que aparezcan combinaciones y, en general, marcadores discursivos. Esto se debe a que, al ser de índole procedimental, es natural que la información que codifican los marcadores preceda a la información conceptual; por otro lado, las posiciones finales parecen especializarse en la expresión de valores modales relacionados con la actitud del hablante (Pons, 2018).
5. Caracterización de los componentes de pero pues
Es necesario conocer las funciones de los componentes de pero pues, ya que los rasgos de cada uno de estos elementos se heredan, en mayor o menor medida, en las funciones de la combinación como una unidad (Salameh, 2020).
5.1 Pero
Pero es una conjunción adversativa cuyo uso se ha extendido al de marcador discursivo, “además de cumplir funciones restrictivas de oposición y contraargumentación, instaura movimientos de sentido discursivo polifónicos adicionales, circunscritos a las intenciones del locutor y negociados de forma intersubjetiva con el oyente” (Ramírez, 2019, p. 70).
Como marcador, aún es posible identificar el valor adversativo de la conjunción. Pero sirve para unir enunciados que están antiorientados, es decir, que llevan a condiciones opuestas (fui pero no lo encontré), de ahí que uno de sus valores principales sea el argumentativo (Pons, 2000). El valor adversativo se ve reflejado primero hacia enunciados y luego hacia la enunciación: este contraste inherente hace que pero sea ideal para iniciar desacuerdos y para marcar los esfuerzos del hablante cuando reacciona a interrupciones, distracciones y desafíos (pero no quería decir eso) (Schiffrin, 1987).
Además de los valores que se desprenden de lo adversativo, algunos autores han identificado que pero puede tener valores enfáticos (Ramírez, 2019; Porroche, 2002; Acín, 2013; Vigara, 1992): intensifica la condición negativa del suceso, aumenta las características del objeto y enfatiza la acción (¡pero cómo es posible!) (Ramírez, 2019). En los casos enfáticos, pero pierde su valor adversativo y se emplea para poner en relieve lo que viene a continuación, aunque, en algunos casos, puede mantenerse el valor de contraposición: el hablante puede adelantarse a una posible objeción o manifestar cierta sorpresa (Acín, 2013). Pero ya no enlaza dos miembros, sino que precede a uno realzándolo (Acín, 2013).
También se ha identificado que pero puede ejercer funciones metadiscursivas, por ejemplo, cuando se utiliza al inicio de turno para retomar temas, cuando introduce enunciaciones que pueden cambiar el giro de la conversación, o cuando se intenta disponer del turno de habla (pero como te decía) (Porroche, 2002).
5.2 Pues
Se han reconocido tres valores principales para pues: 1) causal explicativo, 2) incidental y 3) continuativo (Porroche, 2002). El pues causal explicativo introduce un argumento para justificar la enunciación de una conclusión (no voy a ir pues estoy ocupada) (Portolés, 1993). Como incidental, pues posee propiedades argumentativas (Portolés, 1993), presenta un matiz de consecuencia o deducción y tiene un valor anafórico que puede proyectarse tanto en el discurso previo como en la situación (si no le dijiste pues qué esperabas) (Porroche, 2002). Finalmente, el pues continuativo puede tener dos usos diferentes: primero, encabezando una réplica (pues no parece) y, segundo, iniciando una respuesta para mostrar que se ha comprendido la pregunta y se prepara una contestación (pues creo que…) (Salameh, 2020; Portolés, 1989).
Otro valor de pues es el de comentador, donde se presenta al miembro del discurso como un nuevo comentario, lo que lo distingue del discurso previo (pues qué irresponsable) (Portolés, 2016) y encabeza intervenciones reactivas, mandatos y aseveraciones (pues deberías hacerlo ya) (Grajales, 2011). En tanto a sus funciones metadiscursivas, además de su valor como continuativo (Salameh, 2020; Porroche, 2002; Portolés, 1989), también se ha reconocido como marcador de reanudación o reformulación del mensaje, recuperación o robo de turno, introductor de conclusiones (pues así las cosas…), sirve para demarcar y ordenar la información y regular el discurso (Pardo, 2020; Briz, 1993; Grajales, 2011; Guillén, 2021).
En posición final, se ha encontrado que pues tiene una función de generador de inferencias, es decir, indica la conclusión a la que debe llegar el interlocutor a partir de lo comunicado previamente (si ni te contesta pues…) (Guillén, 2021).
Pues no se limita a conectar enunciados, frecuentemente sirve de enlace con otros valores (Pons, 2000), entre los que se reconocen los siguientes: enfatizador (Briz, 1993; Guevara, 2015; Guillén, 2021), reformulador (Grajales, 2011; Guevara, 2015; Guillén, 2021), acuerdo (Briz; 1993; Pons, 2000; Guillén, 2021), desacuerdo (Pons, 2000; Vázquez, 2013) intensificación (Briz, 1993; Pons, 2000) y atenuación (Pardo, 2020; Pons, 2000; Guevara, 2015).
6. Metodología
Para realizar esta investigación se utilizaron datos del corpus AMERESCO-CDMX (Maldonado, 2019). AMERESCO2 es un proyecto panhispánico que recopila conversaciones espontáneas y coloquiales. Al hacer una búsqueda inicial de pero pues en las 47 conversaciones que conformaban el corpus al momento de la consulta (actualmente, cuenta con 69 transcripciones) se obtuvo un total de 166 ocurrencias. Por el momento se excluyeron casos donde formara parte de una combinación más grande (pero pues en fin), esto con el propósito de caracterizar pero pues sin la presencia de más marcadores que pudieran interferir con sus funciones principales. Una vez aplicado este primer filtro, se hizo un análisis exploratorio de los 154 casos restantes, con el fin de determinar la función discursiva principal:
Tabla 1 Funciones discursivas de pero pues en el corpus AMERESCO-CDMX
| FUNCIÓN DISCURSIVA | TOTAL |
|---|---|
| Cierre | 118 |
| Inicio | 28 |
| Continuación/indeterminados | 8 |
| Total | 154 |
Es importante notar que la combinación siempre tuvo funciones metadiscursivas. En el 76.6% de los casos pero pues fue regulador de cierre, lo cual nos da una idea general de que existe una especialización hacia dicha función. El análisis de datos se realizó con los 118 casos identificados de cierre; para realizarlo, se tomaron en cuenta tres ejes de análisis: 1) el alcance de la combinación, 2) la posición respecto a la intervención y el acto y 3) los valores modales. A continuación se presenta el resultado de este análisis.
7. Análisis y resultados
7.1 Alcance
En esta sección se abordará el análisis de pero pues en tanto el alcance del marcador, es decir, si cerraba unidades discursivas a un nivel global o local. Se hizo una distinción inicial entre unidades mayores, es decir, el cierre de secuencias, y unidades menores que cerraban un movimiento discursivo menor. En cuanto a las unidades mayores se encontraron cierres de secuencias temáticas (2) y secuencias de historia (3):
(2) [B y A discuten sobre política]
B: #[ay] ya- ya sé que se va a quitar/ [puras farsas]#
A: [<risas/>]
B: #pero pues/ mmm yo digo todo es interés político abuelo#
A:pus ya ni se sabe francamente
B: mmm/// (1.4) mmm ¿ya leyó que hay un hospital en-// que fue con- el hospital que fue construido en diez días ya dio de alta a todos sus pacientes? §
(Conversación MEX_006_06_20, AMERESCO-CDMX)
(3) [B narra que tuvo una trombosis]
B: #es que me dio la trombo pero no me quise internar por lo que había aquí §#
A: §no manita
B: #y este la verdad pues mis hijos me dijeron que estaba bien/ que no me- que me quedara en la casa estuve tres días nada más/ ya después me vine a trabajar//# #pero pues me estoy cuidando#
A: [sí]
B: [y ahí mi]smo de la clínica me mandan hacer estas terapias/ pero<alargamiento/>/// (1.3) es que orita con lo que hay no nos están dando las terapias [bien]
(Conversación MEX_025_02_20, AMERESCO-CDMX)
En (2), B y A están discutiendo sobre política. B cierra el tema con una conclusión: “yo digo que todo es interés político” dando paso a una sección de cierre: A muestra acuerdo ante dicha aseveración sin agregar información nueva y, al ver que su interlocutor no tiene nada más que añadir, B cambia de tema en su siguiente intervención y comienza a hablar de un hospital. El cambio de subtema indica un cambio de secuencia.
En (3), B está narrando que tuvo una trombosis pero no quiso internarse, cierra esta narración con la conclusión “me estoy cuidando” y prosigue a hablar sobre las terapias que recibe. La secuencia que se cierra es la de historia: B concluye la narración y después continúa hablando sobre su enfermedad y tratamiento. En este caso, el cambio de secuencia se da dentro de la intervención de un solo hablante. En estos ejemplos podemos ver que pero pues se encuentra en dos posiciones estructurales distintas, media de acto e inicial de acto, aunque en ambos casos su alcance se da sobre una secuencia. Sobre las posiciones se ahondará en 7.2.
En cuanto a las unidades menores, se consideraron aquellos cierres que tenían alcance local dentro de una misma discursiva. Se encontraron casos donde pero pues cerraba argumentos (4) y comentarios laterales (5):
(4) [Hablando sobre un problema dental de A]
A: sí pero es que se me hizo un hoyo// o sea que se me cayó [una amalgama]
B: [‘ta picada]
D: #ajá pero es que la- dice ga- bueno mi hermana dice que la infección se te puede ir abajo [y se te va más profundo] pero pus ese no es#
A: [pero ya con lo que me puso tu]
B: [nomás es sólo provisional]
(Conversación MEX_002_05_19, AMERESCO-CDMX)
(5) A: §y así//// es como el peluche que le acabo de comprar a Ella que<alargamiento/>
B: a<alargamiento/>h está muy [<entre_risas>bonita</entre_risas>]
A: [<ininteligible/>] pue<alargamiento/>s (#O SEA NO COSTABA TANTO Y ASÍ# #PERO PS NO TENÍA EL DINERO A PESAR DE QUE NO COSTABA TANTO IGUAL AHORRÉ#)3// y<alargamiento/> ya se lo di y todo y ps pus ahí la ves bien contenta moviéndole las colas a su peluche §
B: §o<alargamiento/>h ¿tiene?
A: sí<alargamiento/> y [ahí anda <risas/>]
(Conversación MEX_032_02_21, AMERESCO-CDMX)
En (4), A menciona un problema dental que tuvo, D da un argumento al respecto basándose en lo que le ha explicado su hermana, cierra este argumento con pero pues dentro de su misma intervención, por lo que la combinación tiene alcance dentro de una misma secuencia. En (5), A menciona que le regaló un peluche a alguien y hace un comentario parentético sobre el costo, este comentario se introduce con o sea y se concluye con pero pues. El comentario lateral está compuesto por dos actos que pueden funcionar de forma independiente en este contexto, es el segundo acto, el cierre del paréntesis, el que se introduce con pero pues. En la Tabla 2 podemos ver los resultados respecto al alcance.
Tabla 2 Alcance de pero pues como marcador de cierre
| ALCANCE DEL MARCADOR |
TOTAL | UNIDAD DE ALCANCE |
TOTAL |
|---|---|---|---|
| Alcance global | 44.9% | Secuencias de historia | 20.8% (11) |
| (53) | Secuencias temáticas | 79.2% (42) | |
| Alcance local | 55.1% | Comentario lateral | 16.9% (11) |
| (65) | Argumentos | 83.1% (54) | |
| Total | 118 | Total | 118 |
Aunque la combinación se inclina hacia el alcance local, la diferencia porcentual no es significativa como para hablar de una especialización. No obstante, es interesante observar que los cierres de tema y argumentos corresponden al 79.2% de los casos de alcance global y al 83.1% de alcance local. Lo anterior tiene sentido si consideramos que los cierres de temas y de argumentos conservan el valor adversativo de pero, semánticamente son similares, aunque se encuentren en diferentes rangos de la organización jerárquica.
Cabe apuntar que las secuencias de historia y los comentarios laterales guardan poca similitud. Por un lado, los cierres de narraciones muestran la culminación o conclusión de una secuencia de eventos que se desarrolla en una línea temporal y, por el otro lado, los comentarios laterales son una subunidad inserta dentro de otra más grande, por lo que cumplen una función parentética. La noción semántica de secuencia nos permite ver las características de las unidades discursivas en las que pero pues impone un cierre. Los resultados anteriores señalan una primera tendencia: pero pues suele marcar cierres temáticos y argumentativos.
7.2 Posición
Se consideró la posición de pero pues en tanto a dos unidades discursivas: intervención y acto (véase sección 4, modelo Val.Es.Co.). Se encontró que pero pues aparece en posición inicial de intervención [I, I] y de acto [I, A]. La posición media de intervención no se considera productiva en términos explicativos,4 por lo que sólo hablaremos de posición media de acto [M, A]. Por último, la posición final se encontró tanto en la intervención [F, I] como en el acto [F, A]. No se encontraron casos donde pero pues apareciera en posición independiente.
7.2.1 Posición inicial
A pesar de que pero pues marca el cierre de un movimiento discursivo, estructuralmente se encuentra en posición inicial de acto o de intervención. En las posiciones iniciales aparecen más frecuentemente combinaciones de marcadores discursivos (Pons, 2018). El acto es el constituyente inmediato de la intervención, por lo que la posición [I, I] coincidirá también con el primer acto de la intervención y, por lo tanto, equivale también a [I, A]:
(6) A: [ay] es que/ todo aburre todo aburre// luego digo “nah es que vas a tener que vender todos los días” nombre pero yo no voa vender todos los días/ me voy a programar pa’ no vender todos los días/ ya un día que más o menos la arme/ ya con eso tengo para llevarla/ pero sí
B: se ha puesto bien cañón ¿vea?
A: #pero ps ni modo/ ya qué nos queda que aguantarse#
B: sí<alargamiento/> no<alargamiento/
(Conversación MEX_030_03_21, AMERESCO-CDMX)
En (6), pero pues forma parte de una sección de cierre de tópico. La intervención de A está formada por un único acto, por lo que la posición de la combinación es tanto [I, I] como [I, A]. No es una respuesta directa al cuestionamiento de B, sino una conclusión a todo lo que expuso en su intervención anterior, donde se quejaba de vender todos los días. Pero pues introduce la conclusión al tema, cierre que posteriormente es aceptado por el interlocutor, quien expresa acuerdo.
(7) [D narra una ocasión en que lo asaltaron en el transporte público]
A:ps ojalá porque si no vas a venir [llorando]
B: [sí<alargamiento/>]
D: #sí esta- sí está feo///# (4.6) #pero ps muchos se- mm/ se escondieron así sus cosas así abajo del asiento y así// ps ya no se las quitaron#
B: pero en una de esas los ladrones los ven y-
D: ajá<alargamiento/>
(Conversación, MEX_002_05_19, AMERESCO-CDMX)
En (7), pero pues se encuentra en posición inicial de acto. La intervención de D está compuesta por dos actos independientes. Después del primero, que de igual forma funciona como conclusión, hay un silencio de 4.6 segundos en el que nadie toma la palabra, por lo que D introduce una nueva conclusión a su narración con pero ps. Al no añadir información nueva, crea un Lugar de Transición Pertinente para que los demás hablantes tomen el turno. En el 82.9% de los casos en que pero pues se encontró en [I, A] se utilizaba para introducir el último acto de la intervención. En algunos casos, se introducía el último acto de una intervención compuesta:
(8) [Hablando de las cosas que deben acomodar después de una mudanza]
A: §y tenemos [un montón]
B: [imagínate sin enmarcar] §
A:Ir: #§ajá tenemos un montón sin enmarcar pues//# #pero pues no tenemos- o sea no hemos ni buscado como<alargamiento/>/ el taladro ni nada/# Ii: y también/ queremos como otro mueble para<alargamiento/>/ <entre_risas>poner trastes porque no tenemos</entre_risas>/ y el librero
C: o sea lo que queremos ahorita primero es el [librero]
A: [el librero]/ para poder desocupar como cajas
(Conversación MEX_005_03_20, AMERESCO-CDMX)
En las intervenciones compuestas un mismo hablante emite dos intervenciones, una que corresponde a una reacción a lo anterior (Ir) y, la otra, el inicio de una nueva secuencia (Ir) (Grupo Val. Es.Co., 2014). En (8), A y B explican que tienen muchos cuadros, pero no los han podido colgar después de su mudanza. A introduce este cierre de subtema al explicar la causa: no han buscado el taladro.
Hemos dividido la intervención de A indicando la parte reactiva y la parte iniciativa. La (Ir) está compuesta por dos actos: el primero se cierra con pues en final de acto y con un valor causal explicativo, el segundo inicia con pero pues para introducir una conclusión. La división en actos nos permite vislumbrar que pues y pero pues se encuentran en unidades conversacionales separadas, por lo que no se trata de una combinación de tres elementos ni de una actividad formulativa. La (Ii) introduce un nuevo subtema: muebles que quiere comprar. Al igual que en (7), el acto introducido por pero pues es el último de una intervención, sin embargo, en (8) A no crea un LTP para que los demás hablantes participen: se niega a ceder el turno de habla y, al mismo tiempo que cierra su intervención, inicia otra secuencia con y entonces.
Los ejemplos 6-7 corresponden a cierres de secuencias, en cambio, en (9) vemos un caso en que se introduce el acto final dentro de una unidad menor, con alcance local:
(9) [A está narrando que tuvo que manejar en su primer día de trabajo]
A: y medio me dieron una camioneta/ (#PERO UNA CAMIONETA DE LAS CHIQUITAS COMO LAS TORNADO#/ #SON UNAS CHIQUITITAS# #PERO PS ERAN ESTÁNDAR Y ESAS NI LAS SÉ MANEJAR//#) y se me paró un montón de ve- antes di que no me paró ni una patrulla/ dije <cita>híjole</cita> ahí hice un tráfico ahí en circuito <entre_risas> porque no me prendía [[la pinche</entre_risas>]] yo <gritos/> así <gritos/>#
(Conversación MEX_002_05_19, AMERESCO-CDMX)
A introduce un comentario lateral, una aclaración sobre el tipo de camioneta que manejó. Este comentario está constituido por tres actos que funcionan como aclaraciones parentéticas por sí solos. El último acto se introduce con pero pues. En las siguientes tablas vemos el cruce entre el alcance de la combinación y la posición inicial:
Tabla 3 Alcance de pero pues en [I, I]
| ALCANCE DEL MARCADOR |
TOTAL | UNIDAD DE ALCANCE |
TOTAL |
|---|---|---|---|
| Alcance global | 40% | Secuencias de historia | - |
| (10) | Secuencias temáticas | 100% (10) | |
| Alcance local | 60% | Comentario lateral | - |
| (15) | Argumentos | 100% (15) | |
| Total | 25 | Total | 25 |
Tabla 4 Alcance de pero pues en [I, A]
| ALCANCE DEL MARCADOR |
TOTAL | UNIDAD DE ALCANCE |
TOTAL |
|---|---|---|---|
| Alcance global | 56.2% | Secuencias de historia | 27.8% (10) |
| (36) | Secuencias temáticas | 72.2% (26) | |
| Alcance local | 43.3% | Comentario lateral | 32.1% (9) |
| (28) | Argumentos | 67.9% (19) | |
| Total | 64 | Total | 64 |
En el inicio de intervención, los cierres de temas y argumentos corresponden al 100% de los casos. Este comportamiento coincide con lo descrito en la Tabla 2: tal parece que la verdadera especialización de pero pues no se da en tanto al alcance, sino en cuanto al tipo de unidades que cierra.
En el inicio de acto, los porcentajes de 56.2% para alcance global y 43.3% para alcance local no representan una diferencia significativa. De nuevo podemos observar la tendencia a marcar cierres temáticos y argumentativos. Esto coincide, de igual forma, con los resultados generales de la Tabla 2. Es posible que, debido a que esta posición fue la más frecuente, sus usos estén más extendidos.
Como ya se mencionó, en el 82.9% de los casos de [I, A] pero pues introducía el acto final de la intervención, creando un Lugar de Transición Pertinente (7). Hubo otras instancias en que pero pues formaba parte de una sección de cierre, aunque sin introducir el último acto de la intervención:
(10) [A está narrando que tuvo que manejar en su primer día de trabajo]
A: §sí<alargamiento/> ya
B:pus ahora sí que anduviste afuera no no adentro
A: #pus sí todo el día estuve afuera manejando///# (1) #pero pus también sirve de que ps así voy aprendiendo si no ¿cómo?///# (1.7) #tengo [que aprender bien]#
B: [pus] sí pero a ver dices que te pasó ese tráiler así y
A: luego ya me iba a chocar uno así enfrente// y me paré luego luego y <cita>ah fíjate</cita>// <cita>ah sí ya</cita>
(Conversación MEX_002_05_19, AMERESCO-CDMX)
A cierra su narración con una especie de reflexión sobre lo acontecido y su intervención se compone de tres actos que funcionan por sí solos como conclusión de la historia. A hace tres intentos de cierre: repite la aseveración de B en señal de acuerdo, al no obtener respuesta después de un segundo, introduce una conclusión con pero pues y, al no tener respuesta de nuevo en 1.7 segundos, repite su conclusión.
Al ser una negociación, el cierre es una operación compleja que requiere la aceptación del interlocutor: los tres intentos del hablante por concluir crean un cierre complejo que no es aceptado de manera inmediata. En estos casos, a pesar de que pero pues no introduce el último acto de la intervención forma parte de una sección de cierre. Los casos en los que la combinación crea un Lugar de Transición Pertinente (7) y en los que forma parte de una sección de cierre (10) corresponden al 90.6% de los datos para posición inicial de acto. Lo mismo ocurre en el 100% de los casos de inicio de intervención, tal como se ilustra en (6).
A la luz de lo anterior, podemos hacer una última observación de pero pues en posiciones iniciales. Además de su tendencia hacia el cierre de temas y argumentos, podemos observar que hay una especialización en funciones metadiscursivas, no sólo como regulador de cierre, sino como demarcativo que permite regular el intercambio dinámico de turnos.
7.2.2 Posición media
La posición media sólo se consideró respecto al acto:
(11) A: digo bueno igual no soy la única que le tiene miedo a la elec[tricidad <risas/>]]
B: [la electricidad <risas/>]
C: #digo a mí también me da miedo pero pos // ¿ya qué hago?#
A: <risas/>
C: igual con el gas
(Conversación MEX_005_03_20, AMERESCO-CDMX)
La intervención de D no se puede dividir en actos ya que hay una relación de dependencia entre lo que pero pues introduce y la primera parte. Aquí nos hemos limitado a segmentar a nivel del acto, sin embargo, sería posible extender el análisis al subacto. Aunque no se realizó esta segmentación, la mayoría de los casos de posición media de acto funcionaban como en (11), donde es posible observar que pero pues sigue introduciendo la parte final de la intervención, a pesar de que no está en una unidad independiente. De esta manera, sigue manteniendo una función demarcativa. Por lo que atañe al alcance de pero pues en [M, A], se muestran los resultados:
Tabla 5 Alcance de pero pues en [M, A]
| ALCANCE DEL MARCADOR |
TOTAL | UNIDAD DE ALCANCE |
TOTAL |
|---|---|---|---|
| Unidades mayores | 14.3% | Secuencias de historia | 33.3% (1) |
| (3) | Secuencias temáticas | 66.7% (2) | |
| Unidades menores | 85.7% | Comentario lateral | 11.1% (2) |
| (18) | Argumentos | 88.9% (16) | |
| Total | 21 | Total | 21 |
En la posición [M, A] se presenta por primera vez una especialización de pero pues en tanto al alcance, con un porcentaje de 85.7% hacia el cierre local. Lo anterior tiene sentido si consideramos que aquí la combinación ya no aparece en una unidad independiente, por lo tanto, el cierre de una secuencia completa es menos probable.
7.2.3 Posición final
La posición final tuvo el menor número de casos en los datos recolectados. A pesar de esto, se encontraron regularidades importantes que deben considerarse. Aquí, pero pues no introduce ningún enunciado posterior. En la mayoría de los casos, se encontraba en posición final de intervención:
(12) [A y C son hermanos y están discutiendo]
A: [es que ni siquiera ni siquiera]/ [ya sé que lo ha]cen para chingarme Joel pero no/ lo que quiero que entiendas es que estoy muy vulnerable wey no me ha- es por hacerme la víctima wey/ o sea pero de verdad me he sentido muy mal o sea gracias a Dios mañana ya tengo mi cita/ con la psiquiatra wey
C: #[yo ya no te voy a decir o sea ya no voy a jugar con tu salud] ni a la verga pero [ps]#
A: [((ve)) lo que ya tengo]/// (1.4) [o sea wey es que] no puedes no o sea no mides la ansiedad que a mí me causa wey
(Conversación MEX_043_03_21, AMERESCO-CDMX)
(13) [A es tatuador y está hablando de uno de sus clientes]
A: pues no tiene dinero
B: mhm
A: #porque según también está planeando ((entre)) hacerse uno con su novia/// (1.9) pero pues#
B: híjole ahí sí me daría <entre_risas>miedo</entre_risas>/ <risas/>
A: lo va a hacer que se ponga su nombre
(Conversación MEX_027_02_21, AMERESCO-CDMX)
En (12), C expresa que ya no dirá nada respecto a los reclamos de A pero, al cerrar su intervención con pero pues, da a entender que no está conforme con ello: hay un desacuerdo y una crítica implícita. De manera similar, en (13), A está hablando del tatuaje que un cliente se hará con su novia. Al cerrar su intervención con pero pues insinúa que no está de acuerdo con la decisión de su cliente; además, B entiende las intenciones de A y responde a este desacuerdo, aunque no se haya dicho de forma explícita. Ambos ejemplos reflejan la actitud de los hablantes ante lo que están diciendo: tienen un valor modal de desacuerdo. Este matiz se presentó en los seis casos de pero pues en [F, I]. Es importante mencionar que, al igual que en [I, I], esta posición final es tanto de intervención como de acto. Además, la combinación tiene una función demarcativa: al dejar un enunciado suspendido, el hablante indica que ya no agregará nada más y otro puede tomar el turno.
Hubo dos casos en que pero pues se encontraba en posición final de acto:
(14) [A y D comentan que sus compañeros en el gimnasio no hace nada]
D: bueno y es solo que alcanzas a medio ver o así [¿no? o se]a pequeños lapsos porque no estás ahí
A: mhm
D: #de chismosa viendo/ tú estás haciendo lo tuyo/ pero ps ///# (1.2) #nada más se ven ahí parados los dos/ llegas a voltear y están ahí parados#
C: yo no haría <ininteligible/>/ pararía temprano nomás/ ¿para irme a parar ahí? no/ mejor no me<alargamiento/> [levanto]
D: [ps sí]
(Conversación MEX_026_04_20, AMERESCO-CDMX)
La intervención de D está compuesta por dos actos independientes. La división en actos nos permite observar que, en estos casos, pero pues tampoco introduce un enunciado explícito, sino que marca el cierre de un acto y un valor modal de desacuerdo.
Los casos de posición final, tanto [F, I] como [F, A], presentan una conclusión que no se dice explícitamente. Los hablantes evitan expresar su desacuerdo directamente: con el uso de pero pues el interlocutor debe inferir el contenido del enunciado suspendido. En este sentido, la posición final es relativa. Este comportamiento coincide con los hallazgos de López (2019), que encontró casos de combinaciones entre conjunciones y operadores modales (pero bueno) que ocupaban el hueco sintáctico donde debería encontrarse una oración.
Las funciones de pero y pues también aportan matices. El valor adversativo de pero hace que naturalmente sirva para marcar desacuerdos; de igual forma, se ha observado este valor en pues (Pons, 2000; Vázquez, 2013). Además, pues en posición final puede presentar la función de generador de inferencias (Guillén, 2021), esto coincide con el comportamiento observado, ya que hay una conclusión que el interlocutor debe de inferir.
En tanto al alcance de la combinación en posición final, obsérvense las siguientes tablas:
Tabla 6 Alcance de pero pues en [F, A]
| ALCANCE DEL MARCADOR |
TOTAL | UNIDAD DE ALCANCE |
TOTAL |
|---|---|---|---|
| Alcance global | 50% | Secuencias de historia | - |
| (3) | Secuencias temáticas | 100% (3) | |
| Alcance local | 50% | Comentario lateral | - |
| (3) | Argumentos | 100% (3) | |
| Total | 6 | Total | 6 |
Tabla 7 Alcance de pero pues en [F, A]
| ALCANCE DEL MARCADOR |
TOTAL | UNIDAD DE ALCANCE |
TOTAL |
|---|---|---|---|
| Alcance global | 50% | Secuencias de historia | - |
| (1) | Secuencias temáticas | 100% (1) | |
| Alcance local | 50% | Comentario lateral | - |
| (1) | Argumentos | 100% (1) | |
| Total | 2 | Total | 2 |
A pesar del número reducido de datos, es interesante observar que pero pues posición final de acto e intervención tiene el mismo comportamiento que inicio de intervención (Tabla 3): no presenta tendencia hacia cierres locales o globales, pero sí una especialización respecto al tipo de unidad que cierra: temas y argumentos.
Para finalizar esta sección se puede observar la distribución de los datos según la posición y la unidad en que se encontraba la combinación:
Las posiciones iniciales fueron las más frecuentes con un 75.4%. Como ya se mencionó, es esperable que las combinaciones aparezcan en posiciones iniciales, ya que proporcionan información procedimental que ayuda al interlocutor a interpretar el mensaje (Pons, 2018).
7.3 Valores modales
Los ejes expuestos anteriormente responden a un nivel de descripción estructural y semántico. En contraste, la modalidad es una categoría que puede superponerse a los conceptos de alcance y posición, ya que aporta a una dimensión más amplia y abstracta, relacionada directamente con la actitud del hablante. El 43.2% de casos recopilados presentaron estos matices y se reconocieron cuatro valores: 1) desacuerdo, 2) focalización, 3) resignación y 4) atenuación.
El valor modal más frecuente fue el de desacuerdo. Este valor se encontró en todos los casos de posición final, tanto de intervención como de acto (7.2.3), donde no se introducía un enunciado explícito. Sin embargo, el desacuerdo no fue exclusivo de dichas posiciones:
(15) B: §Cesi vio a otro wey// cuando estaba conmigo §
C: §¡no manches! §
B: §neta
D: sus trapitos
B: [la neta]
C: [¿al electri]cista?
B: ajá
A: al electricista [hijo de tú]
B: [pero todavía no estábamos] viviendo juntos ¿no? §
C: §pero ¿sí se la chingó o no se la chingó?
B: #dice ella que no/ pero pues/ ((y lo que)) [podrá decir]#
A: [a lo mej]or como el Cristino nomás calambres wey/ [<risas/>]
B: [<risas/>]
(Conversación MEX_022_04_21, AMERESCO-CDMX)
En (15), B está hablando sobre una supuesta infidelidad de su expareja; cuando le preguntan si esto ocurrió de verdad él responde “dice ella que no pero pues y lo que podrá decir”. Aunque después de la combinación hay un enunciado, en realidad el desacuerdo tampoco es explícito: B no cree que lo que dice su expareja sea cierto.
El segundo valor modal más frecuente fue el de focalización, donde los hablantes buscaban señalar el enunciado introducido por pero pues como relevante:
(16) [Hablando de las dificultades que las personas con discapacidades tienen para encontrar empleos]
B: [justamente buscas vacantes] y todas son
A: [<risas/>]
B: administrativo este recepcionista/ ¡call center!
A: sí
B: yo así <cita>oigan abran su eso ¿no?</cita>/ no todos los que tienen discapacidad hacemos eso
A: no y ade[más ahorita más con la pandemia]
B: #[o sea está bien hay gente que lo hace está] padre- ps [también lo hacen]
A: [sí]
B:pero ps también hay ingenieros <enfasis t=””pronunciación marcada””>con</enfasis>/ licenciaturas con especialidades#
A: sí pero eh- y- y además con la pandemia creo que eso se intensificó todavía más […]
(Conversación MEX_037_04_21, AMERESCO-CDMX)
B explica que los empleos para personas con discapacidades tienen una oferta muy limitada que no contempla a personas con mayor nivel de estudios. Pero pues no sólo introduce un contrargumento, sino que también lo focaliza. Otro elemento que muestra que el hablante busca focalizar su enunciado es la pronunciación marcada que pone en la palabra con.
Este valor puede reconocerse en los usos de pero y pues. Algunos autores han observado que pero puede tener un matiz enfático (Ramírez, 2019; Porroche, 2002; Acín, 2013; Vigara, 1992), donde su valor adversativo se pierde para lograr realzar el enunciado que introduce. De igual forma, pues puede tener valores como enfatizador (Guevara, 2015; Guillén, 2021) y como intensificador (Pons, 2000).
El tercer valor modal que se encontró fue el de resignación, donde los hablantes no tienen más remedio que aceptar algo con lo que están inconformes:
(17) B:ps ahí va §
D: §no<alargamiento/> namás tengo esos ro<alargamiento/>jos
B: #no vendo no vendo que qué bruto# #pero pus al menos/ para comer se saca §#
C: §ps qué bueno qué bueno porque ya
A: y se distrae<alargamiento/> también
(Conversación MEX_015_05_20, AMERESCO-CDMX)
B cierra un argumento dentro de su misma intervención con una conclusión resignada: “pero pus al menos para comer se saca”, refiriéndose a que no tiene muchas ventas en su negocio. A pesar de que la resignación tuvo el menor número de casos como valor único, apareció como valor secundario en un número considerable de instancias, sobre todo en los casos de desacuerdo. Reconsidérese el ejemplo (13):
(Conversación MEX_027_02_21, AMERESCO-CDMX)
Además del desacuerdo de A, en (13) también existe una resignación ante el hecho de que no puede hacer nada para cambiar su decisión. La resignación es un valor constante en los marcadores de cierre (Domínguez, 2014; Fuentes, 1993; Vázquez Veiga, 1994; López, 2019), lo cual podría explicar su co-aparición con otros valores.
El último valor modal fue el de atenuación. Aquí, el hablante busca restar fuerza ilocutiva sobre lo que ha dicho:
(18) B: #y yo como lo crié aquí él comía muy bien verdura/# #pero <alargamiento/> mi consuegro que en paz descanse él no/ pura carne era bien carnívoro [mi con]suegro
A: [sí]
B:pero pus tú bien sabes que eso hace daño#
A: sí a la [larga]
B: [con el pas]o del tiempo/ y pues mi consuegro<alargamiento/>// mmm<alargamiento/>/ le ha[cían las] diálisis [luego] las hemodiáli[sis] y<alargamiento/> pues ya no aguantó
(Conversación MEX_025_02_20, AMERESCO-CDMX)
B comenta que su difunto consuegro comía demasiada carne, para atenuar esta aseveración introduce con pero pus un enunciado con el que se quita la responsabilidad de lo dicho: utiliza la segunda persona para que su enunciado parezca una verdad universal.
Algunos autores han reconocido que pues puede presentar valores de atenuación (Pons, 2000; Guevara, 2015). Aquí, el valor adversativo de pero pierde prominencia: ya no señala una relación de contraste, sino que busca reducir la fuera ilocutiva de lo dicho. A continuación, se muestra la distribución de los datos con valores modales según su posición:
Tabla 9 Valores modales de pero pues según su posición
| DESCUERDO | RESIGNACIÓN | ATENUACIÓN | FOCALIZACIÓN | TOTAL | |
|---|---|---|---|---|---|
| [I, I] | 3.9% (2) | 3.9% (2) | 3.9% (2) | 5.8% (3) | 34.6% (9) |
| [I, A] | 11.8% (6) | 7.8% (4) | 13.8% (7) | 21.7% (11) | 44.4% (28) |
| [M, A] | 5.8% (3) | 3.9% (2) | 2% (1) | - | 48.6% (6) |
| [F, I] | 11.8% (6) | - | - | - | 100% (6) |
| [F, A] | 3.9% (2) | - | - | - | 100% (2) |
| Total | 37.2% (19) | 15.6% (8) | 19.7% (10) | 27.5% (14) | 51 |
En la Tabla 9, la columna de totales por posición representa el porcentaje de valores modales dentro de todos los datos analizados. Todos los casos de posiciones finales presentaron valores modales de desacuerdo. Este fue el valor modal más frecuente y el único que se encontró en todas las posiciones. Por otra parte, la focalización fue el segundo valor más frecuente y sólo se encontró en posiciones iniciales; la extensión de este valor modal puede explicarse si consideramos que tanto pero como pues presentan valores de énfasis de manera individual que la combinación hereda.
Respecto a las posiciones que pueden ocupar las acumulaciones de marcadores discursivos, la reflexión de Pons (2022) es fundamental: “en posiciones iniciales dialógicas ([I, Ir] o [I, Ii]) se concentran tanto valores de unión, como modales o interactivos. Las posiciones finales (especialmente [F, I] muestran una preferencia por la combinación de significados modales” (Pons, 2022, p. 109). Nuestros resultados coinciden, ya que pero pues en posición inicial presentó valores interactivos al crear momentos de transición para incitar a los interlocutores a participar. En la posición final, a pesar del número reducido de datos, observamos que todos los casos tuvieron valores modales.
8. Conclusiones
Pero pues funciona como una unidad, no se trata de una simple adyacencia entre elementos: sus componente se encuentran dentro de una misma unidad (Pons, 2008). En este sentido, la combinación tiene un nivel de integración compositivo, ya que puede tener un alcance global al cerrar secuencias (Cuenca y Marín, 2009).
La combinación de marcadores discursivos es un fenómeno propio de la conversación coloquial y tiende a aparecer en transiciones. Las unidades especializadas en cierre son poco frecuentes en la oralidad, por lo que las combinaciones de marcadores se vuelven elementos idóneos para aparecer en contextos de cierre.
A pesar de que pero pues funciona en conjunto, los valores de pero y pues aún se conservan en el comportamiento de la combinación como un todo. Aunque la mayoría de los casos fueron de cierre, pero pues también presentó funciones de regulador de inicio y de continuación (Tabla 1): todos sus valores fueron metadiscursivos. Tanto a pero como a pues se le han atribuido valores de regulación del discurso, lo cual explica por qué la combinación es propensa a funciones metadiscursivas heredadas de sus componentes.
En tanto al alcance, pero pues no presentó una tendencia hacia lo local o lo global, sino hacia el tipo de unidad que cerraba. Su especialización fue hacia cierres de temas y argumentos. Es posible explicar esto si se considera que, en muchos casos, el valor adversativo de pero se conservaba, es una preferencia heredada. Un acercamiento semántico al alcance nos ofrece la posibilidad de ver no sólo en qué unidades conversacionales se encuentra la combinación, sino también sus características, lo cual nos permite vislumbrar los valores heredados presentes en pero pues.
En cuanto a las posiciones en que se encontró la combinación, en el 75.4% de los casos se presentó en posiciones iniciales ([I, I] y [I, A]). El análisis de las posiciones mostró que pero pues tiene dos funciones metadiscursivas predominantes: regulador de cierre y demarcador. Esta dinámica se presenta tanto en posiciones iniciales como finales.
Respecto de los valores modales, el más frecuente fue el desacuerdo, que parece ser un valor natural, ya que ambos constituyentes lo heredan a la combinación. Además, el valor adversativo de pero y la capacidad de generar inferencias de pues hacen posible que el marcador no introduzca una conclusión explícita, sino una que el interlocutor debe inferir. La focalización también fue un valor importante que, de igual forma, puede explicarse en tanto que pero y pues tienen la capacidad de presentar valores enfáticos.
Este trabajo permite vislumbrar un panorama complejo de la marcación de cierre. Los marcadores especializados en cierre (en último término, en fin, etc.) y la regulación explícita del discurso no son frecuentes dentro de la conversación coloquial. Pero pues da fe de que la combinación de elementos discursivos no especializados en la regulación del discurso está formando nuevas unidades con funciones específicas. De ahí la importancia de investigar más combinaciones especializadas en lo metadiscursivo. Este trabajo se ha centrado en caracterizar pero pues respecto de la intervención y el acto. Será objeto de futuras investigaciones considerar los subactos para tener una mirada más granular de lo que las combinaciones aportan a la marcación discursiva, así como estudiar otras combinaciones propias de la conversación coloquial.










nueva página del texto (beta)



