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Educación matemática

versión On-line ISSN 2448-8089versión impresa ISSN 0187-8298

Educ. mat. vol.36 no.3 Ciudad de México dic. 2024  Epub 04-Abr-2025

https://doi.org/10.24844/em3603.13 

In memoriam

In Memoriam Ramiro Ávila Godoy

Silvia Elena Ibarra Olmos1 
http://orcid.org/0000-0002-1344-2516

Agustín Grijalva Monteverde2 
http://orcid.org/0000-0003-0306-5945

1Universidad de Sonora, México. silvia.ibarra@unison.mx

2Universidad de Sonora, México. agustin.grijalva@unison.mx


Ramiro Ávila Godoy fue un hombre polifacético. Públicamente destacó como profesor, luchador social, líder sindical, investigador, funcionario; en su vida privada, fue hijo, hermano, esposo, padre de familia y amigo, siempre incondicional. Su apego y respeto hacia la naturaleza humana lo tradujo en disposición para apoyar a todo aquel que se lo solicitara.

Nacido en Empalme, Sonora, un 24 de julio de 1946, desde pequeño mostró inclinación a la docencia, cursando la carrera de profesor de escuela primaria en la ciudad de Guadalajara, entre 1961 y 1964. Posteriormente, en 1965, ingresó a la Escuela Normal Superior de la Ciudad de México, en las especialidades de Física y Química, ejerciendo a partir de su titulación como profesor de esas asigna-turas en su estado natal.

Con gran sensibilidad social, Ramiro fue un acucioso crítico de su entorno, en un periodo en donde la represión gubernamental estaba a la orden del día y, de manera injusta, fue encarcelado de 1971 a 1976, lapso en el cual estudió leyes autodidácticamente, para estar en condiciones de conocer a detalle cómo podría defenderse de las acusaciones que se le imputaban. Enamorado del teatro, no desaprovechó el espacio y formó una pequeña compañía que, bajo su dirección, montó y presentó varias obras. Con la inclinación docente siempre presente, organizó círculos de estudio para los compañeros que, como él, estaban privados de la libertad; asimismo, desde ahí inició algunos cursos de la Licenciatura en Matemáticas. Finalmente, y con la frente en alto, al no comprobársele delito alguno, salió de prisión sin resentimientos, compartiendo siempre que fue una etapa muy complicada de su vida, pero contribuyó a volverlo una persona más analítica y reflexiva.

Ya en libertad, reinició su actividad como profesor, incorporándose en 1977 al Colegio de Bachilleres de Sonora, en Ciudad Obregón, ahora como profesor de matemáticas, actividad que realizó ininterrumpidamente hasta 2024. Con su notoria facilidad para ejercer liderazgo, pronto se convirtió en líder del sindicato del colegio, encabezando luchas memorables en búsqueda de mejores condiciones laborales.

Circunstancias personales lo llevaron a cambiar de residencia hacia la ciudad de Hermosillo, aprovechando para concluir la Licenciatura en Matemáticas en la Universidad de Sonora, (UNISON), institución a la cual se incorporó como profesor en 1983 y donde laboró hasta su jubilación el primero de septiembre de 2024. En la UNISON estudió la Maestría en Matemática Educativa promovida nacionalmente por un grupo de matemáticos encabezado por los doctores Eugenio Filloy y Carlos Ímaz, continuando su actividad docente dentro del Programa Nacional de Formación de Profesores de Matemáticas, atendiendo a cientos de profesores de bachillerato y de nivel superior.

Con esta experiencia, Ramiro y otros distinguidos colegas crearon el Programa de Maestría en Ciencias con especialidad en Matemática Educativa de la UNISON, iniciando actividades el 12 de octubre de 1990, siendo él su primer coordinador. Con innumerables dificultades y circunstancias desfavorables enfrentadas bajo su conducción, pero con visión y mano firme, el posgrado logró un éxito manifestado mediante el impacto regional a lo largo de 34 años ininterrumpidos de actividad.

Una vez asentado el funcionamiento de este programa de posgrado, Ramiro estudió un doctorado bajo la dirección del doctor Eugenio Filloy, obteniendo el grado el 30 de junio de 1999, en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Desde entonces, sus actividades académicas escalaron tanto en cantidad como en alcance y calidad.

La cantidad de conferencias, ponencias, cursos impartidos a profesores de todos los niveles educativos en casi todo el territorio nacional, es tan grande que seguramente ni el mismo las contabilizó; en cada ocasión acudía siempre con la emoción de poder compartir sus reflexiones con el personal docente. Las direcciones de tesis, elaboración y conducción de proyectos, asesorías de iniciativas educativas gubernamentales, escritura de ponencias y artículos fueron actividades que llenaron sus días.

Algunos de los reconocimientos a los que se hizo acreedor fueron: Profesor Distinguido otorgado por la Universidad de Sonora en diciembre del 2001; Medalla por Trayectoria Académica otorgada por la Sociedad Matemática Mexicana en el XLII Congreso Nacional llevado a cabo en la Universidad Autónoma de Zacatecas en octubre del 2009; Medalla al Mérito Académico otorgada por El Colegio de Sonora en los festejos del Trigésimo Aniversario de su fundación en enero del 2012, en Hermosillo, Sonora; Reconocimiento por 40 años como profesor del Departamento de Matemáticas de la Universidad de Sonora, el 13 de septiembre de 2024.

La enseñanza de las matemáticas, decía, eran un pretexto para el logro de objetivos educacionales más generales que el conocimiento disciplinario. Con el trabajo en equipo se desarrollan procesos de comunicación que promueven las habilidades para expresar las ideas propias, las dudas, las suposiciones, así como la habilidad para escuchar los planteamientos de otras y otros. Había oportunidad, también, de promover valores como la amabilidad, la solidaridad, la tolerancia.

Esta concepción obligaba a modificar las prácticas docentes, abandonando las exposiciones magistrales como único recurso de enseñanza y promoviendo dinámicas de trabajo diferentes. Con una idea epistemológica muy clara de la génesis de las matemáticas, las clases habrían ahora de iniciarse con un problema, promoviendo el trabajo en equipo, lo cual era novedoso en la década de los 90.

Ramiro siempre procuró establecer conexiones entre el conocimiento mate-mático discutido en la escuela y la vida cotidiana de sus estudiantes. En lo que fue prácticamente su última conferencia, la cual llevó por título "¿Qué significa ser profesor?", manifestó que uno de sus principales objetivos al enseñar era que sus estudiantes aprendieran matemáticas, pero además que fuesen personas responsables, tenaces, solidarias, comunicativas y humildes. Ser profesor, insistió, conlleva como retos principales, conjuntar pasión, ciencia y arte para formar a un individuo como un ser humano integral.

Su prolífica vida concluyó de manera sorpresiva el 8 de octubre de 2024. Su partida deja, en algún sentido, huérfana a la familia académica que contribuyó a crear.

Una faceta que requiere especial mención tiene que ver con el Ramiro profesor. Típico de su proceder era iniciar un curso, fuese curricular o no, planteando la siguiente pregunta: "¿Cuáles son sus expectativas en este curso? ¿Qué esperan lograr en el transcurso del mismo?", evadiendo con ello la costumbre de años en los que profesoras y profesores iniciaban presentando un programa de la asignatura del curso a estudiar, quizá previamente hablando de la importancia de la disciplina y temas por tratar, señalando la bibliografía básica y las formas de evaluación. Sus interrogantes abrían un panorama diferente, invitando a que desde el inicio cada quien se hiciera responsable de su propio aprendizaje.

Esta forma de iniciar era una muestra más de la gran capacidad que tenía para innovar, para sumar a las y los estudiantes en procesos reflexivos que, sin dejar de referirse a los objetos matemáticos, trascendían a los meros cono-cimientos técnicos y conceptuales y llevaban como propósito la discusión de formas de razonamiento generales, válidas en situaciones de la vida cotidiana misma, reflexionar que al emprender una actividad específica o un proyecto de mayor alcance, es necesario plantearnos los objetivos que buscamos y, consecuentemente, poder establecer las acciones que requerimos realizar para lograr dicho objetivo.

Ramiro, aun antes de que se hablara en México de la importancia del trabajo colaborativo, invitaba a modificar las prácticas docentes para impulsar el trabajo de aula organizando al alumnado en equipos. Por una parte, asumía que el conocimiento es una producción social y, por otra, apuntando que así se promovía el desarrollo de habilidades y características del ser humano que no se restringían a aprender matemáticas.

Autor de correspondencia: Silvia Elena Ibarra Olmos, Blvd. Luis Encinas J, Calle Av. Rosales &, Centro, 83000 Hermosillo, Son. silvia.ibarra@unison.mx

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