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El trimestre económico

versión On-line ISSN 2448-718Xversión impresa ISSN 0041-3011

El trimestre econ vol.93 no.369 Ciudad de México ene./mar. 2026  Epub 22-Jun-2026

https://doi.org/10.20430/ete.v93i369.3109 

Artículos

Kalecki encuentra a Prebisch: cambio estructural y conflicto distributivo en la periferia1

Kalecki meets Prebisch: Structural change and the distributive conflict in the periphery

Jorge Álvarez* 

Gabriel Porcile* 

Svante Prado** 

*Universidad de la República (Udelar), Montevideo, Uruguay (correo electrónico: jorge.alvarez@cienciassociales.edu.uy). (correo electrónico: gabriel.porcile1@gmail.com).

**Universidad de Gotemburgo, Suecia (correo electrónico: svante.prado@econhist.gu.se).


Resumen:

Este trabajo recupera debates recientes entre economistas poskeynesianos acerca de la caracterización de los diferentes regímenes de crecimiento. Toma como punto de partida la tipología de Dünhaupt y Hein (2019), que es especialmente interesante para el estudio de las economías periféricas, ya que enfatiza el papel del sector externo en el crecimiento. Se argumenta que regímenes de crecimiento en los que la contribución de las exportaciones netas al crecimiento es negativa por largos periodos no son sostenibles y reflejan problemas estructurales en el patrón de especialización. La estructura productiva importa y el argumento se ilustra con la experiencia de crecimiento y cambio estructural de Suecia y Uruguay durante 1870-1939.

Palabras clave: Uruguay; Suecia; estructuralismo latinoamericano; estructura productiva; regímenes de crecimiento; variedades de capitalismo

Clasificación JEL: N14; N16; O4; P1

Abstract:

This paper revisits recent debates among post-Keynesian economists about the characterization of different growth regimes. Its starting point is the typology suggested by Dünhaupt and Hein (2019), which is especially interesting for the study of peripheral economies as it stresses the role of the external sector in economic growth. It is argued that regimes in which the contribution of net exports to growth remains negative for long periods are unsustainable and this reflects structural problems in the pattern of specialization. The productive structure matters and this argument are illustrated by the growth and structural changes in Sweden and Uruguay between 1870 and 1939.

Keywords: Uruguay; Sweden; Latin American structuralism; productive structure; growth regimes; varieties of capitalism

JEL codes: N14; N16; O4; P1

Introducción

En el debate económico, la discusión sobre variedades de capitalismo (VC) le dio más visibilidad a un aspecto de gran relevancia política, a saber, que no todos los capitalismos son iguales y que hay diferencias institucionales y políticas que pueden generar trayectorias muy distintas en términos de crecimiento, estabilidad y distribución del ingreso (Hall y Soskice, 2001; Amable, 2001; Piore, 2016; Bizberg, 2019; Pérez Caldentey y Vernengo, 2022). En un mundo intelectual dominado por la optimización dinámica y el uso del criterio de eficiencia de Pareto como referencia casi exclusiva a lo que sería un resultado deseable en términos económicos, la atención que atrajo el concepto de VC es muy bienvenida. Además de reposicionar la economía política en la agenda intelectual, las VC permitieron recuperar ideas similares que estaban en el centro de escuelas de pensamiento dejadas al margen desde hacía muchos años. Tales son los casos de la escuela estructuralista latinoamericana, que había desarrollado el concepto de estilos de desarrollo en los años de 1960 y 1970 a fin de captar, precisamente, la diversidad de las trayectorias de desarrollo capitalista (Pinto, 1976; Rodríguez, 2007); la escuela de la regulación, en Francia, que resaltaba el papel de las instituciones para generar algún grado de consistencia entre las dinámicas del cambio técnico y productivo y la distribución del ingreso, sobre todo la relación salarial (Boyer, 2001); la escuela poskaleckiana, la cual identificaba regímenes de crecimiento en función de los impactos sobre la demanda agregada de los cambios en la distribución funcional del ingreso (Blecker, 2002), y la tradición marxista, con algunos puntos de contacto con las anteriores -véase, por ejemplo, Marquetti (2003)-. A pesar de que muchas veces no son mencionadas de manera explícita, estas escuelas son extremadamente relevantes para entender la variedad de experiencias de las economías capitalistas.

Este artículo argumenta que, así como la discusión sobre las VC puede enriquecerse por las contribuciones que durante mucho tiempo han acumulado los economistas kaleckianos en el estudio de los regímenes de crecimiento, tanto las VC como dichos regímenes pueden encontrar instrumentos analíticos importantes en la tradición estructuralista. De ahí el título de este trabajo, “Kalecki encuentra a Prebisch”, que puede ser visto como una variación del importante trabajo de Dosi, Fagiolo y Roventini (2010): “Keynes encuentra a Schumpeter”. El espíritu es el mismo: incorporar variables del lado de la oferta junto a las del lado de la demanda efectiva para explicar patrones de crecimiento, pero no desde la tradición de la microeconomía neoclásica, sino a partir de la tradición de Schumpeter y Prebisch, donde la destrucción creadora del progreso técnico y su concentración en ciertas regiones y en ciertos sectores generan asimetrías muy fuertes en las tasas de crecimiento, en el dinamismo de la demanda y en los patrones distributivos, entre firmas y entre países.

El trabajo se divide en dos secciones, además de esta introducción y los comentarios finales. La sección I resume la evolución del debate sobre VC y regímenes de crecimiento. Se argumenta que la tipología propuesta por Dünhaupt y Hein (2019) -aunque en principio fue pensada para discutir un mundo en que los flujos financieros se han vuelto determinantes del régimen de crecimiento- abre una puerta para debatir en términos más amplios el impacto del sector externo y de la estructura productiva sobre el régimen de crecimiento, especialmente en las economías periféricas.

En la sección II se recurre a la historia económica para comparar dos experiencias de crecimiento que ilustran muy bien la utilidad de una aproximación del tipo Kalecki encuentra a Prebisch. Se comparan los casos de Suecia y Uruguay entre 1870 y 1939. La idea de concentrarse en estos dos países en ese periodo se basa en que muestran trayectorias muy diferentes del sector externo y de las bases productivas que sostienen la competitividad de los países. Es además un periodo que marca el auge de la “primera globalización” (1870-1914), pero también dos grandes choques externos (la primera Guerra Mundial y la Gran Depresión) que ponen a prueba la resiliencia de los patrones de crecimiento. Más aún la comparación de dos países permite identificar algunas de las claves de economía política que sostuvieron los distintos regímenes de crecimiento. En ese sentido, el enfoque metodológico se inspira en gran medida en el método histórico estructural, en un marco teórico donde dialogan dos tradiciones -la kaleckiana y la estructuralista- que se perciben como complementarias.

I. De las variedades del capitalismo a los regímenes de crecimiento

El debate sobre VC ha revitalizado el estudio de las instituciones y ha contribuido con una metodología y una tipología que orientan los trabajos en el campo de la política comparada. Hall y Soskice (2001) definen dos grandes categorías: la variedad liberal de mercado (LM) y la variedad coordinada de mercado (CM), que se distinguen en cinco dimensiones. Primero, las relaciones entre capital y trabajo se pautan a partir de negociaciones descentralizadas: a nivel de la firma en las economías LM, y de manera centralizada, con sindicatos por rama, en las CM. Segundo, mientras que el entrenamiento, la capacitación y la educación de los trabajadores tienden a ser más flexibles y generalistas en las LM, son más vocacionales, sectoriales y tienen más vínculos con las propias firmas en la CM. Tercero, las empresas en LM tienden a financiarse en el mercado de capitales, mientras que en la CM hay un papel más importante para el financiamiento bancario. Cuarto, las relaciones entre organizaciones son más dependientes de los mecanismos de mercado como precios y calidad en la LM, mientras que hay más acuerdos de cooperación y vínculos de largo plazo en la CM, incluso en términos de colaboración en investigación y desarrollo (I+D). Finalmente, en relación con los factores anteriores, los procesos de innovación y cambio técnico tienden a ser más radicales y disruptivos en las LM y más incrementales en las CM. Si bien los autores no se detienen en el papel específico del Estado, está implícita una función más importante del mismo en las economías CM. Si bien la literatura sobre VC capta diferencias institucionales muy importantes, llama la atención que el papel de la inversión pública en tecnología en los sectores militar y médico, con sus derrames hacia el sector civil, no reciba una mayor atención en el análisis de la dinámica de la innovación en las economías LM. En ese sentido, esta literatura subestima el papel del Estado en las economías LM.

Otras variedades de capitalismo se han sumado a las iniciales, algunas de las cuales han buscado extender la tipología, al identificar otras variedades en el mundo desarrollado -como la variedad nórdica o socialdemocrática- o aun en el mundo de las economías en desarrollo -como la desarrollista en el Sudeste Asiático, o el capitalismo jerárquico en América Latina; véase Schneider (2013)-. Todas estas variedades tienen en común que son construidas exclusivamente en atención a factores del lado de la oferta, esto es, a partir de la forma en que se organizan la inversión, la producción y el progreso técnico; el lado de la demanda -cómo se comportan los distintos componentes de la demanda agregada y de qué forma la distribución del ingreso afecta la evolución del consumo y la inversión a nivel macroeconómico- está ausente.

La necesidad de incorporar el lado de la demanda al análisis de los patrones de crecimiento ha sido señalada por distintos autores; resulta especialmente influyente el trabajo de Baccaro y Pontusson (2016, 2018 y 2022), quienes sugieren usar la teoría poskeynesiana para avanzar en esa dirección. Más aún, esta teoría propuso su propia tipología, que ha sido discutida desde principios de la década de 1990: la de “regímenes de crecimiento”, basada en los impactos que tienen sobre el crecimiento las mejoras en la distribución del ingreso. El núcleo del análisis es cuál es el efecto de una mejora en la participación de los salarios en el ingreso (caída de la participación de las ganancias) sobre la demanda agregada en general y sobre la inversión en particular (Bhaduri y Marglin, 1990; Marglin y Bhaduri, 1990; Blecker, 2002). Un incremento de la participación de los salarios en el ingreso tiene tres efectos en una economía abierta al comercio internacional: a) un aumento del consumo, ya que se transfiere ingreso a los trabajadores, los cuales tienen mayor propensión marginal a consumir; b) crecimiento del déficit comercial o una disminución del superávit, ya que supone también una menor competitividad en precios de la producción nacional, lo que reduce exportaciones e incrementa importaciones; c) un efecto ambiguo sobre la inversión. Este último se debe a que, por un lado, al elevar el consumo los salarios más altos favorecen la ocupación de la capacidad ya instalada de las firmas, lo que genera un estímulo a la inversión en nuevas capacidades; pero, al mismo tiempo, si la participación de las ganancias en el ingreso forma parte de los factores que afectan las decisiones de inversión (por ejemplo, porque incide en la capacidad de financiamiento de la firma), entonces la caída de dicha participación tiene un efecto negativo.

Del análisis anterior surgen tres regímenes posibles: el impulsado por los salarios, si demanda agregada e inversión responden positivamente a un aumento de la participación de los salarios en el ingreso; el impulsado por los lucros, si ambas variables responden negativamente, y un régimen mixto o conflictivo, si la demanda agregada responde positivamente, pero la inversión lo hace negativamente. El Cuadro 1, basado en Blecker y Setterfield (2019), ilustra estos regímenes, y se mencionan los nombres que le asignan distintos autores en la tradición kaleckiana.

Cuadro 1 Regímenes de demanda y crecimiento 

Regímenes de demanda y crecimiento de acuerdo con Blecker y Setterfield Demanda agregada e inversión luego de un aumento de la participación de los salarios en el ingreso Tipo de régimen según Marglin y Bhaduri (1990)y Palley (2013)
a) Demanda y crecimiento impulsados por los lucros. Cae la demanda agregada; cae la inversión. Exuberante (Marglin y Bhaduri), liderado por los lucros (Palley).
b) Demanda impulsada por los salarios; crecimiento impulsado por los lucros. Aumenta la demanda agregada; cae la inversión. Conflictivo / estancamiento (Marglin y Bhaduri), conflictivo (Palley).
c) Demanda y crecimiento impulsados por salarios. Aumenta la demanda agregada; aumenta la inversión. Cooperativo / estancamiento (Marglin y Bhaduri), cooperativo (Palley).

Fuente: Blecker y Setterfield (2019: 189).

Como ocurrió con las VC, existe una literatura extensa en torno a los regímenes de crecimiento, que define qué países han seguido un régimen u otro en distintos periodos. En el largo plazo, pueden además surgir regímenes distintos a los del corto plazo. En este sentido, Dünhaupt y Hein (2019) y Hein (2023) ofrecen una nueva tipología especialmente interesante, ya que permite incorporar el largo plazo y el lado de la oferta en el análisis del régimen de crecimiento, al combinar aspectos relacionados con la oferta con los de la demanda efectiva. Si bien esta tipología fue pensada para discutir crecimiento en un mundo en que predomina la lógica financiera por sobre la lógica productiva -véanse también Oreiro (2005), Ocampo (2016) y Capraro, Panico y Torres-González (2023)-, es posible interpretar su tipología de una manera distinta, a saber, la de la sostenibilidad de un régimen de crecimiento en el tiempo a la luz del comportamiento de su sector externo. La nueva tipología propuesta se resume en el Cuadro 2.

Cuadro 2 La tipología de Dünhaupt-Hein de regímenes de crecimiento 

Régimen Saldo en cuenta corriente Saldo en cuenta financiera de la balanza de pago
Mercantilismo

  • Saldo positivo en cuenta corriente.

  • Contribución positiva al crecimiento del saldo en cuenta corriente.

El balance en la cuenta financiera es negativo (exporta capital).
Mercantilismo atenuado

  • Saldo positivo en cuenta corriente.

  • Contribución negativa al crecimiento del saldo en cuenta corriente. O, alternativamente:

  • Saldo negativo en cuenta corriente.

  • Contribución positiva del saldo al crecimiento.

El balance en la cuenta financiera es negativo o hay entrada de capitales para financiar el déficit en cuenta corriente, pero es decreciente.
Crecimiento impulsado por la demanda

  • Crecimiento basado en demanda interna con la cuenta corriente en equilibrio.

La cuenta financiera no muestra desequilibrios de importancia.
Crecimiento impulsado por el endeudamiento

  • La demanda interna, especialmente el consumo privado, ofrece una contribución sustancial al crecimiento.

  • Contribución negativa al crecimiento del saldo en cuenta corriente.

La cuenta financiera es positiva, a medida que debe financiarse el déficit en cuenta corriente.

Fuente: Dünhaupt y Hein (2019: 24) y Hein (2023: 427).

La gran ventaja de la tipología de Dünhaupt y Hein es que permite poner el foco en el sector externo y en el comportamiento (sostenible o no) del financiamiento de los déficits en cuenta corriente -véase también Setterfield y Kim (2020)-. En el largo plazo, el último tipo de régimen en el Cuadro 2 es insostenible, ya que supone un endeudamiento explosivo en moneda extranjera. Para evitarlo, la competitividad internacional es clave: es necesario que el saldo en cuenta corriente no sea deficitario o que lo sea a un nivel en que el financiamiento externo fluye mientras mantiene una relación constante de la deuda con el producto interno bruto (PIB) o con las exportaciones.

Ahora bien, al enfocarse en el sector externo, el patrón de especialización se vuelve una dimensión central de la definición del régimen de crecimiento. Esto remite a otra tradición teórica, especialmente cuando el análisis se refiere a las economías en desarrollo: el estructuralismo y la dinámica centro-periferia. Es importante señalar que si algunos países muestran un régimen mercantilista, en alguna parte del mundo otros países deben mostrar un régimen basado en un endeudamiento externo creciente. El mundo es una economía cerrada y si una región muestra superávits persistentes en cuenta corriente, hay otra que sufre déficits igualmente persistentes. Se está entonces en un mundo marcado por desequilibrios, que a lo largo del tiempo pueden conducir a una crisis, especialmente en los países deficitarios, que son los que deberán reducir su tasa de crecimiento para corregir aquellos desbalances.

La inclusión del patrón de especialización en el análisis asume un significado particular cuando se toman en cuenta las grandes asimetrías tecnológicas y productivas que existen entre países centrales y periféricos. La concepción de un sistema centro-periferia toma como punto de partida la existencia de esas asimetrías y la idea de que éstas se reproducen endógenamente, en lugar de corregirse. Tales asimetrías tienen impactos muy relevantes sobre los patrones de competitividad y sobre los arreglos institucionales de los países en desarrollo. Este aspecto es importante tanto para las VC como para la tradición poskeynesiana: si las VC son los fundamentos institucionales de la construcción de las ventajas comparativas de los países, entonces el análisis no puede ignorar los factores que generan esta reproducción endógena de patrones de especialización menos dinámicos en la periferia y sus vínculos con la calidad del empleo y la distribución funcional del ingreso. Éste es precisamente el tema central de la reflexión estructuralista sobre el desarrollo económico: las asimetrías internacionales, su persistencia, y cómo reducen la inversión y el empleo formal. La importancia de la estructura productiva para el empleo formal ha generado, en la tradición del estructuralismo latinoamericano, el concepto de “heterogeneidad estructural” en el mercado de trabajo. Éste resalta la existencia de un mercado laboral fragmentado, con un fuerte peso de la informalidad y el trabajo de subsistencia en el total de la ocupación.

En un mundo con acuerdos de comercio e inversión tales que los superávits y los déficits comerciales tuvieran mecanismos automáticos de corrección, los desequilibrios mencionados no deberían ocurrir. Como no existen esos acuerdos y los desequilibrios se acumulan hasta generar crisis profundas, los países que sufren el déficit son los que deben tomar medidas para corregirlas (ya que las presiones para ello son mucho menos fuertes en los superavitarios). Esas medidas pueden ser recesivas: con la crisis externa, se exportan capitales para pagar la deuda y la cuenta corriente se vuelve positiva en función de la caída de las importaciones impulsada por la devaluación de la moneda de la economía periférica y por la contracción del PIB, asociada con la caída de la inversión ante un futuro más incierto, y con la del consumo y del gasto público en función del endeudamiento privado y público.

La respuesta contractiva no es la única posible, aunque ciertamente es la que ha primado en los países latinoamericanos. Puede haber una respuesta de otro tipo y son las políticas de transformación estructural las que buscan corregir los desequilibrios a través de mayores diversificación y sofisticación de las exportaciones, como tradicionalmente las han propuesto economistas de la escuela estructuralista, y como efectivamente las han implementado los países del Sudeste Asiático (Amsden, 1989; Chang, 2002; Cimoli, Pereima y Porcile, 2019) y diversos países europeos (Katzenstein, 1985). Se trata de políticas industriales y tecnológicas que, en lugar de apuntar a reducir las importaciones, buscan estimular y diversificar exportaciones para sostener procesos acelerados de crecimiento sin que éste sea comprometido por la restricción externa. Si bien las importaciones no caen -debido a que las economías periféricas en transformación las requieren para sostener su más rápido crecimiento-, sí se altera su composición en función del cambio en el perfil de bienes y servicios demandados por el país periférico. Éste es el mensaje central de uno de los modelos de crecimiento más usados por la escuela estructuralista: el del crecimiento restringido por el sector externo.

Observar la estructura productiva y las tendencias de las exportaciones y las importaciones se convierte en la dimensión clave para entender el crecimiento de largo plazo y cómo la oferta y la demanda interactúan. Un aspecto por resaltar es que mientras en la escuela neoclásica el progreso técnico afecta directamente el crecimiento mediante aumentos de la productividad total de los factores (que, se asume, están plenamente utilizados), en un modelo kaleckiano-estructuralista lo hace a través de cambios en la demanda de exportaciones e importaciones y, con ella, mediante aumentos en el grado de utilización del capital y la disminución del desempleo, el subempleo y la informalidad en la economía (Porcile, 2021; Stockhammer, 2022).

La convergencia tecnológica y productiva hacia las tecnologías y los sectores más avanzados exige políticas que compensen los retornos crecientes asociados con el progreso técnico, los que favorecen la concentración de la innovación y la competitividad en los países que ya están más cercanos a la frontera tecnológica. Al conjunto de políticas e instituciones que promueven la innovación y la difusión de tecnología se le ha llamado “sistema nacional de innovación”. Véanse Freeman (1995); Lundvall, Johnson, Andersen y Dalum (2002); Lundvall (2007); Fagerberg y Srholec (2008); Dosi, Grazzi y Moschella (2015), y Dosi, Riccio y Virgillito (2021). Las fuerzas que endógenamente reproducen asimetrías deben ser desafiadas por políticas industriales y tecnológicas que compensen las desventajas iniciales de la periferia en la carrera entre la innovación en los centros y la absorción de tecnología en la periferia. Son políticas de largo plazo que, para ser sostenibles, deben necesariamente apoyarse en una alianza durable entre actores interesados en la transformación productiva; el “núcleo endógeno” de esa transformación, en las palabras de Fajnzylber (1983). Dicho núcleo se ha conformado en los casos históricos de éxito de convergencia entre centro y periferia, en Asia y en Europa, con distintos regímenes políticos.

II. Una ilustración con la ayuda de la historia económica: Suecia y Uruguay entre 1870 y 1939

En el periodo considerado (1870-1939), Suecia y Uruguay son dos economías con muchas diferencias, pero igualmente con algunos parecidos importantes, que hacen interesante su comparación (Álvarez y Prado, 2022). Una de las similitudes es que en dicho periodo ambas economías eran periféricas, muy atadas en su desarrollo a los mercados del Reino Unido y otros países industrializados de Europa Occidental (Senghaas, 1985). Otra similitud es que atravesaron procesos importantes de democratización desde comienzos del siglo XX, y la democracia política fue un valor importante en ambos países. Uruguay logró avances en derechos sociales y políticos muy por delante de sus vecinos latinoamericanos y comparables con los conquistados en el país nórdico. Los dos países contaron con ingresos per cápita similares en las tres primeras décadas del siglo XX (Bolt y Luiten van Zanden, 2020; véanse también Bértola, Calicchio, Camou y Porcile, 1999, y Bértola, Román y Willebald, 2024). Las diferencias, sin embargo, son aún más significativas y van más allá de la geografía. Durante la primera globalización, al tiempo que exhiben niveles similares de PIB per cápita, muestran tendencias opuestas en la evolución de la distribución del ingreso en términos de la relación entre salarios y precio de la tierra (Williamson, 2002). Estas tendencias expresan movimientos migratorios opuestos -Uruguay fue un país receptor de emigración europea, mientras la emigración internacional fue un rasgo distintivo de Suecia en el periodo- y propensiones contrarias relacionadas con la dotación de recursos naturales -tierra- por habitante, lo que condicionó el ritmo de crecimiento del precio de los factores productivos (Álvarez, Bértola y Bohlin, 2022). En lo productivo, Suecia logró patrones de producción y exportación más diversificados; en lo político, obtuvo estabilidad política antes que Uruguay y profundizó las reformas sociales en los años de 1930, mientras que éstas se desaceleraron y estancaron en Uruguay en el mismo periodo. Finalmente, hay una reversión de la fortuna de los dos países en la década de 1930. Mientras que Suecia mantuvo una tasa importante de crecimiento, en Uruguay se estancó luego de la Gran Depresión.

El Cuadro 3 compara las tasas de crecimiento y la contribución al crecimiento del saldo en cuenta corriente, mientras que las Gráficas 1 a 4 muestran la evolución de las exportaciones netas y de las exportaciones y las importaciones. La combinación de estas evidencias permite identificar en cuál de las categorías del Cuadro 2 se ubican ambos países.

Cuadro 3 Crecimiento y contribución del sector externo al crecimiento 

Uruguay Crecimiento económico (en porcentaje) Contribución del saldo en cuenta corriente al crecimiento (en porcentaje)
1870-1913 3.7 -5.1
1919-1929 5.4 -1.2
1930-1939 1.9 -3.8
Suecia Crecimiento económico Contribución del saldo en cuenta corriente al crecimiento
1870-1913 2.3 2.9
1919-1929 4.0 14.1
1930-1939 4.4 3.2

Fuentes: Uruguay, con base en Bértola et al. (2024); Suecia, con base en Edvinsson (2014).

Fuente: elaborada con base en Bértola et al. (2024).

Gráfica 1 Uruguay: saldo en cuenta corriente por unidad de PIB, 1870-1939 

Fuente: elaborada con base en Edvinsson (2014).

Gráfica 2 Suecia: saldo en cuenta corriente por unidad de PIB, 1870-1939 

Fuente: elaborada con base en Bértola et al. (2024).

Gráfica 3 Uruguay: exportaciones e importaciones, 1870-1939 (en pesos constantes de 2015) 

Fuente: elaborado con base en Edvinsson (2014).

Gráfica 4 Suecia: exportaciones e importaciones, 1870-1939 (en coronas constantes de 2015) 

Los principales aspectos que destacan en el Cuadro 3 y las gráficas son los siguientes.

En primer lugar, como se mencionó, la reversión del desempeño de las dos economías: Uruguay mostró un crecimiento más elevado antes de 1930, éste colapsó luego de esa fecha, mientras que el crecimiento positivo de Suecia se mantuvo estable en los años de 1930.

Se observa que la economía de Uruguay mostró contribuciones negativas del saldo comercial al crecimiento en todo el periodo, mientras que en Suecia dichas contribuciones fueron positivas. Al mismo tiempo, Uruguay mostró un saldo positivo en cuenta corriente de manera muy consistente, mientras que Suecia sólo logró saldos positivos a partir de 1920. Por ese motivo, ambos regímenes de crecimiento pueden ser definidos como de mercantilismo atenuado. En el caso uruguayo, porque se da un saldo positivo en la cuenta corriente con una contribución negativa de dicha cuenta al crecimiento económico; en el caso sueco, porque se da la situación inversa, saldos negativos, pero contribuciones positivas al crecimiento de dicho saldo. El motivo de esta aparente contradicción entre saldo y contribución se explica por la tendencia de crecimiento de las exportaciones y las importaciones. Mientras que en Suecia aumentan de manera sincronizada, sin que surjan desequilibrios marcados, en el caso uruguayo el crecimiento de las importaciones es mucho más dinámico que el de las exportaciones.

Las distintas tendencias en las exportaciones y las importaciones explican las del cambio estructural en los dos países. La participación de las manufacturas en el producto sueco aumentó desde cerca de 12% al comienzo del periodo hasta 20% en el final, mientras que en Uruguay se mantuvo en solamente 12%. Al mismo tiempo, las exportaciones suecas incorporaban más bienes industriales, mientras que las del Uruguay se concentraban exclusivamente en pocos bienes agropecuarios.

Es importante resaltar, entonces, que aunque pueden ser clasificados como pertenecientes al mismo tipo de régimen de crecimiento, según la tipología expuesta en el Cuadro 2, la tendencia que muestran exportaciones e importaciones y su contribución al crecimiento acaban siendo determinantes de la sostenibilidad del régimen y sus posibilidades de crecimiento. Esto puede leerse de la siguiente manera: Uruguay creció fuertemente gracias a sus exportaciones agropecuarias en la edad de oro de la primera globalización, pero su estructura productiva, muy concentrada en sectores de baja intensidad tecnológica, no pudo adaptarse al nuevo escenario internacional que trajo la Gran Depresión. Lo contrario ocurrió en Suecia, donde estructuras productivas más diversificadas fueron capaces de evitar la emergencia de la restricción externa, y se mostraron, además, menos vulnerables ante los choques externos. La reversión de fortunas de los dos países en los años de 1930 da testimonio de eso.

Comentarios finales

Descubrir patrones de crecimiento y distribución y vincularlos al contexto institucional y político que los sostiene ha sido una preocupación recurrente de los científicos sociales en general y de los historiadores económicos en particular. Identificar esos patrones y hacerlos inteligibles requiere una teoría, y distintas escuelas de pensamiento han desarrollado instrumentos teóricos y analíticos que ayudan en esa tarea. Este artículo argumentó que la combinación de las contribuciones de las teorías kaleckiana y estructuralista ofrecen perspectivas interesantes para discutir la diversidad de los patrones de crecimiento, sin pretender que sea exhaustiva o excluyente de otras aproximaciones. Más bien se argumenta que es complementaria: una realidad tan compleja y rica como la que ofrecen las distintas experiencias de desarrollo (o fracaso del desarrollo) difícilmente puede sintetizarse en una sola mirada. Cada una hace un recorte analítico que ilumina ciertas interrelaciones, que a su vez ayudan a entender otras dimensiones y otras variables en el proceso de transformación de una economía.

La vertiente kaleckiana del trabajo se basó en la tipología propuesta por Dünhaupt y Hein, con su énfasis en el comportamiento del sector externo, combinada con la vertiente prebischiana, que tuvo como marco analítico el modelo centro-periferia del estructuralismo latinoamericano, con sus implicaciones respecto de la reproducción endógena de las asimetrías tecnológicas productivas, y sus impactos sobre el crecimiento y la distribución. Se usó la experiencia histórica de dos países que eran en su momento periféricos, en función de la posición que ocupaban en el comercio internacional en la segunda mitad del siglo XIX, y que atravesaron procesos de transformación económica y social muy importantes (Suecia y Uruguay entre 1870 y 1939), pero cuyas bases productivas y su perfil exportador evolucionaron de manera muy distinta.

La condición periférica de ambos países está relacionada con el lugar que ocuparon en el comercio internacional como productores y exportadores de materias primas intensivas en recursos naturales en la segunda mitad del siglo XIX. Mientras Uruguay mantuvo su condición periférica como exportador de materias primas y alimentos, Suecia transformó su estructura productiva, se industrializó (a partir de la década de 1890) y sofisticó su canasta exportadora. El periodo elegido fue especialmente propicio para detectar la resiliencia a choques externos muy fuertes, como la primera Guerra Mundial y la Gran Depresión. Si bien ambos países pueden ser clasificados como con un régimen de crecimiento de mercantilismo atenuado hasta 1930, uno de ellos, Suecia, logró resistir el choque de la Gran Depresión de manera mucho más exitosa. La sostenibilidad del régimen de crecimiento tiene raíces en la estructura productiva, las cuales se reflejaron sobre todo en la contribución del saldo en cuenta corriente al crecimiento. Sin duda jugaron también en la divergencia factores de economía política sobre los que no fue posible profundizar en este trabajo, y que quedan como parte de una futura agenda de investigación.

Referencias bibliográficas

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Recibido: 12 de Mayo de 2025; Aprobado: 26 de Junio de 2025

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