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Historia mexicana

versión On-line ISSN 2448-6531versión impresa ISSN 0185-0172

Hist. mex. vol.75 no.2 Ciudad de México oct./dic. 2025  Epub 22-Sep-2025

https://doi.org/10.24201/hm.v75i2.4804 

Reseñas

Sobre Manuel Suárez Rivera, La alhaja más preciosa. Historia de la Biblioteca de la Real Universidad de México (1761-1815)

Camila Ordorica1 

1The University of Texas at Austin

Suárez Rivera, Manuel. La alhaja más preciosa. Historia de la Biblioteca de la Real Universidad de México (1761-1815). México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2022. 780p. ISBN: 978-607-306-375-3.


La publicación más reciente de Manuel Suárez Rivera, La alhaja más preciosa. Historia de la Biblioteca de la Real Universidad de México (1761-1815) se inscribe como una obra necesaria en la historiografía de la historia cultural del libro que expande los límites metodoló gicos de ésta al enfatizar la materialidad, el espacio y la historia institucional como ejes principales de análisis. Además de ser un libro de historia importante, la publicación en sí misma es un recurso invaluable para la futura producción historiográfica de la historia de las bibliotecas, el libro y la lectura en México.

La publicación es titánica. El libro tiene un total de 780 páginas, y está conformado por dos partes. La primera, con un total de 245 páginas, es un estudio desde la historia cultural sobre la corporación virreinal de la Biblioteca de la Real Universidad de México, que hoy en día conforma el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de México (BNM). Las cuantiosas fuentes primarias que sostienen esta investigación dan cuenta de un arduo trabajo de archivo y de sistematización de documentos. Para su estudio, el autor aplicó tres ejes simultáneos de análisis: el histórico, el documental y el bibliográfico. Este trabajo muestra las funciones institucionales de la Real Universidad -el día a día, el porqué de ciertas decisiones, el estado de los materiales, etc.-. Al presentar la materialidad de la biblioteca, quiénes la hacían funcionar, cómo es que ésta funcionaba, dónde estaba ubicada, y bajo qué regulaciones se regía, Suárez Rivera esboza conclusiones ricas y complejas sobre el sistema de adquisiciones bibliográficas, la creación de colecciones ilustradas y la consecuente creación de colecciones independientes en la Nueva España y en el México Independiente temprano.

La organización de esta primera parte del libro se concentra en cinco puntos esenciales que delinean la estructura y el nombre de sus capítulos: la institución, la historia, los inventarios, el espacio y la colección. Aunque el título del libro es muy barroco, los de los capítulos son proporcionalmente directos. Así, los títulos del libro en sí mismos reflejan cómo “la alhaja más preciosa”, contaba con una serie de mecanismos burocráticos y sistemáticos internos que la hacían -o no- funcionar. La estructura del libro refleja el funcionamiento de la corporación virreinal, dotando el análisis de complejidad.

El primer capítulo es un análisis de la estructura y administración de las cátedras universitarias del siglo XVIII en adelante. En éste, el autor argumenta que la necesidad en la época de una biblioteca universitaria respondió en su momento a las ideas ilustradas que transformaron la lectura intensiva en una práctica extensiva, ampliando así el consumo de libros. El cambio en la forma de la lectura que presenta la investigación se muestra en la influencia que tuvieron las cátedras virreinales en la selección y compra de libros basados en las lecturas necesarias, según los modelos de estudio de la Universidad de Salamanca. Asimismo, el autor resalta la relación entre la creación de la Real Universidad y la expulsión y consecuente nacionalización del material bibliográfico de la Sociedad de Jesús en 1767. La conjunción de estas tres características ofrece al lector un contexto robusto que permite entrar de lleno a la historia institucional que aquí nos concierne.

El segundo capítulo, “La historia”, estudia el desarrollo histórico de la Biblioteca desde los fundamentos de su fundación dentro de la biblioteca del claustro de doctores en 1726 y la creación subsecuente de un espacio creado específicamente para la contención del material. Suárez Rivera es cuidadoso en su estudio en tanto que destaca la importancia de la arquitectura necesaria para el resguardo de los libros y enfatiza las iniciativas de remodelación y expansión de las estanterías y de la creación de una organización arquitectónica que reflejaba el carácter político y social al cual respondía la institución. El capítulo presenta un argumento sobre la importancia de la materialidad y de esta arquitectura especializada para el cuidado del patrimonio publicado, dotando al análisis de una fuerza argumentativa que reposa en la materialidad necesaria en los estudios bibliográficos. Particularmente interesante es la información sobre los bibliotecarios coloniales, quienes se encargaron de desarrollar un sistema de catalogación y sistematización de las colecciones.

El tercer capítulo, “Los inventarios”, es un estudio detallado de los inventarios de la Biblioteca de la Real Universidad. Los índices e inventarios son las fuentes primarias principales por medio de las cuales el autor realiza su estudio y sostiene su argumento ya que éstos “ofrecen la oportunidad de reconstruir el acervo en varios momentos de su historia” (p. 143). Además de dar noticia sobre el crecimiento y la ubicación de los volúmenes, los índices e inventarios también proporcionan información sobre su ordenamiento dentro de la biblioteca y las condiciones en las que los materiales eran almacenados. La investigación muestra que tanto el inventario como las estanterías contienen un porcentaje significativo de espacio vacío, ya sea en hojas blancas o en anaqueles desocupados. Este hecho señala una preocupación por el crecimiento futuro de las colecciones, revelando el carácter acumulativo y expansivo de las bibliotecas ilustradas.

El cuarto capítulo analiza específicamente el espacio que albergaba la biblioteca. Los espacios de lectura en la ciudad de México son fundamentales para su estudio a mediados del siglo XVIII, argumenta Rivera Suárez, pues es ahí donde se consultaban los libros. En tanto “biblioteca pública”, este espacio de lectura estaba abierto a las personas letradas que quisieran consultarlo, lo cual permite al autor señalar el uso social de los libros en la Nueva España. En este capítulo el autor reconstruye el edificio y la sala de lectura de la Real Universidad de México por medio de diversas fuentes, como planos de construcción, pinturas y fotos. Este capítulo es rico en detalles arquitectónicos y planes de construcción que ofrecen al lector un acercamiento rico a la arquitectónica especializada en conservación documental.

Finalmente, el último capítulo, “La colección”, analiza la misma en sí misma, la cual hoy se encuentra esparcida en diferentes instituciones tanto en México como en el extranjero. Aunque la mayor parte de los volúmenes sí están en el Fondo Reservado de la BNM, Suárez Rivera también analiza los materiales virreinales existentes en Estados Unidos, enfocándose en el caso de la biblioteca John Carter Brown (JCB) y la Colección Latinoamericana Nettie Lee Benson de la Biblioteca de la Universidad de Texas en Austin. En este proceso, Rivera Suárez investigó la inscripción de la Biblioteca Real Universitaria en cada volumen para confirmar su vinculación con dicha institución. En relación con los casos extranjeros, el autor presenta formulaciones que explican el motivo y la manera en que algunos libros con la insignia llegaron a Estados Unidos, así como la manera en que están catalogados en dichas bibliotecas. La alhaja más preciosa se inscribe entonces dentro de la creciente historiografía enfocada en analizar la compra y el traslado de bibliotecas mexicanas a Estados Unidos.

La segunda parte del libro titulada “Documentos”, incluye la transcripción de las Actas del Claustro universitario pleno y de hacienda, así como información sobre los libros de la biblioteca entre 1761 y 1815 y su paradero hoy. En este espectacular apéndice a la publicación, el autor ofrece al lector una lista detallada y sistematizada de 1753 títulos que pertenecieron a la Real Universidad y que actualmente están disponibles para su consulta en el Fondo Reservado de la BNM. Cada una de las 1753 entradas contiene la siguiente información: autor, título, lugar de impresión, impresor, año de impresión, clasificación actual en Nautilo, número de sistema, código de barras, número de tomos, tamaño, información sobre el sello, encuadernación, antiguos poseedores y anotaciones de propiedad de cada libro. El autor creó esta base de datos mediante un trabajo de inspección física de más de 2 500 libros. Está de más decir que el nivel y detalle de la investigación convierten a La alhaja más preciosa no sólo en un sostenido análisis de historia cultural, sino también en una fuente secundaria importante para continuar con las investigaciones sobre los libros y las bibliotecas mexicanas.

La publicación demuestra un trabajo exhaustivo de fuentes, así como una novedosa aproximación a las mismas. Este trabajo nos otorga a los lectores y bibliófilos un conjunto de herramientas para la investigación de instituciones encargadas de salvaguardar el patrimonio documental, así como una aproximación rica y detallada de la forma en la que éstas funcionaban en la época virreinal. La alhaja más preciosa se proyecta como un clásico sobre los estudios bibliográficos en México.

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