Introducción
Las inscripciones jeroglíficas mayas del periodo Clásico contienen una impresionante cantidad de topónimos problemáticos que no tienen etimologías mayas o que presentan dificultades a la hora de ser explicados desde esta perspectiva. Algunos de estos nombres de lugares dan la impresión de tener orígenes zoques, lo que parece ser lógico, teniendo en cuenta la cercanía de la ubicación de algunos grupos mayas con los zoques de Chiapas. El propósito de este artículo es presentar las evidencias lingüísticas para este análisis, revisar, ampliar o debatir las propuestas existentes sobre el tema y proponer un esbozo del cuadro tipológico para el estudio de los topónimos del origen foráneo en los textos jeroglíficos mayas.1
Antecedentes arqueológicos
La evidencia arqueológica de los contactos entre los mayas (figura 1) y los zoques en la época prehispánica, en la gran mayoría de los casos, sólo nos permite hacer unas conjeturas, sobre todo cuando se trata del periodo Preclásico. A partir de la propuesta de Campbell y Kaufman (1976), entre los arqueólogos y los lingüistas hay un consenso sobre la identificación de la cultura olmeca como mixe-zoque, cuando la cultura epiolmeca es reconocida como zoque (Justeson y Kaufman 1993).
Se considera que los portadores de las tradiciones cerámicas Mamom y Chicanel, los mayas del Petén, aparecen en la cuenca de Usumacinta en los siglos V-III aC (López Varela 1989, 46-48; Muñoz 2004, 9). Previo a esta época, al parecer, la región en cuestión estuvo ocupada por otra cultura, hipotéticamente los zoques. Las extensiones más o menos precisas y, sobre todo, los límites orientales de su dominio durante el Preclásico aún están lejos de ser bien definidos. No obstante, los patrones de asentamiento Usumacinta Formativo Medio y Chiapas Formativo Medio, que podrían ser vinculados con los zoques, llegan hasta las cuencas de los ríos San Pedro Mártir e, incluso, Pasión (Inomata et al. 2020). La posible presencia zoque en esta última región fue propuesta unas décadas antes por Andrews (1990), con base en el análisis de la cerámica. Ball y Taschek (2003) sugieren que, durante el Preclásico Medio, los grupos zoques podrían no sólo estar presentes hasta el valle de Belice, sino que formaban la mayoría de su población.
Respecto a la zona nuclear de contacto entre los mayas y los zoques, cuyo núcleo para el periodo Clásico (250-925 dC) de manera tentativa se ubicaba entre los ríos Grijalva y Usumacinta, en el territorio de los actuales estados mexicanos de Chiapas y Tabasco, la evidencia es mucho más palpable. En el sitio Chicoasén II, un puerto pluvial zoque en las márgenes del río Grijalva, se han reportado abundantes hallazgos de la cerámica maya (Moscoso Rincón, comunicación personal, 15 de noviembre de 2023). En un asentamiento prehispánico reportado en la vecindad de la colonia López Mateos, un pueblo ubicado en el kilómetro 54 de la carretera Estación Chontalpa-Malpaso en el extremo noroccidente de Chiapas, a una distancia muy considerable de las ciudades mayas más occidentales, se ha encontrado una estela maya que recibió la denominación del Monumento 10 de López Mateos, el cual corresponde a la segunda mitad del siglo VII dC (Navarrete, Lee Jr. y Silva Rhoads 1993, 27 y 65).
Antecedentes lingüísticos
Los topónimos aparecen en los textos jeroglíficos mayas en los llamados "glifos emblema" (Berlin 1958; Stuart y Houston 1994, 3-7) que forman parte de los títulos de los gobernantes, las construcciones verbales con los complementos de lugar y las construcciones con la marca de las clases nominales, el proclítico 'aj=, que corresponden a los gentilicios.
| (1) | ||
| K'UH-[po]'o-'AJAW | ||
| k'uh Po' 'ajaw | ||
| k'uh | Po' | 'ajaw |
| deidad/sagrado | topónimo | señor |
| 'sagrado señor de Po' (Monumento 141 de Toniná: D5) | ||
| (2) | |
| HUL-li ma-ka-na wi-tzi | |
| huli' Makan Witz | |
| hul-i'-ø | Makan Witz |
| llegar-CMP.INTR-B3 | topónimo |
| 'llegó a Makan Witz' (Panel 1 de Cancuén: E2-E3.) | |
| (3) | |
| 'a-SAK-NIK-TE' | |
| 'A' Sak Nikte’ | |
| 'a[j]=sak | nik-te' |
| CLN(GENT)-blanco | flor-arbol |
| 'Personas de Sak Nikte' (Elemento 56 de La Corona: pC6) | |
Los trabajos anteriores sobre las evidencias lingüísticas de los contactos entre los mayas y los zoques en la época prehispánica prácticamente se limitaban al análisis de los préstamos (Boot 2010; Cases Martín 2007; Pallán y Meléndez 2005; Wichmann 2006), aunque también hubo estudios donde se mencionaba la ocasional presencia del léxico de origen (mixe)-zoque en la toponimia (Davletshin y Beliaev 2022; Davletshin y Houston 2021; Lacadena y Wichmann 2005; Macri 2000; 2023; Pallán y Meléndez Guadarrama 2010), pero sin la sistematización o la explicación del fenómeno en general. Todas estas propuestas se van a discutir más a detalle en los apartados correspondientes.
Usualmente, cuando se trata de contactos de los mayas con sus vecinos occidentales, se usa el término "mixe-zoque". Sin embargo, como se va a demostrar en este trabajo, los mixes, al menos por el momento, quedan fuera de la discusión sobre la presencia del léxico foráneo en la toponimia maya, puesto que las palabras que se van a someter al escrutinio se parecen más a sus cognados zoques que a los mixes o, en algunos casos, ni siquiera tienen cognados mixes. Cuando el cognado de tal o cual palabra tiene la misma forma tanto en mixe como en zoque, se le da la preferencia a su interpretación zoqueana por el criterio geográfico y las evidencias del contacto directo.
Premisas metodológicas
Desde el punto de vista etimológico, cualquier palabra en una lengua puede ser nativa, generada en alguna fase anterior de su existencia, o del origen foráneo y ha entrado en la lengua receptora por alguna forma del contacto lingüístico (Mailhammer 2013, 9). Precisamente, la falta de una etimología nativa clara es lo que hace sospechar un posible origen externo para tal o cual elemento léxico. Otro escenario problemático es la presencia de los posibles cognados en las lenguas que se sospechan ser la receptora y la donante, pero no está clara la dirección del movimiento correspondiente.
Cuando se trata del análisis de los topónimos, al menos tres estrategias diferentes pueden ser observadas: nominación original (usando el léxico nativo o préstamos), traducción (calco) y retención. En el último caso, la ubicación del léxico foráneo en la toponimia maya del Clásico se basa en los siguientes criterios: falta de etimologías mayas o etimologías problemáticas para la palabra en cuestión, registro por medio de los deletreos silabográficos (opcional) y ubicación cerca o en la zona de contacto (opcional). Los últimos dos requisitos están marcados como opcionales, porque al menos en uno de los casos conocidos hasta el topónimo de origen zoque aparece escrito por medio de un logograma y un silabograma que funciona como un complemento fonético (we-WET/WETU'?; véase el apartado correspondiente) y porque no conocemos la extensión precisa de la zona de contacto maya-zoque en los tiempos prehispánicos, sobre todo en el Preclásico Tardío y el Clásico.
El análisis de los textos jeroglíficos sugiere tres posibles escenarios de la aparición del léxico de origen zoque en la toponimia maya del Clásico: 1) uso de los préstamos zoques en la toponimia maya, 2) retención (sin llegar a ser préstamo) de topónimos zoques y 3) mención de los centros políticos zoques contemporáneos. El criterio número dos se basa en la observación de que dichas palabras no parecen estar funcionando como préstamos zoques en la lengua de las inscripciones jeroglíficas mayas durante el Clásico, no se han conservado como préstamos en las lenguas mayas de las Tierras Bajas después del contacto con los españoles y sólo se encuentran en los contextos toponímicos.
El criterio número tres es el más problemático. Los datos arqueológicos indican que indudablemente tuvo lugar la interacción entre los centros políticos zoques y mayas, pero por el momento no contamos con buenas evidencias textuales, ni referencias detalladas de estas relaciones de cualquier índole entre las entidades políticas mayas y sus contrapartes zoques, equiparables con los textos que tratan de los nexos entre los señoríos mayas, por lo cual es una afirmación conjetural.
Los nombres de lugares zoques actuales que se proporcionan en este trabajo se emplean para demostrar que el léxico discutido en las siguientes páginas se sigue usando en la toponimia zoque, aunque no se puede afirmar que se trate de los mismos lugares que se mencionan en los textos jeroglíficos mayas.
Chiku' Nab
La primera parte del nombre antiguo del sitio arqueológico conocido hoy en día como Calakmul (Campeche, México) siempre aparece en los textos jeroglíficos mayas escrito silábicamente, como una secuencia chi-ku (Estela 114 de Calakmul) o como una ligadura chi[ku] (Escalón 6 de la Escalera Jeroglífica de Naranjo o Estela I de Quiriguá).2 Hasta el momento, en el corpus jeroglífico maya no se ha encontrado el logograma correspondiente. En las publicaciones sobre los préstamos (mixe)-zoques en la lengua de las inscripciones y algunos diccionarios mayas existe el consenso de que, en el caso de esta palabra, se trata precisamente del dicho fenómeno (Boot 2010, 138-139; Bricker, Po'ot Yah y Dzul de Po'ot 1998, 70; Kaufman 2003, 581; Pallán y Meléndez 2010, 10). En efecto, en el zoque de Chiapas tenemos la palabra tziku ~ chiku, 'tejón, mapache' (Engel, Allhiser de Engel y Álvarez 1987, 206; Harrison, Harrison y García Hernández 1981, 180; Harrison et al. 1984, 40), mientras que Wichmann (1995, 268) reconstruye su étimo para protozoque como *tziku, 'tejón, coatí'. Respecto a los cognados mixes -aunque para el protomixe se propone por el dicho autor la misma forma *tziku-, todas las palabras que aparecen en los materiales de Wichmann, tzik ~ chik ~ tzek, carecen de la /u/ final.
En la literatura epigrafista, dicha palabra a menudo aparece escrita con una vocal aspirada chihk (Houston, Stuart y Robertson 2004, 90) o laringizada chi'[i]k (Lacadena y Wichmann 2004, 142), aunque también ya hubo autores que han considerado la lectura chiku (Helmke y Kupprat 2016, 38). Estoy de acuerdo con la última propuesta, y creo que se trata del caso donde las llamadas reglas de disarmonía no se aplican. Esa es una palabra de origen no-maya y el deletreo silábico reproduce de manera puntual la forma que tenemos en la lengua donante, tziku ~ chiku. Además, en chontal moderno el cognado de dicha palabra aún aparece como 'aj chiku', 'mapache' (Keller y Luciano 1997, 13), mientras que carecemos de las herramientas precisas para establecer en qué momento y debido a qué proceso en maya yucateco, mopán e itzá se desarrolla la forma con la vocal laringizada chi'ik (Bricker, Po'ot Yah y Dzul de Po'ot 1998: 70; Hofling 2011, 91; Hofling y Tesucún 1997, 208).
La presencia de una oclusiva glotal en la coda del ejemplo chontal sugiere la necesidad de su reconstrucción en la lengua de las inscripciones. La gramaticalidad de las secuencias silábicas CV-CV en dicha lengua sigue siendo el objeto de un debate. Al mismo tiempo, las lenguas mayas de las Tierras Bajas a menudo recurren a la creación de una coda de apoyo por medio de una oclusiva glotal /?/ o una fricativa glotal /h/ en los préstamos. Es difícil decir si en este caso se trata en realidad del uso de préstamo como el nombre de lugar o de un caso de retención. Por un lado, encontramos este topónimo lejos de la zona de contacto zoque-maya, aunque, como se ha mencionado, tampoco conocemos la extensión exacta de ésta para el Preclásico y el Clásico Temprano. Sin embargo, tenemos varios ejemplos del uso de esta palabra en la toponimia zoque actual, como, por ejemplo, Tzikunä' (un arroyo por Chapultenango, rumbo a Fco. León) o Tzikukotzäk (un cerro por Copainalá; otro monte con el mismo nombre fue reportado para las inmediaciones de Tapalapa).
| (4) | |
| Tzikunä' | Tzikukotzäk |
| tziku-nä' | tziku-kotzäk |
| tejón-agua | tejón-cerro |
| 'Agua de tejón' | 'Cerro de tejón' |
Es importante enfatizar que en zoque la palabra tzi-ku, 'tejón', a menudo experimenta una palatalización sincrónica y se realiza como chiku, y es posible que justo esta forma y no la canónica entró a las lenguas mayas como préstamo.
Popo' ~ Po'
En las inscripciones jeroglíficas del sitio maya de Toniná (Ocosingo, Chiapas), se menciona el nombre antiguo de esta localidad, escrito únicamente con los deletreos silábicos como po-po-'o (Monumentos 106 y 160), po-'o (Fragmento de Emiliano Zapata), [po]'o (Monumento 141) e, incluso, po (Columna de Saint Louis). El corpus actual de los textos de este sitio no proporciona datos previos al siglo VI dC, pero, para aquel entonces, el sitio ya llevaba este nombre.
En los trabajos previos sobre el tema, ya se ha propuesto el origen zoque del nombre antiguo de Toniná (Lacadena y Wichmann 2005, 46; Pallán y Meléndez 2010, 13-14). En efecto, a falta de la etimología maya, una explicación plausible para este caso es que se trata de la retención en este topónimo de la palabra zoque popo ~ pobo, 'blanco' (Engel, Allhiser de Engel y Álvarez 1987, 139; Harrison, Harrison y García Hernández 1981, 117; Harrison et al. 1984, 29). Wichmann (1995, 435) reconstruye dicho término para protozoque como *popo.
Nótese que, en las inscripciones, de nuevo, observamos el reanálisis de la estructura silábica CV-CV → CV-CVC, generando una forma más común para las lenguas mayas por medio de una oclusiva glotal/?/ en coda.
Lacadena y Wichmann (2005, 46), desarrollando las observaciones iniciales de Ayala Falcón (1997, 74); hipotetizaron que el nombre original de Toniná en zoque podría ser *Popo' Tzatäk. Esta idea parte del hecho de que un pueblo de esta zona, San Andrés Larráinzar, aparece en los documentos coloniales como Sakamchen o Ixtacostoc, lo que tanto en maya como en náhuatl quiere decir 'cueva blanca'. No obstante, se debe mencionar que entre Toniná y San Andrés Larráinzar hay más de cien kilómetros de distancia, lo cual pone en duda la relevancia de estos datos para nuestro caso. Por su parte, Bíró (2012, 39) decía que Popo' podría ser una posible referencia al nombre del río Ocosingo durante el periodo Clásico.
Respecto al nombre de Ocosingo en las lenguas mayas de la región, no hay mucha evidencia en la literatura, pero Heinrich Berlin en una nota publicada en 1944 en el periodo Chiapas Nuevo menciona que los tseltales llaman este lugar como <Yaxte> o <Yaxbite> (Sheseña Hernández, Martínez Pérez y Sánchez Gamboa 2023, 6-7). En el tseltal actual, yaxte' quiere decir 'ceiba, trueno' (árbol Ligustrum vulgare) (Polian 2018, 687), mientras que para la referencia a Ocosingo se usa el término Ukutsin (Sánchez Álvarez et al. 2011, 47) que es una adaptación fonológica de la forma nahua o su forma españolizada. Desgraciadamente, los hablantes actuales del zoque de Chiapas aparentemente ya no conservan en su lengua el nombre para Ocosingo; el trabajo de campo no arrojó ningún resultado positivo al respecto. La diversidad de los ejemplos de la toponimia zoque, relevantes para esta discusión, indica que, en teoría, podría tratarse de cualquier raíz que se usa en los compuestos toponímicos zoques (Wonderly 1946).
| (5) |
| Popotzá |
| popo-tza' |
| blanco-piedra |
| 'Piedra blanca' (una localidad en el municipio Tecpatán) |
| Popokotzäk |
| popo-kotzäk |
| blanco-cerro |
| 'Cerro blanco' (un lugar por Colonia Madero, Tecpatán) |
| Poponas |
| popo-nas |
| blanco-tierra |
| 'Tierra blanca' (Wonderly 1946, 226) 3 |
| Poponä’ |
| popo-nä' |
| blanco-agua |
| 'Agua blanca' (Wonderly 1947, 153-154) |
En la discusión sobre el nombre antiguo de Toniná, a menudo se menciona otro ejemplo: el texto que aparece en el monumento conocido como el Trono 1 de Chinikihá y que, según el consenso que existía entre la comunidad epigrafista hasta hace poco (Baboshkin 2022, 149; Bíró 2012, 39; Liendo Stuardo 2012: 48), supuestamente mencionaba de una manera muy particular a un prisionero proveniente del reino Po'.
No obstante, la revisión más minuciosa de las imágenes disponibles de este artefacto sugiere que el bloque jeroglífico en cuestión debería de leerse como po-'a-'AJAN y no po-'a-NAL, como es considerado comúnmente, dando como resultado el nombre personal Po[p] 'Ajan y no el hipotético gentilicio *po'a'nal (Vepretskii, comunicación personal, 8 de enero de 2024). Infortunadamente, por el momento no se conocen otros ejemplos de este nombre que aparece en el texto de Chinikihá después de un número de distancia sin atribución toponímica alguna, lo que no permite establecer la procedencia de este prisionero.
No sabemos hasta qué tiempo la palabra Popo'/Po' estuvo retenida en el nombre del sitio conocido hoy en día como Toniná. Ayala Falcón (1997, 72), apoyándose en las menciones de <poo uinicob>, 'gente poo', en el documento colonial chontal Papeles Paxbolon-Maldonado (c. 1614 dC), argumenta que éste se podría haber conservado hasta la llegada de los españoles. Sin embargo, es difícil de comprobar que estas breves referencias le corresponden a Toniná y no a alguna otra de las numerosas localidades zoques que llevan la palabra 'blanco' en sus nombres.
Es importante mencionar que en dicho documento colonial se menciona otra forma que podría ser pertinente a esta discusión <apopomena>. Ésta aparece en la lista de las entidades políticas con las que estuvo en guerra el señor chontal Paxua (Smailus 1975, 29). Si emprendemos un análisis morfológico, parece que la <a> inicial le corresponde al proclítico 'aj= , que marcaría en este caso un gentilicio, mientras que el resto de la palabra podría ser la adaptación al maya de un topónimo zoque Poponä’mä’ que, entre otras cosas, experimentó una contraposición en las dos últimas sílabas.
'Us/'Usu'?
En el texto del llamado Tablero de K'an Tok, proveniente del Grupo XVI de Palenque y comisionado en 768 dC, en el bloque F8 se menciona el nombre de un lugar donde a principios del siglo VII d.C. sucedió la toma de posesión de un noble bajo los auspicios de la señora de Palenque 'Ix Yol 'Ik'nal (583-604).
| (6) | ||
| 'u-ti-ya-ta-'u-su | ||
| 'utiy ta 'Us/'Usu? | ||
| 'ut-[i]-ø=iy | ta | 'Us/'Usu' |
| suceder-CMP.INTR-B3=CL | PREP | topónimo |
| 'había sucedido en 'Us/'Usu' | ||
Kaufman y Justeson (2003, 680) reconstruyen la palabra *’us, 'mosquito, mosca', para el protomaya. No obstante, llama la atención la presencia de una forma muy parecida en el zoque de Chiapas. Con base en los cognados ‘usu, 'jején' (Engel, Allhiser de Engel y Álvarez 1987, 217) y ‘ujsuk, 'mosca' (Harrison et al. 1984, 41) Wichmann (1995, 257) reconstruye el étimo pro-tozoque como *'usu(k) 'mosquito'. Siguiendo esta línea, Pallán y Meléndez (2010, 11), citando a Beliaev y Davletshin, proponen que en este caso podría tratarse de una palabra de origen (mixe)-zoque.
Curiosamente, hoy en día podemos encontrar la raíz en cuestión en los topónimos tanto en la zona maya como el área zoque y, tal vez, justo la forma y la morfología de estos nombres de lugares podría ayudarnos en la atribución lingüística del lugar mencionado en el Tablero de K'an Tok.
| (7) | ||
| Ch'ol | Zoque | |
| ‘Usipa’ | ‘Usunä’mä’ | |
| 'us-i[l] | pa' | 'usu-nä'=mä' |
| mosca-COL | arroyo | mosco-agua=LOC |
| 'Arroyo donde abundan moscas' | 'Agua de moscos' | |
Por un lado, en la zona ch'ol podemos encontrar la forma ‘Usipa’ como nombre de un arroyo en el municipio de Salto de Agua, y un pueblo en el municipio de Tila, Chiapas (Vázquez Álvarez, comunicación personal, 19 de octubre de 2023). Como se puede observar, la raíz en cuestión aparece con el sufijo colectivo - Vl con la lectura de "el lugar donde abunda X" (Baboshkin 2022, 145). En el caso de que en el Tablero de K'an Tok se tratara de un topónimo maya, ahí se esperaría una carga morfológica parecida. Mientras que, en el caso del topónimo zoque ‘Usunä’mä, el nombre de un arroyo en el municipio de Ocotepec, Chiapas, o alguna construcción parecida, sería lógico pensar que los mayas omitirían la morfología poco clara para ellos, utilizando nada más las primeras dos sílabas de la palabra que, en este caso, coinciden con la raíz.
Llama la atención que una colocación glífica semejante aparece en el Monumento 8 de Tortuguero (bloque A52) como el nombre de un cautivo del gobernante de este sitio Balam 'Ajaw (644-679).
| (8) | |
| chu-ka-ja 'u-su | |
| chukaj 'Us/'Usu? | |
| chuk-aj | 'Us/'Usu' |
| capturar-PAS | topónimo/antropónimo? |
| 'fue capturado 'Us/'Usu'?' | |
El texto no especifica su procedencia, pero debido a que -como lo veremos más adelante- Balam 'Ajaw tuvo conflictos armados al menos con una entidad, cuyo nombre o sobrenombre parece tener origen zoque, no se puede excluir que aquí se trata de un personaje no-maya. Nótese que la misma situación se observa en el caso de la palabra Husi', la cual se analizará, posteriormente, en el apartado correspondiente.
Wet/Wetu'?
Campbell y Kaufman (1976, 86) han sugerido que la palabra wet y sus cognados son un préstamo zoque en maya. Dichos autores reconstruyen la forma *weetu, 'zorro', para protozoque, mientras que Kaufman (2003, 567) también la reconstruye para protomaya como *weet, 'zorro'. No obstante, debemos enfatizar, en la mayoría de las lenguas mayas donde este lexema está presente, dicha palabra experimentó un reanálisis semántico y significa 'gato de monte'.4
Wichmann (1999, 310) puso en duda la hipótesis de Campbell y Kaufman, proponiendo, al contrario, que se trataba de una palabra de origen maya. Sin embargo, Davletshin y Houston (2021), apoyándose en los datos lexicográficos adicionales, demostraron que se puede reconstruir la palabra *wetu', 'zorro gris', para el protozoque.
A diferencia de Kaufman, considero que carecemos de una evidencia meramente científica para sostener que el proceso de préstamo tuvo lugar a nivel de protolenguas. Por otra parte, podemos afirmar de manera segura que para el Clásico Tardío dicha palabra ya era conocida para los mayas de las Tierras Bajas; al menos, para los habitantes de su región occidental. Davletshin y Houston (2021) han comentado la presencia de este lexema en un fragmento de texto que proviene de Toniná.
| (9) |
| ...'u-TE' [yi]YICH'AK-NOJ-la we-WET/WETU'?- 'AJAW |
| ... ‘u te' Yich'ak Noj[o]l Wet/Wetu' ‘ajaw |
| '... las lanzas Yich'ak Noj[o]l, señor de Wet/Wetu'?' |
Aparentemente, en los bloques pY1-pZ1 se trata de una mención de un suceso bélico, lo que concuerda bastante bien con nuestros conocimientos sobre la historia de Toniná. El verbo correspondiente no se ha conservado, aunque, teniendo en cuenta el contenido de otros textos parecidos y la presencia de la frase nominal ‘u te', 'sus lanzas',5 es probable que se trate de una referencia a una derrota militar. El nombre del señor de la entidad política en cuestión a primera vista parece ser maya, aunque su sintaxis es algo problemática, lo que indica que tal vez podría ser una traducción literal de un nombre extranjero.
Este ejemplo en particular, we-WET/WETU'? Wet/Wetu , donde tenemos únicamente el complemento fonético inicial, no permite afirmar de manera inequívoca que la palabra en cuestión ya experimentó la adaptación fonológica en la lengua receptora y tenía forma monosilábica o aún conservaba la estructura bisilábica como, por ejemplo, la palabra chiku'. Este problema podría desambiguarse sólo en el caso de que en el futuro aparezca un texto jeroglífico, donde el nombre de dicha entidad política esté escrito con puros silabogramas. Por el momento, ni siquiera se puede decir de manera segura si aquí se trata de un reino maya, donde la palabra en cuestión está retenida, se usa un préstamo o es nombre de una entidad política zoque contemporánea.
La posibilidad de este último escenario se comprueba con la presencia de este lexema en la toponimia actual zoque. Al sur de Copainalá, se ubica un pueblo llamado El Arroyón, cuyo nombre es Wetunäpak (Wonderly 1946, 224; véase el mapa en Wonderly 1947, 138) que puede ser traducido como 'Arroyo de zorro'.
Pepe'/Pe' Tunil
El nombre antiguo del sitio La Mar, Chiapas, aparece en las inscripciones jeroglíficas escrito como 2 pe-'e-TUN-ni, Pepe'Tuni[l] (Monumento 91 de Toniná), 2 pe-TUN-ni, Pepe'Tuni[l] (Trono 1 de Piedras Negras), o, a veces, simplemente como 2 pe-'e, Pepe' (Monumento 84 de Toniná) o pe-'e, Pe' (Monumento 72 de Toniná).
Boot (2009, 148) intentó explicar la etimología de esta palabra a través de los datos del maya yucateco colonial, donde podemos encontrar las palabras <pepem che>, 'puente de madera, tablado, andamio de madera', o <pem>, 'cosa grande, gorda y gruesa' (Barrera Vásquez et al. 1980, 646-647). No obstante, la /m/ no aparece en ningún ejemplo en las inscripciones, lo que descarta esta propuesta.
Wichmann (citado en Davletshin y Beliaev 2022, 3) sugirió que las palabras pe'/pee' significan 'corral' en las lenguas q'anjob'alanas y mameanas y, sucesivamente, el topónimo Pe' Tunil significaría algo como 'corral de piedra'. Sin embargo, las lenguas mencionadas no están relacionadas directamente con la lengua de las inscripciones, la sintaxis de esta expresión parece ser algo problemática y, además, sabemos que la forma completa del nombre de lugar en cuestión es Pepe' Tunil.
La palabra pepe' carece de una etimología clara maya y, como proponen Davletshin y Beliaev (2022, 36), podría tener origen zoque. Curiosamente, en este caso la evidencia más factible no proviene del zoque de Chiapas, sino del zoque del Golfo. Así, en popoluca de Texistepec tenemos peepe', 'pájaro' (Wichmann 2002, 64).
Wonderly (1946, 225) reporta un lugar llamado ‘Axupepekotzäk, un cerro al norte de Zacalapa, municipio Copainalá, aunque sin proporcionar ninguna nota etimológica para el compuesto Axupepe. El autor de este trabajo tampoco pudo obtener una explicación clara para este topónimo durante el trabajo de campo.
Yomopi'
En los Monumentos 6 y 8, provenientes del sitio maya de Tortuguero, Tabasco, se encuentran varios nombres de lugares enigmáticos a los que les hacía guerra el gobernante Balam 'Ajaw. Uno de estos topónimos aparece escrito como [yo]mo-pi, Yomopi'. A falta de una etimología maya, Beliaev (2023) propuso que, en caso de esta localidad, que se encontraba en el actual territorio del estado de Tabasco, en algún lugar entre Tortuguero y Comalcalco, se trataba de la palabra zoque yomo, 'mujer'. Dicho lexema tiene cognados en todas las lenguas zoques y se reconstruye para protozoque como *yomo, 'mujer' (Wichmann 1995, 520-521) y, notablemente, no tiene cognados mixes.
La palabra yomo aún se emplea en la toponimia zoque actual en el nombre Yomonä, referente a un arroyo (Wonderly 1946, 223; confirmado por los datos del campo) y las localidades Isla Yomono y Nuevo Yomono, ubicadas en el municipio de Tecpatán, Chiapas, donde dicho lexema aparece españolizado.
La pregunta sin resolver sigue siendo la naturaleza del elemento -pi que aparece con esta palabra en los textos mayas. ¿Se trataría de la retención y adaptación del clítico relativizador zoque =pä o es algún sufijo toponímico que no se conservó en el zoque contemporáneo? Por ejemplo, en el oluteco la lengua mixe hablada en el municipio Oluta, Veracruz, está registrado el sufijo locativo -pi (Zavala 2022, 9).
Tza'
En el dintel 3 de Yaxchilán (756 d.C.; bloque F1) aparece un gentilicio 'a-tza['a], 'a[j] tza', 'persona de Tza', que le corresponde a un noble local. Debido a que la etimología maya en este caso es problemática, una posible explicación es que se trata de la palabra zoque tza', 'piedra' (Engel, Allhiser de Engel y Álvarez 1987, 11; Harrison, Harrison y García Hernández 1981, 178; Harrison et al. 1984, 39), que se reconstruye para protozoque como *tza' (Wichmann 1995, 280).
La palabra en cuestión está atestiguada en varios topónimos zoques actuales (Wonderly 1946, 223-224) pero, para la presente discusión, serán más relevantes los casos donde este lexema aparece en la posición inicial, puesto que es el escenario más viable de la retención de esta raíz en la toponimia maya. Por ejemplo, el municipio de Teapa, Tabasco, se llama en zoque Tza’nä’mä’, 'Lugar de agua de piedra'. Como en muchos otros casos en la zona zoque, la forma nahua retenida en la toponimia actual de la región es un calco de la forma zoque.
Abu'a'
En el fragmento de un monumento conocido como el Panel de Bruselas, proveniente del área de Bonampak y resguardado actualmente en Bélgica, aparece una lista de gentilicios, correspondientes a los prisioneros del gobernante del reino de Saktz'i', K'ab Chan Te', que fueron convocados ante su vasallo. Entre estos nombres figura la secuencia 'a-'a-bu-'a, 'aj 'Abu'a', 'persona de 'Abu'a'.
Previamente, con base en los dibujos lineales conocidos para aquel entonces, se creía que se trataba de la secuencia silábica 'a-'a-mu-'a, 'aj 'Amu'a', 'la persona de Amu'a' (Boot 2009, 24). Es curioso que dicha palabra se parece a un lexema zoque 'amu, 'araña', cuyos cognados se encuentran como préstamo en varias lenguas mayas (Kaufman 2003, 698). No obstante, ahora podemos ver claramente que no se trata del silabograma mu, sino del bu.
A falta de una clara etimología maya, un posible candidato para la explicación de este caso podría ser la palabra zoque 'apu ~ 'abu, 'abuelo; ancestro; descendiente', cuya protoforma se reconstruye por Wichmann (1995, 249) como *'apu, tanto para protozoque como proto-mixe. Cabe mencionar que los descendientes de ambas lenguas muestran la sonorización sincrónica /p/ → [b], que se realiza a nivel fonético y existen razones para pensar que es un rasgo muy antiguo. Por lo tanto, no es nada extraño que la forma presente en las inscripciones mayas corresponda a una forma superficial sonora.
A primera vista, se podría pensar que es un préstamo del español en el zoque, pero también tenemos en el zoque de Chiapas la forma tatawelu, 'abuelo' (Harrison, Harrison y García Hernández 1981, 157) que, aparentemente, sí es un préstamo del español y donde la consonante bilabial /b/ del español se reanalizó como semiconsonante /w/. Esto indica que la forma 'apu ~ 'abu existió antes del contacto del zoque con el español y, posiblemente, justo esta palabra la tenemos en el texto maya del Panel de Bruselas.
Kana'
En la llamada Placa de Cleveland (Stone 1996), un artefacto del Clásico temprano en el bloque B4 aparece el título ka-na-'a-'AJAW, Kana' 'ajaw, 'gobernante de Kana'. Aparentemente, el mismo topónimo se menciona dos veces en la vasija de estilo códice K1457, escrito como ka-na-'a, kana’.
Al menos para el último caso, Helmke y Kupprat (2016, 41) sugieren que se trata de una variante del topónimo maya Kanul, vinculado con Dzibanché y Calakmul, analizando y traduciendo la palabra en cuestión como 'agua de serpientes', una forma contraída de *Kan ha’ . No obstante, el hecho de que éste no se encuentre escrito con un logograma KAN/CHAN, 'serpiente', tan recurrente en las inscripciones dedicadas a este reino maya, pone en duda dicha interpretación.
En el caso de que el deletreo en cuestión realmente corresponda a las palabras Kan ha', en teoría, podría tratarse de otro lugar no vinculado con Calakmul. Un buen argumento a favor de esta versión sería un eventual deletreo mixto *KAN/CHAN-'a, de preferencia mencionando al mismo personaje que aparece en la Placa de Cleveland, pero, hasta el momento, éste no se conoce.
Por su parte, el deletreo completamente silábico abre la posibilidad de que se trate de la retención de un topónimo zoque. En el zoque de Chiapas, tenemos palabra kana', 'sal' (Harrison, Harrison y García Hernández 1981: 21; Harrison et al. 1984, 12; Engel, Allhiser de Engel y Álvarez 1987, 11), el término que se reconstruye para el protozoque como *kana (Wichmann 1995, 345). La presencia de la oclusiva glotal en coda de la forma en las inscripciones puede tener dos posibles explicaciones: 1) la lengua zoque, de la que posiblemente proviene este lexema, ya tenía esta particularidad, como el zoque de Chiapas actual; o 2) es resultado de la adaptación fonológica que tuvo lugar en la lengua receptora, como en otros ejemplos analizados en este trabajo.
Cabe mencionar que, entre los zoques de Chiapas hasta la fecha, se registra al menos un topónimo que empieza con esta raíz, Kananä’mä’ , 'Ixtapa', lit. lugar del agua salobre (Wonderly 1946, 218). Una forma semejante, dado el caso, podría estar retenida en la toponimia maya del Clásico.
Husi
En las inscripciones de Yaxchilán y Toniná, en las menciones sobre los prisioneros de los gobernantes de estos sitios, en varias ocasiones aparece una secuencia silábica poco usual: hu-si. Así, en el dintel 35 de Yaxchilán (537 dC; bloque B6) tenemos un aparente gentilicio 'a-hu-si-NAH, 'aj Husi Nah, 'persona de Husi Nah', donde nah es la palabra maya para 'casa', mientras que el significado del primer constituyente de este topónimo está poco claro. Por su parte, en el Monumento 144 de Toniná (bloque A3) se puede leer la frase chu-ka-ja hu-si, chukaj Husi, 'fue capturado Husi'; el acontecimiento que tuvo lugar en 696 dC llama la atención que, en este último caso, está ausente el proclítico de clases nominales ‘aj=, lo que indica que aquí se trata de un sobrenombre o un apodo.
A falta de una etimología maya clara, una explicación tentativa para estos casos es que dicha secuencia silábica podría representar una forma nominal, derivada por medio del sufijo -i de la raíz zoque ju’s, 'rasurar, cortar el pelo, rasurar' (Harrison, Harrison y García Hernández 1981, 62; Harrison et al. 1984, 10; Engel, Allhiser de Engel y Álvarez 1987, 76; Wichmann 1995, 319-320), que denota una actividad asociada a esta raíz (De la Cruz Morales 2023, 158). De ser así, probablemente dicha referencia tendría que ver con la costumbre de raparse de algunos grupos de guerreros o con la práctica de rapar a los prisioneros de guerra (véase, por ejemplo, la escena en la vasija K7749).
Durante el trabajo de campo en la zona zoque de Chiapas actual, no se logró ubicar ningún topónimo que contuviera dicha raíz, lo que, sin embargo, puede ser explicado por el abandono de las costumbres mencionadas, al menos desde la Conquista.
Mut
Macri (2000; 2023) propuso que el nombre antiguo del reino maya de Tikal, Mut, es de origen mixe-zoque. Según esta autora, se trata de una especie de juego de palabras, basado en la relativa homofonía entre las formas protomixe-zoques mu’t, 'manar', y muutu’, 'ardilla' (Wichmann 1995, 384).6 De esta forma, Macri intenta explicar la presencia en la Estela 31 de un enigmático deletreo K'UH- 2 ku-la-'AJAW, k'uh Kukul 'ajaw, 'sagrado gobernante de Kukul', el topónimo que la investigadora vincula con la raíz maya kuk, 'ardilla'.7
El argumento más fuerte en contra de la interpretación de la palabra mut como un préstamo o una retención del lexema (mixe-)zoque es el hecho de que este lexema constantemente aparece escrito con un logograma, cuando la gran mayoría de los ejemplos revisados en este trabajo sugiere que en esta situación se esperaría un deletreo silábico o, al menos, un logograma acompañado con un complemento fonético. Se podría suponer que se trata de un préstamo muy antiguo, pero, incluso si ese fuera el caso, la escritura maya es altamente icónica y la representación gráfica del logograma MUT no tiene nada que ver con la raíz verbal 'manar' o la raíz nominal 'ardilla'. Además, tenemos para esta raíz una etimología maya. En maya yucateco colonial, está registrada la palabra <mut>, 'rodete para asentar olla o vasija', y las expresiones <mut pol, mut k'ax pol>, 'rodete hacer la mujer de sus cabellos' (Barrera Vásquez et al. 1980, 542), que cuadran bastante bien con la forma gráfica del logograma bajo escrutinio.
En el caso de que aquí, en realidad, se tratara de una retención de la palabra mixe-zoque, también se esperaría una morfología adicional, puesto que se trata de una raíz verbal, aunque en su forma fosilizada. No es extraño encontrar los verbos en los topónimos zoques, pero estos no aparecen solos, sino en alguna forma derivada (véase siguiente apartado) o con la morfología flexiva, como en los siguientes ejemplos.
| (14) | |||
| Pikumä’ | pin-u=mä' | recoger-CMP=LOC | 'Ocozocoautla' |
| Wombanä’mä’ | wom-pa-nä'=mä' | brotar-INC-agua=LOC | 'Solosuchiapa' |
| Kekpyamä’ | kek-pa=mä' | caer-INC=LOC | 'Pantepec' |
| (De la Cruz Morales 2023, 208) | |||
Teniendo en cuenta los recursos que poseía la escritura jeroglífica maya, no es difícil imaginar algo como *Mutu o *Mutpa, pero observamos en el corpus una tendencia diferente. Desde las épocas muy tempranas, como Estela 39 de Tikal (376 dC) o el llamado Hombre de Tikal (406 dC), el signo en cuestión aparece en el glifo emblema de este sitio acompañado por el silabograma la, lo que correspondería a la forma subyacente Mut[u] l, dónde -ul es el sufijo colectivo. Al mismo tiempo, los demás casos analizados en este trabajo, donde el origen zoque es mucho menos debatible, demuestran la ausencia de la morfología maya en estos topónimos.
Conclusiones
Los datos disponibles, a menudo, no permiten establecer de manera inequívoca cuál de los tres posibles escenarios de la aparición del léxico de origen zoque en la toponimia maya del periodo Clásico -la retención, la mención de los sitios foráneos contemporáneos o el uso de los préstamos- tenemos en cada caso. De manera preliminar, podríamos proponer la siguiente distribución:
| (15) | |
| Uso de préstamos: | Chiku' Nab |
| 'Us/'Usu'? | |
| Wet/Wetu’? | |
| Retención: | Popo’/Po’ |
| Pepe'/Pe' Tunil | |
| Tza' | |
| Kana' | |
| Mención de los sitios foráneos contemporáneos |
Yomopi' |
| 'Abu'a' | |
| Husi' | |
De las formas léxicas analizadas aquí, sólo tres palabras zoques quedaron en las lenguas mayas hasta la actualidad como préstamos: tziku ~ chiku, 'usu y wetu. Sin embargo, es importante enfatizar que para el periodo Clásico poseemos la evidencia correspondiente más o menos segura sólo para el lexema chiku’. Por otro lado, las particularidades morfológicas de 'Us/'Usu’? sugieren que podría tratarse de un caso de retención, mientras que la sintaxis del nombre vinculado con el sitio Wet/Wetu'? abre la posibilidad de que, en realidad, se trata de una mención de una localidad foránea.
Hablando de los ejemplos de la retención, el estado actual del corpus de los textos jeroglíficos no permite establecer si los mayas les asignaban a estos topónimos la etimología propia o todavía conocían su etimología zoque. Puesto que la situación de un contacto prolongado implica cierto nivel de bilingüismo, el último escenario es bastante factible.
Respecto al carácter de las interacciones entre las entidades políticas mayas y zoques contemporáneas, este sigue siendo poco claro. Aunque la evidencia textual revisada en este trabajo apunta sobre todo hacia los acontecimientos bélicos, esta tendencia puede ser explicada por las particularidades discursivas de los textos mayas que enaltecían las hazañas militares de los gobernantes. La escasez de la información disponible tampoco permite descartar por completo la posibilidad de que se trata de la interacción con las entidades políticas que en realidad eran mayas y sólo tenían los nombres de origen zoque por la retención.
La gran mayoría de los casos analizados muestra la estructura bisilábica y el registro predominantemente por medio de los silabogramas de las palabras en cuestión, lo que va de acuerdo con la tendencia de la presentación de los lexemas de origen extranjero en las inscripciones jeroglíficas mayas.
En cuanto a la adaptación fonológica esperada para este tipo de palabras aquí, se observan dos tendencias generales: la transformación de las estructuras silábicas zoques CV-CV en CV-CVC, más comunes para las lenguas mayas, por medio de la generación de una coda de apoyo (popo → popo') y el posterior recorte de las formas bisilábicas CV-CVC, asemejando las palabras en cuestión a las formas canónicas de las raíces mayas CVC (popo' → po').










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