SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.58 número1Ana Bella Pérez Castro, Raúl Contreras Román y Jessica Itzel Contreras Vargas, editores (2021). Ganarse la vida. La reproducción social en el mundo contemporáneo. México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones AntropológicasAlex Mahoudeau (2022). La panique woke. Anatomie d'une offensive réactionnaire, vol 1, Petite encyclopédie critique, Essais et documents. Paris: Textuel índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • No hay artículos similaresSimilares en SciELO

Compartir


Anales de antropología

versión On-line ISSN 2448-6221versión impresa ISSN 0185-1225

An. antropol. vol.58 no.1 Ciudad de México ene./jun. 2024  Epub 20-Oct-2025

https://doi.org/10.22201/iia.24486221e.2024.58.1.85156 

Reseñas

Milton Gabriel Hernández García (2021). Los pescadores ribereños de la bahía del Tóbari, Sonora, frente al riesgo y la crisis socioambiental. Problemáticas y construcción de alternativas desde la perspectiva de los actores sociales. México: Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria, LXIV Legislatura de la Cámara de Diputados1

Haydée Morales Flores* 

Teresa Valdivia Dounce* 

*Instituto de Investigaciones Antropológicas Universidad Nacional Autónoma de México

Hernández García, Milton Gabriel. 2021. Los pescadores ribereños de la bahía del Tóbari, Sonora, frente al riesgo y la crisis socioambiental. Problemáticas y construcción de alternativas desde la perspectiva de los actores sociales. México: Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria, LXIV Legislatura de la Cámara de Diputados, 346p. ISBN: 978-6078812-61-5.


El libro Los pescadores ribereños de la bahía del Tóbari, Sonora, frente al riesgo y la crisis socioambiental. Problemáticas y construcción de alternativas desde la perspectiva de los actores sociales, de Milton Gabriel Hernández García, es una lectura obligada para especialistas o interesados en temas de pesca ribereña, así como para antropólogos sociales, etnólogos y público en general, ya que aborda de manera amplia y gratamente escrita un asunto de importancia nacional, y mundial: las formas en que la gran crisis medioambiental originada por el capitalismo afecta a las poblaciones pesqueras, mostrando el caso de los pescadores ribereños yoremes (mayos) asentados en la bahía del Tóbari, en Sonora, México.

Milton Gabriel Hernández nos ofrece una parte de su legado, como especialista en el manejo social de la pesca ribereña, luego de haber trabajado por casi dos décadas de manera directa, en campo, con los pescadores, los técnicos agropecuarios y las instituciones gubernamentales.

Donde tránsito en diferentes instituciones como colabora dor asesor, técnico, estudiante de posgrado e investigador, formándose, además, un nutrido perfil profesional, producto de su experiencia en la antropología aplicada y académia.2 Es así que sus reflexiones se enriquecen a partir de la escucha, de lo observado y del diálogo sostenido en varios momentos.

La obra tiene el propósito de revelar y analizar de manera crítica los impactos socioambientales al particular ecosistema configurado en la bahía del Tóbari y la isla Huivulai, del cual forman parte también sus pobladores, de origen yoreme, especialmente los que se dedican a la pesca.

Desde una perspectiva etnográfica, el autor nos permite conocer las problemáticas socioambientales enfrentadas por los pescadores ribereños.

En el libro encontramos testimonios y relatos de quienes habitan el territorio y desde su palabra enuncian la historia de su comunidad, la forma cotidiana de coexistir con el mar y las diversas afectaciones que enfrentan a consecuencia de proyectos extractivos. Ante la complejidad del tema, el autor distingue la incidencia de “otros actores” involucrados en las actividades económicas asociadas a la bahía Tóbari y la isla Huivulai, por ejemplo, empresas privadas e instituciones gubernamentales. Incluso, se conforman grupos que realizan acciones de resistencia y de construcción de alternativas a los modelos hegemónicos de desarrollo para la región.

La conflictiva socioambiental presentada no es exclusiva de esta zona costera del norte del país, podemos decir con certeza que se replican con características particulares en todo el país y el mundo. Como sabemos, actualmente vivimos los impactos del cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el despojo y destrucción de los ecosistemas causados por proyectos situados en una narrativa de desa rrollo; sin embargo, su finalidad es la reproducción y acu mulación capitalista. En las geografías de la injusticia ambiental,3 mientras unos pocos son beneficiados económicamente, otros sufren las consecuencias socioambientales. Impactos múltiples que van desde la destrucción y contaminación de los ecosistemas a los procesos de desterritorialización, daños a la salud, olvido de prácticas artesanales, en otras palabras problemáticas que atraviesan todos los ámbitos de la vida.

El libro consta de 346 páginas, organizadas en tres partes, además de un apartado de “Conclusiones” más tres “Anexos”: I) Plan integral para el manejo de la bahía, II) Relatos bilingües sobre la bahía del Tóbari y la isla Huivulai y III) Uso de bienes comunes. En la “Introducción” presenta el contexto cultural y de afectación ambiental del Noroeste de México, trama sobre la que se desenvuelve la actividad pesquera. Aquí, nos invita a recordar que no todos los pueblos y comunidades indígenas de México son o fueron de tradición agrícola, aunque la practicaran. Existen otros con tradiciones estratégicamente mixtas con actividades pecuarias, agrícolas, pesqueras, de caza y recolección de pequeña escala, cuya extracción o productividad es menor, como los pueblos y tribus del noroeste de México.

Se nos presenta el marco conceptual, la perspectiva metodológica, los objetivos y preguntas de investigación. Particularmente, explora y discute distintos enfoques teóricos como ecologismo de los pobres, ambientalismo, conflictos socioambientales y perspectiva marxista, para comprender, analizar y explicar los procesos de devastación de los ecosistemas y sus riesgos, retomando las reflexiones críticas de destacados especialistas en la materia, entre ellos, Víctor Toledo y Armando Bartra, quien ha nombrado a la situación medioambiental actual como la gran crisis (Hernández 2021: 29-31), debido al grave agotamiento y afectación a los recursos naturales y a la naturaleza misma, al cambio climático, a la cada vez más escasa disponibilidad del agua, a las inundaciones, a las plagas y enfermedades, a la migración climática mundial, entre otras, afirma que,

sin duda alguna es muestra de la globalidad de la entropía antropogénica, o mejor dicho, capitalocénica […] No cabe duda de que la economía capitalista está detrás de la devastación de la naturaleza y es causa mayor de la crisis ambiental que se encona con los que la economía de por sí, ya empobreció (Bartra en Hernández 2021: 29-31).

Mientras que, según Milton Gabriel Hernández, para Víctor Toledo,

la crisis ecológica del planeta no logrará resolverse mediante un simple pase de nuevas tecnologías, audaces acuerdos internacionales, o un reajuste en los patrones de producción y consumo” [ya que] penetra y sacude todos y cada uno de los fundamentos sobre los que se asienta la actual civilización y exige una re-configuración radical del modelo civilizatorio (Toledo en Hernández 2021: 27-28).

Desde estas perspectivas, ha sido muy pertinente para Milton Hernández retomar el planteamiento marxista como la herramienta teórica primordial que permite comprender y explicar los fenómenos actuales concomitantes a la gran crisis, perspectiva a la que nombra marxismo ecológico, centrándose en el metabolismo sociedad-naturaleza como un proceso autopoiético de entradas y salidas energéticas en un sistema socioambiental (Hernández 2021: 35).

Para el marxismo ecológico, el meollo del asunto está en aceptar que la naturaleza es finita, por lo que la escasez de los bienes naturales comunes es inevitable, especialmente cuando son operados bajo un sistema económico basado en la sobre acumulación y sobre explotación (34), lo que ha llevado a una escasez radical de bienes comunes, por haber sido privatizados, degradados y extinguidos.

Milton Hernández retoma el concepto de metabolismo social o metabolismo sociedad-naturaleza, que rescata de Marx por Bellamy Foster, quien no lo hizo de manera literal, sino a través de su interpretación de los fundamentos de la economía política desarrollada por Marx en su magna obra El Capital (Hernández 2021: 35), haciendo hincapié en que dicho concepto no debería ser entendido estrictamente como entrada de flujos energéticos y salida de desechos del sistema social que los aprovechó, sino que debe considerarse el elemento humano operante en dicho sistema, el cual toma decisiones respecto de los bienes naturales.

No estamos acostumbrados a pensar a México como un país pesquero sino, en todo caso, agrícola, ganadero, turístico y hasta industrial. Sin embargo, en la segunda parte de la obra, “Un acercamiento al mundo de la pesca”, el autor aborda la situación pesquera en México y a nivel global, con datos que muestran su importancia y la necesidad de mantener estudios permanentes para evaluar su curso. Tratándose de cifras sobre la relevancia de esta actividad, dice, por ejemplo, que las especies más capturadas son atún, mojarra y camarón; 62% del territorio nacional es marítimo; 14% de la población de México habita en zonas costeras; 45% de la actividad turística se realiza en las zonas costeras; y 40% de la pesca es ribereña. Sin duda, la pesca en general, particularmente, la ribereña o artesanal, significa un aporte fundamental a la soberanía alimentaria y a la economía del país. Sin embargo, los pescadores, aseguran, han sido olvidados por el Estado (64), relegándolos de las políticas públicas, de las inversiones e incluso de los registros oficiales, pues no están actualizados y son deficientes. La problemática es compleja y no se reduce a las afectaciones de la gran crisis medioambiental o al cambio climático, como son la marea roja o la disminución de recursos marítimos, sino se relaciona con las decisiones políticas, la implementación de “apoyos” gubernamentales no participativos; los precios desventajosos, las condiciones en la comercialización, la pesca ilegal, el despojo del territorio y el despilfarro de los bienes naturales.

Es preciso destacar el señalamiento del autor sobre la conformación de un campo de estudio en las ciencias sociales nombrada como antropología marítima o de la pesca. Ahora, la tarea es consolidarlo a través de investigaciones que nos permitan conocer la situación y perspectivas de la producción pesquera.

La tercera y última parte, titulada “La pesca ribereña en la Bahía del Tóbari, aproximación a un proceso de devastación socioambiental”, trata el caso de los pescadores de la bahía del Tóbari. En este capítulo el autor se adentra en la forma de vida de los pescadores para conocer de manera directa su proceso de trabajo, no sin antes advertir que no todos los habitantes o las comunidades se dedican a la pesca de manera especializada, sino como complemento económico. Se trata de un tipo de actividad pesquera de subsistencia. Además, la mayoría de las unidades pesqueras yoremes no son sustentables o, al menos, no son certificadas así por la normatividad oficial. También refiere a una variedad de tipos de pescadores identificados según la tecnología empleada, su forma de organización (o composición orgánica de capital) y la especie marina a pescar. Describe las distintas técnicas y herramientas utilizadas: la tarraya, el chinchorro (de diferentes tamaños), lancha con motor fuera de borda y el buceo.

Al mismo tiempo que Hernández explica el proceso de trabajo, da cuenta de la serie de problemas y conflictos a los que se enfrentan los pescadores relacionados a la crisis medioambiental, como son el azolve de la bahía, la destrucción de manglares, desaparición de algunas especies, despojo de tierras por desplazamiento del área agrícola del valle del Mayo y empresas camaroneras (165). Conviene resaltar que la bahía de Tóbari es considerada como un área importante por su biodiversidad y prioritaria para su conservación que se ve afectada por la agroindustria, la producción pesquera industrial, acuícola y las actividades turísticas; las cuales degradan y contaminan.

Es alarmante el dato proporcionado por Milton Hernández al señalar que en la zona existe una descarga de desechos orgánicos provenientes de 15 granjas porcinas y de 13 poblados asentados en el valle del Yaqui. Sumándose la deposición de fertilizantes, insecticidas y pesticidas utilizados por la agroindustria (91).

Se han realizado estudios científicos para diagnosticar y proponer alternativas de solución a los problemas de estos pescadores (por lo menos en los años 1999, 2009 y 2014), cuyos resultados demostraron los daños de toxicidad a la bahía. A pesar de ello, dice el autor, los distintos gobiernos en turno no lo han tomado en cuenta (217). Difícilmente lo harán porque desafortunadamente existe una incapacidad de representación política de los pescadores yoremes para ejercer sus derechos colectivos ante el Estado (123). Los pescadores ribereños no pueden competir, aunque quisieran, con las grandes empresas, además su forma de percibir la pesca es distinta. Para los pescadores yoremes el agua es sagrada y el mar tiene vida; están tan acostumbrados a observar todo cuanto sucede alrededor de la pesca que saben cuando habrá o las especies para pescar con tan sólo ver la conducta de ciertas aves sobrevolando el mar; éstos son parte de sus saberes tradicionales (176). Dice el autor:

La relación del pueblo yoreme con el mar es compleja, llena de tensiones, pero también de reciprocidades y agradecimientos. Entre yoris y yoremes es común que al mar se le pida por una buena pesca, pero entre los yoremes se debe hacer siempre a través de su dueña y protectora. Antes de adentrarse a mar abierto o aun dentro de la bahía del Tóbari, los pescadores de esta región deben pedir permiso a esta entidad metahuama:

[Y cita:]

Esto no lo saben los yoris, los puros yoremes sabemos de eso. Se llama Baawe Ania y es el mar, todo el mar, toda el agua, la bahía, todo eso, todo el mar es Baawe Ania […] y a la que le debemos de pedir permiso es a Bawe am iola, a la hora de entrar a pescar. Nosotros le pedimos permiso en la lengua de nosotros; los blancos también le piden, pero lo hacen de otra forma, le piden al mar nomás […] debemos de pedirle a la viejita del mar, ella manda sobre el mar y los animalitos que allí viven (pescador de Aceitunitas) (146).

El territorio, incluyendo el mar, es central porque permite la reproducción de la vida. En una dimensión biológica, gracias a la naturaleza se obtienen los alimentos necesarios para la subsistencia y además su aprovechamiento contribuye a la economía local. A su vez, en el territorio se hacen presentes una serie de conocimientos propios, por ejemplo, los relacionados con la pesca artesanal, las temporadas de veda, las condiciones del clima para salir o no a pescar. Conocimientos que expresan la interrelación entre el ser humano-naturaleza, a su vez, su dimensión simbólica se manifiesta a través de los rituales y ceremonias relacionados con el mar. El territorio es fundamental para los pescadores ya que mediante esta actividad, ellos se sitúan en el mundo y se configuran como “pesadores ribereños”. Asimismo en este capítulo, el autor recalca la importancia de la participación de las mujeres en la reproducción de la comunidad pesquera ribereña.

El acercamiento a los procesos de deterioro ecológico de la región costera del Tóbari deviene de la reconstrucción de la historia ambiental local a partir de la memoria colectiva y de diferentes fuentes documentales. Esta perspectiva centrada en la historicidad permite comprender la complejidad de las transformaciones socioambientales, advirtiendo la dramática devastación ecológica. Como sabemos, la crisis ambiental está marcada por un agotamiento de los bienes comunes, pero también por su deterioro progresivo. Es por ello que las comunidades pesqueras experimentan este agotamiento y sus implicaciones. De acuerdo con Milton Hernández la pesca ribereña es una actividad económica de mucho riesgo porque cada vez tienen que adentrarse más y más en el mar para obtener su pesca, siendo una actividad muy azarosa en la obtención del producto.

Finalmente, el autor propone una serie de recomendaciones para la construcción de políticas públicas, entre ellas: que los programas de gobierno sean genuinamente participativos; que los apoyos de financiamiento lleguen en los tiempos requeridos; llevar a cabo acompañamiento en la comercialización; contar con información oficial confiable y actualizada.

En suma, se trata de una obra muy completa sobre la pesca ribereña desde la perspectiva antropológica y de los pescadores. Destaca su amplia y detallada descripción sobre los procesos de la pesca, el uso de sus tecnologías, la relación de esta actividad económica con las formas de vida de la gente, los efectos negativos que la crisis medioambiental ha causado en la bahía. Aporta rica información etnográfica sobre la cultura yoreme relacionada con la pesca, complementándola con testimonios de los actores. Esta obra no sólo es importante para ampliar el conocimiento sobre la ruralidad y las poblaciones pesqueras, sino también para conocer las problemáticas que enfrentan los pescadores en la bahía de Tóbari. Asimismo, la obra aporta propuestas surgidas de una investigación crítica y rigurosa, que se esperaría fueran adoptadas por aquellos funcionarios encargados de la toma de decisiones y del diseño de políticas públicas e iniciativas de gobierno desde un enfoque sustentable, justo y responsable.

Los pescadores ribereños de la bahía del Tóbari, Sonora, obtuvo el primer lugar del premio nacional “Diputado Francisco J. Múgica” sobre Desarrollo Rural Sustentable y Soberanía Alimentaria, en su quinta edición (2021), por lo que fue publicada -en sus versiones papel y digital-, por el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria, en coedición con la LXIV Legislatura de la Cámara de Diputados, en diciembre de 2021, pudiendo empezar a circular en 2022.

1El 2 de diciembre de 2022 las autoras de la reseña presentamos esta obra en el marco del seminario permanente, de coordinación conjunta, titulado Antropologías del Poder, que se lleva a cabo en el Instituto de Investigaciones Antropológicas, de la Universidad Nacional Autónoma de México.

2Grupo de Estudios Ambientales, A.C.; Área de Protección de Flora y Fauna-Islas del Golfo de California de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas; Posgrado en Desarrollo Rural de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco; y Programa Etnografía de las regiones indígenas de México del Instituto Nacional de Antropología e Historia (Hernández 2021:25).

3Para profundizar más sobre el tema de injustica ambiental, puede consultarse la basta obra de Joan Martínez Alier, particularmente El ecologismo de los pobres: Conflictos ambientales y lenguajes de valoración.

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons