Miradas de género desde el norte. Tomo II es una recopilación por parte de la Red de Estudios de Género del Norte de México a cargo de las coordinadoras María del Rosario Varela Zúñiga y Rosalba Robles Ortega de diversos temas relacionados con los estudios de género y el feminismo, mismos que surgieron a partir del VIII Congreso de Estudios de Género del Norte de México. Esta obra aborda problemáticas desde una perspectiva multidisciplinaria y se destaca por ser producto de un congreso que tuvo lugar en medio de la pandemia por COVID-19, evento a escala mundial, el cual enfrentó desafíos en términos de divulgación y producción del conocimiento, pues las restricciones de distanciamiento social dificultaron el trabajo de campo, entrevistas y observaciones. No obstante y a pesar de estas condiciones, el congreso fue exitoso y el libro recoge algunos de los temas abordados por los estudiosos de la problemática de género.
Este segundo volumen está compuesto por 9 artículos, muy bien estructurados en tres ejes principales, los cuales abordan temáticas relevantes que impactan directamente en la vida de las mujeres y las desigualdades de género en diferentes ámbitos. En el primer eje, concerniente a la temática de migración, género y trabajo, se presentan tres artículos donde se exploran las diversas formas en las cuales la participación de las mujeres se ve afectada en el mercado laboral.
El primer artículo analiza la relación entre la migración interna de la pareja y la participación laboral de las mujeres, así como la recepción de remesas domésticas. La migración interna y las remesas han sido un fenómeno poco estudiado en comparación con la migración conyugal y las remesas internacionales, los resultados muestran cómo la migración interna se relaciona positivamente con la participación laboral de las mujeres, mientras la recepción de remesas tiene un efecto negativo. Además, se identificaron diversos factores influyentes en la participación laboral de las mujeres, como la edad, la escolaridad, el ser jefa de familia, el contar con un patrimonio propio y vivir en unión libre.
Estas categorías de análisis resultan ser una constante para los artículos consecuentes de este apartado en particular donde se examinan la desigualdad salarial por género y nivel educativo en la ciudad de Saltillo, Coahuila, el trabajo no remunerado de las mujeres en el estado de Chiapas, y la necesidad de nuevas políticas públicas regionales con perspectiva de género. Donde se busca determinar si existe discriminación salarial por género o si las diferencias se deben a diferencias en el capital humano y donde se examina la invisibilidad del trabajo doméstico y la histórica división sexual del trabajo que subvalora las labores realizadas por las mujeres en el hogar y la familia, respectivamente.
Ambas investigaciones destacan la importancia de orientar la inversión en educación para evitar la masculinización o feminización de las carreras, lo cual constituye uno de los factores con mayor contribución no solo a una desigualdad salarial, sino a perpetuar los roles de género, relegando a las mujeres a profesiones más orientadas hacia el cuidado, como la salud, la educación, mientras los hombres llevan la batuta en profesiones como la agronomía, ingeniería o construcción, además de ocupar puestos de mayor envergadura.
Esta problemática, íntimamente ligada a lo laboral, nos da un panorama obligándonos a repensar las políticas y visiones laborales de las instituciones dentro de la sociedad capitalista, donde tanto hombres como mujeres se encuentran afectados, pues como hemos de notar en el tercer artículo, la invisibilidad del trabajo doméstico y la histórica división sexual del trabajo ha llevado a la subvaloración del realizado por las mujeres en el hogar y la familia. La autora destaca que, a pesar de estar las mujeres cada vez más presentes en el mercado laboral, siguen asumiendo la carga del trabajo doméstico. Este trabajo incluye el cuidado de personas enfermas, niños y personas mayores, así como las tareas de limpieza y preparación de alimentos, entre otras responsabilidades relacionadas con el funcionamiento del hogar, las cuales, culturalmente, han sido asignadas a las mujeres.
En el segundo eje, representaciones culturales, redes y sexualidad, se presentan dos investigaciones con la tarea de explorar el arte y la cultura desde una perspectiva de género. El capítulo “Nuevas prácticas artísticas a partir del cuerpo. Arte y disidencia: 1980-1990 en Monterrey”, escrito por Rocío Cárdenas Pacheco, analiza la obra de tres artistas olvidados en la memoria artística de Monterrey en la década de los años 90: Juan Alberto Pérez Ponce, Juan Caballero y Juan José González, conocidos como Los Juanes. Estos artistas propusieron nuevas expresiones a través del dibujo, la pintura y el performance, generando confrontaciones con el orden social y artístico de la época.
Según la autora, la obra de estos artistas surge en un contexto sociopolítico y cultural caracterizado por una normatividad represiva empresarial y dentro del movimiento artístico del neomexicanismo, el cual estuvo estrechamente relacionado con las políticas culturales y económicas neoliberales. En Monterrey, esta época se manifestó a través de una ideología industrial respaldada por valores económicos y el poder de los empresarios regionales, reflejados en la compra y venta de obras de arte, la construcción de museos y la consolidación de colecciones corporativas.
En este entramado de relaciones de poder vinculadas con el género, sus rupturas y disidencias a través del arte, este capítulo resulta relevante, al arrojar luz sobre manifestaciones artísticas que, a través de prácticas visuales y performativas, permiten la expresión de subjetividades sometidas cuestionando los aspectos patriarcales presentes en una región próspera donde las jerarquías de género persisten.
El quinto artículo examina las representaciones e imágenes de las mujeres en el arte durante la Segunda Guerra Mundial, particularmente en el género artístico de las Pin-up Girls. Se analiza cómo estas imágenes influyeron en la construcción del estereotipo de la figura femenina erótica y su impacto en la sociedad. Se plantea la necesidad de problematizar estas representaciones y reflexionar sobre cómo han influido en la construcción de la identidad y la sexualidad de las mujeres. Los autores explican que el género artístico de las Pin-up Girls fue desarrollado por numerosos artistas estadounidenses durante la primera mitad del siglo XX, principalmente en las décadas de los años 40 y 50, estas ilustraciones representaban a mujeres con una carga erótica e ingenua, inicialmente recatadas y luego más atrevidas, revolucionando el concepto de belleza y conformando un nuevo ícono de feminidad. El éxito de estas imágenes influyó en diversos campos como el cine, la fotografía, la moda y el cómic, construyendo una imagen optimista de la feminidad, asociada con una ama de casa glamurosa en una cocina moderna y perfectamente equipada.
Bajo estas conceptualizaciones, los autores atinan muy bien al puntualizar las paradojas que surgen en estas imágenes, situando a la mujer en un doble constreñimiento que hoy en nuestros días sigue permeando, por un lado, la cosificación de las mujeres reduciéndolas a simples cuerpos cargados de sensualidad y erotismo y, por el otro, el continuum de sus roles de género como ama de casa.
En esta misma línea, el capítulo “Pornografía en línea: ¿la McDonalización de la sexualidad?”, escrito por Carla Jiovanna Ruiz Juárez, aborda el estudio de la pornografía contemporánea como una expresión de la mercantilización de la sexualidad en la sociedad moderna. La autora utiliza los conceptos de racionalización formal de Weber, McDonalización de Ritzer y sociedad del consumo de Baudrillard, como base teórica para investigar la pornografía difundida en el sitio web Pornhub.com, siendo México uno de los principales contribuyentes al tráfico del sitio. La autora explica la racionalización formal como un fenómeno de la sociedad moderna caracterizado por la aplicación de tecnologías y métodos cada vez más sofisticados para satisfacer las necesidades humanas.
Los resultados de dicha investigación concluyen que la forma en la cual se expande el uso de sitios como este es cada vez más acelerada, pero, además, su consumo resulta cada vez mayor tanto en hombre como en mujeres, los ítems de búsqueda dan cuenta de una cantidad de expectativas a nivel sexual desvirtúandose en la realidad y, por ende, afectando las relaciones al perpetuar estereotipos de la masculinidad y feminidad.
En el capítulo escrito por Nithia Castorena-Sáenz, “Devenir nada. La radicalidad de la exclusión social del neoliberalismo en Latinoamérica”, se aborda la falta de representación existencial experimentada por las personas que no cumplen con las características del Hombre de Vitruvio, analogía utilizada por la autora tratando de representar el prototipo de hombre perfecto establecido por Leonardo Da Vinci, utilizado como referencia en las sociedades neoliberales. Este arquetipo representa a hombres blancos, ricos, educados y exitosos, lo cual refleja la heteronormatividad y la hegemonía presente en las sociedades latinoamericanas. Se menciona la exclusión de los grupos sociales que no se ajustan a las características del Hombre de Vitruvio viéndose relegados a convertirse en “nada”, estos grupos incluyen a las mujeres, a las personas con sexualidades alternativas y disidentes, a la población pobre, a los migrantes y a los pueblos originarios; así pues, resulta interesante el análisis de estas disidencias que contribuyen a la exclusión, a la violencia de género y las violaciones a los derechos humanos, entre otras.
Por último, el tercer eje refiere a la violencia en el ámbito educativo analizada en dos investigaciones, la del capítulo ocho, “Elementos para comprender la ausencia de una política de atención institucional de la violencia de género en la Universidad Autónoma de Nayarit”, donde se examinan las acciones llevadas a cabo por dicha institución para abordar la violencia de género y los resultados obtenidos, la autora argumenta que la violencia contra mujeres y niñas es un problema de salud pública, derechos humanos y acceso a la justicia, esta violencia estructural se origina en la naturalización de la misma en la sociedad y se reproduce en diferentes ámbitos de la vida cotidiana, incluyendo las universidades; no obstante, a pesar de llevar a cabo investigaciones sobre masculinidades y feminidades, y logrando avances significativos, como la elaboración de una guía pedagógica para detectar la violencia, un diagnóstico de género, la creación de una maestría en estudios de género y diversas actividades relacionadas con el movimiento #MeToo, entre otras acciones, la universidad aún no cuenta con un protocolo establecido para abordar la violencia de género.
En este mismo orden de ideas, el último artículo que comprende este libro, “Implementación del ‘Protocolo de actuación para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia de género al interior de la Universidad Autónoma de Coahuila’”, se describe cómo esta institución de educación superior estableció un mecanismo para abordar los casos de violencia de género que ocurren en su interior. La autora plantea la pregunta de si este protocolo realmente promueve y defiende los derechos de todas las personas, fomenta la igualdad de género en un ambiente libre de violencia y brinda seguridad y confianza. La investigación concluye que el protocolo es un mecanismo institucional, el cual cumple su propósito de promover y defender los derechos de todas las personas dentro de la universidad. Sin embargo, el proceso de generar confianza es lento debido al temor de algunos miembros de la comunidad a denunciar, ya sea por miedo a represalias o a ser señalados. Esto lleva a realizar muchas denuncias de forma anónima, dificultando la aplicación de sanciones apropiadas a los responsables.
En conclusión, el segundo tomo de Miradas de género desde el Norte ofrece una visión crítica y multidisciplinaria de las problemáticas de género en el contexto del norte de México. A través de los distintos ejes temáticos abordados, se analizan las desigualdades de género en el ámbito laboral, las representaciones culturales y artísticas influyentes en la construcción de la identidad de las mujeres, y la violencia de género en el ámbito educativo. Este enfoque crítico permite comprender y reflexionar sobre las complejidades de estas problemáticas y promover cambios sociales orientados hacia la equidad y la justicia de género.










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