Juego de niñas
En esa franja en la que el sueño se hace día
y el día sigue siendo una bruma primigenia
ella alza el dedo
me señala y dice tú.
Dibuja en un papel mis iniciales
y lo pega en el vidrio de su propia ventana.
De afuera llega el son
el mismo viento dulce de una tarde lejana
la nostalgia del verso abreviado
y doloroso.
Sobre la nada hacemos equilibrio
una danza que parece de otro tiempo
una música quieta.
Toda la sombra se ha convertido en luz
en este juego en el que somos diosas.
Lilith 1










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