En nuestro país, la falta de acceso al método de referencia para el diagnóstico de várices esofágicas (VE) aumenta el riesgo de mortalidad hasta el 80% de los casos. Aunque existen herramientas no invasivas, estas no se recomiendan como pruebas diagnósticas, pero pueden ser de utilidad para descartar várices de alto riesgo. De acuerdo con las guías de BAVENO VI, los pacientes con cirrosis compensada, rigidez hepática < 20 kPa en elastografía y recuento de plaquetas > 150,000/mm3 tienen una probabilidad menor del 5% de presentar várices de alto riesgo, y en consecuencia, la endoscopia puede evitarse1-4. El artículo propone a los índices FIB-4 y APRI como predictores de hallazgos endoscópicos de hipertensión portal. Sin embargo, en cuanto a los criterios de inclusión, sugiero estudiar también a los pacientes con sangrado por VE y tal vez aquellos con ligadura previas, para así estudiar todo el espectro de la enfermedad y evitar un sesgo de susceptibilidad pronóstica.
Se menciona que no se calcularon los valores predictivos debido a la falta de prevalencia en nuestra población, sin embargo se trata de un estudio transversal en donde se calculan estas prevalencias y complementado con una tabla de 2 x 2 y un nomograma de Fagan es posible calcular los valores predictivos además de valores de verosimilitud.
Por último, destaco que no se calculó el tamaño de muestra. Si utilizamos una fórmula para una proporción, con una sensibilidad de FIB-4 previamente del 70%, un margen de error del 5%, y un intervalo de confianza del 95%, el resultado debería haber sido de 323 pacientes estudiados.
Concluyo afirmando que los índices FIB-4 y APRI no sustituyen de ninguna manera a la endoscopia para el diagnóstico de VE, pero pueden ser de utilidad priorizando a los pacientes con sospecha de VE.









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