Introducción
De acuerdo con el contexto nacional de energía en México, los sistemas de cogeneración son considerados como energías limpias por tener un mejor aprovechamiento de la energía primaria comparados con las alternativas de una generación centralizada. Estos sistemas logran una tasa de aprovechamiento de la energía secundaria, es decir, de la energía obtenida en forma de combustible a las puertas del lugar de consumo, de aproximadamente 85% conformado por energía eléctrica y térmica. Ambas formas de energía se aprovechan en el lugar de producción y, en caso de un excedente, se suministra a la red pública de energía eléctrica o a consumidores cercanos al sitio para el aprovechamiento de la energía térmica. Al cierre de 2022 la energía eléctrica en México se obtuvo a partir de tecnologías basadas en combustibles fósiles (64%), hidroeléctrica (14.48%), eoloeléctrica (7.94%), fotovoltaica (7.50%), cogeneración (2.64%), nucleoeléctrica (1.85%), geotermoeléctrica (1.12%) y bioenergía (0.47%) (SENER, 2023), donde el rendimiento térmico de su generación respecto a la energía primaria utilizada que, si bien varía según el sistema que se emplee, está en un rango de 30 a 40% para sistemas que emplean combustibles fósiles (Taylor et al., 2008; Kåberger, 2018). Asimismo, implementar sistemas de cogeneración representaría un ahorro de energía primaria de entre 20 y 30% (Guerra-Cantú, 2018), un valor sorprendentemente bajo, por lo que surge el interés de desarrollar soluciones más viables que, al tener un mejor rendimiento energético contribuyan a la reducción del consumo de combustibles fósiles y la emisión de gases de efecto de invernadero. Cabe mencionar que según los pronósticos de la Agencia Internacional de Energía la mayor contribución a la reducción de CO2 será mejorar la eficiencia energética, incluso mayor que la introducción de energías renovables (IEA, 2019). [1] La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) pronostica que para 2030 la contribución de la eficiencia energética a la reducción de CO2 ocupará el tercer lugar en importancia, por lo que quedaría detrás del cese del uso de carbón como combustible y de la transición a energías renovables (IRENA, 2023). En este sentido, este artículo demuestra desde un punto de vista termodinámico lo obsoleta que puede quedar la cogeneración frente a la implementación de energías renovables, así como de estrategias mejor planeadas cuyos propósitos sean la calefacción y refrigeración.
1. Análisis
1. 1. Sistemas de cogeneración
Entendiendo como cogeneración a la producción de energía eléctrica y térmica a partir de una sola fuente de energía mediante un mismo proceso (Guelpa et al., 2019), se pueden establecer tecnologías basadas en sistemas fotovoltaicos, solar térmicos o en la combustión, siendo esta última la predominante en el mercado. Industrias como la azucarera (Fernández et al., 2020) y la petrolera se caracterizan por una alta demanda de energía, dado que para ellas es conveniente la implementación de un ciclo Rankine (frecuentemente con potencias por encima de 30 MW); por el contrario, en industrias de menor demanda energética se emplean otras tecnologías como motores de combustión interna, celdas de combustible o turbinas de gas.
1. 2. Análisis de la demanda de energía primaria para procesos de calor
Los requerimientos energéticos, tanto eléctricos como térmicos, varían según la industria a la que se haga referencia. El cuadro 1 muestra una serie de sistemas de cogeneración implementados donde se especifican las capacidades eléctricas y térmicas instaladas; asimismo, se observa la relación entre la energía eléctrica y térmica (σ) o “relación trabajo-calor”, de la cual se aprecian valores entre 0.98 y 2.55 que se pretenden cubrir con las tecnologías mencionadas. Aquí es donde reside la magnitud de su eficiencia eléctrica.
Cuadro 1 Sistemas de cogeneración en industrias
| Energía eléctrica (kWe) | Energía térmica (kWt) | σ | |
| Industria textil | 10 428 | 10 668 | 0.98 |
| Industria química | 1 880 | 1 885 | 1.00 |
| Sector agropecuario | 9 304 | 8 100 | 1.15 |
| Embalaje y envases | 3 768 | 1 477 | 2.55 |
Fuente: elaboración propia con datos obtenidos en Electriz (2023).
En resumen, las celdas de combustible tienen una eficiencia de generación de energía eléctrica de hasta un 60% (Guelpa et al., 2019), los motores de combustión interna alrededor del 40%, los ciclos Rankine de hasta un 35% (dependiendo del nivel de presión) y las turbinas de gas con una menor eficiencia alrededor del 20% (Schaumann y Schmitz, 2010; Wang et al., 2019). Según el lineamiento VDI 4608 (VDI-Gesellschaft Energie und Umwelt, 2005), se puede determinar la eficiencia eléctrica requerida de un sistema de cogeneración de acuerdo con la ecuación 1 en función de σ y ω. Este último parámetro es la tasa de aprovechamiento de la energía primaria para la cogeneración, la cual también es llamada por otros autores como rendimiento energético del sistema (Ramos et al., 2013).
En un supuesto donde ω alcanza valores de hasta 0.8 y considerando el σ mínimo del cuadro 1 resulta en una eficiencia eléctrica de 0.4, que es posible alcanzar mediante un proceso de conversión basado en un ciclo Rankine. Caso contrario, se tiene en la producción de embalaje y envases donde se presenta un valor de σ máximo (2.55), por lo cual la eficiencia eléctrica requerida para el proceso debe ser 0.57, eficiencia que sólo se alcanza mediante la utilización de una celda de combustible. Tomando como referencia el balance nacional de energía con un σ nacional aproximado de 0.4 (SENER, 2021), [2] que representa la relación de la energía eléctrica entre la energía térmica demandada por toda la actividad industrial en México, queda evidenciada la posibilidad de abastecer la demanda energética industrial mediante sistemas de cogeneración. Sin embargo, como se mencionó, estos sistemas representan un ahorro de energía primaria entre 20 y 30%, que se consideraría marginal. Lo anterior se explica mediante laecuación 2, resultante de la comparación entre los esquemas de generación (Baehr y Kabelac, 2016).
En laecuación 2se toman en cuenta los parámetros eficiencia de distribución (ηdistribución ), eficiencia de generación de energía eléctrica en relación con el consumo de energía primaria (ηel, central ), consumo propio del sistema de cogeneración (α) y coeficiente de calefacción (ξ) (Baehr, 1981). Se considera una eficiencia de distribución (ηdistribución ) debido a que el transporte de energía térmica en sistemas de cogeneración conlleva mayores pérdidas que una generación convencional sobre todo cuando se deben abastecer sitios alejados del lugar de generación, situaciones que se presentan, por ejemplo, en parques industriales. El parámetro α se refriere al consumo propio del sistema de cogeneración por la necesidad de operar sistemas acoplados (por ejemplo, torres de enfriamiento). El ξ se refriere al desempeño del sistema de calefacción/refrigeración, cuyas particularidades serán abordadas más adelante; por ejemplo, una caldera industrial de vapor tiene un ξ de 0.8. La ηel, central abarca todo el esquema de generación nacional (fósil, nuclear y renovables), que en la actualidad es 0.43 (SENER, 2021); sin embargo, con la introducción de energías renovables esta variable adquiere carácter ascendente. El impacto de esta tendencia se ilustra en la gráfica 1 .
Al introducir energías renovables, como la eólica y la fotovoltaica, en el esquema de generación se reduce el ahorro de energía primaria que ofrece el uso de sistemas de cogeneración, tal es el caso cuando se tiene un η generación mayor de 0.6 el ΔEprimaria desciende a valores negativos, como se aprecia en la gráfica 1. Hay países con un alto índice de aprovechamiento de energías renovables con hidroeléctricas como Brasil o Canadá, que ya superan este límite; no obstante, países ambiciosos en cuanto a la introducción de energías renovables al sector eléctrico como Alemania y España no quedan, con 42% y 47% respectivamente, lejos de este límite (Enerdata, 2022). Hoy en día México tiene una aportación del 22% de energías renovables en el sector eléctrico, con una capacidad añadida de 3.06 GW para 2021, que muestra una tendencia de crecimiento superior al escenario mundial, pero al ser comparado para el mismo año con países con economías similares (tomando como criterio el Producto Interno Bruto) como España (4.06 GW), Países Bajos (4.48 GW) y Turquía (4.04 GW) es inferior y solo supera a países que en apariencia no prestan interés en energías renovables como Irán (0.03 GW), Arabia Saudita (0.33 GW) e Indonesia (0.52 GW), según de los Country reports en el portal de IRENA (2022). De acuerdo con las metas proclamadas para el sector energético de México por el Secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard durante la COP27, en noviembre de 2022 en Egipto, se pretende aumentar la participación de energías renovables incorporando 25 GW para 2030, lo cual denota la poca competitividad de estrategias al ser comparado con el ritmo de crecimiento pronosticado para un escenario mundial (IMCO, 2022).

Fuente: elaboración propia.
Gráfica 1 Ahorro de energía primaria (∆Eprimaria ) por el uso de sistemas de cogeneración en función de la eficiencia de generación de energía eléctrica del conjunto de generadores (base del análisis σ, ω, ηdistribución , ξ y α)
Un comportamiento similar al del ahorro de energía primaria (gráfica 1), se observa con la variación del ξ, ilustrado en la gráfica 2. El ξ es la relación entre la energía térmica liberada durante su utilización y la energía primaria requerida para cubrir la necesidad de generación de calor. Cuando ξ supera 1.3, que es posible lograr mediante la utilización de bombas de calor, la situación resulta contraproducente, ya que no existe un ahorro de energía primaria con el uso de sistemas de cogeneración.
¿Por qué se siguen promoviendo los sistemas de cogeneración a pesar de que el análisis demuestra claramente sus deficiencias bajo un escenario real? Al respecto, es de interés considerar que el análisis realizado solo toma en cuenta el ahorro de energía primaria y no aspectos como un beneficio económico, que puede influir en la elección de un sistema de cogeneración. Además, al utilizar combustibles renovables, como la biomasa, un sistema de cogeneración contribuye significativamente a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero debido a que al utilizarla sus emisiones por combustión se consideran neutrales en carbono. En resumen, para esquemas productivos como en el ramo agropecuario que cuentan con plantas de biogás para tratar estiércol o los ingenios azucarares con calderas para quemar bagazo de caña la cogeneración sigue siendo una medida viable.
1. 3. Sistemas de calefacción eficientes
De lo que se ha visto, no queda resuelto cómo diseñar sistemas con un alto coeficiente de calefacción. En este sentido, desde un punto de vista termodinámico, los sistemas para proveer calor son una tarea simple. ¿En qué se sustenta esta afirmación? Derivada de la segunda ley de la termodinámica, la cual sienta las bases de la calidad de la energía, [3] se sabe que la calidad de energía térmica en niveles de temperatura moderados es muy baja. Por ejemplo, un refrigerador tiene la capacidad de extraer energía térmica de un espacio con el uso de la energía eléctrica (energía de alta calidad) que para usos comunes es menor al flujo térmico transportado; las bombas de calor siguen el mismo principio que los sistemas de refrigeración, solo aprovechando el lado caliente del proceso, que es seguro muchos lectores lo identifican como la "rejilla atrapa pelusas" de los refrigeradores antiguos. Resulta curioso que se sigue usando el mismo término refrigerante para el fluido a pesar de tratarse de un sistema de calefacción. La relación entre el flujo de energía térmica, que es la extracción de calor de un ambiente frío o en caso contrario su descarga hacia un ambiente caliente, y la potencia de energía eléctrica requerida es conocida como coeficiente de operación (COP). Dependiendo del aparato de conversión térmica utilizado, se emplean los conceptos COPR y COPHP para propósitos de refrigeración o de calefacción (uso de las siglas inglesas para el refrigerador y la bomba de calor) respectivamente.
Recapitulando, el coeficiente de operación está correlacionado de cierta manera con el coeficiente de calefacción, pero con la diferencia de que el primero se refiere a energía final y el último a energía primaria. Este principio hace factible incrementar la obtención de energía térmica mediante la inversión de energía eléctrica gracias al aprovechamiento de la energía de baja calidad que se tiene con abundancia en el ambiente.
En la actualidad muchos procesos térmicos se basan en la combustión para la liberación de energía térmica, por ejemplo en los procesos de secado, pasteurización/esterilización y cocido o destilación el uso de bombas de calor representa una alternativa más sustentable. Los procesos convencionales desaprovechan cierto potencial de energía. Lo anterior se sustenta en la gráfica 3, en donde se muestra el potencial teórico de sistemas térmicos que operaran entre dos niveles de temperatura. El potencial teórico se deriva del ciclo Carnot, [4] que para sistemas de refrigeración/calefacción tiene el valor inverso. El COP de una máquina reversible (máximo teórico) es mayor que el de una máquina real, y su valor se obtiene a partir de las ecuaciones 3 y 4. Se observa que el COPteórico se determina mediante una relación entre la temperatura del espacio frío (TF ) y el espacio caliente (TC ).
La temperatura del ambiente es un elemento aprovechable tanto como sumidero así como fuente de calor, por lo que se considera de gran atención; en lagráfica 3 se trabaja con una temperatura ambiente de 20 °C, la cual está resaltada. Por ejemplo, para una temperatura de refrigeración de 2 °C y una temperatura ambiente de 35 °C se obtiene un COPR , Carnot de 8.34. [5] Una aplicación común para calefacción es el agua caliente para una ducha a 45 °C, donde si se tiene una temperatura ambiente de 0 °C, resulta en un COPHP, Carnot de 7.07. Ventajosamente, al utilizar una fuente con una temperatura cercana a la del proceso, el COP se incrementa. Por ejemplo, aprovechando la temperatura ambiente de 25 °C, para un proceso de secado que requiere una temperatura de 110 °C, la gráfica 3 muestra un COPHP, Carnot = 4.51, que se incrementa a 7.66 al momento de poder aprovechar un nivel de temperatura de 60 °C, por ejemplo la energía que por alguna razón se disipa en el proceso productivo

Fuente: elaboración propia. Nota: por llegar al infinito para un ∆T = 0 las áreas tienen un recorte a ∆T = 10 °C. La temperatura del ambiente para ambas aplicaciones se resalta con una línea de mayor grosor.
Gráfica 3 COP máximo teórico (COPCarnot ) para aplicaciones de refrigeración (R) en color azul y aplicaciones de calefacción (HP) en color rojo en los intervalos de temperatura de -10 a 140 °C
Bajo las circunstancias actuales en México, el uso de una resistencia para calentar agua no solo resulta costoso, sino que también es una forma de desaprovechar la energía primaria, ya que se ubica en el punto inferior de la escala con un ξ de 0.41 (según el balance nacional de energía tiene una relación de energía eléctrica final con energía primaria del 41%). Cabe mencionar que al generar energía eléctrica mediante un sistema fotovoltaico (PV) in situ el valor de ξ se eleva a 1; esto significa que únicamente con la simple combinación entre un sistema PV y una resistencia se logra un ξ superior al obtenido al utilizar una caldera.
1. 4. Sistemas de refrigeración
La generación del frío fue un mayor reto para la humanidad si se compara con la generación de calor, que se logró al momento de dominar el fuego. Se sabe que en el antiguo Egipto los faraones disfrutaban de un sorbete elaborado con hielo que era transportado desde el Líbano (Reinink et al., 1995). Con el invento de máquinas cíclicas para la generación del frío se han dejado de lado costumbres antiguas y se ha ganado experiencia en el desarrollo de una amplia variedad de sistemas de refrigeración. Hoy en día, incluso, se tiene la capacidad de producir hidrógeno líquido a una temperatura de -253 °C.
Para la evaluación comparativa (benchmarking) de los sistemas de refrigeración se toma en cuenta el COP o en SCOP (Seasonal Coefficient of Operation) que se considera, por ejemplo, al tener variación de la temperatura del ambiente durante un periodo prolongado como una estación del año. Por esta razón, se contempló en el cálculo de ejemplo una temperatura de 35 °C una situación no tan favorable como de 20 °C porque lo que define el esfuerzo necesario es una función de la diferencia de temperatura entre los niveles alto y bajo. Como consecuencia, es muy recomendable limitar la diferencia de temperatura en los intercambiadores de calor desde el diseño y durante su operación. Un refrigerador con las superficies de disipación tapadas o llenas de pelusa (en el caso de los antiguos con rejillas) resulta en la reducción del COP y SCOP.
1. 5. Bombas de calor
Por la facilidad que representa el encender un fuego controlado en un boiler y utilizar la energía de combustión para cubrir las necesidades de calor en el ámbito residencial, comercial e industrial, puesto que sus aplicaciones son tan numerosas como incontables, la comodidad de manejo de esta tecnología ha dejado de lado alternativas más sustentables caracterizadas por un ξ mayor a 1 por más de un siglo. Pero en las últimas décadas, debido al incremento del costo de los energéticos y estrategias energéticas convocadas, en algunos países pavimentan el camino hacia esquemas más cuidadosos en el uso de energéticos. Aplicaciones comunes para bombas de calor hoy en día ya son la atemperación de residencias y mantener el confort térmico del agua en albercas. Weber et al. (2014)demostraron que una bomba de calor operada con un motor de combustión tiene una menor demanda de energía primaria para la operación de albercas que la implementación de sistemas de cogeneración.
Recientemente, se han visto aplicaciones de bombas de calor en la industria, como los procesos de secado, la concentración por medio de evaporación y la atemperación de baños en los procesos de galvanizado (Wilk et al., 2017), por lo que se abarcan aplicaciones de mayor temperatura y de mayor potencia. Además, a pequeña escala, es posible adquirir secadores de ropa y lavadoras cuya tecnología se basa en bombas de calor.
1. 6. Sistemas combinados de refrigeración y calefacción
El mejor desempeño se observa en procesos donde se cuenta con una demanda tanto de calor como de refrigeración, como el caso de la industria alimenticia. Un ejemplo claro es en la elaboración de quesos, ya que se presenta una demanda de calor en la etapa de elaboración y una demanda de frío en el almacenamiento. Otro ejemplo es el de los procesos de galvanizado; en estos se usan tinas para desengrasar que operan a una temperatura mayor de 60 °C y las tinas de galvanizado a 30 °C que requieren refrigeración por las reacciones químicas presentes. Bajo estas circunstancias, es posible combinar el proceso de refrigeración con el de calentamiento usando como única entrada de energía el compresor del fluido.
En la figura 1 se presenta el esquema de una combinación de un proceso de refrigeración con un proceso de calentamiento en la industria alimenticia, que se requiere del primero para mantener el pescado a baja temperatura y también del calor para el agua caliente u otros usos, como la atemperación del sitio.

Fuente: elaboración propia adaptado de Fröschle (2010).
Figura 1 Esquema de recuperación de calor para la obtención de agua/aire caliente (I y II) y calefacción en forma de un piso radiante (III) combinado con el propósito de refrigeración
Se aprecia el retorno de los refrigerantes CO2 y NH3 por ser menos dañinos para la capa de ozono y al cambio climático que los FCKW (Abas et al., 2018). En el caso del CO2 se manejan presiones superiores a los 100 bares lo que desafortunadamente requiere construcciones resistentes a la alta presión. Sin embargo, una ventaja del CO2 es que se opera en condiciones transcríticas; esto permite diseñar sistemas adecuados para combinaciones de refrigeración/calefacción. En la figura 1 se encuentran tres elementos para el enfriamiento del gas. [6] El primer elemento de calefacción es un tanque para el almacenamiento de agua caliente del proceso (lado derecho superior). El segundo elemento de calefacción es un disipador/calentador de aire y como tercer elemento se observa un piso radiante para aprovechar el calor a un nivel más bajo.
El intercambio de calor entre los tres elementos se ilustra en la gráfica 4en forma de un diagrama T-s (temperatura en función de la entropía). Resalta que el refrigerante en los tres intercambiadores de calor (I, II y III) tiene gradientes de temperatura a diferencia de los condensadores que usan de refrigerantes comunes. Esta característica permite diseñar intercambiadores con una menor diferencia de temperatura entre los fluidos, un requisito mencionado para ser más cuidadoso con la calidad de energía.
La generación de entropía en los intercambiadores de calor I, II y III entre el refrigerante y otros fluidos a través de una pared de separación se determina conforme con la ecuación 5.
Un proceso reversible para cualquier intercambio de calor requiere un gradiente de temperatura igual a 0, lo cual resulta en un área infinita de intercambio que en la práctica no es posible, aunado a las fricciones en los fluidos. La ecuación 5 indica que la generación de entropía es proporcional al calor transferido, siendo mayor a temperaturas más bajas y proporcional a la diferencia de temperatura (∆T = T 1 - T 2) siempre y cuando ∆T sea de menor magnitud que T 1. No solo una superficie grande resultará en un ∆T pequeño, sino que también el ajuste adecuado de las capacidades caloríficas de los fluidos mantendrá ∆T similar en cualquier punto del intercambiador. Así, al contar con las herramientas de análisis se puede saber en dónde se pierde calidad de energía para diseñar sistemas más eficientes en las tareas para los que son creados.

Fuente: elaboración propia.
Gráfica 4 Diagrama T-s para un proceso de refrigeración, el refrigerante CO2 de acuerdo con las etapas con la figura 1
Prospectiva
De acuerdo con lo planteado, gracias a las bombas de calor existen alternativas más eficientes para cubrir la demanda de calor de baja entalpía. Incluso, estas alternativas resultan ser más eficientes que los sistemas de cogeneración divulgados como energías limpias, por lo que se necesitan redefinir las estrategias nacionales de energía. La relevancia de la planeación energética se ve reflejada en que once de los diecinueve países del grupo G-20 [7] tienen en su estructura gubernamental una secretaría de energía y cinco de ellos cuentan con una secretaría independiente, al igual que en México. Las estrategias energéticas implementadas son a largo plazo, un ejemplo es la Central Nuclear Laguna Verde en Veracruz, que tardó catorce años en construirse y ahora lleva más de treinta años en operación; lamentablemente, la planeación energética carecía de una perspectiva clara hacia un sistema sostenible como se ve, por ejemplo, en la refinería de Dos Bocas, la cual tiene cuatro años en construcción y aún no ha producido gasolina. Esto ocurre justo en un momento donde la industria automotriz planea su migración hacia otras tecnologías; no obstante, la desaparición de vehículos operados mediante la combustión en México es un pensamiento acelerado por la etapa tan temprana en la que se encuentra la migración del mercado hacia la electromovilidad (Carrillo et al., 2020). Las centrales termoeléctricas tienen una vida útil de treinta y cinco años, y la historia reciente ha sugerido estrategias erróneas como los famosos ciclos combinados que en España no resultaron rentables y requieren subsidio gubernamental para su operación (Renovetec, 2022). En este sentido, se espera que la reciente adquisición de plantas de ciclo combinado por parte de la Comisión Federal de Electricidad resulte en un recorte de inversión en energías renovables o en la red de distribución de energía eléctrica, indispensable para la incorporación de más energías renovables. A pesar de las amenazas de un retraso programado, se puede suponer que la introducción de energías renovables seguirá su curso tal como ha sucedido con anterioridad, donde los pronósticos elaborados por instituciones gubernamentales son subestimados por una magnitud superior a 2 (SENER, 2015); estos estimados indican la planeación energética deficiente con la que se lidia en el país; por lo anterior, es imprescindible realizar cambios orientados a la integración de expertos nacionales e internacionales para llevar a cabo dichas tareas; asimismo, se requiere el análisis y actualización de los Mapas de Ruta Tecnológica de Energías Renovables, ya que tienen cinco años de antigüedad (SENER 2018).
En este estudio el análisis de tendencia demuestra que sistemas de cogeneración basados en la combustión de fósiles muy pronto ya no tendrán futuro al tomar en consideración su consumo de energía primaria y emisión de gases de efecto invernadero; por tanto, quienes toman las decisiones deben estar informados sobre este análisis. Lamentablemente, no se ha prestado suficiente atención al coeficiente de calefacción que, al tener como base a la segunda ley de la termodinámica, tiene la capacidad de estimar la verdadera eficiencia de sistemas de calefacción y refrigeración. Sería beneficioso que los planes educativos donde se imparte este tipo de análisis como la materia de Trigeneración y ciclos avanzados impartida en la Licenciatura de Ingeniería en Sistemas Energéticos Sustentables en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma del Estado de México pronto dé frutos hacia estrategias energéticas más sustentables, las cuales sean evaluadas con las herramientas presentadas; ahora bien, se debe tener en mente que es imperativo que la formación respecto a la importancia de energías renovables se dé en todos los ámbitos profesionales pasando por técnicos, ingenieros y los organismos responsables de la planeación energética. Este panorama sería cubierto por las universidades, pero también a través de asociaciones como la Asociación Nacional de Energía Solar (ANES). Por ello, se requiere una mayor divulgación para fomentar el interés de la población mexicana en general.
Desafortunadamente, se ha observado que lograr una mejor eficiencia energética a menudo conduce a un mayor consumo, un fenómeno como el efecto rebote (paradoja de Jevons). Aquí es donde reside la utilidad de implementar energías renovables puesto que, a pesar de seguir el mismo principio de consumo discutido, el efecto adverso al medioambiente será nulo, ya que con ellas se puede llegar a una huella de carbono cero. Mientras se logra esta transición, se requieren mecanismos basados en estímulos y control a través de un monitoreo para atenuar dicho efecto rebote (Trincado et al., 2021); entonces, la necesidad de desarrollar mecanismos más eficientes para el monitoreo energético se añade como otra tarea para la planeación energética. Por la falta de estos mecanismos se recurre a estimar una mejora en la eficiencia energética mediante la observación del parámetro de intensidad energética,[8] para la cual México ha tenido valores de -1.0% al año, que es inferior a la tendencia global del -1.5% para el periodo de 2000 a 2020, pero con -1.9% superior en el periodo de 2016-2021.
Por último, se quiere informar sobre una estrategia energética tomada en Alemania que pone fuertes candados para implementar nuevos sistemas de combustión para calefacción residencial e industrial a partir del primero de enero de 2024 (BMWK, 2022); simplemente, la aportación de energías renovables debe ser de al menos un 65%. Lo anterior es un gran reto tomando en cuenta que 85% del mercado de calor se basa en fósiles; en este contexto, el uso de bombas de calor es una alternativa para tener en cuenta.
Conclusiones
La bomba de calor tiene un efecto palanca, ya que puede satisfacer las necesidades de calor utilizando las fuentes de energía renovable cuyo multiplicador no supera el límite teórico de acuerdo con la gráfica 3; esto es útil, pues la magnitud del sector de calor es 2.5 veces mayor que el mercado eléctrico (1/ σ nacional) para que aún no se tienen perspectivas tan claras como para el sector eléctrico en donde las energías renovables sin emisión de gases de efecto invernadero predominantes son la energía solar y eólica; así, no solo los sistemas clásicos de combustión, sino que también sistemas más avanzados como la cogeneración con motores de combustión interna, pronto quedarán inservibles por la escasez de combustibles renovables en estado líquido o gaseoso. Por lo tanto, el uso de bombas de calor es una de las opciones más viables y prometedoras, ya que al ser alimentadas con energías renovables se tiene una mejora significativa en el rendimiento térmico y además se disminuyen las emisiones contaminantes, lo cual es crucial para abordar los desafíos ambientales actuales. El ejemplo de Alemania sirve para ilustrar que a pesar de ser uno de los mayores productores de biogás la generación lograda apenas representa un 9.3% del mercado total de gas natural (Thrän et al., 2023).










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