Introducción
El árduo trabajo que desempeñó el personal de la salud durante la pandemia por COVID-19 es incuestionable, particularmente aquellos quienes estuvieron en la primera línea de acción y atención, como lo es el caso del profesional de enfermería. No obstante, estos profesionales experimentaron situaciones de sufrimiento psicológico y otros problemas de salud mental a lo largo de este periodo pandémico 1. El elevado riesgo de contagio e infección, la posibilidad de transmitir la enfermedad e incluso la amenaza de perder la vida, contribuyeron significativamente a que enfrentaran dificultades físicas, psicológicas y emocionales, especialmente entre las mujeres 2,3,4.
La experiencia previa con la pandemia de AH1N1 reveló la manifestación de problemas de salud mental a través de niveles elevados de depresión, entre otros trastornos 5. Durante la pandemia por COVID-19, se registró una situación similar, con un aumento en el número de casos relacionados con problemas de salud mental en la población, destacándose los síntomas depresivos e insomnio, especialmente en el personal de enfermería 3,4,6,7,8,9,10,11,12,13,14. La mayoría de ellos presentó niveles moderados y severos de depresión 15, así como alteraciones en los ciclos de sueño, identificando problemas de insomnio en este grupo 16.
Antes de la pandemia por COVID-19, no se identifican cifras sobre la prevalencia de depresión en personal sanitario, sin embargo, el problema estaba presente. Durante la pandemia, en estudios internacionales se identificó que las mujeres y personal de enfermería eran quienes presentaron prevalencias elevadas de este problema 10,17,18, lo cual relacionaron al riesgo de exposición del virus por el cuidado brindado al paciente, especialmente cuando se atendían a pacientes críticos 13. Otros factores de riesgo que contribuyeron a la aparición de la depresión incluían niveles bajos de autoeficacia, resiliencia y soporte social, así como el haber presentado síntomas físicos similares a COVID-19 sin estar infectado por esta enfermedad 4. También reportaron la presencia de depresión; sin embargo, la prevalencia identificada era baja 11. Al finalizar la alerta sanitaria, se reportaron tasas de depresión entre un 23% a 61% en profesionales de enfermería a nivel mundial 19, mientras que en México se observó una prevalencia del 44.7% de depresión 20.
Junto con la depresión, también se identificaron problemas de insomnio en el personal de enfermería 10,21,22, identificando prevalencias elevadas en este grupo, en comparación a otros profesionales de la salud 3,13. En Grecia se reportó una prevalencia de insomnio que oscila entre el 30% y el 65.4% 23, mientras que en México solo se reportó la presencia de mala calidad del sueño 24. Se ha identificado una mala calidad del sueño en el personal de enfermería, especialmente en aquellos de mayor edad y los que trabajaban en áreas de confinamiento 22. Los cambios abruptos en los estilos de vida, la presencia de emociones negativas y las alteraciones del ciclo del sueño suelen propiciar la presencia de insomnio 25, lo que empeora la calidad del sueño, especialmente si las personas presentan algún problema de salud mental y/o emocional. Sobre la calidad del sueño en personal de enfermería, se ha indicado que la mala calidad del sueño se debía a problemas de conciliación del sueño y a pesadillas, propiciando el uso de sustancias para dormir 12.
El uso y consumo de sustancias durante la pandemia de COVID-19 también fue un problema que se presentó tanto en la población en general como en el personal de salud y de enfermería 5,9,26. Previamente se declaró que el consumo de sustancias en profesionales de enfermería es habitual 27, destacándose principalmente el consumo de alcohol y otras drogas, tal como sucedió durante la pandemia por AH1N1 5. En cuanto a las prevalencias globales de consumo de sustancias en México, se reportó que las sustancias más consumidas durante la pandemia por COVID-19 fueron el alcohol (32.5%), el tabaco (24.6%), la marihuana (14.6%) y tranquilizantes sin receta (12.6%) 28, sin embargo, no se identificaron datos exclusivos del consumo de sustancias en profesionales de la salud ni de enfermería. Se ha indicado que aquellos trabajadores del área de la salud con problemas de consumo de sustancias mostraron fuertes asociaciones con problemas de salud mental, lo cual se agravó con la presencia del COVID-19 29. Asimismo, aquellos que ya eran consumidores de alcohol y tabaco incrementaron su consumo, lo cual asociaron con la forma en que gestionaron su situación emocional30. Aunque las principales sustancias consumidas eran alcohol y tabaco, también se identificó el uso de sustancias ilegales durante la pandemia de COVID-19 6,31.
Como se puede observar, aunque de forma general se identifica la exposición y posibles repercusiones para el personal enfermería (especialmente al inicio de la pandemia, cuando se desconocían los mecanismos de evolución de la enfermedad por COVID-19), a menudo la evidencia proviene de estudios internacionales que no necesariamente representan a algunas regiones puntuales. Por ejemplo, México constituyó uno de los países más afectados en términos de la salud de su personal sanitario, sin embargo además de los resonantes estudios sobre la cantidad de muertes y contagios ocurridos, menos investigaciones se dirigieron a comprender las afectaciones del estado de salud mental del personal de enfermería. Especialmente en áreas como Tamaulipas, un estado mexicano limítrofe con los Estados Unidos, que experimentó tanto el reto de las oleadas de contagios locales, así como lidiar con los respectivos riesgos de la constante movilidad de ciudadanos entre los dos países. La realización de estudios a nivel local nos ayudará a comprender el impacto de la ardua labor del personal de enfermería durante las diferentes “olas” de contagio por SARS-CoV-2, situaciones que fueron estresantes y complejas. Por ello, el objetivo de la presente investigación fue evaluar la relación de depresión e insomnio con los factores sociodemográficos, laborales y de consumo de sustancias en profesionales de enfermería que trabajaron en áreas COVID-19 en Tamaulipas, México.
Material y Métodos
Se trató de un estudio cuantitativo, de corte transversal, con diseño descriptivo-correlacional 32. La población de estudio estuvo conformada por personal de enfermería, de ambos sexos, residentes en el estado de Tamaulipas, México, quienes brindaron atención a pacientes en áreas COVID-19 durante el periodo julio-agosto de 2022. Se excluyeron a estudiantes pasantes de servicio social de enfermería. Se realizó muestreo por conveniencia en instituciones sanitarias del sector público estatal y federal catalogados como Hospitales COVID en las ciudades de Nuevo Laredo y Victoria, Tamaulipas. El tamaño muestral (n=222) se calculó empleando el paquete G*Power 3.1.9.7 33, considerando la comparación de parámetros teóricos con un tamaño de efecto medio (d = 0.25), error alfa de 0.05 y potencia del 95%.
Para la recolección de la información se empleó una cédula de datos generales donde se solicitó información sobre sexo (hombre, mujer), lugar de trabajo (Cd. Victoria, Nuevo Laredo), turno laboral (matutino, vespertino, nocturno, fines de semana y días festivos), edad y antigüedad laboral. También contempló preguntas relacionadas al consumo de sustancias (alcohol, tabaco, marihuana, heroína, cocaína, anfetaminas, medicamentos controlados sin receta). Para valorar el nivel del insomnio se empleó el Índice de Severidad del Insomnio [ISI-7] 34, conformado por siete ítems tipo Likert que valoran el sueño en las últimas dos semanas. Las puntuaciones de las respuestas oscilan entre 0 y 4 puntos. La puntuación global resulta de sumar las respuestas de todos los ítems, permitiéndolo clasificar de la siguiente forma: sin insomnio (0 a 7), por debajo del umbral (8-14), clínico moderado (15-21) y clínico grave (21-28). Este instrumento muestra consistencia interna aceptable para fines de investigación, con un alfa de Cronbach de .91 34.
El Cuestionario de Evaluación del Estado de Salud del Paciente (PHQ-9) 35 consiste en una evaluación funcional de la salud en la que se pregunta al participante cómo las dificultades emocionales o problemas impactan en su vida. Este instrumento se interpreta como niveles de depresión. Está integrado por nueve preguntas cuyas respuestas van del “nunca” (0) hasta “casi todos los días” (3), con un puntaje total entre 0 y 27. A partir de esta puntuación se interpretan cinco categorías: sin depresión (0-4), depresión mínima (5-9), depresión moderada (10-14), depresión grave (15-19) y depresión severa (20-27). El instrumento cuenta con un alfa de Cronbach de 0.89 36.
El análisis de datos se realizó mediante el paquete estadístico Jamovi versión 2.3.18 37. Las variables estudiadas fueron analizadas con estadística descriptiva acorde a la naturaleza de cada una. Para identificar la distribución de las variables, se empleó la prueba de Shapiro-Wilk, y en función de ella (p<.05) se tomó la decisión de aplicar estadística no paramétrica. Por tal motivo, se empleó el Coeficiente de Correlación de Spearman y Chi cuadrada para el análisis correlacional; así como las pruebas de U de Mann-Whitney y H de Kruskal-Wallis para la comparación entre grupos.
Resultados
La descripción de la muestra participante se observa en la tabla 1. Por lugar de trabajo, la mayor participación fue en Nuevo Laredo (58.6%). De manera global, la mayor parte del personal de enfermería eran del sexo femenino (79.3%) quienes laboraban en el turno nocturno (33.8%). La mediana de edad fue de 34 años, donde la mayoría se encontraba dentro del rango de los 29 a 47 años. En cuanto a la antigüedad laboral, la mediana fue de 7 años. Cabe destacar que en Cd. Victoria se identificaron casos de personas que tenían más de 40 años de servicio.
Tabla 1 Características sociodemográficas del personal de enfermería encuestado
| Variable | Cd. Victoria | Nuevo Laredo | Total |
|---|---|---|---|
| Distribución, f (%) | 92 (41.4) | 130 (58.6) | 222 (100.0) |
| Sexo, f (%) | |||
| Mujer | 74 (80.4) | 102 (78.5) | 176 (79.3) |
| Hombre | 18 (19.6) | 28 (21.5) | 46 (20.7) |
| Turno laboral, f (%) | |||
| Matutino | 36 (39.2) | 34 (26.2) | 70 (31.5) |
| Vespertino | 8 (8.7) | 35 (27.0) | 43 (19.4) |
| Nocturno | 44 (47.8) | 31 (23.8) | 75 (33.8) |
| Fines de semana y festivos | 4 (4.3) | 28 (21.5) | 32 (14.4) |
| Otro | --- | 2 (1.5) | 2 (0.9) |
| Edad, años† | |||
| Mediana (C1 - C3) | 33.0 (29.0 - 36.0) | 35.0 (29.0 - 49.0) | 34.0 (29.0 - 47.0) |
| Mínimo - Máximo | 22.0 - 64.0 | 21.0 - 60.0 | 21.0 - 64.0 |
| Antigüedad laboral, años† | |||
| Mediana (C1 - C3) | 7.0 (2.0 - 12.0) | 7.0 (2.0 - 26.0) | 7.0 (2.0 - 23.0) |
| Mínimo - Máximo | 0.0 - 41.0 | 1.0 - 30.0 | 0.0 - 41.0 |
Nota:† Shapiro-Wilk, p<.001n= 222 Fuente: Cédula de datos sociodemográficos
Sobre la prevalencia de consumo de sustancias en la tabla 2, la principal sustancia consumida es el alcohol (82.0%), seguido del consumo de tabaco (46.4%) y marihuana (14.9%). Cuando se revisa la prevalencia por sexo, se identifica que en el hombre existe una mayor prevalencia de consumo de sustancias en comparación con las mujeres. Por lugar, el consumo de alcohol y tabaco fue mayor en Cd. Victoria, mientras que para el consumo de marihuana, cocaína, anfetaminas y medicamento controlado sin receta fue mayor en Nuevo Laredo.
Tabla 2 Prevalencia de consumo de sustancias en personal de enfermería de área COVID-19
| Variable | Sustancia f(%) | |||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Alcohol | Tabaco | Marihuana | Cocaína | Anfetamina | Medicamentocontrolado sin receta | |
| Sexo | ||||||
| Mujer | 142 (80.6) | 70 (39.7) | 20 (11.3) | --- | 4 (2.3) | 14 (7.9) |
| Hombre | 40 (88.9) | 33 (71.7) | 13 (28.2) | 3 (8.5) | 5 (10.7) | 5 (10.7) |
| Lugar | ||||||
| Cd. Victoria | 81 (88.1) | 48 (52.1) | 6 (6.5) | --- | 3 (3.2) | 7 (7.6) |
| Nuevo Laredo | 101 (77.7) | 55 (42.3) | 27 (20.7) | 3 (2.3) | 6 (4.6) | 12 (9.2) |
| Global | 182 (82.0) | 103 (46.4) | 33 (14.9) | 3 (1.4) | 9 (4.1) | 19 (8.6) |
Nota: f = frecuencia, % = porcentaje, n = 222 Fuente: Elaboración propia
Los niveles de depresión e insomnio se pueden revisar en la tabla 3. De manera global, el 10.4% presentó depresión entre los niveles grave y severa. Las mujeres (11.4%) y quienes residían en Nuevo Laredo (12.3%) mostraron mayores niveles de depresión severa. Para el caso del insomnio, el 51.3% presentaron algún nivel de insomnio de manera global, siendo mayor proporción en hombres (58.7%) y los que participaron en Nuevo Laredo (58.1%).
Tabla 3 Nivel de depresión e insomnio en personal de enfermería de área COVID-19
| Variable | Sexof (%) | Lugarf (%) | Global | ||
|---|---|---|---|---|---|
| Hombre | Mujer | Cd. Victoria | Nuevo Laredo | ||
| Depresión | |||||
| Sin depresión | 23 (50.0) | 88 (50.0) | 45 (48.9) | 66 (50.8) | 111 (50.0) |
| Mínima | 14 (30.4) | 51 (29.0) | 33 (35.9) | 32 (24.6) | 65 (29.2) |
| Moderada | 6 (13.0) | 17 (9.7) | 7 (7.6) | 16 (12.3) | 23 (10.4) |
| Grave | 3 (6.5) | 15 (8.5) | 6 (6.5) | 12 (9.2) | 18 (8.1) |
| Severa | --- | 5 (2.8) | 1 (1.1) | 4 (3.1) | 5 (2.3) |
| Insomnio | |||||
| Sin insomnio | 19 (41.3) | 89 (50.6) | 51 (55.4) | 57 (43.9) | 108 (48.7) |
| Debajo del umbral | 19 (41.3) | 57 (32.4) | 27 (29.4) | 49 (37.7) | 76 (34.2) |
| Clínico moderado | 8 (17.4) | 27 (15.3) | 13 (14.1) | 22 (16.9) | 35 (15.8) |
| Clínico Grave | --- | 3 (1.7) | 1 (1.1) | 2 (1.5) | 3 (1.3) |
Nota: f = frecuencia, % = porcentaje, n = 222 Fuente: Elaboración propia
Los niveles de depresión mostraron una asociación significativa con las variables insomnio, turno laboral, el consumo de alcohol, tabaco, marihuana, anfetaminas y medicamentos controlados; mientras que se identificaron correlaciones significativas de baja intensidad con la edad (r s = -.344, p<.000) y la antigüedad laboral (r s = -.295, p<.000), donde a menor edad/antigüedad laboral, mayor es el nivel de depresión que presenta el profesional de enfermería. Para el caso del nivel de insomnio, se encontró asociación con la depresión,el consumo de alcohol, tabaco y marihuana; así como una correlación significativamente baja con la edad (r s = -.345, p<.000) y la antigüedad laboral (r s = -.335, p<.000), mostrando la misma tendencia observada con el nivel de depresión. Finalmente, se encontró una correlación significativa y de mayor intensidad entre el nivel de depresión e insomnio (r s =.685, p<.000), donde a mayor nivel de depresión, mayor es el nivel de insomnio que presenta el personal de enfermería (Tabla 4).
Tabla 4 Relación entre el nivel de depresión e insomnio con respecto a las características demográficas y de consumo de sustancias en personal de enfermería de área COVID-19 (n=222).
| Variable | Depresión | Insomnio |
|---|---|---|
| Depresión† | --- | .000** |
| Insomnio† | .000** | --- |
| Sexo† | .594 | .499 |
| Lugar† | .413 | .402 |
| Turno† | .000** | .089 |
| Edad‡ | -.344**(.000) | -.345**(.000) |
| Antigüedad laboral‡ | -.295**(.000) | -.335**(.000) |
| Consumo de alcohol† | .000** | .000** |
| Consumo de tabaco† | .001** | .005* |
| Consumo de marihuana† | .000** | .000** |
| Consumo de cocaína† | .099 | .659 |
| Consumo de anfetamina† | .000** | .309 |
| Consumo de medicamento controlado sin receta† | .021* | .060 |
Nota: † Chi cuadrada, ‡ Coeficiente de Correlación de Spearman, *p< .05, ** p< .001 Fuente: Elaboración propia
En los resultados de las pruebas de comparación de grupos, solo se identificaron diferencias significativas con el turno laboral así como con el consumo de alcohol, tabaco, marihuana, anfetaminas y medicamentos controlados sin receta. Quienes presentan mayores niveles de depresión e insomnio son aquellas personas que laboran en el turno nocturno y aquellas personas consumidoras de sustancias (Tabla 5).
Tabla 5 Comparación de los niveles de depresión e insomnio con respecto a las características demográficas y de consumo de sustancias en personal de enfermería de área COVID-19 (n=222).
| Variable | Categorías de agrupación | Depresión | Insomnio | ||
|---|---|---|---|---|---|
| Media | sig. | Media | sig. | ||
| Sexo† | Mujer | 6.16 | .889 | 8.60 | .745 |
| Hombre | 5.93 | 8.76 | |||
| Lugar† | Cd. Victoria | 6.28 | .690 | 8.57 | .891 |
| Nuevo Laredo | 5.89 | 8.73 | |||
| Turno‡ | Matutino | 4.81 | .000** | 7.34 | .000** |
| Vespertino | 6.72 | 9.77 | |||
| Nocturno | 7.80 | 10.19 | |||
| Días festivos | 4.00 | 6.31 | |||
| Consumo de alcohol† | Sí | 6.66 | .000** | 9.30 | .000** |
| No | 3.65 | 5.63 | |||
| Consumo de tabaco† | Sí | 7.59 | .004* | 9.75 | .000** |
| No | 4.84 | 7.68 | |||
| Consumo de marihuana† | Sí | 9.15 | .000** | 12.12 | .000** |
| No | 5.59 | 8.03 | |||
| Consumo de cocaína† | Sí | 9.67 | .119 | 7.33 | .782 |
| No | 6.07 | 8.66 | |||
| Consumo de anfetamina† | Sí | 13.2 | .000** | 13.0 | .022* |
| No | 5.82 | 8.46 | |||
| Consumo de medicamento controlado sin receta† | Sí | 9.47 | .029* | 11.32 | .007* |
| No | 5.80 | 8.39 | |||
Nota: † U de Mann-Whitney, ‡ H de Kruskal-Wallis, *p≤.05, **p≤ .001
Discusión
Las características sociodemográficas del personal de enfermería que participó en el estudio muestran una tendencia similar a lo que el Sistema de Administración de Recursos Humanos en Enfermería (SIARHE) reportó para Tamaulipas en 2022, en cuanto al sexo se refiere, ya que la mayor parte son mujeres 38. No obstante, sí se observan diferencias en cuanto al turno laboral, edad y antigüedad laboral. Con relación al turno laboral, mientras que el SIARHE reporta que la mayoría se concentró en el turno matutino 38, en el estudio se observa que más participantes se concentraron en el nocturno.
Una explicación sobre esta situación es que, durante el periodo de pandemia se realizó una reconversión hospitalaria, es decir, muchas áreas hospitalarias fueron cerradas dejando únicamente las esenciales como urgencias, terapia intensiva y hospitalización COVID 39,40. Por tal motivo, el personal de las áreas cerradas fue reubicado en su mismo turno en las áreas mencionadas, contando de esa manera con suficiente personal en las áreas COVID, aunado al hecho de que se realizaron nuevas contrataciones para las instituciones hospitalarias, para solventar la falta de personal 40. Esta situación favoreció el desarrollo de la implementación del llamado “doble turno” o “fragmentación en dos momentos” de la jornada nocturna. Esta consistió en dividir el turno del personal en periodos de seis horas, donde en un momento estaban en área COVID y en otro momento estaban como personal circulante apoyando al personal que estaba trabajando en dichas áreas, respetando la jornada de 12 horas, dividiendo el personal asignado a la guardia nocturna por equipos de enfermería, implementada a pocos meses del inicio de la pandemia. Otra explicación ante esta situación se debe a que la mayor parte de las complicaciones en pacientes con COVID-19 se presentaban durante la noche (como la disnea nocturna; 41), con la subsecuente necesidad de tener suficiente personal para brindar una atención adecuada.
Para el caso de la edad y la antigüedad laboral, los resultados del estudio muestran valores que son menores a lo que el SIARHE reportó para Tamaulipas en 2022 38, por lo que son profesionales de enfermería jóvenes y que tienen poco tiempo laborando. Una explicación a esta situación tiene que ver con las indicaciones que se emitieron por parte del Comité Estatal de Seguridad en Salud de Tamaulipas 42, estableciendo que el personal adulto mayor y que presentara algún problema de salud, no se presentaría a laborar ya que eran catalogados como población de riesgo 42,43. Si bien es cierto que para julio de 2022 se indicó que el personal de enfermería vulnerable que no laboró durante la pandemia regresara a laborar, muchos de los profesionales tardaron en regresar a las unidades de salud metiendo licencias médicas por el temor que se vivió al inicio de la pandemia por COVID, coincidiendo con un repunte de casos en la entidad tamaulipeca en junio-julio 2022 44.
Con respecto a la edad y su interacción con la depresión y el insomnio, si bien es cierto que algunos estudios indican que no es concluyente esta interacción entre variables 8, otros trabajos han reportado que existe una relación entre ellas, donde a menor edad, mayores son los niveles de depresión e insomnio 15,45, situaciones que se observan en el presente trabajo. Estos resultados muestran que existen áreas de oportunidad en el profesional de la salud, específicamente el profesional de enfermería en lo concerniente a la salud mental y las manifestaciones físicas adversas. Por ello, la necesidad importante de implementar estrategias que permitan al personal de enfermería fortalecer aspectos socioemocionales, no solo en el ámbito laboral, sino desde la etapa formativa. Si bien es cierto que el periodo de pandemia por COVID-19 fue un hecho que rompió diversos esquemas de convivencia social y de interacción entre las personas, alterando el aspecto psicoemocional, también es cierto que es una debilidad que impera en las profesiones del área de la salud debido a la compleja actividad que desempeñan dentro del sistema de salud y hospitalario.
Por otro lado, se observa que los valores de consumo de alcohol, tabaco y marihuana son mayores que los reportados por la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2016-2017 (ENCODAT 2017), tanto en lo general como por sexo 46,47,48. Para el caso particular del consumo elevado de alcohol, el comportamiento coincide con lo reportado previamente 27, donde el alcohol es la principal sustancia empleada por el personal de enfermería, seguido del consumo de tabaco. En diversos trabajos se ha señalado un incremento en el consumo de sustancias durante el periodo de la pandemia en la población general, aunque resulta paradójico entre los profesionales de la salud (por su enfoque preventivo respecto a estas sustancias adictivas) 6,31,49. El incremento en el consumo de sustancias en el personal de salud durante la pandemia de COVID-19 está muy relacionado con las experiencias que vivieron durante su trabajo y el confinamiento por lo que, para poder afrontar estos problemas, es posible que hayan optado por el consumo de sustancias, alterando más su estado psicológico y emocional 25,49,50.
En cuanto a los niveles de depresión identificados en el personal de enfermería, mostraron valores que son mayores a los reportados previamente 4,10,11,13,14,17, situación que también se puede observar en el caso del problema de insomnio, donde los valores fueron mayores a lo que la mayoría de los estudios habían descrito 3,4,10,11,14,22. Asimismo, en el presente estudio se identificó que existe una relación entre las variables de depresión e insomnio, donde a mayor nivel de depresión, mayor será el nivel de insomnio. Se han identificado correlaciones significativas entre la depresión con el nivel de insomnio, explicándose que la falta o una mala calidad del sueño implica un inadecuado manejo de las emociones (con el estrés, ansiedad y depresión como los primeros aspectos que se alteran), debido a las ideaciones negativas frente a las situaciones de la vida diaria 51.
Una posible explicación a los niveles de depresión e insomnio en el personal de enfermería local, tienen que ver con que el estudio se llevó a cabo a dos años y medio después de haber iniciado la pandemia, por lo que los participantes llevaban a cuestas un mayor tiempo de exposición a casos de COVID-19 en comparación con la evidencia identificada. Así mismo, es importante señalar que en las instituciones donde se realizó la aplicación de encuestas, el personal no realizó rotación de áreas ni de turno. Es notorio como el consumo de sustancias se asoció con los niveles de depresión e insomnio, ya que la mayor parte de las sustancias estudiadas mostraron asociaciones significativas.
Esta relación entre el consumo de sustancias psicotrópicas, la depresión y el insomnio coinciden con los comentarios realizados a inicio de pandemia 50, indicando que cuando el personal de salud no tiene una adecuada estrategia de afrontamiento, tiende a caer en el consumo de sustancias como un mecanismo para lidiar con las problemáticas que conlleva el ambiente complejo que se vivió durante la pandemia. En periodo post-COVID se identificaron prevalencias elevadas de consumo de alcohol y cannabis en profesionales de la salud, sin diferenciar el tipo de profesional 52. Otras explicaciones relacionan el consumo de sustancias a los niveles elevados de problemas de salud mental, generados por la incertidumbre de su propia situación laboral en los centros hospitalarios 53. Posiblemente el consumo de sustancias se debió a la complejidad propia de las áreas COVID-19, buscando estrategias para sobrellevar el trabajo 52,53.
Conclusiones
Se reconocen los estragos en la salud del profesional de enfermería por la pandemia de COVID-19, aún y cuando el número de casos disminuyó a nivel mundial y nacional. La ausencia del personal vulnerable (adultos mayores, mujeres embarazadas y/o con algún diagnóstico de riesgo), genero que la mayor carga laboral recayera en el personal joven y con poco tiempo laboral, quienes experimentaron el mayor impacto en su salud mental.
Pese a la indicación de reincorporación laboral al personal vulnerable a mediados de 2022, muchos profesionales tardaron en regresar, a menudo extendiendo dichos permisos a través de licencias médicas. Esta demora no solo incrementó la exposición del personal de primera en las instituciones hospitalarias. Esto hace necesario analizar el impacto a largo plazo de la reincorporación sobre la salud física y mental del personal vulnerable, así como del personal joven o con poco tiempo laboral, y en aquellos cuyos contratos eventuales finalizaron en la postpandemia.
La depresión y el insomnio fueron desafíos constantes entre los profesionales de enfermería a lo largo de la pandemia, cuyas repercusiones quedaron de manifiesto. De igual forma, se observó una elevada prevalencia en el consumo de sustancias, como el alcohol, tabaco, mariguana y tranquilizantes, sugiriendo un posible afrontamiento ineficaz para abordar su situación emocional y mental.
Se reconoce la necesidad de futuros proyectos de investigación enfocados en proyectos longitudinales para estudiar el comportamiento de problemas de salud mental, como la depresión, así como de otros aspectos que alteran la salud del profesional de enfermería como el insomnio o los trastornos por consumo de sustancias, no solo en el personal de área COVID, sino en todos los profesionales de la salud, incluyendo a aquellos catalogados como personal vulnerable, joven y eventual.
Aunque la emergencia sanitaria por COVID-19 fue declarada el 9 de mayo de 2023 en México y que todo el personal se reincorporó a sus centros hospitalarios, se hace el exhorto a que, en las instituciones de salud, no solo en Tamaulipas o México sino en todo el mundo, brinden el apoyo y soporte necesario, particularmente a aquellos estuvieron temporadas amplias en áreas COVID, ya que también fueron vulnerables durante la pandemia de COVID-19, adquiriendo costos severos en su propia salud. Por ello se sugiere desarrollar e implementar programas de bienestar integral, relacionados con servicios de psicoterapia individual y/o grupal, manejo de estrés y canales de apoyo para la prevención, abordaje y disminución de consumo de sustancias; recomendaciones que deben ser proactivas y sostenibles en tiempo y financiamiento; asegurando la creación de un entorno laboral que fomente la búsqueda de ayuda sin estigmas.










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