Introducción
El uso y abuso de sustancias psicotrópicas como el alcohol, ha sido identificado como un fenómeno con graves riesgos y afectaciones a la salud como lesiones por accidentes automovilísticos, caídas, intoxicación, comportamientos sexuales riesgosos, hipertensión arterial, cardiopatías, enfermedades hepáticas y diferentes tipos de cáncer1. En específico, el consumo de alcohol ha sido descrito como un factor causal de más de 200 enfermedades y trastornos y el responsable de un importante porcentaje (5.1%) de la carga de morbilidad y mortalidad a nivel global. En el grupo etario de 20 a 39 años un 13.5% de las defunciones son atribuibles al consumo excesivo de esta sustancia2.
En México, de acuerdo con lo reportado por la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2016-20173, en la población de adolescentes, el consumo alguna vez en la vida ha permanecido estable del 2011 al 2016, de 42.9 a 39.8%. Sin embargo, al analizar el consumo consuetudinario, se observa que este mostró un incremento importante en la población adolescente en general, al pasar de 1% a un 4.1% durante el mismo período de tiempo.
De igual forma, el consumo excesivo en el último mes también mostró un incremento significativo al duplicarse de 4.3 en el 2011 a un 8.3% en el 2016. Por su parte, la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas en Estudiantes (ENCODE) 20144, reportó que la prevalencia total de consumo de alcohol en los escolares de nivel básico y medio es de 53.2%; 54% en los masculinos y 52.5% en las estudiantes femeninas. La encuesta añade que, el 35.5% de los estudiantes refirieron haber consumido alcohol en el último año. Un dato relevante es que en un importante porcentaje de los estudiantes (14.5%) se identificó un consumo excesivo de alcohol, correspondiendo un 15.7% para los hombres y 13.3% en el caso de las mujeres. Aunado a lo anterior, el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones en el estado de Tamaulipas5, señala que el alcohol se ubica como la droga de inicio con mayor aceptación (43.0%) y es puntual al señalar que es en la adolescencia temprana cuando inician su consumo.
Lo anterior cobra relevancia, por tratarse de una sustancia psicoactiva con propiedades causantes de dependencia y de fácil accesibilidad, por lo que los jóvenes tienen contacto con ella a edades muy tempranas. Por otra parte, las expectativas hacían el consumo de alcohol han sido identificadas como una variable que puede ser predictora del inicio de consumo de alcohol en los jóvenes. En este sentido, literatura previa considera que la construcción de las expectativas sobre el consumo de alcohol es un proceso en el cual intervienen una serie de factores, como las creencias que se tengan sobre los efectos que produce el alcohol, la exposición social, la edad y el propio consumo de la sustancia. Además de que, estás expectativas pueden variar dependiendo del género, el rol que desempeñe el joven, su propia cultura y el entorno en que se desarrolle6.
Las expectativas son las creencias que se desarrollan durante la infancia a partir de las experiencias de aprendizaje y de la exposición a afirmaciones que se archivan durante ese período, siendo estas capaces de determinar la conducta, tales expectativas pueden ser evaluadas como positivas (experiencias placenteras) o negativas (percibirlo como algo peligroso)7. Por lo que, las expectativas que tenga el adolescente hacia el consumo de alcohol, puede ser una variable que determine el que inicie o no con una conducta de consumo, si las expectativas son negativas esto hará que se retarde o evite el consumo; mientras que a mayores expectativas positivas hacía el consumo de alcohol, mayor será el consumo. Por lo que, esta variable ha sido descrita en la literatura como un rol mediador entre los adolescentes y los motivos de consumo de alcohol6,8,9.
Debido a lo antes expuesto, se considera necesario y pertinente explorar en torno a la temática; por lo que, para el presente estudio se plantearon los siguientes objetivos: Identificar las prevalencias de consumo y las expectativas hacía el consumo de alcohol de los estudiantes, así como determinar si existe relación entre las expectativas hacía el consumo y el consumo de alcohol en estudiantes de bachillerato.
Materiales y métodos
Estudio cuantitativo, descriptivo, correlacional y transversal. La población estuvo constituida por estudiantes de tercer año de una preparatoria pública de la Frontera norte de México. El tipo de muestreo utilizado fue no probabilístico por conveniencia, para una muestra de 570 alumnos (284 mujeres y 286 hombres). Se utilizó una Cédula de Datos Personales y prevalencias de consumo de alcohol, las cuales se evalúan de la siguiente forma: global = alguna vez en la vida; lápsica = en el último año, actual = en el último mes e instantánea equivale a los últimos siete días. además del Cuestionario de Expectativas del Consumo de Alcohol (AEQ) en su versión corta para adolescentes, elaborado en 1985 por Brown10, se trata de un instrumento tipo Likert, las opciones de respuesta van desde estar muy de acuerdo que corresponde al número 1, hasta muy en desacuerdo que concierne al número 4. Está compuesto por siete factores: cambios positivos generales (reactivos 1, 8 y 15), cambios en la conducta social (2, 9 y 16), incremento de la capacidad cognitiva y motora (3,10 y 17), incremento de la sexualidad (4 y 11), deterioro cognitivo y motor (5, 12 y 18 valores invertidos), incremento de la agresividad y poder (6, 13 y 19), y disminución de la tensión y relajación (reactivos 7, 14 y 20). El puntaje mínimo es de 0 y máximo de 100; un mayor puntaje indica mayores expectativas del consumo de alcohol, mientras que el valor más bajo revela lo opuesto. Para su procesamiento estadístico se obtuvieron índices para cada una de las subescalas del instrumento en forma general, una vez obtenidos los resultados, estos se transformaron a porcentajes. El cuestionario fue validado en población mexicana, por Cortaza et al., (2022)11, reportando un coeficiente de confiabilidad Alpha de Cronbach de .90. En el presente estudio se obtuvo un Alpha de Cronbach de .85.
El estudio se apegó a lo descrito por el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud12, donde se establece respetar los aspectos éticos relacionados con la confidencialidad, consentimiento y anonimato que garanticen la dignidad y el bienestar de la persona sujeta a investigación. Como criterios de inclusión se estableció el género indistinto, que estuvieran inscritos en el plantel, estar cursando el tercer año y que desearan participar en el estudio, como criterios de exclusión todos aquellos alumnos de los grados de primero y segundo y los alumnos de tercer grado que no desearan participar. La colecta de la información se inició con la firma de los consentimientos y asentimientos firmados con anterioridad (por adolescentes y padres), para posteriormente otorgarles los instrumentos en formato de papel y lápiz auto aplicables. Los datos fueron procesados con el programa estadístico para ciencias sociales (SPSS) versión 20.0, utilizando estadística descriptiva como frecuencias y proporciones e inferencial por medio de la prueba del Coeficiente de Correlación de Spearman.
Resultados
En relación con las características sociodemográficas de los participantes, se encontró que el 67.4 % de los encuestados se dedicaba solamente a estudiar. La edad fluctuó entre 17 y 19 años, siendo los 17 años la edad predominante, con una media de 17.4 años (DE=.59). El 50.2% fueron del género masculino, en cuanto al estado civil, el 74.6% afirmó estar sin pareja al momento de la entrevista.
En lo que respecta al consumo de alcohol, la tabla 1 muestra que un elevado porcentaje de los participantes (68.8%; [IC 95%-.65-.73]) refiero haber experimentado el consumo de alcohol alguna vez en la vida, de igual manera se observa un importante consumo en el último año (51.6%; [IC 95%-.47-.56]). Un dato importante de señalar es que 178 jóvenes (31.2%) admitieron ser abstemios.
Tabla 1 Prevalencias de consumo de alcohol
| Consumo de Alcohol | f | % | IC 95% | |
|---|---|---|---|---|
| LI | LS | |||
| Alguna vez en la vida | 392 | 68.8 | 65 | 73 |
| En el último año | 294 | 51.6 | 47 | 56 |
| En el último mes | 172 | 30.2 | 26 | 34 |
| En la última semana | 81 | 14.2 | 11 | 17 |
Fuente: Prevalencias de consumo de alcohol, f= frecuencia, %= porcentaje, n= 570
Al analizar cada una de las subescalas de la escala global de expectativas hacía el consumo de alcohol, se encontró que un 27.2% de los participantes considera que al consumir alcohol habrá cambios en la conducta social, sobresaliendo con el mayor porcentaje de respuestas los ítems que hacen referencia a “estar de acuerdo que el tomar alcohol hace que una persona se sienta bien y feliz” (33.9%), además de que “el tomar alcohol es más fácil estar con otros y el mundo parece más agradable” (24.4%). En este mismo sentido el 26.3% refirió que el consumir alcohol disminuye la tensión y hay relajación, mientras que el 43.9% está de acuerdo en que el tomar alcohol hace que la gente se sienta menos tensa (Tabla 2).
Tabla 2 Expectativas de los estudiantes hacía el consumo de alcohol
| Expectativas | f | % |
|---|---|---|
| Cambios en la conducta social | 155 | 27.2 |
| Incremento de la sexualidad | 54 | 9.5 |
| Deterioro cognitivo y motor | 112 | 19.6 |
| Incremento de la agresividad y poder | 99 | 17.4 |
| Disminución de la tensión y relajación | 150 | 26.3 |
Fuente: Cuestionario de expectativas hacía el consumo de alcohol, f= frecuencia, %= porcentaje n=570
La tabla 3 muestra los resultados de la prueba del Coeficiente de Correlación de Spearman, donde las prevalencias de consumo de alcohol global, lápsica, actual e instantánea mostraron una relación positiva y significativa con la escala global sobre las expectativas hacía el consumo de alcohol.
Tabla 3 Coeficiente de Correlación de Spearman de la escala global de expectativas y las prevalencias de consumo
| Prevalencias de consumo | r |
|---|---|
| Consumo alguna vez en la vida | .304** |
| .001 | |
| Consumo en el último año | .305** |
| .001 | |
| Consumo en el último mes | .267** |
| .001 | |
| Consumo en la última semana | .262** |
| .001 |
Fuente: Cuestionario de expectativas hacía el consumo de alcohol y Prevalencias de consumo de alcohol *p<.01, r= correlación, n=570
Se encontró que dos de las dimensiones de la escala global se relacionaron de forma positiva y significativa con la prevalencia global, lapsica, actual e instantánea, (Tabla 4).
Tabla 4 Coeficiente de Correlación de Spearman de la prevalencia de consumo de alcohol y dimensiones de expectativas cambios en la conducta social y disminución de la tensión y relajación
| Cambios en la conducta social | Disminución de la tensión y relajación | |
|---|---|---|
| Consumo alguna vez en la Vida | .409** | .294** |
| .001 | .001 | |
| Consumo en el último año | .405** | .261** |
| .001 | .001 | |
| Consumo en el último mes | .352** | .239** |
| .001 | .001 | |
| Consumo en la última semana | .293** | .191** |
| .001 | .001 |
Nota: **p<.01, n=570
Discusión
Los resultados del presente estudio permitieron conocer las expectativas que tienen los jóvenes en torno al consumo de alcohol, además de identificar su consumo. En lo referente a las distintas prevalencias de consumo, se encontró que casi el 70% de los jóvenes señalaron haber consumido alcohol alguna vez en la vida, la tendencia que se observa es que, al revisar los porcentajes de consumo, estos van disminuyendo en el último año, último mes y última semana, lo que indica que aun cuando tienen un primer contacto con la sustancia, no todos continúan con el mismo patrón de consumo. Este comportamiento en la forma de consumo de los jóvenes es consistente con los resultados descritos en estudios previos realizados donde de igual forma los porcentajes de consumo van disminuyendo de la prevalencia global, a la lápsica, actual e instantánea13,14,15,16,17. Una posible explicación de la disminución de la frecuencia de consumo pudiera deberse a que al enfrentarse los jóvenes a las consecuencias negativas derivadas del consumo de alcohol como la afectación a la salud18, disminución en el rendimiento académico19, o incluso la deserción escolar, sus expectativas positivas hacía el consumo de alcohol disminuyan.
Se encontró que el total de las subescalas de la escala global sobre las expectativas hacían el consumo de alcohol se relacionaron de forma positiva y significativa con las prevalencias global, lápsica, actual e instantánea del consumo de alcohol. Es decir, tanto las expectativas positivas como las negativas determinaron el que los jóvenes al momento del estudio se identificaran como consumidores de alcohol. Estudios previos han descrito a las expectativas positivas como un factor determinante del inicio y mantenimiento del consumo8,20,21. Sin embargo, en un estudio realizado en una muestra de jóvenes argentinos, encontraron que tanto las expectativas positivas como negativas se asociaban con una mayor ingesta de bebidas alcohólicas22 resultado que concuerda con los del presente estudio. Lo anterior pudiera deberse a que los jóvenes están transitando por la adolescencia, período que se caracteriza por la experimentación y la búsqueda de nuevas sensaciones, baja percepción del riesgo, además de ser la etapa cuando se incide en el carácter más o menos estable de las conductas antisociales23. Por lo que, aun cuando los jóvenes comprendan el significado de las expectativas negativas y los riesgos que conllevan deciden iniciar y en ocasiones continuar con el consumo.
Adicionalmente se encontró que los ítems “cambios en la conducta social” y “disminución de la tensión y relajación” se relacionaron de forma positiva y significativa con el tipo de consumo “alguna vez en la vida”, resultados que coinciden con lo reportado con anterioridad por otros autores24,25,26, quienes señalan que el hecho de consumir alcohol está asociado con el contexto social. Los hallazgos de la presente investigación aportan información relevante para la práctica de la disciplina de enfermería en la temática del fenómeno de las adicciones. Podrán servir de base para diseñar intervenciones enfocadas específicamente a clarificar las expectativas y percepciones que los jóvenes tienen hacía el consumo de alcohol y otras sustancias psicoactivas con el objetivo de evitar, retardar o disminuir el consumo de alcohol en este grupo etario.
Conclusiones
Se puede concluir que más de la mitad de los participantes admitió haber ingerido alcohol alguna vez en la vida. Sin embargo, un importante porcentaje de los estudiantes encuestados (31.2%) se declaró abstemio. A través del estudio de las expectativas que tienen los jóvenes hacía el consumo de alcohol, se puede establecer la importancia que tiene el rol social, ya que las expectativas positivas hacían el consumo de alcohol con más menciones fueron las que se relacionan con un mejor ambiente social, comunicación con sus pares, el sentirse felices, que el mundo parezca más agradable, disminuir la tensión y por lo tanto sentirse relajados. Por lo que, se puede establecer que las expectativas que tengan los jóvenes hacia el consumo de alcohol, puede ser un factor determinante para el inicio o bien una conducta de consumo permanente de alcohol. Los hallazgos evidencian la necesidad de diseñar intervenciones de enfermería enfocadas a clarificar las expectativas que los jóvenes tienen hacía el consumo de alcohol, con el objetivo de retardar, disminuir y/o evitar su consumo.
Como limitaciones del presente estudio se puede señalar que, por tratarse de un estudio correlacional los análisis solo muestran la relación y la explicación de las variables sin establecer una causa-efecto. Además de que, al utilizar un muestreo por conveniencia, la muestra no se considera representativa de la población, por lo que no se prestan a generalización.










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