1. Introducción
Una de las convenciones lexicográficas de los diccionarios contemporáneos es la presencia de marcas de uso. En términos generales, la función de estas etiquetas es ofrecer a los usuarios una guía contextual para comprender mejor cómo, cuándo y en qué situaciones comunicativas se suele emplear cierto vocablo o acepción. Sin embargo, a pesar de que se trata de un componente fundamental del artículo lexicográfico de este tipo de obras de consulta, lo que impera en la práctica diccionarística es la falta de consenso sobre los criterios para presentar y utilizar de manera homogénea y coherente este tipo de marcas (Garriga 1997; Cundín 2002; Azorín 2010; Escoriza 2017; García Rodríguez 2021).
Al igual que otros diccionarios de lengua, el Diccionario del español de México1 (en adelante DEM) recurre a marcas regionales, marcas de materia y marcas de nivel para dar cuenta de las condiciones de uso de algunas acepciones y vocablos. Una de las novedades de la última edición impresa del DEM publicada en 2024, y de sus posteriores actualizaciones tanto en la app como en su versión en línea (https://dem.colmex.mx/), es la ampliación de la marca popular para englobar todo aquello que antes aparecía bajo la marca coloquial. La decisión que justifica este cambio no es arbitraria, sino que responde, por un lado, a un problema metodológico que en la práctica lexicográfica dificulta el establecimiento de límites claros entre las dimensiones diastrática y diafásica de la lengua y, por otro, al reconocimiento de que lo social y lo lingüístico van siempre de la mano, por lo que resulta inadecuado pensar la lengua solamente como estructura y se precisa reconocer la lengua en su dimensión práctica, es decir, como una actividad verbal que se nutre y se cultiva como parte de un proceso de socialización continua. De esta manera, el sistema de marcación del DEM respecto a los usos sociales de las palabras se sustenta en la noción de tradición verbal (Lara 2009; 2014).
Con base en la distinción entre tradiciones verbales cultas2 y tradiciones verbales populares, la marca popular comprende ese vocabulario que:
“…utilizamos en nuestra vida diaria, apegado a lo más íntimo de nuestra vida familiar y popular, a las conversaciones entre amigos, a las diferencias de expresión entre hombres y mujeres, generalmente orales y no escritas, surgido de las experiencias solidarias de cada una de esas maneras de vivir al calor de sus prácticas discursivas. Los vocablos de tradición popular realmente manifiestan su procedencia de la tradición expresiva mexicana, durante siglos ajena a la intervención de la educación formal y al paso que ha llevado la evolución de la tradición culta. Ese vocabulario muestra su raigambre histórica más acá de los libros y las escuelas. Hay que reconocer que se trata de vocablos que todos usamos en determinadas circunstancias y que nos identificamos como pueblo, precisamente, mediante ellos, como nos lo ha venido demostrando el aprecio que ha recibido nuestro Diccionario por esa clase de vocablos” (DEM 2024)
Como se puede observar, la marca popular así concebida contrasta con lo que han señalado otros especialistas (Seco 1970; Dubois et al 1994;3 López Morales 2010) y con lo que se ha propuesto en otras obras lexicográficas, como el Diccionario de americanismos (DA 2010) o el Diccionario de mexicanismos propios y compartidos (DMPC 2022), donde lo popular se concibe en función del origen o estrato sociocultural de un hablante, por lo que se emplea para marcar aquellas voces que, en principio, son usadas exclusivamente por personas con un nivel de instrucción escolar o de ingresos bajo o bien voces cuya realización está estigmatizada por alejarse de un uso estándar o canónico.
Con este antecedente, el objetivo de este trabajo es llevar a cabo una descripción de los fenómenos formales y procesos de formación de palabras observables en los sustantivos con marca popular en el DEM, con la idea de comenzar a tomar la información contenida en esta obra lexicográfica como una fuente de datos que refleja las principales características del vocabulario de esta variedad dialectal. De modo que mi interés se centra en observar qué puede decirnos un acercamiento de esta índole sobre el habla popular de los hispanohablantes mexicanos.
El eje articulador de este análisis descriptivo descansa sobre los siguientes cuestionamientos:
¿Cuál es el origen etimológico predominante de estos sustantivos con marca popular?
¿Cuáles son las principales características formales de los sustantivos con marca popular en el DEM?
¿Cuántas de estas unidades léxicas son morfológicamente simples y cuántas complejas?
En el caso de las unidades léxicas morfológicamente complejas, ¿cuáles son los procesos de formación de palabras más recurrentes?
En el caso de las palabras derivadas, ¿cuáles son los morfemas derivativos que más veces aparecen en estos sustantivos con marca popular y cuáles son los valores semánticos que aportan?
A partir de estas preguntas de investigación, pretendo discutir en qué medida es posible reconocer ciertos patrones formales relevantes en los sustantivos con marca popular en el español mexicano con base en lo que se registra en el DEM.
2. Método
Para obtener la muestra de datos con la que trabajé, en un primer momento opté por recuperar todas las entradas que tuvieran la marca popular mediante la opción de Búsqueda avanzada4 disponible en el DEM en línea, gracias a la cual es posible hacer búsquedas específicas y personalizadas a partir de los criterios de categoría gramatical, nivel de lengua, región y materia. Tal y como se muestra en la Figura 1, por medio de esta herramienta es posible explorar los vocablos con marca popular en el DEM.
Si bien esta opción resulta de suma utilidad para adentrarse en ciertos aspectos del vocabulario de este diccionario, también es verdad que tiene la desventaja de no poder exportar toda esta información de manera automatizada.5 De igual forma, es importante señalar que, mediante la búsqueda avanzada, se hacen búsquedas por entrada y no por acepción, por ende, supuse que los 2 303 registros que obtuve mediante esta primera búsqueda no representaban la totalidad del vocabulario con marca popular en el DEM.
Para confirmar mis intuiciones, recurrí a la ayuda de Alejandro Rosales, lexicógrafo computacional del proyecto del Diccionario del español de México, quien me auxilió para hacer una consulta directamente en el sistema de gestión de bases de datos del DEM utilizando SQL6 y poder extraer de manera automatizada la información requerida y exportarla a un archivo de Excel. Gracias a la asistencia de mi colega, me fue posible determinar que, de las 78 602 acepciones actualmente disponibles en el DEM, 3 206 cuentan con la marca popular, lo que representa un 4.08 % del total de acepciones que contiene esta obra lexicográfica.
Como era de esperarse, las acepciones con marca popular en el DEM corresponden a vocablos de las diversas categorías gramaticales del español, es decir, sustantivos, verbos, adjetivos, adverbios e interjecciones. Dado que se trataba de un universo demasiado amplio para los alcances de esta investigación, decidí acotar la muestra y tomar en cuenta solamente aquellas acepciones con marca popular que correspondieran a voces con categoría gramatical de sustantivo. De este modo, obtuve una muestra amplia y manejable que me permitiría llegar a ciertas generalizaciones de interés a partir de un conjunto de datos que, tanto desde la perspectiva de su marca de uso, como desde su comportamiento gramatical, resultara homogéneo.
Para ejemplificar lo anterior, tomemos el caso del vocablo jeta que, como se ilustra en la Figura 2, cuenta con cinco acepciones distintas; en este sentido, a partir de las decisiones de método recién expuestas, para este estudio solamente he tomado en cuenta las acepciones 1, 2 y 4 de la palabra jeta, pues las acepciones 3 y 5 corresponden a locuciones verbales.
Una vez filtrados todos los sustantivos de la base de datos del vocabulario con marca popular, el siguiente paso consistió en copiar, en otra hoja de Excel, cada una de las acepciones pertinentes para mis objetivos. Posteriormente, llevé a cabo el cotejo y revisión de la información recabada. Cabe señalar que, para el caso de las locuciones y compuestos nominales como materia gris, manita rota, pez gordo o sueño guajiro, decidí tratarlas como si fueran vocablos con su propio artículo lexicográfico.
Una vez concluido el proceso de revisión, la búsqueda quedó conformada por un total de 1054 unidades léxicas. Aquí es importante puntualizar dos cosas: en primer lugar, tal y como se indica en la Tabla 1, es posible encontrar casos donde la marca popular corresponde a la totalidad del artículo lexicográfico (cf. acelere, caguengue, chon, quemón, ruco), o bien, puede ser que su alcance solamente abarque una o más acepciones de un mismo artículo (cf. agachado, bote, cervecero, fogonazo, reventón).
Tabla 1 Número de unidades léxicas o acepciones con marca popular
| Sustantivos cuya marca popular corresponde | 585 casos |
| a la totalidad del artículo lexicográfico | |
| Sustantivos cuya marca popular corresponde | 469 casos |
| a una o más acepciones | |
| Total | 1054 casos |
En segundo lugar, es importante precisar que algunas de estas unidades léxicas con marca popular pertenecen a dos clases o categorías gramaticales distintas: nominal y adjetival. De modo que, como se indica en la Tabla 2, la muestra se compone tanto de vocablos cuya categoría gramatical es exclusivamente nominal como de vocablos con categoría gramatical nominal y adjetival:
Tabla 2 Categoría gramatical de las unidades léxicas y acepciones de la muestra
| Categoría gramatical | Casos | Ejemplos |
| s | 860 | acostón, bomberazo, brother, cacle, coyotito, joyo, naquiza, oclayo, rorro, telele. |
| s y adj | 194 | agachado, cuentero, chingón, culichi, gandalla, guajolotero, prángana, ratero, teto, trácala. |
| Total: 1054 unidades léxicas | ||
Una vez descrito el proceso mediante el cual se obtuvo esta muestra de unidades léxicas, es posible pasar a la descripción de los datos.
3. Origen etimológico de los sustantivos con marca popular en el DEM
Desde el punto de vista etimológico, los sustantivos con marca popular en el DEM conforman un microcosmos de la herencia léxica del español en general (Dworkin 2012) y del español mexicano en particular (Lara 2016); es decir, estamos ante un acervo de palabras que corresponde a alguna de las tres grandes dimensiones del vocabulario del español: palabras patrimoniales, préstamos o creaciones internas (Álvarez de Mirada 2004, 2009).
Para corroborar la procedencia etimológica de este vocabulario se emplearon las siguientes fuentes de documentación:
Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (DCECH)
Diccionario de la lengua española (DLE)
Diccionario del náhuatl en el español de México (DNEM)
Gran diccionario de anglicismos (GDA)
Diccionario de americanismos (DA)
Wikipedia y Wiktionary
En la Tabla 3 se indica el número de palabras que pertenecen a alguna de las áreas recién mencionadas:
Tabla 3 Origen etimológico de las palabras de la muestra
| Área del vocabulario | Número de casos | Porcentaje | Ejemplos |
| Creaciones internas | 603 | 57.22 % | abarrotero, agandalle, brazo de santo, buscachambas, chilletas, chorero, fregadera, greñero, hornazo, jalón, lamebotas, madrazo, palomazo, patuleco, politiqueada, regada, tanteada, tiznada, trinquetero, valemadrismo, volantazo, zoquetiza. |
| Palabras patrimoniales | 171 | 16.22 % | ajengibre, güerco, huevo, jeringa, regio, sardina, tórtolo, vendimia. |
| Préstamos | 150 | 14.23 % | after, cacle, cambalache, chabochi, chincual, detalle, hater, galán, guateque, pichón, shopping, tanate, titipuchal, trinchera. |
| Etimología desconocida o inconclusa | 130 | 12.33 % | borlote, canchanchán, cuchitril, irigote, maje, mojiganga, patatús, popis. |
| Total: 1054 | 100 % |
Como se puede observar, la mayor parte de este vocabulario corresponde a palabras que se han creado mediante procesos de formación de palabras como la derivación, la composición, el truncamiento, etcétera. De igual forma, es claro que el porcentaje de palabras patrimoniales y préstamos es muy similar; no obstante, vale la pena señalar que, para el caso específico de los préstamos, los nahuatlismos (45 casos, por ejemplo, cacomiztle, cuica, chichi, chunche, escuincle, mayate, petaca, xocoyote), los anglicismos (29 casos, por ejemplo, alien, bubi, junkie, lady, lonche, mail, monchis, workaholic) y los galicismos (27 casos, por ejemplo, aviador, chance, flota, fusil, galleta, peluca, paquete, tolete) son los que mayor presencia tienen y los únicos que superan la veintena de casos. El resto de este vocabulario lo conforman voces provenientes de lenguas como el italiano (9 casos), el portugués (5 casos), el occitano (5 casos), el quechua (4 casos), el catalán (3 casos) el purépecha (3 casos), el rarámuri (2 casos), el cahíta (1 caso), el tagalo (1 caso), el taíno (1 caso), entre otras. Una vez más estos resultados coinciden con lo mencionado anteriormente de que estamos ante un vocabulario que constituye un reflejo fiel de las principales influencias léxicas que ha recibido el español mexicano a lo largo de su historia.
4. Análisis formal
En lo que concierne a las características formales, el análisis se dividirá en tres partes. En la primera ofreceré una descripción general de ciertos fenómenos formales no morfológicos que se detectaron en algunas palabras de la muestra. En la segunda parte, haré un acercamiento descriptivo de las palabras morfológicamente complejas (compuestos y formas derivadas) que aparecen en los datos. De igual forma, en este apartado ahondaré brevemente en los sufijos más rendidores para crear este tipo de vocabulario a partir de los datos de la muestra. Finalmente, en la tercera parte presento el resto de los procesos de creación léxica que se detectaron en los sustantivos con marca popular del DEM.
Antes de pasar al análisis de las características formales de este vocabulario es importante anotar que, de estas 1054 voces, 354 son unidades léxicas que carecen de algún rasgo formal de interés desde un enfoque descriptivo, por lo que resulta poco lo que puede decirse de ellas. En todo caso, lo que se puede señalar es que se trata de unidades morfológicamente simples o morfemas libres en español: azotea ‘cabeza’, bachicha ‘resto de un cigarro’, baro ‘dinero’, botana ‘persona que se toma como objeto de burlas’, broza ‘vulgo’, buchaca ‘bolsa’, bujía ‘foco (en Sonora)’, caballo ‘pañal o ‘toalla sanitaria femenina’, cachivache ‘utensilio o mueble que se ha vuelto inútil’, chanate ‘taza de café negro’, changarro ‘establecimiento comercial informal’, chongo ‘capirotada’, despiporre ‘situación de desorden’, despapaye ‘desorden, caos, alboroto’, furcio ‘error que se comete al hablar en TV’, gandalla ‘persona abusiva o aprovechada’, guácara ‘vómito’, jeringa ‘molestia o impertinencia’, lana ‘dinero’, lapa ‘persona encimosa’, linterna ‘ojo’, longaniza ‘pene’, marmaja ‘dinero’, matarife ‘matón a sueldo’, mayate ‘homosexual’, merequetengue ‘relajo o alboroto’, moco ‘semen’, oclayo ‘ojo’, palanca ‘influencia o contacto para conseguir algo’, pifas ‘diablo’, plomo ‘bala’, reja ‘caja de refrescos’, tacuche ‘traje de vestir masculino’, tecolín ‘peso’, tiliche ‘objeto personal, generalmente de poco valor’, vaca ‘dinero que se reúne entre varias personas para cierto fin’, vino ‘bebida alcohólica’, water ‘mueble de baño’ o ‘cuarto de baño’, yerba ‘marihuana’.
De este subconjunto de 354 voces, quizás algo que destaca es que 55 de ellas inician ch y 51 con c, letras que suelen agrupar una buena cantidad de vocablos en los diccionarios monolingües del español mexicano.7
4.1. Fenómenos formales no morfológicos presentes en la muestra
Por otro lado, en los datos recabados también fue posible reconocer diversos fenómenos de naturaleza no morfológica que vale la pena describir. Si bien algunos de estos fenómenos presentan pocas ocurrencias desde el punto de vista cuantitativo, me parece oportuno mencionarlos, ya que muestran algunos rasgos formales que es posible destacar en este tipo de vocabulario. En la Tabla 4 se muestran los fenómenos que pude identificar.
Tabla 4 Fenómenos observables en algunos sustantivos con marca popular del DEM
| Fenómeno | Número de casos | Ejemplos |
| Cambios fónicos | 17 | • bagazo → gabazo |
| • buey → güey | ||
| • cepillado → acepillado | ||
| • enaguas → naguas | ||
| • huerco → güerco | ||
| • hoyo → joyo | ||
| • jengibre → ajengibre | ||
| • lagaña → legaña | ||
| • lunch → lonche | ||
| • maestro → maistro | ||
| • mamá → mami | ||
| • mamá → amá | ||
| • papá → papi | ||
| • papá → apá | ||
| • rebatinga → arrebatinga | ||
| • tlaco → claco | ||
| • váhido → váguido | ||
| Elipsis | 8 | • cerveza fría → fría |
| • el respetable público → el respetable | ||
| • la alta sociedad → la alta | ||
| • la copa del estribo → la del estribo | ||
| • la línea fronteriza → la línea | ||
| • la oportunidad, jugada, situación buena → la buena | ||
| • los ojos de apipizca → los de apipizca | ||
| • oficial de policía → oficial | ||
| Sustitución paronímica | 3 | • algo → algodón |
| • cuate → cuaderno | ||
| • política → polaca | ||
| Cambio ortográfico | 2 | • baquetón → vaquetón |
| • broza → brosa |
Como se observa en la Tabla 4, de mayor a menor número de ocurrencias, la primera categoría llamada cambio de pronunciación conlleva una modificación en la realización canónica de una palabra. Estos cambios de pronunciación pueden involucrar una prótesis vocálica a inicio de palabra como en cepillado → acepillado o rebatinga → arrebatinga ; la sustitución de un sonido por otro, como en l a gaña ‘secreción sebácea ocular’ → l e gaña, b üey ‘tonto’ o ‘persona desconocida o despreciada’ o ‘fórmula de tratamiento para referirse a un amigo cercano’ → güey o va h ído ‘desvanecimiento momentáneo’ → vá gu ido ; una metátesis como en bagazo ‘residuo fibroso que queda en un tallo, fruto, semilla, etc’ → gabazo; o bien la elisión de un sonido a inicio de palabra, como en enaguas ‘prenda de vestir femenina que cubre de la cintura hacia abajo’ → naguas o papá → apá.
La segunda categoría engloba algunos casos de elipsis, por lo que se trata de la omisión de una o más palabras en un compuesto sintagmático o en un sintagma más o menos fijo en la lengua, como sucede en la alta sociedad → la alta, la línea fronteriza → la línea u oficial de policía → oficial.
El tercer fenómeno lingüístico corresponde a un juego verbal,8 específicamente a una sustitución paronímica; es decir, al reemplazo de una palabra que resulta formalmente similar a otra, ya sea en términos fónicos o gráficos, en un contexto determinado como sucede en algo → algodón o cuate ‘amigo’ → cuaderno.
Por último, la cuarta categoría involucra dos casos en los que se observa una variación en la representación gráfica de una palabra sin que esto afecte a la marca popular del vocablo, como en baquetón o vaquetón ‘flojo’ o ‘sinvergüenza’.
4.2. Palabras morfológicamente complejas
De la submuestra de 700 unidades léxicas que presentan aspectos formales de relevancia para este trabajo, 622 están formadas por dos o más morfemas, de modo que, desde una perspectiva morfológica, se trata de palabras complejas. Los resultados de la Tabla 5 indican que de la submuestra de 622 voces podemos identificar tres tipos de palabras morfológicamente complejas:
Tabla 5 Tipos de palabras morfológicamente complejas en la muestra
| Tipo de palabra | Número de casos |
| Palabras con afijos derivativos | 491 |
| Palabras que solamente presentan sufijos flexivos | 78 |
| Compuestos morfológicos y sintagmáticos | 53 |
| Total | 622 |
Lo primero que vale la pena comentar es que, de acuerdo con lo que se señala en la Tabla 5, existen 78 voces cuya complejidad morfológica reside exclusivamente en la presencia de sufijos flexivos. Aquí es posible encontrar un par de palabras con un sufijo de número: bola-s ‘testículos’ y tompiate-s ‘testículos’. El resto son palabras con sufijos que permiten la alternancia de género gramatical. Algunos ejemplos de estas palabras con sufijos exclusivamente flexivos son: abuel-o/-a ‘anciano’, briag-o/-a ‘persona que acostumbra emborracharse’, chat-o/-a ‘niño, joven por los que se siente cariño’, chich-o/-a ‘persona muy capaz o buena en lo que hace’, chimuel-o/-a ‘persona que ha perdido un diente o no tiene dientes’, choch-o/-a ‘persona decrépita o muy vieja’, chúntar-o/-a ‘persona vulgar o inculta (en el norte de México), escuincl-e/-a ‘niño o muchacho’ o ‘persona inexperta e inmadura’, fodong-o/-a ‘persona cuya apariencia está descuidada, desarreglada o sucia’, gabach-o/-a ‘estadounidense’ o ‘francés’ o ‘persona rubia y de piel blanca’, grif-o/-a ‘marihuano’, guarr-o/a ‘persona vulgar u obscena’ o ‘guardaespaldas’, jef-e/-a ‘padre o madre’, labregón/-a ‘adulto holgazán e infantil’, lob-o/-a ‘persona astuta, hábil o muy lista’, matrer-o/-a ‘persona astuta y mañosa’, morr-o/-a ‘niño, joven’, nac-o/-a ‘indígena mexicano’ o ‘persona ignorante, torpe o sin educación’, pachec-o/-a ‘persona que acostumbra fumar marihuana’, payas-o/-a ‘persona antipática, arrogante o que gusta hacerse notar por algo’, pichicat-o/-a ‘persona mezquina o tacaña’, rot-o/-a ‘persona que viste y tiene comportamientos de clase media’, ruc-o/-a ‘persona vieja o anciana’ o ‘fulano’, tarug-o/-a ‘persona poco inteligente o tonta’, ties-o/-a ‘muerto’, tórtol-o/-a ‘persona enamorada’, vetarr-o/-a ‘persona vieja’, zángan-o/-a ‘persona floja que vive a costa de los demás’, zotac-o/-a ‘persona de baja estatura’.
4.2.1. Compuestos nominales con marca popular
Como parte de esta submuestra de sustantivos con marca popular en el DEM que he catalogado como palabras morfológicamente complejas, encuentro 53 voces que se han formado mediante el proceso lexicogenésico de la composición. De estos 53 compuestos, 15 corresponden a compuestos univerbales, ya que sus componentes conforman una única palabra ortográfica, por ejemplo, asaltacunas ‘persona que entabla relaciones amorosas con alguien mucho más joven’ o buscachambas ‘persona que busca colocarse en algún trabajo a como dé lugar’, etcétera. Las 38 palabras restantes corresponden a compuestos sintagmáticos: agua de calcetín ‘café aguado’, bigote de aguacero (aguamielero o pulquero) ‘bigote largo, caído y desordenado’, brazo de santo ‘pene erecto’, caldo de oso ‘pulque’, calma chicha ‘estado de completa quietud de una persona’, cara de pambazo ‘cara pálida o muy empolvada’, día del chivo ‘día de pago del salario’, frijoles parados ‘frijoles de la olla’, ojo de gringa ‘billete de cincuenta pesos’, patadas de ahogado ‘esfuerzo inútil o desesperado’, (viejo) rabo verde ‘hombre viejo que acostumbra pretender a las mujeres jóvenes’, ratón de biblioteca ‘persona que gusta mucho de leer y consultar libros’, segundo frente ‘amante de alguien casado’, silla de manos o silla de la reina ‘asiento que forman dos personas cruzando los brazos’, entre otros.
En la Tabla 6 presento los esquemas de formación de compuestos observables en los datos:
Tabla 6 Esquemas de formación de compuestos
| Esquema de formación | Número de casos | Ejemplos |
| N + de + N | 21 | • boca de quiupi ‘boca pequeña y redondeada’ |
| • boca de zaguán (alcancía, buzón o garaje) ‘boca muy grande’ | ||
| • charrito o soldado de banqueta ‘persona que presume de un oficio sin conocerlo y sin haberlo practicado’ | ||
| • (puro) jarabe de pico ‘palabrería hueca’ | ||
| • mano de gato ‘arreglo provisional o superficial de algo o alguien’ | ||
| • ojos de apipizca ‘ojos pequeños’ | ||
| • patas de cabra o patas de chivo ‘el diablo’ | ||
| • rata de iglesia o rata de sacristía ‘persona que pasa la vida en la iglesia’ | ||
| V + N | 9 | • calentahuevos ‘persona que acostumbra insinuarse a un hombre para excitarlo sin intención de consumar el acto sexual’ |
| • cuentachiles ‘persona que vigila con mezquindad lo que da o gasta’ | ||
| • lamebotas ‘persona que adula y se comporta servilmente ante otra’ | ||
| • metemano ‘hombre que acostumbra toquetear mujeres’ o ‘persona que roba carteras metiendo la mano en los bolsillos ajenos’ | ||
| • tragaños ‘persona que aparente menor edad que la que tiene’ | ||
| N + Adj | 8 | • materia gris ‘inteligencia’ |
| • chavo fresa ‘joven que se comporta con urbanidad y buenas maneras, que generalmente pertenece a una familia sin problemas económicos’ | ||
| • manita rota ‘hombre homosexual’ | ||
| • pez gordo ‘persona muy importante y rica’ | ||
| • sueño guajiro ‘fantasía irrealizable’ | ||
| Adj + N | 7 | • mala bestia ‘persona torpe, ruda e irreflexiva, que tiene malas intenciones’ |
| • milusos ‘persona que lleva a cabo cualquier tipo de trabajo para sobrevivir’ | ||
| • mala pata ‘mala suerte’ | ||
| • pocohombre ‘hombre cobarde’ | ||
| • pura pantalla ‘aspecto superficial de algo o alguien’ | ||
| N + Prep + Art + N | 4 | • año del caldo ‘época muy antigua’ |
| • chingón del once ‘persona vividora y mentirosa’ | ||
| • hijo (jijo) de la (tu, su) pelona ‘hijo de la chingada’ | ||
| Prep + N | 2 | • compinche ‘cómplice o socio’ |
| • concuñado ‘concuño’ | ||
| N + N | 2 | • chava rol ‘lesbiana que tiene el papel activo en una relación’ |
| • tocho bandera ‘futbol bandera’ | ||
| Total | 53 casos |
4.2.2. Formas derivadas con marca popular
Como señalé en la Tabla 5, la presencia de morfemas derivativos se observa en 491 unidades léxicas. Este dato confirma que, en el marco de los procesos de formación de palabras de la lengua española, el de afijación es el más productivo (NGLE 2009: 663; Zacarías, 2017: 29; Felíu 2009: 62). Sin embargo, dado que mi interés radica en observar en qué medida hay ciertos morfemas derivativos que tienden a aparecer en este tipo de sustantivos, el análisis de este subconjunto de unidades léxicas se hizo exclusivamente a partir de las formas derivadas donde el alcance de la marca popular abarca la totalidad del artículo lexicográfico. Considerando esta decisión, el número total de formas derivadas pasó de 491 a 314, a partir de las cuales elaboró mi acercamiento descriptivo.
La Tabla 7 muestra cada uno de los morfemas derivativos que pude registrar en este subconjunto de unidades léxicas:
Tabla 7 Morfemas derivativos presentes en la muestra
| Afijo | Número de casos | Ejemplos | Afijo | Número de casos | Ejemplos |
| -da | 45 | arrepenti-da, atiza-da, diverti-da, dormi-da, ensarta-da, llovi-da, proba-da, plancha-da, rega-da, tantea-da | -ijo | 2 | revolt-ijo |
| -ón/-ona | 25 | ching-ón, fisg-ón, freg-ón, juzg-ón, petac-ón, raj-ón | -ita | 2 | maquin-ita |
| -azo | 24 | arpon-azo, bomber-azo, cuer-azo, farol-azo, panz-azo, peric-azo | -miento | 2 | encula-miento |
| -ón | 21 | descont-ón, fij-ón, jacal-ón, levant-ón, quem-ón, vacil-ón | -ncia | 2 | quere-ncia |
| -ero/-era | 17 | cuent-ero, chel-ero, chimiscol-ero, huizach-ero, monton-ero, talach-ero | -orio | 2 | cas-orio |
| -e | 15 | agandall-e, alivian-e, conect-e, chup-e, debray-e, jal-e | -ote | 2 | padr-ote |
| -iza | 12 | billet-iza, cagot-iza, chav-iza, taqu-iza, zoquet-iza | -udo/-uda | 2 | diner-udo |
| -a1 | 11 | chamac-a, chat-a, loc-a, pel-a, pelon-a | -ura | 2 | chiflad-ura |
| -ada | 9 | cochin-ada, chilang-ada, chirip-ada, mafuf-ada, nac-ada | -aje | 1 | colg-aje |
| -dera | 8 | baña-dera, desayuna-dera, fregua-dera, mori-dera | -ajo | 1 | colg-ajo |
| -ín | 7 | copet-ín, rapid-ín, toqu-ín | -al | 1 | chorr-al |
| -ero | 7 | cochin-ero, greñ-ero, mugr-ero | -ales | 1 | borrach-ales |
| -dor/-dora | 6 | cambia-dor, sali-dor | -alo/-ala | 1 | chav-alo |
| -era | 6 | camin-era, chisp-era | -ato/-ata | 1 | chiv-ato |
| -ería | 6 | chingon-ería, talach-ería | des- | 1 | des-madre |
| -ete | 6 | chap-ete, madrugu-ete | -eco/-eca | 1 | patul-eco |
| -oso/-osa | 6 | castr-oso, desmadr-oso | -ecua | 1 | beber-ecua |
| -ito | 5 | coyotito, chingaqued-ito | -enco/-enca | 1 | zop-enco |
| -o | 6 | aloj-o, apapach-o, entrieg-o, retob-o | -eño/-eña | 1 | def-eño |
| -do/-da | 4 | chifla-do, rejunta-do | -etas | 1 | chill-etas |
| -do | 4 | acepilla-do, troni-do | -ez | 1 | hij-ez |
| -a2 | 3 | pag-a | -illa | 1 | habl-illa |
| -eo | 3 | chacot-eo | -illo/-illa | 1 | chiqu-illo |
| -iche | 3 | coli-che | -ista | 1 | pleit-ista |
| -illo | 3 | garrot-illo | -ona | 1 | mat-ona |
| -ismo | 3 | valemadr-ismo | -orra | 1 | mach-orra |
| -ción | 2 | apura-ción | -orro/-orra | 1 | ped-orro |
| -dero | 2 | caga-dero | -ota | 1 | madr-ota |
| -(t)eca | 2 | jipi-teca | -tonga | 1 | machi-tonga |
| -engue | 2 | cagu-engue | -ullo | 1 | chanch-ullo |
| -erío | 2 | naqu-erío | -úsculo | 1 | grup-úsculo |
| Total:314 unidades léxicas | |||||
De acuerdo con la Tabla 7, en estas 314 unidades léxicas es posible reconocer 62 afijos derivativos distintos (61 sufijos y 1 prefijo que aparece en la voz des-madre);9 sin embargo, la mayoría de estos morfemas derivativos (42 en total) forman parte de la estructura morfológica ya sea de una sola palabra (22 sufijos y 1 prefijo), dos palabras (13 sufijos) o tres palabras (6 sufijos). En este sentido, son pocos los sufijos que ocurren en al menos 9 unidades léxicas de la muestra, por lo que resulta plausible considerar que, a la luz de lo que se documenta en esta obra lexicográfica, los siguientes sufijos serían los principales candidatos a ser los morfemas derivativos recurrentes para la formación de sustantivos en la tradición popular del español mexicano, pues se trata de los nueve sufijos más rendidores de la muestra: -da, -on/-ona, -azo, -ón, -ero/-era, -e, iza, -a 1 y -ada
En este punto hay que ser sumamente cautos en relación a la posible productividad de estos nueve sufijos en el español popular de México, pues no hay que perder de vista que la muestra con la que he trabajado se compone de unidades léxicas que cuentan con una amplitud y frecuencia de uso lo suficientemente generalizadas como para formar parte de un diccionario; no obstante, para poder determinar si efectivamente representan un patrón de formación de palabras regular y característico de este nivel de lengua, sería necesario recurrir a algún corpus de neologismos para corroborar la verdadera productividad de estos esquemas derivativos (Zacarías 2017; 2024).
Por otra parte, en la Tabla 7 aparecen unidades léxicas como beber-ecua o mochi-(t)onga, que parecen tratarse de pseudosufijaciones; es decir, palabras en cuya estructura es posible encontrar elementos formales que tienen poca o nula productividad y no corresponden del todo a sufijos con cuño social o bien comunican valores de tipo humorístico o festivo (Lara 2012; Sanmartín 2017; Franco 2024).
4.2.2.1. Valores semánticos
Debido a que en este trabajo lo que interesa es observar cuáles son los esquemas derivativos más recurrentes que caracterizan a los sustantivos con marca popular en el DEM, para dar cuenta del tipo de bases a la que estos sufijos se añaden y describir los valores semánticos que estos componentes morfológicos aportan a las unidades léxicas en las que aparecen, he decidido concentrar mi análisis solamente en los nueve sufijos que se registran en por lo menos nueve unidades léxicas de la muestra.
Antes de pasar al análisis de los valores semánticos que se actualizan mediante cada uno estos nueve sufijos, es importante hacer notar que, dado que mi muestra se compone de palabras establecidas en el habla popular de los mexicanos, resulta habitual que el o los significados de mucha de estas voces presenten distintos grados de lexicalización. En este punto retomo la concepción de Lüdtke (2011) quien señala que la lexicalización implica la aparición y consolidación de ciertos matices o rasgos semánticos adicionales al significado que aporta el procedimiento de formación de palabras utilizado, por lo que estas determinaciones léxicas pueden ocurrir al instante mismo de la creación de una palabra o de manera gradual a lo largo del tiempo. De esta manera, “el grado de lexicalización se relaciona con el hecho de que el sufijo sea transparente a la interpretación o no” (Paredes 2011: 3710).
i) Sustantivos con el sufijo -da
El sufijo -da aparece en 45 sustantivos con marca popular en el DEM. Como se menciona en la Nueva Gramática de la Lengua Española (2009: 383), se trata de un elemento morfológico que sigue a la vocal temática -a- de la primera conjugación y la vocal temática -i- de la tercera conjugación. Los sustantivos derivados en -da se caracterizan por formar palabras con el significado de resultado de la acción denotada por la base verbal: acostar → acostada, agasajar → agasajada, alborotar → alborotada, cafetear → cafeteada, carburar → carburada, checar → checada, divertir → divertida, dormir → dormida, frotar → frotada, hartar(se) → hartada, lastimar → lastimada, levantar → levantada, maltratar → maltratada, pasear → paseada, pelar → pelada, planchar → planchada, politiquear → politiqueada, repelar → repelada, tantear → tanteada, torcer → torcida, vacilar → vacilada, etcétera.
ii) Sustantivos con el sufijo -ón/-ona
En las 25 voces con el sufijo -on/-ona es posible reconocer dos valores semánticos. En casi todos los casos, este elemento morfológico se añade a una base verbal, nominal o adjetival para formar palabras con un significado evaluativo o de hábito o propensión, muchas veces con un carácter despectivo o intensificador: baqueta → baquetón ‘persona floja o indolente’, criticar → criticón ‘persona que acostumbra criticarlo todo’, chiquear → chiquión ‘persona que le gusta dejarse chiquear y por eso es muy remilgoso, delicado y voluble’, fregar → fregón ‘persona que fastidia mucho’ o ‘persona muy capaz y brillante’, fisgar → fisgón ‘persona que gusta de fisgar o fisgonear’, gastar → gastalón ‘persona que gasta mucho o es despilfarradora’, juzgar → juzgón ‘persona que se dedica a husmear en la vida de los demás’, marica → maricón ‘homosexual masculino, principalmente el de modales y gustos afeminados’, mirar → mirón ‘persona que mira con demasiada curiosidad alguna actividad o sin tener derecho a ello’, platicar → platicón ‘persona a la que se le va el tiempo en platicar’, rajar → rajón ‘persona que se acobarda antes de hacer algo’ o ‘persona que denuncia o delata a sus amigos o a quienes confían en ella’, tentar → tentón ‘persona que gusta de tentar o que tiende a tocar cosas o personas sin permiso’ , tragar → tragón ‘persona que come mucho o en abundancia’, etcétera. Sin embargo, hay tres casos en los que el sufijo se añade a una base nominal o adjetival para formar derivados con un significado aumentativo fuerte → fortachón, caballo → caballón ‘persona alta y corpulenta’, petaca → petacón ‘persona que tiene las nalgas grandes’, donde también es común encontrar rasgos semánticos lexicalizados.
iii) Sustantivos con el sufijo -azo
El sufijo -azo se registra en 24 unidades léxicas de la muestra y siempre se adhiere a bases nominales. Los valores semánticos que es posible distinguir son el de golpe y el de acción rápida e intempestiva o violenta. Como ejemplos del primer valor semántico tenemos cocolazo ‘golpe, especialmente el que se da en un pleito o riña’, cocotazo ‘coscorrón’, fregadazo ‘golpe, en particular el que es fuerte y violento; marca o impacto que deja’, guamazo ‘golpe fuerte que da, recibe o sufre alguien’, madrazo ‘golpe muy fuerte’, panzazo ‘golpe que se da un animal o una persona cuando cae de panza en alguna parte’, plomazo ‘balazo que recibe algo o alguien’, reatazo ‘golpe muy fuerte, en especial el que se da con una reata’ o trancazo ‘golpe violento’ o ‘golpe moral muy intenso’. Con respecto al valor semántico de acción rápida e intempestiva o violenta encontramos voces como arponazo ‘acto de inyectarse alguna droga’, bomberazo ‘trabajo inesperadamente requerido, cuyos resultados han de obtenerse de inmediato’, encontronazo ‘encuentro o choque violento’, farolazo ‘trago rápido de una bebida alcohólica’, palomazo ‘acto de tocar música una o varias personas, de manera improvisada’, tehuacanazo ‘método de tortura que consiste en cortarle la respiración a una persona, introduciéndole agua gasificada por la nariz y la boca’, volantazo ‘giro brusco del volante de un vehículo’.
iv) Sustantivos con el sufijo -ón
A diferencia del sufijo -on/ona que permite flexión de género, entre los datos estudiados encuentro 21 sustantivos con el sufijo -ón, el cual se añade a bases verbales para formar palabras con el significado de acción o resultado con distintos grados de lexicalización, como en acostarse → acostón ‘acto sexual, particularmente cuando no implica ningún compromiso o se realiza de manera fortuita’, apañar → apañón ‘acto de apañar o atrapar a un delincuente, especialmente si lo hace la policía mediante un operativo’, atracarse → atracón ‘acto de comer hasta hartarse o en exceso’, descontar → descontón ‘golpe sorpresivo y alevoso que se da a una persona’, fijarse → fijón ‘dificultad que se le presenta a alguien’ quemarse → quemón ‘acto de ponerse alguien en ridículo o quedar en evidencia’, tropezar → tropezón ‘acto de tropezar o tropezarse ligeramente’ o ‘desliz o mal paso, especialmente de una mujer en sus relaciones amorosas’, torcer → torcijón ‘dolor intenso y espasmódico del intestino debido a contracciones del diafragma’. Además, también se documentan algunos pocos casos donde el sufijo derivativo -ón se añade a bases nominales actualizando un significado aumentativo, intensificador o de conjunto, como en papel → papelón ‘ridículo que hace alguien’ trompada → trompón ‘trompada muy fuerte’, jacal → jacalón ‘cobertizo en mal estado o hecho de materiales de baja calidad’ o rama → ramazón ‘conjunto espeso de ramas’.
v) Sustantivos con el sufijo -ero/-era
En los 17 sustantivos con el sufijo -ero/-era, este morfema derivativo se añade a bases nominales y forma palabras con dos valores semánticos. El que más veces se repite es el valor de cualidad o carácter propio de lo denotado por la base léxica, como en chelero ‘persona aficionada a la chela o cerveza’, chimiscolero ‘persona que gusta del chisme’, chorero ‘persona que acostumbra decir choros’, cobero ‘persona que da coba o adula a otra’, cuentero ‘persona que suele contar historias falsas o mentiras’ o trinquetero ‘persona que acostumbra hacer trinquetes, trampas o arreglos para obtener ganancias ilícitas’. El otro valor semántico que es posible distinguir es el de ocupación u oficio en voces como ratero ‘persona que roba’, ruletero ‘taxista’, talachero ‘persona que hace talachas’ y teatrero ‘persona que se dedica al teatro’.
vi) Sustantivos con el sufijo -e.
El sufijo -e aparece en 15 sustantivos y se caracteriza por adherirse a verbos de la primera conjugación y construir palabras con un valor semántico de resultado de la acción denotada por la base verbal, por ejemplo: acelerarse → acelere ‘situación o actitud de ansiedad, precipitación o excitación en que cae una persona frente a cierto acontecimiento’, agandallar → agandalle ‘acto de aprovecharse o apoderarse de algo sin consideración de lo que es correcto, justo o legal’, alivianar → aliviane ‘hecho o circunstancia que hace que uno se sienta bien, libre de tensiones, enojo, tristeza’ o ‘acto de apoyo, ayuda o solidaridad hacia alguien, que le permite resolver un problema’, alucinar → alucine ‘experiencia de algo tan intensa que parece una alucinación’, arriesgar → arriesgue ‘riesgo que uno toma de hacer algo’, chupar → chupe ‘acto de beber y gusto excesivo por las bebidas alcohólicas’, ligar → ligue ‘coqueteo o relación amorosa instantánea o temporal entre dos persona’, quemar → queme ‘acto de fumar mariguana’, rolar → role ‘acto de rolar o ir de un lugar a otro’ o ‘acto de hacer circular algo entre varias personas’, etcétera.
vii) Sustantivos con el sufijo -iza
Con excepción de una forma derivada donde el sufijo -iza se añade a una base verbal (cagotear → cagotiza ‘regaño largo y severo’), este sufijo derivativo se adhiere a bases nominales para formar palabras con el significado de conjunto o abundancia de lo denotado por la base: billetiza ‘gran cantidad de dinero’, cinchiza ‘conjunto de golpes que se da con un cincho’, chaviza ‘conjunto de chavos o jóvenes’, goliza ‘gran cantidad de goles que anota o recibe un equipo de futbol’, moquetiza ‘pelea a base de moquetes’, naquiza ‘conjunto de nacos’, tamaliza ‘comida donde el platillo principal son los tamales’, taquiza ‘comida en la que el plato principal son los tacos’, zoquetiza ‘golpiza’, entre otros.
viii) Sustantivos con el sufijo -a1
Al hacer el análisis de las 11 unidades léxicas con el morfema -a 1 está claro que se trata de un sufijo flexivo de género femenino que se ha lexicalizado en voces como chamaca ‘novia’, heroica ‘droga que se elabora a partir de la morfina, cocaína u otras sustancias análogas’, loca ‘hombre homosexual, de vestido llamativo y actitud provocativa’, teporocha ‘bebida compuesta por té de hojas de naranjo o algún otro líquido y alcohol, que generalmente se ingiere con el fin de emborracharse a bajo costo’ o pelona ‘parte de la cabeza que no tiene o ha perdido el pelo’. Debido a que se trata exclusivamente de formas lexicalizadas a partir de un sufijo flexivo, este elemento morfológico debe omitirse de la lista de sufijos derivativos que más se repiten en la muestra, pues resulta complicado encontrar un valor semántico constante y predecible.
ix) Sustantivos con el sufijo -ada
En sufijo -ada se añade bases nominales y adjetivales para crear sustantivos con tres tipos de significados: por un lado, conjunto, abundancia o contenido, como en comal → comalada ‘conjunto que forma todo aquello que se cocina al mismo tiempo en un comal’ o ‘conjunto de cosas producidas al mismo tiempo’ o chilango → chilangada ‘conjunto de chilangos’; por otro lado, comportamiento o acción propia de un sujeto determinado, como en baboso → babosada ‘acto o dicho simple, tonto o ingenuo, que se prefiere no tomar muy en serio’, guarro → guarrada ‘hecho, dicho o actitud guarra o vulgar’ o naco → nacada ‘hecho, comportamiento o actitud vulgar, de mal gusto o sin clase’; por último, también hay casos donde el derivado actualiza un significado de cualidad o propiedad expresada por la base: chulo → chulada ‘preciosidad, belleza o gran calidad de alguien, o de alguna cosa’ o mafufo → mafufada ‘idea, propuesta incoherente, sin pies ni cabeza’.
4.3. Otros procesos de creación léxica
Por último, en lo que concierne a distintos procesos de creación léxica, la Tabla 8 reúne otros cinco mecanismos de formación de palabras como truncamientos, reduplicaciones, unidades multipalabra lexicalizadas, derivaciones regresivas y un cruce léxico:
Tabla 8 Otros procesos de creación léxica
| Fenómeno | Número de casos | Ejemplos |
| Truncamiento | 27 | • bachicha → bacha ‘resto de un cigarro que se puede fumar’ |
| • chacal → chaca ‘persona hábil para algo’ o ‘persona vulgar e intimidante’ | ||
| • cerveza → cheve | ||
| • calzón → chon | ||
| • cocaína → coca | ||
| • cochino → cochi ‘cerdo (en Chiapas y el norte de México)’ | ||
| • compadre o compañero → compa ‘amigo’ | ||
| • conversación → conversa ‘conversación amena y agradable’ | ||
| • hashish → hash | ||
| • mamá → ma | ||
| • hermano → mano2 ‘hermano o persona querida’ | ||
| • migración → migra ‘policía del servicio de inmigración de EUA’ | ||
| • narcotraficante → narco | ||
| • nicaragüense → nica | ||
| • compañero → ñero ‘amigo’ o ‘persona de clase baja, vulgar y maleducada’ | ||
| • señor → ñor | ||
| • papá → pa2 | ||
| • preparatoria → prepa | ||
| • regiomontano → regio | ||
| • retadora → reta ‘reto de una persona o equipo al ganador de un juego previo’ | ||
| • saxofón → sax | ||
| • señora o señorita → seño ‘maestra de primaria o kínder’ o ‘señora o señorita’ | ||
| • ultraderechista → ultra | ||
| Reduplicación | 14 | • canchanchán ‘respecto de una persona, otra que depende de ella o está a su servicio’ |
| • chinchampú ‘juego de manos también conocido como Piedra, Papel o Tijeras’ | ||
| • güirigüiri ‘conversación chismosa o con poco sentido’ | ||
| • nene ‘joven, muchacho’ | ||
| • ñañará ‘sensación de repulsión o ansiedad que provoca una situación molesta, incómoda o desagradable’ | ||
| • rorro ‘persona muy atractiva’ | ||
| • runrún ‘rumor, chisme’ | ||
| • viene-viene ‘persona que se ofrece a ayudar a los automovilistas a estacionar su automóvil, a cuidarlo en la calle, a limpiarlo o lavarlo, a cambio de una propina’ | ||
| yoyo ‘vulva (en Oaxaca)’ | ||
| Unidades multipalabra lexicalizadas | 10 | • boca (que alimentar o que mantener) ‘persona que depende de alguien para su sobrevivencia’ |
| • el ombligo del mundo ‘el centro o punto de mayor importancia o influencia’ | ||
| • el quinto infierno, el quinto patio, el quinto sueño ‘el último extremo de algo’ | ||
| • la ley ‘la policía’ | ||
| • la oveja negra, la oveja descarriada o la oveja perdida ‘en un grupo familiar o social, la persona cuyo comportamiento es considerado negativo’ | ||
| • la pelona ‘la muerte, la calaca’ | ||
| • la raya ‘la muerte’ | ||
| • mundo (de) color de rosa ‘situación vista como si todo fuera fácil, agradable o perfecto’ | ||
| • una (buena) lana ‘mucho dinero’ | ||
| • un bueno para nada ‘persona incapaz de hacer algo provechoso’ | ||
| Derivación regresiva | 3 | • alucinar → alucín ‘experiencia tan intensa de algo que parece alucinación’ |
| • mugroso o mugriento → mugre ‘objeto de poco valor o utilidad’ | ||
| Cruce léxico | 1 | • sopetón + arreponcio → soponcio ‘desfallecimiento o desmayo por un disgusto, un susto o una impresión muy fuerte’ |
5. Consideraciones finales
A partir del análisis de 1054 sustantivos con marca popular en el DEM, ha sido posible documentar una variedad de procesos formales que ponen en perspectiva algunas características del vocabulario perteneciente a este nivel de lengua en el español mexicano. Los resultados obtenidos revelan que, al igual que sucede con el vocabulario de la tradición culta, en este tipo de unidades léxicas confluyen diversos mecanismos de creación y adaptación léxicas.
Desde una perspectiva etimológica, los datos confirman que el léxico popular mexicano se compone de palabras que pertenecen a cualquiera de las tres dimensiones que conforman la herencia léxica de la lengua española: voces patrimoniales, préstamos léxicos y creaciones internas.
En lo que respecta a los fenómenos formales descritos, esta investigación ha permitido documentar la presencia de procesos no morfológicos como cambios fónicos (17 casos), elipsis (8 casos) o sustituciones paronímicas (3 casos) que, si bien tienen una frecuencia baja en la muestra, constatan la importancia del registro popular como un espacio de cambio e innovación lingüística. Estos fenómenos, lejos de constituir meras irregularidades, reflejan tendencias evolutivas propias del habla popular.
Por su parte, el análisis de la composición nominal pone de manifiesto la predominancia de los compuestos sintagmáticos (38 de 53 casos totales) sobre los univerbales (15 casos), con un predominio del esquema formal N + de + N que se repite en 21 unidades léxicas distintas. Este patrón compositivo, ejemplificado en unidades como brazo de santo ‘pene erecto’, caldo de oso ‘pulque’ u ojo de gringa ‘billete de cincuenta pesos, cuando la tinta que se usaba en ellos era azul’, ilustra el proceso de lexicalización que afecta el plano del contenido de buena parte del vocabulario del registro popular.
En el ámbito de la derivación morfológica, los resultados confirman que, tal y como sucede en el vocabulario de la tradición culta y de acuerdo con lo que se documentan en el DEM, la afijación constituye el mecanismo lexicogenésico que más se repite en la formación de sustantivos del español popular mexicano. A partir del análisis elaborado, destaca la recurrencia de los siguientes sufijos derivativos: -da, -ón/-ona, -azo, -ón, -ero/-era, -e, -iza y -ada. No se puede pasar por alto la relevancia del fenómeno de la lexicalización que afecta a muchas de estas formas derivadas, pues en múltiples ocasiones los significados actualizados en estas palabras trascienden los valores semánticos composicionales esperables.
Respecto a los procesos de creación léxica menos frecuentes en la muestra, donde se incluye la lexicalización de unidades multipalabra (el ombligo del mundo, el quinto infierno), los truncamientos (chon, regio, narco) y las reduplicaciones (güirigüiri, runrún), se confirma la creatividad del registro popular y su capacidad para generar recursos expresivos en los que se combina la economía formal con la efectividad comunicativa.
Por otro lado, los hallazgos de este trabajo abren múltiples vías para futuras investigaciones en el campo del vocabulario popular del español mexicano. En primer lugar, sería altamente provechoso hacer un análisis semántico sistemático de estas 1054 unidades léxicas, organizándolas por campos nocionales o áreas de significación. Este enfoque onomasiológico permitiría identificar los principales ejes temáticos de los sustantivos con marca popular en el DEM y determinar cuáles son los dominios conceptuales que reúnen el mayor número de palabras y acepciones.
Una segunda línea de investigación consistiría en establecer el grado de especificidad dialectal de este vocabulario mediante estudios comparativos con otras variedades del español. De esta manera se podría establecer con precisión qué porcentaje de estos 1054 sustantivos forma parte del patrimonio léxico del español general y qué proporción representa un vocabulario particular o propio de los hispanohablantes mexicanos.
Desde la perspectiva de la morfología derivativa, la consulta de corpus de neologismos, como la antena neológica perteneciente al español mexicano del Observatori de Neología (Obneo) y el proyecto Morfolex (Zacarías 2009-2025), podría aportar evidencia crucial sobre la productividad sincrónica en el habla popular de los ocho sufijos más frecuentes identificados en este estudio. El contraste de los resultados de este trabajo con datos de innovación léxica en el español mexicano contemporáneo permitiría verificar si estos patrones derivativos tienen una verdadera vitalidad en el español mexicano actual o si, por el contrario, se trata de una tendencia aparente dada la información que se registra en el DEM.
Finalmente, acercarse al vocabulario popular mexicano a partir de lo que se documenta en un diccionario integral como el DEM representa una ventana para abordar las propiedades formales y semánticas de las unidades léxicas que pertenecen a este nivel de lengua. Por lo tanto, los patrones y las características identificadas en los sustantivos con marca popular en esta obra lexicográfica invitan a elaborar investigaciones similares centradas en otras categorías gramaticales como los adjetivos, los verbos o las interjecciones. Por el momento, queda claro que trabajos de esta índole resultan una vía oportuna para seguir explorando y desentrañando algunas de las particularidades del vocabulario del español mexicano.










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