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Fuentes humanísticas

versión On-line ISSN 2007-5618

Fuentes humanist. vol.37 no.70 Ciudad de México ene./jun. 2025  Epub 07-Nov-2025

https://doi.org/10.24275/agap1054 

Artículos

Modo indicativo, salvación y ethos. Cristina Fernández de Kirchner y la retórica de la certeza

The Indicative Mood, Salvation, and Ethos: Cristina Fernández de Kirchner’s Rhetoric of Certainty

Elina Alejandra Giménez* 

Graciela Barbieri** 

Verónica Mailhes*** 

* Universidad de Buenos Aires, Argentina. literatura1967@gmail.com

** Universidad Nacional de San Martín/Universidad de Buenos Aires, Argentina. gracielabarbieri@gmail.com

*** Universidad Nacional de La Matanza, Argentina. veronicaessex@hotmail.com


Resumen

El propósito del presente artículo es mostrar cómo la expresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner construye, en el primer discurso que pronuncia luego del atentado del que fue víctima el 1º de septiembre de 2022, un ethos, una imagen de sí misma, sustentada en la certeza de que fue salvada de la muerte gracias a intervención divina de Dios y de la Virgen.

Palabras clave: Modo Indicativo; fe; estrategias retóricas; ethos

Abstract

The purpose of this article is to show how former Argentine President Cristina Fernández de Kirchner constructs, in her first speech delivered after the attack of which she was a victim on September 1, 2022, an ethos -an image of herself- one supported by the certainty that she was saved from death through the divine intervention of God and the Virgin.

Key words: Indicative Mood; faith; rhetorical strategies; ethos

Introducción

El 15 de septiembre de 2022, catorce días después del intento de magnicidio del que fuera víctima, la expresidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, a quien será llamada desde ahora como CFK, se refirió públicamente a dicho episodio y a otras cuestiones de naturaleza religiosa y política. Al respecto, pronunció el discurso desde su despacho en el Senado de la Nación, donde convocó, por primera vez, a numerosos representantes de la Iglesia católica, sacerdotes y monjas, a quienes ella misma presentó como amigos y amigas personales.

A lo largo de casi toda la alocución, CFK optó por las estructuras verbales del modo indicativo, es decir, por las formas del modo que expresa como real el significado del verbo (Bello, 1951; Gili y Gaya, 1964; López García, 1990; Hernández Alonso, 1990). El cuadro que sigue muestra en porcentajes la preferencia por el indicativo en comparación con el uso, muy restringido, del modo subjuntivo.

Modo indicativo Modo subjuntivo Totales
312 (97.5%) 8 (2.5%) 320

Atendiendo al hecho de que, tal como acabamos de señalar, el indicativo expresa como real el significado del verbo, la predilección de CFK por ese modo verbal resulta muy interesante. En efecto, lo emplea en la apertura y en el cierre del discurso, es decir, en los dos momentos en que expresa su agradecimiento a Dios y a la Virgen por haber salido ilesa del ataque. En ese marco, reitera el uso de formas del indicativo para hacer referencia al apoyo espiritual que, inmediatamente después de ocurrido el suceso, le brindó el Papa Francisco.1

Vale destacar que desde el comienzo de su gestión al frente del Poder Ejecutivo, a partir de 2007, la imagen de la expresidenta es reconocida por haber logrado establecer una relación con la mayoría del pueblo, asentada en su condición de líder populista. Esa condición no solo estaría dada por lo que enuncia, sino, y fundamentalmente, por cómo utiliza aquellos presupuestos y creencias compartidas (Aboy Carlés, 2004). Las referencias permanentes a Dios y a la Virgen constituyen una de las principales creencias compartidas por CFK y una gran parte del electorado argentino.

El propósito de este trabajo reside, entonces, en mostrar que el uso hegemónico de las formas verbales del modo indicativo a lo largo de todo el discurso, en particular aquellas en las que nombra a Dios, a la Virgen, al Papa y a Cristo, así como la escena que engloba la totalidad de la alocución, permiten visualizar la construcción de un ethos, por parte de CFK, sustentado en la idea de que su continuidad en la tierra responde a una decisión divina que podría pensarse, desde el plano de la fe, como una especie de retribución por las decisiones políticas en favor del pueblo, consistentes con la postura de la Iglesia en relación con los pobres y, en consecuencia, consistentes con lo que Dios espera de los hombres. En efecto, para dar cuenta de las políticas sociales, implementadas durante su gestión como presidenta de la Nación, CFK emplea términos tales como “trabajo”, “familia”, “esperanza” y “cristianos”, conceptos ligados con los postulados del Concilio Ecuménico Vaticano II.2 Dicho de otro modo, parece enunciar la existencia de un vínculo entre la fe en Dios, su palabra, y la práctica política. En este sentido, la cercanía de CFK con el Papa Francisco se configura como un detalle muy relevante. El excardenal argentino, Jorge Mario Bergoglio, se encuentra fuertemente consustanciado con la teología de la liberación.3 Las políticas sociales de CFK son consistentes con la prédica de la “opción preferencial por los pobres” que propone esa postura teológica.

A fin de concretar entonces el objetivo propuesto, hemos recurrido al análisis del discurso, entendido como una práctica interdisciplinaria e interpretativa (Calsamiglia Blancafort y Tusón Vals, 1999; Narvaja de Arnoux, 2009; Giménez, 2016 y 2021; Mailhes, 2016 y 2021). Desde esa perspectiva, el análisis del discurso constituye un instrumento que permite entender las prácticas discursivas que se producen en la vida social, en las que el uso de la palabra -oral y escrita- forma parte de las actividades que en ella se desarrollan. Este enfoque de lo interdisciplinario refiere un concepto que Calsamiglia Blancafort y Tusón Vals (1999) han denominado “disciplinas implicadas”.4 Puesto que casi todas esas disciplinas inherentes al uso del lenguaje están presentes en el análisis del discurso, porque se interesan por los usos de la lengua, “se presenta como legítimo recurrir a ellas” (Narvaja de Arnoux, 2009, p. 17). Hemos optado además por la nueva retórica (Perelman, 1997), puesto que constituye, a nuestro criterio, el eje teórico medular sobre el cual se apoya este estudio focalizado en la indagación de la imagen que cfk elabora de sí misma a partir del intento de magnicidio que la tuvo como blanco.

El uso del Indicativo, Dios y la doctrina de la iglesia católica

Es bien sabido que en la lengua española existen tres modos verbales: el modo indicativo, el subjuntivo y el imperativo. Según López García:

El indicativo enuncia hechos que se consideran como reales y efectivos, es decir, juicios asertivos, mientras que el subjuntivo y el imperativo enuncian los hechos como existentes sólo en nuestra imaginación (López García, 1990, p. 139).

Bello, por su parte, afirma que:

la aseveración pide el indicativo. Las proposiciones que dependen de una aseveración negativa se acomodan regularmente con el indicativo o con el subjuntivo común: ”No está demostrado que la luna tiene o tenga habitantes” (1951, p. 12).

En estudios posteriores a los realizados por Bello, Gili-Gaya señala:

Cuando pensamos el verbo como una acción o fenómeno que tiene lugar efectivamente, nuestro juicio versa sobre algo que consideramos real, con existencia objetiva, y afirmamos o negamos hechos pensando que se producen, se han producido o se producirán empleamos el modo indicativo (1964, p. 131).

Hernández Alonso postula otra caracterización:

El indicativo es el modo objetivo en que el hablante o sujeto de la enunciación emite su enunciado sin tomar parte en él. El subjuntivo es el modo que expresa la subjetividad del hablante o del sujeto de la comunicación ante el enunciado (Hernández Alonso, 1990, p. 137).

Esta afirmación de Hernández Alonso respecto del indicativo resulta particularmente interesante, puesto que le otorga más apariencia de objetividad a las aseveraciones formuladas por CFK en cuanto a que su salvación fue obra divina. Veamos, entonces, el fragmento que sigue. Previamente, vale aclarar que, para agilizar la focalización de la lectura en las formas verbales, resaltamos en negrita las formas del indicativo y, mediante el subrayado, distinguimos las formas pertenecientes al subjuntivo.

Bueno. Yo quiero agradecerles en primer lugar que hayan venido todos y todas. Yo quería que mi primera actividad pública, por así decirlo, o fuera de un despacho, fuera con ustedes. Yo siento que estoy viva por Dios y por la virgen, realmente . Así que estoy viva por Dios y por la virgen. Así que me pareció que, si tenía que agradecer a Dios y a la virgen, tenía que hacerlo rodeada de curas por lo pobres, de curas villeros y de hermanas laicas, de hermanas religiosas. Me hubiera gustado que estén mis amigas, las carmelitas de San Nicolás, pero no pueden porque son de clausura. Sí, yo las invité y después me di cuenta que no podían, pero ya hablamos mucho, nos mandamos mensajitos. Y ellas me mandan miel de la basílica de Rosario de San Nicolás. Y bueno, me mandan también nueces de Pecán y cositas así. Yo las quiero mucho y ellas me quieren mucho. Nada. Quería por eso que mi primera actividad fuera con ustedes. Me hubiera gustado estar el otro día en la Basílica de Luján, pero iba a haber mucha seguridad y no quería entorpecer con mi presencia lo que era un momento muy especial. Ustedes saben que el Papa Francisco me llamó bien tempranito al otro día de ese jueves, el viernes tempranito me llamó . Estuvimos hablando por teléfono y me dijo algo así como que los actos de odio, los actos de odio y de violencia siempre son precedidos por palabras y verbos de odio y de violencia. Primero es lo verbal ¿no?, la agresión, y después ese clima va creciendo, creciendo y creciendo y finalmente se produce, bueno… Pero yo no quiero hablar de eso, de ese día. No, no. Yo quiero hablar de mi país, de nuestro pueblo, de lo que ustedes ven y viven junto al pueblo en los barrios. […] Cuando gobernaba Néstor o cuando me tocó ser presidenta a mí […] había trabajo, había esperanza, había expectativa y yo creo que eso es lo que tenemos que volver a construir entre todos y todas, y hacerlo con la actitud de hablar con todos, con los que nos gustan y con los que no nos gustan, como hacía Cristo, en definitiva.

Como puede observarse, CFK inicia el discurso agradeciendo, en primer lugar, la presencia de los religiosos, sacerdotes y monjas que la acompañan y, a continuación, agradece a Dios y a la Virgen dos veces seguidas. Es evidente que recurrir a la reiteración como recurso tiene por objeto enfatizar ese aspecto del decir. A esa estrategia discursiva, CFK le suma la elección preponderante de las formas del indicativo, con lo cual pone de relieve un fuerte grado de certeza y de objetividad en relación con lo que enuncia. Por el contrario, emplea las formas del subjuntivo para otro tipo de cuestiones más intrascendentes y/o menos factibles de realización, o bien más ligadas con lo subjetivo, tales como: “A todos nos gusta el orden […] El orden de que cada uno esté haciendo lo que sabe y lo que tiene que hacer. Por lo menos para mí, ese es el orden”.

Considerando lo planteado por Hernández Alonso, puede inferirse que, mediante el uso del indicativo, la expresidenta manifiesta que esa intervención divina en su favor no configura un parecer o una subjetividad de ella, sino un evento objetivo, perteneciente a otro plano, ajeno al de lo terrenal, un suceso propio de la voluntad de Dios. Otro aspecto lingüístico que considerar es el uso, al final del enunciado de apertura, del adverbio realmente: “Yo siento que estoy viva por Dios y por la virgen, realmente”. Vale recordar aquí que los adverbios en -mente constituyen expresiones predicativas. El adverbio realmente pertenece al grupo de los adverbios epistémicos, tales como ciertamente, seguramente, posiblemente, francamente, destinados a explicitar la evaluación del hablante hacia el contenido de su enunciado (Di Tullio, 2007). La elección del adverbio realmente, por par- te de CFK, refuerza la percepción de certeza en torno a la intervención divina en el atentado, ya que deriva del adjetivo real y, de acuerdo con la gramática estructural moderna, “las formas modales del indicativo y el subjuntivo responden a la correlación realidad/no realidad” (López García, 1990, p. 136). Siguiendo en la línea del uso del indicativo, es interesante observar, además, que la expresidenta formula una alusión al gobierno de su esposo, Néstor Kirchner, y al suyo propio, afirmando que en ambas gestiones “había trabajo, había esperanza, había expectativa”. Los términos “trabajo” y “esperanza” resultan significativos, en el contexto de este discurso de CFK, puesto que remiten, como ya se dijo, a los postulados del Concilio Ecuménico Vaticano II, específicamente a los capítulos II, III, titulados La adecuada promoción del progreso de la cultura, La vida económico-social. Los conceptos de “trabajo” y “esperanza” constituyen nociones que integran lo que Aboy Carlés (2004, p. 79) llama “presupuestos y creencias compartidas”. Hacia el final de ese mismo fragmento, CFK formula una exhortación a la unidad mediante el uso de una frase verbal obligativa y establece una analogía con la conducta de Jesucristo:

[…] tenemos que volver a construir entre todos y todas, y hacerlo con la actitud de hablar con todos, con los que nos gustan y con los que no nos gustan, como hacía Cristo, en definitiva.

Esas palabras de CFK remiten a otro de los postulados del Concilio Ecuménico Vaticano II:

Dios, que atiende paternalmente a todos los hombres, quiso que formaran una sola familia y trataran unos con otros con ánimo fraterno. Todos son creados a imagen suya, y los llamó a un idéntico fin que es Él mismo. Por lo cual el amor de Dios y del prójimo es el primero y mayor mandamiento (Libro del Concilio, 1980, p. 32).

En relación con la mención de Jesucristo por parte de CFK, resulta pertinente recordar que Perelman propone la existencia de argumentos basados en la estructura de lo real que apelan a nexos de sucesión, tales como la relación de causa a efecto, o a nexos de coexistencia, tales como los existentes entre la persona y sus actos. Este segundo nexo da cuenta de que la influencia de la persona se sustenta en la manera de acoger sus actos y esto se ejerce por intermedio del prestigio. El prestigio es la cualidad de aquellos que producen en los otros la propensión a imitarlos. De ahí la relevancia del argumento de autoridad, donde el prestigio de una persona o de un grupo de personas se utiliza para hacer admitir una tesis. En el límite, la autoridad indiscutida es, según Perelman, la autoridad divina: “Es el argumento fundamental que justifica la sumisión a la palabra de Jesús” (Perelman, 1997, pp. 128-129).

Cristina Fernández de Kirchner y Dios como valor supremo

Según Perelman, el “valor supremo «Dios» es un valor fundamental en la argumentación” (Perelman, 1997, p. 49). Para este autor, los valores universales no son sino instrumentos de persuasión:

Una especie de útiles espirituales totalmente separables de la materia que permanecen intactos después de que han sido utilizados, disponibles para otras ocasiones (1997, p. 49).

Dichos valores juegan un papel fundamental en la argumentación, ya que permiten presentar los valores particulares, aquellos sobre los cuales se establece el acuerdo de grupos particulares, como un aspecto determinado de los valores universales. Al respecto, Perelman señala que no debe dejarse a un lado la distinción, a su criterio medular, entre los valores abstractos, tales como la belleza y la justicia, y los valores concretos, tales como Francia o la Iglesia. En este sentido, enfatiza, además, que en la argumentación no puede prescindirse ni de los unos ni de los otros, pero pueden subordinarse. Es así como, para Aristóteles, el amor a la verdad, valor abstracto, es superior a la amistad debida a Platón, valor concreto. Para Erasmo, una paz injusta, valor concreto, es preferible a la justicia, valor abstracto. Los razonamientos relativos a Dios manifiestan este vaivén de perspectivas. “Todos los valores derivan del valor «Dios», supremo valor concreto” (Perelman, 1997, p. 49). Partiendo de la estructura de lo real, de los nexos de sucesión y de los nexos de coexistencia, Perelman plantea, además, que se pueden presentar argumentos de doble jerarquía. Los argumentos de doble jerarquía más frecuentes están fundados sobre lazos de coexistencia y, especialmente, sobre la relación entre una persona y sus actos. Las más interesantes, en este sentido, son las dobles jerarquías cualitativas. Por ejemplo, señala el autor, la superioridad de los hombres con relación a los pájaros se sustenta en el argumento a fortiori postulado por Leibniz según el cual “Dios, habiendo cuidado de los pajarillos, no olvidará a las criaturas razonables que le son infinitamente más queridas” (Perelman, 1997, p. 130). Siguiendo ese razonamiento, para quienes tienen fe en Dios, como parece ser el caso de CFK, bien pueden creer que Dios no se olvidó de ellos. De ahí que CFK asevera asertivamente que la continuidad de su vida, luego del intento de magnicidio del que fue objeto, es obra de Dios.

Vale traer a la memoria, en relación con lo dicho por la expresidenta, un pequeño fragmento de la alocución que el General Juan Domingo Perón le dirigió a las Fuerzas Armadas durante la cena de camaradería del día 5 de julio de 1946:

La verdadera fe, cuando Dios la concede para las grandes empresas, no es una gracia estática: es un soplo creador de inspiración dinámica que se abre en un haz de virtudes para perdurar a través del tiempo. Quiera el Todopoderoso mantener a la Patria, como hasta ahora, altruista y pacífica, pero decorosa y altiva, libre, independiente y soberana (Perón, 1946, p. 10).

La fe en Dios y en Jesucristo era también un tópico recurrente en los discursos del presidente venezolano Hugo Chávez Frías.5 En el discurso pronunciado el día 7 de septiembre de 2000, señaló:

Desde la Última Cena, por allá en el año 33, hasta esta Cumbre del Milenio del 2000, los seres humanos nos hemos visto arrastrados por el mismo drama, por la misma búsqueda interminable de los caminos hacia la justicia, la paz, la dignidad y la vida.

Siete años más tarde, el día 10 de enero de 2007, afirmó: “Cristo para mí es el símbolo supremo del revolucionario, del que da la vida por amor a los demás, del que va a la cruz, al máximo sacrificio por los más humildes”. Las referencias a Dios, al Todopoderoso y a Cristo, que emplean ambos líderes, Juan Domingo Perón y Hugo Chávez Frías, le asignan una dimensión religiosa a la práctica política y los instalan, por su rol de enunciadores, en el lugar de aquel que está autorizado a actualizar el mensaje divino. Las alusiones de CFK a Dios y a la Virgen van más allá de eso. Se inscriben en la gratitud del creyente, por la intervención milagrosa e inesperada, que fortalece humana y políticamente a CFK, en la medida en que solo la involucra a ella en relación directa con la divinidad.

Salvación y ethos

Aristóteles designa, mediante la noción de ethos, la imagen que implícitamente construye de sí mismo el orador a través de sus modos de decir (Aristóteles, [347 a. C] 2007). En este sentido, nos interesa especialmente destacar la concepción que, sobre dicho concepto, sostiene Maingueneau: “todo discurso, oral o escrito, implica cierta representación del cuerpo de su garante, del enunciador, que asume su responsabilidad frente a lo que enuncia” (Maingueneau, 2008, p. 47). Esto significa que su habla participa de un comportamiento global, una manera de moverse, de vestirse, de entrar en relación con los otros. Según Maingueneau, al ethos se le puede atribuir un carácter -un conjunto de rasgos psicológicos, tales como jovial, severo, simpático- y una corporalidad que se manifiesta mediante una serie de características físicas. “Carácter y corporalidad” son inseparables. Según el autor, ambos se apoyan en estereotipos valorizados o desvalorizados en el espacio social en el cual tiene lugar la enunciación. En otras palabras, el ethos no puede ser aislado de esos parámetros que hacen al discurso, puesto que contribuyen de manera decisiva a su legitimación (Mainguenau, 2008, p. 48). En el discurso que nos ocupa, CFK aparece vestida de blanco, con un discreto rosario que pende de su cuello hasta su pecho, y se encuentra sentada en el centro de una larga mesa a cuyos lados se hallan sentados los invitados.6 La imagen evoca la Última Cena, pintada por Leonardo da Vinci. El atuendo y toda la escena en su conjunto que exhibe CFK resultan consistentes no solo con las palabras que utiliza para comenzar su alocución, sino también con las que emplea para darla por finalizada. Veamos el fragmento de cierre:

[…] Me puse un poquito mística ahora. Sí, sí, convengamos que razones para hacerlo me asisten, me asisten razones para hacerlo. Y por eso quería hoy estar cerca de ustedes, porque ustedes están al lado de los que más sufren, están llevando la palabra de Dios siempre, y de la Virgen y del Evangelio . […] Y quería estar con ustedes porque a mí me parece que estando con ustedes estoy un poquito más cerca de Dios y de la Virgen también . Así que gracias por venir, y le copié una cosa a Francisco, ahora digo ‘por favor, recen mucho, mucho por mí’. Pero recen mucho porque lo necesito. Gracias, muchas gracias.

Lo místico7, perteneciente o relatico al misticismo, es, como se sabe, aquello que incluye misterio o razón oculta. Refiere, además, a quien se dedica a la vida espiritual y configura la parte de la teología que trata la vida espiritual, la vida del conocimiento, la dirección de los espíritus y las experiencias con lo divino. Esta última acepción que ofrece el diccionario de la rae, “experiencias con lo divino”, nos resulta esencialmente importante, ya que, como hemos dicho antes, CFK afirma que siente que está viva por Dios y por la Virgen. Significativamente, la indumentaria, el atuendo blanco y el rosario que exhibe, robustecen la idea de esa percepción “mística”. Por otra parte, la producción de sentido que pone de relieve el vestir de los políticos viene siendo objeto de estudio por parte de Travesedo Rojas y Gil Ramírez, quienes señalan que la forma en que visten varios de los líderes actuales expresa valores ideológicos (Travesedo Rojas y Gil Ramírez, 2019). La elección del color blanco por parte de figuras políticas femeninas estaría asociada a la representación de la honradez, la serenidad, la sabiduría y la transparencia. En este sentido, es muy interesante destacar que CFK opta, muy a menudo, por el color blanco. A propósito de esta cuestión, la revista argentina Noticias publicó una nota editorial, durante la campaña electoral de 2019, titulada ¿Por qué Cristina Kirchner eligió el blanco para la campaña?, en referencia a esa publicación sobre el atuendo de CFK en los actos de campaña,8 la diputada Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica, afirmó públicamente: “Se viste de blanco para dar noción de transparencia frente a Alberto”.9

En relación con los valores, la inspiración religiosa que atraviesa la enunciación del orador, Perelman define al justo como aquel que imita a Dios y acepta sus prescripciones: “Esta operación discursiva no admite discernimiento alguno, dado que bastará inspirarse en Dios para recorrer el sendero de la verdad” (Perelman, 1997, p. 151). Parecería, entonces, que las afirmaciones de CFK y la elección de su vestimenta se orientan en esa dirección, es decir, en la aceptación de las prescripciones de Dios y en el percibirse y/o mostrarse inspirada en lo divino. Tal como referimos anteriormente, el ethos prediscursivo de la expresidenta es reconocido, desde el comienzo de su gestión frente al Poder Ejecutivo, por establecer una relación en torno al binomio dirigente/dirigido que se sustenta en su condición de líder populista y, como tal, se configura en su imagen de sí a partir del contexto en que se inscribe. Es decir, su legitimidad no está dada solo por lo que dice, sino que fundamentalmente se construye a partir de la doxa: aquellos presupuestos y creencias compartidas con el auditorio. Para terminar, consideramos muy oportuno mencionar el trabajo de los teólogos Rubén Dri y Oscar Bocconi (2007) quienes afirman que la Virgen de Luján, así como la Virgen de Itatí, constituyen símbolos religiosos con fuerte reconocimiento y adhesión popular en todo el territorio argentino.

Conclusiones

Reflexionar sobre el aporte semántico del modo indicativo en el primer discurso pronunciado por Cristina Fernández de Kirchner, luego del intento de magnicidio del que fue víctima, pone de relieve un efecto de sentido sustentado en una retórica fuertemente ligada con la convicción personal de que su salvación fue una decisión de Dios y de la Virgen. Esa retórica, apoyada en la certeza de la intervención divina, no puede escindirse del ethos previo que CFK ha venido construyendo en torno a sí misma. En efecto, en el discurso que hemos analizado, la expresidenta, líder, personalista y carismática, se ha mostrado, a lo largo del tiempo, persuadida del apoyo altamente institucionalizado10 de un amplio número de seguidores quienes han establecido con ella una suerte de lazo libidinal inscripto en la “identificación”. En términos de Freud, “[…] exteriorización de una ligazón afectiva con el otro” (Freud, 2001, p. 99). La libido es, a nuestro criterio, una de las claves para explicar el vínculo social que cohesiona al sector del pueblo que in- viste al líder como tal. No es más que una energía, una magnitud de aquellas pulsiones que, según Freud, “tienen que ver con todo lo que puede sintetizarse como ‘amor’” (Freud, 2001, p. 100). En ese vínculo afectivo que CFK estableció con un sector amplio del pueblo se halla el factor de lo religioso. El discurso que CFK pronuncia, expresando desde el inicio su gratitud a Dios y a la Virgen por dejarla a salvo de la muerte, la identifica explícitamente con gran parte de sus seguidores y la identifica, además, con un sector de la iglesia católica ligada con los postulados del Concilio Ecuménico Vaticano II, con la ideología del Papa Francisco, la teología de la liberación. En este sentido, se refuerza un vínculo que apela a la creencia mutua de un ideal común. En ese acto se enlazan el líder y el pueblo como tales. Se trata del acto mítico de la hipóstasis.11 Es oportuno recordar que, según Laclau, la identidad del pueblo es el resultado retroactivo del propio proceso de nominar. Es el líder quien le da el nombre en un pagano rito bautismal. El nombre, así, “se convierte en el fundamento de la cosa” (Laclau, 2005, pp. 36-46). El pueblo del populismo es una plebs12 que reivindica ser el único populus legítimo y lo hace por medio de una operación retórica de sinécdoque en la que una parte se presenta como el todo en una plena afirmación de la potencia plebeya (García Linera, 2008). El ethos previo de la expresidenta, asentado en su condición de líder populista, resignificó esa condición a partir del atentado del que fue víctima. El poder ya no le está conferido solamente por delegación del pueblo, sino que, desde ahora, desde el intento de magnicidio, media también la intervención divina en su favor. Esto puede interpretarse no sólo a partir de la elección predominante del modo indicativo, sino también a partir del uso de los conceptos con los que el Concilio Ecuménico Vaticano II y de la Teoría de la Liberación aluden a la relación del hombre con Dios. En efecto, Cristina Fernández de Kirchner se muestra per- suadida, según sus elecciones lingüísticas e ideológicas, de que fue salvada de la muerte por decisión de Dios, “valor su- premo” (Perelman, 1990). Las experiencias asociadas con ese tipo de eventos en que alguien está puesto en riesgo de muerte y milagrosamente resulta salvado, recibe el nombre de hierofanía13 (Elíade, 1973, pp.18-21). Se trata de una especie de revelación sacra que irrumpe en la realidad, a través de lo profano, intentando transmitir lo inexpresable por medio de analogías, las que poseen un elemento no racional difícilmente conceptualizable.

Consideramos, por último, que de nuestra indagación podría inferirse que el ethos que Cristina Fernández de Kirchner exhibe, en el discurso analizado, se muestra fuertemente arraigado en la certeza de que le fue otorgada otra oportunidad en la tierra como forma de retribución a su liderazgo, uno enraizado en la preferencia por los compatriotas más desprotegidos. Esa certeza que, tal como hemos expuesto, se observa en lo que dice y en los modos de decirlo, contribuye, a nuestro criterio, al rediseño de un proyecto político afianzado en la firme decisión de continuar enlazando la fe en Dios y los mandatos de la teología de la liberación con la práctica política.

Referencias

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1 Se trata del ex Cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio quien desde el 13 de marzo de 2013 es el Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano, luego de la renuncia de Benedicto XVI. El Papa Francisco ha actualizado en sus homilías la Opción preferencial por los pobres, principio central de la teología de la liberación. Esa noción aparece explícitamente formulada en el documento final de la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano realizada en Puebla en 1979.

2El Concilio Ecuménico Vaticano II fue el vigésimo primer concilio ecuménico de la Iglesia Católica que tenía por objeto principal debatir y regular la relación entre la Iglesia y el mundo moderno. Fue convocado por el Papa Juan XXIII, quien lo anunció el 25 de enero de 1959.

3Se trata de una corriente teológica cristiana integrada por vertientes católicas y protestantes. Se origina en América Latina hacia la década de 1960 tras la aparición de las comunidades eclesiales de base, el Concilio Vaticano II (1962-1965) y la Conferencia Episcopal de Medellín. La teología de la liberación focaliza su pensamiento en considerar que el Evangelio exige la opción preferencial por los pobres, y entiende que la Iglesia debe recurrir a las ciencias humanas y sociales para definir las formas en que debe realizarse dicha opción.

4Calsamiglia y Tusón (1999) refieren como “disciplinas implicadas” en el análisis del discurso las siguientes: antropología lingüística, etnografía de la comunicación, interaccionismo simbólico, análisis de la conversación, sociolingüística interaccional, psicolingüística, filosofía del lenguaje, pragmática, lingüística funcional, lingüística textual, teoría de la enunciación, retórica clásica y nueva retórica.

5Puede consultarse al respecto Narvaja de Arnoux (2008, pp. 83-117).

7Que incluye misterio o razón oculta. Puede verse al respecto dle.rae.es

8Cristina Fernández de Kirchner fue vicepresidente de la Nación entre 2019 y 2023. En ese período Alberto Ángel Fernández fue el presidente luego de ganar las elecciones en diciembre de 2019. La fórmula electoral fue Fernández-Fernández de Kirchner.

9Puede accederse la publicación completa en noticias.perfil.com (noviembre 2019)

10Nos referimos a que Cristina Kirchner accedió al poder como presidenta de la República Argentina con una legitimación del 46% sobre el 76% de los votantes en 2007, 54,11%, sobre el 79% de los votos escrutados en 2011 y en la fórmula compartida con Alberto Fernández en 2019 con más del 48% sobre el 82% del total de votos emitidos. Información en: https://www.argentina.gob.ar. Ministerio de Capital Humano.

11Hipóstasis procede del latín tardío hypostăsis, a su vez derivado del griego hypóstasis, designa a la consideración de lo abstracto o irreal como real. En la religión cristiana, refiere especialmente a la Santísima Trinidad. La primera definición mencionada por la Real Academia Española (RAE).

12En la antigua Roma era la gente común, en contraste con los patricios y más tarde con la nobleza senatorial o la orden ecuestre. Puede verse al respecto dle.rae.es

13Del gr. ἱερός hierós ‹de origen divino, sagrado› y -φάνεια- pháneia ‹manifestación›; cf. fr. hiérophanie. Manifestación de lo sagrado en una realidad profana. Puede verse al respectodle.rae.es

Recibido: 07 de Octubre de 2024; Aprobado: 19 de Febrero de 2025

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