La conciencia del lugar, del espacio, del mundo conocido, la conciencia de una trama que ensarta todas las variantes del espacio diferenciado pudo ir forjando su imagen en el orden abstracto de las representaciones a partir de estas primeras experiencias. Una imagen del espacio habitado que una comunidad de cultura es capaz de establecer y transmitir.
Marta Llorente, La ciudad: huellas en el espacio habitado (Barcelona: Acantilado, 2015), 45.
Introducción
El proyecto modernizador se identifica con la urban age en la medida que transforma el espacio bajo el modelo urbano capitalista a escala planetaria. Marshall Berman1 señala que la modernidad se experimenta en todos los ámbitos cotidianos de la sociedad, ya sean rurales o urbanos. La modernidad arrastra todo a su paso, como una vorágine donde las contradicciones propias del capitalismo entran en juego. En los últimos treinta años la ciudad de Guadalajara se expande con mayor rapidez y llega a los pueblos circundantes, un movimiento del centro a la periferia. La conformación de la traza urbana de la ciudad es dispersa e insular. Hélène Rivière D'Arc,2 en Guadalajara y su región, pone énfasis desde 1940, cuando la ciudad comienza a crecer a un ritmo ininterrumpido de industrialización y de consolidación económica. Sintetiza y replantea el contexto histórico con el que la ciudad toma forma en el siglo XX.
Primero aparece el crecimiento al oriente de la ciudad. Patricia Arias3 y Beatriz Núñez4 exploran las formaciones sociales emergentes de ejidos, comunidades indígenas y campesinas, convertidas en núcleos de población. Exponen los procesos de articulación entre la ciudad y el municipio para analizar el crecimiento urbano en 1980 y 1990, que conlleva una etapa distinta a la actual expansión. Los grandes desarrollos habitacionales, en extensión, son parecidos a ciudades medias del Estado y a la estructura de los barrios, colonias y algunos fraccionamientos, pero con servicios y características distintas por su cercanía a la ciudad. El caso de Loma Dorada muestra el patrón de crecimiento y expansión de la ciudad a partir de la vivienda masiva de interés social.
En el poniente de la ciudad Mario Aldana5 expone cómo esta cambia los usos históricos de sus recursos, la organización colectiva y las identidades tradicionales de lo que fue el poblado central de Zapopan. Afirma que “no es Zapopan el que se urbaniza, sino Guadalajara quien urbaniza Zapopan”, reserva territorial en que la ciudad se sigue expandiendo.
El modelo de crecimiento desde 1980 fue la construcción masiva de vivienda de interés social, lo que favoreció la expansión más allá de la fragmentación y dispersión del área periférica sobre los municipios conurbados de San Pedro Tlaquepaque, Tlajomulco de Zúñiga, El Salto, Juanacatlán, Ixtlahuacán de los Membrillos y Zapotlanejo (Figura 1). Felipe Cabrales señala que los fraccionamientos cerrados en la ciudad se comenzaron a desarrollar para clases altas. Tiempo después, se desarrollaron para clases medias y bajas. “La fórmula consiste en demarcar la urbanización con un muro, agregar valor mediante la dotación de espacios comunes y desplegar una buena campaña publicitaria”.6 En este sentido, Manuela Camus explora los fraccionamientos cerrados, cotos de régimen condominal, en sectores de elite emergentes. Señala que tanto en Guadalajara como en las ciudades de Latinoamérica “el suelo se atomiza para un mercado amplio de corte popular: la ciudad quiere ser de propietarios y no solo de inquilinos”.7 Cada coto mantiene un reglamento interno para garantizar su plusvalía, estatus y posicionamiento en el territorio. Argumenta que las desigualdades permanecen porque se mantienen los mecanismos para sostener los fraccionamientos cerrados como símbolo del privilegio.

Fuente: Elaboración propia con base en Sistema de Consulta de Información Censal (SCINCE), 2020.
Figura 1 Municipios del Área Metropolitana de Guadalajara, localidad de San Francisco Tesistán, Zapopan
La problemática de conurbación en los pueblos conurbados de la Ciudad de México (CDMX) ha sido estudiada por el territorio que ocupa y la población que concentra. María Soledad Cruz Rodríguez y Silvia Carbone8 abordan este problema; señalan que la periferia es la zona privilegiada del capital inmobiliario, de los intereses financieros y comerciales relacionados con la gestión del suelo, los recursos naturales y el patrimonio de los pueblos originarios. En el mismo texto, Ana Luisa Diez9 aborda los cambios, el desarrollo y el proceso de urbanización a partir del proyecto de la línea 12 del metro de la cdmx en San Pedro Tláhuac. La permanencia de las identidades y tradiciones de los pueblos indígenas en la ciudad es una constante…
Para los habitantes de los pueblos de Tláhuac que se ven directamente afectados con la llegada de la construcción de la línea del metro, la percepción de la pérdida del territorio les obliga a conformar nuevos vínculos sociales y a poner en juego su capacidad organizativa, cimentada en prácticas tradicionales, propias de su condición de pueblos prehispánicos, por lo que, lejos de romper los lazos colectivos, conforman otros nuevos y los asumen a través de una gran diversidad de argumentos que pueden considerarse como rasgos significativos de cada pueblo.10
Las características de las zonas periurbanas dependen de su proceso histórico, social y territorial, de las miradas locales, de la diversidad de actores y la diversidad geográfica de cada una de las ciudades en México. Por ejemplo, Alicia Lindón argumenta que el Valle de Chalco no se conformó como una periferia dormitorio, sino como una periferia metropolitana donde aparecen modos de vida diferenciados al de la ciudad dormitorio, caracterizada por la alta movilidad espacial
vinculada con la fragmentación de los ámbitos, la especialización de los territorios que aparecen como la proyección espacial de la división del trabajo social, y con la situación social de los actores, sin cesar de expresar su capacidad de acción y su autonomía, incluso su libertad radical.11
La ciudad tiene un orden en el desorden, se argumentan que “entender el (des)orden de la metrópoli implica penetrar en los modos de funcionamiento de estos diversos órdenes, que permiten pensar en la metrópoli como en una realidad compleja resultado de la coexistencia (y de la mezcla) de diferentes ciudades”12. El espacio público es el escenario de las interrelaciones, la apropiación y los modos de habitar, que se explican de la siguiente manera:
Su condición y características nos hablan de diversas cosas al mismo tiempo: la idea dominante de lo que es la ciudad; las reglas efectivamente vigentes para usarla y convivir en ella; la relación entre lo propio y lo que es de todos. En suma, los espacios públicos, su condición y sus usos, aluden a un orden, es decir a un conjunto de normas y reglas, no siempre explícitas, que es necesario desentrañar si queremos entender qué pasa con la ciudad.13
Los individuos construyen a partir del lugar una experiencia propia aludiendo a prácticas y representaciones que dan significado vinculado “por un lado, los horizontes de saberes y valores -las visiones del mundo- y por otro lado, la dimensión de las prácticas sociales, ancladas en contextos situacionales”.14 De esta experiencia surge el espacio vivido, “‘en relación estrecha con la trama de los equipamientos funcionales (comercios, transportes, servicios, etc.) que ocasionan los desplazamientos de los individuos’, pero que tiene que ver también con ‘factores topográficos y sobre todo psico-sociológicos que restringen o amplían el espacio frecuentado’”.15 El espacio vivido surge de las actividades humanas más elementales: el habitar, definido como “el proceso de significación, uso y apropiación del entorno que se realiza en el tiempo, y que por lo tanto nunca puede considerarse como ‘acabado’ ya que se está haciendo continuamente”.16
Angela Giglia argumenta que “la renovación urbana modifica de manera diferencial los modos de habitar característicos de distintos órdenes urbanos en la ciudad fomentando procesos de apropiación desigual del espacio, los cuales son el resultado del carácter fragmentario e intermitente de las intervenciones de renovación”.17 En este texto define el habitar como
un proceso dinámico, consiste[nte] en renovar permanentemente la relación con un cierto orden socioespacial, es decir, con el conjunto de las reglas formales e informales, explícitas e implícitas, que existen entre los diversos actores sociales en cuanto a las apropiaciones y usos posibles de cierto espacio.18
María Ana Portal argumenta que “la producción cultural de nuestra sociedad se hace posible en función del uso, la organización y el control que ejerce sobre el tiempo y el espacio social”.19 Es decir, el ordenamiento y el consumo del tiempo social se plasman en el territorio cotidianamente. Las formas de integración de las poblaciones urbanas se ordenan y crean un mundo de vida vinculado con las localidades desde su fragmentación con el espacio metropolitano, aspectos que inciden en la identidad de la localidad.
El cruce de las formas rurales y urbanas en Tesistán producen prácticas cotidianas, con referentes y significados que no se excluyen, sino que crean puntos de convergencia e interacción. Las funciones emergentes de lo rural20 determinan la función de lo rural en la conformación de la franja rururbana. Los modos de habitar (campo-ciudad) se ven sometidos a la presión que ejerce el espacio construido, el medio ambiente, la ciudad y la metropolización del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG).
La pregunta que guía este texto es la siguiente: ¿cómo se modifican las formaciones culturales frente al crecimiento urbano de Tesistán? y ¿cómo se ha conformado la mancha urbana en el poblado de Tesistán? Con el objeto de explicar las relaciones sociales ante la fragmentación y segregación de la zona rururbana, se señala el acceso que las personas tienen a los servicios de forma diferenciada. El espacio edificado es la base de las interrelaciones sociales a través de la producción cultural desde la escala barrial, pasando por las escalas intermedias del pueblo, de la localidad y municipal, hasta la escala metropolitana.
La metodología utilizada fue de corte cualitativo, con recorridos en campo y entrevistas semiestructuradas a actores clave de la localidad y del municipio. A la par se realizó una búsqueda en la base de datos de Mural y del El Informador con la palabra TESISTAN. Se seleccionaron solo aquellas notas que mostraran la relevancia y la tendencia de los acontecimientos en el poblado, así como la voz de actores involucrados en la esfera pública y política en el municipio y en la ciudad. Son diversas las estrategias que se utilizaron para el análisis de los datos recabados, así como son diversas la lógica de construcción de los datos: directos e indirectos, documentos de archivo, documentos oficiales, notas periodísticas. Cada uno de estos grupos de datos se incorporan en el texto de forma distinta.
El artículo desarrolla la conformación de la mancha urbana de Tesistán a partir del crecimiento urbano; eso incluye la interrelación socioespacial entre el crecimiento orgánico del pueblo con las colonias populares; la consolidación de los primeros asentamientos irregulares; la llegada de los fraccionamientos microcerrados, cerrados clase media y alta, semicerrados, abiertos populares, y la expansión de los nuevos asentamientos irregulares.
Crecimiento urbano del poblado de Tesistán, Zapopan
Para rastrear el crecimiento urbano en Tesistán, se parte de 1974, fecha en la que la Carta de uso de suelo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) sitúa la traza urbana de Tesistán como localidad urbana, con una población de 3,200 habitantes. Además, la cuadrícula que conformaba el pueblo es un referente del imaginario de los pobladores para describir los límites de Tesistán de aquel entonces. La Figura 2 muestra una cuadrícula semirregular que aglomera al mayor número de población. Las calles que circundan al poblado en esta época son, al límite norte, la calle Puente Chico, que conecta con la Magdalena y Carretera a Colotlán; hacia el poniente, la calle Aldama, que era el límite sur del pueblo; la calle Bella Vista, que era el límite poniente; las calles transversales que corrían de norte a sur de Jalisco; del poniente hasta la plaza, la calle Hidalgo, que conecta con la Hacienda de Santa Lucía y que hacia el oriente cambia de nombre a San Francisco. Estos límites espaciales aún perduran como referentes para las procesiones en la fiesta patronal y en los desfiles cívicos del 16 de septiembre.

Fuente: Inegi. Escala 1: 150 000. Clave: F13D55 (recorte propio).
Figura 2 Localidad San Francisco Tesistán. Carta de uso de suelo 1974
Los pobladores tenían poca oportunidad de empleo; trabajaban por temporadas en la siembra y cosecha del maíz. La hacienda de Santa Lucía contrataba la mayor parte de mano de obra. También, algunos agricultores particulares contrataban a pobladores para esta labor. Desde que Guadalajara y Zapopan se industrializaron, los pobladores comenzaron a salir del pueblo a trabajar vinculados a corporaciones específicas. Los gremios de la fiesta patronal dan cuenta de las personas que van a trabajar a la ciudad como en la Bimbo y Marinela, Sabritas y la cervecera Grupo Modelo.
Los pobladores tenían pocas posibilidades de transporte para trasladarse a la ciudad, porque solo había dos corridas al día, y sus necesidades de transporte no concordaban con esos horarios. El transporte para muchos estudiantes y trabajadores fue la camioneta lechera que temprano salía para la ciudad. El señor Joaquín, quien era el lechero del pueblo, apodado el Pájaro (por sus gritos mañaneros), recogía la leche de las rancherías aledañas para venderla en la ciudad y en su regreso recogía a varias personas que iban con rumbo a la ciudad.21
La fabricación de ladrillo fue otra de las labores que caracterizaron a Tesistán. Todavía se sigue produciendo en la ribera del río Blanco hasta los linderos de la presa de Santa Lucía. Los bancos de barro son explotados hasta agotarlos. Hacen pozos de más de cuatro metros de profundidad para extraer el barro; luego son rellenados de escombro para construir viviendas (Figura 3). Las colonias que lideran el río Blanco se caracterizan por la precariedad de servicios y la vulnerabilidad de sus construcciones. Un ejidatario de Santa Lucía cuenta que cambió su parcela por un terreno en lo urbano. Primero vendió el barro, luego lo rellenó y ahí construyó casa para sus hijos. En la Figura 3 se muestra la excavación para explotar los bancos de barro para la fabricación de ladrillo en la ribera del río Blanco.

Fuente: Archivo personal. Tesistán, 2019.
Figura 3 Contaminación del río Blanco. Explotación de bancos de barro, ahora rellenados con escombro
Santa Lucía, en 1974, tenía 904 habitantes, apenas unas cuantas cuadras enfrente del casco de la hacienda. La mayoría eran trabajadores permanentes que, para este entonces, ya habían litigado sus tierras. La Magdalena es una ranchería, caserío disperso por el camino que conecta a la Carretera a Colotlán. Nextipac tenía 737 habitantes y se conectaba por el camino a Santa Lucía. La lejanía y el poco acceso hacen de ese un pueblo recluido, homogéneo y comunitario caracterizado por su organización y tradiciones.
La parroquia ofrecía la educación básica dentro de sus instalaciones; sin embargo, en este periodo construyen la primaria pública estatal Pedro Moreno a las afueras del poblado. Aquellos que querían seguir estudiando de secundaria en adelante tenían que emigrar a la ciudad, ya que no contaban con las condiciones de movilidad. En el poblado solo había dos corridas al día para ir a Zapopan y Guadalajara. Al respecto, el señor Ángel comenta que “uno de los camiones que se llamaba que el Mango y era propiedad del señor Catarino Mendoza, pasaba por la Magdalena, Copala, La Chori, por el camino Viejo a Tesistán. Su terminal era el Mercado Corona, junto a la 15ª zona militar”.22
En 1981 al ejido de Tesistán le otorgaron una ampliación en la zona urbana, con fragmentos de tierras que se extienden por el Camino Viejo a Tesistán y a los lados de la entrada actual de seis carriles que forman parte de Nuevo México y la colonia Marcelino García Barragán, lo que hoy son las Abujas y la Estrada. La colonia las Abujas debe el nombre a las plantas de humedales que nacen con forma de aguja; el error del gobierno fue nombrar las calles como Hilo Blanco, Negro, Azul, Telar y otros nombres que tienen que ver con la costura y no con el sentido original que el poblado le daba a la localidad (conocimiento local). En el texto encontrarán la palabra Abujas para recuperar el sentido original de la localidad.
Así, en estas dos colonias, las Abujas y la Estrada, se asientan las nuevas generaciones de ejidatarios. De hecho, fue la primera expansión urbana fuera de los límites de la cuadrícula del pueblo. Se trata de asentamientos irregulares que lidiaron para conseguir los servicios básicos (Figura 7). En cuanto a servicios del poblado, se construyeron un preescolar, un centro de salud y una biblioteca en el segundo piso del mercado. Tanto el centro de salud como el mercado se construyeron en los terrenos de la parroquia. Se inicia la etapa de migración hacia Estados Unidos, pero no fue un polo de atracción. La ciudad representó para muchos una oportunidad de mejores oportunidades de trabajo. En esta década se construye la carretera a Tesistán con un mejor acceso a Zapopan, con la intención de que el transporte público fuera más regular.

Fuente: Archivo personal. Tesistán, 2019.
Figura 4 Plaza de Santa Lucía y salida de los alumnos de secundaria

Fuente: Archivo personal, 2020.
Figura 5 Transformaciones a la vivienda de construcción en serie. Fraccionamientos en San Francisco Tesistán

Fuente: Archivo personal. Tesistán, 2019.
Figura 6 Tramo de la línea 3 del tren ligero por la avenida Juan Gil Preciado

Fuente: Elaboración propia con base en SCINCE, 2020.
Figura 7 Entorno construido del poblado de San Francisco Tesistán, formación de colonias y fraccionamientos 1970 al 2020
La colonia de la Hacienda de Santa Lucía comienza a tener vida propia al construirse la plaza y el templo actual. Al menos 10 cuadras componen la cuadrícula de la población. Las casas uniformes no sobrepasan los dos metros y medios de alto. Distintas en comparación con las casas en el pueblo, en las calles principales y céntricas son de tipo colonial de un piso. El ejido de Santa Lucía consolidó la colonia hacia 1988 en correspondencia con la petición de los pobladores para la erección de la parroquia al arzobispo Juan Jesús Posadas Ocampo en conjunto con las comunidades de Nextipac y San Ramón (Palo Gordo) y todas las rancherías que trazan en su territorio. Quedando erecta el 11 de julio de 1988, y se desmembra de Tesistán.23 Al igual que en el pueblo, los hijos de ejidatarios se asientan en la colonia del Sagrado Corazón, zona caracterizada por ser de pastizal y de humedal. En la Figura 7 se observa este crecimiento en los anexos de la hacienda y hacia el camino a Nextipac. Todos los servicios se concentraban en Tesistán, excepto la educación de nivel secundaria, que se estableció en esta colonia, en un terreno donado por el ejido.
En 1990 Tesistán contaba con una población de 13,481 habitantes.24 Hasta este punto se puede rastrear un crecimiento orgánico de Tesistán y Santa Lucía. La Magdalena continuaba como caserío disperso. En 1996 abre sus puertas el Consejo de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Jalisco (CECITEJ), el cual ofrece educación técnica de nivel medio superior, y fue el primero en su tipo en toda la zona. La vida parroquial permea en las actividades de los campesinos y obreros. La ciudad fue un polo de atracción laboral una vez que se insertó el transporte público continuo. Entrando al fin del siglo comienza a asentarse en predios irregulares una población que venía de la ciudad, colonias aledañas al anillo periférico de Zapopan como la Tuzanía, Santa Margarita y Los Arcos. En la ribera del río Blanco se asentaron las colonias del Húmedo, los Ángeles y los Chorritos, territorio perteneciente al ejido de Nextipac.
En el 2000 la población de Tesistán se duplica a 27,796 habitantes; 2,100 habitantes en la Magdalena y 2,365 habitantes en Nextipac.25 Es la década del boom inmobiliario. Ya se cuenta con los primeros fraccionamientos de vivienda popular: Haciendas de Zapopan y Parques de Tesistán, construidos por Grupo San Carlos, anexos al oriente del pueblo; al norte, el fraccionamiento Galaxias, construido por un inversionista particular. Además, el fraccionamiento los Álamos, en la colonia de Santa Lucía, se construyó en terrenos de propiedad privada, patrón que seguirá la mayoría de los fraccionamientos en la zona. La Figura 7 muestra los asentamientos de los fraccionamientos de la zona.
Las manifestaciones culturales se ven reflejadas en la transformación del espacio construido. Las formas de apropiación territorial se enraízan en patrones socioespaciales concretando asentamientos bajo lógicas distintas de habitarlo. En la vivienda progresiva las personas comienzan con su casa semiconstruida en condiciones precarias. Con el paso del tiempo las van consolidando y ampliando. Incluso, quienes compran su vivienda ya construida la transforman a su gusto y condición, para un negocio y ante el rápido desgaste de esta (Figura 5). Las distintas formaciones socioespaciales complejizan la organización social como efecto de la fragmentación y segregación.
La zona periurbana es una dimensión propia de las ciudades mexicanas. Se espera que, como espacio en tránsito, se consolide y fusione con la ciudad. Sin embargo, las periferias desde 1990 son fruto de políticas neoliberales como la privatización del suelo social, la falta de apoyos al campo, que se han consolidado como una realidad más pero también en la zona periurbana el desorden tiene reglas, y cada espacio es habitado por grupos sociales arraigados al lugar, que construyen su vida en una nueva cotidianidad.
Detonación del crecimiento urbano en Tesistán
A inicios del nuevo milenio comenzó a promoverse para el amg varias propuestas de transporte público masivo que mejorarían la movilidad de la ciudad, que requiere desplazarse a sus diversas actividades. El tiempo promedio que implementa una persona para trasladarse de Tesistán al centro de Guadalajara es de hora y media, el cual puede extenderse según el tráfico. Bajo estas prerrogativas, proyectos como el metrobús, tranvía y tren ligero prometieron menor costo y tiempo en el traslado; sin embargo, hasta el día de hoy no han llegado a Tesistán.
El anuncio de transporte público masivo llevó a muchos pobladores a comprar su casa en Zapopan (Figura 6). El papel preponderante que tuvo la discusión pública entre alcaldes y gobernadores desde 2000 hasta el año actual fue publicitar y promover la industria inmobiliaria en el Valle de Tesistán. Constructoras locales y nacionales aprovecharon la coyuntura para construir vivienda en las mejores condiciones de ganancia.
El primer proyecto detonador fue en 2005 con la ampliación de la avenida Juan Gil Preciado, acceso principal y única vía que conecta con la carretera a Colotlán y los poblados de Tesistán, Santa Lucía y Nextipac. El alcalde de Zapopan, Arturo Zamora, promovió la ampliación de la avenida para el metrobús,26 haciendo una presentación de un prototipo en la plaza frente al ayuntamiento. El proyecto estimaba más de 500 mil habitantes beneficiados. Contaría con 10.5 kilómetros hasta la Carretera a Tesistán y con 12 cruceros o estaciones del metrobús.27 El 26 de septiembre de 2006 los planes del metrobús cambiaron. Quedó indefinido el tipo de transporte para esta vía. “Los carriles centrales de la Carretera a Tesistán que se habían destinado al metrobús, se informó después que abrirían al tráfico vehicular hasta que no se defina el servicio de transporte que circule por esta vialidad”.28 Al día siguiente se anunció el freno total del proyecto.29
En el 2009 se reabre el proyecto, ahora con la propuesta de un macrobús como el que implementaron el 9 de marzo en la Calzada Independencia. Esta vez son los vecinos aledaños a la avenida Juan Gil Preciado quienes se oponen a tal proyecto con marchas y manifestaciones,30 exigiendo a las autoridades un transporte público eficiente y funcional. El proyecto de la línea 2 del macrobús se impulsó desde el gobierno de Emilio González y el alcalde de Zapopan, Héctor Vielma. Sin embargo, en 2010 el alcalde de Guadalajara, Aristóteles Sandoval, impulsa la construcción de la línea 3 del tren ligero31 y le da continuidad una vez electo gobernador en el periodo de 2012-2018. Por falta de usuarios, según estudios, recortan el recorrido de la línea 3 del tren ligero.32 En esta discusión el alcalde de Zapopan propone un tranvía para este tramo.33 Al final de estas propuestas se construyó la línea 3 del tren ligero que conecta a Zapopan, Guadalajara y Tlaquepaque. Inicia la obra en 2014 y termina hasta que se inaugura el 12 de septiembre de 2020. La promesa para los residentes de Tesistán no se cumplió, pues la línea se construyó hasta los Arcos de Zapopan a una distancia de un kilómetro del periférico. Diego Peterson (en El Informador) comenta el caso:
Después de muchos brincos, tiros y jalones, la novedad es que regresamos a donde estábamos hace 20 años. En 1993 el entonces gobernador interino, Carlos Rivera Aceves, planteó un proyecto de línea elevada por Laureles y Ávila Camacho, desde Periférico norte hasta la Normal, con conexión con la línea 1 en Federalismo. […] Primero se propuso un tren eléctrico subterráneo, proyecto de Constructora Tláloc, que se desechó por costoso; luego se comenzó a construir un carril para un brt de Periférico a Tesistán, cuando Arturo Zamora era alcalde de Zapopan, que fue cancelado por presión de los regidores panistas; más tarde llegó la propuesta del brt desde Tesistán hasta Tlaquepaque, que murió por grillas políticas, ahora de los priistas; siguió el Proyecto de Tranvía encabezado por Héctor Vielma, que nunca pasó de una idea y que nadie tomó en serio. Ahora volvemos a un proyecto muy similar, si no es que idéntico, al de hace dos décadas.34
Tensiones entre el pueblo y los nuevos pobladores
Con la llegada de nuevos pobladores que ocupan los fraccionamientos y las colonias de autoconstrucción comienza un conflicto con los habitantes del poblado, relacionados con las tradiciones y costumbres en que se van a ver confrontados unos y otros. La tensión se presenta en el espacio público. Por ejemplo, los pobladores no tenían la costumbre de respetar el sentido de las vialidades; por otro lado, en sus festividades cierran las vialidades principales y las convierten en escenario festivo, cosa que entorpece el tráfico para los habitantes de los fraccionamientos.
En la delegación de Tesistán hay denuncias ciudadanas, principalmente por los pobladores de los fraccionamientos que ponen quejas como el ruido generado por las bandas y los cohetones. Por otro lado, la queja principal de los pobladores que siembran sus parcelas anexas a lo urbano hacia los nuevos vecinos es el robo constante de la cosecha de elotes. Se muestra parte de una queja de los habitantes de los fraccionamientos:
Es el caso que desde el pasado día 18 de octubre del presente año, desde las cinco de la mañana o en ocasiones más temprano y hasta pasadas las diez de la noche, la parroquia que se localiza en pleno centro de este poblado ha estado detonando grandes explosiones múltiples, así como cohetones por lapsos de tiempo continuo de hasta una hora en determinados días de la semana por motivo de las fiestas patronales que se llevan a cabo en estas fechas. […] Los hechos antes descritos violan nuestras garantías individuales y constitucionales y los fundamentos en los siguientes artículos de la ley, Art. 44, Fracción v del reglamento de policía y buen gobierno de Zapopan, Jalisco; Art. 1229 del título decimotercero de los Derechos y Obligaciones de la Vecindad. Código Civil del Estado de Jalisco; Art. 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.35
En este diálogo de tensión entre pobladores y vecinos de los fraccionamientos, los pobladores comentan al respecto: “Dice una señora: ‘No voy a creer que tiren tanto dinero en cuetes, pólvora, música y las calles bien madreadas’. Responde el señor: ‘Las calles son del ayuntamiento y la fiesta es de nosotros. Cada quién que se haga bolas con lo suyo’”.36
Los nuevos vecinos de los fraccionamientos fueron poco a poco apropiándose del espacio con el aumento de servicios y comercios locales en toda la zona. El caso del fraccionamiento de Parques de Tesistán tiene una descripción más amplia del proceso de apropiación y la forma de organización vecinal. Los pobladores supieron aprovechar la demanda de estos nuevos vecinos acondicionando sus comercios para la nueva población. En el aspecto cultural las tensiones permanecen con la estigmatización de los asentamientos irregulares. La gestión de la señora Patricia muestra el trabajo que se tiene que realizar para levantar una colonia con altos índices de violencia e inseguridad. Todas las atrocidades vienen de las colonias marginales, estigmatizando a sus moradores, principalmente los jóvenes.
Para 2010 la zona duplicó su población a 62,637 habitantes.37 En el espacio significó una expansión de colonias irregulares en terrenos ejidales y de fraccionamientos en terrenos de particulares. Primero se consolida la colonia la Magdalena al erigirse la parroquia en el 2013, y comprende a la colonia San José Ejidal en terrenos pertenecientes al ejido de Tesistán. Al norte se consolida el desarrollo Palermo con asentamientos de régimen condominal con accesos cerrados. Al norte de Tesistán se consolidan las colonias Roberto Orozco, la Bola y la Piedrera o Loma Chica. En los terrenos ejidales de Santa Lucía y de Nextipac aparecen las colonias de Los Ángeles, ampliación Santa Lucía, Santa Mónica de los Chorritos y el Húmedo de Nextipac. Los fraccionamientos instalados en este periodo son Parques secciones II y III, Vistas de Tesistán, Martel, Praderas de Tesistán, La Cúspide, Tierra Residencial. En el sur del poblado, los fraccionamientos de Las Palomas, Altus Quintas y las Victorias. En la Figura 7 se observan los asentamientos mencionados.
En 2020 la zona de Tesistán mantuvo la tendencia de crecimiento con una población de 91,631 habitantes.38 Cabe destacar que Tesistán, desde su origen, es la segunda localidad más habitada del municipio de Zapopan, después de la cabecera municipal. A inicios de 2010 las colonias irregulares presentan patrones de densificación y de paulatino poblamiento. Los huecos habitacionales en las colonias irregulares se ocupan en la medida que cuentan con los servicios básicos. Los fraccionamientos se han detenido en la zona. La plusvalía sube año con año. Por ejemplo, la casa más barata en las nuevas secciones de Parques de Tesistán tiene un costo de 1’200,000 pesos. Los nuevos fraccionamientos populares crecen por la carretera antigua a Tesistán entre la colonia de la Chori y el cruce de la carretera a Colotlán.
Conclusiones
La ruralidad presenta diversas funciones de desventaja respecto a lo urbano: financiera, laboral, educativa, de vivienda, de salud, de un mercado minorista y de transporte.39 Estas desventajas se intensifican de acuerdo a la distancia que separa estas localidades. En la zona periurbana estas desventajas se diluyen en la medida en que los servicios se concentran en el poblado. San Francisco Tesistán ahora cuenta con bancos, servicios de salud y educación media superior, mercado minorista y mayorista, y transporte público continuo, lo que crea mejores condiciones laborales y de movilidad para los habitantes de la localidad.
El crecimiento orgánico del pueblo y sus alrededores rompe con la expansión de la mancha urbana, lo cual la convierte en un espacio atractivo para la inversión y el desarrollo inmobiliario. La ampliación de la avenida Juan Gil Preciado y los proyectos de transporte masivo anunciados y puestos en marcha incentivaron vivienda para los sectores populares del municipio y de la ciudad. Cada barrio, colonia, fraccionamiento o localidad fue tomando forma en la medida en que fue consolidando su arraigo y pertenencia a ese territorio. Son los hijos de los hijos quienes van poblando nuevas áreas en busca de su vivienda propia, de la idea de tener un patrimonio que los lleve a mejores condiciones de calidad de vida.
Es en la tensión y resistencia que el territorio se consolida, generando procesos de identificación y distinción que los lleva a un diálogo y puntos de convergencia. Los pobladores del Valle de Tesistán y su territorio cargan con el efecto de la miopía, la insensatez y el afán de lucro que se esconde detrás de la expansión urbana. Tesistán se ha convertido en un espacio atractivo para la inversión y el desarrollo inmobiliario para distintos ejercicios capitalistas.
La metropolización de la ciudad reconfigura el paisaje rururbano, ensamblándose en el poblado. Los pueblos situados en el entorno periférico son objeto de políticas urbanas capitalistas que buscan el mejor funcionamiento de la ciudad y que atienden la precariedad de servicios de los pobladores en último caso. Se trata de procesos urbanos de distinta escala que responden a los procesos políticos de la ciudad. En ese sentido, la segregación socioespacial los lleva a perder su territorio, cultura y estilos de vida campesinos. Aparece la metropolización como un monstruo de mil cabezas. Caracterizada por diversos intereses y actores, determina el crecimiento y la expansión de la ciudad.










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