Las plantas medicinales son los recursos principales empleados en los tratamientos médicos (Liu et al. 2021), sobre todo en países en desarrollo y cada vez más utilizadas por un gran número de personas que residen en países de primer mundo (Applequist et al. 2020). Son un componente prioritario del cuidado de la salud, ya que se estima que de 50,000 a 70,000 especies vegetales son utilizadas por la población mundial (Laird & Pierce 2002).
En México alrededor de 6,000 especies de plantas son usadas como medicinales, la mayoría de éstas son nativas (3,478) y silvestres (2,670) (Caballero et al. 2022), y son reconocidas como el recurso más valioso de la medicina indígena tradicional (Argueta 1994). Actualmente existe una detallada clasificación de las plantas, en la que se distingue el temperamento de las especies consideradas culturalmente como “frías” y “calientes”. De hecho, la idea de lo frío y lo caliente de la teoría humoral tiene correspondencia similar a la percepción cognitiva en la cosmovisión de la terapéutica indígena (Parodi Callejo 2024). Esta se considera una clasificación elemental, probablemente existen otras categorías para expresarlas en distintas lenguas y en diversas regiones (García-Hernández et al. 2022).
A pesar de los cambios y las tendencias en los mercados de México, éstos han permanecido como sitios de abastecimiento e intercambio de plantas medicinales procedentes de distintos estados del país y fuera del mismo (Linares 2021). Laird & Pierce (2002) y Laird et al. (2005) señalan que el comercio de material vegetal medicinal es enorme y complejo, estimado en poco más del 90 % de las especies útiles a nivel mundial recolectadas en el medio silvestre, de las cuales el 50 % proceden de los bosques (Farfán-Heredia et al. 2018), notablemente del bosque tropical caducifolio (Linares & Bye 2016, Beltrán-Rodríguez et al. 2017).
Múltiples estudios sobre plantas comercializadas en mercados han sido desarrollados en distintas entidades de México, en Actopan, Hidalgo (Villanueva-Solís et al. 2020); en la ciudad de Santiago, Querétaro (Juárez-Pérez & Cabrera-Luna 2019), Lara-Reimers et al. (2023) trabajaron en las ciudades de Saltillo, Arteaga y Ramos Arizpe de Coahuila; García de Alba et al. (2018) en Guadalajara, Jalisco; Orozco-Vásquez et al. (2023) en los Valles Centrales, de Oaxaca. También se destaca el estudio sobre plantas medicinales en el estado de Guerrero, México, pero sin considerar su comercio (Barrera-Catalán et al. 2015, Melquiades Cantú 2019, Urióstegui-Flores & Villaseñor-Franco 2021, Castro-De la Cruz & Silva-Aparicio 2020, Mayo-Mayo et al. 2020, Sotelo-Leyva et al. 2022). También son importantes otros trabajos en regiones circundantes a esta entidad en los que si se ha tratado el tema de comercialización (Reyes-Matamoros et al. 2022 en Tepeaca, Puebla, Solís López et al. 2020 en Cholula Puebla, Blancas et al. 2020 en la región sur de Morelos, Blanco Jaspeado 2019 en Puebla, Arellanes & Casas 2011 en Tehuacán-Cuicatlán, Puebla).
A pesar de que la Cuenca del Río Balsas ha sido una de las regiones más documentadas en cuanto al uso y comercio de plantas medicinales (Hersch-Martínez 1995, 1997), con un aporte nacional de 257 especies medicinales comercializadas, el estado de Guerrero, que pertenece a esta región, es una de las entidades con menor número de investigaciones sobre la documentación de la biodiversidad comercializada para fines medicinales (Beltrán-Rodríguez et al. 2017). Se cuenta con un reporte que involucra a los recolectores de especies medicinales silvestres en Guerrero, en el que los autores resaltan la preocupación colectiva por la conservación de entorno ambiental y de la cultura local (Soriano et al. 2020).
La Cuenca del Alto Balsas es la principal fuente de recolección de especies medicinales silvestres para el mercado nacional e internacional (Beltrán-Rodríguez et al. 2017). No obstante, es también una zona donde las prácticas de recolección se han visto alteradas por factores externos como la creciente demanda de plantas medicinales, y por factores internos, como la falta de apoyo a la agricultura de subsistencia, lo que ha ocasionado la disminución local y regional de especies como el grangel (Randia echinocarpaMoc. & Sessé ex DC.) y la valeriana (Valeriana edulis Nutt.), por ejemplo (Hersch-Martínez 2010). Los estudios sobre plantas medicinales comercializadas en mercados tradicionales requieren gran atención, especialmente por la reciente y creciente demanda y por las escasas investigaciones (Tinitana et al. 2016), así como por la documentación incipiente de la presión ambiental que esta actividad puede generar en las poblaciones silvestres (Beltrán-Rodríguez et al. 2017). En Iguala, Guerrero, el único estudio registrado sobre plantas medicinales empleadas en la ciudad, documenta un escaso número de especies (29) comparado con el resto de las comunidades estudiadas (Urióstegui-Flores & Villaseñor-Franco 2021).
La presente investigación representa el primer estudio etnobotánico realizado a la fecha en Iguala, Guerrero, con un enfoque desde la etnobotánica ecológica para el trabajo en mercados (Beltrán-Rodríguez et al. 2023), con el fin de documentar el abastecimiento de recursos medicinales desde las zonas rurales a las urbanas o periurbanas para el tratamiento de enfermedades diversas. Los objetivos de esta investigación fueron 1) documentar sistemáticamente la riqueza vegetal silvestre comercializada como planta medicinal en los principales mercados, 2) analizar cuáles especies se emplean por sistema corporal y sus formas de preparación, 3) determinar los sistemas corporales y propiedades farmacológicas por cada especie documentada e 4) identificar el estatus de conservación y la distribución geográfica de las especies registradas.
Materiales y métodos
Área de estudio. El estudio se llevó a cabo en los Mercados “Gral. Adrián Castrejón” y “El Calvario” de la ciudad de Iguala, Guerrero, situada entre los paralelos 17° 57’ 13” a 18° 25’ 52” de latitud norte y a 99° 42’ 57” a 99° 25’ 48” de longitud oeste con una altitud entre 500 y 1,900 m snm (INEGI 2009). Ambos mercados son los principales centros de comercialización de plantas medicinales (Figura 1) en Iguala. Esta ciudad cuenta con una población de 154, 173 (INEGI 2010). El clima es cálido subhúmedo con lluvias en verano. La vegetación está conformada por bosque tropical caducifolio, pastizal y matorral crasicaule (INEGI 2009). El municipio de Iguala se encuentra comunicado por tres carreteras estatales (Cocula-Balsas, Tepecoacuilco de Trujano-Huitzuco de los Figueroa-Puebla y El Naranjo-Taxco de Alarcón) y tres carreteras federales (Chilpancingo de los Bravo-Acapulco de Juárez, Teloloapan-Ciudad Altamirano y Cuernavaca-Ciudad de México) (INEGI 2009).

Figura 1 Mercados de la ciudad de Iguala, Guerrero. …
Mercado municipal Adrián Castrejón.
Mercadito El Calvario. Escala del mapa: 1:370,000.
Visitas a mercados y recopilación de la información. Bajo el marco de la etnobotánica ecológica (Beltrán-Rodríguez et al. 2023), se estableció contacto con los vendedores de plantas medicinales en ambos mercados, se les planteó el objetivo del estudio y se les solicitó su consentimiento para colaborar en el proyecto. Con el permiso verbal y consentimiento informado de cada persona y bajo el Código de Ética de la Sociedad Latinoamérica de Etnobiología (ISE 2006), se realizaron entrevistas a todos los locatarios vendedores de plantas medicinales de los mercados de Iguala (Bye & Linares 1983, Herrera Saldaña 1993, Matías Hernández 2011, Molina Castañeda 2014). Con las entrevistas se recogió información durante 1-2 horas, en dos días de cada semana de agosto de 2021- agosto 2022 sobre información terapéutica de las plantas medicinales que venden: usos medicinales, estructuras vegetales que se utilizan, forma de preparación, sabor y calidad (fría o caliente). Además de las entrevistas, las charlas informales ayudaron a establecer mayor contacto con los vendedores, ya que éste fue el aspecto más crítico de la investigación. Este acercamiento también aportó información general sobre la venta de las plantas medicinales, como los días y horarios de venta.
Para respaldar la determinación taxonómica se compró una muestra de todas las plantas que se comercializan en los mercados, se consideraron plantas frescas y secas. Se tomaron fotografías de las plantas frescas, se describieron sus características y se prensaron para su posterior secado. Los frutos y flores comprados se colocaron en frascos de vidrio con 70 % de C2H5OH (etanol) para su conservación. Las plantas secas fueron fotografiadas y se buscó obtener material vegetativo y reproductivo que facilitara su determinación taxonómica. El material botánico fue determinado con apoyo de especialistas del Herbario “HUMO” de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y de la Colección Etnobotánica “COET” del Jardín Botánico del Instituto de Biología-UNAM, y depositado en esta última. La nomenclatura de las especies fue comparada con la base de datos en línea (wfoplantlist.org).
Análisis de los datos. Los datos de las entrevistas y de las pláticas informales con los vendedores de plantas permitió elaborar una lista sistematizada de todos los taxa medicinales, la cual se procesó en una base de datos en Excel. Se documentaron los padecimientos para los que se emplean las plantas que venden, los cuales se adaptaron y se relacionaron con International Working Group on Taxonomic Databases for Plant Sciences (TDWG) (Cook 1995) (Tabla 1). Además, se agregó la categoría de Enfermedades Culturales propuesta por Gruca et al. (2014). Se incoporó la categoría Enfermedades y trastornos culturales con el objetivo de ofrecer una visión más precisa de la medicina tradicional en la región, y así evitar interpretaciones erróneas derivadas del uso de clasificaciones demasiado generales, como señalar simplemente que se trata de un padecimiento tradicional (Cook 1995).
Tabla 1 Padecimientos de acuerdo con el Sistema Estándar Internacional por sus siglas en inglés (TDWG) (Cook 1995) y la segunda columna los padecimientos mencionados por los vendedores en los mercados de Iguala, Guerrero.
| Correspondencia de padecimientos entre las categorías propuestas por Cook y los usos tradicionales mencionados en los mercados de Iguala | |
|---|---|
| Categorías de TDWG (Cook 1995) | Usos tradicionales mencionados en los mercados |
| Desórdenes del Aparato Digestivo | Dolor de estómago, gastritis, cólicos, diarrea, indigestión y úlceras, Dolor de muelas, fortalecer la dentadura y encías inflamadas |
| Desórdenes de la Piel/Tejido Subcutáneo | Heridas, cicatrices, golpes, manchas, salpullido y hongos |
| Desórdenes del Aparato Respiratorio | Tos, bronquitis, asma e infección en la garganta |
| Desórdenes del Sistema Genito-Urinario | Infección en vías urinarias, mal de orín, cálculos renales, próstata y vejiga, vientre, lactancia |
| Enfermedades Culturales | Aire, chincual, daño, espanto y limpias |
| Desórdenes del Sistema Sensorial | Aclarar la vista |
| Desórdenes del Sistema Musculoesquelético | Dolor muscular, articulaciones y huesos |
| Desórdenes del Sistema Circulatorio | Circulación de la sangre, colesterol alto, anemia, corazón e hipertensión |
| Desórdenes del Sistema Nervioso | Insomnio, migraña, estrés, cansancio, nervios y demencia |
| Desórdenes del Sistema Endocrino | Diabetes mellitus |
Los padecimientos, en lo sucesivo serán denominados Sistemas corporales (BS) para cada especie se calcularon según Bennett & Prance (2000):
En donde, por una especie dada (BSS) por el número total de sistemas corporales tratados por la especie más versátil (BSVS), considerando como más versátil la especie que se usa para la mayor diversidad de padecimientos.
Para calcular los valores de las Propiedades farmacológicas o usos (PH) se utilizó la siguiente ecuación:
donde PH es el número de propiedades, resultante de la división del número de propiedades atribuidas a una especie dada (PHS) por el número de propiedades atribuidas a la especie más versátil (PHVS), considerando como más versátil la especie que obtuvo el mayor número de propiedades.
Posteriormente, también con base en Bennett & Prance (2000) se calculó la importancia relativa (IR) de cada especie mediante la siguiente ecuación, utilizando los valores de BS y PH descritos arriba:
A diferencia de enfoques basados en la frecuencia de mención, esta fórmula permite resaltar las especies más versátiles o con mayor diversidad de usos mediante un método cuantitativo que evalúa la variedad de aplicaciones inferidas para cada especie. El valor máximo obtenido es 2; cuanto más cercano a este valor sea el IR de la planta, mayor será su versatilidad, considerando además que el IR de la especie es alto cuando ≥ 1.
Para conocer el estatus de conservación de las especies registradas, se consultó la base de datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN 2024), tomando en cuenta su categoría de riesgo global. Asimismo, para determinar su distribución geográfica (nativa, endémica o introducida), se utilizó la información disponible en la plataforma Plants of the World Online (POWO 2024).
Resultados
Mercados y vendedores. Se registraron dos tipos principales de vendedores: revendedores, que compran los productos a terceros para su comercialización, y revendedores-recolectores, que además de revender, también recolectan o cultivan parte de los productos que ofrecen. La mayoría de todos ellos cuentan con un puesto de venta permanente en los mercados (66.6 %), mientras que el resto participa de manera temporal (33.3 %). Los resultados de este estudio incluyen información documentada de quienes no son vendedores establecidos de plantas medicinales, pero que si venden ocasionalmente estos recursos. Todos los vendedores son residentes de Iguala, excepto uno que es de Chilacachapa, Gro. Dos de ellos junto con sus familias, además de vender plantas en el mercado también se dedican a ser médicos tradicionales. La mayoría de los vendedores son mujeres (91.6 %) y uno es hombre (8.3 %).
Características etnobotánicas de las plantas inventariadas en los mercados. Se identificaron 176 especies pertenecientes a 154 géneros y 71 familias. Las familias mejor representadas fueron Asteraceae con 22 especies, mientras que Fabaceae y Lamiaceae con 14 especies respectivamente. Con respecto a los géneros, Mentha fue el principal con cinco especies e Ipomoea y Solanum con tres especies cada uno (Material Suplementario Tabla S1).
Sistemas corporales. Se registraron 10 categorías de sistemas corporales, para los que se emplean el mayor número de especies: Desórdenes de la Piel/Tejido Subcutáneo con 73 especies; Desórdenes del Aparato Digestivo con 64 especies, seguida de Desórdenes del Sistema Genito-Urinario con 37 especies (Figura 2). Los análisis muestran que para atender estos sistemas corporales, el Muicle (Justicia spicigera Schltdl., Acanthaceae) y Salvia (Salvia officinalis Cav., Lamiaceae) fueron las especies más versátiles con un alto valor de importancia relativa (IR = 1), así como mayor número de propiedades farmacológicas (cuatro cada una). A estas especies le siguen en orden de importancia la hierba del sapo (Eryngium carlinae Delaroche, Apiaceae), manzanilla (Matricaria chamomilla L., Asteraceae), cuatecomate (Crescentia alata Kunth, Bignoniaceae), candelaria (Ipomoea bracteata Cav, Convolvulaceae), palo de Brasil (Haematoxylum brasiletto H. Karst., Fabaceae) y bola de grangel (Randia echinocarpa Moc. & Sessé ex DC., Rubiaceae), con tres propiedades farmacológicas y un valor IR= 87.5; seguidas del pirul (Schinus molle L., Anacardiaceae), jarilla o achumiate (Barkleyanthus salicifolius (Kunth) H.Rob. & Brettell, Asteraceae), salvia (Calendula officinalis L., Asteraceae), árnica (Heterotheca inuloides Cass, Asteraceae), matarique (Psacalium peltatum Cass, Asteraceae) y gordolobo (Pseudognaphalium oxyphyllum (DC.) Kirp., Asteraceae) entre otras, con dos propiedades farmacológicas y un IR = 75 (ver Material Suplementario Tabla S1).

Figura 2 Número de especies comercializadas por categoría de sistema corporal en los mercados de Iguala, Guerrero.
Estructuras morfológicas y administración terapéutica de las plantas medicinales inventariadas en los mercados. Las estructuras morfológicas más utilizadas son partes vegetativas, la principal fue la hoja (36.18 %), seguida del tallo (27.94 %), la flor (12.6 %), la corteza (6.94 %), la raíz (5.4 9%), el fruto (4.84 %) y la semilla (3.87 %). En total, se identificaron 11 especies endémicas, 46 nativas de México y 44 introducidas. Asimismo, se documentaron 14 familias botánicas que incluyen especies con alguna categoría de riesgo, entre las cuales destacan Mammillaria sp., Eysenhardtia polystachya (Jacq.) Griseb., Mimosa galeottii Benth., Swietenia humilis Zucc., Hintonia lumana (Baill.) Bullock, Simira mexicana (Bullock) Steyerm.
Las formas de administración de las especies medicinales fueron: infusión (171 especies), pomada (17), baños (12), mientras que tintura, vaporización y jarabe (siete respectivamente), aceite (cuatro), champú y jabón con tres especies cada una. La especie con mayor número de formas de preparación fue C. officinalis con siete formas de uso, seguida de Terminalia catappa L. con seis y Olea europaea L. con cinco. A continuación, se muestran ejemplos de las formas de administración, e información sobre el sabor y el temperamento de las especies (frío-caliente). Sobresalen las formas de uso en infusión y de las plantas dulces y de temperamento caliente (Tabla 2).
Tabla 2 Formas de administración terapéutica, sabor y temperamento de las especies medicinales registradas en los mercados Adrián Castrejón y Mercadito El Calvario, Iguala, Guerrero.
| Forma de administración | Nombre científico y padecimientos | Sabor | Temperamento de la especie |
|---|---|---|---|
| Infusión, vaporizaciones | Ipomoea murucoides Roem. & Schult. (tos, asma, bronquítis) | Dulce | Caliente |
| Calea zacatechichi Schltdl. (diabetes) | Amarga | Fría | |
| Pomada, infusión | Mimosa tenuiflora (Willd.) Poir. (úlceras gástricas, inflamación, llagas, heridas) | Dulce | Fría y caliente |
| Baños, infusión | Barkleyanthus salicifolius (Kunth) H. Rob. & Brettell (chincual, limpias) | Dulce | Caliente |
| Vaporizaciones, infusión | Eucalyptus subser. Inclusae Benth. (tos, asma, bronquitis) | Dulce | Caliente |
| Camellia sinensis (L.) Kuntze (circulación, COVID) | Dulce | Fría | |
| Infusión, pomada Tintura, aceite, jarabe | Terminalia catappa L. (dolor muscular, diabetes melitus) | Dulce | Fría |
| Infusión, pomada Tintura, aceite, jabón | Olea europaea L. (circulación, pulmón e inflamación) | Dulce | Fría |
| Tinturas, infusión | Zingiber officinale Roscoe (articulaciones, tos, colesterol) | Amarga | caliente |
| Mentha acroceraia Trautm (dolor de estómago, náuseas) | Dulce | Caliente |
Discusión
Mercados y vendedores. Los dos tipos de vendedores (revendedores y revendedores-recolectores) documentados en los mercados de Iguala, Guerrero, se relacionan parcialmente con las tipologías descritas por Arellanes & Casas (2011), quienes identificaron tres tipos de vendedores: propios, quienes venden productos de sus comunidades; regatones, quienes compran a los vendedores propios; y ambulantes, quienes pueden ser vendedores propios o regatones que venden sus productos deambulando en el mercado.
Por otro lado, Linares (2021) reporta una tipología más amplia con ocho tipos de vendedores, entre ellos los vendedores de plantas medicinales en forma temporal u ocasional. Estos últimos, al igual que algunos revendedores-recolectores observados en el presente estudio, diversifican su oferta al incluir otros productos, frecuentemente provenientes de sus huertos. De acuerdo con Linares (2021), esta diversificación es una estrategia para sobrevivir en el mercado, lo que coincide con la observación en los mercados de Iguala, dado que algunos vendedores también practican la medicina tradicional como parte de su actividad económica. A nivel mundial la venta de plantas medicinales suele asociarse como complemento a los medios de vida, al mismo tiempo los datos al respecto son limitados (Ndhlovu et al. 2025).
En términos de la diversificación de actividades, ésta puede responder a distintas variables, no sólo a la necesidad de generar ingresos alternativos (Pacheco et al. 2018). En Mexico, el comercio de plantas medicinales representa una actividad clave para la diversificación productiva (Perevochtchikova et al. 2018). Estas plantas forman parte de los recursos destinados tanto al consumo como para la venta, dentro de las activades que la población realiza por cuenta propia como forma de auotempleo (Salazar-Barrientos et al. 2015). En este estudio, los resultados sugieren que la diversificación de actividades observada entre los vendedores de los mercados de Iguala, podría estar influida tanto por factores económicos como por contar con el acceso a los recursos medicinales que venden, lo que abre la posibilidad de explorar más a fondo las condiciones específicas que promueven estas estrategias en el contexto regional.
Por otro lado, los resultados de este estudio indican que las mujeres están al frente en los puestos de venta de plantas medicinales en los mercados, lo cual coincide con las investigaciones de Linares (2021), Cruz et al. (2021), Arellanes & Casas (2011) y Castillo-Vera et al. (2017). Esto resalta el rol determinante de las mujeres en la unidad familiar, en el cultivo y la recolecta de productos vegetales de traspatio o de la milpa, que posteriormente venden en los mercados, que además de generar ingresos involucra la transmisión del conocimiento local como otra práctica a cargo de este sector (Castillo-Vera et al. 2017, Chávez-Mejía et al. 2017). Mientras tanto, los hombres suelen dedicarse a las actividades del campo. De acuerdo con Cruz et al. (2021), esta división de trabajo podría reflejar relaciones de poder por género, aunque no necesariamente revela un patrón específico.
En los mercados de Iguala se documentó también que hay una larga tradición en la venta de plantas medicinales. Todos los entrevistados mencionaron tener antecedentes familiares en esta práctica, aprendida y transmitida de generación en generación. Un caso destacado documenta que esta tradición ha pasado por tres generaciones y, actualmente, la nieta de la señora entrevistada tiene su propio negocio de venta de plantas medicinales. Este ejemplo ilustra cómo las prácticas culturales y económicas se entrelazan para mantener viva esta actividad en el tiempo.
Características etnobotánicas de las plantas inventariadas en los mercados. En términos de riqueza botánica, la familia Fabaceae se encuentra entre las más representadas en este estudio como en otros realizados a escala global, como los mercados de un área metropolitana de Barcelona (D´Ambrosio et al. 2023), productos de los huertos del sur del estado de México (García-Flores 2023), plantas medicinales en mercados de siete municipios de Paraíba, Brasil (da Costa Ferreira et al. 2021), en seis mercados tradicionales del Valle de Tehuacán (Arellanes et al. 2013).
De manera similar, las familias Asteraceae y Lamiaceae también destacan como recursos medicinales claves en diversos contextos como son los mercados de la ciudad de Santiago de Querétaro, México (Juárez-Pérez & Cabrera-Luna 2019), los mercados públicos de las mesorregiones del estado de Paraíba, noreste de Brasil, en su región semiárida de Caatinga y la región húmeda de la Mata Atlántica (da Costa Ferreira et al. 2021); la zona de la Cuenca del Río Balsas (Beltrán-Rodríguez et al. 2017) y estudio de revisión en un área que incluye todas las cuencas hidrográficas del Amazonas y Tocantins, así como extensas áreas forestales fuera de estas cuencas fluviales de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Guiana, Surinam y Guayana Francesa (Lima et al. 2016). Estos resultados resaltan la relevancia de estas familias botánicas como fuentes esenciales de plantas medicinales que contienen importantes compuestos activos, como es el caso de sus propiedades antibacteriales (Sharma et al. 2017).
Al comparar el número de especies registradas en este estudio (176) con investigaciones internacionales realizadas entre 2015-2020, se observa que este registro supera al de Geertsma et al. (2021) en Belém, Brasil (155 especies), Petrakou et al. (2020) en Peloponnisos, Grecia (121 especies) y Lima et al. (2016) realizado en Venezuela (164 especies), aunque comparado con el de Lima et al. (2016) en Surinam (251 especies) nuestros datos son menores. Resalta que a nivel nacional y en particular en la región del Alto Balsas, el presente estudio representa la primera investigación etnobotánica sobre mercadeo de flora medicinal en la ciudad de Iguala, Guerrero, y destaca la relevancia de este espacio como una fuente de abasto de 139 especies, 98 géneros y 24 familias botánicas que previamente no se habían registrado en otros estudios para la región (Beltrán-Rodríguez et al. 2017). Este valioso hallazgo subraya la necesidad de continuar realizando investigaciones de mercado en otras localidades de esta entidad, con el fin de ampliar el conocimiento sobre las especies que se están comercializando para fines medicinales y evaluar el impacto ecológico indirecto sobre las poblaciones de estos recursos producto de la necesidad social de tratar aspectos de salud pública.
Cabe precisar que algunas de estas nuevas especies, como la salvia (S. officinalis) se destacaron particularmente en este estudio por su versatilidad y alto valor de importancia relativa (IR = 2; Material Suplementario Tabla S1). Además, es conocido que las especies del género Salvia spp. han sido reportadas en otros contextos como especies valiosas por la diversificación de usos, incluyendo aplicaciones específicas como el lavado del cabello (Petrakou et al. 2020).
Es posible que estas nuevas especies referidas en el presente estudio para el Alto Balsas sean resultado de sesgos metodológicos en pasadas investigaciones, pues es sabido que el uso y comercio de recursos medicinales esta influido frecuentemente por su disponibilidad (Beltrán-Rodríguez et al. 2017). En ocasiones, ciertas plantas se encuentran en los mercados debido a la estacionalidad o a una oferta limitada, lo que lleva a las personas a utilizar plantas substitutas (Bye & Linares 1983). Estas sustituciones, además de ser prácticas, reflejan a menudo preferencias culturales o utilitarias (Linares 2021), lo que subraya la flexibilidad y adaptabilidad inherente de los sistemas de conocimiento tradicional vinculados al comercio de estos recursos en los mercados de Iguala, Guerrero.
Estructuras morfológicas y administración terapéutica de las plantas medicinales. Las hojas representan una de las estructuras morfológicas más utilizadas tanto con fines medicinales (Bye & Linares, 1983, Tinitana et al. 2016, Nanagulyan et al. 2020) como alimenticios (Arellanes et al. 2013, D´Ambrosio et al. 2023). Este patrón de uso sugiere que el impacto sobre las poblaciones silvestres podria ser relavitamente bajo, ya que la cosecha de hojas no implica necesariamente la destrucción completa de las plantas (Cunningham 1993). En concordancia con ello, observamos que la mayoría de las especies se encuentran en la categoria de preocupacion menor (24.4 %), mientras que solo un pequeño porcentaje está clasificado como en peligro (2.8 %) o vulnerable (1.1 %) según los criterios de la IUCN. No obstante, es necesario profundizar en este tema mediante estudios que evalúen el efecto de la recolección a largo plazo, especialmente en especies con presiones adicionales por pérdida de habitat o sobreexplotación local.
En este estudio, observamos que las formas de administración terapéutica predominante coinciden con tradiciones del sur del Estado de México (García-Flores 2023), donde prevalece la preparación de infusiones con flores de manzanilla (M. chamomilla), hojas de guayaba (Psidium guajava L.) y hierbabuena (Mentha spicata L.) para aliviar síntomas leves de tos, diarrea o dolor de estómago. Estas prácticas reflejan patrones similares a los reportados en otras regiones del mundo, como el uso de hojas y flores para tratar afecciones comunes en comunidades rurales de Asia Central (Nanagulyan et al. 2020) y Amercia del Sur (Tinitana et al. 2016), subrayando la relevancia de las plantas en la medicina tradicional global.
El creciente interés en la venta y consumo de flores como C. officinalis, Plumeria rubra L., H. inuloides, Tagetes lucida Cav. con propiedades medicinales, observada en este estudio, también es consistente con investigaciones previas que destacan su potencial para reducir riesgos en enfermedades crónicas (Figueredo-Urbina et al. 2022). Sin embargo, a diferencia de los estudios realizados en Europa (D´Ambrosio et al. 2023), donde predominan investigaciones enfocadas en su uso como alimentos funcionales, nuestros resultados enfatizan el rol de las plantas en el ámbito terapéutico. Esto sugiere una variabilidad cultural y geográfica en los usos y percepciones de uso de estos recursos. Un ejemplo de formas de percepción cognitiva de los recursos medicinales en los mercados de Iguala se puede observar en el uso de Zingiber officinale Roscoe empleado para tos, articulaciones y circulación. Es una planta considerada amarga, que de acuerdo con Parodi Callejo (2024) dispersa lo congestionado, moviliza lo que se ha lentificado por frío y equilibra el movimiento de fluidos orgánicos. Es así como las tendencias moleculares de las plantas muestran una correlación entre estructuras bioquímicas de sustancias activas y su actividad fisiológica y farmacológica, por lo que se aprecia una correspondencia con las atribuciones generacionales en la terapéutica indígena sobre sus efectos (Parodi Callejo 2024).
Sistemas corporales. Los principales sistemas corporales identificados en este estudio fueron desórdenes de la piel y tejido subcutáneo, desórdenes del aparato digestivo y desórdenes del sistema genitourinario. Estos resultados concuerdan con trabajos previos que documentan un uso significativo de especies vegetales para estos mismos sistemas en México (González-Ball et al. 2022, García-Flores 2023) y otras regiones del mundo (Liu et al. 2021, Geertsma et al. 2021).
Por otro lado, mientras Geertsma et al. (2021) y Liu et al. (2021) documentaron un predominio en el uso de plantas comercializadas para desordenes genitourinarios en comunidades asiáticas, a diferencia de nuestros resultados, este sistema corporal es menos representativo en el contexto de Iguala. Esto podría reflejar diferencias en la incidencia de estos padecimientos o en las prioridades culturales relacionadas con la salud.
El consumo de plantas medicinales ha ganado popularidad en años recientes debido a la percepción de que no presentan efectos secundarios. Sin embargo, como lo señalan algunos autores (Martín-Cervantes et al. 2024), este incremento conlleva riesgos asociados, especialmente en áreas donde la planta crece en suelos contaminados, como ocurre en algunas zonas rurales y periurbanas de México. De acuerdo con Briffa et al. (2020) y Sulaiman et al. (2024) el uso de plantas contaminadas tiene implicaciones graves para la salud, como desórdenes de la piel, digestivos y neurodegenerativos. En el presente estudio llama la atención el alto número de especies utilizadas para tratar desórdenes de la piel, desórdenes del aparato digestivo y desórdenes del sistema genitourinario, 73, 63 y 37 especies respectivamente. Lo que invita a profundizar en este resultado en futuras investigaciones para contar con mayor información y tratar de entender la posición jerárquica de estas plantas en términos de su venta en mercados para el tratamiento de dichos problemas corporales.
Los aportes de esta investigación no solo coinciden en algunos aspectos con tendencias globales en el uso y comercialización de plantas medicinales, sino que también destacan particularidades culturales propias del contexto local y de los mercados estudiados. Esto invita a a reflexionar sobre el papel de los mercados como verdaderos laboratorios bioculturales, entendidos como espacios prioritarios para la reproducción de conocimiento y prácticas vinculadas con la agrobiodiversidad. Asimismo, actúan como marcadores directos de la relación humano-naturaleza, reflejada en la presencia de especies con distintos estatus biogeográficos y de conservación: nativas (21.1 %), introducidas (25 %) y endémicas (6.2 %), lo cual coincide con estudios que evidencian que los mercados tradicionales reflejan esta compleja interaccion biocultural y de conservación (dos Santos-Silva et al. 2011, Cunningham 2001). Aunque no fue posible determinar con precisión la procedencia geográfica de todas las especies, debido a las condiciones de seguridad en la región y a la limitada disposición de los vendedores para brindar esa información, este aspecto merece atención futura, ya que podría arrojar luz sobre las presiones socioecológicas que enfrentan las especies en sus sitios de origen y su grado de vulnerabilidad dentro del sistema de comercio local.
Material suplementario
El material suplementario de este trabajo puede ser consultado aquí: https://doi.org/10.17129/botsci.3695










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