Cartografía de la filosofía latinoamericana en la frontera (1935-2025)
La frontera entre los Estados Unidos de Norteamérica (EUA) y México fue habitada originalmente por pueblos indígenas. En 1519 los españoles se apoderaron de la región y en 1836, trescientos años después, la República de Texas se apoderó de esta misma región. En 1848, EUA tomó el Río Bravo como demarcador natural (Rendón 70). Por frontera no sólo me refiero a las ciudades y pueblos, sino también a las comunidades de estudio académico que se han formado a lo largo de la frontera. En el lado occidental, en California, Angelo Corlett trabaja en la filosofía indígena. Los libros de Corlett incluyen Raza, Racismo y Reparaciones (2003), Raza, Derechos y Justicia (2009) y Herederos de Opresión (2010).
Robert Eli Sanchez trabaja en Los Ángeles, California. Sus publicaciones incluyen Hacia un nuevo humanismo, de Samuel Ramos con escritos relacionados (próxima publicación), Filosofía latinoamericana y Latinx: Una introducción colaborativa (2019), La filosofía mexicana en el siglo XX: Lecturas esenciales (2017), este último es coeditado con Carlos Alberto Sánchez. También con Carlos, Robert es coeditor de la revista Journal of Mexican Philosophy.
Carlos Alberto Sánchez trabaja en la Universidad Estatal de San José y es el autor de los libros Filosofía mexicana para el siglo XXI (2023), Análisis del ser mexicano de Emilio Uranga: Traducción e introducción crítica (2021), El sentido de la brutalidad: Filosofía y narcocultura (2020), Contingencia y Compromiso: El existencialismo mexicano y el lugar de la filosofía (2016), La suspensión de la seriedad: Sobre la fenomenología de Jorge Portilla (2012); además, es coeditor de los siguientes libros: La desintegración de la comunidad: Sobre la filosofía social y política de Jorge Portilla (2010) con Francisco Gallegos, La filosofía mexicana en el siglo XX: Lecturas esenciales (2017) con Robert E. Sánchez y Pensamiento y compromiso social en la filosofía mexicoamericana de John H. Haddox: colección de valoraciones críticas (2010) con Jules Simon.
En la Universidad del Estado de Arizona, Ted Humphrey y Janet Burke escribieron sobre la filosofía latinoamericana antes de jubilarse. Recientemente contribuyeron con dos capítulos a la antología de Jorge Gracia: Forjando Gente: Raza, Etnia y Nacionalidad en el Pensamiento HispanoAméricano y Latino/a (2011). Estos capítulos fueron “Sarmiento sobre el Barbarismo, Raza, y Construcción nacional” (Burke y Humphrey). “La Nueva Leyenda de Bartolomé de las Casas: Raza y Persona” (Burke y Humphrey). Ted Humphrey también publicó dos antologías de pensadores latinoamericanos La Construcción Nacional en el Siglo XIX y La Tradición Intelectual Latinoamericana (2007) y Libertad en México, con José Antonio Aguilar Rivera (2012). Janet Burke y Ted Humphrey, tradujeron La Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España de Bernal Díaz del Castillo (2012).
La universidad de Nuevo México (UNM) contó con dos filósofos comprometidos con la filosofía latinoamericana, indígena y mexicana: Hubert Alexander y Ted Sturm. Hubert G. Alexander (1909-1998) trabajó en UNM de 1935 a 1975. De acuerdo con Tom Alexander, el hijo de Hubert:
Mi padre enseñó regularmente un curso sobre la filosofía Hispana. Incluyó pensadores españoles (Ortega, Unamuno), así como figuras de América del Sur. Tomó un año sabático en España en 1964 para hacer investigación sobre la figura del siglo XVIII de Juan Piquer... Aunque estaba trabajando en una traducción de Lógica de Piquer, no la completó. También fue muy activo en el Congreso Interamericano de Filosofía ... Utilizó el libro de su padre, The World’s Rim, en su curso de humanidades. Esto fue algo que él editó y consiguió publicar. Mi abuelo, Hartley Burr Alexander, tuvo una admiración por toda su vida, de hecho, una pasión, por las culturas Indígenas de América y se pasó la vida tratando de llamar atención a su valor cultural. Mi padre tenía su propia relación con la cultura Nuevomexicana de los Pueblos Indígenas... estudió Navajo.1
Ted Sturm (1925-2006) fue contratado para reemplazar a Hubert Alexander en 1975 y Sturm enseñó en UNM hasta el año 2005. Algunos de los estudiantes de Ted Sturm han sido la filósofa indígena Viola F. Córdoba,2 Amy Oliver y Kim Díaz, autora de este artículo. Entre sus publicaciones están: “La existencia en la búsqueda de la esencia: La filosofía del espíritu de Raimundo de Farias Brito” (1963), “Fuentes bibliográficas de la filosofía latinoamericana” (1967), “El Ambiente filosófico de la Independencia brasileña” (1973) y “La dependencia y la originalidad en América Latina” (1981).
En Ciudad Juárez, Chihuahua, según el Dr. Víctor Manuel Hernández Márquez de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ):
...se abrió una maestría en filosofía mexicana (o latinoamericana) y norteamericana allá por los 90, pero cerró en esa misma década, y la coordinaba el profesor Federico Ferro Gay -quien también impartió algunos cursos en UTEP- y escribió al menos un par de ensayos sobre temas de filosofía mexicana que creo están incluidos en una colección de ensayos que lleva por título Lo divino en lo humano (editado por la UACJ)... Mi antiguo colega Walter Beller Taboada (antiguo asistente de Eli de Gortari y ahora titular de la dirección de difusión cultural de la UAM), escribió varias cosas sobre filosofía mexicana e historia de la lógica en México. La UACJ le publicó, durante su permanencia el libro Por el camino del método. Porfirio Parra, un parralense universal... Jorge Ordoñez, profesor de la UACJ, se ocupa desde hace tiempo de la filosofía de Ferro, del pensamiento de José Fuentes Mares, y del estado que guarda la filosofía en frontera... Según me cuenta Heriberto Ramírez, profesor de la UACh, en Chihuahua hay materias optativas en la licenciatura en filosofía, y hay una materia titular de Filosofía mexicana del siglo XX en el nuevo plan de estudios pero que aún no se aplica...3
También en Ciudad Juárez, Roberto Sánchez Benítez publicó su libro Octavio Paz: Ontología y surrealismo (2020). Roberto Sánchez ha publicado múltiples artículos sobre la otredad en Octavio Paz, el existencialismo y entre sus múltiples libros esta Identidades narrativas en la literatura chicana (Villarreal, Rivera, Méndez, Anaya, Zeta Acosta, Rodríguez, Anzaldúa y Castillo (2011). Luis Rubén Díaz Cepeda publicó su libro Movimientos sociales y filosofía latinoamericana: De Ciudad Juárez a Ayotzinapa (2020). Sus publicaciones se enfocan en los movimientos sociales en América Latina.
En El Paso Texas, Jack Haddox comenzó su trabajo en la Universidad de Texas en El Paso (UTEP) en 1955 y enseñó filosofía mexicana, chicana e indígena hasta jubilarse en 2015. De acuerdo con una entrevista de Haddox:
John Herbert Haddox es un filósofo estadounidense conocido por su trabajo de presentar a los filósofos mexicanos al mundo de habla inglés. Ha defendido la necesidad de incluir a los filósofos latinoamericanos, especialmente mexicanos, en el canon filosófico. Él argumenta que la visión del mundo que emerge de las “minorías territoriales” en los Estados Unidos de Norteamérica, los chicanos y los indígenas, constituyen posiciones filosóficas únicas y plenamente desarrolladas. Haddox desarrolló una filosofía de activismo por su interés por filósofos latinoamericanos como Bartolomé de las Casas, José Enrique Rodó, Domingo Faustino Sarmiento, Leopoldo Zea, José Vasconcelos y Antonio Caso, quienes estuvieron totalmente involucrados en los movimientos sociales, políticos y educativos de su tiempo (Díaz y Simon 62).
Entre sus libros se encuentran: Vasconcelos de México: Filósofo y profeta (1967), Antonio Caso: Filósofo de México (1971), Los Chicanos, un Pueblo que Despierta (1971) y Diferencias, Estereotipos, y Bi-culturalismo (1973).
Patrick Romanell (1912-2002) un filósofo italiano que se interesó en la filosofía mexicana llegó a trabajar en UTEP en 1965. Sus publicaciones incluyen: La Formación de la Mente Mexicana (1952), Los Antecedentes del Pensamiento Mexicano contemporáneo (1947) y Bergson en México: Un tributo a José Vasconcelos (1961).
Jules Simon estableció el programa de maestría en filosofía en UTEP y coeditó con Carlos Sánchez el libro sobre la filosofía de Jack Haddox. Sus publicaciones incluyen “El desierto de lo ético” (2013), “La institucionalización de NAFTA: 20 años de violencia y otras injusticias” (próxima publicación) y Construyendo puentes entre la filosofía latinoamericana y la filosofía india (próxima publicación) con Kim Díaz y Ajay Verma.
Personalmente, leí por primera vez a Octavio Paz en una de las clases de Jules. Debido a la forma en que la filosofía se enseña en los EUA, con énfasis singular en las filosofías de las culturas occidentales, admito que como estudiante de licenciatura en UTEP, con mi experiencia de asimilación a la cultura norteamericana, llegue a pensar que sólo los griegos, alemanes y franceses tenían tradiciones filosóficas. El leer a Paz me permitió darme cuenta de que los mexicanos tenemos una historia intelectual y que la filosofía no les pertenece exclusivamente a las culturas occidentales. A partir de ahí me propuse estudiar la filosofía chicana, mexicana y latinoamericana. Mi trabajo en el suroeste de los EUA y la frontera me ha dado el honor de ser la primera chicana en recibir un doctorado en filosofía en el estado de Texas. Junto con José-Antonio Orosco, Carlos Alberto Sánchez, Andrew Soto, José Mendoza, Robert E. Sanchez, Manuel Vargas y Grant Silva, fundé la Sociedad para la Filosofía Mexicoamericana (SMAP) en 2015, y he sido coeditora (con Gregory Pappas) de la revista InterAmerican Journal of Philosophy (IJP) desde 2010, y coeditora (con Mat Foust) de Antología de Filosofías de América: Del Popol Vuh al Presente (2021). Otros artículos incluyen: “El Mito de Mariátegui” (2013), “Paulo Freire” (2018), “Una metafísica del proceso y un análisis de la experiencia vivida de los chicanxs, el spanglish, los mexicanos y la mexicanidad” (2018) e “Indigenismo en Perú y Bolivia: Manuel González Prada, José Carlos Mariátegui, Fausto Reinaga” (2019).
Manuela Alejandra Gomez, también en El Paso, Texas, se ha distinguido por su trabajo con estudiantes en la frontera. Entre sus publicaciones están: “Una defensa de la inclusión multicultural en los manuales de filosofía: Un análisis desde la frontera” (2018). Ha ganado premios locales y estatales como el reconocimiento Minnie Stevens Piper Award. En 2008, publicó su libro Redescubriendo la importancia filosófica de José Ingenieros: Un puente entre dos mundos, José Ingenieros y su impacto.
También en El Paso, Juan Ferret ha conseguido utilizar su formación filosófica como base para el Philosophic Systems Institute, que presta servicios a la ciudad de El Paso con sus diversos programas. Entre ellos, los proyectos Shadows To Light, que enseña filosofía y mindfulness a personas anteriormente encarceladas por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos; Light Stream, que trabaja con jóvenes en situación de riesgo en libertad condicional, y Art Stream, que ofrece oportunidades de desarrollo juvenil centradas en la comunidad para jóvenes y niños de las comunidades de viviendas sociales de El Paso. Las publicaciones de Juan Ferret incluyen “The Epistemic Role of the Maya Concept of Kinh and the Nahua Concept of Xochitl,” (próxima publicación), “The Power of Flowers: The Philosophy of Organism of the Maya” y The Flow of Nectar and Blood: Maya Philosophy and World Vision, (próxima publicación).
Lori Gallegos de Texas State University es editora de la APA Newsletter para la filosofía latina / hispana. Entre sus publicaciones destacan los artículos “La autocreación en el feminismo chicano” (2024), “La injusticia afectiva de la vergüenza lingüística” (2023), “Metafilosofía: Definiendo la filosofía latinoamericana y latinx” (2019), y su próximo libro La antología de filosofía latina/o/x coeditado con Manuel Vargas y Francisco Gallegos.
Gregory Pappas trabaja en la universidad de Texas A & M, y es uno de los académicos más destacados que se mencionan en este artículo. Sus publicaciones incluyen: Pragmatismo en las Américas (2011), “El Carácter Latino de América del pragmatismo” (1998), y “El Desafío Norteamericano: La tensión Entre los Valores del Mundo anglosajón y del Hispano” (2006); también es editor de la revista Inter-American Journal of Philosophy, la primera revista dedicada a la filosofía interamericana que publica artículos en español, inglés y portugués.
Omar Rivera también trabaja en el área de la Filosofía Latinx en Texas A&M, y su libro Delimitaciones de la filosofía latinoamericana fue publicado en 2019.
El Valle del Río Grande dio origen a Gloria Anzaldúa (1942-2004). Ella es, más que nadie, la filósofa más original de la frontera. Su contribución principal fue forjar el feminismo chicano e introducir conceptos como el terrorismo lingüístico, Nepantla, y el activismo espiritual. Sus obras más aclamadas son: Este puente llamado mi Espalda: Escritos por Mujeres Radicales de Color -coeditado con Cherríe Moraga- (1981) y Borderlands / La Frontera: La Nueva Mestiza (1987).
También en el Valle de Texas, en la universidad de Texas en el Valle del Río Grande (UTRGV) Mariana Alessandri, Alex Stehn, y Cynthia Paccacerqua son investigadores y docentes de la filosofía latinoamericana, mexicana y chicana. Entre las publicaciones de Mariana están “Forging El Mundo Zurdo: Sexual and Linguistic Atravesados in Gloria Anzaldúa’s Rio Grande Valley” (2015) y “Filosofía 2380: Introducción a la Filosofía Latinoamericana (Un programa de estudios anotado)” (2011). Las publicaciones de Alex Stehn incluyen: “Filosofía Latinoamericana” en la Enciclopedia de Internet de Filosofía (2024), “De el positivismo a el ‘anti-positivismo’ en México: Algunas continuidades notables” (2012) y “Hacia una Filosofía Interamericana: el pragmatismo y la filosofía de la liberación” (2011). Las publicaciones de Cynthia incluyen: “La lógica afectiva de Anzaldúa de Volverse una” (2016). “En la carne y la palabra: Trabajo colaboración de filósofas latinas feministas” (2016) y “De conciencia mestiza a conocimiento. La evolución teorética fronteriza chicana de Gloria Anzaldúa” (2013).
En 2023, Alex, Mariana y Cynthia recibieron una beca del American Philosophical Association (APA) porque actualmente en los EUA, cuando se dan clases de filosofía chicana, mexicana o latinoamericana, se usan traducciones al inglés de textos que fueron escritos originalmente en español. La mayoría de los estudiantes en el valle de Texas son mexicoamericanos cuya lengua madre es el español y pasa que los libros que leen en las clases de filosofía chicana, mexicana y latinoamericana fueron escritos en español. Por lo tanto, no tiene sentido leer traducciones en inglés si los estudiantes pueden leer textos de filosofía en español. Este esfuerzo de enseñar y compartir la filosofía escrita en español a hispanohablantes en los EUA va en contra de la corriente dominante de asimilación y ayudará a los estudiantes del valle de Texas a poner en cuestión lo que es la filosofía, tanto como quienes la escriben como por quienes la practican.
Desafíos
En la frontera, el interés y el trabajo en la filosofía mexicana, latinoamericana, indígena y chicana no es algo nuevo y se demuestra con las aportaciones de los académicos/as mencionados. El objetivo en esta sección es señalar algunos de los retos que enfrentamos al practicar la filosofía mexicana y chicana en los Estados Unidos de Norteamérica. Algunos de estos retos son el colonialismo, el racismo (tanto desde fuera como el racismo internalizado) y la cooptación.
En mayo de 2016 se publicaron tres artículos que debaten el estado y el lugar de la filosofía latinoamericana. El primero “Si la filosofía no se diversifica, llamémosla lo que realmente es”, de Jay Garfield y Bryan W. Van Norden, afirma que los departamentos de filosofía en los Estados Unidos de Norteamérica no deben llamarse a sí mismos “departamentos de filosofía”. Van Norden sugiere que estos se llamen “departamentos de filosofía europea/anglosajona”. Esto es porque, de los 118 programas de doctorado de filosofía en los EUA, menos del 10% tienen un miembro permanente de su facultad que se especializa en otra tradición filosófica que no sea europea/anglosajona.
En respuesta a este artículo, Axel Arturo Barceló Aspeitia, en Phil Percs, publica “En contra del establecimiento de la Filosofía Latinoamericana” (2016) donde afirma dos puntos: que “muchos -quizás la mayoría- de los filósofos en América Latina no trabajan con la filosofía latinoamericana” y que “si la filosofía latinoamericana fuese establecida en realidad podría resultar en el desplazamiento de los filósofos latinoamericanos que trabajan con la filosofía latinoamericana”. Como ejemplo de su segundo punto, escribe:
En su reseña del libro Compañero de la filosofía latinoamericana de Susana Nuccetelli, Ofelia Schutte, y Octavio de Bueno, C. Ulises Moulines notó que “alrededor de dos tercios de [sus colaboradores] tienen posiciones en instituciones académicas de los Estados Unidos de Norteamérica”.
La preocupación de Barceló es que a medida que la filosofía latinoamericana se establezca, los filósofos analíticos, quienes son prevalentemente anglosajones de universidades de investigación estadounidenses “utilizarán su poder estructural para ocupar espacios destacados en ella, y desplazarán a los filósofos latinoamericanos” (Barceló).
Ese mismo año, una respuesta al artículo de Barceló se publicó en el Daily Nous por Justin Weinberg, que apuntó:
las preocupaciones de Aspeitia sobre la gentrificación se basan en parte en una afirmación empírica, es decir, que a medida que un tipo de filosofía de grupo se hace más popular entre los “filósofos establecidos”, los filósofos que forman parte del grupo relevante que trabajan en ese tipo de filosofía del grupo serán desplazados. Esa es una posibilidad, pero no la única... parece igualmente posible un tipo de “trickle down economics…” a medida que los filósofos establecidos ganen interés en la filosofía del grupo, la situación profesional de los filósofos que forman parte del grupo relevante será elevada.
Hace unos años, la filosofía latinoamericana, mexicana y chicana no eran consideradas filosofía propia. Alejandro Santana escribe cómo se decía que el trabajo filosófico de los hispanos era “pensamiento” o “religión” pero no filosofía (Santana 4). De acuerdo con Silvia Rivera Cusicanqui, Barceló tiene razón al preocuparse en que, a medida que la filosofía latinoamericana y mexicana se establezcan, colegas analíticos y continentales las coopten y los hispanos/latinos, mexicanos, indígenas y chicanxs dentro y fuera de los EUA sean desplazados (181).
El valor de los chicanxs para la filosofía mexicana
Ya que las filosofías latinoamericana, mexicana y chicana están siendo reconocidas, el problema ahora es cómo seguir adelante sin reproducir el mismo colonialismo anterior. En esta última sección, ofrezco una posibilidad escrita por Gloria Anzaldúa, la cual declara que la posición distintiva de los chicanxs nos da una perspectiva única que permite la posibilidad de ver claramente las múltiples partes de nuestra identidad, y esta conciencia crea la posibilidad de sostener diversas partes de nuestra identidad sin fragmentación.
La historia de los chicanos es compleja y requiere una discusión mucho más amplia de la que puedo ofrecer aquí. Aun así, menciono brevemente eventos clave que han forjado la identidad chicana:
Tratado de Guadalupe-Hidalgo, 1848. México pierde la mitad de su territorio frente a los EUA y los mexicanos que habitaban este territorio también pierden sus tierras.
Matanzas, 1915. Linchamientos de miles de mexicanos por los Texas Rangers.
Bath Riots, 1917. Bañaban en DDT a la gente mexicana que cruzaba la frontera.
Programa de Braceros, 1942-1964. Explotación de labor migratoria de mexicanos.
Asesinato del Sleepy Lagoon, 1942. Desembocó los Zoot Suit Riots entre los Pachucos, los militares y marinos de los EUA.
Movimiento Chicano, 1940-1970.
Ataque a la corte de Tierra Amarilla, Nuevo México, 1967 por Reies López Tijerina.
En resumen, la gente del suroeste de los EUA que fue colonizada, también fue linchada, perdió su tierra, sus derechos y -al ser asimilados- su cultura y lenguaje. El Movimiento Chicano luchó por obtener derechos civiles como el voto y la educación, o que las leyes representaran a los chicanos de la misma manera que una persona blanca en los EUA.4 La educación pública para los mexicanos en los EUA realmente no empezó hasta mediados de años sesenta cuando las escuelas fueron integradas (González 307). Aún hoy en día, la gente de ascendencia Hispana en los EUA es asimilada a la cultura norteamericana dominante e internaliza la idea de que nuestra cultura, color de piel y lenguaje son inferiores a los norteamericanos.
Debido a la persecución política que han sufrido los chicanxs, los que están conscientes de ser mexicanos sienten su mexicanidad de una manera palpable. Los pachucos son sólo una instancia de mexicanoamericanos que afirmaron su mexicanidad de manera desafiante, a pesar de la violencia que sufrieron por ser mexicanos. Es difícil definir (sin que alguien lo corrija) lo que es un chicanx, pero para propósitos de este trabajo se define a la persona chicana como alguien que tiene el patrimonio combinado de mexicanos, estadounidenses, africanos, indígenas y españoles.
Aunque otra definición de chicanx es “un mexicano quien sabe que es mexicano”, generalmente los mexicanos consideran a los chicanxs como una aberración de su cultura porque su perspectiva es diferente. Octavio Paz dedica el primer capítulo de El Laberinto de la Soledad a los pachucos porque la experiencia de su mexicanidad entre los pachucos lo impulsó a escribir su obra sobre lo que significa ser mexicano (9). Paz escribe “Debo confesar que muchas de las reflexiones en este ensayo se me ocurrieron fuera de México, durante una estancia de dos años en los Estados Unidos”. Paz criticó a los pachucos por haber perdido su capacidad de hablar el español. Tampoco entendió su actitud desafiante:
... Se sienten avergonzados de su origen... El pachuco no quiere ser mexicano y, al mismo tiempo no quiere integrarse a la vida de América del Norte... Nos guste o no, estas personas son mexicanas... el pachuco ha perdido toda su herencia: la lengua, la religión, las costumbres, creencias (14).
Paz no comprendió lo que es ser un mexicanoamericano. No le fue posible entender la experiencia de ser un inmigrante o hijo de padres inmigrantes, que fueron, de hecho, rechazados por hablar español tanto en la escuela como en lo público. También parece que Paz no se dio cuenta de la historia de violencia que ocurrió entre 1848 a 1929, en Texas, hacia los mexicanos, donde hubo miles linchamientos (Carrigan), o de los zoot-suit riots durante el verano de 1943 en Los Ángeles (incluso cuando el escritor estuvo en Los Ángeles ese mismo año). Paz completamente malentendió a los pachucos, tal vez por sus diferencias culturales y económicas. Mientras que Paz tuvo la oportunidad de viajar a Europa y los EUA, los pachucos simplemente no tenían las mismas oportunidades económicas. La experiencia de los pachucos fue de rechazo con violencia por parte de la gente blanca y racista de los EUA, precisamente por su identidad mexicana, y de rechazo por los mexicanos por no ser mexicanos.
Gloria Anzaldúa fue hija de los mexicanos que perdieron sus tierras en los EUA cuando Texas se apoderó del territorio de México en 1836. Anzaldúa escribe:
El muro en la frontera que divide al pueblo mexicano nació el 2 de febrero del 1848 cuando se firmó el Tratado de Guadalupe-Hidalgo. Quedaron 100.000 ciudadanos mexicanos de este lado, anexados por la conquista junto con la tierra. Se estableció que la tierra les pertenecía a los mexicanos pero estos fueros estafados y perdieron sus propiedades. El tratado nunca fue honrado y hasta hoy ninguna restitución se ha hecho (Borderlands/La Frontera The New Mestiza 29).
Anzaldúa relata que cuando su padre murió, varios abogados de Texas se apoderaron de las tierras de su madre, la cual no hablaba inglés.
La historia del suroeste de los EUA es compleja dado que esta región incluye a personas que aún se consideran y autodefinen como naciones indígenas, algunas como españolas (1492-1821), otras mexicanas (1821-1848) y otras como mexicoamericanas (1848 hasta la actualidad). También se han producido cambios en el idioma de las personas de la frontera. Uno de estos cambios ha sido la supresión de la lengua española a favor del inglés. La asimilación a la cultura estadounidense y al inglés han sido implementados por la fuerza a través de los sistemas escolares estadounidenses (Valenzuela 172). Por consecuencia, la gran mayoría de la gente mexicana que vive en los EUA ha dejado de practicar el español. Anzaldúa escribe:
Recuerdo cuando me encontraban hablando español en el recreo -por esto me pegaban tres veces en la mano-. Recuerdo que me mandaban a la esquina de la sala de clase por ser “contestona” cuando todo lo que estaba tratando de hacer era decirle a la maestra cómo se pronuncia mi nombre. “Si quieres ser americana, habla ‘americano’. Si no te gusta, regrésate a México donde perteneces... (Borderlands/La Frontera The New Mestiza 75).
La madre de Anzaldúa: “Quiero que hables inglés. Pa’hallar buen trabajo tienes que saber hablar el inglés bien. Que vale toda tu educación si todavía hablas ingles con un accent” (Borderlands/La Frontera The New Mestiza 76).
Dada la persecución que los mexicanos en los EUA han pasado por hablar en español, muchos chicanxs han perdido la capacidad de comunicarse en español. Anzaldúa escribe:
Actualmente este lenguaje infantil, este lenguaje bastardo, español chicano, no es aprobado por ninguna sociedad... Incluso nuestra propia gente, otros hispanohablantes nos quieren poner candados en la boca. Nos callan con su bolsa de reglas de la academia... Las chicanas que crecieron hablando español chicano han interiorizado la creencia que hablamos el español mal. Es ilegítima, una lengua bastarda. Y debido a que interiorizamos cómo nuestro lenguaje ha sido usado contra nosotros por la cultura dominante, utilizamos nuestras diferencias lingüísticas unos contra los otros... las chicanas se sienten incómodas hablando en español con latinas por miedo de su censura. Su lenguaje no fue prohibido en sus países. Han tenido toda una vida de estar inmersas en su lengua materna; generaciones, siglos en los que el español se enseña en la escuela, se escucha en la radio y la televisión, y se lee en el periódico (Borderlands/La Frontera The New Mestiza 80).
Así como Octavio Paz describió despectivamente a los pachucos por no poder expresarse en español, muchos hispanohablantes ven a los chicanxs con su spanglish con desprecio. En realidad, es una falta de perspectiva histórica, socioeconómica y cultural la que nos divide como mexicanos, chicanxs e hispanohablantes.
En sus libros, Gloria Anzaldúa describe la conciencia de cómo la identidad chicana está fragmentada en partes que se desprecian mutuamente. La identidad indígena desprecia a la identidad española, la cual desprecia a la identidad africana e indígena, las cuales desprecian a la identidad mexicana, la cual desprecia el español mocho, la cual desprecia el español “correcto”, etc. Los fronterizos tienen identidades híbridas y frecuentemente fragmentadas. Al estar consciente de esta fragmentación interior, el fronterizo tiene la oportunidad de reconstituirse y sanar. Al entender los orígenes del desprecio internalizado, este desprecio se desvanece y es reemplazado por benevolencia, caridad y orgullo.
Esta experiencia que describe Anzaldúa al tratar de entender y sanar sus propios fragmentos españoles, mexicanos, chicanos, machistas, sexistas, queers, indígenas, africanos, estadounidenses, es la experiencia que otros seres humanos disfrutan al sanar de su pasado, cualquier que éste sea. Es el proceso de re-integrar todas nuestras partes (victimario y víctima) de una manera sana y así continuar de una manera completa y auténtica. Los fronterizos y chicanxs van y vienen, están en los dos mundos que conectan, re-integran y reconstituyen nuevas identidades, nuevas posibilidades tal vez más amables y amplias.
Conclusiones
Este listado ha demostrado que la filosofía latinoamericana ha disfrutado de una época muy fructífera en la frontera México-Estados Unidos desde 1935 hasta la actualidad. Se esbozó el trabajo que los filósofos/as de la frontera México-Estados Unidos han llevado a cabo en este ámbito. También se han trazado los problemas a los que se han enfrentado y siguen enfrentándose los filósofos latinoamericanos en los EUA a la hora de establecer la filosofía latinoamericana en este campo, a saber, la colonización, el racismo y la amenaza de que nuestro trabajo sea cooptado por los filósofos de la corriente dominante. Por último, este artículo explica brevemente cómo la posición única de los chicanos les permite tener una perspectiva singular que, si se reconoce, puede traer la curación de la parte previamente fragmentada de su identidad y, por lo tanto, por extensión, una apropiación y reivindicación de todo lo que es nuestro, incluyendo nuestras tradiciones filosóficas.










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