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Tecnología y ciencias del agua

versión On-line ISSN 2007-2422

Tecnol. cienc. agua vol.12 no.6 Jiutepec nov./dic. 2021  Epub 04-Jul-2025

https://doi.org/10.24850/j-tyca-2021-06-08 

Artículos

Estimación del riesgo de ocurrencia de heladas aplicando teoría de valores extremos

Estimation of the risk of frost occurrence applying Theory of Extreme Values

Omar Reyes-García1 
http://orcid.org/0000-0003-1797-1586

Humberto Vaquera-Huerta2 
http://orcid.org/0000-0002-2805-804X

Gilberto Rendón-Sanchez3 

José René Valdez-Lazalde4 
http://orcid.org/0000-0003-1888-6914

1Colegio de Postgraduados. Montecillo, Texcoco, Estado de México, México, reyes.omar@colpos.mx

2Colegio de Postgraduados. Montecillo, Texcoco, Estado de México, México, hvaquera@colpos.mx

3Colegio de Postgraduados. Montecillo, Texcoco, Estado de México, México, rendon@colpos.mx

4Colegio de Postgraduados. Montecillo, Texcoco, Estado de México, México, valdez@colpos.mx


Resumen

La ocurrencia de heladas en zonas templadas de México afecta seriamente el volumen y el valor de la producción agrícola, ocasionando importantes pérdidas económicas para los productores y desabasto de alimentos. Las heladas tardías y tempranas son altamente peligrosas para el desarrollo de muchos cultivos, por lo que es importante desarrollar modelos sensibles de estimación de riesgos que permitan caracterizar los regímenes locales de ocurrencia de heladas para tomar decisiones acertadas en la planeación de la producción. Este trabajo tiene como objetivo estimar las fechas de ocurrencia de heladas tardías y tempranas, así como los periodos libres de heladas, mediante la estimación de la probabilidad de ocurrencia desde un enfoque de eventos extremos. Se usan datos de temperatura mínima diaria registrada en 77 estaciones meteorológicas del Estado de México entre 1980 y 2010, tomados del CLICOM (Servicio Meteorológico Nacional, 2014). Se propone emplear una distribución de valores extremos para modelar las fechas de ocurrencia de las últimas heladas primaverales y las primeras heladas otoñales, ya que esta familia de distribuciones presenta mayor sensibilidad en el análisis de colas para estimación de riesgos. Los resultados se presentan en mapas de riesgo en términos de probabilidad de ocurrencia de heladas. Se concluye que la distribución Weibull presentó el mejor ajuste a los datos de acuerdo con el Criterio de Información de Akaike (AIC), y permitió caracterizar satisfactoriamente el régimen de ocurrencia de heladas en el Estado de México.

Palabras clave: periodo libre de heladas; temperatura mínima; distribución Weibull; agrometeorología

Abstract

The occurrence of frosts in temperate zones of Mexico seriously affects the volume and value of agricultural production, causing significant economic losses for producers and food shortages. Late and early frosts are highly dangerous for the development of many crops, in this sense it is important to develop sensitive risk estimation models to characterize local frost occurrence regimes to make sound decisions in production planning. This paper aims to estimate the dates of occurrence of late and early frosts, as well as the frost-free periods, by estimating the probability of occurrence from the approach of an extreme event. Daily minimum temperature data recorded in 77 meteorological stations in Mexico State between 1980 and 2010 are used, taken from CLICOM (National Meteorological Service, 2014). It is proposed to use a distribution of extreme values to model the dates of occurrence of the last spring frosts and the first autumn frosts since this family of distributions presents greater sensitivity in the tails analysis for risk estimation. The results are presented on risk maps in terms of the probability of frost occurrence. It is concluded that the Weibull distribution presented the best fit to the data according to the Akaike Information Criterion (AIC), which has enabled successfully characterize the regime of frost occurrence in Mexico State.

Keywords: Frost-free period; minimum temperature; Weibull distribution; agrometeorology

Introducción

Uno de los principales temas de interés en la actualidad son los estudios sobre cambio climático, y la elaboración de pronósticos y modelos de variables climáticas aplicados en diversas áreas, por lo que existe una creciente demanda de metodologías especializadas y de análisis de datos meteorológicos que permiten caracterizar de manera confiable los diferentes fenómenos naturales, a fin de prevenir los efectos e impactos de los desastres naturales en el medio ambiente y en la sociedad.

La ocurrencia de eventos extremos en el clima ocasiona diversos desastres naturales, como inundaciones, sequías, olas de calor y heladas, los cuales se traducen en importantes pérdidas económicas y problemas sociales, sobre todo en el sector agrícola, por lo que en el contexto de la actual crisis internacional de precios de los alimentos, el análisis estadístico de los eventos climáticos extremos juega un papel importante.

Un enfoque razonable para el estudio de eventos extremos es analizarlos mediante la aplicación de la teoría de valores extremos (Coles, 2001). En climatología existen muchas aplicaciones en modelación de extremos de precipitación y temperaturas, estudios de gran relevancia y utilidad práctica en áreas como medio ambiente, agricultura, economía y población. Respecto a extremos de temperatura, la mayoría de los estudios existentes se centra en valores máximos, sin embargo, las temperaturas mínimas pueden ser igual de importantes si se considera que son capaces de afectar letalmente tanto a las plantas y cultivos agrícolas como al ser humano.

Una helada ocurre cuando la temperatura del aire es menor o igual a 0 °C. Como consecuencia de este fenómeno, muchos cultivos sufren daños fisiológicos irreversibles, generando así miles de hectáreas siniestradas, que se traducen en importantes pérdidas económicas para los productores. El grado de afectación en las plantas dependerá de la etapa del cultivo, la intensidad de la helada y de la tolerancia del cultivo a bajas temperaturas. En México, las zonas de clima templado son las que presentan mayor vulnerabilidad a la heladas tardías y tempranas. Por tanto, la estimación confiable de los riesgos de ocurrencia de las heladas tiene una importancia práctica durante primavera y otoño, para tomar decisiones acertadas en los procesos de producción agrícola, así como las medidas necesarias de prevención.

En México se ha empleado la teoría de valores extremos para analizar temperaturas mínimas en Monterrey (Ríos-Alejandro, 2011) y Baja California (García, Santillán, Quintero, Ojeda, & Velázquez, 2013), con fines de uso en protección civil y evaluación de cambio climático, respectivamente. Otro enfoque ha sido estudiar los periodos libres de heladas asociados con el cambio climático o su relación con El Niño en Aguascalientes (Pereyra, Beltrán, Tiscareño, & Pérez, 2009) y en la región central del país (Peralta & Barba, 2009).

Desde la perspectiva agronómica, el interés principal de estudiar las temperaturas mínimas en México ha sido establecer los periodos libres de heladas a partir del cálculo de probabilidades de ocurrencia de la primera y última helada. El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) ha desarrollado estudios estatales en Coahuila (Martínez & Ruíz, 2005) y Zacatecas (Medina, Ruiz, Díaz, & Serrano, 2008), para brindar información local detallada y proponer acciones de mitigación de heladas. Para realizar este tipo de estudios se requiere de registros meteorológicos históricos locales; sin embargo, desde 1988, Pájaro y Ortiz reportaban la falta de datos meteorológicos en el país que permitieran realizar estimaciones con base en información histórica, por lo que desarrollaron ecuaciones de regresión cuadrática para estimar el periodo libre de heladas a escala nacional y a través de la temperatura mínima media anual y la temperatura media anual (Pájaro & Ortiz, 1988).

Por otro lado, un método muy utilizado para estimar las fechas de ocurrencia de las últimas heladas primaverales y las primeras heladas otoñales es propuesto por Thom (1959). Este método fue utilizado por Grassi, Muñoz, Castillo y Camarillo (1986) para estudiar las fechas de ocurrencia de heladas con base en niveles de riegos admisibles para el desarrollo de los cultivos de maíz, frijol, trigo y cebada en los estados de Tlaxcala y Puebla.

En los Valles Altos de México (integrada por los estados de Tlaxcala, Puebla, Estado de México e Hidalgo), entre 1980 y 2015, en promedio se sembró 19.9 % de la superficie destinada a maíz, representando 19.4 % de la producción de maíz nacional. El Estado de México es el que registró la mayor superficie cultivada (38.2 %) y la mayor producción (52.3 %) en esta región durante dicho periodo (Martínez, Saquet, Ramírez, Zamora, & Rodríguez, 2017). Sin embargo, el Estado de México carece de información detallada y actualizada sobre los regímenes de ocurrencia de las heladas que impactan de modo frecuente en las áreas agrícolas. De acuerdo con el SIAP (2014), el 99.9 % de la producción del Estado de México se obtiene del ciclo primavera-verano (P-V), por lo que sus cultivos podrían verse seriamente afectados por la incidencia de heladas tardías y tempranas.

Este trabajo tiene como objetivo estimar las fechas de ocurrencia de las heladas tardías y tempranas, así como los periodos libres de heladas en el Estado de México mediante la estimación de probabilidades de ocurrencia desde un enfoque de eventos extremos. Se propone ajustar una distribución de valores extremos para modelar las fechas de ocurrencia de las últimas heladas primaverales y las primeras heladas otoñales, pues esta familia de distribuciones presenta mayor sensibilidad en el análisis de las colas para estimación de riesgos. Se toman como referencia los niveles de riesgo definidos por Grassi et al. (1986) de acuerdo con el ciclo fenológico del cultivo del maíz. A partir de los resultados obtenidos se presentan mapas de riesgos que describen la distribución espacial de cada uno de los parámetros estimados.

Este estudio tiene uso potencial en la gestión de prevención de riesgos, así como en la planificación estratégica de producción agrícola. También puede presentar información útil a servidores públicos para la elaboración de planes de contingencias, presupuestos, gestiones, creación de apoyos a los productores agrícolas, programas sociales y políticas públicas para el campo, con la finalidad de afrontar eventuales siniestros causados por heladas. En iniciativa privada, esta información orienta la toma de decisiones en los proyectos de inversión y en la planeación de seguros agrícolas.

Materiales y métodos

Se usaron datos de temperatura mínima diaria registrada en 77 estaciones meteorológicas del Estado de México entre 1980 y 2010; las estaciones seleccionadas cumplieron con al menos el 80 % de datos diarios completos y con al menos ocho años con presencia de heladas en dicho periodo. Los datos fueron tomados de la base de datos del CLICOM del Servicio Meteorológico Nacional (2014).

Se define una helada cuando la temperatura mínima es menor o igual a 0 ºC. Sea X la fecha de ocurrencia de una helada expresadas en días julianos. Para cada j-ésimo año se extrae:

  1. Fecha de la última helada primaveral (tardía):

uj = máx {x1j , x2j ,… xnj }, para 0 < X < 183

  1. Fecha de la primera helada otoñal (temprana):

pj = mín {x1j , x2j ,… xnj }, para 182 < X < 366

Al tratarse U = {uj } y P = {pj } de eventos extremos (máximos y mínimos) es apropiado proponer estimaciones basadas en la teoría de valores extremos, la cual permite modelar las colas mediante una de sus funciones de distribución.

De acuerdo con Thom (1959), el modelo para determinar la probabilidad de heladas puede expresarse como la mezcla de dos distribuciones: una distribución discreta de respuesta binaria (helada, no helada) y una distribución continua de las fechas de ocurrencia considerando sólo los años con heladas. La función de distribución mixta de heladas y no heladas en primavera puede ser derivada a partir de lo siguiente: Sea qs= probabilidad de no helada en primavera y pS= probabilidad de helada en primavera.

Gx=qs+pS FS(x) (1)

Donde FS(x) es la función de distribución de las fechas de ocurrencia de las últimas heladas en primavera, y da la probabilidad de ocurrencia de helada antes de la fecha x; sin embargo, para fines de prevención de riesgos, interesa conocer la probabilidad de heladas después de dicha fecha, por lo tanto se considera: Hx=1- G(x), entonces Hx=1- qs+pS F(x), y dado que ps+qs=1, se tiene que la función de distribución de las últimas heladas o heladas primaverales es:

Hx=pS [1-FSx] (2)

Del mismo modo se obtiene la función de distribución de probabilidad de ocurrencia de las primeras heladas o heladas otoñales, que calcula la probabilidad de ocurrencia antes de la fecha x:

Jx=pa FAx (3)

Donde pa es la probabilidad de helada en otoño y FAx es la función de distribución de las fechas de ocurrencia de las primeras heladas en otoño. Debe notarse que las ecuaciones (2) y (3) se mantienen generalmente para la situación que ocurren heladas todos los años, es decir, q = 0 y p = 1.

La primera estimación de H y J es empírica, e implica la primera estimación de FS y FA, la cual podría ser obtenida mediante la Ecuación (4), donde k es el número de orden, y mi es el número de años con heladas en primavera u otoño. Se ha encontrado que, para distribuciones continuas, esta ecuación proporciona estimaciones más insesgadas en las probabilidades pequeñas y grandes. Asimismo, se requieren las estimaciones de ps y pa, que pueden obtenerse usando la Ecuación (5), donde mi es el número de años con heladas en el periodo i, y n es el número total de años de la serie; Fi* es una estimación no paramétrica y pi^, una estimación paramétrica:

Fi*=kmi+1, i={S,A} (4)
pi^=min, i={s,a} (5)

Los estimadores de H y J denotados como H* y J*, respectivamente, son no paramétricos y se estiman reemplazando las ecuaciones (4) y (5) en las ecuaciones (2) y (3). Si bien no se recomienda estimar probabilidades con una estimación empírica o no paramétrica, las probabilidades empíricas son necesarias para evaluar el ajuste de la distribución teórica que se proponga como modelo de ajuste a los datos.

La segunda estimación de H y J es paramétrica, y se denota como H^ y  J^, las cuales se obtienen sustituyendo ps^ y FS^ en (3), y pa^ y FA^ en la Ecuación (4), donde FS^ y FS^ son una estimación paramétrica que corresponde a una función de distribución ajustada a los datos de ocurrencia de heladas.

De acuerdo con resultados de Thom (1959), la distribución normal ajusta satisfactoriamente a los datos de fechas de heladas bajo un amplio rango de condiciones, para 0 ºC y otros valores de temperaturas con series completas. Mediante un análisis exploratorio de los datos, se observó que la mayoría de las estaciones mostró cierta asimetría en la distribución de las fechas de ocurrencia de las primeras y últimas heladas, lo que sugiere explorar el ajuste de otras funciones de distribución diferentes a la normal.

Considerando que las fechas de ocurrencia de la primera y última helada son siempre valores extremos, es razonable proponer el ajuste a alguna de las distribuciones de valores extremos, ya que éstas presentan mayor sensibilidad en el análisis de las colas de una distribución, lo cual permite obtener resultados con mayor confiabilidad en los estudios de análisis de riesgos, en especial si las estimaciones consideran niveles conocidos del riesgo máximo admisible o los niveles de tolerancia deseados.

Se valuó el ajuste de los datos de ocurrencia de heladas tardías y tempranas en la familia de distribuciones de valores extremos, donde se observó que la distribución Weibull presentó el mejor ajuste. Luego, en cada estación se compararon las distribuciones Weibull y Normal, y se contabilizó el número de estaciones que se ajustaron a cada distribución con base en la prueba de Kolmogórov-Smirnov (K-S) y el criterio de información de Akaike (AIC). Este último mostró que la distribución Weibull presentó mejor ajuste que la distribución Normal en el 63.6 % de las estaciones modelando heladas tardías primaverales y 55.8 % en las heladas tempranas otoñales.

La prueba de Kolmogórov-Smirnov asignó cerca del 50 % de las estaciones a la distribución Weibull, lo cual indica que dicha distribución representa una alternativa con alto potencial para modelar las fechas de ocurrencia de heladas (Tabla 1).

Tabla 1 Número y porcentaje de estaciones meteorológicas a justadas a las distribuciones Normal y Weibull con base en la prueba de Kolmogórov-Smirnov y el AIC. 

Heladas Criterio de selección Normal Weibull
Últimas heladas primaverales (tardías) K-S 40 51.9 % 37 48.1 %
CIA 28 36.4 % 49 63.6 %
Primeras heladas otoñales (tempranas) K-S 39 50.6 % 38 49.4 %
  CIA 34 44.2 % 43 55.8 %

Con base en esta comparación se propone utilizar la distribución Weibull para caracterizar el componente continuo del modelo mixto de ocurrencia de la heladas tardías y tempranas. Los parámetros α (de escala) y β (de forma) de la distribución Weibull se estimaron con el método de máxima verosimilitud.

Los cálculos de probabilidad de ocurrencia de la última helada después de una fecha determinada y probabilidad de ocurrencia de la primera helada antes de la fecha determinada se realizan a partir de sus funciones de distribución acumulada Weibull, denotadas, respectivamente, como FUH (x) y FPH (x), donde x = {1, 2,…, 365}, fecha del año expresada en días julianos. El riesgo de la última helada se mide mediante la probabilidad de que ocurra una helada después de una fecha dada, es decir, P(X > x) = 1 - FUH (x), y en el caso de la primera helada se calcula la probabilidad de que ocurra antes de determinada fecha, por lo que se expresa como P(Xx) = FPH (x).

La estimación de las fechas de ocurrencia de la última y la primera helada con base en un nivel de riesgo admisible α se obtiene mediante la función cuantil que se expresa como FQα=α o utilizando la función inversa de la distribución F como Qα=F-1(α), es decir, Qα devuelve el valor de x para un valor de riesgo α[0,1]. Formalmente, se define la función cuantil como Q(F;α)=inf{x|Fxα} para cualquier FΩ y para todo 0α1.

Por lo tanto, para estimar las fechas de ocurrencia de la última y la primera helada de cada estación se consideran valores de α = 0.1, 0.2 y se estiman los cuantiles Q(Fs,1-α) para las últimas heladas y los cuantiles de QFA,α para las primeras heladas, obteniendo así las fechas en días julianos, que posteriormente se transforman al formato día-mes.

Para establecer el periodo libre de heladas (PLH) se definen los niveles máximos de riesgo admisibles en los límites inferior y superior. En este estudio se establece el PLH para el cultivo del maíz, admitiendo hasta un 20 % de riesgo en la última helada y un 10 % en la primera helada.

PLH_(20-10) (días)=fecha de la primera helada_(α=0.2)-fecha de la última helada_(α=0.1)-1 (6)

Cabe mencionar, que el nivel de riesgo admitido α puede cambiar dependiendo de cada cultivo. Por lo que si se tiene amplio conocimiento sobre los niveles de tolerancia del cultivo en cuestión se pueden realizar mejores estimaciones sólo cambiando los valores que toma α.

Resultados y discusión

A partir del ajuste de la distribución Weibull a los datos de fechas de ocurrencia de heladas se estimaron las fechas de ocurrencia de las últimas heladas primaverales (tardías) y las primeras heladas otoñales (tempranas), considerando en ambos casos el 10 y 20 % como niveles de riesgo máximo admisible. A partir de esta información se estimaron los periodos libres de heladas (PLH) con diferentes niveles de riesgo entre la última y la primera helada (10-10 %, 20-20 % y 20-10 %) en cada una de las estaciones analizadas.

Además, se construyen mapas de riesgos de probabilidad de ocurrencia de heladas para visualizar su distribución espacial. Cabe mencionar que la densidad espacial de las estaciones se ve afectada por la distribución y la ausencia de estaciones meteorológicas en algunas regiones, series con ausencia de datos completos (> 20 %) y los escasos o nulos registros de heladas en algunas estaciones, lo cual dificulta realizar una estimación a partir de muy pocos datos.

Los resultados obtenidos se presentan en la Tabla 2.

Tabla 2 Periodos libres de heladas y fechas de ocurrencia de la última y primera helada en el Estado de México. 

ID Estación Última helada Primera helada Periodo libre de heladas
10 % 20 % 10 % 20 % 10-10 % 20-20 % 20-10 %
15002 Aculco (SMN) 23-mar 11-mar 8-oct 22-oct 198 224 210
15008 Atenco 31-mar 18-mar 24-sep 11-oct 176 206 189
15010 Atotonilco 11-may 1-may 2-oct 14-oct 143 165 153
15014 Capulhuac 11-abr 29-mar 11-oct 25-oct 182 209 195
15020 Chalco, San Lucas 03-abr 17-mar 14-oct 24-oct 193 220 210
15022 Chiconautla 11-abr 29-mar 11-oct 24-oct 182 208 195
15024 Presa Danxho 13-abr 01-abr 17-sep 3-oct 156 184 168
15025 Ejido de Llano Grande 2-may 23-abr 12-sep 25-sep 132 154 141
15028 El Tajo, Túnel Viejo 23-abr 12-abr 24-sep 8-oct 153 178 164
15029 El Tejocote 13-abr 05-abr 30-sep 13-oct 169 190 177
15037 Jiquipilco 10-may 14-abr 28-ago 22-sep 109 160 135
15038 Joquicingo 19-abr 04-abr 9-nov 19-nov 203 228 218
15041 Gran Canal km 27+250 04-abr 23-mar 13-oct 26-oct 191 216 203
15045 La Marquesa 9-jun 30-may 16-sep 30-sep 98 122 108
15047 Las Arboledas 16-mar 2-mar 5-nov 15-nov 233 257 247
15051 Los Velázquez 9-may 1-may 15-oct 24-oct 158 175 166
15055 Maquixco 13-mar 6-mar 25-sep 14-oct 195 221 202
15058 Molinito 25-feb 13-feb 4-nov 17-nov 251 276 263
15062 Nevado de Toluca 4-jul 1-jul 22-jun 28-jun 0 0 0
15063 Nueva Santa Elena 29-abr 21-abr 11-oct 21-oct 164 182 172
15064 Oxthoc 02-abr 20-mar 15-oct 29-oct 195 222 208
15066 Palizada 9-jun 31-may 29-ago 14-sep 80 105 89
15069 Polotitlán 17-abr 02-abr 1-oct 18-oct 166 198 181
15071 Presa El Tigre 19-may 8-may 4-oct 14-oct 137 158 148
15073 Presa Guadalupe 12-mar 28-feb 25-oct 6-nov 226 250 238
15074 Presa La Concepción 03-abr 18-mar 16-oct 29-oct 195 224 211
15075 Presa Las Ruinas 30-mar 17-mar 7-oct 21-oct 190 217 203
15076 Presa Tepetitlán 12-may 26-abr 9-sep 27-sep 119 153 135
15078 Presa Francisco Trinidad Fabel 27-abr 07-abr 3-oct 18-oct 158 193 178
15083 San Andrés 19-mar 6-mar 6-oct 22-oct 200 229 213
15085 San Bartolo del Llano 13-abr 06-abr 27-sep 11-oct 166 187 173
15086 San Bernabé 14-may 1-may 5-oct 17-oct 143 168 156
15088 San Francisco Oxtotilpan 23-may 8-may 10-sep 30-sep 109 144 124
15089 San Fco. Tlalcilalcalpan 17-mar 4-mar 19-oct 2-nov 215 242 228
15093 San Lorenzo Malacota 3-jun 6-may 11-sep 30-sep 99 146 127
15098 San Martín Obispo 12-abr 19-mar 25-oct 8-nov 195 233 219
15103 San Pedro Nexapa 25-mar 6-mar 11-oct 29-oct 199 236 218
15104 San Pedro Potla 21-may 7-may 30-sep 11-oct 131 156 145
15108 Santa María del Monte 17-mar 26-feb 18-oct 2-nov 214 248 233
15115 Santo Tomás Puente Colgante 19-mar 13-mar 15-oct 29-oct 209 229 215
15117 Temascalcingo 25-mar 20-mar 3-oct 14-oct 191 207 196
15122 Tenango 18-may 22-abr 10-sep 28-sep 114 158 140
15126 Toluca (OBS) 8-may 26-abr 10-oct 19-oct 154 175 166
15128 Tultenango 13-abr 25-mar 8-oct 21-oct 177 209 196
15145 Plan Lago de Texcoco 20-mar 10-mar 22-oct 5-nov 215 239 225
15158 San Pedro de los Baños 27-abr 14-abr 2-oct 15-oct 157 183 170
15160 Santiago del Monte 07-abr 29-mar 13-oct 26-oct 188 210 197
15170 Chapingo (DGE) 13-mar 28-feb 22-oct 5-nov 222 249 235
15185 Presa El Molino 07-abr 24-mar 18-sep 5-oct 163 194 177
15187 Presa Huapango 7-may 20-abr 9-oct 21-oct 154 183 171
15189 La Concepción 11-abr 04-abr 7-oct 19-oct 178 197 185
15190 Presa San Ildefonso 18-mar 7-mar 12-oct 27-oct 207 233 218
15197 Cuesta del Carmen 2-may 01-abr 24-sep 12-oct 144 193 175
15199 Mina Vieja 11-may 09-abr 8-sep 1-oct 119 174 151
15201 Trojes 23-abr 11-abr 10-oct 22-oct 169 193 181
15203 Calixtlahuaca 25-abr 16-abr 27-sep 10-oct 154 176 163
15217 San Juan Acazuchitlan 11-mar 1-mar 27-oct 8-nov 229 251 239
15231 Presa Iturbide 17-jun 9-jun 04-ago 24-ago 47 75 55
15233 San Nicolás Mavati 07-abr 14-mar 2-oct 18-oct 177 217 201
15238 Santa María del Llano 8-may 30-abr 8-oct 19-oct 152 171 160
15239 San Antonio Trojes 26-may 12-may 24-sep 9-oct 120 149 134
15240 San Francisco Putla 08-abr 24-mar 7-oct 22-oct 181 211 196
15244 Muyteje 20-abr 25-mar 20-oct 4-nov 182 223 208
15245 La Jordana 07-abr 27-mar 5-oct 21-oct 180 207 191
15251 Atlacomulco II (DGE) 29-abr 19-abr 8-oct 17-oct 161 180 171
15256 Ocuilan E-23 08-abr 14-mar 31-ago 26-sep 144 195 169
15260 San Lucas Totolmaloya 26-mar 15-mar 24-oct 7-nov 211 236 222
15261 El Jazmín 13-abr 31-mar 25-sep 11-oct 164 193 177
15264 Buenos Aires 22-abr 13-abr 6-oct 19-oct 166 188 175
15266 Codagem 27-abr 17-abr 29-sep 10-oct 154 175 164
15267 Chichilpa 14-mar 3-mar 9-sep 1-oct 178 211 189
15282 Tres Barrancas 30-abr 23-abr 9-oct 18-oct 161 177 168
15301 Texcaltitlán D-7 29-mar 13-mar 4-nov 15-nov 219 246 235
15315 Caseta EPCCA 28-abr 18-abr 21-oct 1-nov 175 196 185
15317 San José Epifanía 20-may 30-abr 15-sep 3-oct 117 155 137
15333 El Palmito 8-jul 18-jun 30-jun 30-jul 0 41 11
15341 San Antonio Nixini 24-may 5-may 30-ago 20-sep 97 137 116

Probabilidad de ocurrencia de la primera y última helada

La segunda parte del modelo mixto involucra el componente continuo, el cual modela las probabilidades de ocurrencia de una helada en determinadas fechas, dado que sí se presentó el fenómeno. A continuación, se describen los principales resultados obtenidos. En la Figura 1 se observa una zonificación del área de estudio con base en la fecha de ocurrencia de las últimas heladas, con un nivel de riesgo del 20 %.

Figura 1 Mapa de riesgo de ocurrencia de la última helada después de la fecha "x", con probabilidad máxima del 20 %. 

En términos generales, se puede interpretar que las regiones de tonos rojos y naranjas son aquellas donde el riesgo de ocurrencia de heladas primaverales tardías es menor, lo cual permite tener mayor oportunidad de siembra de maíz en la modalidad de temporal desde el mes de marzo. Dado que en el Estado de México las fechas de siembra del cultivo de maíz son principalmente del ciclo P-V, y se distribuyen entre los meses de abril y mayo (Pimentel-Alvarado & Delgadillo-Aldrete, 2015) (ver Tabla 3), se muestran en tonos amarillos aquellas áreas donde con una probabilidad del 20 % se pueden esperar heladas tardías después del 15 de abril. Existe también un 20 % de probabilidad de que ocurran heladas después del 15 de mayo en las áreas señalada en color verde. Las regiones marcadas en colores azules indican la posibilidad de ocurrencia de heladas tardías incluso durante el mes de junio; como consecuencia, en estas zonas el periodo libre de heladas se ve muy reducido, por lo que debe contemplarse el uso de variedades precoces en aquellas áreas con potencial productivo. Es importante señalar que la fecha de la última helada no es determinante para seleccionar una variedad, pues esto dependerá principalmente del periodo libre de heladas, como se describirá más adelante. La estimación de las fechas de las últimas heladas dentro de un límite de riesgo admisible es de suma importancia para determinar las fechas de siembra, con el propósito de disminuir el riesgo de impacto de una helada tardía.

Tabla 3 Fechas de siembra de maíz (grano) de temporal por región y subregión en el Estado de México (Pimentel-Alvarado & Delgadillo-Aldrete, 2015). 

Región Subregión Fecha de siembra
Atlacomulco Estrictamente temporal 15 abril-7 mayo
Atlacomulco Temporal 15 abril-15 mayo
Atlacomulco Temporal (incluye variedades criollas) 1 marzo-30 marzo
Coatepec Temporal en zonas intermedias 15 mayo-15 junio
Tejupilco Temporal 1 mayo-15 junio
Tejupilco Temporal en zonas en transición 15 abril-30 abril
Tejupilco Temporal en zonas tropicales 15 mayo-30 junio
Texcoco Temporal 1 abril-30 abril
Toluca Temporal 15 abril-15 mayo
Toluca Temporal (andosoles) 1 marzo-30 marzo
Valle de Bravo Temporal 15 abril-15 mayo
Zumpango Temporal Antes del 15 de junio

Considerando que el impacto de una helada otoñal temprana puede llegar a generar pérdidas irreparables de hasta el 100 %, el nivel de riesgo máximo admisible para determinar la fecha de la primera helada otoñal es del 10 %, es decir, admitir daños por heladas tempranas en uno de cada diez años. Por lo tanto, de acuerdo con las fechas estimadas, se identificaron puntos críticos con un 10 % de probabilidades de heladas tempranas antes del 12 de septiembre en las estaciones de El Nevado de Toluca, El Palmito Timilpan, Presa Iturbide, San Juan Nixini y Ejido de Llano Grande en Jipilco, Palizada y Mina Vieja en Villa Victoria, Chichilpa y Presa Tepetitlán en San Felipe del Progreso y Ocuilan. En la Figura 2 se puede observar la zonificación cada 15 días del área de estudio de acuerdo con la fecha de ocurrencia de la primera helada otoñal estimada. Los detalles de cada punto se pueden consultar en la Tabla 2.

Figura 2 Mapa de riesgo de ocurrencia de la primera helada antes de la fecha “x” con probabilidad máxima del 10 %. 

Periodo libre de heladas

Con base en las fechas de ocurrencia de la primera y última helada se estimó el periodo libre de heladas contemplando el 20 y 10 % (PLH20-10) de riesgo entre la última y primera helada. Adicionalmente, en la Tabla 2 se presentan los PLH10-10 y PLH20-20 como referencia para otros cultivos de mayor o menor sensibilidad a las heladas.

La Figura 3 muestra la distribución espacial del PLH20-10 clasificado cada 30 días en el Estado de México, donde es posible notar que las áreas con mayor limitación respecto al número de días libres de heladas se localizan en las zonas aledañas al Nevado de Toluca, Palizada, El palmito Timilpan, Presa Iturbide y La Marquesa en Ocoyoacac, donde los periodos libres de heladas son inferiores a los 90 días; esta información concuerda parcialmente con los resultados obtenidos por Pájaro y Ortiz (1992), donde caracterizan las regiones aledañas al Nevado de Toluca y la cordillera que va desde La Marquesa hasta la presa El Tigre con PLH menores a 94 días. En ese sentido, este método permitió identificar otras áreas de alto riesgo.

Figura 3 Periodo libre de heladas con nivel de riesgo del 20 al 10 % entre la última y la primera helada. 

En este mapa se puede resaltar que, respecto a la ocurrencia de heladas, las áreas con condiciones favorables para el completo desarrollo del cultivo del maíz se localizan en las zonas marcadas en colores que van del amarillo hasta el rojo; estas últimas presentan PLH mayores a 180 días.

Por otro lado, se observa que la mayoría de las áreas de alto potencial agrícola localizadas en el centro del Estado han sido clasificadas con PLH entre 150 y 180 días, lo cual implica que los productores de esta zona deben tomar medidas de prevención pasiva, como la adecuada selección de fechas de siembra y variedades que se adapten a los periodos libres de heladas. Como opciones alternas se podría admitir un nivel de riesgo de hasta el 25 o 30 % en la estimación de las fechas de últimas heladas primaverales, pero no se recomienda ampliar el nivel de riesgo en las estimaciones de las primeras heladas otoñales, dada su alta peligrosidad e implicaciones económicas.

Conclusiones

Se logró modelar la ocurrencia de las heladas tardías primaverales y las heladas tempranas otoñales en el Estado de México desde el enfoque de eventos extremos, mediante el ajuste de los datos de ocurrencia de heladas a la distribución Weibull, la cual, al ser evaluada respecto a la distribución normal, mostró mejor ajuste a los datos de acuerdo con el criterio de información de Akaike (AIC).

Si bien la distribución normal permite obtener buenas estimaciones en la modelación de las fechas de ocurrencia de heladas tardías y tempranas, la distribución Weibull se presenta como una alternativa, con la finalidad de mejorar la precisión de las estimaciones, y con ello reducir las brechas de riesgo entre los datos modelados y los datos reales registrados históricamente.

Se estimaron las fechas de ocurrencia de la primera y última helada con distintos niveles de riesgo enfocados en el cultivo del maíz; a partir de dichas fechas se estimó el periodo libre de heladas en el Estado de México y se construyeron mapas de riesgo para visualizar su distribución espacial. Esta metodología puede emplearse para generar información local y actualizada ajustando los niveles de riesgo α cuando éstos son conocidos para algún cultivo en particular.

Los resultados de este estudio tienen uso potencial en la planificación de la producción agrícola, a fin de mitigar los riesgos por heladas.

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Recibido: 31 de Agosto de 2018; Aprobado: 30 de Noviembre de 2020

Humberto Vaquera-Huerta, hvaquera@colpos.mx

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