Introducción
El pico de las aves es una estructura multifuncional compuesta por los huesos premaxilar, maxilar y nasal (Zanuzzi y Barbeito 2014, Doneley 2016). Estos huesos están recubiertos por una capa córnea llamada ranfoteca (Navarro y Benítez 1995), que a su vez se subdivide en la rinoteca (parte superior) y la gnatoteca (parte inferior) (Rupley 1999). Esta estructura desempeña un papel esencial en las actividades diarias de las aves, como la comunicación, el acicalamiento de las plumas, la defensa, el cortejo, la construcción de nidos y la alimentación de las crías (Colorado 2004, Sabry 2015).
En la actualidad, se han registrado casos clínicos de malformaciones en los picos de las aves (Rojas y Walker 2012). Estas malformaciones pueden tener diversas causas, como infecciones, traumas, parásitos, factores genéticos o deficiencias alimentarias (Aceituno 2012, Sovrano et al. 2017). Además, se ha observado que la exposición a sustancias químicas tóxicas, como el selenio, puede aumentar la probabilidad de efectos teratogénicos en las aves, que ha sido estudiado en aves del orden Charadriiformes (Pomeroy 1962, Skorupa 1998, Adams et al. 2003, Ohlendorf et al. 1986).
Hasta la fecha, se han documentado dos casos de malformaciones en los picos de aves silvestres. El primero corresponde a un tordo café (Molothrus ater) con elongación de la gnatoteca, observado en Chilpancingo, Guerrero, México (Blancas-Calva 2013). El segundo caso fue de un martín pescador chico (Chloroceryle americana) que presentaba una desviación de la mandíbula superior hacia la izquierda y fue registrado en el Parque Nacional Pre-Delta, Argentina (Quiroga y Lammertink 2018).
En el presente estudio, identificamos un ejemplar de cardenal norteño (Cardinalis cardinalis) con una malformación marcada en la parte superior del pico, que fue observado en Victoria, Tamaulipas, México. Con objetivo de informar y ampliar el conocimiento de las especies con malformaciones en sus picos y sus posibles consecuencias, hicimos comparación de medidas morfométricas con ejemplares de pico normal.
Métodos
Llevamos a cabo el estudio en Ciudad Victoria, Tamaulipas, México (Figura 1A). Específicamente, se realizó en la Escuela Preparatoria de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (23°46’49.84” N, 99°09’39.09” O), situada al noroeste de la zona urbana de Ciudad Victoria (Figura 1B), a una altitud de 293 msnm (INEGI 2017). En el sitio se encuentra vegetación secundaria dominado por Huizaches (Acacia farnesiana L.) y remantes de matorral submontano. El registro se obtuvo de un ave que chocó con la cristalería en las instalaciones de la escuela preparatoria (Figura 1C). Este registro lo obtuvimos como parte de un proyecto de aves colisionadas en el municipio de Victoria. El ejemplar fue llevado al laboratorio de la Facultad de Ingeniería y Ciencias, donde registramos sus medidas de la longitud del pico, longitud corporal y peso (Baker 1993, Pyle 1997).

Figura 1 Ubicación y delimitación del área. Se indica A) Ubicación de Tamaulipas y el municipio de Ciudad Victoria, B) mancha urbana de Ciudad Victoria con cuadro verde indicando ubicación del sitio de muestreo, y C) microlocalización del área de registro, punto rojo indica observación del Cardenal Norteño (Cardinalis cardinalis) con malformación del pico y líneas amarillas ubicación de redes de niebla.
Con el propósito de obtener datos morfológicos de Cardinalis cardinalis y buscar otros ejemplares con malformaciones en el pico u otras extremidades, realizamos un muestreo de captura con redes de niebla en las cercanías donde se identificó el primer ejemplar (23° 46’ 38.21” N, 99° 09’ 37.15” O, a 425 msnm). Del 27 de junio al 26 de julio del 2021, instalamos dos redes de niebla (12 x 3 m) en horarios de 07:00 a 10:00 h (Bibby et al. 1992, Wunderle 1994), acumulando un total de 32 horas-red. Capturamos 19 ejemplares de C. cardinalis, a los cuales se les midieron los picos (superior e inferior) utilizando un vernier digital Neiko, longitud total con una regla recta y el peso (gr) con una bascula digital plana. Con estas mediciones, se calcularon los valores promedio y las desviaciones estándar.
Resultados
El 26 de junio del 2021 a las 12:25 h, se encontraba desorientado con una grave contusión cervical a un ave de la especie C. cardinalis macho, que aún era un juvenil de primer año (Pyle 1997). El ejemplar presentó una longitud del pico superior de 7.1 mm y pico inferior de 12.6 mm (Figura 2A), con longitud corporal de 31.3 mm y peso de 27 g.

Figura 2 Cardenal Norteño (Cardinalis cardinalis) indicando A) ejemplar con malformación en el pico, B) hembra sin malformación, y C) macho sin malformación. Fotografías: Vannia del Carmen Gómez Moreno y Santiago Niño Maldonado.
Los 19 ejemplares de C. cardinalis capturados con redes de niebla presentaron las siguientes medidas promedio: pico superior (rinoteca) de 15.53 ± 0.12 mm (rango:15.48 - 15.59 mm), pico inferior (gnatoteca) de 13.53 ± 0.17 mm (rango:13.45 - 13.60 mm), peso de 31.4 ± 0.91 g (rango:30.93 - 31.75 g) y longitud total de 36.53 ± 0.39 cm (rango: 36.35 - 36.70 cm). El ejemplar con malformación mostró medidas considerablemente por abajo de los rangos mínimos desde el peso, longitud total y pico (superior e inferior) de los ejemplares con pico normal. En particular, la reducida longitud del pico provocó que parte de la lengua quedara expuesta (Figura 2A).
Discusión
El ejemplar de C. cardinalis registrado con malformación del pico presentó medidas inferiores a los rangos mínimos observados en los 19 individuos capturados. La reducción en las medidas morfométricas y las características del pico malformado podría comprometer funciones esenciales, ya que el pico de las aves desempeña un papel fundamental en su vida y supervivencia (Searles 1989, Halkin y Linville 1999). Es probable que un macho con estas anomalías enfrente dificultades para transportar alimento de manera eficiente durante el cortejo o la incubación. De manera similar, una hembra con un pico malformado podría experimentar problemas al construir el nido. Además, el ejemplar con malformación mostró un peso y una longitud corporal por debajo del rango mínimo registrado en los individuos capturados. Esto sugiere posibles deficiencias en su desarrollo, probablemente relacionadas con la incapacidad de utilizar el pico para realizar actividades esenciales, como cortar, romper cáscaras y extraer semillas para su alimentación (Paulson et al. 2010).
De acuerdo con los reportes de Blancas-Calva (2013) y Quiroga y Lammertink (2018) las malformaciones en aves podrían tener serias consecuencias biológicas, como una dieta insuficiente para satisfacer los requerimientos nutricionales, lo que las haría más vulnerables a enfermedades. Aunque dichos autores no realizaron comparaciones entre ejemplares sanos y aquellos con malformaciones, nuestros hallazgos confirman que las aves afectadas presentan dificultades en su desarrollo, reflejadas en una menor longitud corporal y un peso inferior al rango normal. Además, estas malformaciones podrían generar otras limitaciones importantes, como la incapacidad para acicalarse adecuadamente el plumaje, lo que afecta su higiene y protección frente a parásitos; dificultades para comunicarse con otros ejemplares y en última instancia, una reducción en su capacidad de supervivencia.
Cabe destacar que desconocemos las causas que pudieron haber producido la malformación. Aunque debido a la ausencia de fracturas en el pico, descartamos algún traumatismo como la causa. Por ello, atribuimos que podría deberse a un defecto genético, pues se ha comprobado que, debido a sus hábitos sedentarios, son predisponentes a la acumulación de los químicos tóxicos derivados de la actividad antropogénica de contaminación ambiental o uso de pesticidas en áreas agrícolas (Walstrom y Outlaw 2017, Schmitt et al. 2018). Consideramos que es de vital importancia seguir reportando este tipo de acontecimientos en las aves con la finalidad de poder determinar las causas exactas de las malformaciones (Pomeroy 1962, Walstrom y Outlaw 2017).










nueva página del texto (beta)



