La movilización pasiva en la unidad de cuidados intensivos
El paciente crítico tiene un alto riesgo de presentar alteraciones funcionales como dificultad para la sedestación, la bipedestación y la marcha debido a la disminución de la fuerza muscular hasta un 30% en los primeros 10 días en la unidad de cuidados intensivos (UCI).1-3 La debilidad adquirida en la UCI (DAUCI) es una entidad clínica con una prevalencia alta de hasta 80%, lo que genera complicaciones tanto dentro como fuera de la UCI.4,5 Una de las estrategias más utilizadas para intentar prevenir estas complicaciones musculares es la movilización temprana (MT).6-9 La MT se define como la implementación de ejercicio físico dentro de los primeros tres a cinco días de inicio de la patología crítica o lesión.1 La capacidad del paciente para cooperar, como el nivel de fuerza muscular, es un determinante para la prescripción del ejercicio en esta población.1,10 La sedación profunda es una de las principales barreras para la MT, ya que reduce el manejo fisioterapéutico a intervenciones pasivas.11
La movilización pasiva (MP) consiste en desplazar las extremidades del paciente no cooperador en todos los rangos del movimiento sin la presencia de contracción muscular.11,12 La MP es una intervención aceptada y difundida entre los fisioterapeutas que trabajan con pacientes críticos alrededor del mundo.13,14 En términos generales, la MP se realiza con la finalidad de preservar los arcos de movimiento, prevenir las contracturas musculares y disminuir las complicaciones músculo-esqueléticas.13-16 Se ha reportado que hasta 82.3% de los pacientes bajo ventilación mecánica son movilizados de manera pasiva, esto se reduce a 19.1% en pacientes sin ventilación.14
Dentro de los beneficios encontrados, se ha descrito una reducción en factores inflamatorios posterior a la movilización (IL-6, IL-8, índice IL-6/IL-10, óxido nítrico, FNT-α e interferón γ).11,17 Hasta el momento, se desconoce si este efecto se mantiene en el tiempo. Por otro lado, también se ha reportado una reducción en el dolor en pacientes sometidos a MP, lo cual podría justificar su uso en algunos contextos dentro del manejo del dolor no farmacológico.11,18 La MP parece mejorar la microcirculación de las extremidades, sin un impacto clínico reportado.11,19,20
La MP no previene la pérdida de masa muscular ni la DAUCI en el paciente crítico.11,16,21,22 La adición de restricción del flujo sanguíneo podría mejorar los resultados, pero no se cuenta con una evidencia amplia como para poder recomendarlo.23 No se ha demostrado que la MP reduzca la pérdida de rangos de movilidad y prevenir contracturas musculares.18 La evidencia sobre el uso y los beneficios de la MP es limitada para emitir recomendaciones sobre su uso generalizado en el paciente crítico.
La MP es segura en diferentes grupos de pacientes críticos debido a que no provoca cambios hemodinámicos, respiratorios o neurológicos clínicamente significativos.11,12,24-27 Se ha reportado que la MP no genera cambios importantes en la presión intracraneal en pacientes neurocríticos.28 Esto abre la posibilidad de realizar más estudios con mejor metodología en escenarios clínicos específicos.
Hasta el momento, la implementación de ejercicio activo en el paciente crítico es la mejor estrategia fisioterapéutica para la prevención de complicaciones funcionales.3,9,29,30 Se tiene evidencia de que la electroestimulación podría traer beneficios en la preservación de masa muscular en el paciente crítico.31 La electroestimulación se prefiere a la MP como estrategia fisioterapéutica en pacientes no cooperadores. Sin embargo, esto no debe sustituir la MT activa con objetivos funcionales. Entonces, ¿la MP debe ser eliminada de la UCI? Es una intervención segura, pero con beneficios dudosos.
En conclusión, existe poca evidencia a favor de la MP en el paciente crítico.11 Los estudios realizados tienen sesgos metodológicos importantes y una cantidad de participantes pequeños. Hasta el momento, la implementación de ejercicio activo, nutrición temprana y las pruebas de despertar temprano son las mejores estrategias para la prevención de complicaciones funcionales en el paciente crítico.32,33










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