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 número80SÁNCHEZ DÍAZ, Gerardo. Rafael de Buen Lozano. Los primeros pasos para la institucionalización de la investigación científica en la Universidad Michoacana, 1962-1966, Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2022, 169 pp.In memoriam: Gyula Horváth (1945-2023) índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
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Tzintzun. Revista de estudios históricos

versión On-line ISSN 2007-963Xversión impresa ISSN 1870-719X

Tzintzun. Rev. estud. históricos  no.80 Michoacán jul./dic. 2024  Epub 16-Jun-2025

https://doi.org/10.35830/treh.vi80.1783 

Reseñas

BRUNO, Paula, PITA, Alexandra y ALVARADO, Marina, Embajadoras culturales. Mujeres latinoamericanas y vida diplomática, 1860-1960, Rosario, Prohistoria Ediciones, 2021, 168 pp.

Agustín Sánchez Andrés1 
http://orcid.org/0000-0001-6569-5067

1Instituto de Investigaciones Históricas Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo

BRUNO, Paula; PITA, Alexandra; ALVARADO, Marina. Embajadoras culturales. Mujeres latinoamericanas y vida diplomática, 1860-1960. 2021. Prohistoria Ediciones, Rosario: 168p.


A caballo entre la historia de la diplomacia y la historia de las mujeres se inscribe el libro Embajadoras culturales. Mujeres latinoamericanas y vida diplomática, 1860-1960, publicado por tres destacadas especialistas en esta materia. Como señala Paula Bruno en su documentado estudio introductorio, el libro refleja el interés despertado en los últimos años por las trayectorias de una serie de mujeres singulares que actuaron en distintos circuitos diplomáticos a lo largo de la historia.

Se trata de un tema vinculado a lo que algunos autores han denominado la nueva historia diplomática, que pone el foco tanto en la incorporación de una perspectiva de género al estudio de determinados aspectos del servicio exterior, como en los roles desempeñados por las mujeres en la vida diplomática a lo largo de la Historia. Desde su papel en los salones aristocráticos de sociabilidad y su ocasional protagonismo como esposas de diplomáticos durante los siglos XVIII y XIX, hasta su progresiva inmersión en el aparato diplomático tras el final de la I Guerra Mundial, cuando la profesionalización y diversificación de la actividad diplomática abrió nuevas ventanas de oportunidad para que las mujeres comenzaran a participar, aunque de manera todavía limitada, en diversas actividades vinculadas a la diplomacia, sobre todo en los nacientes organismos internacionales. Con todo, habría que esperar aún a la segunda mitad del siglo XX para que las mujeres comenzaran a desempeñarse directamente como diplomáticas y a las últimas décadas para su masiva incorporación al servicio exterior.

Los últimos años han contemplado un creciente interés dentro de la historiografía estadounidense y europea por aplicar una perspectiva de género a la historia de la diplomacia. Este panorama contrasta, sin embargo, con el escaso desarrollo de este tipo de estudios en el ámbito latinoamericano, donde existen contados trabajos de esta naturaleza, limitados además a Brasil, México, Argentina y Chile. Una historiografía incipiente que, por otra parte, está más dirigida a analizar las experiencias singulares de algunas esposas de diplomáticos extranjeros destinados en tierras latinoamericanas, que a abordar la trayectoria profesional y vital de las primeras pioneras del servicio exterior latinoamericano. De estas últimas apenas conocemos nada, con la llamativa excepción de la poetisa chilena Gabriela Mistral, que representó a Chile ante otros países y en diversos foros internacionales.

Embajadoras culturales. Mujeres latinoamericanas y vida diplomática significa un primer paso para rellenar esta laguna y, sobre todo, viene a abrir un debate en torno a la necesidad de nuevos enfoques que complementen y enriquezcan la historia de la diplomacia latinoamericana. El libro comprende nueve estudios de caso que profundizan, desde diversas perspectivas, en el rol de la mujer en la vida diplomática latinoamericana a lo largo de la centuria que va de 1860 a 1960. Paula Bruno aborda en un primer bloque los itinerarios diplomáticos de tres mujeres argentinas: Eduarda Mansilla (1834-1892) y las hermanas Guillermina Oliveira Cézar (1870-1936) y Ángela Oliveira Cézar (1860-1940). Marina Alvarado estudia en una segunda parte los recorridos de tres chilenas: Carmen Bascuñán (1833-1911), Emilia Herrera y Martínez (1824-1916) y Amanda Labarca (1886-1975). En un tercer bloque, Alexandra Pita vuelve sobre el caso —más conocido— de la chilena Gabriela Mistral (1889-1957) y de dos mexicanas: Palma Guillén (1898-1975) y Concha Romero (1900-1987).

Se trata, en todos los casos, de mujeres que tuvieron una participación destacada en distintos momentos de la vida diplomática de sus respectivas naciones y que desempeñaron diferentes roles en el dilatado proceso de incorporación de la mujer al servicio exterior. Las tres primeras figuras estudiadas corresponden a influyentes esposas de diplomáticos porteños en Europa y Estados Unidos en un momento previo a la profesionalización de la diplomacia argentina. Ninguna de las tres se limitó a acompañar a sus maridos, sino que contribuyeron a promocionar sus carreras mediante una intensa actividad social y de cabildeo favorable a los objetivos de la diplomacia argentina. En este sentido, Paula Bruno analiza el papel de Eduarda Mansilla a la hora de contribuir a la construcción del imaginario sobre su país en Francia y el protagonismo de las hermanas Oliveira en el trazado de algunas de las primeras redes culturales de su país con Europa y Sudamérica por medio de iniciativas que, en un caso, cristalizaron en su nominación al Premio Nobel de la Paz y, en otro, en su papel en la creación de redes culturales internacionales a través de los Congresos Internacionales de Mujeres, la Asociación Sudamericana por la Paz Universal y el Consejo Nacional de Mujeres de Sudamérica.

Marina Alvarado inicia su bloque abordando la figura de Carmen Bascuñán, esposa del diplomático y novelista chileno, Alberto Blest. Se trata de un personaje un poco desdibujado, cuyo principal interés parece radicar en su posible participación en la elaboración de las obras literarias de su esposo. Una hipótesis que la autora, sin embargo, no llega a probar y que, en cualquier caso, no avala su selección para una obra de este tipo. Más interesante resulta el papel de Emilia Herrera en la creación de redes político- intelectuales entre un sector de la oligarquía chilena y la oposición a Rosas exiliada en Chile, así como su participación —por intermedio de su yerno— en las negociaciones en torno a la neutralidad argentina durante la Guerra del Pacífico. Con todo, el personaje más interesante de este bloque es, sin duda, Amanda Labarca, destacada pedagoga y feminista chilena, artífice de los primeros convenios de intercambio de estudiantes entre Chile y Colombia. Su trayectoria, ya en el período de entreguerras, refleja el tránsito a una nueva etapa en la que la mujer participa ya por sí misma, y no por intermedio de otros, en la diplomacia cultural de su país, ocupando espacios reservados hasta entonces a los hombres.

En el último bloque, Alexandra Pita estudia la red construida por Gabriela Mistral con otras dos pioneras mexicanas de la diplomacia cultural: Palma Guillén y Concha Romero, con las que la chilena coincidió en el Instituto Internacional para la Cooperación Internacional, organismo radicado en París, dependiente de la Sociedad de Naciones, y en la Unión Panamericana, respectivamente. La historiadora mexicana utiliza una faceta relativamente poco conocida de la vida de Mistral para entrelazar la trayectoria de estas tres exponentes de la irrupción de la mujer en las primeras filas de la diplomacia latinoamericana.

Más allá del mayor o menor interés que pueda despertar cada una de las nueve trayectorias individuales analizadas, el libro supone una interesante propuesta historiográfica que alimenta el debate en torno a la importancia de la diplomacia cultural y a la necesidad de redimensionar el papel de la mujer, tanto en la construcción del imaginario exterior sobre América Latina como en la propia articulación de la diplomática latinoamericana durante el tránsito a su profesionalización.

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