Introducción
En este artículo presentamos los resultados de una investigación que identifica los casos de variación sintáctica en maya yucateco, en la cual desarrollamos una nueva metodología que hemos llamado “metodología del texto comparado”. La lengua maya yucateca es probablemente la más estudiada de todas las lenguas indoamericanas de México. Sin embargo, aún son pocos los estudios que se ocupan de la variación dialectal en esta lengua.6 En buena medida, es posible que esto sea el resultado de la idea popular entre muchos estudiosos de que el maya yucateco muestra muy poca variación dialectal. A pesar de que en algunos trabajos pueden encontrarse observaciones sobre posibles fenómenos de variación (Andrade 1955), estos suelen aparecer de manera aislada, y están mayormente basadas en las impresiones individuales de investigadores que han trabajado en distintas zonas de la Península de Yucatán y no se presentan acompañadas de un estudio sistemático o estructurado del fenómeno (Bohnemeyer 2002, 9 y 102; Chan 2010, 66-68). Existen también algunos análisis en los que se observa variación en cuanto al fenómeno estudiado, sin que ésta sea en sentido estricto el tema central de dichos trabajos, que característicamente abordan fenómenos muy específicos. Entre los estudios de este tipo pueden mencionarse los de Briceño (2000) y Sobrino (2005), para el ámbito de la morfología y la morfofonología.
Sin embargo, existen algunos trabajos específicamente orientados al análisis de la variación y la dialectología en esta lengua. En el ámbito de lo fónico, destacan varios de Pfeiler (1995), (1996) y (1997), mientras que en el ámbito de la variación léxica destacan ALMY (2003) y Pfeiler y Hofling (2006). De especial relevancia para nuestra investigación resulta la conclusión a la que se llega en ALMY (2003), donde, a partir de la variación léxica, se propone la existencia de cinco regiones dialectales: 1) la zona henequenera (Mérida y alrededores); 2) el oriente del estado de Yucatán (Valladolid y sus contornos); 3) la zona sur del estado de Yucatán y central del estado de Quintana Roo; 4) la zona del Camino Real (zona noroeste del estado de Campeche); y 5) la región de Los Chenes en el estado de Campeche. No obstante, ninguno de los estudios existentes analiza la variación en maya yucateco en el ámbito de la sintaxis. Justamente, ése es el principal aporte de nuestra investigación. A partir de nuestro estudio, concluimos que las comunidades del centro y del sur de Yucatán (Mesatunich y Tahdziú) y las del oriente de Yucatán y Quintana Roo (Tinúm y Naranjal Poniente) forman dos grupos dialectales distintos en lo que a sintaxis se refiere. Sin embargo, nuestros datos también indican que, en ciertos aspectos, la comunidad del centro de Yucatán (Mesatunich) muestra claras diferencias cuando se le compara con todas las demás.
Este artículo está organizado en cuatro secciones: 1) introducción; 2) descripción de la metodología que hemos desarrollado con la finalidad de identificar posibles áreas de variación sintáctica; 3) presentación de resultados obtenidos a partir de la aplicación de esta metodología; y 4) finalmente, nuestras conclusiones.
La metodología del texto comparado
Para identificar las posibles áreas de variación sintáctica en maya yucateco, desarrollamos en esta investigación la metodología del texto comparado, la cual proponemos como una innovación para el análisis de la variación sintáctica. Esta metodología consiste en comparar las oraciones de un texto base -en este caso proveniente de X-hazil Sur, Quintana Roo- (Stolz, Stolz y Verhoeven 2012) con los juicios de hablantes nativos de distintas localidades con respecto a si dichas oraciones se realizan igual o de manera distinta en sus localidades. En esta investigación, los juicios son los de los cuatro investigadores hablantes nativos de maya yucateco pertenecientes a diferentes comunidades: Naranjal Poniente (Quintana Roo), Mesatunich (Yucatán, centro), Tinúm (Yucatán, oriente), y Tahdziú (Yucatán, sur). En el mapa que se presenta a continuación se puede ver la ubicación de estas cuatro comunidades y también la de la comunidad del texto de origen, X-hazil Sur, Quintana Roo.
Vale la pena mencionar que se tomó en cuenta en todo momento el habla natural de los autores participantes en este trabajo, quienes representan cada una de las comunidades en cuestión,7 evitando que esta valoración estuviera basada en las normas ortográficas de la lengua escrita y textos literarios.8 Asimismo, es necesario resaltar que, en esta metodología, el texto base y las oraciones que se comparan deben ser esencialmente idénticos en las diferentes localidades de habla.9 Debido a esta característica, no sería posible obtener este tipo de datos recurriendo a un corpus de habla natural, por ejemplo. De ahí, precisamente nuestra inquietud en desarrollar una nueva metodología que permita hacer estudios de carácter comparativo sin la necesidad de recurrir a un corpus. Por último, vale la pena subrayar que nuestra metodología no es una forma de elicitación.
Para aplicarla, los participantes deben estar alfabetizados, es decir, que escriban y que lean en su propia lengua para poder emitir juicios sobre el texto base que está siendo comparado. Puesto que el número de hablantes nativos de maya yucateco que escriben y leen su propia lengua es aún pequeño, esto necesariamente representa una limitante respecto del número de participantes con los que se puede trabajar con esta metodología. Sin embargo, consideramos que la relevancia y lo novedoso de los datos obtenidos superan por mucho esta limitante.

Fuente: elaborado por el personal técnico de El Colegio de México.
Figura 1 Mapa de las comunidades estudiadas
El texto base para la comparación fue “U cuentoil juntúul máak yéetel juntúul kaan” (“El cuento del hombre y la serpiente”), tomado de Stolz, Stolz y Verhoeven (2012). La selección de este texto obedeció a dos criterios: 1) que no fuera un texto trabajado o elaborado por los autores (para asegurarnos de que esto no tuviera ningún efecto en los resultados); y 2) que fuera un texto transcrito, glosado y analizado por investigadores con un muy extenso conocimiento de la lengua; esto, con la finalidad de que el texto publicado fuera lo más parecido posible a la fuente oral. El texto original fue segmentado por oraciones y normalizado conforme a la norma ortográfica de escritura del maya yucateco. Esta normalización consistió exclusivamente en transcribir el texto de acuerdo al alfabeto propuesto en CDAM (1984) y que es el que en el ámbito práctico se usa para la escritura de la lengua (en contraste con el texto original, que, por el contrario, hace uso de una representación fonológica). En la Figura 2 puede verse una muestra del texto resultante después de los pasos que se tomaron para prepararlo para la investigación.
En este proceso de transcripción del texto se buscó que el resultado fuera lo más parecido posible al texto original: solamente en un puñado de casos la segmentación por oraciones que aplicamos en la versión ortográfica del texto no es exactamente la misma que la que se observa en el texto original.10 Posteriormente, los cuatro investigadores maya hablantes, compararon el texto original con sus propios juicios sobre su variante local, sustituyendo aquellas partes que no serían posibles en sus variantes, sin considerar la escritura (es decir, la normativa ortográfica y estilística), sino el uso en su misma comunidad lingüística.11 Este proceso de sustitución se ejemplifica en la Figura 3.
Aplicando esta metodología, los resultados de nuestra investigación, que apuntan a posibles áreas de variación sintáctica, corresponden en sentido estricto a las sustituciones como la ejemplificada en la Figura 3 (y a la comparación entre las mismas que presentamos en la siguiente sección). Estos resultados se conjuntaron y compararon para posteriormente ser discutidos colectivamente entre todos los participantes, y así confirmar las respuestas y eliminar posibles problemas de interpretación del texto original. El escrito resultante, después de las modificaciones en cuestión, corresponde entonces a una muestra del habla de cada una de las comunidades estudiadas. Por supuesto, al comparar muestras de habla de cinco diferentes comunidades maya hablantes, no consideramos que nuestros resultados abarquen la totalidad de la variación sintáctica que seguramente existe en el maya yucateco. Para obtener respuestas más cercanas a este ideal, sin duda sería deseable tener un número mayor de muestras de hablantes y comunidades.12 Una investigación de este tipo, sin embargo, va más allá del alcance de nuestro trabajo, pero también de nuestros propósitos, ya que el objetivo central del presente estudio consiste en proponer una nueva metodología para el análisis de la variación sintáctica y presentar los resultados que obtuvimos aplicando esta metodología, mismos que revelan importantes diferencias sintácticas y morfosintácticas, la mayoría de las cuales no habían sido documentadas previamente.
Antes de presentar nuestros resultados, vale la pena hacer un breve comentario respecto a si nuestra metodología es en realidad un tipo específico de corpus paralelo. Consideramos que éste no es el caso por las siguientes razones: un corpus paralelo es, en esencia, un conjunto de textos que se han traducido en su totalidad de la lengua de origen a alguna otra lengua o lenguas, y nuestra metodología no recurre a este procedimiento, por cuanto que el texto original no se tradujo en su totalidad a las cuatro diferentes variantes comunitarias que se consideran en este estudio. Por lo tanto, el procedimiento se dividió en dos partes: 1) identificar aquellas oraciones que no serían posibles en cada una de estas cuatro variantes regionales; y 2) sustituirlas con oraciones que sí serían posibles en estas variantes. En este sentido, nuestra metodología es más parecida a un ejercicio dirigido (en inglés, directed task) que a un proceso de traducción completa y de comparación.
Esta diferencia tiene consecuencias importantes para los resultados obtenidos. Primeramente, como se señala en McEnery y Xiao (2007), un corpus paralelo por sí mismo no es una herramienta ideal para los estudios de carácter comparativo debido a que la lengua de traducción no es equivalente a la lengua meta nativa, el así llamado efecto del “traduccionés” (en inglés the “translationese effect”). Nuestra metodología no presenta este problema por cuanto que no implica la traducción del texto completo. Consecuentemente, nuestros resultados muestran el uso de manera más adecuada, en cada una de las comunidades en cuestión, de todas las construcciones que presentamos a continuación. En segundo lugar (y en relación con este último punto), si tan sólo de manera preliminar, los resultados obtenidos con nuestra metodología bien podrían ser juicios de gramaticalidad en sentido estricto,13 un resultado que no puede obtenerse por medio de un corpus paralelo.
Resultados
Adelantando los resultados obtenidos con nuestra investigación, la metodología que hemos desarrollado permitió identificar diferencias sintácticas específicas entre las cuatro variantes estudiadas y comparadas con la variante del texto original, pero también comparando unas con otras. Aquí, resulta necesario mencionar que dos de los fenómenos que identificamos no son puramente sintácticos, sino que son fenómenos de interfaz en los que la sintaxis tiene relación con lo fónico y lo prosódico, sin que por ello dejen de ser fenómenos sintácticos en los que se observa variación. Además, antes de presentar estos resultados quisiéramos mencionar que, si bien ésta no era la finalidad de la investigación, nuestra metodología también permitió identificar un conjunto de diferencias léxicas entre las diferentes variantes de referencia. Puesto que este resultado secundario no es el objetivo de este trabajo, aquí mencionaremos únicamente un par de casos. El maya yucateco tiene dos nexos subordinantes, cuya traducción más acertada corresponde al nexo “cuando” del español: kéen (el más frecuente) y chen. A partir de nuestra metodología, fue posible determinar que el segundo de estos nexos no se acepta en Mesatunich. En segundo lugar, el maya yucateco cuenta con un clasificador numeral p’éel que prototípicamente se usa cuando el nombre al que modifica el numeral es una entidad inanimada, pero es bien sabido que también se usa para entidades animadas (Thompson 1970, 319 y 332; Briceño Chel 1992; Martínez Corripio 2003; Pfeiler 2009; véase también Briceño Chel 1993). A continuación, presentamos algunos ejemplos de este fenómeno.14
| (1) | u | jaajil=e’, | u | meyaj | jun-p’éel | chan | óotsil | máak=e’, |
| A.3 | verdad=top | A.3 | trabajo | uno-CLAS | DIM | pobre | persona=TOP | |
| jun-p’éel | chan | j-koolnáal=e’, | jun-p’éel | chan | j-pak’ba’al-o’ob | |||
| uno-CLAS | DIM | M-campesino=TOP | uno-CLAS | DIM | M-agricultor-PL | |||
| bey=o’ | pues | jach | suerte-il. | |||||
| así=cl | pues | muy | suerte-RL | |||||
| ‘…la verdad, creo que a veces el trabajo de un pobre hombre, de un milpero, de alguien que cultiva, pues es pura suerte’. | ||||||||
| (Monforte et al. 2010, 14) | ||||||||
| (2) | X-ta’akumbil | xunáan=e’, | u | k’áat-ø | u | y-a’al=e’, | tu’ux |
| F-escondido | mujer=TOP | A.3 | querer-B.3SG | a.3 | EP-decir=DM | donde | |
| ta’ak-a’an-ø | jun-p’éel | ko’olel. | |||||
| esconder-PART-B.3SG | uno-CLAS | mujer | |||||
| ‘La mujer que fue escondida quiere decir “ahí donde escondieron a una mujer”’. | |||||||
| (Can y Gutiérrez Bravo 2016, 17) | |||||||
Nuestros resultados confirman esta observación, pero, adicionalmente, encontramos que en Tahdziú este clasificador no se puede usar de manera general (tanto para entidades inanimadas como animadas), sino que sólo se puede utilizar conforme a su uso estricto con entidades inanimadas. De esta manera, puede observarse que nuestra metodología es útil no solamente para identificar posibles áreas de variación sintáctica, sino para señalar variación en los ámbitos de lo léxico y la semántica léxica.
Variación morfosintáctica
En relación con lo señalado en el apartado anterior, en nuestros resultados se observan también casos de variación relacionados con el léxico y la morfosintaxis. Específicamente, se observa mucha variación en cuanto a la forma de algunas marcas (auxiliares) de aspecto y modo. En marcado contraste con las demás lenguas mayas, el maya yucateco tiene un extenso conjunto de marcas de aspecto y modo (Briceño 2006; Chan 2010; Yoshida 2014; Gutiérrez Bravo 2015).15 Estas marcas de aspecto aparecen siempre a la izquierda del verbo o a la izquierda del pronombre de la serie A, cuando hay uno presente. Este patrón se ejemplifica con la marca de aspecto ingresivo jo’op’, que se refiere al límite inicial de un evento.
| (3) | Jo’op’ | in | janal |
| INGRES | A.1sg | comer | |
| ‘Empecé a comer’. | |||
| (Briceño 2006, 27) | |||
Ahora bien, en nuestros resultados identificamos que en Mesatunich la marca de aspecto ingresivo no es jo’op’, sino jo’op (sin glotalización de la última consonante, lo cual corroboramos con el software Praat). Por otra parte, en el texto original, en lugar de la forma más común de la marca de aspecto perfectivo reciente táant, se observa la variante táantik. Esta forma se acepta en todas las otras variantes estudiadas, excepto Mesatunich.16 Además, en el texto original, en lugar de la forma más común del futuro próximo nika’aj, se observa la variante mika’aj, la cual se admite en Naranjal Poniente (donde también se hace uso de la forma nika’aj),17 pero no en Tinúm, Tahdziú ni Mesatunich.
Fusión del nexo ka’ y el auxiliar jo’op’
A partir de este punto comenzamos a presentar nuestros resultados en el ámbito de la variación sintáctica. Primeramente, encontramos variación en la marca de aspecto ingresivo jo’op’ y su relación con el nexo ka. El nexo ka, “y / después”, igual que todos los demás nexos de la lengua (véanse Gutiérrez Bravo 2015; Bárcenas 2016 y 2021), puede aparecer inmediatamente a la izquierda de las marcas de aspecto, como en el siguiente ejemplo correspondiente a la variante de Mesatunich.
| (4) | MESATUNICH | |||||||
| Pero | le | máak | túun=o’ | ka | jo’op | u | bin […] | |
| pero | DET | persona | entonces=CL | NX | INGRES | A.3 | ir | |
| ‘Pero el hombre comenzó a irse…’. | ||||||||
El punto relevante es que en el texto original se observa que este nexo y la marca de aspecto ingresivo pueden fusionarse (véase también Bohnemeyer 2002), como en el ejemplo (5). Es bien sabido que es común observar contracciones y fusión entre las marcas de aspecto y modo, y los pronombres de la serie A.18 Sin embargo, éste es un fenómeno distinto puesto que ka pertenece a un ámbito diferente, más a la izquierda de los auxiliares, en el ámbito de los nexos subordinantes.
| (5) | Pero | le | máak | túun=o’ | kap’ | u | bin […] |
| pero | DET | persona | entonces=CL | nx.ingres | A.3 | ir | |
| ‘Pero el hombre comenzó a irse…’. | |||||||
| (Stolz, Stolz y Verhoeven 2012) | |||||||
Aquí observamos variación con respecto a este fenómeno, primero, porque en Naranjal Poniente la fusión de estos elementos no tiene la forma kap’ sino ka’ap; y segundo, que esta fusión no se permite en absoluto en Mesatunich. Ahora bien, resulta razonable preguntar si este fenómeno no debería considerarse como un proceso puramente fónico. Al respecto, se debe señalar que, si bien es indudable que este proceso tiene un componente fónico, hay dos razones que apuntan a que este proceso no es puramente fónico: la primera es que esta contracción involucra a dos núcleos sintácticos diferentes (ka y jo’op’) y ciertamente no es el caso que dos núcleos sintácticos, cualesquiera, puedan fusionarse tan sólo por estar en adyacencia sintáctica. La segunda razón (y que de alguna manera es una confirmación de la primera) es que el maya yucateco tiene un número muy considerable de marcas de aspecto y modo como jo’op’, pero este proceso de fusión con el nexo ka no se da con ninguna otra de estas marcas, lo cual es inesperado si se tratara solamente de un proceso fónico. Consideramos entonces que la hipótesis por default debe ser que existe algo en la relación sintáctica específica entre ka y jo’op’ que permite la fusión de estos dos elementos, pero que ésta no se da con las otras marcas de aspecto y modo.
Distribución del clítico demarcativo =e’
El maya yucateco tiene un clítico demarcativo =e’ que puede marcar el final de una cláusula y el principio de la siguiente (Skopeteas 2009). Por ejemplo, en (6)
=e’ marca el final de la cláusula principal “(él) veía”, y el principio de la cláusula subordinada “que la serpiente se había enroscado a un árbol”, que es la traducción literal de este ejemplo.
| (6) | K-u | y-il-ik-ø=e’ | [le | kaan=o’ | u |
| HAB-A.3 | EP-ver-IND-B.3SG=DMR | DET | serpiente=CL | A.3 | |
| bak’-m-aj-u-báaj19 | ti’ | jun-p’éel | che’ ]. | ||
| envolver-PPF-PF-A.3-RFLX | PREP | UNO-CLAS | árbol | ||
| ‘Vio una culebra que se había enroscado a un árbol’. | |||||
| (Lit. Vio que la serpiente se había enroscado a un árbol). | |||||
| (Stolz, Stolz y Verhoeven 2012) | |||||
En el texto original, este clítico demarcativo =e’ aparece con mucha más frecuencia y libertad que en las variantes de Mesatunich y Tahdziú, por ejemplo. En estas últimas dos variantes son muchos los casos en los que se rechaza el uso de este clítico en la posición final de la oración (aunque en este momento no resulta claro que sea en todos los casos). Consideremos los casos en los que el clítico demarcativo se encuentra en la posición final absoluta de la oración, como en el siguiente caso.
| (7) | Pues | le | kaan=o’, | k=u | y-a’al-ik-ø, | yaan-ø |
| pues | DET | culebra=CL | HAB=A.3 | EP-decir-IND-B.3SG | EX-B.3SG | |
| razon | ti’=e’ | |||||
| razón | PREP=DMR | |||||
| “Pues bien, la culebra”, dijo, “tiene razón”. | ||||||
| (Stolz, Stolz y Verhoeven 2012) | ||||||
Esta construcción, sin embargo, no es posible en las variantes de Mesatunich y Tahdziú. Como puede observarse en el contraste entre (8a) y (8b), la construcción equivalente en estas variantes no puede llevar el clítico demarcativo al final de la oración. En estas dos variantes, como puede observarse en el ejemplo (8b), el clítico =e’ debe omitirse por completo para que la oración sea gramatical.
| (8) | Mesatunich / Tahdziú | ||||||
| a. | *Pues | le | kaan=o’, | k=u | y-a’al-ik-ø, | yaan-ø | |
| pues | det | culebra=CL | HAB=A.3 | EP-decir-IND-B.3SG | EX-B.3SG | ||
| razon | ti’=e’. | ||||||
| razón | PREP=DMR | ||||||
| b. | Pues | le | kaan=o’, | k=u | y-a’al-ik-ø, | ||
| pues | DET | culebra=CL | HAB=A.3 | EP-decir-IND-B.3SG | |||
| yaan-ø | razon | ti’. | |||||
| ex-b.3sg | razón | prep | |||||
| “Pues bien, la culebra”, dijo, “tiene razón”. | |||||||
En contraste, en el ejemplo (7) sí se acepta en las variantes de Naranjal Poniente y Tinúm, si bien en Tinúm existe una preferencia por el ejempo (8b) cuando se le compara con el (7). Adicionalmente, se observa en el texto original que hay ocasiones en las que el clítico demarcativo no aparece exactamente al final de la oración o cláusula, sino en alguna posición después del verbo, como en el (9), que a continuación mostramos. Hasta donde sabemos, este comportamiento particular del clítico demarcativo no ha sido descrito ni analizado previamente en la literatura.
| (9) | Ma’ | u | y-ojel | ba’ax | t-u | túux-t-aj-ø=e’ | bin |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| NEG | A.3 | EP-saber | qué | CP=A.3 | enviar-TR-PRF-B.3SG=DMR | REP | |
| ‘(Se dice que) él no sabía qué había enviado’. | |||||||
| (Stolz, Stolz y Verhoeven 2012) | |||||||
Esta construcción se acepta en Tinúm pero no en las demás variantes. En Naranjal Poniente el clítico demarcativo puede aparecer al final de la cláusula principal, como en el ejemplo (10b) o al final de la cláusula subordinada (y consecuentemente en la posición final absoluta de la oración) como en (10c), pero no en la posición que se observa en el ejemplo (9).
| (10) | Naranjal Poniente | |||||||
| a. | *Ma’ | u | y-ojel | ba’ax | t=u | túux-t-aj-ø=e’ | bin | |
| NEG | A.3 | EP-saber | qué | CP-A.3 | enviar-TR-PRF-B.3SG=DMR | REP | ||
| b. | Ma’ | u | y-ojel=e’ | ba’ax | t=u | túux-t-aj-ø | bin | |
| NEG | A.3 | EP-saber=DMR | qué | CP-A.3 | enviar-TR-PRF-B.3SG | REP | ||
| ‘(Se dice que) él no sabía qué había enviado’. | ||||||||
| c. | Ma’ | u | y-ojel | ba’ax | t=u | túux-t-aj-ø | bin=e’ | |
| NEG | A.3 | EP-saber | qué | CP-A.3 | enviar-TR-PRF-B.3SG | REP=DMR | ||
| ‘(Se dice que) él no sabía qué había enviado’. | ||||||||
Por otra parte, es necesario mencionar que si bien (9) es aceptable en Tinúm, de todas maneras hay una preferencia por la estructura de (10c), con el clítico demarcativo en la posición final de la oración. Finalmente, las estructuras en (9) y (10) no se aceptan ni en Mesatunich ni en Tahdziú. En ambas variantes la preferencia es no hacer uso del clítico demarcativo en este caso, como en (11). Obsérvese que, en este caso, también se observa un cambio en la posición de la partícula reportativa bin cuando se le compara con la oración del texto original y, en la posición final absoluta de la oración, aparece el clítico =i’ que característicamente acompaña a la negación oracional.
| (11) | Tahdziú / Mesatunich | ||||||
| Ma’ | bin | u | y-ojel | ba’ax | t=u | túux-t-aj-ø=i’. | |
| NEG | REP | A.3 | EP-saber | qué | CP=A.3 | enviar-TR-PRF-B.3SG=CL.NEG | |
| ‘(Él) no sabía qué había enviado’. | |||||||
Este dato, junto con (8a), en el que tampoco se permite el clítico =e’, muestra que el clítico demarcativo no se acepta en posición final absoluta de la oración en las variantes de Mesatunich y Tahdziú.
Presencia, duplicación y orden relativo de los reportativos bin y kij
El maya yucateco tiene dos partículas, bin y kij, que se utilizan para indicar que determinada información ha sido reportada a través de alguna fuente (oral, narrativa, etcétera). En el caso de la partícula reportativa bin y de la secuencia kij bin, se trata de información que no necesariamente se conoce de primera mano, mientras que la partícula citativa kij por sí misma reporta una cita directa.20 Como es de esperarse en una narración, estas dos partículas se utilizan con mucha frecuencia en el texto original, pues evidentemente el contenido le fue narrado al hablante. El siguiente es un ejemplo en el que aparecen simultáneamente ambas partículas:
| (12) | Pues | ma’ | yaan-ø | razon | ti’ | le | kaan | bey=o’, |
| pues | NEG | EX-B.3SG | razón | PREP | DET | serpiente | así=CL | |
| k=u | y-a’al-ik-ø | kij | bin | le | kaax=o’. | |||
| HAB=A.3 | EP-decir-ind-B.3sg | cit | REP | DET | gallina=CL | |||
| ‘ “¿Pues no tiene entonces la razón la serpiente?” dijo la gallina’. | ||||||||
| Lit. …se dice que dijo la gallina) | ||||||||
| (Stolz, Stolz y Verhoeven 2012) | ||||||||
Nuestros resultados muestran mucha variación con respecto del comportamiento de estas partículas. Primeramente, se observa que la partícula citativa kij no es parte del léxico de la variante de Mesatunich. Esto es, por supuesto, un aspecto puramente léxico, pero tiene implicaciones importantes para la sintaxis.
Dado que kij no se observa en esta variante, nada de lo relativo a la presencia simultánea de las dos diferentes partículas en cuestión y su distribución sintáctica aplica para esta variante.
El dato más importante que hemos registrado, sin embargo, es que en las variantes que no son de Quintana Roo, se observan restricciones en cuanto al orden relativo de la secuencia kij bin cuando ocurre al mismo tiempo que el verbo a’al, “decir”. En términos generales, la distribución de la secuencia kij bin en el texto original puede describirse de la siguiente manera: esta secuencia puede aparecer antes del verbo a’al, como en (13), o simultáneamente antes y después de dicho verbo, como en (14).
| (13) | Pero | teen=e’ | beoráaj | jach | wi’ij-en, | kij | bin |
| pero | 1.SG=top | ahora | muy | hambriento-B.1SG | CIT | REP | |
| u | y-a’al-ik-ø. | ||||||
| A.3 | EP-decir-IND-B.3SG | ||||||
| ‘Pero yo ahora tengo mucha hambre, dijo’. | |||||||
| (14) | Pero | teen=e’, | ma’, | kij | bin | u | y-a’al-ik-ø |
| pero | 1.SG=top | NEG | CIT | REP | A.3 | EP-decir-IND-B.3SG | |
| kij | bin | […] | |||||
| CIT | REP | ||||||
| ‘Pero yo no, dijo’. | |||||||
Además, en el texto original igualmente se registra que esta secuencia puede aparecer después del verbo a’al, como se vio en el (12). A partir de estos datos del texto original, se puede concluir que la distribución de esta secuencia en la variante de X-hazil Sur es sumamente libre, y nuestros resultados para la variante de Naranjal Poniente (también de Quintana Roo) confirman esta observación, pues todos los ejemplos en (12), (13) y (14) se aceptan de igual manera en Naranjal Poniente. Sin embargo, esta distribución no es tan libre en las variantes de Tinúm y Tahdziú. Por ejemplo, la oración de (12), en la que la secuencia kij bin aparece después del verbo a’al, no es aceptable en Tinúm, ni tampoco en Tahdziú, como se muestra en el ejemplo (15a). Lo que se observa en estas variantes es que, para usar la secuencia kij bin, el verbo a’al debe omitirse por completo, como en el (15b).
| (15) | TINÚM / TAHDZIÚ | |||||||
| a. | *Pues | ma’ | yaan-ø | razon | ti’ | le | kaan | bey=o’, |
| pues | NEG | EX-B.3SG | razón | PREP | DET | serpiente | así=CL | |
| k=u | y-a’al-ik-ø | kij | bin | le | kaax=o’. | |||
| HAB=A.3 | EP-decir-ind-B.3sg | CIT | REP | DET | gallina=CL | |||
| b. | Pues | ma’ | yaan-ø | razon | ti’ | le | kaan | bey=o’, |
| pues | NEG | ex-B.3sg | razón | prep | DET | serpiente | así=CL | |
| kij | kij | le | kaax=o’. | |||||
| CIT | REP | DET | gallina=CL | |||||
| ‘ “¿Pues no tiene entonces la razón la serpiente?” dijo la gallina’. | ||||||||
La secuencia kij bin muestra todavía más restricciones en cuanto a su distribución en estas variantes. Concretamente, en las variantes de Tinúm y Tahdziú esta secuencia no se acepta ni antes del verbo a’al -como en (16a)- ni duplicada antes y después de dicho verbo -como en (17a)-:
| (16) | TINÚM/TAHDZIÚ | |||||||
| a. | *Pero | teen=e’ | beoráaj | jach | wi’ij-en, | kij | bin | |
| pero | 1.SG=TOP | ahora | muy | hambriento-B.1SG | CIT | REP | ||
| u | y-a’al-ik-ø. | |||||||
| A.3 | EP-decir-IND-B.3SG | |||||||
| b. | Pero | teen=e’ | beoráaj | jach | wi’ij-en, | kij | bin. | |
| pero | 1.SG=TOP | ahora | muy | hambriento-B.1SG | CIT | REP | ||
| ‘Pero yo ahora tengo mucha hambre, dijo’. | ||||||||
| (17) | TINÚM / TAHDZIÚ | ||||||||
| a. | *Pero | teen=e’, | ma’, | kij | u | y-a’al-ik–ø | kij | bin. | |
| pero | 1.SG=TOP | NEG | CIT | A.3 | EP-decir-IND-B.3SG | CIT | REP | ||
| b. | Pero | teen=e’, | ma’, | k=u | y-a’al-ik-ø | bin. | |||
| pero | 1.SG=TOP | NEG | HAB=A.3 | EP-decir-IND-B.3SG | REP | ||||
| ‘Pero yo no, dijo’. | |||||||||
Como puede verse en estos datos, en el primer caso de estas variantes se hace uso de la secuencia kij bin, pero sin el verbo a’al, mientras que en el segundo caso sí se hace uso de este verbo, pero no de las dos partículas simultáneamente. En resumen, nuestros resultados muestran que la secuencia kij bin no tiene una distribución tan libre, ni tampoco puede duplicarse siempre en las variantes que no son de Quintana Roo y no se observa en absoluto en la variante de Mesatunich, por cuanto que kij no es parte del léxico de esta variante.
Numerales post-nominales
El orden de los componentes de la frase nominal es bastante rígido en maya yucateco. Como es bien sabido, los numerales, siempre acompañados de un clasificador numeral, aparecen a la izquierda del nombre, es decir, en posición prenominal:
| (18) | Yaan-ø | bin | jun-túul | u | chan | k’éek’en. |
| EX-B.3SG | REP | uno-CLAS | A.3 | pequeño | cochino | |
| ‘Tenía un cochinito…’. | ||||||
| (Can y Gutiérrez Bravo 2016) | ||||||
Sin embargo, en el texto original se registra la ocurrencia de numerales que aparecen a la derecha del nombre, es decir, en posición postnominal. Este es un fenómeno que, hasta donde sabemos, no ha sido registrado previamente en otros trabajos. Esto puede observarse en el siguiente ejemplo en el cual el numeral, junto con su clasificador, aparece a la derecha y no a la izquierda del nominal peek’o’ob, “perros”.
| (19) | túun | bin | k=u | jóok’-ol | le | nukuch |
| PRG.A.3 | ir | HAB-A.3 | salir-IND | DET | grande | |
| peek’-o’ob | óox-túul-o’ob=a’. | |||||
| perro-PL t | res-CLAS-PL=CL | |||||
| Lit. ‘…(él) estaba yendo y salen estos tres grandes perros’.21 | ||||||
| (Stolz, Stolz y Verhoeven 2012) | ||||||
Hay una característica de esta construcción que es necesario resaltar y que permite saber que el numeral óoxtúulo’ob, “tres” es parte de la frase nominal, cuyo núcleo es “perros”. Como es bien sabido en los estudios sobre esta lengua, las frases nominales pueden estar introducidas por un determinante (definido) le que característicamente tiene que aparecer acompañado de un clítico que puede tener una función deíctica. En (19) el clítico en cuestión es =a’, que aparece a la derecha del numeral y que en términos de distancia marca cercanía, lo cual le da una lectura demostrativa a la frase nominal en su conjunto (“estos”). El punto crucial es que este clítico invariablemente marca el extremo derecho de la frase nominal introducida por el determinante le (véase, por ejemplo, Gutiérrez Bravo 2015). Puesto que en (19) este clítico aparece a la derecha del numeral, esto muestra que estos numerales postnominales son parte de la frase nominal, cuyo núcleo es “perros” y no un elemento apositivo o de otro tipo externo a la misma.
Ahora bien, la construcción de (19) es aceptable en Naranjal Poniente y Tinúm, pero no en Mesatunich ni Tahdziú. En Tahdziú, como puede verse en el ejemplo (20), el numeral solamente puede ocupar una posición prenominal, como en el orden canónico del (18).
| (20) | TAHDZIÚ | |||
| le | óox-túul | nukuch | péek’-o’ob=a’ | |
| DET | tres-CLASS | grande | perro-PL=CL | |
| ‘estos tres perros grandes’. | ||||
Por su parte, en Mesatunich, el numeral únicamente puede aparecer en posición postnominal si el determinante le aparece duplicado precediéndole, como en el siguiente ejemplo. En esta estructura es necesaria una pausa entonacional inmediatamente antes del segundo determinante, lo cual representamos aquí mediante una coma. Además de Mesatunich, esta construcción con doble determinante es aceptable en Naranjal Poniente, pero no en Tinúm, ni tampoco en Tahdziú.
| (21) | MESATUNICH | ||||
| le | nukuch | péek’-o’ob | le | óox-túul-o’ob=a’ | |
| DET | grande | perro-PL | DET | tres-CLAS-PL=CL | |
| ‘estos perrotes, estos tres’. | |||||
Aquí es importante señalar que es probable que la construcción de (21) sea, de hecho, una construcción compleja y no una frase nominal simple. Por ejemplo, en principio podría ser posible que en este caso el numeral precedido inmediatamente por el segundo determinante le sea una cláusula relativa reducida. Otra posibilidad que no debe descartarse es que, debido a la presencia del doble determinante, éste sea un caso de dos frases nominales y no de una sola. En este caso, la segunda frase nominal, correspondiente al numeral, podría ser un elemento de carácter apositivo. Por ejemplo, el constituyente en cuestión podría ser una cláusula relativa apositiva, de manera que nuevamente podría tratarse de una construcción compleja con más de una cláusula, una de las cuales estaría incrustada en la frase nominal. Si bien estas posibilidades deberán investigarse en el futuro, resulta necesario resaltar que esto no es directamente relevante para los fines de nuestra investigación. En términos de la variación identificada por medio de nuestra metodología, las observaciones relevantes son que: a) las construcciones con numerales postnominales como en el ejemplo (19) son aceptables en Naranjal Poniente y Tinúm, pero no en Tahdziú ni Mesatunich; y b) la construcción alternativa con doble determinante de (21) sólo es aceptable en Mesatunich y Naranjal Poniente.
Morfología de foco de modo
Cuando un adverbio de modo o de tiempo se encuentra focalizado en maya yucateco, hay ocasiones en que el verbo (o el predicado) muestra cierta morfología especial para marcar esto. Por una parte, se observa un sufijo -ik, para verbos intransitivos y raíces posicionales, y, por otra, un sufijo -il para verbos transitivos (véase Bricker 1981 y Armstrong 2017). En maya yucateco los focos se desplazan e su posición no marcada a la posición inmediatamente a la izquierda del verbo o de la marca de aspecto.22 Esto es lo que se observa en el ejemplo (22) para el adverbio ma’alob, “bien” y en el (23) para el adverbio bey “así”. Como puede observarse en estos ejemplos, la focalización de estos elementos trae consigo la presencia de la morfología de foco antes descrita.
| (22) | ma’alob | ween-ik-ø |
| bien | dormir-FOC-B.3SG | |
| ‘Durmió BIEN’. | ||
| (Bricker et al. 1998, 332) |
| (23) | bey | u | mach-m-aj-il-ø | u | libro |
| así | A.3 | agarrar-PP-PRV-FOC-B.3SG | A.3 | libro | |
| ‘Tenía agarrado su libro ASÍ’. | |||||
| (Can y Gutiérrez Bravo 2016, 160) | |||||
El sufijo de foco -il también puede observarse en los adjetivos cuando funcionan como predicados, como en el ejemplo (24). Por su parte, el predicado existencial yaan, que formalmente es un adjetivo,23 puede mostrar tanto el sufijo
-ik como el sufijo de foco -il en estas construcciones de focalización. Esto se ejemplifica para el sufijo -ik en el (25).
| (24) | Bey | polok-il-ech=a’ | iistikyaj | a | xíimbal |
| así | gordo-FOC-B.2SG=CL | difícil | A.2 | caminar | |
| ‘ASÍ como estás de gordo, caminas con dificultad’. | |||||
| (Vapnarsky 2013) | |||||
| (25) | Ch’ebekbal | yaan-ik-ø | le | che’=o’ |
| ladeado | ex-FOC-B.3SG | DET | árbol=CL | |
| ‘Ese árbol está LADEADO’. | ||||
| (Le Guen 2012) | ||||
Si bien en sentido estricto estos sufijos constituyen un fenómeno morfológico y no sintáctico, están directamente condicionados por un fenómeno sintáctico, a saber, el adelantamiento de un constituyente focalizado a la posición inmediatamente a la izquierda del verbo o predicado. Los adverbios ma’alob, “bien” en (22), bey, “así” en (23) y (24), y el adjetivo posicional ch’ebekbal, “ladeado” en (25). Consecuentemente, lo incluimos también en nuestro estudio de variación sintáctica. Ahora bien, en el ejemplo (26), correspondiente al texto original, se observa la presencia del adjetivo wi’ij (-en) “hambriento”, a la izquierda del existencial yaan, presumiblemente porque wi’ij aquí también es un foco. Sin embargo, el existencial yaan en este caso aparece sin el sufijo de foco -ik. Compárese esto con el (25).
| (26) | wi’ij-en | yaan-en | t=u | chuun | le | che’=o’. |
| hambriento-B.1SG | EX-B.1SG | PREP=A.3 | tronco | DET | árbol=CL | |
| ‘Sufro hambre debajo del tronco del árbol’. | ||||||
| (Stolz, Stolz y Verhoeven 2012) | ||||||
Esta forma se acepta en Naranjal Poniente, pero no en Tinúm, Tahdziú ni en Mesatunich, donde es necesario que el existencial lleve el sufijo de foco de modo
-ik, como en (27).
Mesatunich / Tahdziú / Tinúm ex-foc-B.1sg
En Mesatunich igualmente podría llevar el sufijo de foco -il, pero esta segunda alternativa no se permite en Tahdziú, donde no parece usarse nunca este sufijo con el predicado existencial yaan.
Así pues, nuestros resultados muestran que la morfología de foco es opcional (al menos en estos casos) en X-hazil Sur y Naranjal Poniente, pero no en Tinúm, Tahdziú o Mesatunich. Y para concluir este trabajo, a manera de resumen, presentamos los resultados de nuestra investigación desglosados en la Tabla 1.
Tabla 1 Variación sintáctica por comunidad
| X-hazil Sur | Naranjal Poniente |
Tinúm | Tahdziú | Mesatunich | |
|---|---|---|---|---|---|
| Contracción de ka’ y jo’op’/jo’op |
sí | sí | sí | sí | no |
| Distribución libre del demarcativo =e’ |
sí | no | sí | no | no |
| Citativo kij | sí | sí | sí | sí | no |
| Distribución libre de la secuencia kij bin |
sí | sí | no | no | - |
| Numerales postnominales | sí | sí | sí | no | no |
| Morfología de foco de modo opcional |
sí | sí | no | no | no |
Fuente: elaboración propia.
Al presentar los datos de esta manera, nuestros resultados apuntan a que las cuatro comunidades estudiadas se agrupan de manera aproximada en dos variantes diferentes. Por una parte, tenemos una variante compuesta por Naranjal Poniente y Tinúm, que muestran muchas semejanzas con el texto de origen de X-hazil Sur; y por la otra, las comunidades de Tahdziú y Mesatunich se agrupan en una variante distinta que muestra diferencias considerables cuando se le compara con la variante del texto de origen, como puede verse en la Tabla 1. Adicionalmente, vale la pena mencionar que, como hemos visto a lo largo de este trabajo, Mesatunich muestra algunas características que la hacen diferente de todas las demás variantes y de hecho es diferente de la variante del texto de origen en todas las propiedades sintácticas consideradas en este estudio, como puede verse en la Tabla 1. Esto abre la posibilidad de que las variantes del centro y del sur de Yucatán, si bien más parecidas entre ellas que a las demás, sean en realidad dos diferentes en lo que a su sintaxis se refiere. Esta es una posibilidad que deberá considerarse detenidamente en una investigación posterior.
Conclusiones
En este trabajo hemos presentado los resultados de una investigación, cuyo propósito es proporcionar un primer acercamiento a la variación sintáctica en el maya yucateco. Con esta finalidad, hemos desarrollado una nueva metodología de estudio comparativo a la que hemos llamado la “metodología del texto comparado”, la cual aplicamos a un texto base de la zona central de Quintana Roo y a cuatro comunidades de distintas zonas de la Península de Yucatán. Como resultado de nuestra investigación, encontramos diferencias importantes con respecto a los siguientes fenómenos: 1) contracción del nexo ka’ con la marca de aspecto ingresivo jo’op’; 2) distribución del clítico demarcativo =e’; 3) presencia, duplicación y orden relativo de las partículas citativas bin y kij; 4) presencia de numerales postnominales; y 5) variación en cuanto al uso de los sufijos de foco -ik e -il. A partir de los resultados obtenidos, concluimos que las variantes del centro y del sur de Yucatán (Mesatunich y Tahdziú), y las del oriente de Yucatán y Quintana Roo (Tinúm y Naranjal Poniente), forman dos grupos dialectales distintos en lo que a sintaxis se refiere. Sin embargo, es importante subrayar que en ciertos aspectos la variante del centro de Yucatán (Mesatunich) muestra claras diferencias cuando se le compara con todas las demás. Tomando estos resultados como punto de partida, puede elaborarse una futura investigación de mayor alcance en la que se considere un número más grande de comunidades diferentes a comparar y así tener un panorama más exhaustivo de la variación sintáctica en esta lengua.










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