INTRODUCCIÓN
Los cafetales, son agroecosistemas de gran importancia ecológica y biocultural (Méndez et al., 2010; Perfecto y Vandermeer, 2015), donde la polinización realizada por abejas, tiene un papel clave en el rendimiento de los cafetos (Ngo et al., 2011; Roubik, 2002), además de polinizar a otros árboles y cultivos. El rango de diversificación que pueden tener los cafetales, va desde su monocultivo, hasta parcelas con más de 74 especies forestales, lo que está relacionado con los usos y valores que las familias cafetaleras dan a las especies con las que realizan su diversificación (Cerdán et al., 2012), influyendo a su vez, en la diversidad de polinizadores (Cepeda-Valencia et al., 2014). Entre las estrategias de diversificación productiva, se integra el manejo de abejas sociales (Apis mellifera y Meliponini), debido a los beneficios de la obtención de miel y la polinización del café (Vinci et al., 2018). Las interacciones socioambientales entre las decisiones de manejo del cafetal, los beneficios que este proporciona tanto a las familias productoras como al entorno y la importancia de las abejas y otros polinizadores, han impulsado el estudio del agroecosistema cafetal-abejas desde diversas perspectivas.
Ngo et al. (2011), desarrollaron una revisión sobre el papel de distintos polinizadores en el cuajado de los frutos y rendimiento del café, destacando la importancia de las abejas melíferas (Apini) y las abejas sin aguijón (Meliponini) en las diferentes especies de café. Otras revisiones, se centran en el valor de la polinización biótica en cafetales con relación a su estructura (Moreaux et al., 2022) y los efectos del cambio climático (Chain-Guadarrama et al., 2019). Se señala que la diversidad de polinizadores y la frecuencia de visitas, están influenciadas por la matriz paisajística, como por ejemplo, la distancia a los bosques cercanos (González-Chaves et al., 2020; Moreaux et al., 2022), así como por las prácticas de manejo agronómico, como la sombra y la intensificación del cultivo (Cepeda-Valencia et al., 2014).
Estas investigaciones, han aportado a la comprensión de la polinización animal en el rendimiento del café y señalan la necesidad de orientar prácticas de gestión del paisaje, para mejorar la resiliencia de los cafetales ante el cambio climático (Chain-Guadarrama et al., 2019). El objetivo de la investigación, fue analizar la incorporación de actores no académicos, en investigaciones sobre abejas en agroecosistemas cafetaleros de América Latina, con el fin de examinar su participación en las distintas fases del proceso investigativo y evaluar si existe una intención explícita de coproducir conocimientos pertinentes a los contextos locales.
MARCO TEÓRICO
A pesar del creciente número de investigaciones sobre polinizadores en cultivos y en sistemas agroforestales (Centeno-Alvarado et al., 2023; Requier et al., 2023), diversos trabajos, señalan que aún existe una separación notable entre ciencia, conocimientos locales y políticas públicas (Gemmill-Herren et al., 2021) e indican que, es necesario realizar investigaciones que integren conocimientos locales sobre los servicios ecosistémicos proporcionados por insectos polinizadores (Rawluk y Saunders, 2019). Los estudios que se basan en perspectivas locales y prácticas de manejo tradicional e indígena que contribuyen en este sentido, ya que documentan conocimientos y valores de la polinización (Toledo y Barrera-Bassols, 2017; Hill et al., 2019), relacionados con valores culturales y simbólicos, que mantienen modos de vida sostenibles (Hill et al., 2019).
La integración de conocimientos locales, indígenas y campesinos en el estudio de un agroecosistema, puede aportar un mejor entendimiento y, por ende, una gobernanza más eficaz (Hill et al., 2019), que involucre conocimientos dirigidos a la resolución de problemas de insostenibilidad (Norström et al., 2020; Chambers et al., 2021). Dado que las prácticas de manejo de los agroecosistemas están fuertemente influenciadas por la forma de entender y relacionarse con la naturaleza (Pascual et al., 2023), la conservación de polinizadores (en ocasiones representada por el manejo de abejas), también está inmersa en un gradiente de elecciones y de modos de manejos del paisaje. Por ello, el estudio de abejas en agroecosistemas, permite observar distintas valoraciones socioambientales sobre los polinizadores (Galetto et al., 2022). Sin embargo, para transitar hacia una coproducción de conocimientos orientada a soluciones, es necesario reconocer las características que debe procurar un proceso de investigación, para lograr la integración de conocimientos locales (Vilsmaier et al., 2017; Reed et al., 2018).
Entre los esfuerzos que han buscado reconocer el conocimiento local o indígena sobre polinizadores, la Evaluación sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas sobre polinizadores (IPBES, 2016), incluyó talleres de diálogo con actores locales y posteriores espacios de reflexión colectiva con científicos, tomadores de decisiones y expertos comunitarios, para resignificar sus mensajes clave en contextos específicos (Malmer et al., 2019). Particularmente, en América Latina se ha avanzado en el reconocimiento del valor cultural y económico de las abejas sin aguijón en comunidades indígenas (Quezada-Euán et al., 2018) y en la documentación de saberes locales sobre su manejo en contextos agroforestales (Reyes-González et al., 2014; Arnold et al., 2018). Asimismo, otras revisiones han abordado las interacciones entre café y polinizadores desde perspectivas ecológicas, de conectividad paisajística y cambio climático (Chain-Guadarrama et al., 2019; Moreaux et al., 2022). No obstante, la sostenibilidad de los cafetales en la región, continúa amenazada por el cambio uso del suelo y factores antrópicos (Dicks et al., 2021; Harvey et al., 2021), lo cual, requiere estrategias de conservación que reconozcan los sistemas de conocimiento campesino como procesos dinámicos (Toledo y Barrera Bassols, 2008) y promuevan no solo el análisis técnico, sino también procesos emancipatorios de gestión territorial (Aldasoro et al., 2019). Para estas estrategias de incorporación de otras formas de conocimiento, es muy adecuado el término coproducción de conocimientos (CPC). La CPC, abarca varias acepciones, terminologías y prácticas, donde se incluye la Investigación Transdisciplinaria (ITD) (Chambers et al., 2021). Por su parte, la investigación transdisciplinaria, es un enfoque reflexivo de investigación que busca comprender problemas complejos, considerando percepciones experienciales y científicas, enfatizando la co-construcción del conocimiento y prácticas orientadas a la transformación (Merçon, 2021).
Aunque pueden tomarse como términos equivalentes (la CPC y la ITD) para referir enfoques de investigación realizados por diferentes actores y que son impulsados por un propósito o un problema común (Norström et al., 2020; Pohl et al., 2021), se han propuesto criterios de calidad particulares para cada enfoque (Scholz y Steiner, 2015). En esta revisión, adoptamos la noción de coproducción de conocimientos derivada de las ciencias de sostenibilidad (Miller y Wyborn, 2020; Norström et al., 2020), que para nosotros/as, incluye también las prácticas, habilidades, relaciones y los valores que son igualmente importantes para los procesos colectivos de coproducción (Merçon, 2021). El marco de la CPC, ha aportado herramientas metodológicas en investigaciones, que buscan ilustrar transiciones hacia la sostenibilidad (Chambers et al., 2021; Schneider et al., 2021) y posturas críticas sobre las relaciones de poder asimétricas con algunos grupos sociales (Latulippe y Klenk, 2020; Turnhout et al., 2020). Por su parte, la ITD, ha aportado criterios de calidad para evaluar distintas etapas de los procesos de investigación (Lawrence et al., 2022), haciendo énfasis en la identificación de la problemática y la elección metodológica. Adoptamos el término de “actores no académicos”, para describir a actores sociales de diversos sectores fuera del ámbito académico, aunque reconocemos que es un término que refleja un lenguaje centrado en la academia (Vilsmaier et al., 2017).
METODOLOGÍA
Este estudio, adoptó un método de revisión meta-narrativa para documentar los estudios sobre el agroecosistema cafetal-abejas en América Latina (Wong et al., 2013; Snyder, 2019), el cual, permitió integrar distintos enfoques de investigación en este tipo de agroecosistema e incluir publicaciones que no están presentes en los buscadores académicos, como tesis o ponencias (i.e., literatura gris).
Las investigaciones del agroecosistema cafetal-abejas, son aquellas que abordaron: a) la diversidad de abejas y otros polinizadores, b) la diversidad de recursos melíferos, c) las redes de polinización de las abejas (silvestres y manejadas), d) el manejo de abejas (Apis mellifera y meliponinos) y la elaboración o comercialización de productos apícolas provenientes de esas colmenas, e) prácticas de manejo del cafetal que busquen promover la diversidad de recursos melíferos, f) análisis económicos y organizativos para la producción y venta de los productos de la colmena y g) conocimientos locales en el manejo de las colmenas.
La revisión constó de tres fases: 1) búsqueda de literatura, 2) selección y 3) análisis (Figura 1).
La descripción detallada del proceso de revisión está disponible bajo solicitud a los autores.
1) Búsqueda de literatura: se identificaron publicaciones académicas y literatura gris (1990-2021) en Web of Science, SciELO, Redalyc y Google Scholar, empleando combinaciones de palabras clave en inglés y español relacionadas con café, polinizadores y enfoques participativos. Se incluyeron también repositorios universitarios y memorias del Congreso Mesoamericano de Abejas Nativas (2009, 2011, 2013, 2019, 2021), lo que arrojó 3,043 títulos revisados a nivel de título y palabras clave.
2) Selección: Se revisaron 248 títulos a nivel de resumen, excluyendo aquellos sin acceso completo, sin descripción metodológica o sin participación de actores no académicos. Para complementar esta búsqueda, se convocó a un panel de expertos en abejas y agroecosistemas de América Latina, quienes, mediante entrevistas estructuradas en torno a enfoques cafetaleros, participativos y transdisciplinarios, sugirieron 14 estudios adicionales, incluyendo publicaciones recientes (2022) o en proceso editorial. Posteriormente, se registraron las herramientas metodológicas y el grado de participación de actores no académicos en el diseño e implementación de cada investigación. Aquellos estudios con participación activa, fueron analizados en profundidad, seleccionando el registro con la metodología más completa y realizando un seguimiento electrónico de sus citas.
3) Análisis: Del total de registros recuperados, se seleccionaron 52 investigaciones con participación de actores no académicos para un análisis en profundidad. Se excluyeron aquellos con metodologías resumidas (como ponencias y carteles). El análisis, se estructuró con base en los “Principios de Diseño y Preguntas Orientadoras” de Lang et al. (2012), los cuales, sintetizan criterios clave para investigaciones transdisciplinarias en sostenibilidad (Cuadro 1). Complementariamente, se adaptaron elementos metodológicos de Greenhalgh (2004), para clasificar los estudios según el tipo de objetivo planteado: desde descripciones de elementos no humanos, hasta propuestas de estrategias vinculadas a la conservación biocultural.
Cuadro 1 Principios de Diseño y Preguntas Orientadoras para la Investigación Transdisciplinaria en Ciencias de la Sustentabilidad (Lang et al., 2012).
| Fase A | ¿Incluye diversos conocimientos para abordar el problema de sostenibilidad? ¿Realiza colectivamente el encuadre de la problemática y los objetivos de la investigación? ¿Existe un entendimiento común de la Problemática de Sostenibilidad? ¿Existe un diseño colaborativo de la metodología? ¿Toma en cuenta tanto el campo científico como el práctico? |
| Fase B | ¿Se definen tareas y roles con los participantes? ¿Emplea y ajusta métodos adecuados para generar e integrar conocimientos? |
| Fase C | ¿Se implementan los resultados del proyecto para resolver o mitigar el problema abordado? ¿Están integrados los resultados en el cuerpo científico existente de conocimiento para los esfuerzos de transferencia y ampliación? ¿El equipo de investigación proporciona a los involucrados productos, publicaciones, servicios, etcétera de una forma y en un idioma apropiados? ¿Se están logrando los objetivos? ¿Qué efectos positivos adicionales (no anticipados) se están logrando? |
| Generales | ¿Se está realizando una evaluación formativa que involucre a expertos relevantes relacionados con el campo temático y la investigación transdisciplinaria (a lo largo del proyecto)? ¿Los investigadores se preparan para posibles conflictos desde el principio, y adoptan procesos para manejar el conflicto a medida que surge? ¿Se está prestando la atención adecuada a las capacidades (materiales e intelectuales) que se requieren para una participación efectiva y sostenida en el proyecto a lo largo del tiempo? |
Por último, se analizaron los objetivos de investigación de cada estudio, clasificándolos según el número de elementos de ITD que mencionaron y según la aplicabilidad de los objetivos (de objetivos que describen o caracterizan, a aquellos que problematizan o implementan los resultados de la investigación).
RESULTADOS
De los 52 registros revisados a profundidad, 59.6% fueron tesis, 28.8% artículos, 9.6% reportes y otros materiales y 1.9% capítulos de libro. México y Colombia, destacan con 28.8% y 19.2% de estudios que contaron con la participación de diversos actores (Figura 2). Se muestra un aumento sostenido en la producción de investigaciones con participación de actores no académicos, con un notable incremento a partir 2011.
Con relación a la Fase A de la ITD (planteamiento de problemas y creación de equipo), observamos que la mayoría de las investigaciones (63.5%), incluyen a dos grupos de actores, el grupo de académicos y los productores con quienes se relacionan (cafeticultores o apicultores). No es común que las investigaciones que incluyen a actores no académicos, implementen procesos colaborativos para la definición de la problemática de investigación, así como en el diseño de la metodología (Cuadro 2).
Cuadro 2 Resultados en relación con las fases de la Investigación Transdisciplinaria.
| Fase | Pregunta orientadora | Núm. de estudios donde NO se menciona | Núm. de estudios donde hace mención | Ejemplos de lo que menciona |
| A | Creación de un equipo de investigación colaborativo | 33 (2 grupos) | 19 (3 o más grupos) | Grupos: académico; cafeticultores/ apicultores, organizaciones campesinas, asociaciones civiles, gobierno |
| Encuadre colaborativo de la problemática | 39 | 13 | Entrevistas, talleres informativos, o descripción de los objetivos de investigación | |
| Diseño colaborativo de la metodología | 28 | 24 | Entrevistas, observación participante, revisión de literatura | |
| B | Definición de tareas y roles | 44 | 8 | Técnicos o apicultores involucrados |
| Generación e integración de conocimientos | 24 | 28 | Entrevistas, talleres informativos, o descripción de los objetivos de investigación | |
| C | Implementación de resultados | 10 | 42 | Aportes para resolver la problemática, estado de manejo (apicultura) |
| Proporciona productos, publicaciones o servicios a los involucrados | 30 | 22 | Talleres, estudios de mercado, cuadernos de investigación, fichas descriptivas, infografías, y talleres. | |
| Logro de objetivos o efectos positivos adicionales | 2 | 50 | Algún objetivo logrado, como mejoras productivas, redes de aprendizajes, encuentros. | |
| Generales | Aplicación de evaluaciones | 37 | 15 | Encuestas post taller, autovaloraciones |
| Preparación para posibles conflictos | 49 | 3 | Actividades para buscar la participación, la confianza | |
| Atención a las capacidades para una participación efectiva y sostenida | 28 | 24 | Recomendaciones dentro de sus conclusiones |
Fuente: basado en las fases propuestas por Lang et al., 2012, y desglosamos las investigaciones según el número de investigaciones que hace mención o no, con algunos ejemplos.
Con respecto a la Fase B (creación conjunta de conocimientos), la mayoría (84.6%) de las investigaciones, no definen roles y tareas entre los actores participantes de la investigación, así que el proceso se ejecuta principalmente, por el equipo académico y en algunos casos, por técnicos o apicultores que participan en la colecta de datos. Sólo en cuatro investigaciones, hay una definición conjunta de roles, posicionando a los actores no académicos, como protagonistas del proceso, en conjunto con un equipo facilitador. Cuatro estudios, mencionan un diseño colaborativo de la metodología, que integra campos científicos y prácticos.
En relación con la Fase C (reintegración y aplicación de los conocimientos creados), generalmente, las investigaciones no mencionan algún análisis colectivo o entrega formal de la información generada y sólo presentan los resultados o las recomendaciones para su aplicación. Sin embargo, 42.3% de las investigaciones, mencionan algún proceso de devolución de información a través de talleres o materiales.
De acuerdo con los principios generales de la ITD, se observó que la mayoría de las investigaciones, no aplicaron evaluaciones (71.2%), ni se prepararon para posibles conflictos (94.2). De las investigaciones, 53% consideraron actividades para fomentar la participación efectiva, destacando la integración de diversos actores y la atención a percepciones culturales y pedagógicas, así como la importancia de reconocer temas de liderazgo y aprendizaje en red para sostener los procesos colectivos.
Perspectivas de investigación del agroecosistema cafetal-abejas
Con el análisis de los objetivos de investigación, se identificaron cuatro tipos generales de investigación con 11 líneas específicas (Figura 3). En total, se analizaron 74 objetivos de investigación descritos en los 52 estudios. En el eje horizontal, se agruparon según el número de elementos de ITD que mencionaron. En el eje vertical, se clasificó según la aplicabilidad de los objetivos. Los campos de “economía”, sociedad” y biósfera”, ilustran áreas de interacción de dichos objetivos. En el cuadrante 1 (más descriptivo y con menos elementos de la ITD) y el cuadrante 2 (más aplicado, pero con pocos elementos de la ITD), se encuentra el mayor número de objetivos de investigación (n=36 y n=23, respectivamente). En estos dos tipos de investigaciones, destacan aquellos objetivos que buscan describir y analizar elementos bióticos y de manejo (Cepeda-Valencia et al., 2014) e investigaciones, que analizan tanto las prácticas campesinas, la gestión de organizaciones apícolas (Bathfield et al., 2013). Por otra parte, están los estudios que buscaron implementar estrategias de manejo o conservación de abejas (Martínez, 2020).

Figura 3 Clasificación de los objetivos de investigación del agroecosistema cafetal-abejas con actores no académicos.
El tercer cuadrante (descriptivo, pero con elementos de la ITD), tuvo 8 objetivos que buscaron conocer y mapear aspectos biológicos (como la conectividad de abejas y el paisaje) y percepciones en el manejo (Martínez-Fortún, 2015; Luiza, 2020) (n=5). A diferencia de los cuadrantes 1 y 2, estas investigaciones, destacan la importancia de la conectividad funcional e integran en diferentes etapas, los estudios a los actores no académicos. Por último, en el cuadrante 4 (más aplicado y con más elementos de ITD), están las investigaciones (n=10) que integran un amplio número de actores no académicos, sistematizan percepciones, analizan las valoraciones campesinas del agroecosistema cafetal-abejas e integran un enfoque de Investigación Acción-Participativa (IAP) (Anderzén et al., 2020; Luna et al., 2022).
Hallazgos y recomendaciones de las investigaciones con más elementos de ITD
Se analizaron algunos elementos de los 15 estudios que contaron con más indicadores de ITD. En ellas, se destaca la importancia de integrar distintos intereses grupales, explicitar las bases teóricas y metodológicas, así como los aspectos éticos y políticos presentes en las narraciones de las/los participantes (Restrepo, 2020). Por otra parte, se menciona la importancia de espacios de intercambio o modelos de Escuela Campesina (López, 2019) que fomenten el diálogo entre los participantes. En los casos donde se trabajó con organizaciones de apicultores, se comentó la importancia de visualizar a la organización como un todo (no sólo apicultores sino también campesinos) y de explicitar relaciones de poder asimétricas en los eslabones de acopio y comercialización (Delfin, 2011; López, 2019).
En cuanto a los aportes de los actores no académicos en el entendimiento de las problemáticas del agroecosistema cafetal-abejas, algunos señalaron la deforestación y el uso de plaguicidas, como las principales causas de la disminución de abejas (Marques et al., 2017). Por otra parte, se reconoce que la diversidad de árboles -y abejas- del cafetal, está asociada a las prioridades de las familias cafetaleras, particularmente, de las mujeres, destacando así la importancia de adoptar perspectivas de género y también intergeneracionales (Ramos, 2019; Martínez, 2021). Algunos estudios con meliponicultores (Martínez-Fortún, 2015; Luna et al., 2022), hacen énfasis que el trabajo con abejas nativas, promueve una sensibilidad del contexto agrícola y de la vulnerabilidad ambiental, lo que motiva la reorganización del territorio en función de la conservación de las abejas nativas y la invitación a considerarlas como indicadores agroecológicos.
Entre las recomendaciones para futuras investigaciones, se insiste en la formulación de proyectos acorde a las dinámicas y cosmovisiones locales (López, 2019), integrando aspectos pedagógicos indígenas y recursos didácticos para diversos actores (Delfin, 2011). Así mismo, algunos autores (Luiza, 2020; Martínez, 2021), recomiendan indagar en los procesos históricos y territoriales, para ayudar en el entendimiento de las problemáticas y posibles tensiones entre los diversos actores involucrados. Si bien se recomienda la incorporación de distintos niveles sector gubernamental, es importante contar con acuerdos para la gestión de recursos y la toma de decisiones, así como diferenciar los programas de manejo de Apis melífera y abejas sin aguijón (Lara, 2021; Luna et al., 2022)1.
DISCUSIÓN
La clasificación de los estudios revisados a profundidad según sus objetivos de investigación, permitió reconocer los principales enfoques, bajo los que se aborda el estudio del agroecosistema cafetal-abejas. En los cuadrantes 1 y 2 (con menos elementos de ITD), se observó que la participación de actores no académicos, se centra en entender diferentes aportes de las abejas y los cafetales hacia los humanos. Otros estudios bajo estos enfoques, esperan que sus datos puedan ser usados para promover estrategias y prácticas para la conservación de polinizadores (Moreaux et al., 2022;). Sin embargo, el servicio de la polinización a los cultivos o los pagos por servicios ambientales, son insuficientes para lograr la conservación de los polinizadores o de los cafetales (2015; Serafín-Castro et al., 2021). Además, la valoración económica de la polinización, presenta inconsistencias que pueden llevar a escenarios donde los beneficios de la polinización de un bosque, sean menores que la conversión al cultivo de café en la misma superficie (Magrach et al., 2019). Incluso, al estudiar la relación entre prácticas agroecológicas y servicios ecosistémicos, señala que la aplicación de prácticas como la adopción de paisajes complejos, márgenes de campo o la aplicación de coberturas en los cultivos, pueden disminuir el rendimiento de los cultivos cuando son comparadas con prácticas convencionales (Palomo-Campesino et al., 2018). Lo anterior, ayuda a observar que el marco de los servicios ecosistémicos, corre el riesgo de omitir en sus evaluaciones otros valores y marcos bioculturales, que son importantes en la adopción y el mantenimiento de prácticas sustentables. Entre los esfuerzos por integrar diversos métodos de valoración de la naturaleza, la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, propone enfoques centrados en valores, que pueden orientar cambios transformadores que fomenten relaciones más justas y sostenibles (Pascual et al., 2023). Investigaciones como las de Cerdán (2012); Bathfield et al. (2013); y Anderzén et al. (2020), analizan al cafetal, como parte del sistema agroalimentario campesino, donde las decisiones de manejo, están asociadas a un contexto sociopolítico amplio. En este sentido, se reconoce que, aunque el conocimiento sobre los polinizadores puede apoyar en la adopción de prácticas para su conservación (Osterman et al., 2021), es importante adoptar enfoques de manejo, como el agroecológico, que promuevan una integralidad de sistemas agroforestales y el manejo de abejas (Galetto et al., 2022).
El análisis con las preguntas orientadoras de ITD, permitió observar que, las tesis, no se hace énfasis en aspectos metodológicos de la participación, como son la definición de roles, la evaluación formativa y la prevención de conflictos. Se ha señalado la importancia de explicitar el posicionamiento de los equipos de investigación, tanto en la elección del marco teórico-metodológico, como en la generación de los objetivos de investigación (Chambers et al., 2022). Ya que las decisiones en su diseño y desarrollo, están inmersas en relaciones de poder, dilemas de legitimación o conflictos de interés, con implicaciones epistemológicas que deben ser reconocidas y atendidas (Caniglia et al., 2023). Por otra parte, se observan escasas investigaciones que integran información relacionada con el encuadre colaborativo y la adaptación de la metodología con los distintos actores. Esto señala, una distinción importante de enfoques de investigación como la IAP y la ITD, donde dicha fase, se considera clave para fomentar la coproducción de conocimientos relevante a los contextos locales (Scholz y Steiner, 2015).
La investigación, contribuye a señalar que la complejidad y vulnerabilidad de los agroecosistemas cafetaleros de América Latina, demandan investigaciones que dialoguen en torno a conceptualizaciones, lenguajes y aplicaciones con los conocimientos locales (Hill et al., 2019). Identificar las características de las diferentes investigaciones y los marcos subyacentes, permite conocer cómo se concibe el involucramiento de los participantes no académicos y la forma de atender las asimetrías de poder, inherentes a cualquier proceso colaborativo (Turnhout et al., 2020). Esto a su vez, puede apoyar un cambio de paradigma científico (Wong et al., 2013), centrado en formas más significativas de generar y compartir conocimientos y saberes (Delgado y Rist, 2016).
Aunque se ha reconocido la importancia de la CPC en las estrategias de conservación de polinizadores (Galbraith et al., 2017; Maderson, 2023), este análisis, hace énfasis en la necesidad de contar con marcos teórico-metodológicos que promuevan un cambio fundamental en los procesos de investigación: de estudios que integran actores no académicos, como informantes a investigaciones que fortalezcan a las herramientas y capacidades de colaboradores locales, que son considerados/as investigadores/as y “dueños” del proceso (Chambers et al., 2021). El éxito de las interfaces científico-políticas para la conservación de polinizadores, depende de su credibilidad, pertinencia y relevancia en contextos específicos (Malmer et al., 2019) y de la coordinación de mecanismos para promover la investigación transdisciplinaria (Bartomeus y Dicks, 2019).
CONCLUSIONES
El análisis de las investigaciones con actores no académicos en el estudio de abejas en agroecosistemas cafetaleros de América Latina, permitió observar varios niveles de participación de estos en su diseño y ejecución. Se identificó que la mayoría de las investigaciones que incorporaron a actores no académicos, lo hicieron principalmente, en calidad de informantes o fuentes de datos, sin involucrarse activamente en la formulación de problemas o en el diseño metodológico. No obstante, un grupo reducido de investigaciones, evidenció una integración más profunda del conocimiento local. Estos estudios, destacaron por incluir los intereses de diversos grupos sociales, reconocer las múltiples perspectivas y prioridades de las partes involucradas y explicitar los fundamentos teóricos y metodológicos del proceso investigativo. Asimismo, abordaron de manera consciente, los aspectos éticos y políticos, particularmente, los desequilibrios de poder y promovieron espacios de diálogo e intercambio equitativo entre actores académicos y no académicos, como los observados en experiencias de escuelas campesinas. En cuanto al proceso de revisión, la integración de diversas relaciones entre las abejas y los cafetales en los criterios de búsqueda, permitió ampliar las valoraciones de las abejas o el manejo de colmenas, no sólo como servicio ecosistémico para la polinización del café o como actividad productiva, sino como parte de los medios de vida de las familias que habitan y manejan los cafetales.
Si bien las investigaciones analizadas contribuyen en la CPC sobre las abejas en cafetales, se consideró que, dadas las crecientes crisis socioecológicas de estos agroecosistemas, es importante que más investigaciones busquen su articulación y pertinencia en los contextos locales y establecer procesos de CPC, orientados a generar soluciones. En este sentido, se recomienda integrar a actores no académicos en futuras investigaciones: a) considerar los diversos conocimientos, las historias de vida y las prácticas de manejo en el diseño metodológico de la investigación; b) reconocer que es distinto partir de objetivos ya construidos y conciliar las inquietudes de investigación con las de los grupos, a partir de reflexión de las personas, problematizan, o necesitan; así las investigaciones pueden ser más pertinentes; c) diseñar las técnicas o herramientas para generar información cualitativa, según el sistema de estudio y las particularidades locales; la cartografía participativa y las entrevistas, pueden servir para sondear intereses, de donde se planteen objetivos conjuntos; d) cuidar los tiempos, los recursos y la logística, para generar la participación; buscar financiamiento; e) establecer relaciones más allá de lo académico y cuidar los vínculos emocionales y afectivos; f) retribuir la atención de las personas con las que se trabaja con talleres donde se cubran los posibles vacíos de conocimiento y las necesidades observadas; g) promover y asegurar la comunicación; h) plantear evaluaciones del proceso de investigación desde un inicio; i) impulsar la co-creación desde el inicio, evitando la recopilación fragmentada; j) formular investigaciones participativas de largo plazo para comprender las dimensiones socioculturales y los efectos del cambio climático en el manejo de abejas; k) buscar comunicar los resultados de formas pertinentes a los participantes, reconociendo su autoría.
Entre las principales limitaciones de la revisión, destaca el sesgo geográfico derivado del origen de los autores, la baja participación del panel de expertos/as internacionales y la exclusión de búsquedas en portugués. Además, la selección de términos clave, limitó la inclusión de enfoques antropológicos o históricos. A pesar de esfuerzos por integrar literatura gris, se identificó una subrepresentación de reportes de organizaciones civiles y gubernamentales, posiblemente debido a barreras de publicación y prioridades distintas (Lokot y Wake, 2023). Finalmente, aplicar criterios de evaluación de ITD a estudios no diseñados con ese enfoque, podría introducir sesgos; sirvió para entender cómo se están integrando a los actores no académicos en distintas etapas de las investigaciones y si existe o no, la intención de coproducir conocimientos. La construcción de vínculos entre actores académicos y no académicos, requiere metodologías, recursos y esquemas de financiamiento que reconozcan la diversidad epistémica y de prácticas. Esta revisión, destaca la necesidad de enfoques transdisciplinarios en el estudio de polinizadores y subraya la importancia de promover espacios de diálogo intercultural que legitimen y articulen saberes locales y científicos, mediante lenguajes pertinentes y accesibles.









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