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Región y sociedad

versión impresa ISSN 1870-3925

Región y sociedad vol.20 no.41 Hermosillo ene./abr. 2008

 

Artículos

 

Remesas y desarrollo humano: el caso de Zacatecas

 

Ramón A. Castillo Ponce* y Anayatzin Larios Candelas**

 

* Profesor de California State University. Doctor en Economía por University of California–Irvine.

** Maestra en Economía por El Colegio de la Frontera Norte. Correo electrónico: anayatzi@yahoo.com.mx

 

Correspondencia:
5151 State University Drive,
Los Ángeles, California 90033.
Teléfono (323) 3432951.
Correo electrónico: rcastil@calstatela.edu

 

Recibido en octubre de 2006
Revisado en abril de 2007

 

Resumen***

Tradicionalmente, el estudio de las remesas se ha enfocado a evaluar su repercusión económica en la comunidad receptora. El presente estudio adopta una visión alternativa y analiza su efecto en el desarrollo humano de las familias que las reciben. El interés es saber si los fondos que llegan del extranjero son empleados en rubros distintos a los del consumo tradicional; tales como cuidado médico o educación. Con datos de la muestra del XII Censo general de población y vivienda, se construyó un índice de desarrollo humano (IDH), para Zacatecas y se estimó su relación estadística con las remesas. Mediante una metodología de variables instrumentales, se encontró que están positiva y significativamente relacionadas con el IDH.

Palabras clave: Zacatecas, migración, desarrollo regional, índice de desarrollo humano, remesas.

 

Abstract

Traditionally, studies on remittances have focused on evaluating their economic impact on the receiving community. In this study, we take an alternative view and analyze how remittances impact on human development of the receiving families. That is, we are interested in determining whether the foreign funds that families receive are used on goods different from those of the typical consumption, such as medical care and education. Using data from the XII General Population and Housing Census, we constructed a human development index (HDI) , for Zacatecas, and estimated its statistical relation with remittances. Employing an instrumental variables methodology, we found that remittances are positively and significantly related to HDI.

Key words: Zacatecas, migration, regional development, human development index, remittances.

 

Introducción

Los flujos migratorios mundiales representan, por su magnitud, un fenómeno de aristas múltiples. Entre 1990 y 2000, la cantidad de emigrantes en el mundo aumentó en 21 millones de personas, lo que representó un incremento de 14 por ciento. En dicho periodo, en las regiones más desarrolladas, como Europa, América del Norte, Australia, Nueva Zelanda y Japón, se produjo un crecimiento neto total de emigrantes de 23 millones (28 por ciento), según los datos de las Naciones Unidas (2002).

En este sentido, Serrano (2001) señala que de cada 100 emigrantes en el mundo, más de 13 provienen de América Latina y el Caribe, sin contar los indocumentados y trabajadores temporales que practican tipos de migración circular, con lo cual este porcentaje se elevaría sustancialmente. Según el autor, en 2000 existían 17 millones de latinoamericanos y caribeños fuera de sus países de origen, 88 por ciento de ellos se dirigió a Estados Unidos (15 millones), cuyo censo de población de 2000 estableció que los "hispanos" o "latinos" alcanzaron los 35.3 millones; de esta cantidad, 58.5 por ciento se declaró de origen mexicano (Castillo 2003), es decir, alrededor de 21 millones de personas.

La contrapartida económica de este grupo lo representan las remesas enviadas; para el 2001 los montos se estimaron en alrededor de 18 mil millones de dólares para América Latina y el Caribe en su conjunto; debe recordarse que por su propia naturaleza, probablemente estos datos estén subestimados, debido a la alta proporción de envíos canalizados por medios informales, fuera del control de los bancos centrales. México se ubica a la cabeza, con cerca de 9 300 millones (Orozco 2002). Para el 2000, los flujos de remesas se colocaban en el tercer lugar como generadoras de divisas, sólo debajo de la inversión extranjera directa (IED) y del sector turismo; los datos excluyen la participación de exportaciones petroleras, la fuente principal de divisas para el país. En la actualidad, el ingreso de capital externo por concepto de remesas ocupa el segundo lugar, a la zaga únicamente de los ingresos provenientes del petróleo. La gráfica 1 muestra la dinámica de recepción de remesas en el periodo 1995–2001, de algunos países de América Latina.

Debido a la magnitud de los montos enviados a escala mundial, y en particular al gran crecimiento experimentado en México, ha resurgido el interés de expertos en diversas ciencias por estudiar el fenómeno. En el ámbito económico hay varios trabajos que han contribuido significativamente a entender la naturaleza de las remesas. Existen, por ejemplo, los que analizan su repercusión en el país receptor. Entre ellos destacan Carriles (1991), Goldring (2002) y Zárate (2004). Carriles emplea información obtenida por medio de encuestas, para determinar la importancia de las remesas para las familias receptoras; Goldring evalúa el efecto económico y social colectivo de ellas; Zárate valora la posibilidad de destinar los recursos provenientes de éstas a la inversión. Asimismo, hay documentos que estudian su comportamiento estadístico. Lozano (1998) elabora un algoritmo que calcula la cantidad de remesas que se remitirán, si se consideran varios factores socioeconómicos. Massey y Parrado (1994) evalúan la relación entre la cantidad de recursos enviados del extranjero y el ahorro en México. Finalmente, Castillo (2001) estima un modelo de cointegración, para determinar la relación estadística entre las remesas y factores macroeconómicos que incluyen la producción y el tipo de cambio. En suma, la mayor parte del análisis, tanto anterior como contemporáneo, se ha enfocado a evaluar el aspecto económico o estadístico de las remesas familiares.

A diferencia de la literatura existente, en este artículo se revisa la relación entre las remesas y el desarrollo humano. Se construyó un IDH, y se evaluó la asociación estadística entre éste y la cantidad de remesas que reciben las familias de una comunidad específica. Para la construcción del IDH se consideraron como variables la expectativa de vida, el nivel de educación y los ingresos de las familias receptoras. En la sección metodológica se presenta su construcción. La entidad estudiada es Zacatecas, su elección como objeto de análisis no es fortuita, responde a que presenta ciertas características, cuya descripción se presentará más adelante, que la hacen particularmente apta para estudiar el comportamiento de las remesas.

Pero, ¿por qué es interesante entender la relación entre las remesas y el grado de desarrollo humano de una comunidad? Como se indicó, existe una amplia gama de trabajos sobre el efecto de éstas en la economía de la entidad receptora. Se sabe, por ejemplo, que el dinero recibido del extranjero contribuye de manera significativa al desarrollo económico de una comunidad (Unger 2005). Este resultado no debe sorprender, pues la evidencia anecdótica sugiere que la recepción de dinero se relaciona con incrementos en el gasto de consumo de los beneficiados, que generalmente se destina a bienes durables, tales como electrodomésticos, transporte o vivienda.1 En contraste, poco se sabe sobre el efecto de las remesas sobre la calidad de vida de las personas. Esto es, se observó que las familias, cuya principal fuente de ingresos es el dinero recibido de fuera, construyen su casa, adquieren bienes de consumo duradero, financian la fiesta del pueblo o lo emplean para organizar alguna celebración familiar; pero no se sabe si su calidad de vida mejora, entendido este concepto como una idea global del desarrollo humano de una persona, más allá del incremento en el consumo. Razonablemente, se podría argumentar que al menos algunos utilizan el dinero para invertirlo en rubros distintos a los mencionados; que incluirían el mejoramiento en su cuidado médico o el financiamiento de los estudios de los hijos. En tales casos, la cantidad de remesas podría estar asociada con una mejor calidad de vida de los miembros de la familia receptora. El IDH construido y empleado para el análisis pretende capturar este efecto. Por lo tanto, el índice incluye indicadores de expectativa de vida, nivel educativo e ingresos. De tal forma que, si en efecto la gente estuviera invirtiendo el dinero recibido en el mejoramiento de su condición de vida, debería entonces existir una relación positiva entre el IDH y la variable de remesas.

Hay que puntualizar que la estimación no sigue un modelo teórico específico; más bien se trata de una metodología ecléctica, con el empleo de las variables utilizadas tradicionalmente para analizar el fenómeno de las remesas, y algunas que incrementan su eficiencia.

El artículo se organiza en cuatro secciones. En la segunda se explica la elección de Zacatecas como objeto de estudio, en la tercera se presenta el ejercicio empírico. Las conclusiones y consideraciones finales se incluyen en la cuarta.

 

La experiencia zacatecana

La emigración de Zacatecas hacia Estados Unidos ha representado, históricamente, uno de los flujos más intensos a escala nacional. Desde finales del siglo pasado se registran movimientos importantes de trabajadores hacia aquel país, debido a las fluctuaciones de la minería y a las condiciones agrícolas, entre otros motivos. En 1956, 1957 y 1958, como consecuencia de la crisis agrícola severa originada por la sequía, las salidas de zacatecanos fueron de 9.7, 11.1 y 10.4 por ciento en cada año respectivamente, de las totales nacionales; en 1957, respecto de la población equivalió a 6 por ciento y 21 a la mano de obra (Padilla 2000). Navarro y Vargas (2000) identifican que de 1990 a 1995 cerca de 26 mil zacatecanos abandonaron anualmente la entidad y emigraron a otros estados del país y en especial hacia Estados Unidos.

En este proceso migratorio han influido diversos factores, como la precariedad y el carácter excluyente de la estructura productiva de Zacatecas, caracterizada, entre otras cosas, por un sector industrial limitado, una actividad agrícola poco tecnificada y orientada a la subsistencia familiar; una ganadería de corte extensivo especializada en la cría de bovinos en pie y un sector minero, que casi no incide en el empleo y la economía regional. Estas características sitúan al estado como uno de los de menor capacidad para generar empleo en el país, tal como lo señala el Plan Estatal de Desarrollo (1999–2004). Resulta interesante notar que, aunque la economía zacatecana ha tenido periodos de expansión importantes, en la actualidad se sigue ubicando como uno de los estados con mayor pobreza y marginación del país.2

Hoy en día, la difícil situación económica de la entidad, las políticas migratorias implementadas a partir de 1986 en Estados Unidos, la formación de comunidades filiales y el propio grado de madurez alcanzado por las redes migratorias de los zacatecanos (García 2001), está dando origen a un proceso complicado de transición del emigrante temporal al residente permanente (independientemente del estatus legal migratorio), y a un cambio en el patrón de emigración, pues la integración de los jóvenes es cada vez mayor, al igual que de mujeres jóvenes (solteras o recién casadas) e incluso familias enteras (Navarro y Vargas 2000). Según la Encuesta sobre migrantes internacionales en nuevas localidades de Zacatecas, realizada en 1998, en promedio tres de cada cuatro personas realizan sus actividades productivas en el vecino país del norte (véase cuadro 1).

La historia de Zacatecas como estado expulsor de emigrantes lo ha convertido en un receptor de montos importantes de remesas anuales, tanto de origen familiar como colectivo. Los cuadros 2 y 3 muestran su posicionamiento con respecto a migración y envío de remesas a escala nacional.

En cuanto al saldo migratorio, Zacatecas se ubica entre los primeros diez estados en la república con un porcentaje de emigración superior al de inmigración, por más de un punto porcentual. Es interesante que, en términos de las cantidades de remesas per cápita, el estado ocupe el segundo lugar nacional sólo por debajo de Michoacán. Asimismo, se destaca una participación importante de las remesas en el producto interno estatal, que representa casi 10 por ciento.

En el cuadro 4 se describe el patrón de gastos de los hogares zacatecanos con respecto a sus ingresos de remesas. El mayor porcentaje se destina a los alimentos; lo cual no debe sorprender, si se considera que en esta categoría se incluyen los gastos relacionados al consumo. La segunda erogación importante lo representa el rubro de medicinas, aun superior al de vivienda. Este hecho resulta interesante, ya que sugiere que los receptores de remesas en Zacatecas consideran importante el mejoramiento en su calidad de vida, más allá de la adquisición de bienes de consumo duradero o de mejoras a sus viviendas.

Como Zacatecas es un receptor importante de remesas, la experiencia del estado representa una oportunidad única para evaluar la repercusión de ellas en el desarrollo humano. A esta tarea se dedica la sección siguiente.

 

Ejercicio empírico

Datos

Se utiliza la información de la muestra de 10 por ciento del XII Censo de población y vivienda, con un total de 3 7 011 hogares en todo el estado, para el 2000. Dicho censo incluye información detallada sobre características sociales y económicas de los hogares encuestados. A partir de esta información se definen las variables que se utilizarán en el ejercicio econométrico.

 

Variables

El IDH se define como variable dependiente, y representa el índice de desarrollo humano por hogar general, que se calcula de la forma siguiente:

Donde, IL es el índice de longevidad, el ine representa el de nivel educacional y el IDY el de ingreso per cápita. En la sección metodológica del Anexo se presenta una descripción puntual de su construcción.

Las variables explicativas se describen a continuación:

REM Logaritmo natural del monto de remesas anuales por hogar. Los datos se obtuvieron de la muestra de 10 por ciento del XII Censo de población y vivienda de 2000.

DRC3x1 Dummy que adopta el valor de 1 para los hogares pertenecientes a los municipios que recibieron remesas del Programa 3x1.3

DRFmalta Variable dummy que adopta el valor de 1 para los hogares pertenecientes a una zona de recepción muy alta de remesas familiares.

DRFalta Variable dummy que adopta el valor de 1 para los hogares pertenecientes a una zona de recepción alta de remesas familiares.

DRFmedia Variable dummy que adopta el valor de 1 para los hogares pertenecientes a una zona de recepción mediana de remesas familiares.

DMig95USA Variable dummy que adopta el valor de 1 para los hogares con emigración a Estados Unidos en 1995.

DMMalta Dummy que adopta el valor de 1 para los hogares pertenecientes a una zona de intensidad migratoria muy alta.

DMalta Dummy que adopta el valor de 1 para los hogares pertenecientes a una zona de intensidad migratoria alta.

DMmedia Dummy que adopta el valor de 1 para los hogares pertenecientes a una zona de intensidad migratoria mediana.

Djefafem Dummy que adopta el valor de 1 para los hogares con jefatura femenina.

Prestaciones Es una variable que contabiliza el número de miembros del hogar que reciben alguna de las prestaciones laborales: vacaciones pagadas, aguinaldo, reparto de utilidades, servicio médico, ahorro para el retiro SAT o AFORE.

SerSaPri Variable que contabiliza al número de miembros de un hogar que utilizaron los servicios de salud privados.

SerSaPub Variable que contabiliza al número de miembros de un hogar que utilizaron los servicios de salud públicos.

SinDere Variable que contabiliza al número de miembros de un hogar que no tienen derecho a servicio médico.

Las variables DMig95USA, DMMalta, DMalta y DMmedia capturan el efecto de la migración. La primera representa una panorámica interna de los hogares con respecto a la migración internacional, mientras que las tres siguientes muestran la dimensión regional sobre el fenómeno de la migración según se detectó con el mapa 1, construido con base en los datos del cuadro 1A (véase Anexo).

En primera instancia, y concentrados en la intensidad migratoria, es de esperarse que el signo arrojado por la estimación sea positivo. Sin embargo, se debe ser cauteloso ya que las variables no consideran factores asociados con la decisión de emigrar. Esto es, las medidas de intensidad migratoria pueden capturar la frecuencia con la que salen los habitantes de una comunidad, pero no elementos como la tasa de éxito con la que cruzan la frontera, el tiempo que permanecen en el país receptor y el que demoran en encontrar trabajo o si se trata de mujeres, cuya intención no es trabajar, sino reunirse con su familia en el extranjero.

Las variables DRFmalta, DRFalta y DRFmedia se incluyen con el propósito de capturar una panorámica regional sobre los montos de remesas, ya que agrupan a los diferentes municipios según se detectó con el mapa 2 (véase Anexo). A priori, podríamos esperar una relación positiva y monotónica entre estas variables y el IDH, esto es, sería positiva, pero la importancia de la variable para el desarrollo humano disminuiría con menores recepciones de remesas.

Para Djefafem, la predicción respecto al signo que debiera presentar no es del todo clara. Por un lado, se puede argumentar que la jefatura femenina incide de forma negativa sobre el desarrollo humano de los miembros de un hogar, debido a condiciones de discriminación mundial al género, y en particular en México. Esto es, un hogar representado por una mujer pudiera no tener oportunidades iguales al acceso de bienes públicos como la educación o el cuidado médico, con respecto a uno encabezado por un hombre; esta posibilidad es viable, en especial en regiones rurales del país, donde tradicionalmente se sigue teniendo sesgo en contra de las mujeres que toman un papel protagónico en la familia. Sin embargo, por otro lado existe amplia literatura sobre el papel de las mujeres como administradoras de los recursos financieros del hogar.4 En general, las jefas de familia invierten mucho en la educación de los hijos y cuidados de salud. De hecho, en México existen esquemas dentro de programas federales de ayuda a regiones marginadas que asignan recursos exclusivamente a jefas de familia. Así, se pospone el análisis de esta variable a la sección de resultados.

En el caso de las prestaciones, que representan un ingreso extraordinario en los hogares, se podría esperar que influyeran positivamente en el IDH. El grupo de variables que contabilizan a los usuarios de servicios de salud tanto privada como pública (SerSaPri, SerSaPub) manifiesta el acceso al cuidado de la salud por parte de personal capacitado, por lo que es de esperarse que los signos arrojados por estas variables sean positivos, mientras que la inaccesibilidad a este tipo de servicios, (SinDere), arrojaría un signo negativo.

 

Metodología

La importancia de las remesas para el desarollo humano se establece por medio de la estimación de la ecuación siguiente:

Donde IDH es el índice de desarrollo humano, i es el i–esimo hogar en la muestra, αi es el efecto específico en el hogar i, β es un vector columna que contiene los coeficientes de los regresores, Xi es la matriz de regresores que incluyen a las variables independientes antes mencionadas y εi, es el término de error estocástico.

Si todos los regresores fueran exógenos y la característica específica de cada hogar fuera la misma para todos, la estimación5 al utilizar mínimos cuadrados ordinarios (MCO) proporcionaría estimadores de α y β consistentes y eficientes (Greene 1993). Sin embargo, esta ecuación es parte de un sistema y debe ser estimada utilizando métodos para ecuaciones simultáneas; debido a que es posible argumentar que la cantidad de remesas percibidas por un hogar puede ser una función de varios factores; entonces, la variable de remesas se puede hallar correlacionada con el término de error y los estimadores mco de los parámetros de la regresión de IDH en sus X (regresores), resultan inconsistentes (Greene 1993). Esta situación es conocida como sesgo de ecuaciones simultáneas (simultaneous–equation bias).

Debido al interés central sobre la estimación de la ecuación del IDH, ésta se calcula utilizando el método de variables instrumentales para una sola ecuación. Es decir, se usa el método de mínimos cuadrados en dos etapas (two–stage least squares), con un "instrumento" para rem, que será el valor pre–dicho de la regresión de rem en todas las variables exógenas de la ecuación de IDH. Esta metodología proporcionará estimadores de los parámetros, eficientes y consistentes asintóticamente (Greene 1993). Asimismo, si se reconoce una relación significativa posible entre el grupo de variables tanto de remesas como de migración, se estima la matriz de correlación para ellas, mostrada en el cuadro 5.

Pese a que a priori se pudiera anticipar una correlación alta entre las variables, las correlaciones no son significativas en todos los casos. Esto se entiende si se reconoce la dinámica migratoria y su relación con el envío de dinero. En particular, se descubrió que 'emigrar' y 'enviar remesas' pueden no ser contemporáneos; ya que probablemente el emigrante no manda nada en el mismo periodo en que se va. Típicamente, existe un lapso entre el momento en que sale y en el que hace alguna transferencia a su hogar. De ahí que no se encuentre una correlación significativa entre las variables.

Así, una vez que se ha atendido cualquier problema de especificación, se estima la ecuación (2). Los resultados de la regresión se presentan en el cuadro 6.

Primero, la totalidad de las variables independientes resultan estadísticamente significativas. Como se había anticipado, el coeficiente arrojado por la regresión muestra el signo esperado para la variable de remesas familiares (positivo), lo que señala que existe una relación directa entre el indicador de bienestar (IDH) y las remesas recibidas en el hogar. Es decir, es aparente que más allá de gastar los ingresos en artículos tradicionales tales como los electrodomésticos, los receptores parecen utilizarlos en rubros que pudieran incrementar su bienestar social y por ende su desarrollo humano. Se podría pensar entonces que las familias los emplean en bienes como el cuidado médico y la educación, que mejoran su calidad de vida.

Con respecto a los montos de remesas del Programa 3x1, nótese que se obtiene un signo contrario al esperado, y puede indicar que no repercutan directamente en el grado de desarrollo personal o de los hogares. Esto, en todo caso, quizá no sea tan sorprendente si se considera que los fondos del Programa 3x1 se dedican sobre todo a obras de carácter social o comunitario, tales como caminos, puentes y alumbrado público, entre otros.

Para las variables que miden la intensidad de los flujos de remesas por regiones (DRFmalta, DRFalta, DRFmedia), las dos primeras presentan un signo negativo, y la tercera uno positivo. Este resultado se puede entender al remitirse a los datos del cuadro 4. Según ellos, el rubro al que se destina la mayor parte del ingreso proveniente del extranjero es al consumo. Así, no es sorprendente encontrar que en las localidades que reciben flujos altos no haya una relación positiva entre la cantidad recibida y el IDH. Se podría pensar en un escenario en el cual los envíos provienen de emigrantes recién incorporados al mercado de trabajo, y se utilizan para satisfacer necesidades primarias de consumo. Una vez satisfechas éstas, entonces los envíos pueden no ser tan elevados, y su uso podría dedicarse a bienes de consumo no tradicionales, como la educación y el cuidado médico, de ahí que se encuentre una relación positiva entre el IDH y la variable DRFmedia. Sin duda, estos resultados llaman a realizar una investigación más profunda en este aspecto.

Por otra parte, para las variables que miden la presencia de emigrantes en el hogar, así como la intensidad migratoria por región (Dmig95USA, DMmalta, DMalta y DMmedia), se encuentran las relaciones cualitativas anticipadas, con excepción de DMalta. De tal forma que se podría indicar en general la existencia de una relación positiva entre el desarrollo humano y la intensidad migratoria, pero no es monotónica.

Con respecto a la variable que considera la jefatura femenina de los hogares, el signo arrojado es negativo, lo cual resulta hasta cierto punto inesperado con base en lo encontrado en estudios similares al presente. Aparentemente, en este caso el efecto de la discriminación de género es importante y refleja una desventaja en términos de calidad de vida de los hogares con jefatura femenina, con respecto a los de masculina. Esto pudiera ser consistente con lo que se mencionó antes, que los hogares encabezados por una mujer no tienen un acceso equitativo a oportunidades de educación o cuidado médico. Sin duda, se abre una puerta de oportunidades para investigar el efecto de la jefatura familiar sobre el desarrollo humano de los hogares en México.6

La variable de prestaciones laborales presenta el signo anticipado, con lo que puede argumentarse que los trabajadores que reciben alguna tienen ventaja sobre el resto e incrementan su grado de desarrollo humano.

En lo referente a las variables de atención a la salud por parte del sector público y privado (SerSaPub, SerSaPri), se encuentran signos contrarios a los anticipados, lo cual podría indicar que quizá el gasto no se esté dedicando a cuidados preventivos, sino a la atención de enfermedades crónicas. Esto por supuesto, es sólo una explicación posible; se propone un estudio más detallado sobre este resultado para investigaciones futuras.

Por último, la variable que mide la no derechohabiencia a servicios de salud (Sindere) muestra el signo anticipado, con lo que se puede deducir que el incremento del número de personas en el hogar sin acceso a este servicio perjudica su bienestar.

En suma, se destaca el resultado con respecto a la relación del flujo de remesas con el índice de desarrollo humano; el cual sugiere que éstas contribuyen positivamente al mejoramiento global de la calidad de vida de las familias receptoras. Más allá de la relación estadística identificada, cabe también destacar que incrementos en el IDH deben estar asociados con factores externos al ingreso de remesas, como lo es el gasto público y la instrumentación de políticas gubernamentales encaminadas al mejoramiento de los servicios públicos básicos. Así, es claro que queda un tramo amplio por recorrer en el entendimiento de la relación entre el desarrollo humano y variables, que pudieran influir sobre él. Dicha investigación se pospone para estudios futuros.

 

Conclusión

Las remesas se han convertido en una de las fuentes principales de financiamiento no sólo para un gran número de familias mexicanas, sino para el país mismo. Recientemente ha sido noticia que el monto total del dinero recibido del extranjero ha sobrepasado incluso a los ingresos del petróleo. De tal suerte que resulta natural que el interés por su análisis haya aumentado significativamente. En su mayoría, los estudios sobre las remesas se han concentrado en evaluar su repercusión económica en las comunidades receptoras. Aquí, se trató una vertiente diferente sobre el tema, en particular, el interés fue evaluar la relación entre el flujo de remesas con respecto al desarrollo humano de las familias; definido éste como un concepto más amplio que el referente al consumo de bienes y servicios. Así, se construyó un IDH que considera tanto el ingreso como la longevidad y el nivel de educación. A pesar de que los resultados econométricos para algunas variables resultaron "inesperados", se destacó le relación positiva encontrada entre las remesas y el desarrollo humano. A partir de ella, es posible argumentar que más allá de utilizar los ingresos para el consumo de bienes tradicionales, las familias receptoras también se preocupan por mejorar su calidad de vida con respecto a su salud y educación. Cabe destacar, como se indicó, que se trata sólo de un primer acercamiento al tema, y abre oportunidades interesantes para el análisis futuro de la importancia de las remesas sobre la calidad de vida de quienes las reciben.

 

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Anexo

Metodología

 

Cálculo del índice de longevidad

El índice de longevidad (IL) se fundamenta en el cálculo de la esperanza de vida al nacer, "que refleja una perspectiva probabilística, [..] la mortalidad de los individuos, sus condiciones de nutrición, salud, etc." (PNUD 1997).

El IL propuesto se basa en la metodología planteada por Desai (1992), la medición de longevidad individual puede hacerse en términos de la duración esperada de la vida que le queda al individuo, señalándola como una medida prospectiva de la siguiente manera: para cada individuo de edad a, su esperanza condicional de vida, dada su edad, será Ea. Entonces, su esperanza de vida futura (EVF) es:

En la ecuación [ 1 ] la esperanza de vida futura del individuo k con una edad a será igual a su esperanza condicional de vida menos su edad actual. Así, una persona de 40 años con una esperanza condicional de vida de 75 tendrá una vida futura de 35 años. La esperanza condicional de vida Ea debe distinguirse del concepto generalmente empleado de la esperanza de vida [E0], que está relacionado con una cohorte (grupo de población) recién nacida, y es sólo una manera de resumir las probabilidades reales de supervivencia por edades específicas en una forma escalar. Si la tasa de mortalidad fuera constante e independiente de la edad, entonces Ea=Eo para cualquier a, lo cual casi nunca sucede. En los hechos, la esperanza condicional de vida, dada la edad, también depende del ingreso y de otras características personales. Sin embargo, en la ecuación [ 1 ] la edad es la variable condicionante (Idem) principal.

Así, para este caso, la esperanza de vida futura para un hogar (EVF) j será:

Donde:

Eai representa la esperanza condicional de vida para los i integrantes del hogar, fijada en 85 años.

ai representa la edad de los i individuos pertenecientes a un hogar y

N es el número total de individuos integrantes de un hogar.

Es razonable suponer que nadie vive más allá de su esperanza de vida, esto es, Eai > ai para cualquier i, por lo que una vez fijada la edad máxima en 85 años (según el dato manejado por la PNUD como la esperanza de vida mayor, observada entre los países), para todos aquellos hogares cuya edad promedio excedió los 84 años, la EVF, se fijó en 1.

Este indicador refleja el promedio de la esperanza de vida futura, sin embargo, hay que recordar, que el IDH que oscila entre 0 y –1 representa el valor extremo superior, el logro cubierto a 100 por ciento sobre el indicador en cuestión; por lo que para realizar la acotación de la EVF a esta escala se utilizará el inverso del mismo, que estaría indicando la brecha ya recorrida de la esperanza de vida condicional. De esta manera, el índice de longevidad (IL) se puede indicar de la siguiente manera:

Cálculo del índice de nivel educacional

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ha construido el índice de nivel educacional (INE) , conformado por el índice de alfabetización de los adultos (IAA) y el índice de matriculación bruta combinada (IMBC).

El IAA se elabora a partir de la tasa de alfabetización de adultos en el hogar, definida como la "proporción de personas de 15 años o más que pueden leer, escribir y comprender un texto corto y sencillo sobre su vida cotidiana" (PNUD 1997). El IAA va de 0 a 1, e indica lo que se ha alcanzado y lo que falta por lograr.

El IMBC se calcula sobre la base de la tasa bruta de matriculación combinada, primaria, secundaria y terciaria en el hogar: "se entiende por matriculación combinada a la cantidad de alumnos y alumnas inscritos en un año determinado en un conjunto de los tres niveles de educación formal, según la Clasificación Internacional de la Educación (CIUE) primario, secundario y terciario" (PNUD 1996).

Para estimar el IMBC se calculan sus dos valores extremos; el mínimo es 0, es decir, que nadie se ha matriculado, y 1 es cuando el total de la población entre 6 y 24 años lo ha hecho. En otras palabras, representa la proporción de las personas de 6 a 24 años matriculadas.

Funciona como complemento del IAA. Representa el grado de capacidad y oportunidad del sector de la población dedicada al estudio.

El INE resulta de la combinación ponderada del IAA y el IMBC, donde el IAA tiene el doble de peso que el IMBC respectivamente.

Los dos índices, el IAA y el IMBC mantienen los mínimos y máximos fijos en 0 y 100 por ciento.

 

Cálculo del índice de ingreso per cápita

El tercer componente del desarrollo humano es quizás el más difícil de medir, ya que requiere datos sobre acceso a tierra, crédito, ingresos y otros recursos. Debido a la escasez de información sobre muchos de estos factores, se usa como variable proxy el ingreso per cápita del hogar, convertido a dólares de febrero de 2000, fecha del levantamiento del censo (9.14 pesos por dólar).

El ingreso entra en el IDH en sustitución de todas las dimensiones del desarrollo humano, que no se reflejan en una vida larga y saludable ni en los conocimientos, esto es, como una variable proxy de una condición de vida "decente". El criterio básico para su tratamiento se basa en que el logro de un grado aceptable de desarrollo humano no requiere percepciones descomunales, esto es, se asume que existen rendimientos decrecientes del ingreso como variable del desarrollo humano. Con el objeto de reflejar ese criterio, en los informes anteriores sobre el tema, el PNUD descontaba el ingreso que superara un umbral dado, por el producto interno bruto per cápita promedio mundial en dólares (y*).

Con ocasión de la elaboración del informe sobre desarrollo humano 2000, PNUD efectuó una revisión minuciosa del tratamiento del ingreso en el IDH, con base en el trabajo analítico de Sen (2000), y sustituyó la fórmula antigua7 por la siguiente:

Los valores mínimos y máximos fijados para este indicador, fueron respectivamente 100 y 40 mil dólares de paridad de poder adquisitivo.

Esta fórmula presenta varias ventajas sobre la utilizada anteriormente. En primer lugar, no descuenta los ingresos superiores tan severamente; en segundo, deduce todas las percepciones, no sólo las que superan cierto umbral; en tercero, los países con entradas medias no son penalizados indebidamente, de modo que, a medida que éstas continúan aumentando, su índice de ingreso también lo hace, en reconocimiento de que una cantidad más alta puede constituir un medio potencial para alcanzar un grado de desarrollo humano más elevado.

De esta manera, respecto a los componentes de educación e ingreso del IDH, es posible computar índices individuales aplicando la fórmula general:

Donde, el subíndice i se refiere al indicador pertinente (nivel educacional o ingreso per cápita) y el subíndice j denota a cada uno de los hogares.

 

Ilustración de la metodología del cálculo del índice de desarrollo humano

Para realizar el cálculo del IDH para el hogar con el número de identificación 32000100023100, en la muestra de 10 por ciento para el XII Censo de población y vivienda, que se encuentra conformado por cuatro integrantes, un hombre de 61 años y tres mujeres de 56, 18, y 11 respectivamente, se siguen los pasos que se muestran a continuación:

1) IL

Para el cálculo del IL, primeramente se requiere calcular la EVF con base en la fórmula [2]:

De esta manera, el cálculo del IL de acuerdo a la ecuación [3] sería

2) IDE

Para el cálculo del IDE se debe recordar que este indicador es a su vez uno compuesto de dos: el IAA y el IMBC, con una ponderación de respectivamente.

Según los datos del censo para este hogar, los cuatro integrantes saben leer y escribir, sin embargo para el cálculo del IAA, sólo se considera el porcentaje de personas mayores de 15 años, por lo que:

Por su parte, el IMBC que considera al porcentaje de población entre 6 a 24 años matriculado, se calcula con base en la pregunta del censo que se refiere a la asistencia a la escuela, para el caso en cuestión, sólo la persona de 11 años asiste a la escuela, por lo que el cálculo quedaría como sigue:

De esta manera, el IDE se conformaría así:

3) IDY

Para calcular el IDY, se usan los ingresos reportados por hogar. En el ejemplo, son 1 714.00 pesos mensuales, por lo que anualmente el hogar percibe 20 568 pesos. Al dividir entre 9.14, se obtienen 2 250.33 dólares, y si se divide entre cuatro integrantes del hogar, el ingreso per cápita es de 562.58 dólares.

De esta manera, el IDY sería:

4) IDH

Por último, el cálculo del IDH queda compuesto con una ponderación de para cada uno de los tres índices estimados, (IL, IDE, IDY) :

Notas

*** Agradecemos los comentarios detallados de Edna Fragoso, así como el apoyo económico de la Universidad Autónoma de Baja California. Los errores contenidos en el documento son responsabilidad exclusiva de los autores.

1 Aunque en algunos casos se encontró que el dinero recibido se destina al financiamiento de eventos sociales, como la celebración de alguna fecha importante u otra actividad de carácter religioso. Es común, por ejemplo, encontrar que se usan para la celebración de "los quince años" de la niña o el festejo del santo patrón del pueblo (labranza).

2 De 1980 a 1993, el producto interno bruto (PIB) de Zacatecas creció a una tasa anual promedio ligeramente superior a la media nacional. Sin embargo, en ese lapso su producto por habitante permaneció cercano a la mitad de promedio anual (Gobierno del Estado de Zacatecas 1999).

3 El Programa 3x1 es instrumentado por la Secretaría de Desarrollo Social, y consiste en complementar contribuciones de emigrantes con recursos públicos.

4 En la literatura de contabilidad mental, por ejemplo, se muestra que las mujeres por lo general separan sus ingresos de la percepción total del hogar y los invierten exclusivamente en rubros que consideran importantes; como mejoras a la casa habitación y el pago de las colegiaturas de los hijos, entre otros. Véase Pollak y Lundberg (2001).

5 Estos factores incluyen medidas de migración. Así, es posible que exista un problema de endogeneidad en el sistema. Para atenderlo, se estima la ecuación por medio de variables instrumentales, como se indica en el texto.

6 Mientras que en países como Inglaterra, por ejemplo, se ha encontrado que los hogares con representación femenina usan los recursos de capital en rubros que incrementan el desarrollo humano, en México a la fecha no existe evidencia respecto al efecto que tiene la jefatura femenina del hogar en la calidad de vida de los miembros de la familia; por lo cual el resultado que aquí se presenta llama a realizar un análisis detallado sobre el tema.

7 La función W(y) quedaba definida de forma general como: para .

8 El aumento de una población se compone del crecimiento natural (exceso de nacimientos sobre defunciones) y el social (exceso de inmigrantes sobre emigrantes); si lo anterior se expresa en relativos, la tasa de crecimiento social sería igual a la diferencia entre la de crecimiento total y la natural, referido a un año dado. Mientras que el saldo neto migratorio es la diferencia entre comparar dos stocks de población: el censal y el esperado, constituido este último por la población inicial y el crecimiento natural.

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