Introducción
Las ruedas de prensa son un lugar de encuentro central para periodistas y servidores públicos en muchos sistemas políticos (Kumar, 2007); una actividad en la que los políticos aparecen en un escenario ante su público: los periodistas (Ekström y Eriksson, 2018). Se trata de eventos en los que los políticos están presentes y preparados para hacer declaraciones y responder a preguntas (Eriksson y Östman, 2013).
Para el responsable político, las ruedas de prensa sirven para informar y tratar de persuadir a una audiencia o público. Ante las preguntas de los periodistas, los políticos tratan de ofrecer respuestas congruentes con el discurso oficial gubernamental, ejerciendo el rol de líder autorizado (Kumar, 2003). Como afirma Benoit (2014), estos representantes gubernamentales suelen usar la retórica de forma habilidosa para responder.
Para el periodista, las sesiones de pregunta-respuesta que se dan en las ruedas de prensa sirven para pedir a los políticos rendición de cuentas por sus palabras y acciones (Wodak, Culpeper y Semino, 2021). Permiten, por lo tanto, que los periodistas ejerzan su rol de “perro guardián” de la democracia (Clayman, Elliot, Heritage y Mc. Donald, 2006). Estudios recientes han demostrado que, al menos en el caso de Estados Unidos, las sesiones de pregunta-respuesta han contado con periodistas cada vez más directos y combativos en sus preguntas (Clayman y Loeb, 2018). Además, en la era de la globalización, las ruedas de prensa tienen un alcance cada vez más internacional, ya que algunas cuentan con la presencia de periodistas de todo el mundo (Wu, Cheng y Chao, 2017). Teniendo en cuenta lo anterior, en esta investigación se busca determinar la relación de poder que se estableció entre políticos y periodistas en las ruedas de prensa sobre la relación Estados Unidos-México ofrecidas durante la primera administración de Donald Trump (2017-2021).
Marco teórico
Existen aportaciones teóricas diversas sobre la relación de poder que se establece entre políticos y periodistas, a nivel general y en las ruedas de prensa en particular. El rol de “perro guardián” es una función democrática base del periodismo y está presente en algunos de los modelos con los que se caracteriza la relación de poder entre el periodismo y las instituciones políticas (Eriksson y Östman, 2013; Tannen, 2013). Los estudios respecto a esta relación de poder (Davis 2009, 2010; Strömbäck y Nord 2006) han sido influídos por la metáfora de Gans (1979: “se requieren dos para bailar un tango”).
Eriksson y Östman (2013) hablan de los modelos de “dependencia”, “intercambio” y “rivalidad” en la relación de poder entre periodistas y políticos. El modelo de “dependencia” subraya la importancia de las fuentes oficiales y de las élites para la producción de noticias (Manning, 2001; Strömbäck y Nord, 2006; Tuchman, 1978), así como la dependencia de los periodistas respecto a estas fuentes. Los políticos, gracias a las relaciones públicas, son cada vez más profesionales en sus esfuerzos comunicativos y ofrecen la información ya preparada a los periodistas. En este modelo se destaca que las fuentes tienen la iniciativa. Los periodistas son demasiado respetuosos e informan sobre lo que las fuentes les dicen. En este modelo, los medios de comunicación serían “perros falderos” de los gobiernos, ya que solo repiten lo que se les dice, sirviendo de portavoces para estos (Moore, 2013).
El modelo de “intercambio” (Blumler y Gurevitch, 1995) se caracteriza como cooperativo porque está modelado por una dependencia mutua (Fishman, 1980; Gans, 1979; Lewis, Williams y Franklin 2008; Strömbäck y Nord, 2006). Describe una relación recíproca entre servidores públicos y periodistas donde los primeros necesitan publicitar sus políticas y los segundos necesitan acceso a fuentes de alto nivel y a la información que éstas poseen.
El modelo de “rivalidad” se centra en el contenido de las noticias, afirmando que son “interpretativas” (Salgado y Strömbäck, 2012) y críticas con relación a la política (es decir, el periodismo tiene una actitud autónoma hacia los políticos como fuentes). Dicha actitud autónoma sigue las normas profesionales y el rol del periodismo de “perro guardián”.
Según Wu y Zhang (2018), los estudios sobre ruedas de prensa gubernamentales han adoptado dos perspectivas principales. La primera examina el comportamiento, rol y funciones de los periodistas. A este respecto, los roles más conocidos y contrapuestos son los ya mencionados “perro faldero” y “perro guardián”.
La segunda perspectiva examina el comportamiento, rol y funciones de los políticos. Aquí se pueden encontrar el rol “cooperativo” y el “confrontacional”. En el “cooperativo”, los políticos tratan de cooperar con los periodistas (Kumar, 2003; Larsson, 2012). En el “confrontacional”, los políticos intentan controlar la agenda de las ruedas de prensa, tratan a los periodistas de forma hostil y a menudo provocan conflictos con ellos (Edwards y Wood, 1999).
Los roles de periodistas y políticos mencionados por Wu y Zhang (2018) pueden enmarcarse en los modelos para la relación de poder entre periodistas y políticos propuestos por Eriksson y Östman (2013). En el modelo de “dependencia” se situaría el rol del periodista como “perro faldero” y el rol “cooperativo” de los políticos. En el modelo de “intercambio” se situaría el rol del periodista como “perro guardián” y el rol “cooperativo” de los políticos. En el modelo de “rivalidad” se situaría el rol del periodista como “perro guardián” y el rol “confrontacional” de los políticos.
Otros estudios sobre ruedas de prensa se han centrado en clasificar los tipos de pregunta y respuesta que se dan. Wu (2019) clasifica las preguntas de los periodistas como “procedimentales” (los periodistas buscan simplemente una aclaración, confirmación o anuncio) e “inquisitivas” (los periodistas buscan explicaciones sobre acciones y posturas). A menudo, estos dos tipos de preguntas aparecen mezcladas. Por otro lado, inspirándose en una clasificación previa de respuestas a preguntas elaborada por Sluzki, Beavin, Tamopolsky y Verón (1967), Clementson y Eveland (2016) analizan ruedas de prensa examinando tres tipos de respuesta que los políticos ofrecen ante las preguntas de los periodistas: responder, responder a una pregunta diferente a la que hizo el periodista y el rechazo explícito a responder.
En el ámbito de las relaciones internacionales, las ruedas de prensa tienen un rol importante como forma de diplomacia pública (Larsson, 2012), en concreto, de diplomacia mediática, una forma de diplomacia pública en la que se busca transmitir el discurso político de modo efectivo y convincente. En la diplomacia mediática, los medios de comunicación constituyen el instrumento principal para que el discurso político se transmita de manera favorable, ya sea a través de ellos o influyendo su contenido.
En el ámbito concreto de las relaciones bilaterales Estados Unidos-México durante la primera presidencia de Trump debe tenerse en cuenta que, como explican Wodak et al. (2021), Trump expresó opiniones controvertidas y tomó decisiones que iban en contra de lo tradicionalmente aceptado. Pero Trump no es el único; diversos autores han demostrado cómo el comportamiento ofensivo en el discurso político global ha experimentado un proceso gradual de normalización, especialmente en el caso de líderes populistas de extrema derecha (Krzyżanowski, 2020; Montgomery, 2017; Wodak, 2015, 2019a, 2019b). En circunstancias como la descrita toma relevancia el papel que otras autoridades gubernamentales pueden ejercer, ya sea apoyando o matizando, el discurso del líder principal. En el ámbito de las relaciones internacionales, es de suma importancia la labor y el discurso de las cancillerías y los cancilleres, pues son, tras el presidente, los principales representantes de la diplomacia de un país.
Metodología
La selección de la muestra a analizar se acotó al primer mandato presidencial de Trump (20 enero 2017 al 20 enero 2021). Se realizó una búsqueda de las piezas publicadas en la página web de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México (SRE) y del Departamento de Estado de Estados Unidos (DOS). En la página web de la SRE, en el historial de la sección Prensa, se revisaron las piezas publicadas que hablaran de la relación bilateral con Estados Unidos. De dichas piezas, se seleccionaron las que incluyeran preguntas formuladas por periodistas y las correspondientes respuestas en rueda de prensa. Por su parte, en la página web del DOS (en el archivo del periodo 2017-2021) se revisaron las piezas que hablaran de la relación bilateral con México, seleccionando de nuevo únicamente las que incluyeran respuestas a preguntas formuladas por periodistas en ruedas de prensa.
El análisis de contenido de la muestra se realizó empleando las categorías mencionadas anteriormente. Primero se identifican los medios y periodistas que hacen las preguntas. Después se identifica el tipo de preguntas que hacen (procedimentales e inquisitivas) y sobre qué temas. Posteriormente se identifica qué políticos responden a las preguntas inquisitivas y qué tipo de respuesta dan (responder, responder a una pregunta diferente a la que hizo el periodista, rechazo explícito a responder). A partir de los resultados, expuestos en las Tablas 1 y 2 (véase anexo), se pretende valorar qué modelo de la relación de poder políticos-periodistas prevaleció en las ruedas de prensa analizadas. En los resultados del análisis cualitativo se exponen y comentan las preguntas más inquisitivas y las respuestas ofrecidas por los representantes políticos.
Resultados y discusiones
Resultados del análisis cuantitativo
La selección inicial de la muestra (piezas publicadas que hablaran de la relación bilateral Estados Unidos-México) arrojó un resultado de 468 piezas en el caso de la SRE y de 148 piezas en el caso del DOS. Únicamente cuatro de las 468 piezas de la cancillería mexicana eran ruedas de prensa, siendo el resto notas de prensa. En el caso del DOS, 22 de las 148 piezas eran ruedas de prensa (véase lista numerada y piezas de la muestra en el Anexo).
En el caso de la muestra mexicana de ruedas de prensa, al ser tan pequeña (cuatro piezas), no se observa ningún medio o periodista que se destaque por intervenir más que otros. De hecho, ningún medio ni periodista aparece más de una vez. Además, en casi la mitad de las ocasiones el medio o el periodista no están identificados. En cuanto a los temas abordados, destaca la migración (76 %), seguida de seguridad/narcotráfico (10 %) y el TLCAN (10 %). Las preguntas inquisitivas suponen un 53 % del total y las procedimentales un 47 %. En cuanto a las respuestas, quien más responde a las preguntas de los periodistas es el canciller Luis Videgaray (57 %), seguido del Subsecretario para América del Norte Carlos Sada Solana (34 %) y el Consultor jurídico de la SRE Alejandro Alday (11 %). En cuanto al tipo de respuesta ofrecida, se responde a las preguntas en un 100 % de los casos. Además, las respuestas suelen ser muy amplias y detalladas (véase análisis cuantitativo de la muestra mexicana en el Anexo).
En el caso de la muestra estadounidense de ruedas de prensa (22 piezas), se observa gran variedad de medios de comunicación, siendo 17 estadounidenses, seis mexicanos y siete de otras partes del mundo. Además, hay 19 ocasiones en que no se identifica al medio y nueve en las que no se identifica al periodista. Los periodistas que participan en más ocasiones son Tracy Wilkinson de Los Angeles Times (cinco veces); Felicia Schwartz de The Wall Street Journal (dos veces); José Díaz-Briseño de Reforma (dos veces); Nike Ching de Voice of America (dos veces); Carol Morello de The Washington Post (dos veces), Conor Finnegan de ABC News (dos veces). En cuanto a los temas abordados, se encuentra en primer lugar la migración, que se aborda 31 veces (47 % del total). Dentro de los temas a tratar sobre migración destaca el problema de la migración centroamericana (se aborda 17 veces), seguido muy de lejos de la construcción del muro entre México y Estados Unidos (cinco veces). En segundo lugar, se encuentran las preguntas respecto al presente y futuro de la relación bilateral Estados Unidos-México, aspecto que se aborda 18 veces (27 %). En tercer lugar, se encuentran las preguntas sobre seguridad (especialmente en lo relativo al problema de las drogas y el narcotráfico): estas preguntas se dan 15 veces (22 %). En cuarto lugar, están las preguntas sobre el TLCAN y su renegociación, que se dan seis veces (9 %). Por último, se encuentran las preguntas sobre política interna estadounidense (aunque enmarcadas en la relación bilateral), que se dan cinco veces, y una pregunta muy concreta sobre el coronavirus y la situación de las maquiladoras. Las preguntas inquisitivas suponen un 88 % del total y las procedimentales un 13 %.
En cuanto a las respuestas, quien interviene en más ocasiones para responder las preguntas de los periodistas son: altos funcionarios estadounidenses sin identificar (seis veces), el canciller mexicano Videgaray (cuatro veces) y el secretario del DOS Mike Pompeo (tres veces). Ha de aclararse que intervienen en más ocasiones (queriendo decir en distintos eventos), pero no necesariamente más veces, ya que en el caso estadounidense es habitual que los portavoces del DOS protagonicen solos ruedas de prensa completas.
En cuanto al tipo de respuesta ofrecida, se responde a la pregunta en un 80 % de ocasiones, no se responde en un 10 % de ocasiones y se responde a otra pregunta distinta a la planteada en un 10 % de ocasiones. Es interesante señalar que, en un 80 % de las veces que no se responde a la pregunta y en un 50 % de las veces que se responde a una pregunta diferente, quien está hablando es un alto funcionario estadounidense sin identificar. Cabe suponer que estas personas tienen instrucciones muy claras sobre el mensaje a ofrecer y disponen de menos discrecionalidad al respecto que altos cargos como el canciller mexicano o el secretario de Estado estadounidense (véase análisis cuantitativo de la muestra estadounidense en el Anexo).
Resultados del análisis cualitativo
A continuación, se exponen y comentan ejemplos de las preguntas más inquisitivas hechas por los periodistas en los principales rubros identificados en el análisis cuantitativo (migración, relación bilateral, seguridad, TLCAN), así como de las respuestas ofrecidas por los representantes gubernamentales.
Muro, dreamers y migración centroamericana
En febrero de 2017, el secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, y el secretario de Seguridad Interior, John Kelly, viajan a la Ciudad de México. Se trata de un viaje para discutir cuestiones bilaterales como la cooperación en seguridad, migración, economía, cuestiones fronterizas y política exterior. En la rueda de prensa previa, varios periodistas hacen preguntas a altos funcionarios estadounidenses sobre el muro que Trump pretende construir para impedir la llegada de migrantes a Estados Unidos. Nick Wadhams, de Bloomberg News, pregunta:
Me pregunto cómo los secretarios Tillerson y Kelly abordarán la disputa continua entre Trump y México sobre el asunto de que Trump está pidiendo que México pague por el muro que Estados Unidos quiere construir. ¿Cómo confrontarán ese asunto y esas tensiones? (pieza 5)
La respuesta que dan los altos funcionarios (sin identificar) se centra en subrayar que se va a trabajar en las diferencias y que el viaje está enfocado en cómo crear una relación constructiva trabajando por intereses comunes en distintos rubros. También subrayan lo relevante de la Iniciativa Mérida para la cooperación Estados Unidos-México.
En la rueda de prensa conjunta celebrada el 2 de febrero de 2018, en la que participan Tillerson, Videgaray y la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, el periodista Jorge Ramos, de Grupo Imagen, pregunta a Tillerson y Videgaray si tienen un acuerdo sobre la ley de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA por sus siglas en inglés). Videgaray responde que no hablaron sobre ello y que es una ley sobre la que tiene que decidir el congreso estadounidense. No obstante, señala que, si los beneficiarios de la ley DACA regresan a México, sería una situación de ganancia para México y de pérdida para Estados Unidos, ya que se trata de gente formada. Por su parte, Tillerson afirma que Trump ha presentado una propuesta al congreso que eliminaría la incertidumbre en la que están más de un millón de personas, ya que se quiere resolver el asunto y dar claridad para que la gente pueda seguir con su vida.
El 18 de octubre de 2018, Pompeo responde a las preguntas de los periodistas que viajan con él a la Ciudad de México. Le comentan que el presidente Trump tuiteó sobre enviar tropas del ejército a la frontera con México para detener la caravana migrante proveniente de Centroamérica, y le preguntan si cree que ha habido algún progreso en detener la caravana antes de que llegue a México. Pompeo responde que están decididos a hacer lo que sea necesario y que parte de ello consiste en que el congreso estadounidense modifique las normas actuales para que se asemejen a las de otros países. También afirma que considera que el gobierno mexicano está trabajando de buena fe para tratar de lograr ese objetivo.
El 10 de junio de 2019, Pompeo responde a las preguntas de los periodistas en la sala de prensa del DOS, en Washington D. C. Una periodista llamada Christina (no hay más información al respecto) pregunta qué hay de diferente entre el nuevo acuerdo sobre migración alcanzado entre Estados Unidos y México y lo que discutieron la secretaria de Seguridad Nacional, Nielsen, y el gobierno mexicano en noviembre de 2018 en Houston. Según Pompeo, el nuevo acuerdo sobre migración consiste, entre otras medidas, en desplegar 6000 miembros de la Guardia Nacional Mexicana a lo largo de la frontera estadounidense con México, así como en devolver rápidamente a México a quienes crucen la frontera estadounidense para buscar asilo y hacerles esperar ahí la adjudicación de sus solicitudes (pieza 16).
Christina también pregunta si existe un acuerdo con el gobierno mexicano distinto al que se anunció el 7 de junio de 2019, tal como sugirió Trump en X (antes Twitter). Finalmente pregunta que, si el nuevo acuerdo se va a reevaluar, cómo se hará. Pompeo responde que en las conversaciones de 2018 en Houston se pusieron en marcha los protocolos de migración originales, pero que la escala, esfuerzo y compromiso actual (en 2019) son muy diferentes a lo que se había logrado antes. En esa ocasión, todo el equipo del gobierno mexicano se puso en marcha porque Trump había planteado la posibilidad de poner un 5 % de aranceles aduaneros a los productos mexicanos. Los migrantes que en adelante traten de cruzar la frontera a Estados Unidos estarán sujetos a protocolos de migración y, cuando sean juzgados adecuadamente, serán regresados a México para esperar su audiencia de asilo dentro del país.
Pompeo continúa explicando que, como consecuencia del nuevo acuerdo, Trump anunció que suspendería indefinidamente los aranceles, pero si no se hace suficiente progreso esas tarifas volverían a activarse. Pompeo afirma que sabe que el gobierno mexicano está comprometido con ello y que está seguro de que se logrará la meta esperada. El progreso se evaluará cada día.
El 12 de marzo de 2020, ya en el contexto de la pandemia por coronavirus, Mark A. Morgan, Comisionado en funciones de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, ofrece una sesión informativa sobre los esfuerzos para abordar la crisis de seguridad y humanitaria en la frontera sudoeste de Estados Unidos. Explica que existen múltiples acuerdos de migración y seguridad fronteriza con los países de la región. Preguntado qué medidas se están aplicando con los migrantes que llegan a la frontera para prevenir el coronavirus, Morgan explica que se está aplicando el mismo proceso que a todos los demás países. Es decir, si se captura a alguien tratando de cruzar la frontera ilegalmente, se le aplica la misma revisión que se está haciendo en los aeropuertos. De ser necesario, se le aplica la contención médica.
Una periodista pregunta a Morgan por los Protocolos de Protección de Migrantes (MPP por sus siglas en inglés), también conocidos como programa “Permanece en México”, ya que algunos expertos dicen que es un programa que está decayendo. Pregunta cuántos migrantes se han devuelto a México a través de la frontera y si se espera que el flujo de migrantes aumente en los siguientes meses.
Morgan responde que el programa ha devuelto a poco más de 60,000 migrantes y que el número de personas que entran en el programa se ha reducido en gran parte porque se está aumentando la colaboración con la región y se están expandiendo iniciativas adicionales, como la Affordable Care Act (ACA) o la Prompt Asylum Claim Review (PACR). Aun así, Morgan considera que los MPP han sido una de las iniciativas más significativas para detener el flujo de migración ilegal; ahora los procesos migratorios duran meses en lugar de años. Afirma: “Hemos visto un dramático giro a la baja en la gente que viene e intenta entrar sabiendo que no tienen un reclamo válido. Ha sido una iniciativa absolutamente fantástica” (pieza 22).
De hecho, Morgan explica que como la migración ilegal procedente de Centroamérica se ha reducido, los cárteles han perdido cientos de millones de dólares que ganaban con eso, y se han dirigido a víctimas de otros países. Por eso se está trabajando con México para expandir los MPP a otros sectores demográficos.
El 29 de junio de 2020, el Subsecretario Interino del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kenneth T. Cuccinelli, y el Comisionado en funciones de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, Mark A. Morgan, ofrecen una sesión informativa en la que el propio moderador pregunta por qué ahora los mexicanos suponen el mayor porcentaje de personas sometidas a la aplicación de normas fronterizas. Morgan responde que, antes del COVID-19, la razón era que en 10 meses se logró reducir la migración centroamericana en un 76 %. Entonces, los cárteles y organizaciones de tráfico de personas perdieron muchos ingresos y cambiaron sus tácticas, enfocándose más en los nacionales mexicanos. Después del COVID-19, el mayor porcentaje de mexicanos en el total se debió también a que otros países han tomado medidas de cuarentena y han complicado más la posibilidad de viajar. Además, los intentos de entrar ilegalmente a Estados Unidos por razones económicas se han incrementado.
Cuando Jorge Agobian, de Voice of America en español, pregunta cuántos de los migrantes que esperan en México como parte del programa MPP continúan en México y cuántos han sido aceptados por la ley de asilo de Estados Unidos, Cuccinelli responde que el programa MPP se ha retrasado debido al COVID-19 y se prevé que se reanude en julio de 2020. Afirma que va a ser un proceso logístico desafiante, pues ya hay más de 50000 personas esperando en México a que se decida sobre sus casos (pieza 24). Cuccinelli subraya que el programa MPP fue un éxito antes del COVID-19, que se estaba avanzando muy rápido. Morgan añade que los albergues gubernamentales han cerrado por el COVID-19 y que la causa de los retrasos es una razón de salud pública. Sin embargo, continúan trabajando con el gobierno de México y el DOS para ver cómo abordar de nuevo esas áreas y el trabajo atrasado que existe.
El 22 de octubre de 2020, el Comisionado Adjunto de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, Robert E. Pérez, responde en rueda de prensa a Isabella González, del periódico mexicano Reforma, quien le pregunta por la cifra de mexicanos que han cruzado la frontera de forma ilegal, y si esa cifra representa un aumento en comparación con el año anterior u otros años. Pérez responde que de 2019 a 2020 el número de mexicanos que ha cruzado ilegalmente la frontera estadounidense ha aumentado de 230,000 a 300,000, un 26 %. Agrega que se trata de un 53 % del total de entradas ilegales. También señala que se trata de hombres solos buscando oportunidades económicas, mientras que el año anterior se trataba de familias con menores, provenientes del Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador). Pérez insiste en que, sin importar la nacionalidad, la migración ilegal es peligrosa (también desde una perspectiva de salud pública) y un esfuerzo inútil (pieza 26).
Presente y futuro de la relación bilateral: ejerciendo la diplomacia frente a la diplomacia de Twitter de Trump
En la rueda de prensa previa al viaje de Tillerson y Kelly a Ciudad de México en febrero de 2017, se formulan preguntas inquisitivas sobre la delicada situación de la relación bilateral Estados Unidos-México desde la llegada de Trump a la presidencia. Steve Herman, de Voice of America, pregunta: “¿Cuánta preocupación existe entre las agencias y secretarías porque cualquier cuidadosa negociación y acuerdo que hayan logrado pueda ser derrocada por un tuit presidencial?” Los altos funcionarios del gobierno estadounidense (sin identificar) responden que existen intereses comunes entre los dos países, como lograr una migración segura, luchar contra el narcotráfico y el terrorismo, así como fuertes vínculos personales y económicos. Que, pese a las diferencias en temas específicos, se quiere seguir con la larga historia de cooperación, y que prueba de ello es que México haya figurado como prioridad en los primeros viajes al extranjero de altos mandos del nuevo gobierno estadounidense (pieza 5).
El 18 de mayo de 2017, en la rueda de prensa ofrecida por los secretarios estadounidenses Tillerson y Kelly junto con el Canciller Videgaray y el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, la periodista Felicia Schwartz, de The Wall Street Journal, vuelve a plantear el problema que supone el comportamiento de Trump para la relación bilateral y para el trabajo de los altos cargos:
Secretario Tillerson, esta es al menos la tercera vez que el Presidente ha hecho un anuncio antes de sus conversaciones con los mexicanos y que podría echarlas a perder. Cuando usted voló a México, Trump dijo que deportaría a todos los migrantes ahí, algo que los mexicanos no apreciaron. Trump firmó una orden ejecutiva sobre el muro cuando el canciller mexicano estaba en la ciudad [Washington D. C.], y ahora esta mañana dijo al Congreso que renegociaría el TLCAN. ¿Va a ser capaz de negociar con México cuando el Presidente continúa pisándole los talones? (pieza 6)
En respuesta intervienen Tillerson y Videgaray. Tillerson afirma que hay mucho más en la relación bilateral que el TLCAN, que el muro no define la relación y que existen áreas de interés mutuo, como la lucha contra el narcotráfico, del que Estados Unidos debe reconocer que es mercado y actuar al respecto. Por su parte, Videgaray enfatiza que han sido informados y que dan la bienvenida a la renegociación del TLCAN, que son buenas noticias para México.
El 15 de junio de 2017, en el marco de la rueda de prensa en la Conferencia sobre Prosperidad y Seguridad en Centroamérica, la periodista Leyla Santiago, de CNN Español, vuelve a plantear a Videgaray el problema que supone la actitud de Trump para la relación bilateral:
Canciller Videgaray, ha habido muchas declaraciones sobre responsabilidad compartida. Acabamos de oír al secretario Tillerson hablar sobre una aproximación más regional. ¿Pero cómo haces eso? ¿Cómo avanzas en un esfuerzo como este cuando el presidente Trump continúa diciendo ‘América primero’ y ‘construid el muro’? (pieza 7)
Videgaray responde que la conferencia que han celebrado demuestra que se puede tener diferencias y metas comunes simultáneamente para trabajar en conjunto. Afirma que Estados Unidos y México comparten una visión sobre los desafíos de la región, que están orgullosos de la relación establecida con México y el resto de la administración Trump.
En la rueda de prensa conjunta celebrada el 2 de febrero de 2018, en la que participan Tillerson, Videgaray y la Ministra de Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, la periodista Tracy Wilkinson, de Los Angeles Times, contrapone el discurso de Tillerson sobre los valores compartidos entre Estados Unidos y Latinoamérica, así como la necesidad de reforzar esas asociaciones, con la realidad que se da con el presidente Trump:
¿Socava su mensaje aquí y sus esfuerzos o misión de construir en estas relaciones cuando viene un mensaje muy diferente por parte de su propio presidente, quien, por ejemplo, en su discurso sobre el Estado de la Unión, pintó la imagen de la inmigración desde México como una causa de crimen, o incluso hoy estaba atacando esta mañana al FBI y a algunos de los mismos pilares del Estado de derecho y la democracia? ¿Hace eso su misión más complicada? ¿Qué versión deberían creer los estadounidenses, qué versión deberían creer los mexicanos? (pieza 10)
Tillerson responde que el sistema de migración estadounidense ha llegado a tener tantos programas diferentes que a veces no hay una disciplina real sobre cómo esos programas se hacen cumplir de manera consistente con la ley. Por eso, Trump planteó que se debían hacer cumplir las leyes para lograr que la inmigración sea legal, saber quién está entrando al país y para qué, y cómo va a aportar valor al país. Debe haber un orden que siga la ley, y no “una directiva por aquí y una orden por allá”. La gente que quiere ir a Estados Unidos debe saber exactamente cuál es el camino para llegar, y tener certidumbre al llegar. Tillerson recuerda que Estados Unidos es un país creado por inmigrantes y que se les valora (pieza 10).
El 12 de julio de 2018, antes del viaje del nuevo secretario de Estado, Pompeo a México, un alto funcionario del DOS (sin identificar) ofrece una sesión informativa a los periodistas. La periodista Wilkinson, de Los Angeles Times, pregunta:
[…] usted habló de reforzar la fortaleza e importancia de la relación actual entre México y Estados Unidos, pero la relación ha sido tan mala este último año y medio, que tengo curiosidad sobre si-o dónde-puede encontrar fuentes para un mejor entendimiento, una relación de trabajo más cercana, algo. Quiero decir, los dos países están en una guerra comercial, tensas negociaciones del TLCAN, un presidente que insulta a México rutinariamente. ¿Dónde encuentra un mejor lugar para el acuerdo y la cooperación? (pieza 12)
El alto funcionario del DOS responde diplomáticamente, afirmando que el asunto clave es que Trump y el presidente electo López Obrador tuvieron una conversación telefónica positiva y constructiva tras las elecciones mexicanas. La meta del viaje de Pompeo es avanzar en esa agenda positiva y trabajar con el gobierno mexicano en todas las áreas en las que se puede progresar.
El 24 de abril de 2020, Michael G. Kozak, Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, ofrece una rueda de prensa en la que le hacen algunas preguntas sobre la relación con México en el contexto del coronavirus. Primero le preguntan por las maquiladoras, ya que el Pentágono y otros actores en Estados Unidos han pedido que vuelvan al trabajo, pero hay mucha gente enferma y las condiciones no son las mejores.
Kozak responde que hubo un acuerdo entre Canadá, Estados Unidos y México sobre mantener abiertas las actividades y el comercio transfronterizo, pero cada país tiene sus propios criterios para determinar qué industria y actividad comercial considera esencial. México ha puesto unas restricciones mayores que Estados Unidos. Aunque no se den los mismos criterios, sí hay buena voluntad, cooperación e intercambio de información para lograr un equilibrio entre detener la extensión del virus y al mismo tiempo asegurar que las cuestiones esenciales para la seguridad, el bienestar médico y demás no se ven truncadas por interrupciones en la cadena de suministro (pieza 23).
Seguridad: narcotráfico y organizaciones criminales transnacionales
El 14 de diciembre de 2017, en la rueda de prensa celebrada con motivo del Segundo Diálogo Estratégico Estados Unidos-México para Desmantelar Organizaciones Criminales Transnacionales, la periodista Nike Ching, de Voice of America, pregunta a Videgaray si, con las declaraciones estadounidenses sobre construir el muro y terminar el TLCAN, la cooperación bilateral en la lucha contra el narcotráfico podría verse afectada. Videgaray responde que México coopera con Estados Unidos en este rubro porque es en el interés de México como país soberano y de los mexicanos, y no como parte de un trueque o intercambio entre aspectos económicos o de seguridad o cualquier otra cosa. En la misma rueda de prensa, el periodista Armando Guzmán, de Televisión Azteca, hace una pregunta similar: ¿qué impacto tendría para la cooperación en seguridad que Estados Unidos decida continuar con el plan del muro y abandonar el TLCAN? El secretario de Gobernación, Osorio Chong, responde que desde el inicio del mandato del expresidente Enrique Peña Nieto la seguridad ha sido uno de los principales objetivos y prioridades, que no hay circunstancia que pueda alterar eso, tampoco la construcción del muro. Ambos países tienen interés en colaborar (pieza 8).
Las preguntas del 14 de diciembre de 2017 se repiten casi de igual modo el 29 de enero de 2018, en la rueda de prensa previa al viaje de Tillerson a Latinoamérica. Wilkinson, de Los Angeles Times, pregunta:
Respecto a México, sé que hay mucha preocupación por si las conversaciones sobre el TLCAN pueden arruinar otra cooperación entre México y Estados Unidos en términos de inmigración y tráfico de drogas y todos esos asuntos. ¿Cuál será el mensaje del secretario para México respecto a esas conversaciones? (pieza 9)
Quienes responden son dos altos funcionarios sin identificar. La respuesta que dan es que, en su viaje, Tillerson subrayará que la relación bilateral es profunda y amplia, que hablará de los esfuerzos conjuntos contra el crimen organizado y la migración ilegal, y de cómo también se está trabajando para abordar las causas subyacentes que llevan a la migración desde Centroamérica.
En la rueda de prensa conjunta celebrada el 2 de febrero de 2018, en la que participan Tillerson, Videgaray y la ministra de Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, el periodista Jorge Ramos, de Grupo Imagen, pregunta si se ha hablado sobre un acuerdo para luchar contra los grupos criminales que están a ambos lados de la frontera y para detener el flujo de armas desde Estados Unidos a México. Videgaray responde que el combate contra grupos criminales es una de sus prioridades y que esos esfuerzos deben tener una planeación más estratégica. Respecto a las armas, el canciller mexicano afirma que el paradigma debe ser la cooperación, el esfuerzo conjunto. Por su parte, Tillerson afirma que desde 2017 se inició una nueva aproximación a la cooperación para atacar la cadena de suministro del narcotráfico. En 2018 ya ha habido dos reuniones de seguimiento en Washington D. C., incluyendo al ejército, marina e inteligencia mexicanos, para discutir sobre los progresos y las áreas que necesitan más atención (pieza 10).
El 12 de julio de 2018, antes del viaje del nuevo secretario de Estado Pompeo a México, un alto funcionario del DOS (sin identificar) ofrece una sesión informativa a los periodistas.
El 6 de diciembre de 2019, Kozak concede una rueda de prensa en el Washington Foreign Press Center de Washington D. C. En ésta, le preguntan sobre los cárteles de droga mexicanos, sobre qué está haciendo el DOS al respecto y sobre las deliberaciones para clasificar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas. También le preguntan qué respuesta ha recibido al respecto de las autoridades mexicanas. La periodista Isabelle Morales, de CNN Español, comenta que México ha sido muy claro diciendo que es una muy mala idea incluir a los cárteles en la lista de terroristas.
Kozak responde que existe mucha preocupación por el poder que los cárteles de drogas han acumulado en México y que están extendiendo a otras zonas de la región, amenazando la soberanía y las instituciones democráticas de México y otros países. Estados Unidos está trabajando con los gobiernos de esos países para ayudar a controlar la situación, como por ejemplo, interrumpiendo los flujos financieros de los cárteles. Sobre la posibilidad de clasificar a los cárteles como grupos terroristas, Kozak reconoce que la preocupación por el poder de los cárteles se exacerbó tras el asesinato de ciudadanos estadounidenses y los hechos ocurridos en Culiacán. Kozak explica que están revisando las herramientas disponibles que podrían servir para tratar con el problema de gente “que está cometiendo actos de terror” (pieza 20). Que una cosa es la designación formal, pero que uno no puede ver lo que los cárteles de droga han estado haciendo para aterrorizar a los mexicanos sin decir que es un problema serio. Que lo que están estudiando y consultando con el gobierno de México es cuál es el mejor y más efectivo conjunto de autoridades legales estadounidenses para ayudar al gobierno mexicano a tratar con el problema. Sobre la respuesta recibida de parte de las autoridades mexicanas y los comentarios públicos, Kozak afirma que no va a hablar por ellos, pero que a veces las cosas se confunden por un nombre o una interpretación errónea sobre lo que una autoridad hace realmente (pieza 20).
El 8 de enero de 2020, un alto funcionario del DOS ofrece una rueda de prensa en la Oficina del Portavoz del DOS, en Washington D. C. En esta ocasión, de nuevo las preguntas son sobre la violencia de los cárteles de droga en México y en concreto sobre la situación después de que Joaquín "El Chapo" Guzmán fuese extraditado a Estados Unidos, cuando la violencia de los cárteles de droga empeoró.
El alto funcionario recuerda que en los años 80 también tuvieron una situación de violencia por drogas en Washington D. C. como resultado de que el Gobierno Federal terminara con los principales traficantes de droga. Explica que, en situaciones así, quedan botines para repartir y la gente comienza a pelearse, y eso es lo que está ocurriendo en México. No obstante, el alto funcionario subraya que el verdadero problema es el grado de influencia y poder y la habilidad de intimidar y corromper a la gente que las organizaciones criminales transnacionales están logrando en México. Por eso es por lo que el fiscal general de Estados Unidos está tratando de trabajar con los mexicanos, para reducir las capacidades de los cárteles de droga de infligir ese tipo de daño a los mexicanos (pieza 21).
Según explica el alto funcionario, la otra mitad del problema es que México debe reforzar sus propias instituciones. También señala que la métrica del éxito no es la violencia ni la falta de violencia: puede darse falta de violencia en una situación en que los cárteles se hayan apoderado por completo de la zona, hayan llegado a un acuerdo entre ellos y estén dirigiendo todo. Lo que se está viendo es si se puede reforzar a las instituciones mexicanas para que no sean corruptas y puedan tratar con este problema de forma efectiva y respetando derechos. Es relevante que las fuentes de ingresos de los cárteles se reduzcan o eliminen, así como que se rompa su liderazgo, lo cual puede desencadenar peleas entre facciones, pero ya no serán tan efectivos en apoderarse de territorios o en influir en las decisiones de autoridades gubernamentales.
Del TLCAN al T-MEC
El 18 de mayo de 2017, en la rueda de prensa ofrecida por los secretarios estadounidenses Tillerson y Kelly junto con el Canciller Videgaray y el secretario de Gobernación Osorio Chong, el periodista José Díaz Briseno, del periódico Reforma, comenta a Videgaray la posibilidad de que el gobierno estadounidense prefiera dividir el TLCAN en dos acuerdos bilaterales en lugar de uno trilateral. A este respecto, Videgaray declara que el TLCAN es un acuerdo trilateral y que las conversaciones deben ser trilaterales. Que el gobierno estadounidense no tiene una preferencia en un sentido o en otro, pero el gobierno mexicano sí: el acuerdo debe continuar siendo trilateral porque es lo que permite maximizar el potencial competitivo de la región. No obstante, hay algunos aspectos que solo aplican bilateralmente (pieza 6).
Conclusión
La diferencia entre el número de piezas publicadas sobre la relación bilateral publicadas por la cancillería mexicana y el DOS de Estados Unidos (el número de piezas mexicanas es más del triple que la estadounidense) refleja la mayor importancia que se dio en México a explicar y aclarar cuestiones relativas a la relación bilateral con Estados Unidos durante la primera presidencia de Trump.
No obstante, cuando de la selección inicial se pasa a solo las piezas que incluyan ruedas de prensa, la muestra queda muy reducida en ambos casos, pero especialmente en el mexicano (de 468 a cuatro en el caso mexicano, de 148 a 22 en el caso estadounidense). La situación inicial (una muestra sobre la relación bilateral mucho mayor por la parte mexicana) se invierte al cuantificar cuántas de esas piezas incluyen notas de prensa: la muestra estadounidense es cinco veces mayor que la mexicana, que resulta irrisoria. Esto se debe a que, en la página web de la SRE, la mayor parte de piezas eran “Comunicados”, es decir, notas de prensa con declaraciones que explican posturas y aclaran cuestiones, pero en las que no se refleja ninguna interacción con los periodistas. El que algunas de las piezas estadounidenses incluyan la grabación completa en vídeo de la sesión muestra mayor transparencia. Las piezas mexicanas, por su parte, son versiones estenográficas: transcripciones de lo expresado verbalmente, mas pueden tener partes cortadas porque no se escuchó bien.
Sobre los temas, queda demostrado que para los periodistas la migración es prioritaria en ambos casos (en el 76 % de las preguntas de la muestra mexicana y el 47 % de las preguntas de la muestra estadounidense). Del lado mexicano, en segundo lugar, está la seguridad/ narcotráfico (10 %) y en tercer lugar el TLCAN (10 %). Del lado estadounidense, en segundo lugar está el presente y futuro de la relación bilateral Estados Unidos-México (27 %) y en tercer lugar la seguridad/narcotráfico (22 %), mientras que el TLCAN está en cuarto lugar (9 %). Que haya una mayoría de preguntas sobre migración y menos sobre seguridad o el TLCAN puede estar relacionado con que ese tipo de temas se aborden más en otras ruedas de prensa, las que se realizan con los organismos gubernamentales de seguridad y comercio.
En cuanto al tipo de preguntas, hay un mayor equilibrio entre preguntas inquisitivas y procedimentales en la muestra mexicana (53 % vs. 47 %), mientras que en la muestra estadounidense hay una clara mayoría de preguntas inquisitivas (89 %). El que los periodistas mexicanos hagan menos preguntas inquisitivas se suma al hallazgo de que la SRE no acostumbra a ofrecer ruedas de prensa (o, en el caso de hacerlo, no las hace públicas en su página web, faltando al deber de transparencia).
Respecto a lo anterior, cabe plantearse una serie de cuestiones. En primer lugar, si la SRE es totalmente transparente en su página web o si deja eventos sin publicar. A juzgar por el número de piezas identificadas inicialmente (un gran número de piezas donde se ofrece información detallada sobre la relación bilateral), podría sugerirse que no se trata de un problema de transparencia, sino más bien de costumbres. Parece no existir la costumbre, por parte de la SRE, de ofrecer ruedas de prensa e interactuar con los periodistas. En segundo lugar, cabe plantearse si esta falta de costumbre puede vincularse con que los periodistas de las piezas mexicanas hagan menos preguntas inquisitivas que los de las piezas estadounidenses. Por último, cabría preguntarse si las costumbres culturales pueden afectar al ejercicio del periodismo como “perro guardián”, pues si hay menos ruedas de prensa y menos preguntas inquisitivas, hay menos petición de rendición de cuentas a los políticos. A este respecto, cabe señalar que los periodistas mexicanos sí ejercen la función de “perro guardián” en las ruedas de prensa ofrecidas por Estados Unidos en solitario o en conjunto con México, si bien lo hacen en menor medida que los periodistas estadounidenses. Además, habría que tener en cuenta una limitación en el análisis: en la muestra mexicana y, en menor medida, en la estadounidense, existen preguntas cuyo responsable está sin identificar, ya que solo se indica: “Pregunta”, “Periodista”, o Question. En estos casos, resulta imposible investigar quién es el periodista.
La mayor presencia de preguntas inquisitivas en las ruedas de prensa estadounidenses puede vincularse a la tradición de “perro guardián” fuertemente instalada en la cultura periodística estadounidense (Mellado et al., 2016). En el periodismo mexicano, y latinoamericano general, la cultura periodística es más pasiva y declarativa, teniendo los periodistas un rol más de “diseminador” (Mellado et al., 2016) o “perro faldero” (Moore, 2013). Esto significa que los periodistas privilegian a las fuentes oficiales y raramente las cuestionan (Hanitzsch, 2007).
Sobre quién responde a las preguntas de los periodistas, en la muestra mexicana el principal interlocutor fue el canciller mexicano, Videgaray. En la muestra estadounidense, los principales interlocutores fueron altos funcionarios del DOS sin identificar (son piezas sin video y tampoco están identificados en el texto), seguidos de Videgaray (el canciller mexicano es muy activo tanto en las ruedas de prensa ofrecidas tanto por México, como por Estados Unidos y aquellas en conjunto) y de Pompeo. Tillerson aparece, junto con otros, en tercer lugar, en la lista de interlocutores de la muestra estadounidense.
Resulta extraño que en la transcripción de las piezas estadounidenses no se incluyan los nombres de los “altos funcionarios estadounidenses” que participan en las ruedas de prensa (denota falta de transparencia). Es importante subrayar que en la muestra estadounidense tienen relevancia los portavoces (participan hasta tres distintos), mientras que en la muestra mexicana no existen. Esto es relevante porque es en las ruedas de prensa con los portavoces donde se identificó una mayor interacción con los periodistas y preguntas más inquisitivas, probablemente porque se dan en un ambiente menos solemne y más familiar que las ruedas de prensa con altos cargos.
El análisis cualitativo revela que los representantes políticos de política exterior realizaron efectivamente su papel diplomático. Por un lado, en el sentido de servir a los Estados en sus relaciones internacionales, explicando y justificando la política exterior. Por otro lado, en el sentido de manejarse con habilidad y cortesía frente a las preguntas de los periodistas, que a menudo les señalaban las contradicciones de su discurso con el del poco “diplomático” presidente Trump.
Los periodistas ejercieron mayoritariamente el rol de “perro guardián” y los representantes políticos el rol “cooperativo”. Por lo tanto, la relación de poder establecida entre políticos y periodistas en el caso del estudio analizado corresponde al “modelo intercambio”. Como se explicó, este modelo se caracteriza por la existencia de una dependencia mutua y una relación recíproca entre políticos y periodistas: los primeros necesitan publicitar sus políticas y los segundos necesitan acceso a fuentes de alto nivel y a la información que éstas poseen.
Para concluir, este artículo demuestra la relevancia de identificar a medios, periodistas, políticos, tipos de preguntas y respuestas que se dan en las ruedas de prensa. Según cómo se combinen estos factores, se puede determinar el nivel de transparencia ofrecido por las instituciones gubernamentales. También se puede discernir qué modelo de relación de poder predomina en el intercambio entre políticos y periodistas. Esto es de gran relevancia, ya que la información elaborada por los periodistas tras las ruedas de prensa puede influir directamente en la opinión pública a través de los medios de comunicación.










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