SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.20 número39Duarte da ponte ribeiro y la primera misión diplomática brasileña en México: entre la distancia y la experiencia común (1834-1835) índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • No hay artículos similaresSimilares en SciELO

Compartir


CONfines de relaciones internacionales y ciencia política

versión impresa ISSN 1870-3569

CONfines relacion. internaci. ciencia política vol.20 no.39 Monterrey ago./dic. 2024  Epub 05-Mayo-2025

https://doi.org/10.46530/cf.vi39/cnfns.n39.p1-11 

Presentación

La presencia de México en Brasil y de Brasil en México

Barthon Favatto1 

Gabriel Passetti2 

1Tecnológico de Monterrey, México

2Universidad Federal Fluminense, Brasil


Cuando en abril de 1930 desembarcó en la ciudad de Río de Janeiro, capital de la entonces joven República Federativa de Brasil, el poeta, ensayista y recién nombrado embajador de México en Brasil, Alfonso Reyes, estas fueron sus primeras impresiones sobre la ciudad maravillosa y de la terra brasilis: “Mundo demasiado colonial donde todavía la gente no sabe vivir y las casas son malas.” (Reyes, 2011). Casi medio siglo después, otro diplomático, esta vez el brasileño José Guilherme Merquior presentó sus credenciales como embajador de Brasil en México. El mes también era abril, pero el año era 1987. La hija de Merquior, Julia, recuerda ese primer momento, el de la llegada y adaptación al nuevo país, de esta manera: “Fue un periodo intenso […] Fui a innumerables comidas (que se servían a las tres o cuatro de la tarde, ¡lo que nos descontrolaba al principio!) y cenas con sabores exóticos que mi mamá y yo adorábamos, pero a papá no tanto.” (Lyrio y Feldman, 2023).

En México, el embajador Merquior permaneció de 1987 a 1989. Sin duda fue un período corto, sin embargo estableció vínculos fructíferos con intelectuales de renombre como el escritor Octavio Paz, el filósofo Leopoldo Zea, el abogado y diplomático Víctor Flores Olea y el historiador Enrique Krauze, entre otros. Contribuyó con escritos para la Revista Vuelta (de Paz y Krauze), Nexos (de Héctor Aguilar Camín) y Cuadernos Americanos (de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM) (Lyrio y Feldman, 2023). Por su parte, en sustitución al embajador Pascual de Ortiz Rubio, quien había sido elegido presidente de México, Reyes actuó por primera vez como embajador en Brasil en un período un poco más extenso, de 1930 a 1936. Durante esos años, el regiomontano estableció contactos y lazos de amistad con destacados intelectuales brasileños; entre ellos, el líder del movimiento modernista brasileño, Oswald de Andrade, y su compañera Patrícia Galvão (Pagu), las escritoras Rachel de Queiroz y Cecília Meireles, además del poeta y crítico literario Manuel Bandeira. Durante este período, Reyes se dedica enérgicamente a la escritura de poemas y libros.

La sociabilidad intelectual de Merquior con círculos de la intelligentsia mexicana de los años ochenta y de Reyes con la brasileña de la década de los treinta sirvieron como medios facilitadores de adaptación e inscripción sociocultural, hasta el punto de cambiar con sorprendente rapidez sus percepciones sobre aquello que, al menos en un principio, les parecía extraño o incluso reprochable en la cultura y el ethos del país al que fueron designados. La sensación inicial de extrañamiento fue dando paso a una gran admiración y al reconocimiento cada vez más público y espontáneo de las bellezas, especificidades, sutilezas y refinamientos de la cultura y del ethos locales. Lo ajeno se volvió casi familiar. Esta idea se reforzó en ambos por la preservación de los lazos de amistad y por los registros de declaraciones casi pasionales.

En el caso de Reyes, la admiración por Brasil aparece entre textos y obras, por ejemplo, en un pasaje de El Brasil en una castaña, de 1942, sentencia con una convicción tal que solo un nativo de tierras brasileñas podría concebirla, que “el brasileño es el diplomático nato, y el mejor negociador que ha conocido la historia humana” y que “no hay conflicto que se resista a su espíritu de concordia, y a su ardiente simpatía […] [porque] nació para deshacer, sin córtalo, el Nudo Gordiano.” (Reyes, 2017).

Mientras era embajador en Río de Janeiro, Reyes promovió intercambios artísticos y literarios, organizó exposiciones de arte mexicano y coordinó, en el ámbito de la diplomacia cultural, la donación de plantas nativas y de una estatua de Xochipilli -la divinidad azteca de los artistas, las flores y de todo lo bello- al Jardín Botánico de Río de Janeiro. Melchior siguió una estrategia similar al no mesurar esfuerzos como embajador en la creación de un programa permanente de estudios brasileños en la UNAM en homenaje al literato, diplomático y amigo João Guimarães Rosa. En la intimidad de su vida privada, reconocía con asombro “la diversidad de lugares y personas” que él y su familia habían conocido en México (Lyrio y Feldman, 2023).

Alfonso Reyes y José Guilherme Merquior, a pesar de ser distantes por nacionalidades, culturas, tradiciones diplomáticas y épocas históricas diferentes, experimentaron y compartieron con un ardor similar esas miradas de outredad en relación al nuevo lugar, a la nueva cultura, a todo aquello que es otro, pero que al fin y al cabo también es un “yo” -como nos recuerda Tzvetan Todorov (1999)-. Compartieron la convicción de que el conocimiento es el camino hacia la comprensión mutua entre los pueblos y a la sana conducción de la diplomacia entre Estados. Coronaron sus proyectos y quehaceres diplomáticos más allá de las simplificaciones de la razón, que busca explicarlo todo justificándolo, dotándolos desde el principio con un espíritu más noble, de alto valor moral y cosmopolita.

No es casualidad que Reyes y Merquior ocupen lugares destacados en la historia de estos 190 años de relaciones diplomáticas entre Brasil y México. Estos casi dos siglos de presencia mexicana en Brasil y de presencia brasileña en México, que son celebrados en el marco del Año Dual México-Brasil 2023-2024. El hito fue establecido en el contexto de la V Reunión de la Comisión Binacional Brasil-México, que tuvo lugar en abril de 2023, cuando el Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, se reunió en la Ciudad de México con el entonces Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard. A partir de este encuentro, se diseñó un plan conjunto de acciones, proyectos y actividades destinadas a impulsar el fortalecimiento de los intercambios culturales, económicos y científicos entre las dos principales economías y democracias de América Latina. El hito del Año Dual revivió, en cierto sentido, aquel espíritu que direccionó a Reyes y a Merquior.

El dossier que la revista CONfines tiene el inmenso orgullo de presentar se enmarca en la comprensión de que el conocimiento es una herramienta fundamental para el reconocimiento, acercamiento y entendimiento mutuo entre ambos pueblos y Estados, y esta idea se reflejó en las vibrantes trayectorias de estos dos embajadores. Intitulado “La presencia de México en Brasil y de Brasil en México”, este dossier se suma de manera independiente y paralela, pero de algún modo complementaria, a las iniciativas oficiales realizadas en el marco del Año Dual como a otras actividades y esfuerzos autónomos que respaldan el bienio conmemorativo 2023-2024. Por lo tanto, se trata de una iniciativa única, en los campos de la historia y de las relaciones internacionales, envuelta en una atmosfera de celebración por estos 190 años de relaciones bilaterales.

México y Brasil, los dos países más ricos y poblados de América Latina, también concentran dos de las comunidades académicas más vibrantes y activas de la región. En ambos países, la mirada atenta hacia el otro evidencia comparaciones, provoca acercamientos y estimula conexiones. Cercanos pero distantes, similares pero distintos, ambos países ofrecen a los historiadores, internacionalistas y otros investigadores de las Ciencias Sociales y Humanas una serie de puntos en común en sus trayectorias como Estados independientes desde el amanecer del siglo XIX.

En estos 190 años, muchos desafíos han sido similares, lo que permite pensar en comparaciones y, eventualmente, en conexiones entre Brasil y México. Ambos Estados lograron su independencia política prácticamente al mismo tiempo (México en 1821, Brasil en 1822) y, con inmensos territorios heredados de las coronas de Portugal y España, las élites que buscaban organizar esos gobiernos discutieron acaloradamente los modelos políticos a adoptar, monarquía o república, y los tipos de Estado a implementar, unitario o federalista (Carmagnani, 1993). En ambos casos, se produjeron intensas y violentas disputas entre élites centralistas y provinciales, pero mientras que en el caso de Brasil hubo una victoria de los conservadores y la preservación de casi todo el territorio heredado de Portugal, en el caso de México las numerosas luchas llevaron a invasiones extranjeras e importantes pérdidas territoriales.

Las diferencias también son muchas y deben de ser destacadas. Mientras que en el Brasil posterior a la independencia se vivió un orden conservador caracterizado por acuerdos entre las élites, especialmente en lo que respecta a la permanencia del trabajo de africanos y afrodescendientes esclavizados, en México la principal fuerza laboral era de origen indígena y las relaciones con esta mayoría de la población generaron conflictos entre las élites. Sin embargo, tanto un Estado como el otro sufrió una difícil y periférica inserción en el sistema internacional y constantes presiones de potencias extranjeras: el Imperio Británico en el caso de Brasil, y Estados Unidos y Francia en el caso de México (Zoraida Vázquez, 2003). En el caso de México, el país se enfrentó a dos invasiones francesas (1838 y 1862) y a la guerra con Estados Unidos (1846 y 1848), que culminó con la victoria del vecino del norte y la pérdida de más de la mitad del territorio mexicano. Sobre este evento, que representó una fractura en la historia mexicana, un cronista enfatizó: “la República Mexicana, tan privilegiada por la naturaleza, llena de elementos que conforman una nación grande y feliz, tuvo entre otras desgracias [...] la de situarse al lado de un pueblo fuerte y emprendedor” (Alcaraz, 2016).

Ante estos desafíos, es posible identificar que las relaciones entre los dos países estuvieron marcadas, en el siglo XIX, por candentes preocupaciones respecto a la inserción internacional, especialmente de productos en los mercados del Atlántico Norte, así como las relacionadas con su entorno inmediato. Las élites del Imperio de Brasil no escatimaron esfuerzos para construir una imagen de una monarquía siempre amenazada en los trópicos por vecinos republicanos percibidos como muy diferentes (Prado, 2001), convirtiéndolo así en la imagen de una isla estable, rodeada y amenazada (Preuss, 2011). Solo con la victoria de la Triple Alianza y, consecuentemente, de Brasil, en la Guerra de Paraguay (1864-70), esta imagen empezaría a ser cuestionada con el inicio de la decadencia del imperio (Schwarcz, 1998). En el caso de México, se mantuvieron las relaciones de admiración y temor respecto a Estados Unidos y a las potencias europeas (Zoraida Vázquez y Meyer, 2015).

La transición del siglo XIX al XX fue un período de rupturas para ambos países. Brasil hizo la transición de la monarquía a la república en 1889, pero mantuvo sus tradiciones continuistas. México experimentó una profunda revolución de masas entre 1910 y 1920. Durante este período y después de la invasión del puerto de Veracruz por parte de Estados Unidos, Brasil llegó a mediar, junto con Argentina y Chile, las negociaciones entre el gobierno del presidente estadounidense Woodrow Wilson y, del lado mexicano, los de Venustiano Carranza y Victoriano Huerta (Fabela, 1958). Sin embargo, en ambos casos, llama la atención que, más allá de la diplomacia estatal, había miradas curiosas y atentas de uno sobre el otro, debido a lo que estaba sucediendo en cada uno de esos países, tanto por parte de las élites como de los campesinos y obreros (Sousa, 2012). Esto evidencia un nuevo tiempo de conexiones internacionales a través de redes de solidaridad que complementaban o ignoraban las diplomacias oficiales, ya sea utilizando la prensa o a través de las redes transnacionales proletarias.

En las décadas siguientes al término de la Revolución mexicana, el gobierno posrevolucionario asumió un papel relevante en el cuestionamiento del orden internacional y, en particular, continental, enfrentando a veces de manera directa e incisiva a la diplomacia de Estados Unidos. Esto ocurrió durante las Conferencias Panamericanas (Spyer, 2013; Friedman y Long, 2015) y también durante la construcción de un nuevo orden internacional después de la Segunda Guerra Mundial. Las nuevas relaciones sociales y las transformaciones en el continente y en el mundo facilitaron el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y el fortalecimiento de las conexiones sociales, culturales y económicas. Como únicos dos países latinoamericanos que enviaron soldados a los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial, Brasil y México también fueron responsables de presentar y negociar una versión propia de las relaciones interamericanas en las conferencias de Chapultepec (1945) y Río de Janeiro (1947), en el período inmediato al término de la guerra, en un esfuerzo por construir un nuevo orden continental con menos interferencia de Estados Unidos (Lourenço Neto, 2015).

Recorriendo caminos distintos durante la Guerra Fría, pero igualmente marcados por la represión a las oposiciones políticas, Brasil y México protagonizaron un momento único en la historia de las relaciones entre ambos países y que representó el fortalecimiento de los lazos de solidaridad entre los dos pueblos. En 1964, cuando el país sudamericano vivía “o apogeu de uma primavera democrática brasileira, que nunca chegou ao verão” [El apogeo de una primavera democrática brasileña que nunca llegó al verano] (Napolitano, 2021), el gobierno progresista del presidente João Goulart fue destituido del poder por un golpe de Estado. Se instauró un período de veintiún años de dictadura civil-militar que persiguió y asesinó a los opositores políticos del régimen. En ese momento, siguiendo una tradición de acogida de refugiados iniciada por el diplomático Gilberto Bosques Saldívar durante la Segunda Guerra Mundial, México recibió y otorgó refugio a perseguidos de la dictadura de Brasil. Aunque el país norteamericano no figuraba como uno de los principales destinos del exilio brasileño, mutó como un importante referente de acogida, ya que permitió a los exiliados reconstruir sus vidas y ejercer cierto grado de militancia política (Morales Muñoz, 2020).

En las décadas posteriores, México y Brasil buscaron una nueva inserción en el mundo cuando parecía estar surgiendo un nuevo orden mundial después del colapso del bloque socialista. En tiempos de apertura de mercados y globalización, cada país buscó su lugar en los nuevos acuerdos regionales, pero también hubo esfuerzos por establecer acuerdos bilaterales y ampliar las relaciones comerciales entre ambos países. Hoy en día, México y Brasil se encuentran entre las economías más grandes del mundo, enfrentando enormes desafíos sociales, políticos y económicos, pero también presenciando un momento sin precedentes de acercamiento. México figura como el sexto socio comercial más grande de Brasil y Brasil, a su vez, es el séptimo socio comercial más grande de México.

El Año Dual Brasil-México emerge como un hito en esta trayectoria de 190 años de relaciones diplomáticas, económicas y culturales, traduciéndose como un esfuerzo por ampliar el mutuo (re)conocimiento, el intercambio y la circulación de personas, productos e ideas entre ambos países. Cada vez más, el (re)conocimiento recíproco, antes impulsado por hombres como Alfonso Reyes y José Guilherme Merquior, se amplía y profundiza con la publicación de trabajos pioneros, como la traducción al portugués de Intimidades, Conflitos e Reconciliações: México e Brasil, 1822-1993, de Guillermo Palacios (Edusp, 2008); la publicación en español de Historia mínima de Brasil, de Boris Fausto (Colegio de México, 2022); las investigaciones de Crespo (2013), una brasileña radicada en México; o el más reciente Emergências Culturais: Instituições, Criadores e Comunidades no Brasil e no México, coordinado por Néstor García Canclini (2023). Estas iniciativas, junto con otras no mencionadas, llevaron a dos profesores brasileños, uno en una institución brasileña y otro en una mexicana, a proponer la organización de este dossier.

Los artículos presentados aquí reflejan la ampliación de estas redes intelectuales y el mayor (re)conocimiento mutuo entre los dos países, manifestándose en un flujo dual de intereses. La mitad de los textos proceden de la contribución de historiadores y la otra mitad de internacionalistas. La mitad de los investigadores son brasileños y la otra mitad mexicanos. Del mismo modo, hay una investigación sobre un diplomático brasileño en México (Duarte da Ponte Ribeiro) y otra sobre un diplomático mexicano en Brasil (Alfonso Reyes), así como una investigación sobre las conexiones económicas entre ambos países y otra sobre las conexiones en las políticas exteriores de sus respectivos gobiernos.

Es igualmente válido enfatizar que la mitad de los artículos está en portugués y la otra mitad en español. En este aspecto, el dossier se realiza de manera inédita como el primero en CONfines en ser bilingüe. Se buscó conservar la originalidad idiomática de los escritos entendiendo que el lenguaje es mucho más que una herramienta de comunicación. Es, sobre todo, un medio de ser en el mundo, una evidencia de un conjunto de sensibilidades que permite ver al otro desde su horizonte histórico-cultural. En vista de esto, el lector encontrará una disposición natural de los artículos a lo largo del dossier, alternando propuestas en portugués y español.

El artículo del historiador brasileño Valdir Donizete dos Santos Junior inaugura la serie de publicaciones. Titulado “Duarte da Ponte Ribeiro e a Primeira Missão Diplomática Brasileira no México: Entre a Distância e a Experiência Comum (1834-1835)”, este trabajo analiza la primera misión diplomática brasileña en México liderada por Duarte da Ponte Ribeiro, entre los años 1834 y 1835, utilizando documentos de la época como fuentes. Los documentos consultados y analizados por el historiador se encuentran guardados en el Arquivo Histórico do Itamaraty, en Río de Janeiro, y fueron compilados en este aporte. En su análisis, el historiador busca comprender el papel de Duarte da Ponte Ribeiro como agente político y miembro de un cuerpo diplomático que, más allá de un simple representante del Estado, resulta un emisario en tierras hasta entonces desconocidas. Da Ponte Riveiro compartió perspectivas y visiones propias del mundo, que a veces se ajustaban a los intereses del Imperio de Brasil y otras veces no. A partir del análisis de este rico material documental, el autor pudo explorar las expresiones de tensiones, contradicciones y ambigüedades latentes en la misión diplomática, muy particulares de un momento de la historia de la diplomacia marcado por grandes transformaciones en el mundo Atlántico, que impactaron de manera sustancial y simultánea a Brasil y México.

El objetivo principal del artículo de Santos Junior fue entender, a partir de la experiencia diplomática de Ponte Ribeiro y dentro de una perspectiva de experiencia histórica común, las direcciones y contornos que México y Brasil dieron a sus respectivas políticas exteriores en la primera mitad del siglo XIX. En este sentido, una contribución relevante del artículo -entre otras- se basa en la fundamentación de que, aunque hubo un interés mutuo en establecer relaciones diplomáticas entre las jóvenes naciones en ese período, sus miradas se dirigían más hacia otros horizontes geográficos y a las tensiones que emanaban de ellos. En el caso de Brasil, hacia Gran Bretaña y América del Sur, y en el caso de México, hacia Francia y Estados Unidos. Esta condición dificultó, al menos en ese momento, un mayor acercamiento entre el gigante imperio del sur y la grandiosa república latinoamericana del norte.

Avanzando en el tiempo hasta el siglo XX, y cambiando el eje geográfico de México a Brasil, el segundo artículo de la serie es de la investigadora mexicana Mayra Jocelin Martínez Martínez. La historiadora, quien ha dedicado años al estudio de América Latina y la presencia de Alfonso Reyes en Brasil, nos presenta un relevante artículo en español llamado “Alfonso Reyes y el Jardín Botánico de Río de Janeiro: Laranjeiras, estatuas y plantas como estrategia de diplomacia cultural”. El distinguido diplomático y escritor Alfonso Reyes promovió durante los primeros seis años de su puesto como embajador de México en Brasil una intensa diplomacia cultural, manifestada en la donación, a la ciudad de Río de Janeiro, y especialmente a su magnífico Jardín Botánico, de una estatua y plantas representativas de México. Cabe recalcar que este espacio paisajístico y de conservación de la flora brasileña, inaugurado en 1808 por orden imperial de D. João VI, entonces recién llegado a Brasil después de la invasión de Portugal por Napoleón Bonaparte, es reconocido no solo como un símbolo de la antigua capital, sino también del país.

Desde ese aspecto, la elección de Reyes de donar símbolos mexicanos al espacio simbólico brasileño no ocurrió al azar. Esto se debe a que, como señala la historiadora, no se trataba de cualquier símbolo, sino de la amapola silvestre y del peyote, en el caso de las plantas. El artículo analiza esta estrategia de diplomacia cultural de Reyes con el fin de comprender estas y otras sutilezas, así como los objetivos y las intencionalidades presentes en esta. Para ello, Martínez Martínez ha utilizado diversas fuentes documentales, tales como las correspondencias oficiales intercambiadas entre Alfonso Reyes y la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, el archivo personal del diplomático guardado por la Capilla Alfonsina del Instituto de Bellas Artes y Literatura de México, además de los propios ensayos brasileñistas del escritor diplomático. El artículo nos presenta una página de la historia de la diplomacia alfonsina en Brasil que ha sido poco explorada por la literatura especializada tanto en Brasil como en México, pero que está cargada de simbolismo y representaciones para ambos países.

Anclando en el siglo XXI, el tercer artículo de la selección se intitula “Coincidencias, sinergias y desafíos en la relación bilateral Brasil-México en el escenario internacional”, del internacionalista mexicano José Miguel Gallo Blancas. En él, el autor se propone analizar el alcance y la importancia de la dinámica de cooperación económica internacional entre las dos mayores economías de América Latina. Detalla los roles desempeñados por estas economías emergentes en el escenario mundial, además de observar el volumen de inversiones, las convergencias, el peso de las balanzas comerciales y los futuros desafíos de esta dinámica de cooperación. La propuesta de Gallo Blancas se caracteriza también por un rescate del itinerario histórico de cooperación económica entre Brasil y México, México y Brasil. Así, se remonta al siglo XIX con los primeros intentos de acercamiento entre el Imperio de Brasil y la República de México, recorriendo los cien años siguientes hasta llegar a la consolidación de los grandes acuerdos bilaterales de cooperación económica en el siglo XXI. Especialmente aquellos diseñados a partir de los gobiernos de los presidentes Vicente Fox, de México, y Fernando Henrique Cardoso, de Brasil.

Ambos gobiernos fueron responsables de la arquitectura de tres Acuerdos de Complementación Económica (ACE) que, de una manera u otra, impulsan la cooperación económica entre los dos países en la actualidad: los ACE nros. 53, 54 y 55. El penúltimo es considerado por Gallo Blancas como un hito en esta cooperación debido a la búsqueda del establecimiento de un área de libre comercio entre México y los países que conforman el MERCOSUR. El autor también buscó establecer una comprensión de estas dinámicas de cooperación describiendo paralelos con los cambios ideológico-partidarios en los respectivos poderes ejecutivos de Brasil y México. De esta manera, demuestra cómo el clima político influye en la cooperación económica entre los dos países, fortaleciéndola en ocasiones y debilitándola en otras. Gallo Blancas defiende además la vitalidad de adoptar las perspectivas idealista y constructivista como impulsoras del fortalecimiento de la cooperación entre México y Brasil, ante la cada vez más creciente amenaza de conflictos internacionales que impactarán la economía global en los próximos años.

El cierre del dossier lo realiza el artículo del internacionalista brasileño João Roberto Fava Júnior. Bajo el título “As Políticas Externas e as Relações Bilaterais Brasil-México: História, Desafios e Oportunidades”, el estudio analiza, a partir del proceso histórico-institucional, el desarrollo de las matrices de política exterior, así como las relaciones bilaterales entre Brasil y México en el siglo XXI. Para ello, explora las estrategias de autonomía y el alcance de sus influencias geopolíticas utilizando el enfoque del neoinstitucionalismo. Recupera el itinerario histórico que ha conformado desde el siglo XIX las políticas exteriores y las relaciones bilaterales entre Brasil y México, señalando que factores como las divisiones geopolíticas y las tensiones políticas, tanto internas como regionales, se han consolidado como obstáculos para la coordinación de una visión más alineada de cooperación.

El artículo también defiende la necesidad de una mayor coordinación entre ambos países para promover la ampliación de la cooperación comercial y política, fortalecer el protagonismo regional y superar los desafíos histórico-estructurales de América Latina. Para el autor, es innegable que una mayor aproximación entre las dos principales economías y democracias de América Latina puede resultar en beneficios múltiples tanto para ambos países como para el continente. Según él, Brasil y México pueden beneficiarse, entre otros aspectos, de la ampliación de mercados para sus productos y de la disminución de la dependencia de socios comerciales y políticos históricos. Se trata, por lo tanto, de un artículo con una propuesta audaz, pero muy bien fundamentada, ya que se basa en tópicos temáticos, discusiones teóricas y bibliográficas pertinentes. Su propuesta metodológica se fundamenta en la comprensión del pasado y del presente para proponer una alternativa posible para la construcción del futuro.

Los cuatro artículos que componen este dossier conmemorativo de CONfines tejen así una red de enriquecedores diálogos entre sí, que a fin de cuentas componen los hilos de Ariadna de estos 190 años de presencia de Brasil en México y de presencia de México en Brasil. Presentan tanto registros fotográficos de momentos áureos como radiografías de momentos menos auspiciosos. Abriendo y cerrando los objetivos de sus respectivas cámaras disciplinarias, los estudios revelan instantes en los que predominó la aproximación y otros en los que se favoreció el distanciamiento. En conjunto, generan un diagnóstico que revela la persistencia, aunque con las debidas singularidades históricas de cada período, de las mismas condiciones estructurales que dificultan, retardan o postergan una mayor ampliación y profundización de las relaciones bilaterales entre México-Brasil. Al mismo tiempo, recuperan ejemplos exitosos del pasado y señalan alternativas y acciones posibles. De ellos emanan, por parte de historiadores e internacionalistas, investigadores mexicanos y brasileños, oportunidades de (re)conocimiento mutuo y esperanzas de un camino cada vez más conjunto, al cual el Año Dual parece señalar a todos como un momento decisivo.

Siempre es oportuno recordar que la entrega de un dossier de esta envergadura a la ávida lectura y al juicio crítico del lector nunca es resultado de los solitarios, sino de las meticulosas labores de coordinadores, autores y revisores. Esto, sobre todo, y aquí debemos reconocerlo, el denominador común de una red de cooperación que reunió con un mismo propósito, en una misma dirección, en una sola presencia, a mexicanos y brasileños.

En México, agradecemos a la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno (ECSG) y al Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, del Tecnológico de Monterrey, representados por la totalidad de su comunidad: decanos, directores, profesores y estudiantes. A la Dra. María Teresa Martínez Trujillo, editora en jefe, y, al Comité Editorial de la revista CONfines, por su apoyo, acogida y reconocimiento de la relevancia académica e histórica de la propuesta. Un agradecimiento especial al staff de la revista, que no escatimó esfuerzos en apoyarnos y realizar un trabajo cuidadoso. A María Fernanda Nuñez Narváez (revisora en español), a Verónica Martínez (maquetista y diseñadora gráfica) y a Guillermo Alejandro Navarro Virgen (base operativa). Memo, en especial, ha sido un puerto y una guía en estos meses de travesía.

Actores e instituciones externas también han sido imprescindibles en esta jornada. Nuestros más sinceros agradecimientos a la Embajada de la República Federativa de Brasil en México por su actuación voluntaria en la difusión de la convocatoria de envío de artículos, movilizando sus redes sociales oficiales, la red de Cátedras Brasil en México y el Instituto Guimarães Rosa. En particular, al Sr. Secretario Maurício Horta Miyauchi y a su Excelencia el Embajador de Brasil en México, Fernando Coimbra. El Embajador también fue generoso al aceptar nuestra invitación a una entrevista que, ahora y en su totalidad, forma parte de este número de CONfines en la sección Conversaciones. Entre otros temas de interés académico y público, su Excelencia abordó los 190 años de relaciones diplomáticas entre Brasil y México, el Año Dual, el fortalecimiento de los lazos de cooperación entre ambos países en diversas áreas, el tema una posible adhesión de México al BRICS y la innovación en la adopción de visas electrónicas entre México y Brasil. ¡Vale la pena leerlo!

Nuestro agradecimiento a las profesoras brasileñas que trabajan en México: Vanessa Daniele de Moraes, del Instituto Politécnico Nacional, y, Sílvia Dolores Luna Leal. Vanessa desde el principio fue una entusiasta de la propuesta y, además, se suma al número 39 de CONfines con el interesante ensayo “Francisco Toledo em uma Coreografia do Sensível” en la sección Varia. Por su parte, Sílvia fue un apoyo indispensable que, desde la Ciudad de México, no escatimó esfuerzos, tiempo, dedicación y voluntad para guiarnos por los laberintos del idioma de Camões y Machado de Assis.

En Brasil, otras importantes redes de apoyo se unieron a la causa a través de la difusión de la convocatoria de artículos. Agradecemos a la Associação Nacional de Professores e Pesquisadores em História das Américas (ANPHLAC), al Laboratório de História da Política Internacional Sul-americana (LAHPIS) y al Instituto de Estudos Estratégicos (INEST) da Universidade Federal Fluminense (UFF). De igual modo, debemos de reconocer el gran trabajo de la profesora Yara Firmino Camargo, quien desde el Atlántico Sur también nos apoyó en la revisión de los textos en portugués.

Esperamos haber entregado a Brasil y México, a los investigadores mexicanos y brasileños, un dossier a la altura de la generosidad de nuestros pueblos, de la diversidad de nuestras faunas y floras, de la riqueza de nuestras culturas y del brillantismo que emana de nuestras universidades -reconocidas regional y mundialmente por su excelencia en investigación-. Como coordinadores y autores, compartimos la esperanza de haber llevado y presentado un producto académico histórico que ojalá esté a la altura de estos 190 años de relaciones entre Brasil y México, México y Brasil. Un material que esté a la grandiosidad de la estrella de las celebraciones del Año Dual y, más allá, del mutuo (re)conocimiento, tan anhelado, de diplomáticos como Alfonso Reyes y José Guilherme Merquior.

Este dossier “La presencia de México en Brasil y de Brasil en México” se presenta como muestra de la capacidad de las Ciencias Sociales y Humanidades, de disciplinas tan convergentes y complementarias como las Relaciones Internacionales y la Historia, de comprensión estratégica de la realidad latinoamericana. De la vitalidad humanística de estos campos de conocimiento como impulsores de la solidaridad, de la justicia social y la dignidad humana, del florecimiento científico y del acercamiento entre nuestros pueblos y Estados. Pero también, como ejemplo de la capacidad de nuestras Academias y nuestros investigadores del Sur Global para generar respuestas propias, y sobre todo originales y de calidad, a las problemáticas y cuestionamientos propios de nuestros países y de nossa América. ¡Conocer es reconocer! Una enseñanza, un legado de Merquior y Reyes que nunca debemos perder de vista. ¡Que venga el bicentenario!

Referencias

Alcaraz, R. (Coord.) (2016). Apuntes para la historia de la guerra entre México y los Estados Unidos. Secretaría de Cultura. [ Links ]

Carmagnani, M. (Coord.). (1993). Federalismos latinoamericanos: México, Brasil, Argentina. El Colegio de México. [ Links ]

Crespo, R. (2013). Entusiasmo, Temores, Indiferença: O México na Correspondência Diplomática Brasileira (1919-1959). Revista Eletrônica Da ANPHLAC, (14), 43-61. https://doi.org/10.46752/anphlac.14.2013.1227 [ Links ]

Fabela, I. (1958). Historia diplomática de la Revolución mexicana (1912-1917), Vol. II. Fondo De Cultura Económica. [ Links ]

Friedman, M. P. y Long, T. (2015). Soft Balancing in the Americas: Latin American Opposition to U.S. intervention, 1898-1936. International Security, 40(1), 120-156. https://doi.org/10.1162/ISEC_a_00212 [ Links ]

García Canclini, N. (2023). Emergências Culturais: Instituições, Criadores e Comunidades no Brasil e no México. Edusp. [ Links ]

Lyrio, M. C. y Feldman, L. (Coords.) (2023). Merquior y México: una antología. Textofilia. [ Links ]

Morales Muñoz, D. (2020). Brasileños asilados en méxico: dos casos de excepción. Historia Mexicana, 70(2), 839-891. https://doi.org/10.24201/hm.v70i2.4169 [ Links ]

Napolitano, M. (2021). 1964: História do Regime Militar Brasileiro. Contexto. [ Links ]

Neto, S. (2015). A Conferência do Rio De Janeiro e o Tratado Interamericano de Assistência Recíproca: Conflitos na Construção do Sistema Interamericano. Passagens. Revista Internacional De História Política E Cultura Jurídica, 7(3), 473-489. https://doi.org/10.15175/1984-2503-20157303 [ Links ]

Palacios, G. (2008). Intimidades, Conflitos e Reconciliações: México e Brasil, 1822-1993. Edusp. [ Links ]

Prado, M. L. (2001). O Brasil e a Distante América do Sul. Revista de História, (145), 127-149. https://doi.org/10.11606/issn.2316-9141.v0i145p127-149 [ Links ]

Preuss, O. (2011). Bridging the Island: Brazilian’s Views of Spanish America and Themselves, 1865-1912. Iberoamericana. [ Links ]

Reyes, A. (2011). Diario (Vol. III: Santos, 5 de abril de 1930-Montevideo, 30 de junio de 1936). Academia Mexicana de la Lengua / El Colegio de México / El Colegio Nacional / Fondo De Cultura Económica / Capilla Alfonsina. [ Links ]

______. (2017). Obras completas de Alfonso Reyes (Vol. IX: Norte y Sur. Los trabajos y los días. História Natural das Laranjeiras). Fondo De Cultura Económica. [ Links ]

Schwarcz, L. (1998). As Barbas do Imperador: D. Pedro II, um Monarca nos Trópicos. Companhia das Letras. [ Links ]

Sousa, F. (2012). Operários e Camponeses: A Repercussão da Revolução Mexicana na Imprensa Operária Brasileira, 1911-1918. Paco Editorial. [ Links ]

Spyer, T. M. (2013). As Conferências Pan-Americanas (1889-1928): Identidades, União Aduaneira e Arbitragem. Alameda Editorial. [ Links ]

Todorov, T. (1999). A Conquista da América: A Questão do Outro. Martins Fontes.Links ]

Zoriada Vázquez, J. (2003). Una difícil inserción en el concierto de las naciones. En von Dusek, A. A. y Guerra, F. J., Inventando la nación: Iberoamérica, siglo XIX (pp. 253-286). Fondo De Cultura Económica . [ Links ]

Zoriada Vázquez, J. y Meyer, L. (2015). México frente a Estados Unidos: un ensayo histórico (1776-2000). Fondo De Cultura Económica . [ Links ]

1No original: “Mundo demasiado colonial donde todavía la gente no sabe vivir y las casas son malas.”

2No original: “Fue un periodo intenso […]. Fui a innumerables comidas (que se servían a las tres o cuatro de la tarde, ¡lo que nos descontrolaba a principio!) y cenas con sabores exóticos que mi mamá y yo adorábamos, pero a papá no tanto.”

3No original: “El brasileño es el diplomático nato, y el mejor negociador que ha conocido la historia humana. No hay conflicto que se resista a su espíritu de concordia, y a su ardiente simpatía. […] Nació para deshacer, sin córtalo, el Nudo Gordiano.”

4No original (trecho completo): “Quedaron verdaderamente encantados con la diversidad de lugares y personas que conocieron.”

Creative Commons License Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons