Introducción
La cirugía oral y maxilofacial (COMF) es la especialidad que ofrece diagnóstico y tratamiento a heridas, patologías y anormalidades en la cavidad oral, facial, cabeza y cuello, logrando restablecer funcionalidad y estética.1,2 La complejidad ligada al tratamiento de estas patologías requiere un ambiente hospitalario que garantice el manejo integral e interdisciplinario del paciente, incluyendo sus cuidados postoperatorios, por lo que el uso del pabellón central es inherente.2,3
En la actualidad son diversos los estudios epidemiológicos de COMF a nivel mundial que describen las patologías que comprometen el área de esta especialidad. Gran parte de ellos se centran en un tipo de lesión; el escenario a nivel nacional (Chile) muestra numerosas publicaciones que ahondan en fracturas mandibulares y/o extendidas, contrastando con una escasa cantidad que aborda por completo el espectro de patologías presentadas en servicios públicos hospitalarios.2,4-6
Es requisito obtener descripción actual del escenario nacional en servicios públicos hospitalarios con la finalidad de orientar la especialidad y formación de nuevos profesionales, según el contexto contemporáneo.
Este trabajo tiene como objetivo conocer la epidemiología de los procedimientos quirúrgicos realizados en pabellón central bajo anestesia general por el equipo de COMF del Complejo Asistencial Barros Luco (CABL), Santiago de Chile, durante el periodo comprendido entre 2008-2018.
Material y métodos
El estudio de carácter retrospectivo se efectuó con los datos de las cirugías realizadas entre enero de 2008 y diciembre de 2018 (11 años), donde participaron miembros pertenecientes al personal del servicio de COMF del CABL, Santiago de Chile, en calidad de cirujano principal. Se utilizó la base de datos del registro de cirugías realizadas en pabellón central; se excluyeron todas aquéllas que presentaban datos incompletos o códigos de prestación erróneos.
Se analizaron las siguientes variables: fecha de intervención, edad, previsión, diagnóstico, intervención. A fin de poder comparar los resultados con estudios similares, las intervenciones se dividieron en trauma maxilofacial y etiología no traumática. Con respecto a la División de Trauma Maxilofacial, se realizó una subdivisión en fractura de mandíbula aislada, fractura de tercio medio (incluyendo extendidas, NOE, órbito-cigomáticas) y fracturas maxilo-mandibulares.
Se utilizó una planilla Excel con los datos recopi lados. Para variables continuas (edad) se calculó la media y desviación estándar; las variables categóricas fueron expresadas en forma de porcentaje.
Resultados
Se identificaron 521 procedimientos pertenecientes al personal de COMF en carácter de primer cirujano, de los cuales al relacionar las variables «código de prestación» con «diagnóstico» se excluyeron 24 cirugías que no pertenecían a la especialidad, dando un total de análisis de 497 cirugías.
Descripción por variables:
De la previsión: el principal grupo de usuarios del servicio correspondió a personas pertenecientes al seguro de salud FONASA A (40.8%) y FONASA B (23.5%). El resto de los grupos atendidos y su distribución se describen en la Tabla 1.
Del origen de las cirugías: la mayoría corresponden a etiología no traumática 261 (52.5%), seguidas de origen traumático 236 (47.4%).
De la edad: el promedio o media (ME) de los pacientes fue de 35 años, con una desviación estándar (DE) de 17. Se muestra en la Tabla 2.
De la distribución de trauma por edad: la fractura con mayor porcentaje fue mandibular aislada (69.4%), con una edad media de 32 ± 17 años, en contraste, la de menor porcentaje fue de órbita aislada con una media de 59 ± 21 años (Tabla 3).
De la distribución de dismorfismo dentofacial (DDF) por edad: la DDF de mayor prevalencia fue clase III (72.8%) con edad promedio de 23 ± 5.3 años. La primera y segunda década de edad presentaron el universo total de pacientes en consulta y tratamiento (Tabla 4).
De la distribución de cirugías no traumáticas por edad: la DDF pertenece a la cirugía de etiología no traumática más prevalente (40.9%) con una media de edad de 23 ± 5.4 años. El retiro de elementos de osteosíntesis (OTS) se relacionó con exposición de placa como secuela quirúrgica (Tabla 5).
Tabla 1 Distribución de pacientes de acuerdo a su previsión.
| Previsión de Salud | n | % |
| FONASAA | 203 | 40.8 |
| FONASAB | 117 | 23.5 |
| FONASAC | 31 | 6.2 |
| FONASAD | 37 | 7.4 |
| FONASA libre elección | 37 | 7.4 |
| Seguro de accidentes | 23 | 4.6 |
| ISAPRE | 16 | 3.2 |
| PRAIS | 18 | 3.8 |
| Particular | 15 | 2.9 |
| Total | 497 | 100 |
FONASA = Fondo Nacional de Salud; ISAPRE = Instituciones de Salud Previsional; PRAIS = Programa de Reparación y Atención Integral de Salud.
Tabla 2 Distribución según edad del total de cirugías.
| Edad en décadas | n |
| 10-19 | 73 |
| 20-29 | 182 |
| 30-39 | 103 |
| 40-49 | 47 |
| 50-59 | 35 |
| 60-69 | 29 |
| 70-79 | 19 |
| 80-89 | 9 |
| 90-99 | 0 |
| Total | 497 |
| Promedio (años), media ± DE | 35 ± 17 |
DE = desviación estándar.
Tabla 3 Distribución de fractura por edad.
| Tipo de fractura | n | % | Media ± DE |
| Mandibular aislada | 164 | 69.4 | 32 ± 17 |
| Le Fort | 22 | 9.5 | 36 ± 13 |
| Panfacial | 8 | 3.3 | 34 ± 9 |
| Órbita aislada | 4 | 1.7 | 59 ± 21 |
| Órbito-cigomática | 10 | 4.3 | 31 ± 17 |
| Cigomática | 21 | 8.8 | 32 ± 13 |
| Maxilomandibular | 7 | 3 | 33 ± 18 |
| Total | 236 | 100 |
DE = desviación estándar.
Tabla 4 Distribución según dismorfismo dentofacial de cirugías practicadas.
| Promedio (edad) | ||
| Dismorfismo dentofacial | n (%) | Media ± DE |
| Clase III | 78 (72.8) | 23 ± 5.31 |
| Clase II | 14 (13.0) | 27.1 ± 5.85 |
| Compresión maxilar | 8 (7.4) | 21.1 ± 4.75 |
| Hiperplasia mentón | 2 (1.8) | 24.5 ± 2.12 |
| Hipoplasia mentón | 1 (0.9) | 17 ± - |
| No especificado | 4 (3.7) | 23.3 ± 3.58 |
| Total | 107 (100.0) | 23 ± 5.48 |
DE = desviación estándar.
Tabla 5 Distribución de cirugías no traumáticas por edad.
| Promedio (edad) | ||
| Tipo de cirugía | n (%) | Media ± DE |
| Retiro de OTS | 9 (3.4) | 45 ± 14.2 |
| Dismorfosis | 107 (40.9) | 23 ± 5.4 |
| Infecciones | 41 (15.7) | 44.7 ± 17 |
| Alteraciones ATM | 6 (2.3) | 56.3 ± 21 |
| Lesiones orales | 24 (9.2) | 34.8 ± 16 |
| Tumores/quistes | 44 (16.8) | 37 ± 22.3 |
| Reconstrucciones | 30 (11.5) | 38.2 ± 19.4 |
OTS = elementos de osteosíntesis; ATM = trastornos de la articulación temporomandibular.
Discusión
El Complejo Asistencial Barros Luco (CABL), ubicado en la comuna de San Miguel, centro urbano de alta complejidad, base del Servicio de Salud Metropolitano Sur (SSMS), alberga la atención y control de la población del sector sur de la región metropolitana (Santiago de Chile, Chile), incluyendo las comunas de: San Miguel, Paine, Buin, Calera de Tango, La Cisterna, Pedro Aguirre Cerda, Lo Espejo, El Bosque, San Bernardo, San Joaquín y parte de La Granja; manteniendo una población asignada y beneficiaria del sistema de 1,158,000 personas. Desde el punto de vista socioeconómico, la población atendida corresponde a un estrato socioeconómico medio a bajo, y en la actualidad con un porcentaje en ascenso de población migrante sin garantías sociales claras.
El Servicio de Trauma y Cirugía Maxilofacial del CABL ha estado conformado históricamente por dos cirujanos maxilofaciales, más la presencia de estudiantes de la especialidad de cirugía maxilofacial y pasantes que quieren ingresar a la especialidad. Las actividades de este servicio se dividen en la atención de policlínico en el Centro de Diagnóstico y Tratamiento del CABL y la atención quirúrgica de pacientes, sean de urgencia o de manera ambulatoria.
Las cirugías se disponen durante una jornada a la semana, se dedican en gran parte a la resolución de trauma; y un pabellón extra una vez al mes para la resolución de la lista de espera quirúrgica, siendo éstas en su mayoría cirugías ortognáticas. La limitación de recursos físicos y humanos limita realizar un mayor número de cirugías, generando postergación de cirugías electivas de menor gravedad, lo cual perpetúa la permanencia de una lista de espera.
A pesar de no ser mayoría, las intervenciones de origen traumático (47.4%) resaltan por la complejidad que conllevan, correspondiendo a la principal causa de muerte en los primeros 40 años de vida y a la principal causa de baja productividad laboral, lo que provoca gran pérdida de horas de trabajo. Respecto al trauma maxilofacial, gran parte de los autores coinciden en que los patrones de fractura maxilofacial están influenciados de acuerdo con el área geográfica, estatus socioeconómico, época en la cual se realiza la investigación, diferencias culturales y factores de riesgo.3-8 La fractura mandibular (sin profundizar en su clasificación) fue mayoritariamente prevalente (69%) con un promedio de edad de 35 años, resultados similares a otras publicaciones nacionales pertenecientes a la región metropolitana y otras regiones,3,5-9 pero que contrastan con centros de atención correspondientes a accidentes laborales como Mutual de Seguridad, donde las fracturas de tercio medio fueron porcentualmente mayores.
Las intervenciones categorizadas como de etiología no traumática demostraron ser mayoría (52.5%), de las cuales la DDF y su correspondiente subtipo evidencian la gran demanda de la población para tratar dichas alteraciones. Una de las causas cruciales para instar dicha intervención se encuentra en la afección considerable de la autoestima e inserción social.11,12 En el Servicio COMF perteneciente al CABL existe actualmente una lista de espera de cerca de dos años.
En cuanto a las DDF atendidas en el servicio, éstas presentan un patrón de distribución variable de acuerdo con lo reportado en estudios realizados en otras poblaciones a nivel mundial, algunas veces mostrando predominio de la hipoplasia maxilar y de una hiperplasia mandibular,12-15 mientras que en otros predomina la clase II.15,16 Es importante mencionar que la edad promedio de los pacientes intervenidos es de 23 años, similar a lo presentado en publicaciones nacionales,11 insistiendo en el imperante interés de la población en dar corrección a estas alteraciones desde temprana edad.
A nivel nacional, existen dos únicos estudios que revelan información sobre la epidemiología de la DDF,2 el primero en un hospital público de Santiago donde se realizó un recuento de las intervenciones quirúrgicas bajo anestesia general, siendo operados 71 pacientes bajo la premisa de la DDF sin especificar su clase de dismorfosis. El segundo corresponde a Muñoz y colaboradores,18 quienes realizaron un estudio epidemiológico de las DDF atendidas en el Hospital Clínico San Borja Arriarán. En este estudio se reportó que, en un plazo de 23 años, fueron atendidos 494 (84.3%) casos de DDF clase III, 76 (13%) casos de DDF clase II, 11 (1.88%) casos de cirugías ortognáticas asociadas a secuelas de fisura labio-máxilo-palatina, y cinco (0.85%) de casos con DDF asociadas a algún componente sindrómico. Estos valores se aproximan a lo encontrado en el CABL, reforzando la premisa de que, a nivel nacional, la principal DDF corresponde a la clase III (Tabla 6).
Tabla 6 Epidemiología de dismorfismo dentofacial en relación a país, edad y tipo esqueletal.
| Autor, año | País | Muestra | Edad al momento de la cirugía (años) |
Clase esqueletal |
| Panula, 200116 | Finlandia | 655 | 30.3 | II |
| Chow, 200715 | China | 1,294 | 24.1 | III |
| Scariot, 2010 | Brasil | 195 | 25.8 | III |
| Parton, 201117 | Nueva Zelanda | 92 | 22.1 | II |
| Castro, 201314 | Brasil | 419 | 28.5 | III |
| Alolayan, 201413 | China | 238 | 25.1 | III |
| Pérez, 20152 | Chile | 71 | 28.4 | Sin información |
| Muñoz, 201618 | Chile | 570 | 21 | III |
| Secchi, 2020* | Chile | 107 | 23 | III |
* Presente reporte.
Conclusión
Parte de los resultados obtenidos nos demuestran que cirugías de origen no traumático corresponden a la mayor práctica realizada por este servicio, a diferencia de otros hospitales de la región.2 La falta de recursos humanos y de pabellones limita la potencial capacidad de resolución quirúrgica que podría tener el servicio, y por consiguiente, de mejorar la capacidad de reinserción laboral y social de los pacientes.
El conocimiento sobre estos datos y observar cómo ha ido variando la incidencia de las patologías atendidas en el tiempo, nos ayuda a saber a qué áreas destinar los mayores esfuerzos y recursos disponibles.










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