Introducción
Los desórdenes de ansiedad se han conceptualizado a través del tiempo como una respuesta cognoscitiva, comportamental y fisiológica, excesiva o prolongada, ante una situación percibida como amenazante, presentándose incluso por algo que es reconocido por una idea sobre eventos que aún no ocurren, lo cual provoca en el sujeto una respuesta tanto emocional como psicofísica. Esto prepara al individuo para enfrentarse a tal situación incrementando la actividad somática y autonómica, controlada por la interacción de los sistemas nerviosos simpático y parasimpático, lo cual resulta en un aumento de la conductancia eléctrica de la piel, cambios cardiovasculares, electrocorticales y electromiográficos, y en la función respiratoria, conformando un conjunto de recursos excepcionales para responder física y rápidamente a las demandas situacionales.1,2 La Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 1990 y 2013, indicaron que el número de personas con depresión o ansiedad ha aumentado en cerca de 50%, de 416 millones a 615 millones.3
Asimismo, MILENIO Diario, S.A. de C.V., del día 10 de octubre de 2017, mencionó que se conmemora el «Día Mundial de la Salud Mental» y que el trastorno psicológico más frecuente en México es la «ansiedad » con 14.3% en la población.4
El diario Excélsior del 22 de agosto de 2017, señala que la depresión y ansiedad son los mayores problemas de salud mental: Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad de México (CDMX) Sedesa. En la CDMX se tiene como problemas principales de salud mental, los trastornos afectivos y emocionales, tales como depresión, ansiedad y suicidio.5
De igual forma, los diarios «La Nación» y «El Clarín» de Argentina, publicaron en el primer semestre del año 2018 que la ansiedad es el trastorno mental más frecuente entre los argentinos y que uno de cada tres sufre de ésta, según el Estudio Epidemiología Nacional de Salud Mental de Argentina. También mencionan que si no se atiende correctamente, puede durar toda la vida y producir consecuencias somáticas como dolores, contracturas, cefaleas, tensiones, malos hábitos, entre otros.6,7 Asimismo, la revista «La Noticia» publicó en 2018 que 16% de los argentinos sufre trastornos de ansiedad. La crisis aumenta la incidencia de trastornos mentales. El pánico afecta a más mujeres que a hombres en una proporción de tres a uno, investigación efectuada por la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad (AATA).8
Por otro lado, Spielberger desarrolló el STAI (State-Trait Anxiety Inventory) o IDARE según su versión en español, el cual incluye dos cuestionarios: uno para evaluar rasgos de ansiedad (STAI-R), que la describe como las diferencias individuales que permanecen relativamente estables a través del tiempo, relatándose el individuo a sí mismo y otro para evaluar estados de ansiedad (STAI-E), que la define en términos de la intensidad de las sensaciones subjetivas de tensión, aprehensión, nerviosismo y preocupación que el individuo está sintiendo en ese momento específico. De esta manera, inició su validación en poblaciones universitarias y se ha reportado su utilización en más de 2,000 estudios internacionales desde su publicación. 1,3
Por lo tanto, el IDARE se ha identificado como un autoinforme útil para la valoración de la sintomatología ansiosa, no sólo en el campo clínico sino también en la investigación, en especial en lo que se refiere a la subescala de ansiedad-rasgo.9
Debido a lo mencionado anteriormente sobre la ansiedad, se observan trastornos orgánicos en el cuerpo humano. Es así como la Asociación Dental Americana (ADA) adoptó el término de trastornos temporomandibulares (TTM) para referirse a un grupo heterogéneo de condiciones clínicas de la ATM, músculos de la masticación y estructuras anatómicas adyacentes,10 que conllevan a lo que también se le llama disfunción temporomandibular (DTM), la cual es de origen multifactorial en los que intervienen estados parafuncionales y factores psíquicos como la ansiedad, que a su vez ocasiona tensión, dolor y compromiso de la función articular. Éste se considera dentro de los trastornos articulares no inflamatorios e implica una alteración en el funcionamiento intraarticular del complejo cóndilo-disco-fosa que se caracteriza por una actividad no fisiológica del disco articular.11
La DTM afecta a más de 50% de la población mundial en algún momento de su vida y se manifiesta más por sus signos que por sus síntomas. Se plantea que 75% de la misma ha presentado alguna vez signos, mientras que 33% presenta algún síntoma y que 5% requiere alguna modalidad de tratamiento. Esta entidad suele presentarse en niños, jóvenes y adultos de cualquier grupo de edad y sexo. No obstante, algunos autores mencionan que los desórdenes de la ATM se presentan en alrededor de 10% de la población, con predilección en el sexo femenino.12,13
De acuerdo a un estudio realizado recientemente en estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, la prevalencia de elevada ansiedad ante exámenes es de aproximadamente 32%, asociado a la presencia de síntomas clínicos.14 Asimismo, un estudio realizado en la Universidad Autónoma de Sinaloa, México, alcanzó resultados importantes respecto a este tema, obteniendo que 77.7% de los estudiantes universitarios partícipes presentaron ansiedad nivel medio, y 48.8% presentaron disfunción.11
Por todo lo expuesto, el objetivo de la presente investigación es comparar la relación entre los niveles de ansiedad y grado de DTM en estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, y de la Universidad Autónoma de Yucatán, México, en el periodo de mayo de 2017 a febrero de 2018.
Material y métodos
El tipo de estudio es correlacional, comparativo, de corte transversal. Entre las variables de estudio estuvieron: 1. niveles de ansiedad, según el Inventario de Ansiedad Estado-Rasgo (IDARE) cuya escala de medición es de 20 a 40 = bajo nivel, 41 a 60 = moderado, 61 a 80 o más alto, éste se encuentra validado; 2. grado de DTM, según el índice anamnésico de Fonseca validado, que presenta la escala de medición: 0-15 no hay DTM, 20-40: leve, 45-65: moderada, 70-100: severa; 3. sexo (hombre/mujer); 4. edad (adulto joven: 19-25/adulto: 26-40 años); 5. grado escolar (tercer a quinto año). Muestra y criterios de inclusión: estudiantes que estuvieron cursando la licenciatura en Cirujano Dentista en la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, y de la Facultad de Odontología de la Universidad Autónoma de Yucatán, México, durante mayo de 2017 a febrero de 2018, que aceptaron participar en el estudio mediante la firma de una carta de consentimiento informado y voluntario, hombres o mujeres, de 18 a 35 años de edad y de cualquier estado civil. Por otro lado, los criterios de exclusión fueron: estudiantes con ausencia de dos o más órganos dentarios, con aparatología ortodóncica, en tratamiento para DTM o con antecedentes de traumatismo orofacial y que sólo el día que se recolectaron los datos hubieran tenido otalgia o cefalea. Se eliminaron a aquéllos que no contestaron de manera clara las órdenes de los cuestionarios o bien se negaron a continuar con el proceso.
Metodología: ya obtenido el consentimiento informado y voluntario firmado por los universitarios se procedió a aplicar tres autoevaluaciones (entendiéndola como una evaluación que una persona realiza sobre sí misma o sobre un proceso y/o resultado personal), previo a la aplicación de éstos, se citaron a los alumnos participantes para homogenizar los conceptos que se utilizaron en los cuestionarios, evitando de esta manera que no se comprendiera alguno de éstos. Se les otorgó una Cédula de Investigación con tres partes: 1. datos personales del universitario (edad, sexo, grado escolar); 2. para no cansar al alumno se aplicó el «índice anamnésico de Fonseca» (IAF), diseñado para clasificar a las personas de acuerdo a las categorías de severidad de TTM, demostrando una correlación grado de confiabilidad de 95%.15 Es un cuestionario de 10 preguntas que ofrece la ventaja de una aplicación rápida y económica, y lo más preponderante es que representa la percepción de si existe o no DTM y qué grado de severidad. Se utilizaron los valores de cero a 10, que fueron atribuidos a cada una de las 10 preguntas, por lo que «sí» tuvo una ponderación de 10; «a veces» de 5 y «no» correspondió a cero. Se apuntaron todos los resultados y se sumaron, obteniendo: 0-15 no hubo DTM; 20-40 es leve; 45-65 moderada y 70-100 severa. Esta prueba, expresada por el alumno universitario sujeto de estudio, se consideró confiable, de menor influencia por parte del investigador y menor variación en las medidas. Por último, 3. se aplicó el cuestionario de autoevaluación de ansiedad estado/rasgo (STAI)(IDARE) (Anamnesis Index and the State-Trait Anxiety Inventory (ASTI) de Spielberger, 1988). Este cuestionario se compuso de dos diferentes escalas preparadas para medir el estado de ansiedad (parte I) y evaluación del rasgo de ansiedad (parte II). No tuvo tiempo limitado, pero se sabe que los estudiantes universitarios emplean entre seis y ocho minutos para cada parte, es decir, aproximadamente 15 min para la aplicación completa del STAI. Cuando durante el desarrollo del examen surgió alguna pregunta, el examinador pudo contestarla, de forma que no influyó en el resto de la prueba, ni en los demás examinados. Casi siempre es suficiente contestar con lo que se pensó o sintió en ese momento (o en general). Se dio las instrucciones antes de comenzar a contestar. En la parte I, de la escala «ansiedad-estado» requirió que los participantes respondieran con respecto a los 20 ítems presentados. Estos tuvieron una puntuación de tres con la Escala de Likert: 0. nada; 1. algo; 2. bastante; 3. mucho. Del mismo modo en la parte II, escala «ansiedad rasgo» también se compuso de 20 ítems, pero los participantes fueron orientados a responder «¿cómo se sienten en general?», según cuatro nuevos puntos de la escala de Likert: 0. casi nunca; 1. a veces; 2. a menudo; 3. casi siempre. Cada escala tiene 20 estados y los participantes anotaron cada respuesta de 0 a 3, obteniendo una puntuación final que podría ser de al menos 20 y en la mayor de 80 o más. Las puntuaciones bajas significaron los bajos niveles de ansiedad y las de alto puntaje significaron altos niveles de ansiedad. Existió un sistema de corrección con respecto al inventario de la escala de Ansiedad-Estado y de la Ansiedad- Rasgo. Algunos ítems tuvieron que ser recodificados para computar la puntuación total o de alguno de los de ansiedad E/R: por ejemplo: el ítem 1 «me siento calmado » se pudo puntuar 0, 1, 2, 3. Si bien una puntuación alta en éste no indica ansiedad, sino lo contrario. Por ello se debe de recodificar la puntuación, siendo la equivalencia: 0 = 3, 1 = 2, 2 = 1, 3 = 0. Esto es, si un alumno puntuó con el valor de 0, en el ítem «me siento calmado» esto equivaldría a un 3 en la recodificación. Por lo antes descrito: en la escala ansiedad estado se deben recodificar los ítems: 1, 2, 5, 8, 10, 11, 15, 16, 19, 20 y en la escala ansiedad rasgo se deben recodificar los ítems: 21, 26, 27, 30, 33, 36, 39. Una vez recodificados se suman todos los ítems de esta escala. Así, al sumar los resultados de ambas escalas (parte I y II) si dio: 0-19 no hay ansiedad; 20 a 40 = bajo; 41 a 60 = moderada; 61 a 80 o más = alto nivel de ansiedad.
Método estadístico: para el análisis de los resultados se utilizó estadística descriptiva (frecuencias y porcentajes) y estadística inferencial (un modelo de regresión lineal múltiple, coeficiente de correlación múltiple).
Resultados
La muestra estuvo formada por 117 estudiantes dela Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Argentina, de los cuales 82 fueron mujeres (70.08%), y 35 hombres (29.91%). De igual manera, formada por 80 estudiantes de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), México, 58 fueron mujeres (72.5%), y 22 hombres (27.5%).
Al relacionar el nivel de ansiedad de los participantes de la UNC con el grado de DTM, se halló evidencia de asociación leve y directa entre estas variables (r = 0.217, p = 0.019) a un nivel de 5% de significancia. Es decir, a un mayor nivel de ansiedad existe un mayor grado de DTM. Aunque esta asociación fue significativa estadísticamente es necesario identificar cómo es esta asociación (Tabla 1).
Tabla 1: Nivel de ansiedad estado-rasgo según el grado de disfunción temporomandibular en estudiantes universitarios argentinos. UNC. 2017-2018.
| Nivel de ansiedad estado-rasgo | |||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| No hay | Bajo | Moderado | Alto | ||||||
| n | % | n | % | n | % | n | % | ||
| Grado de DTM | Función normal | 3 | 2.56 | 22 | 18.800 | 11 | 9.40 | 8 | 6.84 |
| Disfunción leve | 2 | 1.71 | 26 | 21.370 | 17 | 14.53 | 13 | 11.11 | |
| Disfunción moderada | 0 | 0.00 | 2 | 1.710 | 9 | 7.69 | 4 | 3.42 | |
| Disfunción severa | 0 | 0.00 | 0 | 0.000 | 0 | 0.00 | 1 | 0.85 | |
UNC = universidad Nacional de córdoba,
DTM = Disfunción temporomandibular.
Fuente: instrumento de medición.
Para medir el efecto de la ansiedad con la DTM en la UNC, cuando interactuaron simultáneamente con otras variables se utilizó un modelo de regresión lineal múltiple con el grado de DTM como variable explicativa, la ansiedad y distintas variables como el sexo, la edad y el grado escolar (Tabla 2).
Tabla 2: Coeficiente de correlación múltiple para la explicación del nivel de disfunción temporomandibular en estudiantes de la UNC. 2017-2018.
| Variables explicativas | Coeficiente de correlación múltiple |
p |
|---|---|---|
| DTM/ansiedad/sexo | 0.3178 | 0.0023 |
| DTM/ansiedad/edad | 0.2374 | 0.0366 |
| DTM/ansiedad/año escolar | 0.2826 | 0.0238 |
UNC = universidad Nacional de córdoba,
DTM = Disfunción temporomandibular.
Fuente: Elaboración con base en instrumento.
El sexo y el nivel de ansiedad son las variables que mayor impactaron en la explicación del grado de DTM (F = 6.4080, p = 0.0023) en la UNC.
Al asociar el grado de DTM en estudiantes de la UADY con el nivel de ansiedad registrado por éstos, se encontró una relación leve y directamente proporcional (r = .197, p = 0.005). Es decir, a un mayor nivel de ansiedad, existe un mayor nivel de DTM (Tabla 3).
Tabla 3: grado de disfunción temporomandibular según el nivel de ansiedad estado-rasgo en estudiantes universitarios mexicanos. UADY 2017-2018.
| Nivel de ansiedad estado-rasgo | |||||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| No hay | Bajo | Moderado | Alto | ||||||
| n | % | n | % | n | % | n | % | ||
| Grado de DTM | Función normal | 2 | 2.5 | 12 | 15.0 | 7 | 8.8 | 5 | 6.3 |
| Disfunción leve | 1 | 1.3 | 13 | 16.3 | 19 | 23.8 | 6 | 7.5 | |
| Disfunción moderada | 0 | 0.0 | 6 | 7.5 | 4 | 5.0 | 4 | 5.0 | |
| Disfunción severa | 0 | 0.0 | 0 | 0.0 | 0 | 0.0 | 1 | 1.3 | |
UADY = universidad Autónoma de Yucatán,
DTM = Disfunción temporomandibular.
Fuente: instrumento de medición.
Para medir el efecto de la ansiedad con la DTM en los universitarios de la UADY, cuando interactuaron simultáneamente con otras variables se utilizó un modelo de regresión lineal múltiple con el grado de DTM como variable explicativa, la ansiedad y distintas variables como el sexo, edad y el grado escolar (Tabla 4).
Tabla 4: Coeficiente de correlación múltiple para la explicación del nivel de disfunción temporomandibular en estudiantes de la UADY. 2017-2018.
| Variables | Coeficiente de correlación múltiple |
p |
|---|---|---|
| DTM/ansiedad/sexo | 0.2307 | 0.0780 |
| DTM/ansiedad/edad | 0.2209 | 0.1456 |
| DTM/ansiedad/año escolar | 0.2217 | 0.2772 |
UADY = universidad Autónoma de Yucatán,
DTM = Disfunción temporomandibular.
Fuente: instrumento de medición.
Como medida de asociación se utilizó el coeficiente de correlación múltiple, y para validar la significancia estadística de esta asociación un análisis de varianza en regresión lineal. Cuando se intentó explicar el nivel de ansiedad de los participantes en términos de las distintas combinaciones de variables explicativas, se obtuvieron coeficientes de correlación múltiple cercanos a cero (0.2307, 0.2209, 0.2217), mientras que en todos los casos los valores p del análisis de varianza fueron mayores que 0.05 (0.0780, 0.1456, 0.2772), por lo que se concluyó a un nivel de 5% de significancia que las combinaciones de variables utilizadas no contribuían de manera significativa a explicar el grado de DTM de los participantes. Se hace notar que en el caso de la combinación sexo-ansiedad, la capacidad explicativa del nivel de DTM para este par de variables sí es significativa a 10% de significancia.
Cuando los niveles de ansiedad se compararon según la nacionalidad de los participantes, no se encontraron diferencias significativas por nacionalidad a un nivel de 5% de significancia (U = 4,599, p = 0.828). Ambos países se observaron con un menor porcentaje de estudiantes universitarios que no presentaron ansiedad, y el nivel más prevalente de ansiedad presentado en ambas nacionalidades de estudiantes fue el bajo (Tabla 5).
Tabla 5: Prevalencia de niveles de ansiedad según la nacionalidad de estudiantes universitarios (mexicanos y argentinos) 2017-2018.
| Nacionalidad | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| Mexicana | Argentina | ||||
| n | % | n | % | ||
| Ansiedad | No hay | 3 | 3.8 | 5 | 4.3 |
| Bajo | 31 | 38.8 | 49 | 41.9 | |
| Moderado | 30 | 37.5 | 37 | 31.6 | |
| Alto | 16 | 20.0 | 26 | 22.2 | |
Fuente: instrumento de medición.
Los niveles de ansiedad con grado de DTM y por nacionalidad de los participantes también arrojó que no existió diferencias estadísticamente significativas en los grados de DTM (U = 4,325, p = 0.325) (Tabla 6). Ambas nacionalidades, según el presente estudio, tienen mayor prevalencia grado de DTM leve.
Tablas 6: Prevalencia del grado de disfunción temporomandibular según la nacionalidad de estudiantes universitarios de la UNC y UADY. 2017-2018.
| Nacionalidad | |||||
|---|---|---|---|---|---|
| Mexicana | Argentina | ||||
| n | % | n | % | ||
| Grado de DTM | Función normal | 26 | 32.5 | 44 | 37.6 |
| Leve | 39 | 48.8 | 57 | 48.7 | |
| Moderado | 14 | 17.5 | 15 | 12.8 | |
| Severo | 1 | 1.3 | 1 | 0.9 | |
UNC = Universidad Nacional de Córdoba, UADY = Universidad Autónoma de Yucatán, DTM = Disfunción temporomandibular.
Fuente: instrumento de medición.
La comparación entre el coeficiente de correlación obtenido entre el nivel de ansiedad y el grado de DTM según sexo, edad y año escolar, entre la UNC y la UADY, se explica en la Tabla 7.
Tabla 7: Coeficiente de correlación múltiple para la explicación del grado de disfunción temporomandibular en estudiantes de la UNC y UADY. 2017-2018.
| Coeficiente de correlación múltiple | p | |||
|---|---|---|---|---|
| Variables explicativas | UADY | UNC | UADY | UNC |
| DTM/ansiedad/sexo | 0.2307 | 0.3178 | 0.0780 | 0.0023 |
| DTM/ansiedad/edad | 0.2209 | 0.2374 | 0.1456 | 0.0366 |
| DTM/ansiedad/año escolar | 0.2217 | 0.2826 | 0.2772 | 0.0238 |
UNC = universidad Nacional de córdoba, UADY = universidad Autónoma de Yucatán, DTM = Disfunción temporomandibular.
Fuente: instrumento de medición.
La primera observación respecto a los coeficientes de determinación múltiple es que todos los de la UNC son mayores a los correspondientes coeficientes de correlación para los estudiantes de la UADY; más aún, todos son significativos a niveles de 5% de significancia. El sexo y el nivel de ansiedad son las variables que mayor impacto tuvieron en la explicación del nivel de DTM en la UNC (F = 6.4080, p = 0.0023).
En lo que respecta al grado de DTM y el año escolar universitario en curso de los estudiantes, la distribución de DTM es similar en cada año escolar en ambas universidades. Sin embargo, tanto en la UNC como en la UADY, presentan mayor prevalencia de DTM en el tercer año.
Discusión
En un estudio realizado por Castellano MT y colaboradores en 2011, en Colombia, identificaron que 53% de la población estudiantil de 21 a 29 años mostraban ansiedad de moderada a grado máximo.16 En otro estudio realizado por Flores TM y asociados en 2016, identificaron a estudiantes de odontología, entre 17 y 31 años, como poseedores de altos niveles de ansiedad.17
Los resultados obtenidos con relación a la ansiedad y el sexo determinan en el presente estudio que las mujeres, en ambas universidades, sufren en mayor número niveles moderado y alto de ansiedad a comparación del sexo masculino. No obstante, si tomamos en cuenta cada nivel de ansiedad por separado en relación con el sexo, no existieron diferencias estadísticamente significativas en ambas universidades. Es importante mencionar que la mayoría de las investigaciones realizadas con anterioridad en diferentes universidades reafirman el hecho, puesto que, el trabajo presentado por Carrillo S, en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez en 2008, obtuvo como resultado que 88.2% de las mujeres presentaban niveles altos de ansiedad y que dicho nivel se encontró en 46.7% en hombres. En el estudio se aplicó la escala de síntomas somáticos del Cuestionario de Salud General, encontrando que el sexo mujer registra mayor sintomatología que los hombres.18 En 2015, Aragón, Chávez y Flores estudiaron un grupo de universitarios de la carrera en cirujano dentista de la Universidad Nacional Autónoma de México, en la que se destacó que la puntuación promedio de ansiedad de las mujeres supera a la de los hombres.19 En contraste con los estudios mencionados previamente, Cardona JA y su grupo reportan una distribución estadísticamente igual según el sexo.20
En ambas universidades, al relacionar la edad con los niveles de ansiedad a través de la correlación de Spearman, no se encontró una asociación significativa entre las dos variables mencionadas, (UNC: p = 0.0559, UADY: p = 0.265); sin embargo, al identificar cada nivel de ansiedad, se apreció que los estudiantes que presentaban un alto nivel, correspondían al rango de 20 a 25 años de edad. Cisneros MA, corrobora lo anterior, puesto que en su estudio reporta que en la ansiedad estado-rasgo según el grupo etario, se encuentra una tendencia mínima hacia una ansiedad alta en los de 18 a 22 y de 23 a 26 años.21 Por otra parte, Cardona JA y su equipo reportan, tomando como grupo de estudio alumnos universitarios entre 17 y 39 años, que la frecuencia de ansiedad no presenta asociación estadística con la edad (p = 0.509).20
Un estudio realizado por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, en 2014, menciona que la presencia de ansiedad en estudiantes universitarios es común y coexiste con la procrastinación académica, ya que los estudiantes postergan las tareas y actividades académicas en diversas ocasiones y con ello caen en la preocupación como una señal que viene a anticipar dificultades en la finalización oportuna o en el cumplimiento deficitario o parcial de las tareas presentadas. 22
En lo que respecta a los grados de DTM en el presente estudio, se reporta que tanto en la UNC como en la UADY fueron similares. Meneses EJ y colaboradores obtuvieron resultados similares al reportar que la prevalencia general de signos de DTM leve, moderada y severa en adolescentes y jóvenes fue de 50.4%.23 Asimismo, un estudio realizado en adolescentes asiáticos encontraron una prevalencia considerablemente alta de síntomas de DTM, debido a que 61.4% de los sujetos reportaron uno o más síntomas,24 similar a nuestra investigación con los estudiantes de las dos universidades latinoamericanas (Argentina y México).
La prevalencia de DTM encontrada en el presente estudio fue mayor en las mujeres que en los hombres en ambas universidades; sin embargo, en la UNC se encontró una diferencia estadísticamente significativa (p = 0.012), identificando una mayor divergencia entre la prevalencia de DTM según el sexo en dicha universidad. La mayoría de los estudios al respecto reportan que las mujeres tienden a sufrir mayor probabilidad de DTM. Marit A y asociados encontraron DTM en 19.8% en mujeres versus 3.7% en hombres.25 Cisneros MA, reportó en su estudio que, respecto del grado de DTM según el sexo, la función normal predominó en el hombre y el nivel severo de DTM en las mujeres.21 De igual manera, De la Torre ER y su grupo coinciden con ello, identificando también que las mujeres acuden a recibir ayuda profesional para tratar este problema en mayor porcentaje.26
Los estudiantes con DTM en su mayoría (UNC: 60.68%, UADY: 66.25%), presentaron algún nivel de ansiedad en la presente investigación. Asimismo, Velázquez J y colaboradores realizaron un estudio similar, en el que también se observó una relación significativa (p = 0.000) entre ansiedad y disfunción temporomandibular. Dicha relación observada se mantuvo cuando se estratificó por sexo, ya que tanto hombres como mujeres con ansiedad alta tuvieron DTM.11
Por último, los resultados encontrados en el presente estudio son de gran similitud a los que diversos autores han realizado: Azevedo G y su equipo reportaron que la ansiedad se encuentra asociada a la dificultad para abrir la boca, cansancio durante la masticación y dificultad durante el movimiento de la mandíbula, criterios que son tomados en cuenta en el presente trabajo para determinar la presencia de DTM.27 Cisneros MA, determinó que la relación existente entre los niveles de ansiedad estado-rasgo y grados de DTM, de acuerdo a la prueba de χ2, resultó estadísticamente significativa (p = 0.020) (p < 0.05). De 44 estudiantes con niveles de ansiedad estado-rasgo altos (moderado y alto), 43 presentaron un grado de DTM en dicho estudio.21 Estos hallazgos llevan a percibir una asociación importante entre los niveles de ansiedad rasgo-estado y los diversos grados de DTM.
Conclusiones
Tanto en el grado de DTM como en niveles de ansiedad, se obtiene resultados similares en ambas universidades. Por otro lado, sí hay presencia tanto de ansiedad como de DTM en la mayoría de los estudiantes mexicanos y argentinos, por lo que se sugiere una identificación temprana de los trastornos de ansiedad para minimizar la posibilidad de fracaso académico, y un control de la DTM y de otras afecciones psicosomáticas.
Las mujeres presentan mayor prevalencia de DTM y ansiedad; sin embargo, en la UNC la diferencia al comparar el grado de DTM en relación al sexo, fue estadísticamente significativo, por lo que es importante estimular y guiar a las universitarias ante el control de la ansiedad y fortalecer hábitos que favorezcan el manejo de ésta, trabajando de manera multidisciplinaria con enfoques psicológicos y fisiológicos en el tratamiento del trastorno de ansiedad.
Es por ello que resulta indispensable que, desde temprana edad, se puedan detectar trastornos emocionales para hacer un plan de intervención, que faculte a los estudiantes a tener un desempeño académico y desarrollen las capacidades, competencias y habilidades que les faciliten continuar aprendiendo a lo largo de la vida y durante el ámbito universitario. De este modo, como respuesta a la disminución de sintomatología ansiosa habría menos posibilidad de presentar trastornos que comprometan a la articulación temporomandibular y otras partes orofaciales.
Conflicto de intereses: No existe ningún tipo de conflicto de interés por parte de autoridades de las universidades, ni de los autores.










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